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Opinión

El pesimismo no sirve: medios y periodistas deben adaptarse a los cambios

Por ~ Publicado el 5 septiembre 2017

El diagnóstico está hecho hace rato, hace años incluso: la industria de medios de comunicación nunca volverá a ser lo que era. El subsidio de la publicidad se fue e internet —lo digital— es la moneda de cambio. Constanza Sturm cree que es inútil echarse a morir. “¿Qué se puede hacer?”, se pregunta. “Estudiar y experimentar”. Acá entrega otras claves y orientaciones.

Foto: Bixentro (cc).

Foto de Bixentro publicada en Flickr bajo una licencia Creative Commons.

La crisis del modelo de negocio de la industria de los medios lleva ya varios años en desarrollo. Hace una década se empezaron a ver las primeras caídas en los ingresos por publicidad en los diarios en Estados Unidos. Estos ingresos no han logrado recuperarse desde entonces:

Mientras en Estados Unidos cientos de periódicos han decidido bajar la cortina por falta de financiamiento —solo en 2009 cerraron 105—, en Chile todavía no se han visto medios en la quiebra, pero la posibilidad de que eso ocurra se hace cada vez más palpable.

El caso más grave de crisis posiblemente lo está viviendo TVN. De acuerdo a la revista Qué Pasa, el canal se quedaría sin fondos en junio de 2018. Mientras, en otros medios se restringen los gastos y se reduce la plantilla. La incertidumbre que produce esta situación ha empezado a filtrarse a los periodistas: ¿qué tipo de proyección podemos tener en esta carrera cuando todo parece estar colapsando alrededor?

“Todo es confusión. La industria está cambiando demasiado rápido para los propios periodistas y ni hablar para los directores de medios”, opina Esteban Catalán, periodista y escritor que actualmente se encuentra estudiando en Estados Unidos.

LA RIGIDEZ DE LOS MEDIOS

A los cambios en la situación financiera se suma una serie de cambios tecnológicos que han afectado la manera en que se comparte información. Para muchos medios, la adaptación a los cambios económicos y técnicos ha sido difícil.

Ben Thompson, que publica el sitio de análisis de la industria tecnológica Stratechery, habla de la “enfermedad que afecta a toda gran empresa: la seguridad de lo que funcionó en el pasado funcionará eternamente en el futuro, aun cuando las circunstancias han cambiado”. Esta idea puede ayudar a explicar la lentitud de varios medios para reaccionar a las nuevas circunstancias.

“Los medios tradicionales —a excepción de unos pocos— ven a Internet como un gasto, una parte de una cultura a la que son ajenos, que no entienden y a la que tienen que llegar por obligación”, dicen los creadores de Loserpower, un sitio web de entretención que cerró este mes después de 10 años de existencia. De acuerdo a su impresión, los medios no se toman en serio sus versiones digitales. “Deberían aprender de los medios de Reino Unido o de Japón, que no publican cualquier mierda por clicks, sino que toman su lado digital como una extensión de la versión tradicional. Acá ni siquiera hay sincronía”, afirman.

La poca claridad ha derivado en medios que se ven muy parecidos entre sí, sin diferenciación, haciendo difícil la lealtad de la audiencia. “95% de los casos, el día a día es una interminable oferta de los mismos productos. Puedes encontrar lo mismo, la misma experiencia con matices muy pequeños, en la competencia”, comenta Esteban Catalán.

Joshua Topolsky, fundador de The Verge y ex editor digital de Bloomberg, mencionaba este problema hace dos años. “Todo se ve igual, se lee igual y parece estar compitiendo por los mismos ojos”.

EL FUTURO

Aunque el futuro de los medios como los conocemos es incierto, “el periodismo sobrevivirá y para eso tendrá que mejorar”, dice Catalán. “El desafío será hacerlo importante para una mayoría, para una comunidad. Creo que tiene que ver con el modelo de pago, de que a alguien le importe lo suficiente como para comprarlo”.

La aceptación de las nuevas herramientas digitales de distribución de contenidos también parece estar mejorando en varios lugares. “Al menos en la parte editorial se está aceptando más que antes que Internet tiene que ser parte clave del modelo a futuro”, opina un periodista de un medio digital chileno que prefirió permanecer anónimo para esta columna.

“El desafío es interesante. Las preguntas van desde cómo atraer más visitas, por dónde llega al público hasta qué hacer con el público que llega y por qué queremos que sea cada vez más. Es complejo pero a la vez es motivante. Es difícil sentirse confiado, porque los cambios han sido rápidos (hace 3 años nadie habría pensado en Snapchat, por ejemplo), pero sentirse pesimista tampoco sirve”, dice.

CÓMO ADAPTARSE

Una vez que se reconoce que todo está cambiando y que lo que funcionó en el pasado no funcionará eternamente en el futuro, no resulta útil echarse a morir. ¿Qué se puede hacer? Estudiar y experimentar. Como todo está constantemente cambiando, no basta con conocer qué cosas funcionan hoy, porque es probable que en poco tiempo más eso haya cambiado.

Para esta educación permanente existen varios recursos, desde tutoriales en YouTube para aprender a usar software, hasta cursos online para capacitarse en diferentes áreas y temáticas (para periodismo en específico, el Knight Center for Journalism in the Americas tiene varios cursos online gratuitos y pagados, algunos incluso están en español).

También hay que pensar y entender cómo ha cambiado la audiencia, usando las herramientas que podamos, como análisis de datos y la conversación directa con las personas. “Creo que lo peor que los periodistas pueden hacer es aferrarse al modelo pasado y decir que queremos volver al mundo vertical, donde éramos dueños de la información y te la dábamos”, comentaba Alan Rusbridger, ex editor del periódico inglés The Guardian, en una entrevista realizada en julio. “Debemos tener más una conversación con el público que darle clases”.

Ejemplos de esto existen en algunos medios. En Vox realizaron una serie de reportajes llamado Borders en los que la conversación con las personas a través de redes sociales fue clave. “Cuando llamas a otras personas que viven alrededor del mundo, usando Internet como esta gran red, de pronto recibes ideas que no habrías encontrado de otra forma, de las que nunca se había escrito”, explicó Johnny Harris, uno de los periodistas del proyecto, a Journalism.co.uk.

En un ejemplo más cercano, el diario La Nación en Argentina lleva algunos años pidiendo ayuda a la comunidad para revisar datos de manera colaborativa para poder llevar a cabo investigaciones, a través de la plataforma VozData.

Las circunstancias han cambiado, y lo que funcionaba antes no necesariamente funciona ahora. Hay que encontrar nuevas cosas que funcionen, y para eso no queda más que aprender y experimentar.

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