Así tituló el diario inglés The Independent un artículo del periodista Martin Hickman (ver)
Las reacciones son de temer. No hay medias tintas: o te escandalizas o aplaudes. La eventual decisión de autorizar los comerciales se sustenta en las políticas de gobierno que apuntan a reducir la tasa de embarazos de adolescentes en Inglaterra, que hasta hoy es la más alta de toda Europa.
Pero el punto no solo está en la connotación cultural de dicha sugerencia, sino en la manera cómo se informó.
El diario The Guardian, para referirse al mismo hecho tituló distinto: “Grupo anti-abortista ataca plan que autoriza comerciales sobre consejería preconcepcional”, (ver).
Los encabezados son bien diferentes y probablemente ambos llevan a confusiones. Esto porque hasta ahora se trata de una recomendación que está haciendo el “Consejo de Televisión para las Prácticas Publicitarias” (The Broadcasting Committee on Advertising Practice), quienes además están proponiendo una consulta pública para escuchar a otros expertos y por supuesto a la propia audiencia. Otra de las propuestas de este Consejo es levantar la prohibición de difusión de comerciales sobre el uso del condón antes de las nueve de la noche, manteniendo el cuidado de no exhibirlos en espacios de audiencias infantiles…
Los comentarios de los lectores de ambos diarios en internet se mueven en todos los rangos. Para algunos es una buena manera de decirle a los jóvenes que desde hoy en adelante no necesitan hacerse responsables de sus actos, otros, más perspicaces, le advierten al Independent la exageración de su titular: “Es claramente una táctica para asustar, ya que en el mismo cuerpo de la noticia se advierte que la autorización es solo en teoría”.
Pero más allá de estos titulares y lo mañosos que puedan llegar a ser, el tema del aborto y la penalización o difusión de su práctica es hoy tema obligado en muchas portadas del mundo. Si consideramos que cada día estamos más interconectados a través de la web, leyendo y discutiendo en blogs, es imposible pensar que conversaciones referidas a este tema pueden quedar para más adelante.
Enfrentar con altura de miras, profundidad de análisis y apertura de mente aquellos problemas que nos afectan, es propio de sociedades maduras. La prensa no podrá abstraerse de este diálogo. Más aún, es pertinente que participe, entregando contexto e informando sobre el estado de avance de la discusión. Lo importante es que lo haga con respeto y cuidando de no frivolizar en áreas que no cabe la superficialidad.
*Directora Escuela de Periodismo UAH.