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Beatriz Sánchez: “El público valora más la coherencia que la objetividad”

Por ~ Publicado el 8 junio 2016

Con más de 20 años de trayectoria en televisión y radio, Beatriz Sánchez no teme decir lo que piensa a través de los medios. Recientemente reconocida con el Premio Raquel Correa 2016 por la Asociación Nacional de Mujeres Periodistas, observa de manera crítica y con altas expectativas el periodismo chileno. “Debemos releernos como prensa, es decir, qué se entiende hoy por medio de comunicación”, dice la periodista de La Red y radio La Clave. Esta entrevista se realizó antes del conflicto desatado entre la presidenta Bachelet y revista Qué Pasa. Lee la opinión de Beatriz sobre ese episodio.

Foto: Patricio Contreras

Foto: Patricio Contreras

Reconoce que el 2015 fue un gran año para el periodismo de investigación chileno, pero que aún quedan bastantes desafíos por delante. Recalca la importancia de dar cabida al debate y la opinión en los medios de comunicación, donde el periodista tiene un papel relevante. Admite que la televisión es menos machista, pero que se puede avanzar mucho más en materia de igualdad e inclusión. Es la visión de Beatriz Sánchez sobre la industria donde ha trabajado por más de dos décadas.

“Las noticias no deberían depender del rating, no pueden buscar captar a un público”, afirma la futura conductora del renovado departamento de prensa de La Red, donde liderará el espacio informativo junto a Juan José Lavín, ex periodista de TVN. “Cuando un canal tiene un espacio de noticias, está cumpliendo con el deber de informar y no de entretener”.

Beatriz es conductora en La Red y radio La Clave, y también columnista en diario Publimetro. Una carrera profesional avalada por distintos reconocimientos. En 2014 recibió el Premio a la Mejor Periodista de Televisión por la Universidad Adolfo Ibáñez; luego, en 2015, el Premio Periodismo Excelencia Audiovisual de la Universidad Alberto Hurtado, y este año el Premio Raquel Correa de la Asociación Nacional de Mujeres Periodistas.

Dice que le hace bien a los medios informativos partir con una opinión, “cazarse con un tema” y decir lo que piensa. Son las expectativas de una periodista que mira con esperanzas a la ciudadanía chilena, la cual necesita que los medios sigan investigando en profundidad y no informando los hechos de forma aislada.

—En el actual escenario político marcado por los casos de corrupción, ¿el periodismo ha sobreexplotado o profundizado en la cobertura de estos temas?
Se cumplen ambas cosas y no necesariamente son antagónicas. El periodismo ha revelados cosas que no conocíamos. No obstante, los medios no son inocuos, no son completamente asépticos a lo que pasa. Tienen sus propios intereses políticos y de agenda. Tienen su propia opinión, sea esta la del dueño o de quienes dirigen el medio.  Es así que entiendo a veces que aprovechen o puedan estar felices con determinadas cosas y que las ocupen, pero sí entorno a la entrega de información —poniendo en la balanza— considero que se ha hecho un buen trabajo, especialmente en tarea investigativa. Claro que en algunos medios más que en otros.

—¿En cuáles medios ha sido relevante el trabajo de investigación?
El trabajo de Ciper es extraordinario. Así también en El Mostrador y The Clinic. Son medios distintos a los tradicionales, en términos de formato y lenguaje, lo cual resulta ser muy atractivo para la audiencia. Además, me parece relevante que no solo publiquen información buena, sino que también opinen sobre lo que pasa. Algo que los medios tradicionales no hacemos habitualmente.

—A fines de abril fue la entrega del Premio Periodismo de Excelencia, donde el reportaje “Un negocio Caval” de revista Qué Pasa fue el ganador de la versión escrita del certamen. ¿Consideras que el 2015 fue un gran año para el periodismo de investigación chileno?
Sí, pero creo que pueden venir años mejores. Esto no se detiene. En 2015 se destapó mucho y eso lo hace ser un año muy particular. Es un proceso que va in crescendo. Es cosa de ver a Ciper con los Panama Papers, fue algo notable. Se metieron en el contexto global de la investigación periodística  Es un fenómeno mundial que busca apuntar a quienes son los que manejan el poder en distintos países. En otras palabras, identificar donde están las lucas y darnos cuenta de lo mal repartidas que están a nivel global.

—Y si es un proceso que va in crescendo, ¿cuáles son los desafíos para el periodismo nacional en términos de investigación?
Hoy los medios tradicionales se han quedado atrás en temas de investigación, y las lucas están para financiar proyectos de este tipo. Los medios tradicionales que puedan, y creo que varios pueden, deben asumir la tarea de hacer periodismo de investigación con profundidad. Obviamente, sin dejar de lado el rol de llevar el día a día. Y para los medios que ya tienen periodismo de investigación, el gran desafío es la colaboración. Es importante apuntar a un sistema colaborativo mundial, donde contrastemos visiones en temas como el rol del Fondo Monetario Internacional y cómo pone trabas a los países más pobres para conseguir préstamos, o sobre Naciones Unidas cómo le aguanta todo a Estados Unidos y a los demás no.

—¿Alguna otra tarea pendiente en los medios?
Debemos releernos como prensa, es decir, qué se entiende hoy por medio de comunicación. Más aun con la fuerte entrada de las redes sociales. La gente ha cultivado el hábito de ver y leer noticias, y confío en que les interesa cada vez más. Pero las redes sociales transmiten todo más rápido; entonces, qué más pueden dar los medios tradicionales al público: más datos, más contexto y más opinión también.

PERIODISMO Y OPINIÓN

El año pasado, en un seminario organizado por fundación CREA, recalcaste la importancia de la opinión del periodista pues “la objetividad no existe”. ¿Cómo se logra generar debate y no provocar polémica al momento de exponer el punto de vista personal?
A todo el mundo que me dice “oye que eres poco objetiva”, yo respondo “sí, muchas gracias”. Para mí la objetividad no existe, aun cuando en la universidad me enseñaron que la objetividad es lo primero.  Los hechos son objetivos, todo lo que pasa es objetivo, pero toda lectura que nosotros hacemos sobre un hecho no es objetiva. Una cosa es tergiversar un hecho y otra muy distinta es opinar sobre aquello.

» Desde ahí que me nace la pregunta de por qué debemos seguir analizando los hechos en forma aislada.  Cuando sale una nota sobre una niña que se practicó un aborto en su casa y tiró el feto al baño, ¿podemos decir que es solo una noticia policial? ¿No es acaso una problemática social de alguien que no tuvo otra alternativa? ¿Una joven sometida a un contexto país que es duro contra las mujeres y su rol en la maternidad? Ahí está nuestra pega. Ese tipo de periodismo me gusta, donde no basta con decir que es una nota policial, sino que es para una conversación más profunda: sobre lo que somos hoy como sociedad.

¿Dónde está el límite entre el debate y el conflicto?
En la opinión responsable, que no trate de hacer caricaturas y tergiversar los hechos. La opinión genera ese espacio donde tú puedes estar de acuerdo o no, teniendo claro que dando tú opinión no pretendes convencer a nadie, sino que discutir el tema.  Porque más allá de la objetividad, lo que se espera de cualquier profesional es la coherencia, creo que el público valora mucho más eso.

Hace dos años dijiste en Emol que no sabías “si todo el mundo está interesado en que existan periodistas con opinión”. ¿Quiénes ven con buenos y malos ojos la existencia de periodistas con opinión?
Tiene que ver con una transformación del país, desde un temor reverencial a atreverse a decir lo que piensa. Hoy no hay problema en decir por cuál candidato votaste o de qué línea política eres.  Eso provoca que encajen distintos tipos de pegas para los periodistas. Entonces, entiendo perfectamente a esa gente que te dice “es que no me interesa tu opinión, solo quiero informarme”, les gusta ese estilo de periodismo y es legítimo. Ahora bien, esto no es una dictadura, o sea si a la audiencia no le gusta escuchar la opinión del periodista se puede cambiar de medio. Y el público así lo hace.

Mónica González y sus "Apuntes de una época feroz

LA RADIO Y LA TELEVISIÓN

Para revista Paula mencionaste que la televisión te ha dado “puras alegrías y buenos momentos”, pero aun así te reconoces como una mujer de radio. ¿Qué cosas te permite la radio que no puedes hacer en televisión?
La radio me da más tiempo.  El programa de entrevista —de media hora— que realizo actualmente ya es raro, porque en la tele los tiempos son súper acotados. Todo está medido por un cierto vértigo al cual la televisión debe responder. La radio se quedó en otra época, se puede profundizar más y debatir de una forma distinta. Otra diferencia es que en la radio tú puedes crear cierta atmósfera que en la tele no. Me gustan los momentos de silencio, los cambios de tono de voz: más intenso o más suave, o cuando todos hablan al mismo tiempo. Se genera un ambiente interesante para el debate que la televisión no puede crear.

¿Qué cosas de la radio debería incorporar la televisión?
Tener más tiempo para lograr más profundidad. No tener que medir todo con el rating, eso le hace mucho daño a la televisión. No desconozco que es importante medir cuánto atrae al público el contenido que se está transmitiendo, más aún cuando un programa responde a la masividad y busca entretener. Pero las noticias no deberían depender del rating, no pueden buscar captar a un público. En teoría sí, porque todos queremos que nos vean y nos escuchen, pero no podemos variar las noticias de acuerdo a la gente que nos está viendo o no. Las noticias son.  Cuando un canal tiene un espacio de noticias, estás cumpliendo con el deber de informar y no de entretener.

LA MUJER EN LOS MEDIOS

—A fines de 2014 lanzaste tu libro “Poderosas” donde entrevistas a mujeres de alta connotación pública, como Evelyn Matthei y Michelle Bachelet. ¿Quiénes son las voces femeninas más influyentes en los medios?
En primer lugar, Mónica González, a quien le tengo un cariño y respeto único. Es una voz valiente y poderosa. Es una mujeraza. Enfocándome al mundo de las noticias, como el espacio más influyente dentro de los medios… me gusta mucho la pega que hace Mónica Rincón en CNN Chile. Valoro su participación en los editoriales junto a Daniel Matamala, que se atreva en redes sociales a comentar con harto desparpajo, y que ponga temas sobre la mesa respecto a la diversidad o la discapacidad. Todo eso habla de una mujer con una sensibilidad abierta y no sólo enfocada en el análisis de la actualidad más dura. También me gusta el estilo de Constanza Santa María en Canal 13, es aguda y la considero una muy buena entrevistadora.

¿El periodismo y los medios chilenos han dejado de ser machistas?
Sí, pero con todas las dificultades que implica ser mujer en esta industria. Los estándares con que se mide a los hombres y las mujeres son distintos. Y si bien yo entiendo que eso responde a un peso cultural, igual espero más de los medios respecto a igualdad de género. Tenemos aún la idea fija que donde hay un solo conductor es hombre o bien la típica pareja de conductores.  A la mujer se le exigen más cosas. Todavía cuando una mujer opina siempre provoca algo distinto que cuando un hombre opina y, además, a los hombres se les da un espacio distinto de opinión en comparación a las mujeres. Incluso, me atrevería a decir a que aún hay un grado de autocensura en algunas mujeres al momento de opinar sobre determinados temas. Y a todo esto, hay que sumar la carga estética. Entonces son un cúmulo de cosas que cargan a la figura femenina, y en las noticias es súper fuerte.

¿Cómo los medios pueden colaborar para romper esos parámetros culturales?
Arriesgándose, pero se ha avanzado bastante. Por ejemplo, me parece notable que el editorial de CNN Chile no lo haga solo Matamala, sino que le den su espacio también a Mónica y juntos se planten frente a la cámara. Otra experiencia muy buena fue lo que hizo Canal 13 con Protagonistas, donde estas tres periodistas —Constanza Santa María, Monserrat Álvarez y Carolina Urrejola— hicieron un excelente trabajo.  Contó una vez Constanza en un foro donde participamos, que cuando grababan ese programa, que era dirigido por hombres, y hablaban todas al mismo tiempo, desde el switch les decían “¡ya! corten el gallinero”. Entonces, a pesar de ser una instancia muy enriquecedora, aun así, estaba ese estigma de que eran puras mujeres, todas chillonas, pero el canal se atrevió. Y eso falta en los medios… más riesgo.

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