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Juanita León sobre las lecciones aprendidas en La Silla Vacía y la tensión entre ser periodista y líder de opinión

Por ~ Publicado el 30 noviembre 2016

Uno de los aciertos del XXII Congreso Mundial de Mujeres Periodistas y Escritoras, realizado en Chile, fue la ponencia de la periodista colombiana Juanita León: “Innovación y nuevos emprendimientos exitosos”. En septiembre de 2016 recibió el premio FNPI en la categoría cobertura y su proyecto, La Silla Vacía, cuenta con un millón y medio de visitas mensuales. Aprovechamos su breve estancia en nuestro país para conversar con ella sobre su labor periodística y las lecciones que ha aprendido en los siete años de existencia de un medio que cuenta cómo se mueve el poder en Colombia.

Juanita León durante su participación

Juanita León durante su participación en el XXII Congreso Mundial de Mujeres Periodistas y Escritoras. Foto: Patricio Contreras.

Juanita León no baja la guardia nunca. No le estresa dirigir un medio con un millón y medio de visitas al mes y cincuenta mil suscripciones. Más bien, dice que es igual que divertirse, a jugar tenis, a mirar Games of Thrones. En el 2009, cuando nació La Silla Vacía, tuvo que imaginársela tal cual la vería en algunos años: definir sus valores, sus objetivos y pagar el precio que significaba saber todo lo que contaban y contar todo lo que sabían con respecto a algo que incluso le hizo perder amistades: el poder.

Siete años después, La Silla Vacía es un medio consolidado que ya cuenta con tres “patas regionales” en Colombia y ha desarrollado un sistema de financiamiento que abarca desde donaciones hasta publicidad de artículos académicos. Por sobre todo, el medio cuenta con un equipo periodístico que ha sabido mantenerse siempre al centro. “Nunca en los márgenes”, dice Juanita, “con disciplina férrea”.  

Sobre estas lecciones aprendidas en el camino y que constituyen una fórmula para futuros emprendedores en medios, conversó con nosotros, además del reciente premio que recibió de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano por su cobertura del proceso de paz en Colombia.

EL PERIODISMO Y LAS MUJERES

El periodismo no tiene género. Me parece que hay buenas periodistas y malas periodistas, buenos periodistas y malos periodistas. No siento que ser mujer marque demasiado la diferencia en cómo lo haces. Cuando empecé a hacer periodismo en Colombia, siempre el conflicto armado lo hemos cubierto las mujeres. Más bien lo que es muy diferente es la estructura propietaria en los medios, todos hombres, y allí soy como casi la única mujer que es dueña de un medio. A esos niveles corporativos sí hay grandes diferencias entre hombres y mujeres, pero a nivel de periodistas no.

LA SILLA VACÍA Y LAS LECCIONES APRENDIDAS

La Silla es mi tercer proyecto digital. Antes había montado Semana.com, como la versión digital de la revista Semana, y también un medio en Estados Unidos que se llama Flypmedia.com. En estos proyectos entendí que la interacción y la construcción de comunidad era fundamental para el éxito del medio, así como aprender a narrar de manera no lineal. Yo creo que La Silla es un medio que siempre ha sido conocido solo en algunos nichos y lo de su nombre creo que no se entendió necesariamente como un sitio por donde pasaba el poder. Esa era más mi interpretación.  

EL PREMIO DE LA FNPI

No esperaba el premio pero lo quería, y lo quería ahora porque sentía que ese cubrimiento del proceso de paz había sido muy bueno. Por eso postulamos. No conocía mucho de los otros finalistas, solo a los del medio venezolano, pero como ponen los trabajos allí los leí y todos me parecieron buenos. Hacer periodismo hoy en Venezuela es tan heroico que si ganaban ellos pues también se lo merecían. Sentía que los textos nuestros eran como mejor escritos que los de ellos, pero que en realidad su trabajo era muy valioso.

SER LÍDER DE OPINIÓN Y PERIODISTA

Yo no tengo Twitter. La Silla tiene uno que está súper activo y cuando quiero decir cosas las digo allí. Además, no tengo tiempo. Me conozco que soy muy ñoña y si estoy en Twitter y un estudiante me empieza a preguntar algo le voy a responder y así. Por otro lado, tengo dos hijos chiquitos y pienso en cuántas horas al día estoy despierta, en cómo las invierto. Twitter me iba a quitar por lo menos dos horas al día. No valía la pena. Además, no quiero que mis escritos sean entendidos a través del periodismo de la opinión.

EL FUTURO DE LA SILLA

La Silla se parece mucho a lo que soñé cuando empezamos. En la actualidad estamos tratando de recibir menos dinero de fundaciones internacionales para que la parte comercial tenga más importancia. Las donaciones representan solo el 20% de ingresos, así que si nos la quitaran no pondrían en riesgo la estabilidad de La Silla. Yo creo que el modelo se puede imitar en otros países, he hecho todo en La Silla para que sea replicable. Ahora, si hablamos más de la franquicia o del nombre, yo creo que aún no estamos listos para eso.

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