Jack Lo, periodista y editor de Dialogue Earth: “Lo que los periodistas necesitan hoy es encontrar historias humanas que contar”

En un escenario marcado por incendios forestales cada vez más intensos y por los efectos visibles del calentamiento global en América Latina, el periodismo ambiental enfrenta el desafío de informar sin catastrofismo, explicar fenómenos complejos y conectar la crisis climática con la vida cotidiana de las personas. Sobre estos dilemas reflexiona Jack Lo Lau, editor para la región andina de Dialogue Earth y director de la carrera de Periodismo de la Pontificia Universidad Católica del Perú, en una conversación que aborda los retos de cubrir la emergencia climática, el rol social del periodismo y la necesidad de narrativas más cercanas, rigurosas y humanas.


 

Por: Sofía Vásquez / Edición: Carolina Rojas

Los viajes por el Perú y Sudamérica no solo ampliaron la visión personal de Jack Lo Lau, sino también su forma en que entendió el periodismo y lo que quería seguir escribiendo en el futuro. Caminar la Amazonía, recorrer territorios afectados por la minería o convivir con comunidades invisibilizadas lo llevaron a preguntarse por la relación entre sociedad y naturaleza. Con más de 15 años de experiencia, textos premiados por IPYS, la  Fundación Gabo (ex FNPI) y el Rey de España, y una trayectoria que lo ha llevado desde Mongabay Latam hasta la edición andina de Dialogue Earth, Jack mira hoy la crisis climática no como un tema especializado, sino como un eje que atraviesa todas las historias que se publican en los  medios. Desde esa mirada híbrida -periodística y docente- reflexiona sobre los desafíos de narrar el calentamiento global, los incendios forestales y el rol del periodismo en tiempos de emergencia climática.

-Como periodista experto en medio ambiente  docente (director de carrera de la Universidad Católica de Perú) ¿Cómo cree que las nuevas generaciones de periodistas puedan aprender  a cubrir temas de medio ambiente?

-Es una pregunta compleja, ¿no? Porque a veces uno cree que, por lo menos en Perú, las personas deberían estar interesadas en temas climáticos, pero deberían estar interesadas porque es algo  transnacional.  A mí me parece que las cosas han mejorado en ese sentido y entre los alumnos. Hace veinte años, yo era conocido como una persona que escribía temas de árboles y pajaritos. Hoy la gente tiene más entendimiento de los temas medioambientales.

Pero aún así no hay suficientes medios que cubran medio ambiente y no  hay suficientes periodistas especializados. Han aumentado, pero todavía creo que no es suficiente para seguir llamando la atención de la sociedad.

-¿Usted cree que hoy el periodismo medioambiental es clave para entender no solo la crisis climática, sino también los conflictos sociales y territoriales? 

-Bueno, definitivamente no, porque tenemos que entender que los temas medioambientales son transversales a todo, a la economía, a la salud, al trabajo ¿Está en todo, no? Entonces, si es que no podemos ver estos temas como un paraguas de todos los temas, en realidad.

-¿Y qué responsabilidades específicas cree que tiene el periodismo medioambiental frente a un escenario de emergencia climática como el de ahora? 

-Por ejemplo, creo que tenemos que sacarnos de la cabeza eso que solamente los periodistas ambientales deben estar dedicados a estos temas, porque como te repito, lo que está pasando tiene un impacto en  las personas, impacta la salud y en el trabajo, en la educación y todo eso está pasando.

Tenemos que salir de ese estigma, de que los temas medioambientales son solo eso: los pajaritos, el agua y nada más. Hay que entender que es algo que nos compete a todas las personas y a todos los rubros. Por eso trato, últimamente, de no hablar tanto de “temas de medio ambiente” o “periodista ambiental”, porque creo que se restringe un poco y se deja de entender que esto es algo que nos compete a todos, pues todas las historias sobre crisis climática y sobre medio ambiente tiene un impacto en todo y también en la  política. Es decir, cubrir temas medioambientales no son solo responsabilidad de los periodistas expertos en medio ambiente, es responsabilidad de todos los periodistas y comunicadores. La emergencia climática debe abordarse desde todo ámbito.

-Y usted cree que algo se pierde cuando los temas ambientales se cubren sólo como momentos de crisis. 

-Se pierde la oportunidad para hablar y para poner en discusión los temas. Todo lo que vemos de temas climáticos o ambientales son desbordantes, son cosas grandes, no sé, incendios forestales, problemas terreno naturales y la forma en que se proponen las historias. Lo que te hace en lugar de hacerte reflexionar o pensar de cómo una persona puede hacer en este lugar nos abruma.

Esas noticias que actualmente nos abruman y nos paralizan y que no nos dan posibilidad a pensar más allá de lo que está pasando. Entonces también es responsabilidad de los periodistas mostrar los temas climáticos de una forma más cercana.

-¿Usted cuándo empezó a sentir un interés por los temas de medio ambiente? 

-Todo comenzó cuando estaba en la universidad y después regresé al periodismo deportivo enfocado básicamente en el fútbol, pero estaba buscando qué rumbo tomar y se abrió un puesto en la sección de viaje en el periódico donde trabajaba El Comercio de Lima. Cambié la sección de viajes y ahí comencé a viajar por el Perú, como nunca antes. También viajé por Sudamérica. Conocí distintos lugares poco a poco, me fui conectando más con las historias de la naturaleza, más de exploración, de caminatas, y comencé a ver que había problemáticas que no salían en los medios: derrames de petróleo, problemas con la minería, la deforestación. Ahí me pregunté si era eso lo que yo quería hacer. En ese tiempo ese tipo de historias no salían mucho en los medios, era el 2007 0 2008. Ahí comencé a interesarme más por los temas sobre el cambio climático y temas de medio ambiente. Recorrí Perú,  Cuba y otros territorios y países de  América. Caminé por la montaña, la Amazonía, eso me conectó. Ahí reflexioné no solo lo que había que hacer cómo periodistas, sino lo que estábamos haciendo como seres humanos. La vida te lleva por lugares pero yo estoy siempre muy contento por la ruta que tomé.

-¿Qué papel debe puede jugar el periodismo en la construcción de una cultura ecológica y cuidado del territorio? 

-Creo que nuestro papel es educador, conectar con el periódico y con el tema pero también entregando educación,  tenemos que ir en esa búsqueda. Lo que los periodistas necesitan hoy es encontrar historias humanas que contar. A veces los periodistas nos concentramos en la historia, que esté bien escrita y que sea rimbombante. Ojalá la historia sea ideal para ganar premios y que nos lean. Pero hay que hacer menos periodismo para periodistas. Tenemos que evitar eso, tenemos que pensar en hacer periodismo para la gente, por eso hacemos este servicio público. Tenemos que mostrar lo que está pasando y cómo se puede mejorar la calidad de vida. Tenemos que ser más horizontales en nuestras historias conectados con la gente y  con esas historias.

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La conversación ocurre mientras Chile atraviesa una de sus temporadas de incendios forestales más graves de los últimos años. Desde enero, los focos activos en las regiones del Biobío y Ñuble han dejado al menos 29 personas fallecidas y más de 50 mil evacuadas. Científicos advierten que, más allá del calor extremo, la sequía y el viento, los incendios están siendo potenciados por paisajes profundamente intervenidos por el ser humano, como las plantaciones industriales de pino y eucalipto, en un contexto de calentamiento global. Para Jack Lo Lau, estos fenómenos revelan por qué el periodismo no puede seguir abordando la crisis climática solo desde la coyuntura o el desastre, sino como una problemática estructural que atraviesa modelos productivos, desigualdades sociales y decisiones políticas.

– Usted mencionó y ya sabrá bueno, en Chile ahora estamos nuevamente pasando por un grave incendio forestal en el sur de nuestro país. Desde su experiencia y quisiéramos saber qué factores estructurales cree que explican la recurrencia e intensidad de los incendios entre Argentina y Chile, pero también en el mundo entero, claramente. 

-Debería haber mayor fiscalización para entender estas situaciones que ocurren todos los años. Entonces, si ya sabemos, tenemos que saber empezar a enseñar cómo prevenirlos con mayor información, con mayor fiscalización, ¿por qué no ocurre? Si no nos quedamos simplemente en el incendio en sí mismo y no atacamos las verdaderas causas de lo que está pasando. Tenemos que educar también, ayudar a educar en ciertos temas a la población y más aún en los temas ambientales o climáticos.  Y en ese sentido, la información debe ser clara y cercana.

-¿Y en el caso de Latinoamérica, cómo cree que influye el modelo productivo forestal y extractivismo en estos incendios? 

-Y qué tan presente cree que está ese análisis en los medios? Esa es la pregunta que yo me hago. Es complejo, los incendios se originan por diferentes formas, las plantaciones que hay en los terrenos, el calentamiento global, pero en esto también hay una responsabilidad de los modelos productivos. Es la excusa del crecimiento económico y el crecimiento del país, que hace más grandes industrias.  Y hoy no es solamente el tema de la madera, sino también esta la minería,  los hidrocarburos y la agroindustria.

-¿Y qué voces se quedan fuera en la cobertura de estos temas? ¿Pueblos originarios, experto o brigadistas? 

-Creo que si se les ha preguntado a todos los actores sobre estos temas, porque siempre se buscan las poblaciones alrededor de lo que ocurre, se busca las respuestas del gobierno, se busca a las ONGs, se busca el tema del impacto en la infancia por ejemplo las escuela cerca de del lugar que se impacta. Pero más que a quién busca, es cómo lo mostramos. Cómo mostramos este acercamiento de los temas a la población en general y cómo educamos sobre ciertos temas que son urgentes. Cómo educamos sobre el calentamiento global que ya está aquí y eso irá en aumento.

-Y frente al calentamiento global, ¿cómo cree que se podría comunicar sin caer en el catastrofismo ni en la negación problemática del problema? 

-Creo en buscar historias que nos conecten, historias más cercanas, porque a veces las historias muy grandes te inmovilizan, no te dejan pensar, te dan miedo, en lugar de hacerte pensar o creer y decie:”Ah mira, yo podría cambiar tal cosa, yo podría pensar de otra manera, o necesito cambiar lo que hago”. Son importantes las historias más cercanas, para entender lo que está pasando en este momento.

-¿Qué desafíos cree que enfrenta el periodismo al explicar fenómenos complejos como la crisis climática para audiencias amplias y diversas? 

-Tenemos que buscar más cercanía a las historias, entender que los periodistas, no solamente los periodistas climáticos, sino el periodista en general, somos un puente, un puente que conecta, entonces tenemos que vernos así, que es cómo nuestras historias pueden ayudar a entender lo qué está pasando o a generar mayor reflexión en la sociedad. Hay que pensar en esa responsabilidad, porque a veces las noticias medioambientales o te enternecen o te inmovilizan, pero tenemos que dar información que promueva reflexión y para eso tenemos que dar mejor información y para que eso se transforme en un cambio.

-Y  como docente. ¿Usted en las nuevas generaciones ha visto algún cambio generacional en la forma de narrar el medio ambiente desde el periodismo? 

¿Cambio? Lo que veo ahora es que hay un poco más de interés, no necesariamente en las nuevas generaciones, pero sí hay un poco más de interés en estos temas comparado a 15 o 20 años. Aún se sigue buscando el clickbait y tenemos que mejorar la estrategia de conectar con la sociedad. Ese es el reto que siempre seguiremos teniendo.

-¿Usted siente que se tensiona el periodismo ambiental con los intereses económicos y especialmente en territorios de conflicto? 

-Bueno, sí, lo vemos en diferentes casos, en las industrias, por ejemplo en el sur de Perú, y en una parte del Chile también, donde la agroindustria está generando estrés hídrico y eso impacta en las comunidades y en los pueblos que viven alrededor. Estamos viendo lo que está pasando con la soya u otros alimentos y eso tiene un impacto en el clima, en el estrés hídrico, afecta la Amazonía y la provisión de alimentos. Tenemos que dejar de pensar que esos recursos son inacabables, sino que es algo que todos tenemos que imaginar y tenemos que empezar a trabajar para crear una comunidad más regenerativa.

Por otros lado,  para seguir haciendo lo que nos interesa y lo que nos apasiona, los periodistas debemos seguir curiosos, rigurosos en la búsqueda de puentes que permitan conectar a la gente con lo que está pasando. Los periodistas no podemos llegar a todos los rincones, pero sí puede haber redes de periodistas que nos ayuden a llegar, entonces tenemos que pensar en hacer esto más colaborativamente.

-En el  2024, Unesco publicó un informe donde se revelaba que el 70% de los periodistas medioambientales suelen ser agredidos en su labor. ¿Usted qué cree que deban hacer frente a estas situaciones los periodistas? 

Creo que este también es uno de los motivos por los cuales a veces periodistas ambientales dejan de hacer esto, por denominarlo de algún modo, se retiran del área medioambiental. Sí, hay riesgo y se llega a lugares donde pocos periodistas pueden ser sustentados en los medios. Pero también va a depender de  cada persona y sus motivaciones para seguir o no. También hay falta de recursos o el no reconocimiento de la labor que se hace, entonces para todos esos desafíos se necesita crear nuevas plataformas en las que los periodistas no solamente se encuentran seguros físicamente, sino también económicamente.

-¿Y cómo ha enfrentado esas situaciones? Sobre todo principalmente las de amenaza, donde ya es bastante grave que lo amenacen en su rol de informar a la sociedad

-Yo siempre le digo, que todos nosotros necesitamos cuidarnos a nosotros mismos. También como editor, cuando los colaboradores salen a reportear, yo siempre les digo que piensen en ese porcentaje de riesgo. Tenemos un protocolo para los viajes . A veces los estudiantes se emocionan y quieren entrar a lugares muy complicados, pero como docente y como responsable debo decirles que hay zonas donde no se puede entrar sin experiencia, no se puede poner en juego la vida por una historia. Historias sobre minería o historias que se cruzan con el narcotráfico pueden ser muy riesgosas si no se conoce el lugar o no hay una experiencia previa en la zona.

– ¿Cómo fue el reporteo de su reportaje «Una cita con tu bolsa de basura a medianoche» que en el 2013 ganó el premio Rey de España

-Fue un reporteo que duró como dos meses. Fue un reporteo con lectura. Me involucró varias salidas como reciclador no sé cómo le dicen en Chile, pero creo que son los recicladores salir de noche a levantar basura en la calle con ellos. Tuve que salir a varias sesiones de recicladores en la calle, además también subirme a un camión para hacer el recibimiento de esa bolsa durante un día. Fueron diez horas en el camión haciendo todo el proceso. Así vi también a todos los encargados de esa cadena y pues la parte de lectura fue muy intensa, duró bastante, fue un proceso de edición que fue mucho desgaste mental. En esa época no se hablaba mucho, era como visibilizar algo que para nosotros en nuestros días es invisible.

Estamos en la calle ante un tacho y no nos preguntamos a dónde van, entonces ese es el conectar también que nuestra basura llega a ciertos lugares y ahí empieza generando un impacto. Cuando cerramos la bolsa, y nos olvidamos y botamos bolsa todos los días, entonces también está el cómo nos conectamos con nuestras propias acciones en el día a día y un poco el reto es cómo contarlo desde de la mirada los recicladores. Tuve que sentarme con ellos en la esquina toda la noche, ver cómo eran las reacciones, hablar, ganarme e su confianza, ir a reuniones. Fue un proceso de reporteo muy intenso desde el primer día y los editores me ayudaron mucho a solucionar ciertas dudas.

En este caso fue el primer premio Rey de España al periodismo ambiental. En esa época tenía que manejar todo por correo físico y la revista pesaba un montón y costaba mucha plata enviarlo. Estaba yéndome a mi casa, pero antes de salir de la agencia dije “Esperen, vamos lo voy a mandar igual”. Con el tiempo me olvidé y a los meses me enteré por los noticieros. Mi mamá me llamó para decirme que me estaban buscando y fue una sorpresa. Más que eso, más que el premio, me interesó cómo esa historia pudo conectar con más gente y cómo puede ayudar también a generar mejores políticas públicas.

-¿Qué consejo le gustaría darles a los periodistas en formación? 

– Lo que siempre les digo, es que no pierdan la curiosidad. La curiosidad es un talento, eso nos va a mantener vivos en este planeta y nos va a permitir adaptarnos a todo lo que venga y todo lo que pase. Tenemos que mantener nuestra curiosidad. Creemos que ahora sabemos todo y no es así, tenemos que tener un constante aprendizaje, tenemos que tener la curiosidad. Debemos nosotros encargarnos de esto: vivir la vida de manera original con curiosidad y entendiendo las cosas. El mundo cambia muy rápidamente y tenemos que tener esa capacidad de aprender y de escuchar.