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Opinión

El periodismo después del periodismo

Por ~ Publicado el 5 diciembre 2016

Las elecciones en EE.UU. marcaron un punto de inflexión en la real influencia de los medios y el valor real que le da la audiencia al periodismo. Llegó la hora de prepararse para un futuro muy distinto al actual.

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“La verdad no está destinada a permanecer oculta. No está destinada a ser suprimida. No está destinada a ser ignorada. No está destinada a ser disfrazada. No está destinada a ser manipulada. No está destinada a ser falsificada. De lo contrario, el mal prevalecerá”.

Esta cita corresponde a parte del discurso de Martin Baron, director del Washington Post, en la ceremonia de inauguración de los premios Gabo, de la FNPI. Y resume a la perfección el por qué aún se levantan banderas para alertar de los costos que tendría la muerte de los medios tradicionales de prestigio. Y el fin del periodismo que admiramos.

Pero la realidad es bastante menos poética. La reciente elección en EE.UU. será el hito que marcará el fin de la influencia de los medios tal como los conocemos. Será la fecha que sellará un antes y un después de la real conexión que tenemos con la audiencia y de lo que suponíamos ésta nos demandaba. No sólo porque perdió la candidata a quién los medios apoyaron casi sin excepciones y porque ganó el hombre contra quien dispararon sin tregua, sino porque los valores que ha defendido el periodismo, y que son parte de su ADN, dejaron de ser relevantes para parte importante de la audiencia. La verdad, la objetividad, el equilibrio informativo, la responsabilidad y las fuentes no son objetos de adoración para el consumidor promedio.

El sistema publicitario digital se adelantó a esta pérdida de valor evidente. Hasta hoy, salvo algunos formatos nativos, la venta digital no diferencia las grandes noticias de las miserables. No le asigna valor alguno a cada pieza informativa, las valoriza a todas por igual. Hecho que se ha extremado con el crecimiento de las campañas programáticas. La tragedia se visualiza en que la publicidad —alguna vez la subsidiaria de los medios— hoy básicamente paga poco y se fuga a “otros medios más eficientes” como Facebook y Google. En EE.UU. ambas plataformas suman el 68% de la publicidad digital. Un ejemplo que refleja esta pesadilla: este año Mother Jones desembolsó US$350 mil dólares en una investigación sobre la Corte Suprema de los EE.UU. y sólo recibió US$5 mil en publicidad digital por esa nota. “Los valores periodísticos y económicos están, por desgracia, no correlacionados”, resume el francés y especialista en medios Frederic Filloux.

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Los destinos del dinero de la publicidad: de los periódicos a Google y Facebook.

Para la académica de Columbia, Emily Bell, el futuro de los medios se vislumbra en formatos de agencias o como empresas sin fines de lucro, financiadas por inversionistas o por los lectores. Ergo, el cambio en el ecosistema será brutal. ¿Será esto una tragedia para el periodismo que conocemos? ¿Para ese que aún resiste la masividad y la búsqueda frenética del click? ¿De ese periodismo con línea editorial, que creemos, a veces equivocadamente, que no se traiciona? “La verdad es difícil, costosa y, a veces, aburrida; mientras que las mentiras son fáciles, baratas y emocionantes”, ironizaba en un editorial el Independent, luego de despedirse del papel y convertirse, bajo la presión de los ingresos, en una plataforma solo digital. La elección en EE.UU. confirmaría esta tesis.

POLARIZACIÓN

Para visualizar el futuro del periodismo no es necesario entrar en la ciencia ficción. Ya hay señales claras de lo que está ocurriendo en el ecosistema informativo. Tanto para el periodismo que añoramos, como para el periodismo de clicks. Será móvil, por supuesto, robotizado para la información básica, filtrada para usuarios más informados, canalizada por redes de mensajería u otras, distribuida por pequeñas agencias o individuos, editorialmente más libres, con modelo de suscripción. Probablemente, los medios dejen de ser empresas de publicidad, que es lo que han sido siempre. Como dice con cierto desprecio el experto en temas digitales, Ben Thompson, “Hoy no hay nada que los diferencie de Facebook”. Y habrá medios de infraestructura más corporativas, pero serán pequeñas y eficientes.

¿Y cómo serán las audiencias? Polarizadas, pedantes, atomizadas, desintermediadas. Las audiencias masivas, según muchos estudios, siguen consumiendo noticias y quieren estar informadas, pero el problema para los medios es que la definición de noticia cada vez es más laxa, así como su composición. La gente está dejando en manos de los algoritmos la decisión de qué ver y de qué enterarse. El mito de que con Internet la gente recogería su información desde una mayor cantidad de fuentes de información, resultó falsa. En EE.UU. Facebook y Google representan el 75% de las referencias a los sitios de noticias. Información que es administrada por los sesgos de unas máquinas.

El problema es que estas piezas tecnológicas están más orientadas a la satisfacción del cliente que en buscar la verdad. “La basura llega a la parte superior de los TT en Facebook, porque no tiene editores, es un algoritmo defectuoso y un producto débil”, afirmaba el periodista de Buzzfeed y uno de los grandes críticos de Facebook, Craig Silverman.

Pero más allá de la calidad de la noticia a la que nos estamos acostumbrando a ver, la elección estadounidense sacó a flote el dominio de las noticias falsas, distribuidas masivamente por las Redes Sociales.

De hecho, durante el periodo de la disputa Clinton-Trump, las noticias falsas tuvieron más engagement en Facebook que la combinación de las 20 historias más populares de los 19 mayores medios en EE.UU. El mayor problema es que se ha generado una pequeña industria en torno a esto, como el grupo de macedonios que creaban sitios pro Trump sólo para intentar viralizar falsas noticias y así cobrar vía Ad Sense. O el sitio CartelPress, que nació para generar tráfico con difusión de noticias falsas sobre PokemonGo.

Una análisis de Buzzfeed News: las 20 historias más compartidas por los principales medios estadounidenses en Facebook generaron menos interacciones que las 20 noticias falsas más difundidas.

Una análisis de Buzzfeed NewsBuzzfeed News: las 20 historias más compartidas por los principales medios estadounidenses en Facebook generaron menos interacciones que las 20 noticias falsas más difundidas.

Es evidente que se están construyendo audiencias mucho menos sensibles a la información real y de mayor profundidad. Estas serán parte importante de las audiencias del periodismo post periodismo. “La gente nos están percibiendo como el nuevo Cuarto Poder”, decía Mike Cernovich, estrella de Twitter y propagandista de Donald Trump, en una entrevista al New Yorker. Hoy personajes como Cernovich pueden tener más poder que un medio a pesar que sólo distribuyen sesgo y opiniones sin respaldo.

Por supuesto, este no es un problema sólo de EE.UU. Buzzfeed hizo un análisis sobre las noticias relacionadas el escándalo “Lava Jato” que impulsó la destitución de la presidenta de Brasil Dilma Rousseff y el resultado es similar. Las noticias falsas tienen más alcance que las verdaderas en Facebook.

Otro análisis de Buzzfeed sobre noticias falsas vs. noticias reales, esta vez sobre el caso "Lava Jato" en Brasil.

Otro análisis de Buzzfeed sobre noticias falsas vs. noticias reales, esta vez sobre el caso “Lava Jato” en Brasil.

Lamentablemente muchos medios han alimentado su propia pérdida de valor, rediseñado sus operaciones digitales hacia la masividad y el cero control de la información que publican. Saben que el costo de equivocarse o republicar información no confirmada es ínfimo, especialmente por el tipo de tema que suele ser más viral. Un estudio de Stanford comprobó que la mayoría de los jóvenes es incapaz de reconocer si una noticia es real o no. Este es el contexto en que hoy juega el periodismo.

Martin Baron dice: “Si usted tiene una sociedad en la que la gente no puede estar de acuerdo en los hechos básicos, ¿cómo tiene una democracia que funcione?”. La pregunta es importante, pero la realidad apunta a que ya hay cambios profundos en la percepción que la gente tiene de la verdad. De hecho, el cálculo es que el 40% de las noticias que se distribuyen por Facebook son falsas y sólo en EE.UU. el 50% de la gente tiene como principal fuente de información a esta red social.

Junto con este alejamiento de la audiencia con los valores que el periodismo proclama defender, se suma otro fenómeno igualmente complejo en el comportamiento de las audiencias: la polarización.

Ezra Klein, cabeza de Vox Media, escribió un interesante artículo sobre la polarización a la que ha llegado la política en EE.UU. potenciado por la disputa entre Clinton y Trump. “La política ha comenzado a dividir a la opinión pública en posiciones marcadas, como nunca las tuvo en toda la historia de EE.UU”, dice Klein, quien además asegura que este fenómeno empreorará. Los datos son abrumadores. “En 1994, por ejemplo, sólo el 58% de los republicanos y 35% de los demócratas políticamente comprometidos eran altamente ideológicos. Hoy en día más del 70% de los demócratas y republicanos políticamente comprometidas son altamente ideológicos”.

Según Buzzfeed, los medios partidistas en EE.UU. están acostumbrándose a publicar noticias falsas en Facebook.

Según BuzzfeedBuzzfeed, los medios partidistas en EE.UU. están acostumbrándose a publicar noticias falsas en Facebook.

Las audiencias cambian. Y en estos cambios se suman muchos factores, pero los algoritmos sin duda juegan un rol muy importante, en especial si se considera que ya hay 2,5 billones de personas con smartphones en el planeta, mucha gente que nunca antes tuvo acceso a Internet. Facebook está por alcanzar los 2 mil millones de usuarios en el mundo. La mayoría de ellos activos. Klein deja ver el peso de las máquinas. “Incluso para aquellos que no pueden moverse, Internet hace que sea fácil instalarse en un barrio virtual con las personas que están de acuerdo con usted. Esto provocará que la polarización se va a poner mucho peor”, explica.

Klein hace referencia a las críticas de cómo actúa Facebook, que se inclina por el contenido sólo de gusto del usuario/cliente. A pesar de que el mismo Zuckerberg salió a responder las críticas, la idea que Facebook —y otros— está creando audiencias ensimismadas y polarizadas no parece extraño al espíritu de su negocio, como al de Google y Twitter. El mayor problema es que las audiencias polarizadas están mucho más abiertas a noticias que favorezcan su sesgo y a distribuir información sin contexto o que no esté comprobado. Ambos elementos se unen —más el económico— para crear un escenario improbable para los medios.

En este contexto, ¿cómo fluirá el periodismo?

EL PERIODISMO QUE VIENE

El buen periodismo, aquel que separamos del commoditie, seguirá existiendo, porque aún hay gente interesada en él. Pero serán pequeños medios que vivirán de un contacto más íntimo con audiencias informadas, sin la intervención de algoritmos ni otro tipo de intermediarios. Serán pequeños, porque deberán trabajar con audiencias más exigentes en la comunicación (ahí está el valor) y deberán ser flexibles para entregar su trabajo. Deberán vivir de las suscripciones o de cualquier tipo de producto editorial que los mantenga cerca de la audiencia.

Estos medios se multiplicarán, y habrá algunos que probablemente no superen a un par de buenos periodistas convertidos en un nodo informativo. El servicio de mensajería chino WeChat da algunas luces de cómo se estructura este tipo de conexión periodistas/usuarios. Con 570 millones de usuarios activos, WeChat permite la creación de cuentas públicas de suscripción. Después de registrarse, la aplicación deja al propietario interactuar con toda su comunidad o con sólo uno de sus suscriptores. A través de texto o mensajes de audio. Los usuarios, al mismo tiempo, no tienen restricciones en su relación con el propietario. Sólo esta posibilidad ha permitido que las cuentas públicas se multipliquen y levanten millones de dólares. La mayoría por publicidad nativa, pues WeChat aún no permite el pago por suscripción. Zhang Ziyan, un ex famoso reportero de espectáculos chino, creó “Serious Gossip”, cuenta que tiene más de 200 mil suscriptores en este sistema de mensajería. Como él son miles los propietarios, quienes hoy proveen información filtrada de primer nivel, fuera de las noticias popularizadas por las redes sociales o el breaking news.

Las audiencias ya se conectan con sus intereses —marcas, periodistas, influenciadores— desde diferentes plataformas. Y las marcas con ellos. Esto simplemente se irá haciendo más eficiente e interactivo. Simplificado y bajo un modelo sustentable. El desafío para los periodistas no serán los controles de las plataformas, sino el ser atractivo para estos usuarios que buscarán el menú informativo y respuestas a sus dudas. Valor real.

SantiagoAdicto es un buen ejemplo de un interés creado en las plataformas y focalizado en cautivar a una audiencia específica. El periodista Rodrigo Guendelman comenzó a armar su proyecto en Instagram en 2011. Santiago era una capital cada vez más atractiva. La ciudad y su cuidado comenzaban a ser tema en los diarios. Los arquitectos y urbanistas eran rostros permanentes en la TV. Guendelman vio en esto una oportunidad de darle más información a la gente sobre su ciudad y cómo conocerla. Y el éxito ha sido evidente. En 2015 tuvo más de 1 millón de likes en Instagram con 126 mil seguidores y además ha logrado llegar a la TV y a la radio. Las marcas están interesadas en SantiagoAdicto porque es una nueva forma de conectarse con los fans: plataformas + información + servicios. Lo que aún le falta a SantiagoAdicto es buscar la forma de generar un modelo de comunicación más íntimo con sus seguidores (que sólo en parte se da en Instagram y Facebook) y armar un modelo en torno a él. Pero sin duda, en este ejemplo hay mucha enseñanza de cómo será la relación con la audiencia.

El periodismo poco a poco irá dejando lo menos rentable, lo más costoso e irá aprendiendo, sin prejuicios, de cómo los usuarios expertos manejan su relación con sus usuarios/fans. “La buena noticia es que no hay barreras de entradas”, dice Emily Bell. Y esa es la principal noticia. Las nuevas organizaciones podrán acceder con certeza extrema a sus usuarios más fieles sin mayores trabas. Esto será vital tanto para productores de VR como para quienes hagan investigación.

Esta tendencia obligará a los medios a botar peso, como el Breaking News. Hoy gastan muchas horas y recursos en “la última hora”. Producto que nadie recuerda quién lo lideró y salvo los clicks del momento, no genera interés para las marcas. Finalmente bots y chatbots se harán cargo de la distribución del breaking news y los servicios como panoramas, el tiempo, evolución de las acciones y todas las necesidades que hoy ya están cubiertas de cierta manera por apps y otros servicios web.

Los chatbots se irán sofisticando y poco a poco suplirán las necesidades de información básica. Muy interesante es la experiencia de Kik, una empresa de robots que ya tienen 20.000 chatbots en su sistema y a miles de jóvenes conectados a diarios buscando todo tipo de información. El adolescente promedio en EE.UU. suma 6,1 sesiones de chat al día, a 12,7 minutos por sesión de chat, y los usuarios que interactúan con los robots gastan un 30% más de tiempo que en los chats tradicionales.

La competencia entre las plataformas sociales ayudará a que en algún momentos los creadores de contenido puedan encontrar ahí otra forma de monetizar su audiencia. Youtube es hoy una buena plataforma, pero no un buen negocio. Pero la apuesta por contenidos de calidad ya lo ha llevado a adquirir derechos del fútbol y poco a poco irá avanzando en buenos incentivos para los productores.

La TV probablemente no sufra de un rápido colapso, porque aún las marcas están interesadas en sus transmisiones noticiosas, pero deberán reconvertirse para ser más baratas y eficientes, y para buscar caminos para acercarse con éxito a otras audiencias.

Pero sin duda, el ecosistema de los medios será más fragmentada de lo que es hoy, pero más eficiente y ordenado para quienes quieran buena información. Por supuesto que habrá organizaciones más grandes, similares a ProPublica y Ciper, pero tendrán que ser flexibles y muy probablemente no dependientes de la publicidad.

El periodismo post periodismo quizás sea más sano, transparente y eficiente que el actual. Siempre existe la tendencia a idealizar lo que se pierde. “Expectativa periodismo: Objetivo, riguroso, informativo. Realidad: partidario, perezoso, descuidado y estridente”, escribía la New York Magazine sobre el deterioro de los medios. Más allá de esta discusión, lo único claro es que el contexto cambió y que ese cambio cada vez se hará más pronunciado. Finalmente el tiempo dirá cómo sobreviviremos.

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