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¿Qué es un blook? Un ejemplo con la vida de Aly Herscovitz

Por ~ Publicado el 3 abril 2011

Fue un amor furtivo del catalán Josep Pla y murió, años después, en el campo de concentración de Auschwitz. Cinco escritores españoles reconstruyeron su vida y la publicaron en la web. Verónica Puertollano, diseñadora del blook de Herscovitz, explica las características narrativas y multimediales de este formato.

Aly Herscovitz
Poco más de un año demoró Verónica Puertollano en armar el blook de Herscovitz | Captura: Alyherscovitz.com

Dos circunstancias mediaron para que la vida de la judía alemana Aly Herscovitz, a diferencia de millones de vidas extintas durante el Holocausto, no fuera anónima. Dos circunstancias, separadas por casi 90 años, iluminaron uno de esos destinos sellados fatalmente por el nazismo.

En el Berlín de la década de 1920, el catalán Josep Pla (1897-1982) tuvo un amorío furtivo con una veinteañera Herscovitz, quien posteriormente moriría en el campo de concentración de Auschwitz. En 1955, Pla se enteró de su destino y registró la relación en sus Notas dispersas (1969).

A partir de los escasos datos dejados por Pla, cinco escritores españoles diseminados por Europa —Eugenia Codina (Róterdam), Marcel Gascón (Bucarest), Xavier Pericay (Palma de Mallorca), Sergio Campos (Berlín) y Arcadi Espada (Barcelona, jurado del PPE 2010)— reconstruyeron la vida de Herscovitz y la almacenaron en la web.

El resultado fue Aly Herscovitz. Cenizas en la vida europea de Josep Pla, un blook que se publicó por entregas entre el 20 de noviembre de 2009 y el 1 de julio de 2010. La suscripción al contenido, que totaliza 197 artículos multimediales, tiene un costo de 19 euros (casi 13 mil pesos).

BLOOK: DISTINTOS NIVELES DE LECTURA

La primera duda que surge es sobre el formato utilizado: ¿qué es un blook? A través de un correo electrónico se lo consultamos a Verónica Puertollano (32), creadora del soporte que albergó las indagaciones de los cinco autores, mezclando atributos del libro (book) y la bitácora (blog).

“Se trata de un libro que tiene varios niveles de lectura. Los autores tenían muy claro que el resultado era inseparable de su work in progress y que así debía ofrecerse al lector. De modo que la narración más o menos lineal de su búsqueda va acompañada de su material: notas, bibliografía, cartas, hipótesis no siempre resueltas. En este sentido, también están muy presentes las propias lecturas que los autores hicieron en el transcurso de la investigación”.

Puertollano cuenta que se ha dedicado al diseño web de forma autodidacta, “para bien y para mal”. A los 26 años estudió periodismo, pero lo dejó. En 2008 comenzó a trabajar con Espada como su ayudante personal. “Un día —cuenta— empezamos a hacer versiones digitales de sus artículos para el periódico, y luego se fueron sumando más cosas”.

También acompañó a Espada en el diseño del desaparecido Factual, un medio de pago que innovó en la entrega de contenidos, pero que no sobrevivió. En Factual comenzó la experiencia del blook de Aly Herscovitz, la que continuó en su propio dominio más allá de ese episodio.

“LAS IMÁGENES EN INTERNET SE LEEN”

Verónica Puertollano trabajó poco más de un año en la creación del blook. Al mismo tiempo recibió recomendaciones y sugerencias de los autores del proyecto. El resultado, como escribió Daniel Gascón en Letras Libres, fue una refrescante mirada sobre el Holocausto valiéndose de las potencialidades del medio.

—¿Qué diferencia este formato de un sitio web que reúne texto, imagen y audio?
El blook tiene una narrativa poco común, en fondo y forma. Y contiene textos de todo tipo. A veces funciona bien una cierta ortodoxia, donde las imágenes, audios, etc. tienen un fin más didáctico y sirven más para ilustrar que para expresar, al estilo de los libros escolares. En cambio otras veces, con textos de corte más personal, prefiero entrelazar todas esas capas de forma que el conjunto dé a las palabras una dimensión que el papel no permite. Y tampoco el cine. Es otra cosa. Como Arcadi ha dicho muchas veces, las imágenes en internet se leen.

—¿Cómo fue la evaluación de los lectores sobre el diseño?
Por lo general coinciden en que es una muestra de cómo aprovechar las herramientas digitales para narrar una historia. También ha habido algún lector muy inteligente que me ha dicho que no entendía nada. Es posible: es un libro que requiere de la lectura atenta y pausada, contra el mito de que eso solo pasa con la superficie de papel.

—¿Crees que puede masificarse este formato para otras iniciativas?
No todos los libros ofrecen las mismas posibilidades. Pero yo me alegraría mucho si los editores en general fuesen más conscientes de su rol. No logro comprender por qué reniegan de su oficio con la excusa de internet. El problema, que tiene raíces profundas, es cuando opinan que lo digital supone una degradación intelectual. Sin embargo, hay una cosa en la que el papel es superior: se conserva mejor con el paso del tiempo, por muy degradante que sea su contenido.

—¿Es muy caro?
Depende, de nuevo, de la complejidad narrativa del libro. En términos económicos, lo mismo que cualquier web mínimamente sofisticada, y seguramente mucho menos que el papel. En cambio sí requiere algo más de tiempo. Merece la pena: es difícil agotar las horas de lectura de un libro como este, por todo lo que se ofrece condensado en links.

—¿Qué significó para ti participar en la creación de este blook sobre Aly Herscovitz?
Ha cambiado para siempre mi percepción de Europa y del nazismo.

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