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El plebiscito pasa, las portadas quedan

Por ~ Publicado el 6 octubre 2009

El miércoles 5 de octubre de 1988 los chilenos votaron para dirimir una continuidad o un cambio: el Sí a ocho años más de Augusto Pinochet en el poder, o el No que saludaba a la democracia. A 21 años del plebiscito que marcó el retorno a la democracia, revisamos las portadas de la prensa capitalina que informaron —o celebraron— el triunfo del No en las urnas.

Fue una noche tensa. El miércoles 5 de octubre de 1988 los chilenos acudían a las urnas para dirimir una continuidad o un cambio: el Sí a ocho años más de Augusto Pinochet en el poder, o el No que saludaba a la democracia que venía —como decía la franja televisiva— de la mano de la alegría.

Los cómputos iniciales, entregados por Alberto Cardemil, subsecretario del Interior, daban un triunfo al Sí. Incluso la edición de regiones de La Nación —diario oficialista— celebraba la victoria momentánea: «Cómputo parcial: el Sí obtiene un 51,3%».

Pero las imprecisiones y la tensión se terminaron con las palabras del general Fernando Matthei. Comulgando con Sergio Onofre Jarpa, reconocieron públicamente el triunfo del No. A las dos de la madrugada del jueves 6 de octubre de 1988, las dudas se despejaban y los rumores de un desconocimiento de los resultados por parte de Pinochet se esfumaron. Los chilenos celebraban el cómputo final entregado por Cardemil. A 21 años del plebiscito que marcó el retorno a la democracia, revisamos las portadas de la prensa capitalina que informaron —o celebraron— el triunfo del No en las urnas.

TRIUNFALISMO, HUMOR E INFORMACIÓN

La llamada prensa seria —encarnada en El Mercurio— fue fiel a su estilo informativo. Haciendo un uso preciso de los cómputos, tituló: «No: 53,31%; Sí: 44,34%». El resto de su portada recogió voces oficialistas, como la del Ministro del Interior, Sergio Fernández, que aseguraba el compromiso de las autoridades de acatar el resultado, aunque se apuntaba, sin embargo, de un «intenso ajetreo» en La Moneda. El análisis de la jornada electoral destacó la «madurez» de la ciudadanía durante el plebiscito, donde 7 millones de personas votaron. Dos imágenes completaron el cuadro: la entrada a la casa de gobierno de los miembros de la Junta y las eternas colas en el Estadio Nacional.

La Tercera de la hora, en tanto, fue más efusiva en su encabezado: «¡Triunfa el no!». Del mismo modo que el decano, recogió las palabras del ministro del Interior que aseguraba el acatamiento de los resultados, y se reconoció la «calma» y la «transparencia» de los comicios, aún cuando aclaraba que faltaban más de dos millones de votos en el escrutinio final. La imagen utilizada mostró un recuento de votos. A su derecha, un recuadro recogía las palabras de Patricio Aylwin que le daba el triunfo a la oposición.

Fue Fortín Mapocho, sin embargo, el medio que pasó a la historia por sus hilarantes portadas. El miércoles 5 de octubre, bajo un compromiso evidente, tituló: «Sin miedo, sin odio y sin violencia Chile dirá que no». Con actitud pedagógica, alertó a los votantes: «Vote tranquilo., su voto es secreto». Al día siguiente, con la alegría a la vuelta de la esquina, parafrasearon a Vodanovic en Viña y festinaron: «Autor: El pueblo de Chile. Intérprete: Sol y Lluvia. ¡Adiós General, adiós carnaval!». En la misma línea que los otros medios descritos, también destacaron el ejemplo cívico del electorado chileno.

Pero fue a la semana siguiente, el martes 11 de octubre, cuando sacarían carcajadas en los kioscos del país. Poniendo el dedo en la llaga de «los fanáticos del Sí y de Pinochet», y bajo el influjo de Alberto «Gato» Gamboa, ex director de Clarín, inmortalizaron, quizás, el titular más recordado de la prensa de los ochenta: «¡Corrió solo y llegó segundo!». La imposibilidad de la situación —un magro resultado en una carrera solitaria— marcó el término de un proceso y el comienzo de otro. La celebración, los abrazos entre civiles y carabineros en la Alameda, pasarían a la historia. El plebiscito terminaba. Las portadas quedaron.

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