Opinión

El asesinato de Gawker: ¿una pérdida para el periodismo?

Por ~ Publicado el 22 agosto 2016

Gawker marcó una senda en el periodismo digital que luego fue imitada por otros e incluso adoptada por los medios tradicionales, incorporando la ironía, la irreverencia y la participación ciudadana, que hoy son estándares. Christian Leal repasa la turbulenta existencia del medio que fundó Nick Denton y que luego de una disputa legal con Hulk Hogan bajará su cortina tras 14 años de vida.

Nick Denton, fundador de Gawker.

Nick Denton, fundador de Gawker.

Después de mucha especulación, ayer jueves [18 de agosto] se confirmó que Gawker, uno de los sitios pioneros del periodismo-blogger, cerrará sus puertas la próxima semana tras ser comprado por la cadena Univision.

En realidad no se trata de una muerte, sino de un asesinato, ya que fiel a la línea editorial que lo hizo infame por 14 años, Gawker no podía bajar las cortinas sin un último gran escándalo: el suyo.

Aunque Gawker había estado bajo fuego muchas veces debido a sus artículos deslenguados (y no pocas veces ofensivos), fue finalmente una demanda del luchador Hulk Hogan por publicar un video suyo teniendo sexo con la esposa de un amigo la que le obligó a pagar una indemnización de 140 millones de dólares. Era más de lo que sus arcas podían resistir, declarándose en bancarrota y poniéndose a sí misma a la venta.

Claro que el asunto no fue tan simple. Más allá de si era lícito o no publicar un video íntimo, pronto se descubrió que el multimillonario alemán Peter Thiel —cofundador de PayPal y primer inversionista de Facebook— financió la querella de Hogan (e incluso otras anteriores) en un esfuerzo deliberado por dañar a Gawker, como venganza por haber hecho público en 2007 que era gay.

Así, tras una oferta compleja debido a que nadie quería hacerse cargo de semejante patata caliente, Univision decidió quedarse con la cadena de blogs de Gawker —que incluyen a Gizmodo, Jezebel y Deadspin, entre otros— por meros US 123 millones.

La cadena latina aseguró la continuidad de estos blogs, pero ayer decidió que Gawker dejará de funcionar, sin que hasta el momento se decida si su archivo se mantendrá o será removido de internet. Al menos, su personal no será despedido sino reabsorbido en otros estamentos de Univision.

Ahora, este cierre deja muchas interrogantes. Sí, puede que Gawker se haya buscado su final, ¿pero es justo que este llegara como un complot de los poderes económicos a los que tantas veces incomodó? Pueden leer a Jack Dickey en Time sobre el excepcional ambiente de libertad que se vivía en Gawker.

¿En qué punto exacto colinda la libertad de expresión con el resguardo a la privacidad de las personas?

Como sea, Gawker marcó una senda en el periodismo digital que luego fue imitada por otros e incluso adoptada por los medios tradicionales, incorporando la ironía, la irreverencia y la participación ciudadana, que hoy son estándares.

Curioso que muchos de quienes remecieron los mercados digitales hayan terminado o sostengan predicamentos judiciales (MP3.com, Napster, Last.fm, MySpace, Uber, Airbnb), sin embargo en todos los casos el resultado fue el mismo: una vez abierta la caja de Pandora, el cambio es irreversible.

Parafraseando a Justin Timberlake encarnando a Sean Parker —creador de Napster— en “La red social”: “No. Las disqueras no ganaron: yo destruí su mercado”.

Quizá Gawker algún día pueda vanagloriarse de lo mismo.

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