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	<title>Anfibia &#8211; Puroperiodismo</title>
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	<description>La revista digital de Periodismo UAH.</description>
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		<title>Leila Mesyngier y el rostro del odio: “Es preocupante como el acoso en línea a mujeres periodistas en Latinoamérica va en aumento»</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Puroperiodismo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 24 Oct 2025 13:06:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Anfibia]]></category>
		<category><![CDATA[feminismo]]></category>
		<category><![CDATA[Leila Mesyngier]]></category>
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					<description><![CDATA[Leila Mesyngier, directora de Revista Anfibia y reportera especializada en periodismo narrativo, advierte que el acoso en línea hacia mujeres periodistas en Latinoamérica no son hechos aislados, sino un problema en ascenso ligado al avance de discursos de odio de la ultraderecha y a la polarización política. En conversación con Puroperiodismo, analiza cómo estas campañas [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Leila Mesyngier, directora de Revista Anfibia y reportera especializada en periodismo narrativo, advierte que el acoso en línea hacia mujeres periodistas en Latinoamérica no son hechos aislados, sino un problema en ascenso ligado al avance de discursos de odio de la ultraderecha y a la polarización política. En conversación con Puroperiodismo, analiza cómo estas campañas de hostigamiento digital y desprestigio afectan la libertad de prensa, la salud mental de las comunicadoras y la visibilidad de temas de derechos humanos y diversidad. Para Mesyngier, los medios independientes son hoy clave para sostener la veracidad frente a la desinformación y los intentos sistemáticos de silenciar voces críticas.</strong></p>
<p>Por Ignacia Pacheco y Ann González</p>
<p><span style="font-weight: 400;">La mujer de cabello castaño ondulado hasta la altura de los hombros entra a la habitación que aclara la luz artificial tenue. Se pone cómoda frente al computador para la videollamada y prepara el mate como parte de un ritual al que parece acostumbrada. Leila Mesyngier contesta todas las preguntas con su voz ligera, la que contrasta con los gestos inquietos de sus manos cada vez que marca con énfasis una respuesta.</span></p>
<p><b>Mesyngier, periodista argentina y licenciada en Ciencia Política por la Universidad de Buenos Aires, es la directora de Revista </b><b><i>Anfibia</i></b><b> y </b><b><i>Cronos Lab, C</i></b><b>o-conduce</b><b><i> El Deseo de Pandora de Anfibia Podcast.  </i></b><b>Da clases en la Maestría de Periodismo Narrativo en la Universidad de San Martín y en la Facultad de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata. Colaboró en diversos medios gráficos y dirigió la colección de libros Futuro Anfibio en Unsam Edita. Le obsesionan temas como la violencia obstétrica y maternar en medio tiempos inciertos y mandatos sociales.</b></p>
<p>En la Argentina de Milei, el periodismo crítico vive bajo un clima de amenaza. El presidente insulta a periodistas en cadena nacional, mientras un ejército de trolls replica sus palabras en las redes. <strong>“El ataque a la prensa es general, pero tiene una dirección muy concreta contra las mujeres”,</strong> <strong>dice y cita a Luciana Peker y Julia Mengolini, entre otras comunicadoras que han sido hostigadas o denunciadas penalmente: “Hoy muchos colegas piensan dos veces antes de publicar algo. Las redes se volvieron un lugar hostil”.</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Todo lo que explica lo dice sin aspavientos, pero con una claridad que incomoda. En su relato aparece Pablo Nahuel Grillo, fotógrafo herido por la policía durante una manifestación de jubilados, en él,  hay una imagen elocuente de la tensión entre la represión y silencio.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Para ella, mientras los medios tradicionales dudan, los independientes buscan resistir. </span><i><span style="font-weight: 400;">Anfibia, El Surti </span></i><span style="font-weight: 400;">en Paraguay y otros proyectos en América Latina comparten estrategias, festivales hechos a pulso y espacios de encuentro para seguir narrando y discutiendo sobre el futuro del periodismo y nuevas narrativas. Para la periodista, los discursos de odio no son una novedad, son el “backlash”, que es algo así como la reacción violenta frente a los avances del feminismo y los derechos humanos. </span></p>
<blockquote><p>-Las conquistas legislativas, la educación sexual integral (ESI), el aborto legal, el matrimonio igualitario… todo eso genera una respuesta. No es casualidad que los varones jóvenes sean hoy la base de la ultraderecha-, comienza.</p></blockquote>
<p>El mate está listo.</p>
<p><b>-Cómo periodista y feminista ¿Qué visión tiene ante el avance de sectores de ultraderecha en el panorama político en Latinoamérica?</b></p>
<p>-Nosotros en Anfibia venimos cubriendo el tema del avance de las derechas, un tema que nos permite entender cuál es la preocupación, más allá de lo evidente. Tenemos un gobierno de ultraderecha en Argentina, en otros países de América Latina, partidos vinculados a una línea de extrema derecha, como en Chile, Uruguay, Colombia y Brasil.</p>
<p>En Anfibia venimos trabajando esto, yo diría que desde 2016 o 2017, cuando gobernaba Mauricio Macri, un gobierno de derecha. Ya entonces comenzamos a notar que había una franja vinculada a la juventud que se iba inclinando hacia posiciones más conservadoras, realizamos varios textos que exploraban quienes eran esos jóvenes de derecha. Esto sucedía al mismo tiempo que la exposición de los feminismos, cuyo eje principal eran las mujeres jóvenes. Piensen que esto ocurrió entre 2017 y 2019, un periodo al estallido en Chile, donde la juventud también fue protagonista. Por eso, resultaba llamativo que aparecieran jóvenes vinculados a la derecha.</p>
<p><b>Venimos observando esto hace mucho tiempo, y sobre todo con preocupación en quienes se convirtieron después en los principales votantes  del partido de  Javier Milei: los varones jóvenes. Ellos muestran, de alguna manera, cómo se produce la brecha de género en todas las votaciones. Esto es un fenómeno que se observa a nivel mundial. Las mujeres tienden a votar más hacia la izquierda y los varones más hacia la derecha. Venimos contando esta historia pequeña que de alguna manera permite tener más herramientas para interpretar lo que sucede hoy.</b></p>
<audio class="wp-audio-shortcode" id="audio-33260-1" preload="none" style="width: 100%;" controls="controls"><source type="audio/mpeg" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2025/10/Pregunta-4-Leila-Mas-larga-1.m4a?_=1" /><a href="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2025/10/Pregunta-4-Leila-Mas-larga-1.m4a">https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2025/10/Pregunta-4-Leila-Mas-larga-1.m4a</a></audio>
<p>Dicho esto, mi sensación actual es de mucha  preocupación, no solo por lo discursivo, sino porque, efectivamente, en términos de políticas públicas, lo que ha hecho este gobierno es descuartizar absolutamente todas las políticas vinculadas, no sólo a las mujeres, sino a los discapacitados, los jubilados y los estudiantes. No se trata únicamente de un tema de género, sino de los derechos humanos y de los derechos adquiridos durante los últimos 20 años.</p>
<p><b>-¿Cree que los medios tradicionales han sido cómplices, neutrales o críticos frente al crecimiento de discursos de ultraderecha en Latinoamérica? </b></p>
<p>-Sí, yo creo que los medios tradicionales tienen un rol. No creo que sea por culpa de ellos que tengamos gobiernos, partidos o líderes de derecha, pero sí han funcionado como canales de difusión canales de los discursos de ultraderecha, no solo en Argentina.</p>
<p>Los medios hegemónicos son menos críticos porque tienen intereses económicos, y en esos intereses se cruzan también los líderes y los partidos de ultraderecha. En cambio, los medios independientes en América Latina hemos aprendido a sortear esas dificultades, ya que no contamos con grandes recursos, no recibimos pauta publicitaria de gobiernos ni empresas, tenemos modelos de negocios diferentes. Eso nos permite, evidentemente, ser más críticos con estas ideologías.</p>
<div id="attachment_33275" style="width: 810px" class="wp-caption aligncenter"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-33275" class="wp-image-33275 size-medium" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2025/10/Leila-Festival-Gabo-800x533.jpeg" alt="Leila Festival Gabo" width="800" height="533" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2025/10/Leila-Festival-Gabo-800x533.jpeg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2025/10/Leila-Festival-Gabo-1024x683.jpeg 1024w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2025/10/Leila-Festival-Gabo.jpeg 1080w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><p id="caption-attachment-33275" class="wp-caption-text">Leila Mesyngier en el conversatorio sobre el ascenso de discursos de odio (Festival Gabo 2025)</p></div>
<p><b>-¿Existe una suerte de contraataque de los sectores de extrema derecha al avance del feminismo de los últimos años?</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">-No, creo que está al revés. Creo que los avances de los feminismos produjeron lo que en la jerga se llama el </span><i><span style="font-weight: 400;">backlash</span></i><span style="font-weight: 400;">, esto decir, un contraataque hacia los feminismos. Me parece que estos gobiernos de ultraderecha, estos líderes y todo este discurso sobre “la ideología de género” son, en realidad, una respuesta al avance de los feminismos. </span></p>
<p>Pero no me refiero solo al avance en términos de conquistas legislativas o de políticas públicas, sino también en el plano discursivo. Hace diez años, en casi todos los diarios y medios de América Latina, se hablaba de “crimen pasional” cuando había un feminicidio. Hoy, es cambio, es mucho más difícil usar esa expresión sin recibir una oleada de críticas en redes sociales, apenas alguien pública un título con esas palabras.</p>
<p>***</p>
<p><b>La comunidad de </b><b><i>Anfibia </i></b><b>se ha destacado durante años desde su fundación como revista en la realización de contenido feminista, refiriéndose especialmente a debates dentro del feminismo, tanto como lo son problemáticas de violencia de género, desigualdad económica y los desafíos políticos que implican estas materias. El pasado 6 de octubre se publicó en la revista una crónica referente al triple femicidio ocurrido en Argentina, ciudad Florencio Valera, lugar que fue escenario del asesinato de tres jóvenes, una de tan solo 15 años, Brenda Castillo. Morena Verdia y Lara Gutiérrez.</b><span style="font-weight: 400;"> Fueron engañadas cinco días antes para asistir a una supuesta fiesta, antes de ser ejecutadas por una banda de narcotraficantes. Un caso que ha conmocionado a toda Argentina, y ha generado una ola de cuestionamientos más allá de la culpa del narcotráfico en la trágica muerte de las jóvenes, si no también objetar en la nula efectividad de la justicia argentina que no hizo nada por acatar las denuncias por explotación sexual realizadas por familiares, vecinos y cercanos meses antes de la tragedia.</span></p>

<a href='https://www.puroperiodismo.cl/leila-mesyngier-y-el-rostro-del-odio-es-preocupante-como-el-acoso-en-linea-a-mujeres-periodistas-en-latinoamerica-va-en-aumento/anfibia-1/'><img decoding="async" width="321" height="600" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2025/10/anfibia-1-321x600.jpeg" class="attachment-medium size-medium" alt="" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2025/10/anfibia-1-321x600.jpeg 321w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2025/10/anfibia-1-406x760.jpeg 406w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2025/10/anfibia-1.jpeg 684w" sizes="(max-width: 321px) 100vw, 321px" /></a>
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<p>Leila, con el poder de observación de una cronista y la preocupación de una madre, lanza una frase certera. “Como mamá de un varón, me pregunto cómo hablar de esto con mi hijo y con sus amigos”, confiesa. La pregunta queda suspendida.</p>
<p>Otra de sus preocupaciones es pensar en la generación de periodistas que crecieron con la promesa de la libertad y hoy enfrentan la era del algoritmo. Y discurso que construyen de eso algoritmos.</p>
<p><b>-¿Cómo ve hoy la relación entre el avance de discursos de ultraderecha y el aumento del acoso hacia periodistas, mujeres y referentes LGBTQ+? ¿Hay señales nuevas respecto a periodos previos?</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">-Pongo un caso concreto que hicimos recientemente en </span><i><span style="font-weight: 400;">Anfibia</span></i><span style="font-weight: 400;">: fue a partir del triple feminicidio, no sé si escucharon que mataron a tres chicas, hace menos de un mes. Primero publicamos un texto que escrito a cuatro manos, una referente académica feminista, Iliana Arduino, y la referente de las trabajadoras sexuales, Georgina Orellano, una militante muy inteligente y brillante, con el objetivo para tratar de entender un poco lo que pasaba.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Después publicamos un texto de periodismo de investigación más clásico, en el que dos cronistas: Florencia Alcaraz (ex directora de Latfem)  y Cristian Alarcón;  fundador de la revista </span><i><span style="font-weight: 400;">Anfibia- Ellos</span></i><span style="font-weight: 400;"> fueron al territorio a tratar de comprender qué había ocurrido, sobre todo porque una de las víctimas era muy joven. Se buscaba entender que había llevado a ese camino.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Creo que con la publicación de este tipo de textos, que cuentan las historias de verdad, tanto nosotros en </span><i><span style="font-weight: 400;">Anfibia</span></i><span style="font-weight: 400;">, como muchos otros medios independientes del continente estamos contribuyendo a combatir los discursos de odio, a visibilizar a las mujeres y a otras identidades, a cuestionar las narrativas que las invisibilizan. Me parece que lo que mejor sabemos hacer es contar historias, y ahí reside el valor del periodismo independiente: en narrar con profundidad, sensibilidad y compromiso </span></p>
<p>***</p>
<p><b>Hoy en día, el ataque cibernético a mujeres periodistas en Latinoamérica sigue siendo una preocupante problemática que va en aumento ante la creciente oleada de discursos de odio presentes en las redes sociales, estos dirigidos principalmente por sectores conservadores y masivas redes de bots que siguen la línea de la ultraderecha. Según un estudio realizado por el Consejo de administración de los sitios protegidos (UNESCO) en 2020, se formó conclusiones a partir de las 714 encuestadas que se identifican como mujeres, señalando que el (74%) ha sufrido algún tipo de violencia en línea.</b></p>
<p>Dentro de las estadísticas del mismo estudio, el tema periodístico que se vinculó con mayor frecuencia al aumento de las agresiones fue el género (47%), seguido de la política y las elecciones (44%) y los derechos humanos y la política social (31%). Frente a esta recopilación de datos, no solo se ha dejado en evidencia el sesgo discriminatorio a la figura de la mujer en la política, sino también las consecuencias de estas agresiones digitales que terminan en denuncias autocensuradas, el distanciamiento de las redes sociales y el negativo efecto en la salud mental en las comunicadoras.</p>
<p><b>-¿Qué impacto ha tenido el discurso confrontacional de Milei en la libertad de prensa y el tratamiento de los medios críticos? ¿Cómo ha afectado a las mujeres comunicadoras ataques como lo ocurrido con la periodista Luciana Peker y otros casos? </b></p>
<p>-El ataque de Milei a los periodistas y a la libertad de prensa es un ataque general, aunque tiene una dirección muy concreta contra las mujeres. En principio, se trata de una ofensiva que pone en riesgo la libertad de expresión, porque provoca que muchos periodistas independientes y voces alternativas que reciben. Estos ataques, a menudo, se manifiestan en cientos de mensajes amenazantes en las redes sociales personales durante varios días, situaciones muy hostiles y con amenazas reales.</p>
<p>Es, por lo tanto,  un ataque a la libertad de prensa. Sin embargo, también hay un foco muy claro en las mujeres, ya que se trata de un gobierno abiertamente misógino. <strong>Además del caso de  Luciana Peker, que se vio obligada a dejar el país, hay otras periodistas que son atacadas constantemente, como María O&#8217;Donnell o Julia Mengolini. Esta última, además, ha recibido varias denuncias penales por parte del propio Milei, que -si no estoy desactualizada- fueron desestimadas por el juez. Pero el hecho de que se haya presentado ya constituye un ataque muy concreto, no solo contra una mujer, sino también contra un medio independiente, del Mengolini es directora y que no recibe financiamiento del gobierno.</strong></p>
<p><b>-¿Qué estrategias comunicacionales usa la ultraderecha para deslegitimar voces de género y diversidad  en los medios? ¿Cuánto hay de espontáneo y cuánto de campaña organizada?</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">-Creo que la principal estrategia del presidente es el insulto. Él está todo el tiempo insultando. Ahora más calmado, porque hace un tiempo el diario </span><i><span style="font-weight: 400;">La Nación</span></i><span style="font-weight: 400;"> hizo un recuento de todos los insultos que decían en sus discursos, y el número era muy impactante. Pero mira qué interesante: eso lo hizo un medio super hegemónico como </span><i><span style="font-weight: 400;">La Nación</span></i><span style="font-weight: 400;">, ¿no? Entonces, ahí también esos medios tienen a veces un rol interesante, porque son los que más se leen y los que más impacto tienen.</span></p>
<p>Obviamente, combatir cada uno de esos discursos es muy difícil, sobre todo cuando al mismo tiempo suceden otras cosas muy importantes, como el endeudamiento extremo de los Estados. En el caso argentino, estamos siendo colonizados por Estados Unidos como nunca antes en nuestra historia. Entonces, mientras estamos discutiendo que el presidente le dijo no sé qué a un chico con autismo, de repente estamos firmando un acuerdo que nos deja sin agua, sin luz y sin no sé cuántas cosas más. Sin la naturaleza argentina, qué sé yo.</p>
<p>Creo que sí, esa es una estrategia muy concreta de la ultraderecha. Es embarrar el terreno para que todo sea mucho más confuso y más difícil, mientras ellos puedan hacer sus negocios. Estoy segura de que es un ataque sistemático.</p>
<p><b>-¿Qué papel cumplen las plataformas digitales (Twitter/X, Facebook, TikTok) y qué medidas regulatorias o de moderación deberían priorizarse?</b></p>
<p>-Las plataformas digitales, dice, son una trampa de doble filo. “Cumplen un papel terrible, promueven desinformación, discursos de odio… pero también son el único puente que tenemos con nuestras audiencias”. En su voz se mezcla la indignación y la esperanza. Habla de la censura de las palabras, del cambio constante de algoritmos, de la penalización absurda, de una imagen de lactancia mientras la pornografía circula libremente. “Es un escenario difícil para los medios independientes, por lo que tanto para la democracia”. Sentencia. La frase suena a editorial, pero no lo es. Es una constatación de la realidad que vivimos.</p>
<p>Siempre hay que buscar alternativas. Yo creo que hay algo que quizás parece una pavada, pero que es muy efectivo: volver a encontrar y volver a proponer, como periodistas y como medios, lugares de encuentro. Lugares de encuentro con las audiencias, entre periodistas, entre colegas, con lectores y lectoras.<b> Creo que la tienen difícil ustedes, su generación, pero estoy convencida de que es posible. No digo combatir a las grandes empresas -eso, no sé, habría que hacer la revolución, sería otra cosa-, pero si me parece que no hay que perder de vista que los y las periodistas jóvenes, que además son nativas digitales y han vivido prácticamente toda la vida con internet, con celulares inteligentes y con las redes sociales, tienen que encontrar otros modos de hablar, de conversar, de contar, de narrar, de producir información, de investigar.</b></p>
<p>No soy pesimista, porque creo que es posible hacer pequeñas acciones. Tampoco soy optimista porque sí, pero sí creo que cuando se producen encuentros, cuando hay una conversación real, cuando se investiga en el territorio, cuando de verdad una pone el cuerpo ,no sola, sino con otros y otras, pasa algo. Y a veces esa transformación es ínfima, pero es contra valiosa.</p>
<p>Pienso en esa crónica que publicamos sobre el triple femicidio, y en esa cronista que se sentó a tomar mate con la mamá de una de las víctimas durante seis horas para escuchar su historia. Obviamente, eso no va a reparar el crimen de su hija, pero haber sido escuchada es un montón.</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Cuando la entrevista está por terminar, el mediodía ya se vuelve más caluroso. Detrás de Leila, una ventana gigante permanece entreabierta y se cuela el ruido de la ciudad.<strong> “Lo más importante es seguir haciendo cosas juntos, encontrarnos, leer, conversar, escuchar”, dice. Menciona un festival de periodismo, tecnología y arte que organiza</strong></span><strong><i> Anfibia</i>, los clubes de lecturas, las crónicas escritas “a cuatro manos”, esos granos de arena que finalmente sostienen una comunidad en medio del desconcierto.</strong></p>
<p><b>-¿Qué recomendaciones daría a los jóvenes periodistas que buscan trabajar en medios críticos en  un contexto de presión política y social? </b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">-Primero, no trabajar solos. Yo creo que lo más lindo del periodismo es trabajar en equipo, y me parece que encontrar un espacio de trabajo que funcione realmente como un equipo es una fortuna, un tesoro que hay que cuidar y acopiar. Así que, en principio, no trabajar solos. No somos héroes de guerra. Y también tiene que ver con la estrategia de cuidado: trabajar con otros y otras siempre es, para mí, un tesoro. </span></p>
<p><strong>*Esta entrevista fue realizada para el ramo de Crónicas y entrevistas en la sección de la profesora Carolina Rojas.</strong></p>
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		<title>#RecomendacionesPP &#124; Ana Laura Pérez, Gerente de Producto Digital de El País de Uruguay</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/recomendacionespp-ana-laura-perez-gerente-de-producto-digital-de-el-pais-de-uruguay/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Javiera Mora]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 05 Sep 2018 14:03:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
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		<category><![CDATA[El filtro burbuja]]></category>
		<category><![CDATA[Eli Pariser]]></category>
		<category><![CDATA[innovación periodística]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3>Esta es la sección de recomendaciones que circula en cada edición de nuestro boletín (te puedes suscribir acá abajo). La periodista uruguaya Ana Laura Pérez recomendó un libro, una película, un medio argentino y un tip para hacer innovar en la sala de redacción: «Para innovar hay que estar incómodo con cómo funcionan las cosas ahora». » <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?tag=recomendacionesPP" target="_blank">Ver otras recomendaciones</a></h3>
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<p id="3a7e" class="graf graf--p graf-after--figure"><strong class="markup--strong markup--p-strong">Una periodista que hay que seguir</strong> | <a class="markup--anchor markup--p-anchor" href="https://twitter.com/karaswisher" target="_blank" rel="nofollow noopener" data-href="https://twitter.com/karaswisher">Kara Swisher</a>, la mejor periodista de tecnología del mundo. Tiene línea directa con cualquiera que esté o haya estado en Silicon Valley. Es la voz por la que te enteras de todo lo que están pensando Zuckerberg, Bezos, Musk y cualquiera que se esté convirtiendo en uno como ellos.</p>
<p id="bcc4" class="graf graf--p graf-after--p"><strong class="markup--strong markup--p-strong">Un medio</strong> | <a class="markup--anchor markup--p-anchor" href="http://www.revistaanfibia.com/" target="_blank" rel="nofollow noopener" data-href="http://www.revistaanfibia.com/">Anfibia</a>. Es una revista digital argentina de crónicas, ensayos y relatos de no ficción que trabaja la investigación. Es un tremendo ejemplo de que el periodismo digital no tiene por qué entenderse como sinónimo de clickbaiting y textos cortos.</p>
<p id="e870" class="graf graf--p graf-after--p"><strong class="markup--strong markup--p-strong">Una película</strong> | <a class="markup--anchor markup--p-anchor" href="https://www.imdb.com/title/tt0117318/" target="_blank" rel="nofollow noopener" data-href="https://www.imdb.com/title/tt0117318/">The People vs. Larry Flynt</a>. Es la historia de uno de los magnates más importantes del porno, creador de la revista Hustler, y su pelea contra la Suprema Corte. Es un ejemplo de cómo defender la libertad de expresión y es aceptar que otros puedan decir cosas que te resultan espantosas. Las escenas en la Corte son una clase.</p>
<p id="fc28" class="graf graf--p graf-after--p"><strong class="markup--strong markup--p-strong">Un libro</strong> | <a class="markup--anchor markup--p-anchor" href="https://www.megustaleer.com/libros/el-filtro-burbuja/MES-084818" target="_blank" rel="nofollow noopener" data-href="https://www.megustaleer.com/libros/el-filtro-burbuja/MES-084818">El filtro burbuja</a>, de Eli Pariser. Aborda cómo Google y Facebook nos llevaron a personalizar al máximo la navegación y nos encerraron en una burbuja. Es anterior al triunfo de Trump y premonitorio de lo que le pasó al periodismo, encerrado en una burbuja, en la que no estaban los que votaron a Trump. Como periodistas tenemos que pelear contra las burbujas.</p>
<p id="5815" class="graf graf--p graf-after--p graf--trailing"><strong class="markup--strong markup--p-strong">Un tip para innovar en la sala de redacción</strong> | Acostumbrarse a estar incómodos. Para innovar hay que estar incómodo con cómo funcionan las cosas ahora y hay que estar incómodo cuando cambiamos y tenemos que acostumbrarnos a hacerlas de un modo diferente a como siempre las hicimos. Si te gusta estar cómodo no cambias nada.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>«Historias Extremas» de Federico Bianchini: periodismo al filo de la muerte</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/historias-extremas-de-federico-bianchini-periodismo-al-filo-de-la-muerte/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Tamy Palma]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 05 Nov 2014 15:28:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Anfibia]]></category>
		<category><![CDATA[Crónicas]]></category>
		<category><![CDATA[Federico Bianchini]]></category>
		<category><![CDATA[Historias extremas]]></category>
		<category><![CDATA[muerte]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.puroperiodismo.cl/?p=25293</guid>

					<description><![CDATA[El dolor, la desolación y la urgencia son los tópicos de <em>Historias Extremas</em> (Editorial Ceibo), el libro de crónicas del periodista y editor de la revista <a href="http://www.revistaanfibia.com/"><em>Anfibia</em></a>, Federico Bianchini. Algunas son escritas en tercera persona; otras, relatadas por el protagonista, pero siempre cumpliendo el objetivo: "Narrar experiencias de gente que coqueteó con la muerte", como nos cuenta el autor a través de un correo electrónico. El libro se lanzará el jueves 6 de noviembre en la Feria Internacional del Libro de Santiago (Filsa). Aquí tres preguntas con el autor y, más abajo, un adelanto del libro.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>El dolor, la desolación y la urgencia son los tópicos de <em>Historias Extremas</em> (Editorial Ceibo), el libro de crónicas del periodista y editor de la revista <a href="http://www.revistaanfibia.com/"><em>Anfibia</em></a>, Federico Bianchini. Algunas son escritas en tercera persona; otras, relatadas por el protagonista, pero siempre cumpliendo el objetivo: «Narrar experiencias de gente que coqueteó con la muerte», como nos cuenta el autor a través de un correo electrónico. El libro se lanzará el jueves 6 de noviembre en la Feria Internacional del Libro de Santiago (<a href="http://www.ceiboproducciones.cl/wp-content/uploads/2014/10/InvHistoriasExtremasFILSA-2014.jpg" target="_blank">descarga invitación</a>). Aquí tres preguntas con el autor y, más abajo, un adelanto del libro.</h3>
<div id="attachment_25296" style="width: 1310px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-25296" class="size-full wp-image-25296" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2014/11/Federico.jpg" alt="Foto gentileza Federico Bianchini." width="1300" height="867" /><p id="caption-attachment-25296" class="wp-caption-text">Foto gentileza Federico Bianchini.</p></div>
<p><strong>—¿Cómo fue la selección temática de las historias reunidas?</strong><br />
Las crónicas en <em>Historias Extremas</em> fueron hechas a lo largo de varios años. La idea era contar situaciones de gente que por deporte, placer o azar se encuentra en una situación límite. Relatar el mundo de los llamados “deportes extremos”, de forma que pudiera interesarle a personas que están lejos de ese mundo. De alguna u otra manera, todos estamos cerca del miedo a la muerte, el peligro y la urgencia. Sólo que en este tipo de escenarios (montañas, ríos, mares) y carreras (de más de cien kilómetros de distancia o que incluyen diferentes disciplinas como esquí o kayak) esa distancia se acorta, la intensidad se profundiza. Algunas de las historias están escritas en tercera persona, otras en primera. Después de varias entrevistas traté de armar, con las voces de los personajes, un relato que con tensión narrativa describiera esas horas de adrenalina.</p>
<p><strong>—¿Los textos eran entrevistas particulares o siempre los pensaste en crónicas como material de libro?</strong><br />
Los textos fueron pensados de manera independiente. Creo que eso sirvió para detenerme con sigilo en cada uno. De otra manera, estimo, no habría podido terminar el libro (pero eso solamente por una incapacidad personal).</p>
<p><strong>—El tipo de relato está muy vinculado al vértigo de la ficción y rapidez de autores mexicanos como Fadanelli o Cristina Rivera Garza. ¿Qué tan cercano a eso estás?</strong><br />
Supongo que debo estar influenciado. No creo que por ellos porque, lamentablemente, no los he leído. Con Fadanelli me crucé una madrugada en el baño de un bar de Distrito Federal. Yo entraba y él volvía de los mingitorios. Lo saludé de palabra, pero no nos dimos la mano por razones obvias.</p>
<hr />
<h2>La historia de un rescate</h2>
<p><em>(Locura y pasión en la cima del mundo)</em></p>
<h3>Resignaron su récord para salvar la vida de otro alpinista. La polémica detrás del oxígeno que algunos se niegan a usar aun al borde de la muerte, y los 50 mil dólares que puede costar la conquista del Everest. Los mellizos de la montaña y los códigos que se manejan en el más extremo de los deportes.</h3>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignright  wp-image-25297" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2014/11/Tapa-Historias-Extremas.jpg" alt="Tapa Historias Extremas" width="441" height="662" /></p>
<p>En la foto se ve el cielo nepalés veteado por nubes difusas, el desnivel de la montaña, la nieve, lo áspero de las rocas: la inmensidad del Himalaya. Se ve, en primer plano, de espaldas, a un hombre, con una enorme mochila gris, una campera roja y botas con crampones, que mira hacia un punto no tan lejano en dirección a la cima. Y más allá, donde termina la nieve y aparecen las rocas, se ve también un bulto amarillo.</p>
<p>En la foto no se ve que ese bulto amarillo es un alpinista que hace dieciséis horas espera que alguien lo ayude. Estática, la imagen no muestra que el hombre de espaldas, que hace un día subió al Everest, que hace menos de tres horas salvó de la muerte a una pareja, va a rescatar, también, al alpinista de campera amarilla. No se ve, tampoco, lo que vendrá después: las denuncias por abandono de persona, el sentimiento de culpa de quienes no pudieron ayudar, las peleas, las notas a los argentinos heroicos, el debate por el uso de oxígeno, de corticoides, las amputaciones, la discusión sobre si esto sigue siendo un deporte o si todo se transformó ya en un negocio inmenso.</p>
<p>Y sin embargo, esta foto, que no podrá ser publicada por un acuerdo entre rescatado y rescatistas, dice mucho más de lo que muestra. Dice que hay cosas que se cuentan y otras que quedan allá arriba, enterradas en la montaña.</p>
<p>El domingo 22 de mayo, alrededor de las dos y media de la mañana, camino a la cima del monte Lhotse, en Nepal, el andaluz Manuel “Lolo” González se dio cuenta de que no tenía su piqueta. Volvió a la carpa a buscarla. Cuando retomó el sendero sintió de golpe unas irrefrenables ganas de ir al baño. La falta de inodoro a ocho mil metros de altura y el traje preparado para soportar vientos de cien kilómetros por hora hicieron que la cotidiana acción demorara más de lo previsto. Sus compañeros de cordada siguieron subiendo. Él llegó a la cumbre a las tres y media de la tarde.</p>
<p>Lolo se acuerda de que en la cima de la montaña se sacó una foto con el iraní Mahdi Amidi. Se acuerda de que el hombre le dijo que prefería esperar a una pareja de españoles que habían quedado retrasados; que empezó a bajar tranquilo, disfrutando del paisaje. Se acuerda de que a las siete de la tarde armó el teléfono satelital, llamó al campamento base, pidió que le llevaran agua caliente. Después, no se acuerda de nada más. En realidad, se acuerda de los sueños que, cree, hicieron que se moviera, que caminara en medio de la noche helada. De esas cuatro alucinaciones por las que hoy está vivo.</p>
<p>Una. Sobre la ladera de la montaña hay casas incrustadas en la nieve. Desde las puertas se asoman nepaleses que le hablan, le dicen que siga, le indican el camino.</p>
<p>Dos. Tres guardaparques vienen a pedirle ayuda. Dicen que se les rompió el auto. Lolo hace un llamado por teléfono y, al rato, llegan tres hombres que arreglan el problema: le ofrecen alcanzarlo a algún lugar. Él responde “no”: prefiere quedarse por ahí.</p>
<blockquote><p>El frío es como el fuego: avanza sobre la piel y quema, deja ampollas de primero, segundo, tercer grado. Si el frío llega al hueso, no queda opción, habrá que amputar.</p></blockquote>
<p>Tres. Un sherpa le pregunta por un nuevo hotel que han abierto en la zona. Caminan juntos, suben por la pendiente hasta llegar a una moderna construcción. Más tarde, otro sherpa. También busca el hotel. Él lo acompaña. Luego, una mujer. Lolo va con ella pero protesta, se pregunta qué pasa que todo el mundo viene a preguntarle, hoy, dónde diablos queda ese lugar.</p>
<p>Cuatro. Camina en la nieve, un rato largo, hasta llegar al campo base. Sin embargo, ahí, no hay nada. Piensa: han quitado las tiendas, han sacado todo. Está amaneciendo y él está cansado. Piensa: me voy a tumbar un poquito, con buena luz, seguro, encuentro el campamento. Se acuesta a dormir. Allí, en un rato, lo encontrarán los argentinos: Damián Benegas y Matías “Matoco” Erroz.</p>
<p>Pero no todavía, porque a Damián le faltan seis horas para llegar a esa altura: ahora está en su campamento, junto con su compañero Matoco, descansando luego de hacer cumbre en el Everest. El objetivo siguiente es subir al Lhotse (8.516 metros) y al Nuptse (7.861 metros), hacer las tres cumbres sucesivas y lograr, así, un récord; pero entra una llamada de radio: es su hermano mellizo, Willie, desde el campo base, que le dice que hay un problema.</p>
<p>—Sé que una persona no llegó al campo cuatro: está perdida. Del resto de la expedición, cinco o seis españoles, no se sabe nada.</p>
<p>Y como si algo se le hubiera encendido dentro, Damián se pregunta qué hacer. Trata de averiguar dónde pudo perderse el hombre. Si salió a tal hora, si llegó a la cumbre, si la última comunicación satelital la tuvo… y después no se sabe nada más: debería estar acá.</p>
<p>Cuando todo haya pasado, varios de los alpinistas que estuvieron esa noche en la montaña saldrán a defenderse de las críticas por haber abandonado a un compañero, por haber dejado morir a una persona. Aclararán que ellos no fueron juntos. Dirán que eran escaladores independientes, que no estaban todos en el mismo grupo. El español Lolo, que será rescatado por los argentinos, comparte carpa con Juanjo Garra y con Juanito Oiarzabal. Garra, en declaraciones a una revista española confesará haberse sentido mal por la situación. “Me duele no haber tenido la fuerza y el coraje para ir por él. Desde el campo base nos dijeron que bajásemos, pero ésa no es excusa”. Oiarzabal, en cambio, dirá: “Yo iba solo, compartiendo el permiso de la expedición con algunos alpinistas que conocía. Pero nuestra responsabilidad colectiva se acababa en el campo base. A partir de allí comenzaba la responsabilidad personal”.</p>
<p>Aún falta para eso. Damián y su compañero Matoco recién salen a buscar al hombre que está perdido. Sin embargo, cuando ven a lo lejos una mancha amarilla, escuchan más cerca los gritos de ayuda: el resto de la expedición. Primero, lo urgente. Luego, deciden, irán por el cadáver. Dentro de una carpa encuentran a dos españoles: la burgalesa Isabel García y el vizcaíno Roberto Rodrigo: él, muy mal. Ciego, ¿con edema cerebral?, y con los dedos negros. El frío es como el fuego: avanza sobre la piel y quema, deja ampollas de primero, segundo, tercer grado. Si el frío llega al hueso, no queda opción, habrá que amputar.</p>
<p>Aunque ahora eso no se piensa, porque lo que hace Damián es sacarse la máscara de oxígeno, para dárselas. Ellos, no entienden demasiado, le preguntan quién es. Les explica: les va a pasar la máscara, vino a rescatarlos. Y ellos, entonces, dicen que no. Y Damián: “¡Estoy acá arriesgando mi vida por ustedes! ¡Ya se murió otra persona en esta montaña, no quiero que se muera nadie más!”. Pero los españoles insisten. La verdad, oxígeno ellos prefieren no tomar.</p>
<p>En 1978, después de que el italiano Reinhold Messner demostrara que el cuerpo humano soporta un ascenso al Everest sin ayuda, empezó la polémica. Y a pesar de que el oxígeno está clínicamente exigido para quienes suben a más de 7.000 metros; de que la Agencia Mundial Antidopaje no lo considera doping; de que éste no es un deporte reglado (no hay puntos, controles ni clasificación), en algunos lugares como el País Vasco, donde empresas y gobiernos financian a sus deportistas, el hecho de ponerse la mascarilla unos segundos puede significar la pérdida del patrocinio. Que aunque uno haya llegado a lo más alto de la montaña, otros escaladores digan que no, que esa cumbre no cuenta. La polémica existe. Y los que se oponen a esta rigidez se preguntan por qué entonces la dexametasona, un fuerte corticoide, que los españoles usan cuando sienten que no dan más, que están entrando en edema cerebral, no es doping. Y dicen también que quienes hablan de la pureza de la escalada dependen de expediciones comerciales que usan oxígeno: que suben primero y ponen cuerdas fijas que ellos, después, van a usar en silencio.</p>
<p>Hoy, sentado en la oficina de un negocio de ropa de un shopping de Buenos Aires, un mes después del rescate, el mate en la mano, Damián Benegas dice que en ese momento, en esa carpa, no era él. Era un ser desensibilizado tratando de salvar a otra persona. Era una máquina de reaccionar. “A veces pienso: pobre flaco el español. Pero yo tenía enfrente dos personas que no querían ser ayudadas”.</p>
<p>Además de deshidratación, la falta de oxígeno puede provocar cambios en los parámetros sanguíneos, daños en los pulmones, el nervio óptico, el cerebro. Puede hacer que el corazón de una persona, de un segundo a otro, deje de latir.</p>
<p>Escribe en su blog el español Roberto Rodrigo la crónica del rescate; él ciego, los dedos congelados: “Son argentinos. Llegan a la tienda y nos dicen que vienen a rescatarnos. A mí me colocan directamente una bombona de oxígeno (mira por dónde, yo que siempre he estado en contra de llevar oxígeno, incluso de emergencia… pero en las circunstancias en las que estoy creo que me puede ayudar a salir de aquí) y me vendan los ojos totalmente. A Isa también le quieren poner el oxígeno pero ella no quiere ya que dice que no lo necesita, se encuentra bien. Prefiere que me lo pongan a mí. La verdad es que ella estaba cansada después de tantas horas bajando, pero la conozco y sé que podía salir de allí sin él; de hecho así lo hace. Un argentino se enfada y arremete contra ella diciendo bastantes burradas (los nervios son traidores y malos consejeros, así que no le doy más importancia)”.</p>
<p>Un sherpa sube y ayuda a Roberto Rodrigo, ciego, con congelamientos en manos y pies a bajar hasta el campo dos, donde lo vendría a buscar un helicóptero. Isabel García baja con el iraní Mahdi Amidi.</p>
<p>A través de la radio Willie, que está junto con otras personas en el campamento base coordinando el rescate, le dice a Damián: “Bueno, ahora, antes de ir a buscar el cuerpo, descansá, comé algo”. Y Damián, que ahora ceba un mate caliente, dice que a su hermano le presta atención hasta un momento. “Estoy a ocho mil metros. Dejame hacer las cosas tranquilo”.</p>
<blockquote><p>Cuando en la montaña un alpinista encuentra un cadáver, se acerca y lo ata a una piedra, para que el viento no lo vuele, la nieve no lo tape, para que no se convierta en un desaparecido más.</p></blockquote>
<p>Veinte grados bajo cero de temperatura, vientos de cuarenta kilómetros por hora, Damián, campera de duvet, máscara de oxígeno, movimientos lentos como los de un astronauta, vuelve a ver a unas diez cuadras hacia arriba, lo que supone es un cuerpo muerto. La foto que no será publicada.</p>
<p>Cuando en la montaña un alpinista encuentra un cadáver, se acerca y lo ata a una piedra, para que el viento no lo vuele, la nieve no lo tape, para que no se convierta en un desaparecido más. “No hay nada peor para una familia que no saber qué pasó. Desconocer dónde está el cuerpo es no tener un final. Entonces uno suele ir, poner un clavo en la roca, y sacar una foto”, dice Damián.</p>
<p>Entonces sube y lo ve tirado, en posición fetal, y piensa en una película de terror. Por radio, se comunica con Willie, le pregunta cómo se llama esta persona. Y Willie, desde el campamento base, dice: Lolo. Y Damián piensa: voy a gritar y si no se mueve, al menos, los malos espíritus van a alejarse. Y Grita: ¡Lolo! Y el cuerpo, la mancha amarilla, a unos cien metros de él, se estremece y entonces él dice: “¡Shit!”. Porque ahora es cuando realmente las cosas se complican. A más de ocho mil metros de altura, una cuadra son diez cuadras, un paso son diez pasos y si uno se saca la mascarilla de oxígeno y no se mueve lento, como si estuviera actuando, es probable que nada salga bien.</p>
<p>—Willie, ¿Y ahora qué hacemos?</p>
<p>Y Willie, a dos meses de aquel día, sentado en una oficina de un canal de televisión, dice que el escenario es como el que se le plantea a un bombero frente a un incendio. Está apagando las llamas en el primer piso y le avisan que en el cuarto hay una vieja, sola, con su gato: nadie quiere meterse dentro de ese fuego. Cualquiera tiene un miedo atroz. El cansancio de haber hecho cumbre en el Everest el día anterior, el estrés, la poca comida (barras energizantes, mucho mate), las veinte horas que faltaban hasta llegar abajo con una persona viva, sin máscaras de oxígeno, sin una camilla. “Si el rescate no se puede hacer, no se hace. La persona quedará ahí arriba”, dice Willie aunque también dice que si uno toma la decisión de meterse en el fuego, después, es casi imposible volver atrás.</p>
<p>Su hermano Damián, que subió la escalera con las llamas bajo los pies, cree que no existe un código de montaña. Dice que el respeto hacia la vida es uno, que se cumple ahí, en una ruta o en el medio de un valle. “Hubo personas que me dijeron: qué bajón que al final no pudiste terminar la expedición, llegar a la cima de esas tres montañas. Y mi respuesta fue que salvamos tres vidas. Y que las tres cumbres van a seguir ahí, pienso que pueden esperarme”.</p>
<p>—Esperá un poco. No te acerques. Pensá bien lo que vas a hacer —dice Willie, desde lejos, ahora preocupado.</p>
<p>Damián, desoyendo a su hermano, se acerca a Lolo. Le habla, le pregunta cómo está. El español, todavía confundido, pide dexametasona.</p>
<p>—No te pongas abajo, ni al lado. Trabajá desde arriba. No te ates a él, que si se cae te lleva. ¿Ok? Anclenlo a una roca. Tenés hasta las cuatro de la tarde, Damián. Estén donde estén, el rescate termina a las cuatro y ustedes vuelven. No largués el oxígeno. No me importa: no largues el oxígeno.</p>
<p>Lolo abre los ojos y durante unos segundos no entiende dónde está. No siente las piernas, piensa que se cayó, que las tiene quebradas. Matoco consigue atarlo a una roca. Ahora, tienen que trasladarlo 150 metros hacia la izquierda. ¿Cómo? Como sea.</p>
<p>Damián, el mate en la mano, recuerda que de a ratos miraba atrás, se fijaba si su rescatado seguía vivo. “Che, Lolo, ¿estás bien? Y si no me decía nada: ya está, buenísimo, lo dejamos acá, mañana lo buscarán. Pero siempre estaba ahí; atento. Incluso preguntándonos cómo estábamos nosotros”.</p>
<p>Y hoy, el sobreviviente dice que si alguien que no practica este deporte, que no conoce de qué va la historia, ve cómo se arrastra a un rescatado en el medio de la montaña, puede pensar cualquier cosa. “Puede parecer que es violencia injustificada. Pero si para que reaccione hay que darle dos tortazos, habrá que dárselos”.</p>
<p>Pasó. En febrero de 2009, el canal 7 de Mendoza emitió una filmación del rescate fallido del guía Federico Campagnini en el Aconcagua. Los diarios hablaron de crueldad, el Gobierno provincial echó al jefe de la patrulla, el padre del guía dijo que a su hijo lo dejaron morir. “El video fue una edición de cinco minutos de un proceso que duró dieciséis horas”, dice Willie Benegas, que estuvo en el rescate. Y dice que los contextos son distintos, que no se puede analizar una situación con los parámetros de otra. Que no todo es tan simple. Que el rescatista tiene que ser directo, frío, mantener alta la adrenalina, estar en actitud de enojado. Que si se sacara un guante para limpiarle la nieve de la cabeza al rescatado y el guante se volara, habría que amputar, como mínimo, uno o dos dedos.</p>
<p>“Hasta que llegamos a la cuerda fija, Damián me daba unos empellones, unos empujones para arriba que eran increíbles —dice por teléfono Manuel Lolo González—. Pero no estuvo mal. Sin esos gritos, dándome besos, yo no iba a reaccionar”.</p>
<p>Antes de tomar el mate, Damián dice que Lolo quería vivir. Que parecía un borracho caminando en una calle desierta: se paraba y de nuevo al piso, pero que puso todo. Lo que tenía y más.</p>
<p>“Yo estaba seguro que si no llegaba hasta el último aliento, me quedaba ahí —dice Lolo—. En un rescate no podés poner en peligro la vida de los rescatadores por salvar a una persona que, en cierta medida, ya está muerta”. Esa persona, moribunda, era él. Y por su actitud, por la ayuda de Damián, de Matoco, de Willie, por varias cosas más, pudo sobrevivir y hoy está, según dice, eternamente agradecido. Sin embargo, no cree que Damián y Willie sean héroes. “Son buena gente. En la montaña no hay héroes. Hay personas que se juegan la vida por ayudar a alguien con un problema. Si uno los compara con gente de ciudad, son héroes. Pero nuestra escala de valores es distinta”.</p>
<p>Dicen varios que Lolo tuvo mucha suerte. Que se salvó porque el accidente lo tuvo en una montaña llena de expediciones comerciales como el Everest-Lhotse (comparten campo base), donde había gente como Damián y Willie Benegas, que acompañaban a unos clientes. Dicen otros que la situación ya es insostenible. Y que todo se convirtió en un gran negocio. Pese a los costos, durante algunos meses en el campamento base coinciden más de 500 alpinistas.</p>
<p>Para subir al Everest hay que pagar un permiso al gobierno de Nepal de 10 mil dólares, hay que pagar el oxígeno (la botella de cuatro litros comprimidos, que dura de tres a seis horas, cuesta 1200 dólares), hay que pagarles a los sherpas. Si uno sube solo, el presupuesto oscila entre 30 mil y 40 mil dólares. Si uno contrata a una expedición, entre 40 mil y 50 mil. “La montaña ha perdido su esencia. Lo peor es que la masificación y el ritmo impuesto por los intereses de las expediciones que llevan clientes hace imposible poder practicar otra clase de alpinismo”, comentó Juanito Oiarzabal a la revista española Desnivel.</p>
<p>Y sin embargo, más allá de la rentabilidad, del buen negocio, detrás de todos esos números, hay otra cosa que impulsa a estos hombres: algo que Manuel Lolo González llama “un veneno”; algo que llevó a que los dos mellizos criados como pescadores marisqueros en la Península Valdés leyeran y leyeran libros de alpinismo y escalasen la chimenea de su casa, y viajaran hasta llegar a la cumbre de la montaña más alta del mundo para pensar, luego, a cuál subirían después. Eso que permitiría entender la respuesta de Isabel García, luego de que Juanjo Garra y su grupo le dijeran que, a esa hora, seguir subiendo era arriesgado: llegaremos a toda costa. Eso que explicaría que después de estar 43 días en cama un hombre como el vizcaíno Roberto Rodrigo escriba en su blog: “Mi intervención se aceleró debido a una infección y después de amputarme todos los dedos de los pies, no puedo sino pensar que soy muy afortunado: los médicos consiguieron salvarme los apoyos de los diez metatarsianos”. Que otro hombre como Lolo, mientras es arrastrado en medio de la nieve, sienta envidia de quien lo arrastra, por pensar que está haciendo un admirable trabajo de rescate. Que este mismo hombre, después de haber pasado dieciséis horas delirando a más de ocho mil metros de altura, de haber perdido el dedo gordo del pie izquierdo, una falange y media del segundo, otra falange del tercero, tenga dudas sobre cómo va a reaccionar cuando vuelva a pararse frente a una montaña de más de ocho mil metros. Porque, dice, sin ninguna duda, va a volver a pararse frente a una de esas montañas.</p>
<p>Detrás de los números, el negocio, la solidaridad y la culpa, los golpes y los gritos, el oxígeno y las amputaciones, hay otra cosa.</p>
<p>Detrás, está eso que no todos llaman pasión.</p>
<p><em>Esta nota fue publicada en la revista Brando en septiembre de 2011.</em></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Cristian Alarcón: “Vamos a cambiar el periodismo si nos atrevemos a innovar”</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/cristian-alarcon-vamos-a-cambiar-el-periodismo-si-nos-atrevemos-a-innovar/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcelo Salazar]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 28 Oct 2014 15:28:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Anfibia]]></category>
		<category><![CDATA[Cristian Alarcón]]></category>
		<category><![CDATA[crónica]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo narrativo]]></category>
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					<description><![CDATA[Al director de la revista Anfibia y fundador de Cosecha Roja, la lentitud le parece mentirosa, el imprevisto le da placer y un escrito sobre el aquí y ahora, emoción. Tras su visita a Chile, entre su taller de crónica policial en la Escuela de Periodismo de la UAH y el reporteo de su próximo libro, Cristian Alarcón detalla qué autores influyeron en su manera de narrar, los medios de comunicación que valora en nuestro país y por qué espera mayor originalidad de los cronistas jóvenes. Este es el flujo de pensamiento de un cronista que reconoce no saber ni comprender todo.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>Al director de la revista Anfibia y fundador de Cosecha Roja, la lentitud le parece mentirosa, el imprevisto le da placer y un escrito sobre el aquí y ahora, emoción. Tras su visita a Chile, entre su taller de crónica policial en la Escuela de Periodismo de la UAH y el reporteo de su próximo libro, Cristian Alarcón detalla qué autores influyeron en su manera de narrar, los medios de comunicación que valora en nuestro país y por qué espera mayor originalidad de los cronistas jóvenes. «El periodismo es noticia y sigue siéndolo, y lo que más me emociona es un texto que hable sobre el aquí y ahora», dice. Este es el flujo de pensamiento de un cronista que reconoce no saber ni comprender todo.</h3>
<div id="attachment_29572" style="width: 1930px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-29572" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2014/10/cristian_alarcon_foto_de_pablo_baeza.jpg" alt="Alarcón participó del seminario &quot;Letras de sangre&quot; junto a Alberto Fuguet. Foto: Pablo Baeza Contreras (cc)." width="1920" height="1280" class="size-full wp-image-29572" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2014/10/cristian_alarcon_foto_de_pablo_baeza.jpg 1920w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2014/10/cristian_alarcon_foto_de_pablo_baeza-800x533.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2014/10/cristian_alarcon_foto_de_pablo_baeza-1024x683.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /><p id="caption-attachment-29572" class="wp-caption-text">Alarcón participó del seminario «Letras de sangre» junto a Alberto Fuguet. Foto: Pablo Baeza Contreras (cc).</p></div>
<p>“Comienzo la mañana con una ráfaga de sitios de diarios argentinos y latinoamericanos. Cada vez más me veo obligado a leer o seguirle algunas pistas a Chile, pero también estoy interesado en México y Brasil. Brasil es la quinta o sexta potencia del mundo: su mercado en consumo cultural es el más grande de América Latina. Me genera un interés morboso ese proceso tan endogámico donde el idioma es la principal barrera pero la cercanía y la competencia permanente con Argentina, en todos los términos que uno puede imaginar, lo convierten en un lugar que habla también de los procesos argentinos. No se puede hablar de Argentina si no se habla de Brasil. Mi trabajo como editor y director de medios me obliga a ese paneo inicial para sentir que puedo comenzar el día. Y lo más importante: me veo obligado a leer lo propio.</p>
<p><a href="http://cosecharoja.org/" target="_blank"><em>Cosecha Roja</em></a> es una noción de lo que está pasando en la violencia latinoamericana para tener una toma de decisiones editoriales sobre de qué hablamos en un sitio policial de latinoamericanos. El caso de <a href="http://revistaanfibia.com/" target="_blank"><em>Anfibia</em></a> es un proceso todavía más complejo en donde mi tarea es indicar el camino a un grupo de editores extraordinarios, brillantes escritores, autores además, para nutrir a la revista de narraciones significativas, trascendentales, sobre temas de la agenda pública. Estos son cercanos a la contingencia pero no pierden la pretensión de profundidad, la ambición de dar cuenta de lo complejo desde la narración.</p>
<blockquote><p>En Anfibia mi tarea es indicar el camino a un grupo de editores extraordinarios, brillantes escritores, autores además, para nutrir a la revista de narraciones significativas, trascendentales, sobre temas de la agenda pública. </p></blockquote>
<p><em>Anfibia</em> ha experimentado una transformación en la cantidad de lectores. Hemos pasado de tener un piso de 60 mil por mes a tener 320 mil en el mes pasado, y eso tiene que ver con lo que nosotros, en broma, en el equipo le decimos <em>mainstream of contents</em>. Es como colchón de contenidos en el sentido de que creamos una masa crítica de lectores que se consideran autores o tienen la ambición de serlo. En esa categoría, en la del autor lector, está la radicalidad del proyecto que va a una experimentación formal, estética y política desde la literatura y el periodismo. Y considera al otro un actor, no un sujeto pasivo de consumo cultural.</p>
<p>En Chile siempre me referencio en <a href="http://www.theclinic.cl/" target="_blank"><em>The Clinic</em></a> y <a href="http://www.ciperchile.cl" target="_blank"><em>Ciper</em></a>. Creo que son dos modelos tan diferentes y complementarios, en el contexto de una democracia formal limitada como la chilena, que sus aportes implican un cuestionamiento permanente al status quo y permiten a los jóvenes periodistas tener un horizonte optimista. Es saludable para ellos sentir que pueden aspirar a publicar en medios alternativos que tienen una ética libertaria, de alguna manera revolucionaria, que no claudica ante el sometimiento generalizado y monocorde de unos medios de comunicación vergonzosamente similares, parecidos y controlados.</p>
<p>Acabo de leer <a href="http://www.theclinic.cl/2013/05/10/la-partida-de-hugo-y-teresa/" target="_blank">La partida de Hugo y Teresa</a>, que ganó el <a href="http://periodismo.uahurtado.cl/ppe/historia-ppe/2013-2/premio-periodismo-de-excelencia-2013/" target="_blank">Premio Periodismo de Excelencia del año pasado</a>, a raíz de la polémica que surgió por la acusación de los sectores más reaccionarios de la Iglesia Católica en torno a una supuesta manipulación o utilización indebida de los recursos de una universidad. La crónica, que plantea un asunto tan humano y sensible como la eutanasia, me parece un hallazgo.</p>
<p>Sigo a <em>Ciper</em> porque además me une una relación casi materna filial con su directora y mi maestra: Mónica González. Es un medio que está escrito con un pulso escritural distinto al que yo cultivo y, sin embargo, aprecio su potencia extraordinaria por atravesar lo real cotidiano desde el esfuerzo de la investigación, que desnuda una y otra vez los mecanismos con los que el poder se enriquece a costa del beneficio de las mayorías. Me quedé impresionado con el <a href="http://ciperchile.cl/2013/04/25/el-director-del-ine-habria-manipulado-las-cifras-del-censo-2012/" target="_blank">trabajo en torno al Censo</a>, que produjo un cambio de ministro y la caída del Censo nacional. Ahora estoy impresionado con lo que están haciendo en torno al <a href="http://ciperchile.cl/tag/Proyecto-Agua/" target="_blank">tema del agua</a>, que es uno de los más importantes en toda América Latina. Están desnudando que, aún en la legalidad, hay injusticia en la forma de enriquecerse de las grandes multinacionales”.</p>
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<p>“Hubo un cambio en mi escritura a partir de la lectura consciente de los autores del sur norteamericano. Primero William Faulkner, después Flannery O&#8217;Connor, y no hace tanto Erskine Caldwell, como el padre de una narrativa que luego pudimos ver en [Juan Carlos] Onetti y que hoy está presente en algunos nuevos narradores como Selva Almada.</p>
<p>Siempre es interesante el camino de Leila Guerriero por su búsqueda de una pluma cuidada al extremo, quirúrgica, y entre la frialdad y el abismo. A mí me gusta mucho. Mis maestros han sido Martín Caparrós y María Moreno. Estoy en el final de la lectura de <em>El hambre</em>, el último libro de Martín, asolado, entristecido y conmovido por lo que consiguió con un trabajo enorme. En América Latina le sigo los pasos de cerca a Patricia Nieto, cuyo último libro <em>Los escogidos</em> creo que es uno de los hallazgos de la literatura latinoamericana y que todavía es injustamente desconocido en países como Chile.</p>
<p>Me gusta mucho Patricio Fernández y me parece que su último libro [<em>La calle me distrajo</em>] es de lo mejor que se ha publicado en Chile con respecto a la no ficción. Creo que en él, además de un gran editor que fue capaz de parir esa monstruosidad divina que es <em>The Clinic</em>, hay un narrador. Hay un escritor. Y es un escritor periodista. No es un escritor que coquetea con la no ficción porque hay una tendencia a borrar los límites entre lo ficcional y lo no ficcional. No: viene del periodismo”.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>“Intento que mis alumnos se desaten del concepto impuesto por una lógica decimonónica, sajona, pro gringa, de creer que las recetas son las fórmulas de <em>The New York Times</em> o de <em>The New Yorker</em> para escribir narrativas latinoamericanas. La imposición del formato del reportaje narrativo por sobre unas tradiciones olvidadas del periodismo y la literatura latinoamericana que vienen del siglo XIX, que vienen del modernismo y que no son rescatadas en la mayoría de las universidades en las que se enseña, supuestamente, a escribir.</p>
<p>Esa lucha por una libertad nueva, acompañada de una convicción sobre la necesidad de investigar el sentido de por qué escribimos las historias que elegimos, la urgencia de ser investigadores que no se limitan a hacer preguntas a determinadas fuentes testimoniantes o archivos, sino que buscan en la indagación intelectual sobre las teorías en boga, sobre la historicidad de los procesos, sobre la complejidad sociológica, política y cultural de los sujetos que abordamos, para poder luego regresar a la eficiencia narrativa.</p>
<blockquote><p>Intento que mis alumnos se desaten del concepto impuesto por una lógica decimonónica, sajona, pro gringa, de creer que las recetas son las fórmulas de The New York Times o de The New Yorker para escribir narrativas latinoamericanas.</p></blockquote>
<p>La perversión quizás sea empujar a los nuevos autores hacia un abismo, que es el del conocimiento, para luego decirles ‘no olvidemos que somos periodistas’. Vamos hacia la literatura, vamos hacia la teoría social y hacia lo científico, para volver a hacer periodismo. Desde una narrativa comprometida con lo real. Que se alimenta de literatura, que se alimenta de poesía, que se nutre de teoría, pero que en definitiva lo que hace es narrar.</p>
<p>Soy muy respetuoso de los que están comenzando en la crónica y de sus esfuerzos por hacerlo en un contexto en el que sus propios profesores no suelen iluminarlos. Lo hacen solos, pagando con lo que no tienen, buscándose espacios propios, gastando todo su tiempo libre lanzándose a un éxito improbable. Respeto ese esfuerzo pero sí estoy de acuerdo con otros colegas como Martín (Caparrós), quien señala que hay un agotamiento formal. Hay que trabajar demasiado para poder lanzarse a la búsqueda de un estilo, a la búsqueda de un tono que sorprenda al propio autor. Algún tipo de innovación formal que venga de una innovación conceptual. No es siguiendo recetas que vamos a cambiar el periodismo. Lo vamos a cambiar si nos atrevemos a innovar. Pero esa innovación, ¿de qué está hecha? Está hecha de un profundo compromiso con la investigación. Los reflejos de lo canónico están presentes en los más jóvenes, de quienes uno está esperando originalidad.</p>
<p>Yo desprecio la lentitud. No me agrada. Me parece mentirosa. Hay una inflación sentimental en torno a la relación entre lentitud y buena literatura. El periodismo es noticia y sigue siéndolo, y lo que más me emociona es un texto que hable sobre el aquí y ahora. No significa que deba ser escrito en media hora como un cable de una agencia; tampoco que el texto tenga que salir a las 24 horas. Después de un acontecimiento extraordinario, sobre todo cuando implica una influencia directa sobre el destino de enormes masas de población, el periodismo narrativo debe tener que decir. Es la hora en que tiene que hacer aportes a esas discusiones pendientes y eso me emociona».</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>«A mí el imprevisto me da placer. Me gusta lo imprevisible y haber sido un periodista de diario me permitía levantarme por la mañana sin saber lo que iba a escribir durante la tarde o en la noche.</p>
<p>Traspaso parte de mi vida en lo escrito. Hay una estratégica y mínima porción de mí que permito verle al lector para que me pueda acompañar en la indagación. Hay un cronista en primera persona que aparece tímidamente, sólo a efectos de explicar el camino que va a tener que acompañar ese lector. Hay algunos rasgos vinculados a mis faltas neuróticas con las que intento que comprendan. Como que no puedo comprenderlo todo, que no puedo saberlo todo, que no puedo dar cuenta del todo. Que voy a hacer un intento y que lo mío va a ser incompleto. A veces es la timidez, que nadie cree que la tengo porque soy extrovertido, pero sí está. A veces es el miedo que sí lo tengo, como todo el mundo. Otras, la inquietud. A veces, la angustia. En muchos casos la emoción exagerada, la intensidad inusitada, el desborde como un rasgo que también me habita”.</p>
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