Entrevistas

El periodismo con propósito de Chani Guyot

Por ~ Publicado el 8 mayo 2018

Se llama Carlos pero pide que le digan Chani. Trabajó 21 años en La Nación de Buenos Aires, donde lideró su transformación digital. En abril lanzó RED/ACCIÓN, un nuevo medio con pequeñas ambiciones tales como “replantear el rol del periodismo en el siglo XXI”. Sabe que está en una industria ahogada por la búsqueda de clics pero también vislumbra espacios para nuevos medios que, más pequeños y flexibles, puedan moverse con otro ritmo. Y que puedan crear valor social —compromiso mutuo— junto a sus audiencias.

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Se ríe como teniendo claro que viene esa pregunta y responde como si fuera la primera vez que se la formulan. “Proviene de la infancia, su origen está perdido en el tiempo”, dice al otro lado de la pantalla ya pixelada por una conexión lenta. De fondo veo el Río de La Plata y me dice que sí. Que lo es. Que trabaja junto a su equipo de RED/ACCIÓN en el WeWork Libertador 1000 de Vicente López, Buenos Aires, donde hay cómodas oficinas que le permiten pensar. Volvemos a la pregunta. “Lo que ocurre es que aquí todo el mundo me dice Chani, por lo que decidí soltar el Carlos y firmar así”. Antes que cualquier cosa, me da un consejo. “De hecho,si ponés Chani Guyot mucho mejor. Despejamos las dudas”, se ríe y me río. Retomamos al lugar en que se encuentra.

“Tengo casi una obsesión por las redacciones abiertas”, dice. “No sólo en términos arquitectónicos: sobre todo en términos mentales. Si la endogamia siempre fue nociva para cualquier institución, para una redacción fue y es letal. Una redacción, como nunca, debe levantar la mirada y escuchar qué es lo que pasa allí afuera”.

En su cuenta de Twitter, Chani se define como “Editor, periodista, diseñador y músico. En ese desorden”. En RED/ACCIÓN, el medio digital que fundó y fue lanzado a mediados de abril, menciona que sería pianista si se hubiese dedicado más. También que todo lo que sabe de periodismo es gracias a sus 21 años en La Nación de Buenos Aires. En ese diario, entre otras cosas, perteneció a las direcciones de Arte, Innovación y luego a la Secretaría General de Redacción.

Ojos claros, barba canosa, sonrisa convincente. Su voz ronca diciéndome que tiene 45 minutos porque luego debe entrar a una reunión. En nuestras conversaciones previas a esta llamada me entero que para él han sido semanas intensas, por lo que no perdemos tiempo y comenzamos esta entrevista.

–¿Cómo surge RED/ACCIÓN?
Entre agosto y septiembre del año pasado sostuve una conversación con respecto al estado del periodismo argentino en particular. Junto a parte del que hoy es mi equipo comenzamos a darle vueltas a algunas ideas que nos parecían viables para este momento de los medios y su audiencia. El proyecto de hoy fue fruto de una conversación de un equipo que se fue ampliando y enriqueciendo.

–¿Cuál es su línea editorial?
Nace con un diagnóstico y una vocación. El diagnóstico es que gran parte de la audiencia sufre una “infoxicación”. La cantidad de las historias que se publican en la ciudad de Buenos Aires son de mil por día. Esta sobreabundancia, esta saturación, produce ruido y cierta complejidad para profundizar y entender qué es lo que pasa.

Guyot hace una pausa y menciona un fenómeno paralelo que introduce desconexión con nuestra realidad: un contemporáneo exceso de negatividad. “Los franceses explican que este exceso es una máquina de desconectar ciudadanías. Los que lo aguantan se transforman sólo en espectadores. Los que no, se desconectan de los medios y lo que ocurre. Es como que renuncian a seguir de cerca la realidad a través de las noticias. Esto nos llevó a pensar y pensarnos en el proyecto como un antídoto contra la infoxicación”.

–¿Y cuál es esa cura?
La curaduría, una especie de servicio donde de esas mil historias por día seleccionamos aquellas que, a nuestro criterio, mejor explican qué es lo que sucede, por qué, qué significa o cómo sigue. Esto se expresa en una newsletter diaria, que sale entre las seis y siete de la tarde, con esa selección de títulos con los temas del día y con otras acciones. Y, luego, también dentro de nuestro producto digital del sitio web, hay una columna que es una suerte de curaduría en tiempo real.

Retoma el segundo punto: la vocación. “Es un segundo capítulo de nuestro proyecto: hablar del periodismo con propósito y en algún punto compensar esta suerte de cinismo pasado de rosca. Decir que todo está mal. Creo que hay una parte del periodismo que debe cultivar ese rol de watchdog, de escrutar el poder y de señalar lo que está mal y lo que no funciona. Ese es un rol fundamental del periodismo y sigue siéndolo. Además, debe haber otro igual de primordial que se enfoque en contar las historias e ideas de las personas y organizaciones que están trabajando por resolver esos problemas. Eso se logra poniendo mucha atención a lo que expresa y necesita la comunidad. Esa vocación por escuchar y habilitar la participación puede traducirse en ese periodismo con impacto en la realidad, que al final es como contar toda la historia completa”.

–De hecho vi que están abiertos a la colaboración de sus lectores. Tienen un espacio donde se puede comentar, aportar o criticar publicaciones, incluso de forma anónima. ¿Quedarán obsoletos los medios que no incorporen a sus audiencias?
Es muy difícil definir si hay un motivo por el que un medio quedará obsoleto. Yo creo que, por supuesto, es un riesgo. Escuchar a la comunidad, a la sociedad y entender a tu audiencia no será optativo si no que, seguramente, será uno de los desafíos centrales de cualquier medio que quiera seguir siendo relevante o sostener su relevancia. Lo que también ocurre es que hay algunos equívocos. Escuchar no quiere decir seguir el clic. De hecho, parte del despiste, de las distracciones que el periodismo sufre en el medio digital es por seguirlos, traicionando algunos criterios. Los clics son un indicador que puede ser relevante para el negocio, en términos de pageviews, pero creo que algunos medios han desdibujado su perfil en función de su búsqueda.

—Escribiste un texto fundacional, “Diez ideas para crear un medio”, donde mencionas que en nuestros tiempos también son necesarios los productos periodísticos impresos. Ustedes lanzaron MONO, una revista desplegable. ¿En qué se diferencia del contenido digital?
La respuesta editorial y periodística fundamental de RED/ACCIÓN es digital. Entre tres a cinco historias por día de este periodismo con propósito, como también el servicio de selección y curaduría de noticias en el entorno digital, donde se produce el mayor contacto con nuestros lectores y audiencia. Nosotros trajimos a Argentina un modelo distinto y nuevo desde el punto de vista de cómo sostenemos el negocio, incorporando el concepto de membresía. En ese sentido, entregamos a los miembros, mensualmente, una revista impresa desplegable. Es breve, hace fundamentalmente periodismo clásico, entre comillas, donde hay buenas crónicas, imágenes, historias interesantes y relevantes, recuperando ese espacio personal de la lectura. Ese tiempo para uno que en la pantalla del teléfono muchas veces se ve interrumpido. Realmente no es lo mismo leer ahí, aunque uno pueda y haya muchos que lo hagan, porque la pantalla suele estar al acecho de la interrupción. Entonces, el papel casi que es un tiempo para cada uno de nosotros, como cuando agarras un libro o un medio impreso como el diario. Aunque sí creo que ese artefacto, ese producto como vehículo para las noticias del día, hoy experimenta serios problemas de sustentabilidad.

—¿Cuál es el modelo de financiamiento de RED/ACCIÓN?
Es uno freemium donde, al problema de sustentabilidad del periodismo digital, la industria ha respondido con modelos de suscripción. Establecer una relación transaccional donde si la audiencia pone su dinero, el medio pone sus contenidos. Nosotros adherimos, desde el punto de vista de la propuesta, a un modelo abierto más parecido al de The Guardian, donde todos nuestros contenidos son libres y disponibles. No hay que ni registrarse. Para cualquiera que le interese. De hecho, en algunas semanas estaremos haciendo disponible nuestro contenido para cualquier medio que, con un simple botón, podrá publicarlo.

» Si empezamos a desarrollar un periodismo con propósito, que tiene la capacidad de crear valor social, bueno, que ese periodismo circule, se expanda y que todo el mundo lo vea. Con lo cual, en lugar de una relación transaccional, nosotros intentamos recrear parte de la relación del medio con sus audiencias y comunidades, generando una de compromiso mutuo. A otra parte de la audiencia le pedimos incorporarse a la membresía. Con un aporte mensual sostienen parte de este periodismo. Esta decisión de hacerse miembro, según lo que vemos en estos días, tiene que ver con apoyar este tipo de periodismo y operación. Pero, además, los miembros tienen particularidades, como el envío mensual y a domicilio del producto MONO. En algunas semanas lanzaremos una newsletter semanal exclusiva para ellos, donde veremos cuál es el valor, en términos de productos y servicios periodísticos, que les puede ser útil.

–RED/ACCIÓN tiene un laboratorio de experimentación con estudiantes avanzados de distintas casas de estudios que imparten periodismo y comunicación en Argentina. ¿Cuál es tu diagnóstico de la formación universitaria de periodistas hoy?
La verdad es que hoy no estoy tan cerca de las universidades, a pesar de pasar años enseñando en la facultad. Sí pienso que es un proceso fundamental para cualquier profesional el paso por la universidad, pero sería raro que estas instituciones no estuvieran sufriendo, en parte, las consecuencias que también están sufriendo los medios. Hablo en términos de transición e incertidumbre. Es muy difícil para cualquier profesional y medio tener claridad de lo que se necesita saber y hacer para ser relevantes dentro de cinco años. Entonces, creo que eso sí exige un nivel de apertura y disposición a hacerse las preguntas fundamentales más allá de las que hemos estado habituados, tanto a la industria como la academia. Aquellas universidades y comunidades educativas que estén dispuestas a aprender y experimentar son las que posiblemente puedan preparar mejor a los profesionales del futuro.

–Volvamos a RED/ACCIÓN. Algo que me llamó la atención es tu equipo. ¿Cómo lo conformaste?
Llevo 25 años de experiencia periodística en Argentina y la verdad de que, más allá de algunas habilidades en particular, lo que buscamos son periodistas que tuvieran tres características. Por un lado, que escribieran bien. El buen uso del lenguaje es una habilidad necesaria y que puede hacer la diferencia en un producto periodístico. Segundo, que hubiese gente con disposición para el aprendizaje y la experimentación, que vibrara con este tipo de proyecto. Eso depende del estilo natural de una persona o el momento de su vida. Claramente este medio estará por muchos meses en etapa de construcción, entonces ahí uno necesita albañiles intelectuales, dispuestos a las preguntas, a conversaciones fundacionales sobre lo que hacemos y por qué lo hacemos. La última característica: gente apasionada por contar historias. Eso sigue siendo ese motor fundamental que todo periodista debe sentir. Esa pasión también se cultiva y crece, pero debe estar esa semilla latente.

—Veo muchos atributos en quienes lo conforman. Está Javier Sinay, del periodismo narrativo; Maxi de Rito, en innovación; Juan Carr, cuya obsesión es erradicar el hambre en el continente…
El equipo tiene un mix muy interesante, con gente de más experiencia y recorrido. Javier Sinay es un cronista de primer nivel en Latinoamérica. Hay otros editores con batallas en trincheras como Iván Weissman, que trabajó en El Mostrador [en Chile], o Stella Bin, en Clarín. Luego otros más jóvenes, veintipocos y veintilargos, talentosos y jóvenes. Una de mis obsesiones es no interferir con estos últimos y dejar que puedan encontrar aquí el espacio y la oportunidad de desarrollo y crecimiento que no son habituales en los medios.

RESPONSABILIDAD POR LOS NUEVOS FORMATOS

El principal desafío que Chani vio en las direcciones de Arte e Innovación de La Nación era, precisamente, que toda responsabilidad de cambio no cayera sobre ellas. La intención era que “fuese una usina que habilitara a una redacción completa a pensar distinto, crear y movilizarse”. Como en La Nación había decisión y recursos, “se entró en un proceso de repensar qué y cómo era lo que se hacía y cómo podía ser distinto y mejor”. Luego de este proceso, Chani sintió que el ciclo estaba cumplido y pensó en un nuevo desafío. “Distinto, como el que llevo ahora”.

—¿Por qué afirmas que “el periodismo y el diseño son compañeros de baile”?
Existe el periodismo en su base cero: cuál es la historia y su contexto. Pero los lectores, la audiencia y la sociedad se encuentran con productos periodísticos que son una experiencia de usuario. Cuando uno abre un libro, una revista o un diario, cuando uno se asoma a un sitio o a una aplicación, tiene una experiencia de contenido. En ella el diseño tiene un rol fundamental y no hablo sólo del diseño gráfico, de cómo las cosas se ven, sino de cómo funcionan. Hay mucho de cómo ver el producto digital respecto a de qué manera presentamos, expresamos y vinculamos esos contenidos y qué otras cosas podemos hacer para que sean más interesantes.

—En una conferencia en Mediamorfosis declaraste que la narrativa digital requiere de más experimentación. Que al cine le costó 50 años encontrar su lenguaje propio. ¿A los medios también les costará medio siglo?
Esperemos que no. No sé si tenemos tanto tiempo. En esa ponencia me refiero sobretodo a cómo se narra una historia en la pantalla del teléfono. Por supuesto que se puede contar un texto porque siguen siendo poderosos. Hace poco leí uno de Manuel Vicent en El País sobre la transformación y la pascua. Es un texto muy poderoso, de cinco párrafos, que me llegó a la cabeza y el corazón. Bueno, además de que el mundo digital es un lugar donde podemos leer un texto, también debería ser uno para encontrar y contarnos historias de manera distinta.

—¿De qué forma?
El teléfono tiene dos datos fundamentales que pueden amplificar la relevancia de esa experiencia. Uno es el tiempo: el teléfono sabe en qué momento del día estamos. El otro es el lugar, dónde estamos. Por ejemplo, no hemos encontrado el modo en que una historia determinada se adapte en función del tiempo y el lugar en que estoy, que me muestre una cosa o la otra. No sé qué significaría una adaptación así, pero creo que con el tiempo hay experiencias interesantes y el periodismo irá encontrando su género, su estilo, su modo de. Yo ponía la experiencia del cine porque muchas de las primeras películas eran teatro filmado. Una cámara frente a la obra y esa era la película. Sin embargo, hoy, cuando vemos una [película], todos sabemos que cuando hay determinados cortes significa el paso del tiempo. La narración paralela. Eso lo aprendimos haciendo y viendo cine, formando parte de nuestra alfabetidad. Me parece interesante apuntar que en nuestra industria hay casi una responsabilidad de buscar, encontrar, experimentar y aprender de esos nuevos formatos que también marcan o no la relevancia de lo que hacemos.

—¿Cuál es tu mirada, a nivel regional, sobre este auge de los medios nativos digitales en Latinoamericanos?
Muy positivo. Me parece que los grandes medios que nacieron “todo para todos” tienen un desafío súper interesante y algunos lo están encarando muy bien.

—¿Cuál es ese desafío?
En transformarse en función de cómo ya se ha transformado la audiencia y la sociedad. Pero creo que también hay espacio y necesidad para nuevos medios que con otro tamaño puedan avanzar a otra velocidad. Más enfocados, con menos inercia y mochilas. Me parece que hay roles bastante diferenciados y que la industria necesita de todos.

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