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Siegfried Weischenberg y Steffen Burkhardt: la mirada alemana del periodismo global

Por ~ Publicado el 8 marzo 2011

Los dos académicos de la Universidad de Hamburgo visitaron Chile y firmaron un convenio con la Escuela de Periodismo de la UAH. En este diálogo con Puroperiodismo entregan algunas explicaciones para el bajo prestigio de los periodistas, comentan la cobertura mediática del rescate de los mineros y abordan las características de los escándalos mediales.

Firma del convenio

Andrea Vial, Francisca Márquez y Siegfried Weischenberg firman el convenio | Foto: Escuela de Periodismo

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El martes 1 de marzo, la Escuela de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado firmó un convenio de cooperación con la Escuela de Periodismo y Estudios de la Comunicación de la Universidad de Hamburgo, en Alemania. Esta Escuela produce investigaciones en temas como los discursos mediáticos y las características de las audiencias. Su objetivo, en esta línea, es promover el periodismo democrático, tanto en Alemania como en el resto del mundo.
El acuerdo firmado con la UAH facilitará el intercambio de estudiantes y profesores, los proyectos de investigación en conjunto y la asistencia mutua en la creación de nuevos programas educativos, entre otros aspectos. En la página de la Escuela de Periodismo puedes leer el detalle del convenio.

En la siguiente conversación con Puroperiodismo, Siegfried Weischenberg, director de la Escuela de Periodismo, y Steffen Burkhardt, profesor especialista en escándalos mediáticos y comunicación política, abordan distintas dimensiones de la profesión, como el bajo prestigio, la búsqueda de la excelencia y las expectativas de las audiencias.

Además, se refieren a los escándalos mediáticos —como la reciente dimisión del Ministro de Defensa alemán—, su conocimiento sobre la industria de medios en Chile y la impresión que les dejó la cobertura mundial del rescate de los mineros, a fines del año pasado.
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BUEN PERIODISMO

—En el estudio “Características y actitudes de los periodistas”, realizado por ustedes el 2010, los periodistas alemanes tenían un diez por ciento de apreciación, mientras que los políticos lograban un seis por ciento, el más bajo. ¿Qué explicación hay para este fenómeno del bajo prestigio del periodismo?
Weischenberg: Frecuentemente nos hacemos esta pregunta y la respuesta no es fácil. Si preguntas a las personas qué sienten sobre el periodismo, quizás piensen en ciertos personajes, figuras de la televisión, o que estén involucrados en escándalos mediáticos. Ese es un aspecto. Nadie sabe en qué tipo de educación, grados o diplomas se basa el periodismo. Si hablas sobre médicos o abogados, sabes que ellos tienen grados universitarios y que han invertido años para aprender todo sobre sus profesiones. En el periodismo es totalmente diferente; quizás esa es la mejor explicación para el bajo prestigio. La tercera explicación puede ser que, por un lado, la gente lee diarios, ve televisión y escucha radios, pero no les gustan estos personajes que son una especie de detectives, haciendo investigación, criticando a todos. Por lo demás, es un fenómeno global. En todos lados los periodistas no tienen tanto prestigio.

Burkhardt: Los periodistas ponen sus dedos en las llagas y muestran la suciedad de los rincones de la sociedad. Y esto es algo que no a todos les gusta ver.

Weischenberg: Existe el término “muckrakers” (escarbador de estiércol), de Roosevelt. Por un lado necesitamos el “muckraking”, pero, por otro, no nos gusta el olor del estiércol.

Siegfried Weischenberg—¿La gente quiere buen periodismo o se conforman con la situación actual?
Weischenberg: Creo que algunos segmentos de la sociedad, ciertas personas, educadas, pueden estar al tanto de la importancia del buen periodismo. También hay mayorías no muy precoupadas por la calidad. No sé si la mayoría realmente se preocupa por la calidad del periodismo.

Burkhardt: No estoy de acuerdo con ese punto. Creo que la mayoría se preocupa mucho por una buena cobertura periodística, pero no lo saben bien. Yo hago investigación sobre escándalos, por ejemplo, y hace pocas semanas hubo un gran escándalo en Alemania sobre huevos envenenados en la industria alimenticia. Los periodistas cubrieron eso y la gente estuvo contenta de saber que había veneno en los huevos y que no debían comprar determinados huevos. Los periodistas me preguntaron por qué hoy existen tantos escándalos sobre comida, y yo respondí que era porque estaban haciendo un buen trabajo. Pero es necesario decirle a las personas que estás haciendo un buen trabajo. Para los periodistas es necesario promover su trabajo y dejar claro que están haciendo un buen trabajo periodístico.

Weischenberg: Eso se debe hacer con precisión. La gente piensa ‘acá están mis intereses en juego’. Si le hablas a las personas sobre ideas abstractas del periodismo como un pre requisito de la democracia, no creo que estén muy preocupados de eso.
[tab:Segunda parte]

ESCÁNDALOS Y MEDIOS

—¿Cuál es la definición de un ‘escándalo mediático’?
Burkhardt: En primer lugar, los escándalos son procesos comunicativos donde la gente piensa que hay una gran transgresión a los valores comunes de la sociedad. No es fundamental que haya una transgresión real; sólo tienen que “pensar” que existe una transgresión. Y esta transgresión significa una pérdida de confianza en el sistema público, en sus actores, en sus instituciones. Y si este escándalo fue producido por los medios de comunicación, hablamos de “escándalos mediáticos”.

—Hace una semana dimitió Karl-Theodor zu Guttenberg, el Ministro de Defensa alemán, por una denuncia de plagio. ¿Qué características tiene este escándalo?
Burkhardt: Fue acusado de haber plagiado grandes porciones de su tesis doctoral, y un gran debate recayó sobre él, pues no respetó los valores de la ciencia en Alemania. En ese punto trató de marginalizar sus errores. Usando las redes sociales, más de 20 mil académicos y científicos en Alemania le solicitaron que diera un paso al costado y hubo un amplio debate sobre su conducta. Finalmente, renunció.

Weischenberg: El Ministro de Defensa es una figura mediática. Su familia es rica, tiene 39 años, es una estrella en ascenso —ahora es una estrella en descenso— y recibió mucho apoyo de los más grandes diarios europeos. Bild-Zeitung es un tabloide [alemán] con más de tres millones de copias diarias, e hizo todo lo posible por apoyarlo. Su caída es también una derrota del Bild-Zeitung.

Burkhardt: El manejo comunicacional de crisis fue malo, un muy mal trabajo. Cuando investigamos escándalos mediáticos, siempre observamos la comunicación de crisis, cómo los políticos y líderes de la industria reaccionan si hay un escándalo, cómo enfrentan los problemas. En este caso, cuando has plagiado un tercio de tu tesis de doctorado, no puedes marginalizar eso. Debes usar otra estrategia de defensa. Y el Ministro de Defensa hizo un mal trabajo en defenderse.
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COBERTURAS A ESCALA GLOBAL

—¿Qué referencias tienen de los medios en Chile?
Weischenberg: Hemos leído un poco, no mucho. Aún estamos aprendiendo. Sé, por cierto, que en el ranking de Freedom House, Chile está en la categoría de países libres. Creo que este país es ahora una democracia estable, con altos niveles de concentración de medios. Hemos visto televisión y creemos que los programas en Chile son similares a los del resto del mundo, comercializados, sólo de entretenimiento. Mi problema es que no puedo leer español; debemos cambiar eso, por supuesto. Tengo una impresión mezclada, pero sólo superficial.

Burkhardt: Tenemos información muy valiosa de las investigaciones que ustedes han hecho (Encuesta Estado del Periodismo Nacional 2009); tuvimos conversaciones con nuestros colegas acá, por lo que apreciamos el trabajo científico y la investigación de esta universidad. Hemos leído información de otras universidades y hemos aprendido que la situación general es muy similar a la situación en Alemania. Esto significa que hay dos desafíos. El primero es sobre la necesidad de promover los valores de periodismo en la sociedad. Y el segundo es una combinación: promover los valores de la educación del buen periodismo dentro de las universidades, que tienen un problema parecido al de las sociedades: deben aprender más sobre el rol clave que el periodismo y la educación periodística tienen en la sociedad.

—¿Siguieron la cobertura del rescate de los mineros o del terremoto de febrero de 2010?
Weischenberg: Sí, particularmente la historia de los mineros. Tuvimos cobertura en vivo en los canales de televisión, todos los diarios estuvieron repletos de esto porque podían personalizar la historia. Estos sujetos se popularizaron también en Alemania. No sé si el terremoto tuvo tanta cobertura. ¿Tú recuerdas?

Burkhardt: No, no fue tan grande; la cobertura de los mineros fue mayor. Nosotros hablamos con periodistas que habían estado en Chile y nos explicaban que era como un gran campamento (la mina San José), con periodistas de todo el mundo, en el desierto, donde nada ocurría, y esperaban, esperaban por horas y horas. Por lo tanto, tenían mucho tiempo y eso desembocó en narrativas de corte humano, de interés humano, y los alemanes se sintieron muy cerca de los chilenos.

Weischenberg: Hay otro aspecto psicológico. Por tradición, los mineros son muy importantes en Alemania. Muchos alemanes son muy cercanos a este tema.

—¿Estos eventos ocurrirán cada vez con mayor frecuencia?
Burkhardt: Ya están ocurriendo. A medida que el periodismo se vuelve más globalizado, el problema de esos eventos mediáticos es que la atención del público se enfoca tanto en el evento, y los periodistas producen información y noticias sobre esto, que nadie se pregunta sobre los problemas que condujeron a ese evento: la situación de los trabajadores, ese tipo de cosas.

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