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Opinión

El periodista mexicano debe formarse como un corresponsal de guerra

Por ~ Publicado el 30 junio 2017

Tiempos complejos requieren soluciones complejas. Isela Carrasco propone modificar los programas de formación de periodistas en México, uno de los países más letales para ejercer la profesión: en los últimos seis meses son ocho los profesionales asesinados. “Cubrir una guerra no es un asunto propio de héroes”, escribe. “La universidad debe responder a sus compromisos y brindar una respuesta al conflicto preparando a sus estudiantes para el contexto violento”.

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Marcha por Rubén Espinosa, periodista veracruzano asesinado el 2015. Foto: EneasMx, Wikimedia Commons.

Las cifras que ha dejado la violencia derivada de la guerra contra el narcotráfico cantan para México y confirman que esta profesión se encuentra en estado de emergencia.

El año 2016 muestra a México como el segundo país con más asesinatos en el mundo después de Siria de acuerdo a las observaciones del International Institute for Strategic Studies que registró 23.000 homicidios dolosos y 35.433 desplazados internos. Los rankings tampoco favorecen a México. Su índice de paz es bajo debido a los altos índices de violencia y violación de los derechos humanos y, además, es un país que está clasificado sin libertad de prensa de acuerdo al informe anual que presenta Reporteros Sin Fronteras.

El año pasado 11 periodistas fueron asesinados en México y este dato representa el tercero más alarmante después de 13 en Afganistán y 15 en Iraq, de acuerdo al reporte List of Journalists & Media Killed in 2016 que realiza la Federación Internacional de Periodistas. En los 6 meses que van del año 2017, 8 periodistas han sido asesinados. El último caso de Alfredo Adame Pardo se hizo público el 27 de junio. El promedio es que al mes más de un periodista es asesinado en México.

De la revisión documental y teórica del conflicto del periodismo mexicano nace la necesidad de estudiar el caso más alarmante: el estado de Veracruz, el lugar más peligroso del continente americano para ejercer esta profesión. De acuerdo a diferentes reportes de organizaciones internacionales y nacionales mexicanas, 24 periodistas han sido asesinados en esta zona desde el año 2000.

Preocupada y motivada por entender la complejidad del conflicto del periodismo mexicano desde la muestra del caso de Veracruz desarrollé la investigación “El periodismo mexicano en emergencia: Análisis de la violencia ejercida sobre los periodistas de Veracruz y su relación con la Universidad” gestada dentro de los estudios del Máster en Cultura de Paz, Conflictos, Educación y Derechos Humanos en la Cátedra UNESCO de Resolución de Conflictos de la Universidad de Córdoba en España gracias a una beca de posgrado concedida por la Asociación Universitaria Iberoamericana de Posgrado.

En el estudio expongo un análisis de la violencia ejercida sobre los periodistas de Veracruz y reviso si la formación profesional que imparte la Universidad Veracruzana en su Licenciatura de Ciencias de la Comunicación, vigente desde el año 2004, responde al contexto violento que vive el periodismo.

Mi hipótesis es que existe la necesidad urgente de modificar el plan de estudios de la formación universitaria para prevenir y proteger a los periodistas de la violencia ejercida sobre ellos. La universidad no puede obviar la realidad a la que se enfrentarán sus estudiantes al egresar.

Finalmente, tras haber estudiado la realidad compleja del periodismo y el plan de estudios de la Universidad Veracruzana, propongo y justifico la urgencia de su modificación para incluir contenidos de riesgo, seguridad y paz. Dicha modificación representa la oportunidad de prevenir y proteger a los periodistas veracruzanos. “La violencia hacia los periodistas es un factor de descomposición social que inhibe la libertad de prensa en una sociedad, al tiempo de afectar el tejido social al evitar el ejercicio de una profesión que permite a la sociedad estar informada y comunicada de lo que acontece a su alrededor”, asegura el Dr. Juan Pablo Aguirre Quesada en su cuaderno de investigación Violencia hacia los periodistas y libertad de expresión, una referencia en mi estudio.

Los hallazgos de mi investigación sobre el periodismo en Veracruz también hacen visible la necesidad urgente de educar a los estudiantes como corresponsales de guerra porque, aunque México no sea un país declarado oficialmente en guerra, las cifras muestran lo contrario. Los periodistas deben prepararse como corresponsales de guerra para cubrir la realidad del país derivada de su situación política y del narcotráfico. Cubrir una guerra no es un asunto propio de héroes, sino una cuestión técnica basada fundamentalmente en bases teóricas, presentes en la amplia bibliografía científica dedicada al periodismo en general y a la información de guerra en particular, por lo que impartir esta formación desde la universidad ayudaría a prevenir y proteger a los periodistas.

“Ellos están ahí, sobre el terreno y actúan en la medida de sus recursos, como los ojos vicarios de quienes no podemos acompañarles”, asegura Alberto Piris, General de Artillería e investigador del Centro de Investigación para la Paz y quien también es referencia en mi estudio.

El propio desarrollo de las guerras ha ido modificándose con el paso de los años, conformando nuevas realidades a las que tienen que enfrentarse los profesionales de los medios de comunicación para poder desarrollar su labor. Por ello la universidad debe responder a sus compromisos y brindar una respuesta al conflicto preparando a sus estudiantes para el contexto violento.

Mi investigación basada en la muestra de los periodistas de Veracruz es un estudio inicial que busca desarrollar el conocimiento de todos aquellos elementos formativos, educativos y culturales que permitan obrar a favor de la paz.

Propongo una modificación o creación de un nuevo plan de estudios desde la perspectiva de Cultura de Paz que apuesta por educar a los jóvenes para afrontar los conflictos, las incertidumbres, los riesgos y lo inesperado en la ciencia y en la vida tan propio de nuestro tiempo. Es decir, para regular conflictos, gobernar la complejidad y ser conscientes de los retos que hoy tienen las sociedades, tal como plantea Cándida Martínez López y Sebastián Sánchez Fernández en su libro “Escuela, Espacio de paz. Experiencias desde Andalucía” del Instituto de la Paz y los Conflictos de la Universidad de Granada y quienes también son referencia en la investigación.

El proyecto de la modificación o creación de un nuevo plan de estudios lo desarrollaré dentro de la tesis doctoral en los próximos años. El esquema inicial es el siguiente: revisión documental y exploratoria de la formación universitaria en Cultura de Paz en el mundo; exploración de la aplicación de la educación del periodista en las aulas y su aplicación con el campo laboral desde contextos que se encuentren más avanzados en contenidos de riesgo, seguridad y paz en el mundo; diseño de ideas generales para la modificación del plan de estudios con relación al contexto violento; desarrollo del plan de cada una de las asignaturas, las unidades didácticas para presentar una prueba piloto; y, finalmente, hacer la presentación final del plan de estudios y la puesta en marcha.

Mi proyecto aún está en busca de financiamiento para continuar el trabajo de campo. Lo que persigo es continuar las pesquisas lo más rápido posible para ganar tiempo por la situación de emergencia que presenta el periodismo en México, poder salvar vidas y prevenir más asesinatos.

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