Entrevistas

Nicolás Copano: “La juventud es el secreto del éxito del periodismo que se avecina”

Por ~ Publicado el 10 junio 2015

A casi dos meses del fin de “Vigilantes” en La Red, Nicolás Copano —con contrato en el canal hasta fines de junio— está enfocado en sacar adelante una revista que pretende emular la Rolling Stone, y un noticiario que funcionará como vocería de su propia audiencia. Si bien cuenta con el subsidio de seguidores que mantiene desde sus inicios en los medios, el desafío está en la competencia y no en los números: “Tengo fe en el proyecto, porque desde que explotamos superamos con creces a toda la competencia”, advierte.

Foto: Tamy Palma

Foto: Tamy Palma

Cuatro años intensos: desligarse de su hermano Fabrizio, trabajar con el padre, crear el sitio Mejor Que La Televisión (MQLTV), aliarse con radio La Clave, hacer un noticiario por streaming hasta llegar a CNN y establecerse en La Red para, sin imaginarlo, volver al origen: un noticiario en Youtube. Con contrato a cuestas, el quiebre laboral ocurrió a fines de abril cuando Nicolás Copano fue avisado una hora antes de salir al aire que su programa “Vigilantes” se terminaba definitivamente.

“Vigilantes” rompió el esquema de la franja de noticias que se emite en horario central con un formato de debate más parecido a lo que existía en CHV con el extinto programa “El Termómetro”. Tras años de búsqueda y con un subsidio de seguidores aportado por los eternos adeptos de Copano, el programa se convirtió en el primer producto masivo con el que su conductor alcanzó, por primera vez, la meta de dejar ser “un marginal de TV cable”, como se define él.

Pese a que su contrato es hasta finales de junio de 2015, Copano es cauteloso: “Estando amarrado a un canal no voy a hacer la chanchada de empezar a vociferar qué es lo que voy a hacer próximamente”. Aunque la realidad es que MQLTV, proyecto digital que mantiene de manera paralela a la televisión, avanza a paso firme para convertirse en el primer noticiario web que aspira a competir con los tradicionales de la televisión.

—Previo al fin de “Vigilantes”, ¿hubo indicios concretos de la crisis por la que pasaba el canal?
Todo era una ruleta de especulaciones que se arrastró desde hace casi seis meses atrás. En el último tiempo nosotros respondimos, pero después de las declaraciones de Javier Urrutia en La Tercera, nació nuevamente una sensación de crisis que es permanente en los canales más chicos, y nosotros seguimos trabajando sabiendo que en esa entrevista se admitían problemas administrativos. Algunas veces se hablaba del fin de “Vigilantes” como de otros programas, pero para nosotros era un chiste y, por lo mismo, trabajamos hasta el último día como cualquier otro día.

—Al margen del programa, ¿cuál es tu situación dentro del canal?
Tengo contrato hasta junio, pero no sé nada de lo que pueda pasar en el futuro dentro de La Red. No he tenido ninguna oferta dentro. Siempre hubo, durante todo mi paso por La Red, distintos proyectos que llamaron más o menos mi atención.

—¿Por qué, entonces, te quedaste en La Red y no te fuiste a un canal más grande?
Es que ahí hay un error popular conceptual, porque para mí todos los canales son grandes. En momentos del año pasado tuve llamados de otras señales televisivas, pero yo sentí que no era el momento. No creo que el problema haya sido seguir en La Red. Mi sensación es que el fin de mi programa es parte del excel. Por lo que nos dieron a entender, quisieron mantenernos hasta el final, pero había un problema de fuerza mayor. Acá lo fuerte es el contexto, porque fue un despido masivo en vísperas del primero de mayo.

—En tu libro Movimiento social media hablas de internet como un medio en sí mismo y que hoy está por sobre los “tradicionales”, pero da la impresión de que no puedes abstenerte de participar en ellos. ¿Es tan así?
La pregunta es otra: ¿por qué recurren a mí los medios que son tradicionales?

—Pero eres tú el que acepta.
Sí, pero ¿por qué no lo voy a hacer? No me alejo de la televisión porque es un excelente complemento del relato. Lo que hace la gente conmigo es informarse durante el día y comparte ciertas reuniones en experiencias mediáticas tradicionales cuando me ve en medios grandes.

—Eso tiene que ver más con que el público que tienes te sigue en distintos medios, ¿no?
Es cierto. Tengo una relación extraña con el público. Yo abro la cancha y llega gente que ama, gente que duda o que teme. Lo bonito del fin de “Vigilantes” es que hubo un reconocimiento masivo a la labor de un equipo en el cual estaba yo, que nunca había sentido algo así. Murieron mitos como el que inventaban personas de medios, que era que a mí la gente no me quería. Eso muchas veces lo escuché de parte de periodistas y editores. Y murió ese mito. Yo salí a la calle el día después que terminó “Vigilante” y me agradecían y daban besos. Hoy, me dicen, quieren que vuelva.

—¿Por qué la gente te agradece tanto?
Pasa que cuando pones un contenido que es polarizante, obvio que no te van a decir “te amo” a la primera, pero cuando sienten que ese contenido falta, te vienen a abrazar, porque igual es una lucha titánica. Me he puesto a mirar los noticiarios y no puedo creer que sigan siendo igual de lentos. Es impactante. ¿Cómo sigue esto así?, me pregunto. “Vigilantes” cambiaba las reglas del juego y ofrecía algo más moderno y cercano a la gente.

MUCHO MÁS QUE LA TELEVISIÓN

Un programa didáctico y que funcione como vocería de su audiencia es lo que Nicolás Copano está preparando por estos días en MQLTV. El proyecto que partió como plataforma web ya tiene montado un estudio aparentemente improvisado en Providencia. En el programa se abordarán temas de actualidad y la línea editorial, dice, marcará un precedente en cada una de sus notas y entrevistas. “Pretendemos tener un poco de la televisión, pero más pequeña y útil que ella”, cuenta.

—¿Cómo financias tus proyectos?
Soy yo quien asume la responsabilidad de sacar adelante el emprendimiento. Eso desde no pedir ningún fondo, hasta los gastos que se deban hacer. He pensado en pedir un crédito, pero al final siempre decido no hacerlo, porque soy mi propio banco: soy yo el que le pone la plata a la empresa. Entre todo lo que entra, voy abonando y después me auto-devuelvo el dinero. Esto es un emprendimiento propio que tiene un destino propio. Me sirve para ir ahorrando el hacer charlas, capacitaciones y asesorías. Todo eso genera un fondo que dejo a disposición de mi emprendimiento que es un medio de comunicación digital. Para mí eso es el mundo.

—Suenas como un emprendedor de las comunicaciones.
No, esas son definiciones que da la prensa. He hecho cosas y he sido el primero en muchas de ellas, es cierto, pero tengo que confesar que esperé durante muchos años que mis pares que tenían sitios tuvieran un espacio para mí. Yo no quería ser dueño. Esperaba que creciera Paniko para apoyar ese barco, donde yo podía llegar a ser una figura interna, pero no quería ser dueño. En esa búsqueda de esperar que otros prosperaran, muchas veces fracasé y decidí crear mis propios proyectos.

—Pares que en esa época eran estudiantes y hoy, en su mayoría, se titularon como periodistas. ¿Cuál fue tu estrategia para lograr posicionarte en nichos periodísticos sin haber terminado la carrera?
Mi estrategia siempre ha sido ser el menos talentoso dentro de un montón de gente genial. Sé coordinar, dar directrices, pero no soy yo el más genial. Aunque ojo: soy alguien que sabe lo que es dormir en redacciones, no es que no haya hecho la pega o que ande por la vida diciendo lo que haría y lo que no. Tengo claro lo que hago; si no, no hubiera durado un año y ocho meses al aire en La Red. Es más, en mis trabajos he durado muchos años: en Publimetro, por ejemplo, debo llevar casi cinco años.

“Mi estrategia siempre ha sido ser el menos talentoso dentro de un montón de gente genial. Sé coordinar, dar directrices, pero no soy yo el más genial”.

—¿Notas una diferencia entre quienes estudiaron la carrera y tú?
No puedo negarlo: el periodismo te da otra madera, aunque lo bueno de no haber terminado la carrera es que hay estructuras y formas que no me preocupan tanto. Lo malo es que al resto le preocupa mucho, y el resto siempre son más. Yo no terminé porque no me gustaba hacer trampa. Tuve alternativas para seguir, pero no quise. Preferí ir con las mismas reglas de todos, porque tampoco me sentía superior por trabajar en medios.

—¿Cómo sostienes MQLTV en paralelo a La Red?
Tenemos 4 millones de mega pageviews en un mes, imagínate lo que es eso para una marca. Es un sitio multiplataforma, se adapta fácilmente y está en todas las redes sociales. Hay puntos que se heredan de mis cuentas que son, básicamente, los que me van siguiendo en mis proyectos. Nuestra audiencia demuestra que en la medida que he ido creciendo en edad el público lo hace conmigo. Además, hemos trabajado con distintas marcas como VTR, SCD, Injuv y Concha y Toro.

—¿Cómo pretendes que MQLTV escape del esquema de sitio web juvenil tradicional?
Nos ha ido bien, así que la expectativa es mayor. Tengo fe en el proyecto, porque desde que explotamos superamos con creces a toda la competencia (Paniko, Disorder, Niu Radio y Rock and Pop), lo que nos posiciona lejos de algo tradicional. A través de diversas herramientas he podido tener claridad de cuál es mi audiencia y sus intereses. Sé que aman las series, la política y que les interesa la actualidad. Con eso ya sabemos cómo llevar a cabo los proyectos que tenemos sobre la misma página.

—¿La alianza con radio La Clave era estratégica o estaba más vinculada a una línea editorial donde era primordial juntarse?
Es otra cosa: con La Clave tenemos una gran relación, porque cuando nació fue con un sistema de medios propios y decidimos complementarnos. Hace un año somos como un T13 Radio en La Clave, pero por adelantado. Hemos transmitido hasta conciertos. Lo grato es que acá no hay nadie que tenga más de 30 años. Somos todos veinteañeros, y eso nos ayuda a refrescarnos e innovar.

—¿Cómo suplen la falta de trayectoria en medios que un joven sub 30 generalmente tiene?
Eso lo acordamos. Nos pusimos la meta de ser un medio hecho por sub 30 que se financia a sí mismo y que tiene a los principales anunciantes del país interesados. Además, genera contenido para otras marcas y otras empresas. Es una súper redacción a la que le está yendo bien sin importar la edad. La juventud es el secreto del éxito mejor guardado del periodismo que se avecina.

—¿Cuál es el proyecto más inmediato que puede reemplazar lo que hacías en La Red?
Nada lo va a reemplazar porque no me gusta hacer el mismo trabajo dos veces. Por ahora nuestra web es un diario para los que no leen los diarios. Como hoy en día nadie lee diarios, nos propusimos ser uno, pero gráfico. Uno que tenga cosas precisas.

—Claro, pero son los temas de medios tradicionales y sus plataformas asociadas las que marcan la pauta del día siguiente.
Nosotros queremos ser otra plataforma donde la gente se va a poder informar de igual manera que en un medio tradicional. Estamos pensando en grande: nuestro nuevo proyecto es una Rolling Stone pero de género. Estamos postulando a fondos para financiar el proyecto donde la vocera del Observatorio contra el Acoso Callejero, María Francisca Valenzuela, lo dirige. En MQLTV ponemos los recursos nomás, porque ahí yo no tengo más poder que una visión editorial. Soy uno de los productores ejecutivos del proyecto, pero no soy el líder.


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