Entrevistas

Daniel Alarcón: “Si uno pensara que Radio Ambulante es una visión total de América Latina sería un prejuicio”

Por y ~ Publicado el 11 septiembre 2017

El 2016 Radio Ambulante se convirtió en el primer podcast en español en ser transmitido por NPR, la radio pública de Estados Unidos, y es sin duda el podcast de periodismo narrativo en nuestro idioma más exitoso. Su director estuvo en Chile, donde participó de la Cátedra Roberto Bolaño de la UDP, y habló con Puroperiodismo sobre su trayectoria —“lanzamos antes de Serial” —, su método de trabajo — “queremos invertir en talento”— y la industria del podcast: “En el futuro habrá más gente experimentando con formatos que no son el de la radio”.

Foto de Patricio Contreras.

Foto de Patricio Contreras.

—¿Cómo fue que Radio Ambulante se convirtió en el primer podcast en español transmitido por la NPR?
Hicimos una historia sobre Cuba, una historia sobre los frikis, los rebeldes, los punks, de Cuba. En esa época en [el podcast] Radiolab había un producer que se llama Tim Howard, que nos escribió una vez y nos dijo “nos encanta lo que hacen”. Lo conocí, nos hicimos amigos. Es uno de estos gringos brillantes. Bilingüe, porque había estudiado en Nicaragua, Costa Rica o no sé dónde. Mastica el español pero entiende perfectamente y se había hecho fan de Radio Ambulante. Siempre estaba buscando la manera de traer Radio Ambulante a Radiolab. Era como nuestro hincha número uno. A raíz de la historia de los frikis salió otra, que era “Los sobrevivientes”. Entonces decidimos que esa era la historia que iba a funcionar para Radiolab. Les gustó, nos gustó a todos y comenzamos ese proyecto. Esa historia tardó un año pero cuando salió fue un boom.

—¿Y se transmitió como “Radio Ambulante para Radiolab”?
Como una colaboración en inglés. Lo que pasa es que más o menos en esa época, un poco después, había una mujer que se llama Lynette Clemetson —esto es quizás more information than you want—, una mujer que había salido del New York Times, el Washington Post, The Roots, ha hecho muchas cosas diferentes, había terminado en NPR —ahora dirige la beca en Michigan, el Knight-Wallace—, súper buena onda, muy inteligente, muy honesta sobre todo. Ella es african-american en NPR, que no es un lugar conocido por su diversidad. Y ella convocó a un grupo, informalmente, para ver cómo hacer cosas más internacionales, más diversas, metiendo más voces en lo que es NPR. En ese grupo había otro protagonista de esa historia, que se llama Adrián Florido, un periodista chicano de Los Angeles, perfectamente bilingüe, contratado en NPR. Y él dijo: “Bueno, está Radio Ambulante”. Como Lynette no habla español le pasó “Los frikis”. Lynette ahí dijo “wow” y comenzó a preguntar a sus amigos que hablaban español: “¿Conoces esto? Escucha esto, ¿está bien, el nivel?”. Y todos decían lo mismo, que era como calidad NPR pero en español. Entonces nos llamaron.

—Claro.
Me acuerdo del primer conference call, mi esposa, que es la directora ejecutiva, Carolina [Guerrero], estaba en el departamento —no teníamos oficina en ese momento—, yo estaba empujando el coche con nuestro bebé en el parque, a dos cuadras de la casa, con mis audífonos en la llamada, y me acuerdo mucho que Carolina les dijo a NPR… en ese momento había mucho interés de otros medios, incluso medios más grandes, más comerciales. Y Carolina les dijo, y casi me desmayo: “Mira Lynette, nosotros somos como la chica bonita en la fiesta. Todos nos quieren sacar a bailar”.

—Qué seguridad.
Sí, seguridad que yo no tenía en ese momento. Entonces, “si quieres sacarnos a bailar tienes que saber bailar”. Algo así les dijo. Allí comenzó una negociación que tardó un año. Un año en el que casi cerramos, porque no teníamos plata. Pero al mismo tiempo sabíamos que estábamos a punto de un salto importante. Y nos sentimos muy cómodos en NPR, porque NPR comparte muchos valores que compartimos nosotros: el rigor periodístico, la importancia de la voz, la importancia de construir un arco narrativo y una buena historia, de ser informativos pero sobretodo entretenidos. Cosas que para nosotros son importantes, para NPR también. Sabíamos muy temprano en el proceso que era una conversación importante y que iba a dar frutos, pero era cuestión de ver los detalles. Ni Caro ni yo somos MBAs ni abogados. Y tuvimos que hacer muchas cosas para llegar a firmar.

—¿La misión de radio pública les interesa en particular o podría haber sido una radio comercial?
Tenía que ser alguien. Yo estoy feliz de que fue NPR. Yo pasé de la literatura al otro ramo, de un campo que no da plata a otro campo que da menos plata. Ir de la literatura a la radio pública no sé si es un descenso en estatus económico, pero comparte mucho de lo que me gusta de la literatura con toda esta parte nueva que para mí fue —con el equipo, obviamente— un proceso de aprendizaje y experimentación. Y además de crecer en público. Nuestras primeras historias salieron al aire y yo creo que por un lado me da vergüenza escucharlas pero por otro lado pienso: “Mérito”. Crecer en público de esa manera, exponerse de esa manera. Aprender a vista de todos. Y se nota además el cómo hemos avanzado y mejorado.

—El incorporarse a NPR, ¿qué tipos de cambios conllevó en términos editoriales?
A nosotros nos dieron el handbook. Es que a nosotros no nos compró NPR, no somos parte de NPR de esa manera. Lo que tenemos es un acuerdo de distribución. Por equis años a cambio de equis dinero, NPR es el único distribuidor digital del contenido de Radio Ambulante. Y nosotros tenemos que seguir ciertos principios del periodismo, que seguimos de todas maneras. No somos empleados de NPR. No soy parte del sindicato, no tengo mi carnet, no tengo mi NPR email, nada de eso. Radio Ambulante es una entidad separada. Además, NPR tiene independencia editorial. Coordinamos con NPR para sacar provecho de la plataforma y para beneficiarnos ambos, pero no les presentamos “mira, estas son las historias que vamos a hacer” para que aprueben, sino para que planeemos juntos cómo vamos a promoverlas y qué provecho podemos sacarle a este partnership, a esta alianza.

—¿Y en términos de funcionamiento, en la práctica, cambió algo para ustedes? Además de tener plata, que es maravilloso.
Sí, eso es lo principal. Tener más recursos. Hemos contratado tres o cuatro personas este último año.

—¿Cuántos son ya en el equipo?
Creo que somos trece. No todos están full time, pero creo que siete u ocho sí.

—En varios países, además.
Sí, claro. Tenemos en Nueva York cuatro personas. En Washington, en México D.F., en Puerto Rico, en Costa Rica, en Londres, en Bogotá. En Bogotá tenemos tres personas. Casi podríamos abrir una oficina en Bogotá.

—¿Algún otro cambio en términos prácticos?
Pues tener que coordinar promoción, social media, con una entidad grande que por su propio tamaño tiende a ser un poco conservadora. No que no quieran experimentar; solo que tienen que pasar ciertos filtros para lograrlo. Ha sido un cambio netamente positivo.

—¿NPR les entrega información sobre la gente que escucha Radio Ambulante que ustedes antes no tenían?
Sí, tienen un sistema de metrics que es muy bueno, de números internos, que se comparte internamente. Y sí, vimos un crecimiento de cuarenta por ciento la temporada pasada. También te permite ver ciertas cosas puntuales. Por ejemplo, hicimos una serie de dos historias sobre cirugía plástica en Medellín. Una historia que se llama “Doctor, ¿esto es normal?”. La editora, Camila [Segura], estuvo en Weekend Edition Sunday, y el lunes y martes se escuchó esa historia 300 mil veces. Imagínate. Es por eso que firmamos con NPR. El megáfono que te dan es impresionante, y la posibilidad de que una historia tan importante llegue a tanta gente… Nosotros hemos tenido meses en los que nos han escuchado 300 mil veces, pero no un episodio. Y en dos días. Increíble.

—¿Y el trabajo de generación de audiencias ya no es un tema para ustedes?
Siempre es un tema. Queremos tener números así consistentemente.

—¿Cómo han trabajado eso, incluso antes de ser parte de NPR?
Sí, yo creo que cada medio digital tiene que tener un ojo encima del crecimiento de audiencias, de cuándo escuchan, cómo escuchan. Y hay cosas que los metrics te cuentan y otras cosas no te cuentan. Hay otras maneras de medirlo: la conversación que genera en el Facebook, en el Twitter, los emails que recibes, cuánta gente lo share, lo comparte. Son cosas muy ajenas a mí. Cuando uno escribe una novela —yo me tardo siete años en escribir una novela—, la reacción es muy lenta, poco a poco te vas enterando que la gente leyó ese texto o no. Y es muy diferente al mundo de medios digitales, que es instantáneo. Tú ves cuántas personas retuitearon, cuánta gente te está siguiendo ahora versus hace un mes. Vimos que pasamos de, no sé, 120 mil seguidores a —no sé cuántos tenemos ahora—, 250 mil en Twitter. Yo como host, porque hicieron mucha bulla al comienzo, pasé de 100 mil a 200 mil, algo así. Eso también es parte del impacto que puede tener una historia.

Foto de Patricio Contreras.

Foto de Patricio Contreras.

—¿Cómo has visto el desarrollo de Radio Ambulante en relación a la industria del podcast en Estados Unidos?
Creo que partimos en buen momento. Eso es casi accidente de la vida. Si hubiéramos sabido cuánto trabajo iba a ser y cuántos años iban a ser de pedaleo, de pronto no lo hubiéramos hecho. Pero obviamente no nos arrepentimos. Voy a atreverme a hablar por mi esposa. Ha sido un proyecto familiar, además de una empresa de medios con colaboradores y equipo. Los que pusimos la buena parte del riesgo fuimos Carolina y yo. Entonces, siento que nos beneficiamos bastante de momento. Y de un hecho muy obvio: como somos en español, nadie nos ve como competencia. Radiolab quiere colaborar con nosotros porque no nos ve como un competidor.

—¿Pero al mismo tiempo puede que haya gente que espere mucho de ustedes?
Sí, pero bien. Eso no me molesta. Decíamos que queríamos ser This American Life en español. Gente decía: “¿Eso no existe ya?”. No, no existe. O la gente decía: “Ah, yo tuve esa idea”. Pero, como sabes, la idea le pertenece a los que la hacen. Nadie es dueño de una idea. Si la ejecutas, entonces es otra cosa. Lanzar antes de Serial, creando una infraestructura de construcción de historias, con un equipo comprometido, antes de Serial, nos permitió estar ahí para trabajar con Radiolab, con This American Life, con Reply All. Además, coincide con un deseo auténtico y genuino, de los medios públicos, de trabajar con más latinos. Como no conocen otros, “llama a los de Radio Ambulante”. Entonces llaman para todo, para todo. Como no nos ven como competidores, hemos creado muy buenas relaciones, relaciones muy estrechas con programas como Radiolab, como This American Life, todos los de Gimlet. Son nuestros colegas. Y nos ven como colegas y eso es también súper chévere para nosotros.

—¿Cómo miras desde allá el panorama de los podcast en Latinoamérica y España?
Hay que tener algo súper claro. El podcast no es un género, no es una estética. El podcast es una manera de distribución de audio. No es contenido. La gente habla del podcast como si el podcast fuera This American Life. Un podcast es simplemente un mp3 que te llega a tu celular. Y la libertad digital, es decir, el hecho de que no está amarrado —ese mp3, ese audio— al reloj de una emisora al aire, te permite ciertas libertades. Aparte de esas dos tendencias, no hay nada que te diga qué tienes que hacer desde que comienzas hasta que pares.

—¿Para ti es lo mismo un programa de radio empaquetado que un contenido producido para ser transmitido vía internet?
No, a lo que voy es que hay muchos “podcast” que son simplemente el mismo programa que salió al aire que ahora está en mp3. Eso técnicamente sí es un podcast. Para mí el podcast es audio digital. Pero luego hay podcast de periodismo narrativo. O podcast que tratan de hacer cosas más experimentales. Lo primero es una radio, tradicional, usando un medio de distribución digital. Y sin aprovechar todo lo que te ofrece lo digital. Lo que te ofrece lo digital es ese espacio para experimentar, para hacer cosas diferentes. Una historia generalmente puede tener 17 minutos o 49 y da igual. Pero eso no significa que un podcast tiene que ser experimental y seguramente los podcast más exitosos van a ser de los programas más exitosos que hay en la radio: dos micrófonos, dos personas hablando, divertidos, inteligentes o no, pero entretenidos hablando sobre cualquier cosa. Fútbol, cine, chismes, etc. En América Latina, en España, en cualquier parte, los podcast más exitosos de audiencia van a ser esos. No sé si existen aún. Conozco los de Argentina Podcastera, por ejemplo, chavos maravillosos, chistosísimos, y tienen sus podcast de cine y esas cosas, y en términos estéticos no están rompiendo esquemas. Lo que pasa es que son divertidos, inteligentes y chistosos. Pero simplemente es un programa que podría estar al aire en cualquier radio, solo que se distribuye de esa manera digital.

—¿Te gusta algún podcast en español?
No tengo tiempo de escuchar, no es por ser mala onda pero tengo mucho trabajo. Cuando voy a Columbia en tren siempre escucho algún audio de Radio Ambulante y tomo notas. Pero por gusto escucho Radiolab, This American Life, soy un futbolero perdido y escucho mucho Football Weekly de The Guardian, que realmente es sports radio para gente que lee The Guardian, gente hablando de futbol, nada nuevo. He escuchado tu podcast Las Raras, Argentina podcastera, me gusta uno de México que es de diseño pero se me olvidó cómo se llama, uno de Puerto Rico sobre parenting.

—¿Cómo ves el tema del financiamiento de los medios en general y de los podcast en particular?
En Estados Unidos, las fundaciones y la comunidad filantrópica se han dado cuenta de que la revolución digital ha dejado un vacío y tienen que apoyar el periodismo porque cumple un rol social muy importante, no pueden hacerse los huevones cuando los periódicos y las investigaciones se están muriendo. Entonces se crean modelos como ProPublica y el Center for Investigative Reporting. El oyente norteamericano está acostumbrado a apoyar la radio pública, entonces saca de su bolsillo y paga mil dólares al mes, compra camisetas, participa del crowdfounding. Esas cosas no es que no pasen en Latinoamérica pero es otra cultura. Pero nosotros tuvimos que sobrevivir solos por mucho tiempo. El primer aporte que recibimos fue de dos mil dólares, que para nosotros era mucha plata. Aunque en realidad eso no alcanza ni para pagar la oficina. Pero hemos crecido y ganado credibilidad y eso ayuda.

 —¿Cómo trabajan con sus colaboradores externos? Crearon hasta la Escuela Radio Ambulante.
Incluso cuando no teníamos un peso, decidimos que a cualquiera que colaborara le íbamos a pagar. Aunque por mucho tiempo yo no recibí un sueldo. Eso era importante para que la gente confiara en nosotros. Ahora hemos creado una escala de pago pensando que la forma en que construimos nuestras historias es muy trabajosa. Entonces cada vez que trabajamos con un productor nuevo estamos invirtiendo mucho en pasarle este conocimiento para la construcción de su historia. Por eso hemos creado una escala que incentiva a ese productor a seguir trabajando con nosotros. Entonces en la primera historia te pagamos 500 dólares, en la segunda, dependiendo de la duración, te pagamos un bono extra de 250 dólares. Si es tu tercera historia y dura 40 minutos puedes ganarte 1250 dólares, que para periodismo en América Latina es mucha plata. Queremos invertir en talento y que eso se convierta en voces regulares de Radio Ambulante. La escuela nació porque nos dimos cuenta de que necesitamos más colaboradores que sepan cómo trabajar con nosotros. Carolina propuso el proyecto a Knight Foundation. Estamos pensando en crear a mediano plazo esta comunidad de colaboradores, para que lo que llegue no esté tan crudo.

—Y respecto a la dinámica de trabajo, ¿cómo se organizan si trabajan desde tantos lugares diferentes?
Tenemos más que nunca un equipo muy unido, más joven, hemos contratado tres o cuatro personas este año, estamos orgullosos del talento que hemos encontrado en lugares inesperados. La dinámica que hemos creado es muy bonita. Cada lunes tenemos una reunión virtual de una hora para planear la semana y Carolina instauró la regla de que cada uno tiene que decir algo divertido que hizo el fin de semana. Entonces nos cagamos de risa, estamos muy unidos. El viernes tenemos otra reunión al final de la tarde en que llegamos con ideas, propuestas, dudas. Hemos creado, a pesar de la distancia, estos espacios. Lo que tenemos que hacer ahora es aprovechar esa juventud, esa energía y esas ganas.

—¿Cómo suena América Latina?
Si uno pensara que Radio Ambulante es una visión total de América Latina sería un prejuicio, y eso es algo que estoy comprometido con corregir. Pensarías que es un lugar lúgubre, exclusivamente violento, que se lamenta de su mala suerte todo el día, que es más urbana de lo que es. Es obvio que es mucho más difícil conseguir una historia de una zona rural de Paraguay que de Santiago de Chile, por miles de razones. Entonces eso es algo que tenemos que corregir. Lo de las historias tristes, de denuncia, eso es complicado. La posición de los latinos en Estados Unidos es la de una comunidad marginada, entonces la gente quiere usar Radio Ambulante como una plataforma para denunciar las injusticias, que las hay. Y lo entiendo perfectamente. Pero no puede ser eso la totalidad de las historias. Y es un problema que estamos tratando como equipo de mejorar.

—¿Cómo ves el futuro de la industria del podcast?
Estoy muy impresionado con Gimlet, está haciendo cosas muy interesantes no solo a nivel de contenido sino de modelo de negocio. Alex Blumberg tuvo una idea loca y todos los que escuchamos [el podcast] Start-Up pudimos estar en primera fila viendo cómo lo hacía, súper interesante. Creo que Ira [Glass] es alguien que ha ido renovando productores, que son todos jóvenes, hiper competentes, son como navajas suizas. Y eso ha hecho que This American Life, a pesar de sus veintitantos años, sigua siendo un referente. Yo como novelista escucho S-Town y pienso: “Esto es una novela”. Es un nuevo campo de exploración que yo mismo podría y debería experimentar. Yo estoy siempre atento de lo que hacen ellos. En el futuro habrá más gente experimentando con formatos que no son el de la radio, como lo hace Radio Ambulante. Va a haber algunos que van a llenar nichos nacionales, de temas, cumpliendo diferentes funciones dentro del mercado. Creo que va a haber más oyentes también. Eso me gustaría, al menos.

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