<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Roberto Herrscher &#8211; Puroperiodismo</title>
	<atom:link href="https://www.puroperiodismo.cl/author/roberto/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://www.puroperiodismo.cl</link>
	<description>La revista digital de Periodismo UAH.</description>
	<lastBuildDate>Fri, 11 Apr 2025 15:59:16 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	
	<item>
		<title>Argentina despide al genial periodista camaleónico Jorge Lanata</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/argentina-despide-al-genial-periodista-camaleonico-jorge-lanata/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Roberto Herrscher]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Jan 2025 20:09:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Lanata]]></category>
		<category><![CDATA[obituario]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.puroperiodismo.cl/?p=32887</guid>

					<description><![CDATA[Jorge Lanata, el periodista argentino más influyente y controvertido de las últimas cuatro décadas, dejó tras su muerte el pasado 30 de diciembre una huella imborrable en el periodismo latinoamericano, desde la creación de Página/12 hasta su transformación en un azote televisivo contra el poder K. En este perfil-obituario, el cronista y académico Roberto Herrscher repasa su genialidad, contradicciones y legado, marcados por su capacidad para descubrir talentos, reinventar formatos y polarizar audiencias, mientras reflexiona sobre cómo Lanata se convirtió en el epicentro de las pasiones y divisiones que definieron la Argentina contemporánea.
<br/><br/>
<span style="color: #ff0000;"><em>Por Roberto Herrscher</em></span>



]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;"><em>Jorge Lanata, el periodista argentino más influyente y controvertido de las últimas cuatro décadas, dejó tras su muerte el pasado 30 de diciembre una huella imborrable en el periodismo latinoamericano, desde la creación de Página/12 hasta su transformación en un azote televisivo contra el poder K. En este perfil-obituario, el cronista y académico Roberto Herrscher repasa su genialidad, contradicciones y legado, marcados por su capacidad para descubrir talentos, reinventar formatos y polarizar audiencias, mientras reflexiona sobre cómo Lanata se convirtió en el epicentro de las pasiones y divisiones que definieron la Argentina contemporánea.</em></h3>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<p><em>“¿Así que usted es periodista y argentino</em>?”, me pregunta don Joaquín, mientras arma el ramo de ocho rosas que escogí y las rodea de ramitas tiernas. <em>“¿Supongo que sabe que se murió Lanata? Para algunos era un héroe, para otros un monstruo”,</em> acota, moviendo la cabeza mientras sus manos diestras atan el cordel rojo alrededor de las flores.</p>
<p><em>“Qué extraño, ¿no? No sé si hay un periodista actual en Chile que despierte esas pasiones encontradas”. </em></p>
<p>Y por un par de minutos, se concentra en atar el nudo rojo y adosarle un moño del mismo tono. Queda apretado, perfecto para regalo de aniversario de boda.</p>
<p>Estamos en un mínimo local en Manuel Montt y Providencia. Antes, mientras yo elegía las rosas, me había preguntado qué hacía yo, y me había comentado la noticia del día: <a href="https://www.ciperchile.cl/2025/01/03/tribunal-condena-a-megamedia-a-pedir-disculpas-publicas-a-periodista-paulina-de-allende-salazar-por-despido-injustificado/">la justicia había dado la razón a la periodista Paulina de Allende Salazar</a>, injustamente despedida del canal MEGA por referirse a un carabinero recién asesinado con el nombre de ‘paco’.</p>
<p>Y entonces, por sorpresa, don Joaquín agrega: <em>“Sí, pero acá en Chile los amores y los odios a gente que uno no conoce no llegan a tanto como allá, ¿no?”</em></p>
<p>En esa pequeña tienda refrigerada en medio del verano santiaguino, rodeado de flores y cintas y moños, el florista me dio el eje, el enfoque y las preguntas centrales para compartir con el público chileno algunos datos e ideas sobre el recientemente fallecido ‘Gordo’ Lanata, el periodista argentino más determinante de los últimos 40 años.</p>
<div id="attachment_32889" style="width: 860px" class="wp-caption aligncenter"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-32889" class="wp-image-32889 size-full" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2025/01/Jorge-Lanata.jpg.jpeg" alt="Jorge Lanata.jpg" width="850" height="458" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2025/01/Jorge-Lanata.jpg.jpeg 850w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2025/01/Jorge-Lanata.jpg-800x431.jpeg 800w" sizes="(max-width: 850px) 100vw, 850px" /><p id="caption-attachment-32889" class="wp-caption-text">Jorge Lanata (1960-2024)</p></div>
<h2 style="text-align: center;">***</h2>
<p>Nacido en Mar del Plata en 1960, Lanata tuvo una infancia triste y solitaria, con un padre duro y arbitrario y una madre que murió cuando él apenas despuntaba preguntas; fue criado por una tía y una abuela, y a los 55 años se enteró de que era adoptado. Su familia no fue determinante en su vocación, pero apenas empezó a escribir en el colegio, voló.</p>
<p>Contó a varios entrevistadores que su primer texto publicado fue un ejercicio escolar. El profesor les pidió escribir sobre un cuento de Conrado Nalé Roxlo, que entonces estaba en boga. Buscó su nombre en la guía telefónica, lo llamó y lo fue a entrevistar a su casa. La revista del colegio publicó su entrevista. Desde entonces Lanata nuca perdió esa creatividad, empuje, desparpajo y ambición.</p>
<p>Trabajó en radio desde los 14 años, mintiendo que tenía 19. A los 26, fundó el diario <em>Página/12</em> y desde entonces se convirtió en uno de los siete creadores de diarios que cambiaron la historia del país.</p>
<p>Estos son sus precedentes: El primero fue el secretario de la Primera Junta de 1810, Mariano Moreno, con <em>La Gaceta de Buenos Aires</em>. El segundo, Bartolomé Mitre, general, presidente, escritor y fundador de <em>La Nación.</em> El cuarto, Natalio Botana, creador del periodismo narrativo y popular con <em>Crítica</em>, donde escribieron Roberto Arlt y Jorge Luis Borges. En los cuarenta, el diario que representó el nuevo país del peronismo, el <em>Clarín</em> de Roberto Noble, diario de masas, todavía el más vendido e influyente. En los sesenta, <em>La Opinión</em> de Jacobo Timerman, el de la izquierda intelectual y la salida al mundo.</p>
<p>Y con el fin de la dictadura, el <em>Página/12</em> de Lanata fue el último gran invento del diarismo argentino, juntando a lo mejor de los sobrevivientes de <em>La Opinión</em> como Osvaldo Soriano, Tomás Eloy Martínez y José María Pasquini Durán, con lo más creativo y osado de las nuevas plumas: Juan Forn y Rodrigo Fresán, entre otros, se alternaban en la crónica de contratapa; Marcelo Zlotowiazda escribía de economía; Ernesto Tenembaum, de política; Walter Goobar, de internacionales. Horacio Verbitsky investigaba el poder menemista.</p>
<p>Entre muchos que hoy son grandes nombres en medios y libros, los jovencísimos Cristian Alarcón y Graciela Mochkovsky aprendieron el oficio en su polvorienta redacción, donde se mezclaba el ruido de los cables y el olor a tinta y humo. Fue Lanata quien descubrió a una joven cronista de Junín, Leila Guerriero. También él quien pensó que un novelista en ciernes, Martín Caparrós, podía escribir crónicas.</p>
<p>Así lo cuenta Caparrós en <a href="https://www.penguinlibros.com/cl/tematicas/350206-ebook-antes-que-nada-9788439744641?srsltid=AfmBOopMzrBvh964F9z_xJcJv-wKfqPp_gT1Dvl6rmVmOPUn6QOpmLkz">su reciente libro de memorias, <em>Antes que nada</em></a>. La anécdota, pienso, muestra la brillantez de Lanata para liderar equipos, descubrir talentos y caminos, adelantarse a todos. Y recrea en una escena su gracejo criollo irresistible.</p>
<p>A comienzos de los noventa, Martín, que ya había colaborado con Jorge, lo fue a ver para proponerle hacer crítica gastronómica (rechazado por “<em>pretencioso</em>”) o dirigir la revista mensual <em>Página/30 </em>(también rechazado, porque “<em>nos vamos a pelear todo el tiempo</em>”).</p>
<p><em>“Ya me iba, derrotado, cuando me dijo que por qué no hacía ‘territorios’. </em></p>
<p><em>-Hacete uno por mes, un territorio de algo cada mes y te los pago bien. Dale, por que no empezás con Tucumán, todo el quilombo que hay con Bussi. </em></p>
<p><em>El general Domingo Bussi era un asesino que estabna por ser elegido gobernador de la provincia donde había sido dictador, y la propuesta era curiosa. Por esos días en la Argentina, fuera de la revista El Porteño, no se hacía ‘periodismo narrativo’. O se hacía en muy pequeñas dosis: a veces, notas de Página/12 usaban formas de relato para contar ciertas situaciones – una reunión de ministros, un crimen, un castigo – en artículos que nunca excedían el millar de palabras. </em></p>
<p><em>-Bueno, si me dan el espacio suficiente y no me rompen las bolas. </em></p>
<p><em>-No te preocupes. Claro que te vamos a romper las bolas. (…) Dale, a vos te gusta hacer esas porquerías ilegibles. Empezá con Tucumán y después vemos.” </em></p>
<div id="attachment_32890" style="width: 1034px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-32890" class="size-large wp-image-32890" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2025/01/martin-caparros-junto-a-jorge-lanata-0531-g1-1024x576.jpg" alt="Martín Caparrós junto a Jorge Lanata (FOTO: Perfil.com)" width="1024" height="576" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2025/01/martin-caparros-junto-a-jorge-lanata-0531-g1-1024x576.jpg 1024w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2025/01/martin-caparros-junto-a-jorge-lanata-0531-g1-800x450.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2025/01/martin-caparros-junto-a-jorge-lanata-0531-g1.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><p id="caption-attachment-32890" class="wp-caption-text">Martín Caparrós junto a Jorge Lanata (FOTO: Perfil.com)</p></div>
<h2 style="text-align: center;">***</h2>
<p>Los ‘territorios’ de Caparrós se convirtieron en el origen del mejor periodismo de ‘viajar para entender’ que hay hoy en Latinoamérica, tal vez en el mundo. Los perfiles de Guerriero y las crónicas de Forn son los modelos para el mejor periodismo narrativo actual. Lanata los supo descubrir incluso antes que se vieran ellos mismos, y los invitó a hacer aquello que nadie haría mejor.</p>
<p>¿Estos tres, y tantos más, serían lo que son sin el empuje y el ojo de Lanata? No lo creo.</p>
<p>Esta forma de descubrir y guiar a lo mejor del periodismo joven, con ser mucho, no fue lo central de <em>Página/12</em>. Lo fue la forma de combinar periodismo de golpes noticiosos con humor, datos con ironía, cultura popular con alta cultura, guiños a la izquierda con información necesaria y diversión inédita para todo público.</p>
<p>En los recuerdos desperdigados en redes a propósito de su muerte, junto con insultos a Lanata o insultos a los que lo insultan, las memorias de tapas emblemáticas de su diario genial recordaban, sin querer, una época en que el chiste mordaz era mucho, tanto más efectivo que los insultos.</p>
<p>La mayoría son de su época de gloria, la década menemista.</p>
<p>Como cuando Menem acusó al diario de amarillismo, y al día siguiente salió todo el diario en papel amarillo.</p>
<p>O cuando Menem indultó a los genocidas de la dictadura y la tapa apareció en blanco, con un pequeño recuadro abajo, que por chiquito gritaba tanto más que las letras tamaño extremo.</p>
<p>O cuando salió con un agujero en medio para denunciar el faltante en el presupuesto.</p>
<p>O –este es un recuerdo mío, no lo he visto en ningún lado– cuando un reportaje de investigación denunció que una empresa francesa traía desechos fecales humanos de tierras galas para enterrarlo en la Patagonia. El título sonaba a chiste de colegio: <em>Olalá popó.</em></p>
<p>A mí me sigue haciendo sonreír. El título es un chiste. La investigación, mucho más seria que las genuflexiones al poder de turno de los otros diarios.</p>
<p>No era solamente la introducción del humor: era la gracia en su sentido más amplio, el compartir el guiño y el respeto por la verdad y por los valores que unieron a esa generación post- dictadura, las ganas de mejorar el país y el mundo sin violencia, los derechos humanos, el ansia de saber, la sospecha de que los poderes te quieren engañar, el sentirse uno con un medio que te expresa, que trae valores perdidos y también representa la modernidad.</p>
<p>Ir en el colectivo o el subte con <em>Página/12</em> debajo del brazo era, en esos años, mostrar que uno estaba del lado bueno de la historia. ¿Demasiado ilusos, ingenuos?</p>
<p>Lanata estaba en el centro de esa bendita ilusión.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2 style="text-align: center;">***</h2>
<p>Pero la etapa de Lanata en <em>Página</em> terminó, y su permanente inquietud y, me temo, su afán de protagonismo y notoriedad lo llevaron a la televisión y a la radio. Fundó medios, como la revista <em>Veintiuno</em>, que después fue <em>Veintidós</em> cuando llegó el Siglo XXI, y después fue <em>Veintitrés </em>no sé bien por qué. Trabajo en radios, en televisión, escribió muchos libros, entre ellos dos best seller que contaban la historia patria con algo de la mordacidad y el humor de su viejo diario: <em>Argentinos</em>.</p>
<p>Pero él debía querer más, otra cosa, estar en el centro. Y la oportunidad le llegó en la época de Néstor y Cristina Kirchner. El viejo enemigo del menemismo ahora se enfrentaba a sus viejos aliados, a los periodistas que él mismo había enseñado y sostenido.</p>
<p>La nueva <em>Página/12</em> y los medios de radio y televisión “progresistas” estaban al lado del matrimonio Kirchner.</p>
<p style="text-align: left;">Y Lanata poco a poco se fue convirtiendo en el principal enemigo de la pareja presidencial. Los acusaba de mentir apropiándose de la lucha por los derechos humanos, cuando en dictadura y durante el reinado de Menem no había levantado la voz ni movido un dedo. Pero mucho más: los acusaba de armar una mafia corrupta que denunciaba semana a semana en<a href="https://www.youtube.com/channel/UCy4SdT--xlI1znqlfs2GwNg"> su nuevo programa de televisión, <em>Periodismo para todos</em></a> en el Canal 13 del Grupo Clarín.</p>
<p><iframe title="YouTube video player" src="https://www.youtube.com/embed/2xvyZPCa0-0?si=BUcqOMuycDwUi_Wm" width="560" height="315" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
<p>Si durante la década del peronismo de derecha de Menem Lanata lideró las investigaciones y la burla al mal gusto de Menem, en esta nueva década kirchnerista se reinventó como azote televisivo, y como tábano de esta pareja de adalides de los pobres que inventan creativas formas de hacerse millonarios. Lo hizo durante más de una década en su programa matutino, <em>Lanata Sin Filtro</em>, el más escuchado del país, en la Radio Mitre, también del Grupo Clarín.</p>
<p>El Lanata enemigo jurado del grupo periodístico más poderoso del país se había convertido, para sus seguidores, en aliado de <em>Clarín</em> porque vio que más allá de sus diferencias, los unía el enfrentar a un poder autoritario y controlador de los medios.</p>
<p>Para sus enemigos, se convirtió en un vendido al gran capital del medio hegemónico. Y sus peores críticos fueron, lógicamente, los que antes lo amaban en su etapa de <em>Página</em> y ahora lo llamaban traidor.</p>
<p>Genial como siempre, le puso nombre a la nueva época: bautizó la era kirchnerista como “La grieta”. De un lado, los fanáticos K. Del otro, los fanáticos anti-K.</p>
<p>Pero Lanata no sólo bautizó ese largo período tóxico: él fue la grieta. Él comenzó un periodismo que, si bien tenía datos, testimonios, buena factura audiovisual, creatividad y golpeaba con investigaciones como las que desnudaron a los testaferros K, transformó el periodismo en un campo de batalla. Hizo periodismo militante en contra de sus antiguos compañeros militantes.</p>
<p>Para mí, cayó del pedestal de la imparcialidad en el momento en que llegó al gobierno Mauricio Macri y debió jugársela como contra Menem y los Kirchner; y no lo hizo.</p>
<p>En los cuatro tristes años de gobierno de Mauricio Macri, los programas de Lanata siguieron sacando evidencias de la corrupción K, en vez de investigar al presidente que estaba tomando la mayor deuda de la historia del Fondo Monetario Internacional (FMI), y preguntarse qué pasó con ese dinero, que se perdió en los pliegues de los grandes grupos financieros que apoyaron a Macri.</p>
<p>Había que acabar con el único mal de Argentina, la cleptocracia K, pregonaba el Lanata furioso de esos años.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2 style="text-align: center;">***</h2>
<p>¿Fue ese furor con datos reales pero unidireccional y sin contexto internacional un elemento central en lograr que el año pasado el 54 por ciento de los votantes se volcara por un vociferante que prometía terminar no sólo con los abusos del Estado, sino con el Estado mismo? Yo creo que sí.</p>
<p>En <a href="https://www.youtube.com/watch?v=XhqyOradlBY">una de sus últimas entrevistas, en <em>Radio Con Vos</em></a>, con uno de sus viejos discípulos, Ernesto Tenenbaum, Lanata se lamentó que en redes e incluso en la calle, los fanáticos de Milei lo insultan llamándolo “K”. ¡Justamente a él, que fue el azote de Cristina Kirchner! Estaba viendo al monstruo en el espejo: para los descerebrados mileístas, si no adoraba al peluca de la motosierrista, debía ser de los “kukas”, aunque obviamente, sus programas demoledores fueron gasolina en el fuego que llevó a Milei al poder.</p>
<p>Lanata, tal vez por primera vez, no entendía lo que estaba pasando. Estaba aterrado y asombrado de esos jóvenes fanáticos, mezclados con trols a sueldo, que construyeron el fervor actual por el impresentable Milei. Yo escuché esa entrevista. Me dio pena.</p>
<p>Siento que la falta total de diálogo y de mínimo respeto entre los que piensan distinto, que se fue exacerbando en la Argentina post-dictadura hasta convertirse en la gritería de sordos de ahora, es en parte responsabilidad de la genial y tóxica transformación de Jorge Lanata.</p>
<p>Aceptarlo todo para que desaparezcan los que odiamos. “Cualquiera menos…” nos llevó a este cualquiera. Poco antes de su muerte Lanata se sintió atacado por los que lograron que su energúmeno sea presidente sin darse cuenta que, en parte, su furor y su personaje televisivo crearon al monstruo.</p>
<p><iframe loading="lazy" title="YouTube video player" src="https://www.youtube.com/embed/XhqyOradlBY?si=UVENy5H1yTlbvgP1" width="560" height="315" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
<h2 style="text-align: center;">***</h2>
<p>Pero Lanata es, ahora que murió y se debe hacer balance, muchas cosas más.</p>
<p>Un amigo mío está investigando al periodista argentino más punk y más beat, Enrique Symms, el creador de <em>Cerdos y peces</em>, tal vez la revista extrema que Lanata soñaba con crear si no hubiera querido ser también famoso, poderoso, rico y admirado.</p>
<p>Y entre las cosas que me llegaron por la muerte de Lanata, Matías me mandó <a href="https://www.clarin.com/rn/literatura/Symns-Enrique-Cerdos-Peces-Senderos-Extraviados-Quiebre-Revista_0_ryBM6jA9v7l.html?srsltid=AfmBOortnyXjiCYQ2w-kLydCj7cEDg8OF7tvk5TKlOQ_lpFFe2McWZeF">un párrafo que incluye estas frases</a>. No puedo dejar de pensar que Jorge Lanata está también escribiendo sobre sí mismo, sobre el hombre, el periodista, el soñador inclasificable que quiso y temió ser:</p>
<p><em>“Symns raspa. Symns no tiene bordes lisos, y siempre está por morir (…) Symns es un escritor; en este tiempo en que cualquier imbécil se autodenomina ‘artista’ y los ejecutivos imprimen ‘creativo’ en su tarjeta de negocios, Symns es un escritor. Y Symns, como todo escritor, se odia a sí mismo. Hay algo en él que combate su esencia: no sé qué es, pero Symns se suicida, se boicotea, se ama exageradamente, duda de sí mismo o se reza, todo a la vez”.</em></p>
<p>¿Y si sacamos Symns y ponemos Lanata? Yo creo que, más allá de los datos y las peleas con los poderosos de cada momento, en esta visión de Symns, que nunca quiso aquel poder y prestigio por el que Lanata estaba dispuesto a traicionar a los que lo idolatraban, se esconde, además de una prosa afilada y dúctil, un Lanata más allá del evidente.</p>
<p>En noviembre de 2012 (cuando Lanata tenía 52 años), su colega Luis Majul había escrito <a href="https://www.buscalibre.cl/libro-lanata-biografia-no-autorizada/9789872888909/p/17716796?srsltid=AfmBOooBm_s5QfIwLdq1OVe5LclMoaxK-EVUYa2bcly3knpyt4hXG9M_">un libro sobre él de 440 páginas</a>, lo más parecido a una biografía del “<em>periodista más amado y más odiado de la Argentina</em>”.</p>
<p>Allí define Majul su vida y su carrera en un párrafo:</p>
<p><em>“Fue casi un niño prodigio. Tuvo decenas de mujeres, tres matrimonios con libreta y dos hijas. Terminó el colegio secundario de noche y jamás obtuvo un título universitario. Fundó dos diarios y cinco revistas. Condujo programas de radio y televisión. Hizo una película. Hizo de actor para películas y video clips. Publicó ocho libros. Fue acusado varias veces de plagio. Ganó decenas de premios. Soportó una quiebra personal, tuvo que vender relojes para pagar deudas y todavía sigue gastando más de lo que tiene… Se peleó con decenas de colegas y también con casi todos los presidentes desde 1983 para acá. Tomó toda la cocaína que podía tomar y un poco más, hasta que su cuerpo y su alma le pusieron un límite. Juró que jamás trabajaría para Clarín. Hasta que se transformó en el periodista estrella del Grupo”.</em></p>
<p>En el <a href="https://www.clarin.com/espectaculos/murio-jorge-lanata-periodista-marco-epoca-dejo-huella-imborrable-medios_0_HE8XkTMmp0.html">obituario publicado en <em>Clarín</em></a>, Osvaldo Pepe resumió así su “personaje” este 31 de diciembre:</p>
<p><em>“Jorge Lanata fue mucho más que un periodista. Fue un hombre de los medios que trascendió los medios y llegó a la condición de figura rectora, un influyente top de la cultura mediática de su tiempo. Considerado por muchos el número uno de ese universo, sin dejar de destacarse en otros, supo adaptarse y posicionarse a la vanguardia en todos los géneros del periodismo, gráfico (prensa escrita), televisivo, radial, plataformas multimedia, ciclos documentalistas y de investigación.”</em></p>
<p>¿Cómo recordaremos a Lanata? ¿Como un gran periodista, creador de medios, de formatos, de lenguajes y estilos? ¿Como impulsor de la carrera de los mejores, muchos de los cuales lo recuerdan con cariño, mientras otros prefieren olvidarlo?</p>
<p>Lo bueno de no tener que hablar en su funeral ni tener que denostarlo en los medios que hoy lo aborrecen, como lo que queda de su <em>Página/12,</em> es que se puede pensar a partir de él, a partir de sus grandes logros y de su perturbadora influencia en el periodismo de hoy.</p>
<p>Yo me quedo con una vida y una obra desorbitadas, fecundas, que ayudan a pensar el periodismo e imaginar uno tan creativo como lo que logró el mejor Lanata, y a soñar con uno alejado de las peleas a garrotazos dentro del poder (no fuera, como debe estar) en que cayó el peor Lanata.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Nicolás Sepúlveda: «Tuvimos que leer muchos papers y hacer muchas entrevistas para entender cómo funciona el sistema»</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/nicolas-sepulveda-tuvimos-que-leer-muchos-papers-y-hacer-muchas-entrevistas-para-entender-como-funciona-el-sistema/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Roberto Herrscher]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Jul 2020 16:16:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Ciper]]></category>
		<category><![CDATA[Premio Periodismo de Excelencia]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.puroperiodismo.cl/?p=30249</guid>

					<description><![CDATA[Con esta conversación con Nicolás Sepúlveda, periodista de CIPER que ganó junto a Gabriela Pizarro la última edición del Premio Periodismo de Excelencia (PPE) con la serie de reportajes sobre el negocio de los medidores eléctricos inteligentes, partió la serie de entrevistas que el Departamento de Periodismo de la UAH realizó a los ganadores de las distintas categorías para profundizar en los trabajos que marcaron la agenda de 2019.  ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;"><em>Con esta conversación con Nicolás Sepúlveda, periodista de CIPER que ganó junto a Gabriela Pizarro la última edición del Premio Periodismo de Excelencia (PPE) con la serie de reportajes sobre el negocio de los medidores eléctricos inteligentes, partió la serie de entrevistas que el Departamento de Periodismo de la UAH realizó a los ganadores de las distintas categorías para profundizar en los trabajos que marcaron la agenda de 2019.  </em></h3>
<hr />
<p>Era marzo de 2019. Del estallido social que vendría unos meses después, todavía no se avisoraba nada, pero ya había muestras del descontento que luego estallaría como una olla de presión. Quizás algo de eso tuvo que ver con el incendio provocado en el edificio corporativo de Enel la noche misma del estallido, la del viernes 18 de octubre, porque lo que CIPER reveló en marzo sobre el negocio de los llamados «medidores eléctricos inteligentes», generó rabia y una molestia profunda en una ciudadanía que, una vez más, veía cómo en los tecnicismos de una norma se escondían abusos.</p>
<p>Partió con un único reportaje, pero pronto se convirtió en una serie de investigaciones periodísticas que realizaron Gabriela Pizarro y Nicolás Sepúlveda, quienes develaron en detalle <em><a href="https://ciperchile.cl/2019/03/01/instalaran-nuevos-medidores-inteligentes-de-electricidad-el-costo-de-us1-000-millones-sera-asumido-por-clientes/">La trampa de los medidores “inteligentes” de electricidad</a>.</em> De cómo una norma se había aprobado y cerrado para que las empresas eléctricas instalaran más de 6 millones de «medidores inteligentes» con costo a los consumidores, quienes se harían cargo de asumir obligados y sin consulta previa, a través de un «arriendo a perpetuidad», de una inversión de US$ 1.000 millones. Dieron también con el lobby desatado para sacar adelante esa normativa y las fallas de un sistema que por ley le garantiza utilidades millonarias a las empresas que operan en el rubro eléctrico.</p>
<p>Con esa serie de reportajes, Pizarro y Sepúlveda se convirtieron en los ganadores de la última edición del <strong>Premio Periodismo de Excelencia (PPE)</strong> en su versión escrita (<a href="https://www.puroperiodismo.cl/ppe-un-reconocimiento-online-a-lo-mejor-del-periodismo-chileno/" target="_blank">ver artículo</a>). El jurado destacó el impacto que generó el trabajo y la consecuencia directa que tuvo sobre las personas, al poner sobre el ojo del escrutinio público una política pública que ya estaba zanjada y lista para implementarse, que implicaba ganancias multimillonarias para las empresas involucradas y que éstas vendrían directamente desde el bolsillo de las personas sin que siquiera se enteraran.</p>
<p>“La serie es un ejemplo de los objetivos que persigue el periodismo de investigación: ostentar un rol fiscalizador que revele fallas en políticas públicas y deje en evidencia el déficit de las autoridades”, concluyó el jurado conformado por Paulette Desormeaux, Pascale Bonnefoy, Roberto Herrscher, Juan Cristóbal Peña, Karim Gálvez y Marcela Escobar.</p>
<p>El director de la carrera de Periodismo UAH, Roberto Herrscher, conversó el 17 de junio con Nicolás Sepúlveda, dando inicio a una ronda de entrevistas con los ganadores de las distintas categorías del PPE. Las entrevistas fueron transmitidas en vivo a través del <a href="https://www.instagram.com/periodismouah/?hl=es-la" target="_blank">Instagram del Departamento de Periodismo UAH</a>. A continuación, el video de esa conversación que profundiza no sólo respecto a las revelaciones del trabajo y el impacto que éstas tuvieron, sino que además en las dificultades que los periodistas enfrentaron durante el reporteo y los métodos que usaron para dar con la información.    <em> </em></p>
<blockquote class="instagram-media" style="background: #FFF; border: 0; border-radius: 3px; box-shadow: 0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width: 540px; min-width: 326px; padding: 0; width: calc(100% - 2px);" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/tv/CBjb_QTpvbD/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="12">
<div style="padding: 16px;"><a style="background: #FFFFFF; line-height: 0; padding: 0 0; text-align: center; text-decoration: none; width: 100%;" href="https://www.instagram.com/tv/CBjb_QTpvbD/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" target="_blank"><br />
</a></p>
<div style="display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"></div>
<div style="padding: 19% 0;"></div>
<div style="display: block; height: 50px; margin: 0 auto 12px; width: 50px;"></div>
<div style="padding-top: 8px;">
<div style="color: #3897f0; font-family: Arial,sans-serif; font-size: 14px; font-style: normal; font-weight: 550; line-height: 18px;">Ver esta publicación en Instagram</div>
</div>
<p style="color: #c9c8cd; font-family: Arial,sans-serif; font-size: 14px; line-height: 17px; margin-bottom: 0; margin-top: 8px; overflow: hidden; padding: 8px 0 7px; text-align: center; text-overflow: ellipsis; white-space: nowrap;"><a style="color: #c9c8cd; font-family: Arial,sans-serif; font-size: 14px; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 17px; text-decoration: none;" href="https://www.instagram.com/tv/CBjb_QTpvbD/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" target="_blank">Una publicación compartida de Departamento de Periodismo UAH (@periodismouah)</a> el <time style="font-family: Arial,sans-serif; font-size: 14px; line-height: 17px;" datetime="2020-06-17T22:55:04+00:00">17 Jun, 2020 a las 3:55 PDT</time></p>
</div>
</blockquote>
<p><script src="//www.instagram.com/embed.js" async=""></script></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Chile despertó, es momento que despierte el periodismo</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/chile-desperto-es-momento-que-despierte-el-periodismo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Roberto Herrscher]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Dec 2019 23:43:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[confianza]]></category>
		<category><![CDATA[estallido social]]></category>
		<category><![CDATA[Medios]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[Periodismo UAH]]></category>
		<category><![CDATA[radio]]></category>
		<category><![CDATA[Roberto Herrscher]]></category>
		<category><![CDATA[televisión]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.puroperiodismo.cl/?p=29939</guid>

					<description><![CDATA[Así tituló Roberto Herrscher, director de la Escuela de periodismo de la Universidad Alberto Hurtado, su columna publicada en The New York Times sobre el actual estado del periodismo chileno. “En la discusión por las causas de la protesta y sobre todo en el debate por la nueva constitución que gran parte de la población ha reclamado, los medios tradicionales todavía se atrincheran en las fuentes de costumbre: políticos, académicos y opinadores profesionales, que en su mayoría son hombres blancos y mayores: los tertulianos de siempre que ni previeron ni alertaron del desastre que propició este estallido social”, escribió en la publicación que gentilmente nos autorizó para replicar en Puroperiodismo.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;"><span style="font-weight: 400;">Así tituló Roberto Herrscher, director de la Escuela de periodismo de la Universidad Alberto Hurtado, su columna publicada en The New York Times sobre el actual estado del periodismo chileno. “</span><span style="font-weight: 400;">En la discusión por las causas de la protesta y sobre todo en el debate por la nueva constitución que gran parte de la población ha reclamado, los medios tradicionales todavía se atrincheran en las fuentes de costumbre: políticos, académicos y opinadores profesionales, que en su mayoría son hombres blancos y mayores: los tertulianos de siempre que ni previeron ni alertaron del desastre que propició este estallido social”, escribió en la publicación que gentilmente nos autorizó para replicar en Puroperiodismo.</span></h3>
<hr />
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-29943 aligncenter" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/12/IMG_20191104_100603-e1573396212155.jpg" alt="IMG_20191104_100603-e1573396212155" width="1631" height="917" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/12/IMG_20191104_100603-e1573396212155.jpg 1631w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/12/IMG_20191104_100603-e1573396212155-800x450.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/12/IMG_20191104_100603-e1573396212155-1024x576.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1631px) 100vw, 1631px" /></p>
<p>Desde que estalló la revuelta popular en Chile en octubre, las paredes de las ciudades del país se llenaron de mensajes contra los poderosos: al inicio, la furia se centraba en el presidente, Sebastián Piñera, y su entonces ministro del Interior, Andrés Chadwick. Después, la ira de las paredes fue contra la policía y las fuerzas armadas, contra los bancos y la Iglesia católica.</p>
<p><span style="font-weight: 400;">A medida que la protesta popular crecía, surgió un nuevo culpable: los medios de comunicación. “Apaga la tele”, “Periodismo traidor”, “Medios cómplices”, “La prensa miente”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En las carreras de periodismo de la capital de Chile, los profesores nos pasábamos las fotos de estos grafitis y carteles con una mezcla de deleite y preocupación. Por fin, los televidentes y lectores de diarios se daban cuenta de lo que los académicos veíamos hacía tiempo: los medios no estaban reflejando las verdaderas preocupaciones, los miedos y las aspiraciones frustradas de dos generaciones de chilenos. Chile se enriquecía; la clase media se endeudaba; la baja, se empobrecía, y los medios se desentendían.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Por mucho tiempo, los medios tradicionales no cumplieron su deber primordial de buscar la verdad sin sesgos. Pero las manifestaciones, que han sacado a millones de chilenos a las calles a exigir más igualdad, los están obligando a mejorar su cobertura para recuperar una confianza en el periodismo que parecía perdida. Si, como gritan las paredes y las pancartas, “Chile despertó”, todo indica que los medios también han despertado.</span></p>
<p>Este despertar mediático, sin embargo, no basta. Hay un nuevo Chile que los medios tradicionales deben comprometerse a incorporar. Es hora de hacerlo.</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Las encuestas de opinión de los últimos años reflejaban una ineludible merma en la credibilidad de periódicos y televisoras. Al preguntar en octubre por las fuentes de mayor credibilidad para los chilenos, el </span><a href="https://drive.google.com/file/d/1ye28yVngRFuCxbIxGHqyxeb79_yjUUbh/view" target="_blank"><span style="font-weight: 400;">Termómetro Social</span></a><span style="font-weight: 400;"> del Núcleo Milenio en Desarrollo Social y la Universidad de Chile encontraron que la mayoría otorga un puntaje máximo de 7 sobre 7 a los amigos y familiares y un 6 a las redes sociales y la radio. Los diarios apenas obtuvieron un 4,2 y la televisión, un 3,6.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En la segunda semana de protestas, cuando más de un millón de manifestantes llenó la Plaza Italia (rebautizada como </span><a href="https://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2019/12/04/de-plaza-italia-a-plaza-de-la-dignidad-los-pasos-para-el-cambio-de-nombre-oficial/" target="_blank"><span style="font-weight: 400;">Plaza de la Dignidad</span></a><span style="font-weight: 400;">), los centros de estudiantes de periodismo de buena parte de las universidades de Chile sacaron un </span><a href="https://www.colegiodeperiodistas.cl/2019/10/estudiantes-de-periodismo-exigimos-el.html" target="_blank"><span style="font-weight: 400;">comunicado revelador: </span></a><span style="font-weight: 400;">denunciaban “la mediatización de la televisión abierta (Canal 13, TVN, Mega y Chilevisión) en su rol de criminalizar la protesta, recurriendo a la censura, priorizando fuentes gubernamentales y tergiversando información al mostrar solo la violencia en las calles, pero no las violaciones a los derechos humanos cometidas por fuerzas especiales de carabineros y militares”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Los medios tradicionales del país parecían haber declarado la misma guerra sin cuartel a los manifestantes que anunció el presidente Piñera en su primer mensaje televisado, cuando </span><a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-50139270" target="_blank"><span style="font-weight: 400;">dijo</span></a><span style="font-weight: 400;"> que “estamos en guerra contra un enemigo poderoso”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Las críticas arreciaban e incluso en la calle. Al ser entrevistados sobre las protestas, muchos respondían que era necesario hacer cambios o cuestionaban la desmesurada represión policial.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Organizaciones internacionales como Amnistía Internacional y </span><a href="https://www.eldinamo.cl/nacional/2019/11/29/cidh-toma-nota-de-informe-de-human-rights-watch-sobre-violaciones-a-ddhh-en-chile/" target="_blank"><span style="font-weight: 400;">Human Rights Watch</span></a><span style="font-weight: 400;"> han denunciado la violencia estatal contra las manifestaciones y medios internacionales y algunos sitios digitales de periodismo independiente —como Interferencia, El Desconcierto o el Centro de Investigación Periodística (CIPER)—, reportearon la represión policial que culminó en más de </span><a href="https://www.t13.cl/noticia/nacional/lesiones-oculares-ascienden-352-segun-ultimo-reporte-del-indh" target="_blank"><span style="font-weight: 400;">300 manifestantes con heridas oculares</span></a><span style="font-weight: 400;"> y más de veinte muertos. Solo así, los medios tradicionales empezaron a ponerse a tono con lo que se estaba viviendo en la calle.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Pero hubo consecuencias. Uno de los primeros canales de televisión en contar la otra cara de la crisis fue CNN Chile. Y lo pagó caro: dos importantes anunciantes nacionales (Agrosúper y Juan Sutil) </span><a href="https://eluniversal.cl/contenido/7378/agrosuper-quita-financiamiento-a-chilevision-y-cnn-chile-y-en-todos-los-medios-d" target="_blank"><span style="font-weight: 400;">les quitaron su</span></a><span style="font-weight: 400;"> patrocinio. Este caso reveló uno de los grandes problemas de nuestro ecosistema mediático: los medios están más pensados para los anunciantes que para el público.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Los medios se encontraron en una encrucijada. ¿Por qué camino optar? ¿Las demandas genuinas de la </span><a href="https://www.lafm.com.co/internacional/mayoria-de-chilenos-cree-que-estallido-social-es-necesario-para-generar-cambios" target="_blank"><span style="font-weight: 400;">mayoría de la población</span></a><span style="font-weight: 400;"> o la sobrevivencia publicitaria?</span></p>
<div id="attachment_29662" style="width: 1930px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-29662" class="size-full wp-image-29662" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/11/roberto_herrscher.jpg" alt="Roberto Herrscher, director de la Escuela de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado. Foto: Fabián Hernández" width="1920" height="1280" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/11/roberto_herrscher.jpg 1920w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/11/roberto_herrscher-800x533.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/11/roberto_herrscher-1024x683.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /><p id="caption-attachment-29662" class="wp-caption-text">Roberto Herrscher, director de la Escuela de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado. Foto: Fabián Hernández</p></div>
<p><span style="font-weight: 400;">A finales de noviembre, la cobertura informativa local mejoró: comenzaron a incluir sistemáticamente las voces de las víctimas, de los médicos y abogados que los asisten y de organizaciones de derechos humanos, que presentaron reportes muy críticos con el gobierno chileno y el uso excesivo de la fuerza estatal. La voz de los no escuchados comenzó a aparecer junto a las fuentes usuales y ya se ven a los medios nacionales en los cabildos y en las marchas.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En los carteles y pintadas de las últimas manifestaciones ya no aparecen tantas críticas a los medios. Al verse representados, los manifestantes parecen haber recuperado algo de confianza en cómo “su” periodismo está contando la realidad.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Hay mucho que mejorar aún. En la discusión por las causas de la protesta y sobre todo en el debate por la nueva constitución que gran parte de la población ha reclamado, los medios tradicionales todavía se atrincheran en las fuentes de costumbre: políticos, académicos y opinadores profesionales, que en su mayoría son hombres blancos y mayores: los tertulianos de siempre que ni previeron ni alertaron del desastre que propició este estallido social.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En un reciente artículo en CIPER, la experta en periodismo político Ximena Orchard revela que </span><a href="https://ciperchile.cl/2019/10/29/prensa-politica-la-camara-de-eco-de-las-elites/" target="_blank"><span style="font-weight: 400;">las voces habituales</span></a><span style="font-weight: 400;"> en la prensa hegemónica, no han variado desde el retorno de la democracia, en la década de los noventa.</span></p>
<p>El periodismo y sus medios más grandes e influyentes se quedaron en el pasado. Este es un nuevo Chile y han surgido voces más diversas y complejas. En cada barrio, en muchos colegios y universidades, en el campo y en la ciudad se están formando cabildos para discutir las políticas nacionales en pacíficos y acalorados debates. Las mujeres de la cultura, los artistas, los indígenas y los pensionados están uniendo sus reclamos al repertorio del descontento en el país “más estable de América Latina”.</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Aún así, al periodismo chileno le espera mucho trabajo y muchos cambios si quiere estar a la altura de una sociedad que busca escapar del sopor y la rutina del pasado. Los medios tradicionales y los nuevos también deben ser faros: indagar en las causas profundas de la revuelta y transformar sus hallazgos en explicaciones para la comprensión y la acción informada.</span></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Joe Sacco: «La economía es una de las cosas que el periodismo y el cómic no están contando, y es la máquina que mueve el mundo»</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/joe-sacco-la-economia-es-una-de-las-cosas-que-el-periodismo-y-el-comic-no-estan-contando-y-es-la-maquina-que-mueve-el-mundo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Roberto Herrscher]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 21 Nov 2019 22:55:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[cómic]]></category>
		<category><![CDATA[cómic periodístico]]></category>
		<category><![CDATA[Joe Sacco]]></category>
		<category><![CDATA[Notas al pie de Gaza]]></category>
		<category><![CDATA[novela gráfica]]></category>
		<category><![CDATA[Palestina]]></category>
		<category><![CDATA[periodista dibujante]]></category>
		<category><![CDATA[Plaza Italia]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.puroperiodismo.cl/?p=29702</guid>

					<description><![CDATA[El destacado periodista dibujante de origen maltés, Joe Sacco, visitó nuestro país en la semana que “Chile despertó”, cuando las movilizaciones se volvían cada vez más masivas y críticas del neoliberalismo chileno. Un modelo económico, político y social que seduce a este artista de la crónica en dibujos, pues hace tiempo que ronda en su cabeza la idea de narrar la desigualdad originada en la dictadura de Augusto Pinochet. Fue por esto que no perdió el tiempo y, entre las múltiples invitaciones y entrevistas en medios, también se puso a reportear. Muy a su estilo, uno donde abundan las fotos y el rec de su grabadora, Sacco conoció la Alameda, las protestas en Plaza Italia, la realidad de Bajos de Mena y los orígenes del sistema neoliberal, a partir de una entrevista con Carlos Tromben. “Siempre hay formas de contar lo que quiero contar. Y me encanta pensar en formas nuevas”, declara en esta entrevista. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;">El destacado periodista dibujante de origen maltés, Joe Sacco, visitó nuestro país en la semana que “<i>Chile despertó</i>”, cuando las movilizaciones se volvían cada vez más masivas y críticas del neoliberalismo chileno. Un modelo económico, político y social que le interesa a este artista de la crónica en dibujos, pues hace tiempo que ronda en su cabeza la idea de narrar la desigualdad originada en la dictadura de Augusto Pinochet. Fue por esto que no perdió el tiempo y, entre las múltiples invitaciones y entrevistas en medios, también se puso a reportear. Muy a su estilo, uno donde abundan las fotos y el <i>rec</i> de su grabadora, Sacco conoció la Alameda, las protestas en Plaza Italia, la realidad de Bajos de Mena y los orígenes del sistema neoliberal, a partir de una entrevista con Carlos Tromben. “Siempre hay formas de contar lo que quiero contar. Y me encanta pensar en formas nuevas”, declara en esta entrevista.</h3>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_29725" style="width: 810px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-29725" class="size-full wp-image-29725" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/11/Joe-Sacco-para-Jot-Down-31.jpg" alt="Foto: Guadalupe de la Vallina (revista Jot Down)" width="800" height="534" /><p id="caption-attachment-29725" class="wp-caption-text">Foto: Guadalupe de la Vallina (revista Jot Down)</p></div>
<p><span style="font-weight: 400;">Cuando uno se sienta en una mesa de café frente a Joe Sacco, o cuando se camina con él por la Alameda, o cuando se viaja en su compañía bajo tierra en el metro de Santiago, lo primero que se nota es que el menos realista de sus dibujos es la forma en que se retrata a sí mismo. En acción se ve al reportero ágil, despierto, rápido y chisposo, no al personaje desgarbado y torpe que en sus libros hace preguntas simplonas y hasta ignorantes para que los palestinos, los chechenos o los bosnios nos cuenten la verdad. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Esa humildad en el autorretrato muestra mucho de las cualidades del Joe Sacco que admiran legiones de jóvenes fanáticos de sus cómics.    </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Hace dos años que en el Departamento de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado queríamos traer a Chile al gran maestro del cómic de no ficción, Joe Sacco. En el Festival Gabo en 2017, cuando le dije que quería que viniera, me confesó que desde hacía tiempo le daba vueltas a la idea de narrar la realidad chilena desde un ángulo original, muy acorde con su obra anterior: quería contar los orígenes de la desigualdad en el sistema neoliberal que impuso la dictadura de Pinochet junto con los </span><i><span style="font-weight: 400;">Chicago Boys</span></i><span style="font-weight: 400;">, los aliados económicos del dictador. ¿Qué efectos tuvo esa alianza entre autoritarismo político y privatización extrema de lo público? </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Cuando finalmente vino, invitado por el Festival del Cómic de La Reina a finales de octubre de este año, el país estaba en llamas. Nos encontramos en Plaza Italia, el centro de las protestas ciudadanas y de la represión policial. Sacco vino a la Universidad Alberto Hurtado durante esa extraña primera semana de la revuelta, del </span><i><span style="font-weight: 400;">“Chile despertó”,</span></i><span style="font-weight: 400;"> de los saqueos, los ataques de uniformados a civiles indefensos, el toque de queda y el estado de excepción. Se reunió con alumnos y profesores de la Facultad de Ciencias Sociales y el profesor de arqueología, Boris Santander, lo llevó a ver el Chile donde anida la rabia, en Bajos de Mena. </span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">Otro día, luego de una entrevista sobre política y economía chilena con el escritor y periodista especializado en economía Carlos Tromben, en un pequeño café de Lastarria, mientras una legión de jóvenes volvía a tomar la ciudad y los carabineros iniciaban su ronda ominosa, caí en la cuenta de que habíamos estado hablando mucho de Chile, de su proyecto sobre el presente y futuro de este país… pero muy poco de su trabajo. </span></p>
<div id="attachment_29708" style="width: 810px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-29708" class="size-medium wp-image-29708" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/11/Joe-Sacco-reunion_RH-800x600.jpg" alt="Joe Sacco reunido con los académicos Ximena Orchard, Juan Carlos Skewes y Boris Santander, a los que también se sumaron Camila Rossel y Rolando Abarca, estudiantes de Periodismo UAH." width="800" height="600" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/11/Joe-Sacco-reunion_RH-800x600.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/11/Joe-Sacco-reunion_RH-1013x760.jpg 1013w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/11/Joe-Sacco-reunion_RH.jpg 1064w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /><p id="caption-attachment-29708" class="wp-caption-text">Joe Sacco visitó la Universidad Alberto Hurtado en octubre. En la imagen: Ximena Orchard (Directora del Departamento de Periodismo), Juan Carlos Skewes y Boris Santander (académicos de Antropología y Arqueología, respectivamente), como también Camila Rossel y Rolando Abarca (estudiantes de Periodismo UAH). Foto: Roberto Herrscher</p></div>
<p><span style="font-weight: 400;">No habíamos hablado de sus grandes libros: </span><i><span style="font-weight: 400;">Notas al pie de gaza, Palestina, Bosnia, Chechenia, Reportajes</span></i><span style="font-weight: 400;">, y sus dos proyectos extraños y fascinantes: <a href="https://www.youtube.com/watch?v=voTdgfv1E-c" target="_blank">un acordeón de papel doblado que se despliega en 100 metros de cómic</a> que narra un día en la vida y la muerte de la Primera Guerra Mundial, para conmemorar los cien años de esa masacre, y un libro a cuatro manos con el periodista y ensayista norteamericano Chris Hedges (</span><i><span style="font-weight: 400;">Días de destrucción, días de revuelta</span></i><span style="font-weight: 400;">) sobre la caída de la clase trabajadora y la destrucción de los barrios obreros en Estados Unidos.  </span></p>
<div id="attachment_29710" style="width: 274px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-29710" class="size-full wp-image-29710" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/11/Notas_Reservoir-Books.jpg" alt="Gentileza: Reservoir Books" width="264" height="360" /><p id="caption-attachment-29710" class="wp-caption-text">Gentileza: Reservoir Books</p></div>
<p><span style="font-weight: 400;">Tampoco le había preguntado sobre su sorprendente, creativa mezcla que hace entre un arte popular, híbrido, heredero de historietas de superhéroes y feroces caricaturas políticas, con la investigación de crímenes de estado y discusiones filosóficas, psicológicas y sociales. El resultado, para su ejército de lectores y admiradores, son esos cuadritos que danzan sobre las páginas y dibujos de las calles por las que camina y que escapan de sus marcos en un expresivo blanco y negro. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Entonces, al terminar la charla con Tromben sobre las causas económicas, políticas y sociales de la revuelta, Sacco apagó su grabadora y yo prendí la mía. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Nacido en Malta hace 59 años (aunque con su andar ligero, su cara de niño curioso, su sombrero de felpa y sus habituales camisetas negras, parece mucho más joven), criado en Australia y educado en Estados Unidos, hoy es considerado por los críticos y académicos como el gran maestro del periodismo dibujado. Sus dibujos a plumilla, precisos y expresionistas, editados en más de 20 idiomas, son un testimonio del horror en Medio Oriente, en la ex Yugoslavia y en su misma isla maltesa, donde los refugiados de Siria son apaleados por la policía y despreciados por la población local. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Muchos de los que hacen hoy historieta periodística vienen del mundo del cómic de ficción, del dibujo artístico o técnico. Buscando una voz propia en el vibrante mundo del cómic se acercan a la realidad, a los datos, a las noticias. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Este no fue el camino de Sacco. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Yo estudié periodismo, dice. </span></p>
<p><b>—</b><b>¿Y qué soñaba con hacer en periodismo cuando era estudiante? </b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">—</span><span style="font-weight: 400;">Nunca imaginé que estaría dibujando para ganarme la vida, ese no era mi plan. A mí me encantaba dibujar, hacer cómics, era más que un </span><i><span style="font-weight: 400;">hobby</span></i><span style="font-weight: 400;">; pero cuando era estudiante y pensaba en qué trabajaría, no entraba en mi cabeza mezclar las dos cosas.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Yo estudié periodismo porque me encantaba escribir y hablar con gente, hacer preguntas, pero los empleos que conseguí al recibirme eran basura. Nada satisfactorio. Entonces me enfoqué en dibujar, pero no relacionándolo con el periodismo. Me fui a vivir a Berlín, y diseñé camisetas, posters, traté de hacer cómics. Ahí no había dinero. Pero ahí me interesé por el Medio Oriente, y empecé a conocer a los palestinos. Yo pensaba que los palestinos eran terroristas, porque eso es lo que me llegaba de los medios de Estados Unidos. Cuando empecé a ver que era algo distinto, empecé a mirar críticamente la profesión que había estudiado. Me dolió entender que estaba equivocado al creer que el periodismo norteamericano era muy objetivo. Entendí que se puede ser objetivo e igual mentir. </span></p>
<p><b>—</b><b>Una distinción muy interesante… </b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">—</span><span style="font-weight: 400;">Sí, porque uno puede describir el secuestro de un avión, que vuelan a Jordania y muere gente, se lanzan cohetes sobre Israel… todos estos son datos objetivamente ciertos, pero qué pasó antes, después, en medio, las causas y las consecuencias, la selección que uno hace de los hechos que va a contar. Esto se me hizo muy claro en 1982, cuando Israel invadió El Líbano. Fueron las masacres de Sabra y Chatila y cientos de palestinos en campos de refugiados fueron asesinados. Y yo pensé, estaba seguro de que los palestinos eran terroristas, pero me empecé a preguntar qué había pasado, y me empecé a educar a mí mismo. Empecé a leer a Noam Chomsky y su crítica a la política imperial de Estados Unidos, a Edward Said y su análisis de la mentalidad colonialista, a leer los medios europeos y vivir en Europa, donde pienso que hay una comprensión del mundo mucho más desarrollada que la que prima en los grandes medios de Estados Unidos. </span></p>
<p><b>—</b><b>¿Y ese fue el momento en que encontró el tema y también la forma de contarlo?</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">—</span><span style="font-weight: 400;">Honestamente no sabía bien lo que quería hacer con lo que había comprendido. Empecé a hacer cómics, ir a Medio Oriente, hablar con la gente de ahí, escribir un diario de viaje, pero por haber estudiado periodismo, cuando estuve allí mi sangre periodística se alborotó y empecé a entrevistar a mucha gente y a querer reflejar con exactitud lo que me decían y lo que yo veía. Entonces ahí empezó mi plan. Para saber por ejemplo cómo era la experiencia de la cárcel, quise hablar con los que estuvieron presos, lo cual era fácil porque casi todos los palestinos estuvieron presos. Empiezas a ver las piezas del puzle de la ocupación. Me convertí en un periodista gráfico orgánicamente, no desde la teoría, porque no partí de ninguna teoría. </span></p>
<p><b>—</b><b>¿Buscó lugares para publicarlo?</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">—</span><span style="font-weight: 400;">Yo ya tenía un editor, pero no pensaba que encontraría un lugar donde publicarlo en Estados Unidos, por el tamaño, el lenguaje y por el tema. Los palestinos son un tema muy incómodo en EEUU. Pero mi editor me dijo que lo publicaría, pero son editores independientes, héroes de la generación </span><i><span style="font-weight: 400;">underground</span></i><span style="font-weight: 400;"> de los sesenta, donde había mucha libertad para expresarse, publicaban a Robert Crumb, Spain Rodríguez, Art Spiegelman, involucrados con temas sociales y políticos. </span></p>
<p><b>—</b><b>¿Y desde el comienzo las historias eran sobre sus viajes con Ud. mismo como personaje?</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">—</span><span style="font-weight: 400;">Sí, porque comencé haciendo cómics autobiográficos, no políticos. Es una tradición de contar historias personales, contando mi ruptura con mi novia, cosas así. De esa forma comencé a escribir historias de Medio Oriente. Pero hay una ventaja grande en mostrarse a uno mismo. Así los lectores saben que esto no es objetivo en el sentido en que decía antes, todo está visto desde la mirada de un autor. Hay una pretensión del periodismo estadounidense de que las cosas se cuentan desde una posición de autoridad y de lejanía. Que el periodista es el que sabe y a la vez de que es una mosca en la pared que mira hacia abajo la vida de la gente. Pero cuando estás en el campo estás con miedo, con ignorancia, dependes de tu traductor, de las circunstancias… </span></p>
<p><b>—</b><b>Creo que en sus trabajos se muestra más torpe de lo que era… </b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">—</span><span style="font-weight: 400;">¡Es que en mis inicios sí era torpe! Nunca supe cómo dibujar realísticamente. En mi libro </span><i><span style="font-weight: 400;">Palestina</span></i><span style="font-weight: 400;">, el primero, me veo más torpe. En </span><i><span style="font-weight: 400;">Notas al pie de Gaza</span></i><span style="font-weight: 400;"> ya estoy menos perdido.  Más experimentado. Hay una verdad en este camino de verme cada vez más conocedor de la situación y mi lugar ahí. </span></p>
<p><b>—</b><b>Creo que el punto de vista en sus trabajos se muestra en los dibujos, en los textos y en los tamaños y el lugar que ocupan los bordes. Siento a veces que entra y sale del modelo del </b><b><i>Storyboard</i></b><b>, el guion para una futura película que al final queda en guion. </b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">—</span><span style="font-weight: 400;">Es divertido, porque ahora estoy buscando cada vez más el poder contar en cómic con formas distintas a las del cine. Muchos historietistas usan la forma de narrar del cine, la acción, y yo quiero quebrar esa lógica. Por eso hacer algo sobre la economía… debe ser hecho en forma abstracta, inusual, distinta de lo que he hecho anteriormente. </span></p>
<p><b>—</b><b>Hace dos años, la primera vez que hablamos, estaba pensando en venir a Chile… Claro que nosotros en la Universidad Alberto Hurtado le propusimos traerlo, pero también tenía una idea muy interesante, que me sorprendió por el conocimiento sobre el país, porque nunca había estado aquí. </b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">—</span><span style="font-weight: 400;">Claro, tiene que ver con lo que estoy pensando ahora de qué contar y cómo. Quería huir de la violencia explícita. Hay otras formas y otros temas. La economía es una de las cosas que el periodismo y el cómic no están contando, y es la máquina que mueve el mundo y explica las cosas que pasan, incluso las más terribles. </span></p>
<div id="attachment_29713" style="width: 256px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-29713" class="size-full wp-image-29713" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/11/Días-de-destrucción_Planeta-Cómics.jpg" alt="Gentileza: Planeta Cómics" width="246" height="360" /><p id="caption-attachment-29713" class="wp-caption-text">Gentileza: Planeta Cómic</p></div>
<p><b>—</b><b>¿Entonces encuentra una relación, un vínculo entre esa búsqueda de las raíces económicas, de dominio del territorio, de control de los mercados y los cuerpos que ve en el centro de la relación entre israelíes y palestinos, y lo que está preguntando y mirando aquí en Chile…? </b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">—</span><span style="font-weight: 400;">Sí, porque todo tiene que ver con la economía. Si un grupo de manifestantes para una carretera eso interrumpe el flujo de la economía. Yo quería salir de la violencia explícita, y ahora veo que hay muchas formas de violencia. La violencia física existe en todos lados. Por ejemplo, fui a hacer una historia sobre la pobreza en la India y descubrí que la pobreza es una industria. No es “vamos a ayudar a esta gente”, sino que hay maniobras para hacerse ricos ayudando y alimentando a los pobres. Los pobres no son los beneficiarios, hay que fijarse en los empresarios de la pobreza. Esa era por ejemplo la historia que quise contar en la India. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Acabo de terminar un libro sobre los indígenas y la extracción de recursos en Canadá. Los pueblos indígenas van a estar en contra de esta extracción de recursos. Entonces descubres que el proceso colonial consistió en quebrar la relación de los indígenas con la tierra. Y este proceso siguió hasta hace muy poco. Entrevisté a gente de mi edad, que creció en los montes cazando animales silvestres. Y la forma en que quebraron esa economía y ese modo de vida fue obligando a los niños a ir a la escuela. Eso les causó un enorme daño y mucho dolor. Los separaban de sus padres y su comunidad, los castigaban si hablaban su idioma, y cuando volvían ya no hablaban el idioma de sus abuelos y a veces no podían comunicarse ni con sus padres. Ya no saben cómo vivir en y con la tierra. Se convirtieron en trabajadores del petróleo o dependientes de la beneficencia, la caridad del Estado. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Lo que estoy viendo en todos estos lugares es que el sistema benefactor del estado quita dignidad, no la da. En Canadá están volviéndose lo que no quieren ser. Las estructuras de cómo funcionan las cosas y con qué propósito es lo que ahora quiero contar, partiendo de la violencia explícita en Medio Oriente a la violencia social y económica en esa historia de Canadá y según voy viendo, también aquí en Chile. Y no es fácil de contar y mucho menos de dibujar. Esa violencia a veces es invisible. </span></p>
<p><b>—</b><b>Y no es porque el país sea pobre… </b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">—</span><span style="font-weight: 400;">¡No! Es porque otros se están haciendo inmensamente ricos. </span></p>
<p><b>—</b><b>¿Y piensa Ud. que este género que se considera nuevo, de dibujar las noticias y las crónicas, viene de una larga tradición? Antes de la fotografía, en los periódicos del siglo XIX había dibujantes que eran estrellas en los diarios de William Hearst y Joseph Pulitzer, que dibujaban las escenas de guerras lejanas, de viajes exóticos y de juicios. </b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">—</span><span style="font-weight: 400;">Es volver a una larga y hermosa tradición, sí. Pero no debemos olvidar que nuestro público es muy distinto. Vivimos en la era de las fotos y el video. Ellos están acostumbrados al fotoperiodismo. Yo soy un gran admirador de los fotógrafos, creo que son los grandes cronistas de este tiempo. Pero tanto para las fotos como para los dibujos, debe haber una explicación y un punto de vista y distintas visiones para entender lo que pasa. Todo es subjetivo. La forma en que las fotografías congelan en un segundo un sentido puede ser muy potente pero también engañoso. Recuerdo una de las fotos más famosas de la guerra de Vietnam. Un jefe de policía que ejecuta en la calle a un sospechoso ante las cámaras de la prensa. Eso fue muy impactante. Pero la gente no entendió esa foto. ¿Quién es el general, quién es el espía del Vietcong, qué hizo, qué sentido tiene esa ejecución en el marco de una guerra brutal, por qué ese general no ordenó que su tropa lo ejecutara y lo hizo él mismo? Tiene que ver con entender lo que se ve. ¿Pero estamos viendo si no estamos entendiendo, si no tenemos el contexto? Hay siempre algo más que la foto no puede transmitir. Eso es lo que quiero hacer yo.</span></p>
<p><b>—</b><b>¿Combinar esas imágenes con la historia, el texto, las entrevistas y lo explicado es lo que Ud. busca hacer? </b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">—</span><span style="font-weight: 400;">Al tratar de crear algo nuevo al menos yo no me detengo a pensar en qué estoy haciendo y por qué, sino que voy y lo hago: mientras cuento y dibujo, busco las razones. Es cuando la gente me hace preguntas, como ahora usted, que me pongo a pensar y a poner en palabras, lo que es más parecido al arte que al periodismo tradicional. Como en el arte, yo sigo el camino que la realidad me pide. Realmente no sé por qué lo hago, es más instintivo que cerebral. </span></p>
<p><b>—</b><b>¿Qué hace primero, el texto completo y después se pone a dibujar, o va dibujando y llenando los globitos de texto? </b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">—</span><span style="font-weight: 400;">Después de hacer mi trabajo de campo, escribo un guion completo, con todo lo que quiero decir, y recién entonces empiezo a dibujar. Creo que es importante porque quiero saber hacia dónde va la historia. Con la ficción es distinto, porque los personajes pueden desarrollarse e ir en una dirección que al comienzo el autor no conoce. Pero con la no ficción, uno debe saber dónde quiere llevar la historia. Las pocas veces en que traté de dibujar mientras iba avanzando, me encontré con el momento en que descubro que debí haber explicado algo antes, páginas atrás. Ahora uso un guion completo y un orden que después sigo, aunque muchas veces no sé cómo lo voy a dibujar hasta que lo estoy haciendo. </span></p>
<div id="attachment_29711" style="width: 236px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-29711" class="size-full wp-image-29711" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/11/Palestina_Planeta-Cómics.jpg" alt="Gentileza: Planeta Cómics" width="226" height="360" /><p id="caption-attachment-29711" class="wp-caption-text">Gentileza: Planeta Cómic</p></div>
<p><b>—</b><b>¿Y cómo toman los personajes, sus fuentes, la forma en que los dibuja? ¿Cómo logra mostrar la opresión, la pobreza, gente en un momento terrible de su vida, y al mismo tiempo conservar el respeto? </b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">—</span><span style="font-weight: 400;">Es obviamente algo que pienso todo el tiempo, algo que uno debe tener en cuenta. En las páginas originales de mi primer libro largo, </span><i><span style="font-weight: 400;">Palestina</span></i><span style="font-weight: 400;">, se ve que yo no sabía dibujar de una manera realista. De hecho, todavía no lo sé. Y cuando vieron el libro, tanto los judíos como los árabes me dijeron que no les gustaba la forma en que los había mostrado. Y pensé: “Sí, tienen razón. Si lo que quiero lograr es un dibujo con valor periodístico no puede ser lo que estaba haciendo antes, con mis historias personales, este estilo </span><i><span style="font-weight: 400;">underground</span></i><span style="font-weight: 400;">. Debe ser una forma de dibujar que muestre con más precisión lo que veo”. Creo que la crítica era válida y ahora sé que muchos toman mi trabajo como un documento. </span></p>
<p><b>—</b><b>Se podría decir que está buscando un balance entre la mirada personal, su punto de vista, y salir de los prejuicios y las formas en que se mostraba al árabe como terrorista y al judío como usurero de nariz grande… </b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">—</span><span style="font-weight: 400;">¡Es que en mis dibujos todo el mundo, incluso yo mismo, tenemos nariz grande!   </span></p>
<p><b>—</b><b>¿Y con los textos es más difícil? </b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">—</span><span style="font-weight: 400;">Claro, uno debe concentrar en textos cortos, en porciones de texto entre los dibujos, ideas a veces complejas, como por ejemplo lo que Carlos Tromben me acaba de explicar sobre cómo funciona la economía chilena y de qué manera la constitución de 1980 determina lo que los gobiernos y la ciudadanía pueden hacer. Es técnicamente complejo algo de esto, pero mientras lo escuchaba, ya estaba pensando en formas de transformarlo en una explicación visual. Por ejemplo, en vez de estar aquí sentados en este café, podríamos estar paseándonos por el Chile de 1973, y algunas cosas las decimos nosotros y otras nos las muestra la realidad de esa época. O podríamos estar Carlos Tromben y yo sentados con Pinochet en su despacho. Algo más experimental. Siempre hay formas de contar lo que quiero contar. Y me encanta pensar en formas nuevas. </span></p>
<div id="attachment_29705" style="width: 1290px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-29705" class="size-full wp-image-29705" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/11/Sacco-Herrscher_RobertoH.jpg" alt="Roberto Herrscher y Joe Sacco observando a la multitud congregada en Plaza Italia. Foto: Roberto Herrscher" width="1280" height="960" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/11/Sacco-Herrscher_RobertoH.jpg 1280w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/11/Sacco-Herrscher_RobertoH-800x600.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/11/Sacco-Herrscher_RobertoH-1013x760.jpg 1013w" sizes="auto, (max-width: 1280px) 100vw, 1280px" /><p id="caption-attachment-29705" class="wp-caption-text">Roberto Herrscher y Joe Sacco observando a la multitud congregada en Plaza Italia. Foto: Roberto Herrscher</p></div>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Chile lacrimógeno</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/chile-lacrimogeno/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Roberto Herrscher]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 16 Nov 2019 12:54:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[2019]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[Chile lacrimógeno]]></category>
		<category><![CDATA[estallido social]]></category>
		<category><![CDATA[movilizaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Roberto Herrscher]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.puroperiodismo.cl/?p=29660</guid>

					<description><![CDATA[La siguiente crónica fue escrita por Roberto Herrscher, director de la Escuela de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado, a los pocos días de iniciado el estallido social en nuestro país. Se publicó en dos medios extranjeros —la revista digital Escrituracrónica.com y el diario Perfil de Argentina— y se replicó en numerosos blogs de internet. "Chile despertó. ¿Qué viene ahora? No está claro, pero no se volverá al sueño del oasis de Latinoamérica, ni a las lágrimas de bajar la cabeza y viajar en metros atestados, pagando un pasaje mayor que el del metro de Madrid para ganar un sueldo como el de Paraguay", escribió.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;">La siguiente crónica fue escrita por Roberto Herrscher, director de la Escuela de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado, a los pocos días de iniciado el estallido social en nuestro país. Se publicó en dos medios extranjeros —la revista digital <em>Escrituracrónica.com</em> y el diario <em>Perfil</em> de Argentina— y se replicó en numerosos blogs de internet. «Chile despertó. ¿Qué viene ahora? No está claro, pero no se volverá al sueño del oasis de Latinoamérica, ni a las lágrimas de bajar la cabeza y viajar en metros atestados, pagando un pasaje mayor que el del metro de Madrid para ganar un sueldo como el de Paraguay», escribió.</h3>
<hr />
<div id="attachment_29673" style="width: 5191px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-29673" class="size-full wp-image-29673" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/11/2.jpg" alt="Foto: Aarón Castro" width="5181" height="2915" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/11/2.jpg 5181w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/11/2-800x450.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/11/2-1024x576.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 5181px) 100vw, 5181px" /><p id="caption-attachment-29673" class="wp-caption-text">Foto: Aarón Castro</p></div>
<p>Cuando despertó, el gas lacrimógeno todavía estaba ahí.</p>
<p>Dentro de su nariz, en su garganta, en sus pulmones, en su memoria reciente de no poder ver y toser sin pausa tratando de respirar. Y en la memoria de los años setenta y ochenta, cuando este cronista, como muchos chilenos y argentinos de su edad, vivieron lo que nunca pensábamos que volveríamos a ver: Estado de Excepción, Toque de Queda, ejército en las calles, imágenes de soldados y policías disparando al pueblo desarmado, denuncias de torturas y abusos sexuales en comisarías, 16 muertes hasta ahora, centenares de personas heridas, miles de detenciones.</p>
<p>Esta mañana del miércoles 23 de octubre de 2019, mientras teclea para entender qué está pasando en el país al que vino ilusionado hace tres años, este cronista argentino sigue tosiendo y restregándose los ojos frente a esta pantalla.</p>
<p>El gas todavía pica.</p>
<p>Así funciona el gas lacrimógeno que los Carabineros de Chile arrojan a la multitud, en su gran mayoría jóvenes que bailan y cantan en paz. Es una nube blancuzca, a veces rojiza, que primero se mete por la nariz y causa un agudo escozor ácido. Como meterse mostaza por la nariz. Después, se mete por la boca, paraliza la lengua y entra por la garganta. En el caso de este cronista, el picor en los ojos que provoca las lágrimas que le dan nombre al gas es lo siguiente. Un dolor fuerte debajo de los párpados, como si los ojos se quisieran hundir en sus cuencas, un dolor que se prolonga a los huesos encima de los ojos.</p>
<p>En lo que yo vi en estos días, la mayoría de las y los jóvenes que salen en las pantallas de la televisión chilena, como malhechores cubiertos de trapos y pañuelos, se están cubriendo de los gases lacrimógenos.</p>
<p>Pero pese a su nombre, el principal efecto de esta sustancia, que el Estado chileno nunca dejó de usar desde la dictadura de Pinochet, no es provocar lágrimas. Provoca rabia, indignación, ganas de volver a salir a la calle.</p>
<p>Lo dicen los carteles: <em>Chile despertó. No tenemos miedo. No son 30 pesos, son 30 años. </em></p>
<p style="text-align: left;">No, no son los 30 pesos que subió el boleto del metro; son los 30 años de abusos de una democracia vigilada y de una constitución atenazante que redactaron los sirvientes del dictador en plena dictadura y que ningún gobierno democrático pudo, supo o se atrevió a cambiar.</p>
<div style="width: 986px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-29674" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/11/109454928_mapuche2.jpg" alt="Foto: Susana Hidalgo" width="976" height="1300" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/11/109454928_mapuche2.jpg 976w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/11/109454928_mapuche2-450x600.jpg 450w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/11/109454928_mapuche2-571x760.jpg 571w" sizes="auto, (max-width: 976px) 100vw, 976px" /><p class="wp-caption-text">Foto: Susana Hidalgo</p></div>
<p>Cuatro vecinos y varios de sus hijos e hijas de uno de los edificios con ventana a Plaza Italia compraron el lienzo de diez metros donde pintaron las palabras: <em>No tenemos miedo</em>. Ya lo cantaban en manifestaciones por los derechos de los negros y contra la guerra de Vietnam en EEUU en los sesenta. Lo colgaron de su ventana. Después, estudiantes lo colgaron en el centro de la estatua, de la cabeza de la estatua del General Manuel Jesús Baquedano. Así salió en incontables medios internacionales. <em>No tenemos miedo</em>.</p>
<p>Lo que estos días hace llorar a Chile, que salió en masa a protestar desde el viernes en cada ciudad y pueblo, no es el gas lacrimógeno. Es el no poder llegar a fin de mes en un país donde el PIB per cápita subió, pero su beneficio quedó concentrado en las mismas manos de siempre. El 1 por ciento de arriba se reparte en gerencias, casos de corrupción y ministerios, mientras el 30 por ciento de abajo se endeuda hasta la desesperación.</p>
<p>La mayoría de quienes salen a la calle no están fuera del sistema: están dentro, trabajan y estudian, pero lo que ganan es una afrenta y lo que gastan, un escupitajo.</p>
<p>A veces hace falta un último insulto para mirarse al espejo y entender finalmente que se están burlando de uno. El ministro de Economía Juan Andrés Fontaine, ante las primeras protestas hace diez días por el alza en el precio del transporte público, que lo hace más caro que en muchos países de Europa, llamó a que los chilenos y chilenas se levantaran más temprano para tomar el metro antes de las 7. Esa fue la gota que rebalsó el vaso.</p>
<p>Las lágrimas no son por el gas, son por el abuso y la ofensa de décadas, por la promesa incumplida de la democracia recobrada en 1990. Los mejores periodistas, escritores, académicos y artistas de Chile están contando lo que pasa de forma potente y sintética. Los leo con admiración y gratitud. Este es un país donde, mientras el presidente decide no ver lo esencial y se enrosca en su propia guerra contra las cacerolas y las pancartas, muchos están pensando en qué pasa, por qué y cómo salir de esto.</p>
<p>Así lo explicaba a los lectores de España y Latinoamérica a comienzo de las protestas la corresponsal de <em>El País</em>, la reconocida periodista chilena Rocío Montes:</p>
<p><em>“Aparentemente </em>Chile era un oasis dentro de una América Latina convulsionada<em>, como dijo hace unas semanas </em>el presidente Sebastián Piñera<em>. Pero entre jueves y viernes explotó una especie de olla de presión con violentas protestas sociales que este sábado tienen la capital bajo control militar, como no sucedía desde la dictadura. Las movilizaciones se originaron por el alza del precio del pasaje del metro, pero parece existir cierta coincidencia en que lo de la tarifa del boleto se trata apenas de la expresión de un descontento mayor de la sociedad chilena. La acción del Ejército apoyado por los carabineros no ha logrado aplacar la protesta en diferentes zonas de Santiago de Chile, donde este sábado se han seguido </em>produciendo enfrentamientos, ataques incendiarios y saqueos en el comercio.<em> Las manifestaciones comienzan a irradiarse a otras regiones del país, lo que obligó al Gobierno a decretar un toque de queda.”</em></p>
<p>Su reportaje se llama <a href="https://elpais.com/internacional/2019/10/20/america/1571531965_776078.html" target="_blank">La olla de presión revienta en el oasis chileno.</a></p>
<p>El mismo sábado 19, la eximia novelista, dramaturga y actriz Nona Fernández en el diario <em>La Tercera,</em> partía su reflexión desde lo que vivió en la primera noche de las protestas:</p>
<p><em>“Camino desde Morandé, en el centro de Santiago, hasta mi casa en Ñuñoa. Horas de caminata. Veo jóvenes con la cara pintada como el Joker que gritan que este es un mejor remate para el gran chiste. Pienso cuál es ese gran chiste. ¿El alza del pasaje del transporte público? ¿Las posteriores declaraciones del ministro a propósito? ¿Las pensiones de nuestros jubilados? ¿El estado de nuestra educación pública? ¿De nuestra salud pública? ¿Nuestra agua que no nos pertenece? ¿La ridícula concentración de los privilegios para un grupo minoritario? ¿La constante evasión de impuestos de ese mismo grupo minoritario? ¿La constitución ilegítima que nos rige? ¿Nuestra pseudodemocracia? Las posibilidades son infinitas, y mientras veo que se acerca un camión lanza-aguas, mi cuerpo, instintivamente, con una sabiduría escondida en él por años, corre, se esconde, se cubre la cara, y logra sortear la situación una vez más. Igual que ayer. Igual que anteayer. ¿Cuántos años llevo escondiéndome del agua sucia de un guanaco? ¿Cuántos seguiré haciéndolo?” </em></p>
<p>Su crónica se titula <a href="https://culto.latercera.com/2019/10/19/nona-fernandez-el-gran-chiste/" target="_blank">El gran chiste</a><em>. </em></p>
<p>El lunes 21 el agudo analista y fundador del semanario satírico y de investigación <em>The Clinic</em>, Patricio Fernández, ponía todo esto en contexto en la revista digital argentina <em>Anfibia</em>:</p>
<p><em>“En el caso chileno, es indudable que el aumento del precio en el transporte público es sólo el detonante de una molestia mayor. Desde la recuperación de la democracia en 1990 hasta avanzada la década del 2000, el país multiplicó en varias veces su ingreso per cápita y fueron muchísimos los que abandonaron la pobreza para ascender a una clase media que al mismo tiempo accedía a bienes con los que sus padres ni siquiera habían soñado y asumía compromisos de gastos, derivados de su nuevo estatus, que cualquier traspié ponía en peligro. El crecimiento económico permitió a la naciente democracia ignorar la destrucción de las seguridades sociales llevada a cabo por la dictadura. Muchísimos hicieron del crédito un modo de vida. Y todo funcionó bien, hasta que la economía perdió el ritmo y esa autosuficiencia que nos llevó a creernos ‘los jaguares de América Latina’ mostró sus fragilidades.”</em></p>
<p>Su análisis lleva por título <a href="https://revistaanfibia.com/cronica/chile-no-es-guerra-es-el-fin-de-ciclo/" target="_blank">No es una guerra, es el fin de un ciclo.</a></p>
<p>El martes 22 a la tarde, se publicó un documento firmado por más de un centenar de académicos de la Universidad Alberto Hurtado, donde trabajo. Son profesores e investigadores de derecho, de economía, de educación, de psicología, de ciencias sociales y periodismo:</p>
<p><em>“En el país ha estallado un conflicto social agudo, que nos recuerda que vivimos en un delicado equilibrio social y político que debemos abordar entre todos y todas con seriedad y responsabilidad. Rechazamos que este conflicto se afronte con estados de emergencia y toques de queda que inhiben el diálogo y la tranquilidad social.” </em></p>
<p>En similares términos se expresan profesores de otras universidades, estudiantes, gremios, asociaciones de periodistas, que deploran el sensacionalismo de la televisión, y el Colegio Médico, que denuncia que el número de muertes y heridos es mayor al informado por el gobierno, junto con una carencia alarmante de recursos en la salud pública, que lleva años.</p>
<div style="width: 810px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-29662" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/11/roberto_herrscher-800x533.jpg" alt="Foto: Fabián Hernández" width="800" height="533" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/11/roberto_herrscher-800x533.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/11/roberto_herrscher-1024x683.jpg 1024w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/11/roberto_herrscher.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><p class="wp-caption-text">Roberto Herrscher, director de la Escuela de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado. Foto: Fabián Hernández</p></div>
<p>Cada una de estas noches, en medio del toque de queda y del paso ominoso de los tanques verdes del ejército por las calles de Santiago, con el olor del gas lacrimógeno en la garganta, el país asiste atónito a discursos cada vez más confusos del presidente Sebastián Piñera.</p>
<p>Primero, dijo que estábamos en guerra contra un enemigo poderoso, para ser inmediatamente desmentido por el general del ejército con uniforme de combate que él mismo puso a cargo de la seguridad.</p>
<p>La noche del martes citó al poeta uruguayo Mario Benedetti para ampararse en su desconcierto: <em>“Cuando teníamos las respuestas, nos cambiaron las preguntas”. </em></p>
<p>Inmediatamente la Fundación Mario Benedetti le respondió airada. Esta mañana consulté a la presidenta del directorio de la fundación, Hortensia Campanella. <em>“Sin darse cuenta, al usar esa frase, Piñera está descontextualizando una cita que hace Mario de un grafiti que vio en un muro de Quito, según cuenta en</em> Perplejidades de fin de Siglo,” me respondió la representante de los derechos del autor de <em>La tregua</em>.</p>
<p><em>“En todo caso me deja perpleja, y es una cruel ironía, que justo ahora el presidente de Chile nombre a un autor que siempre estuvo ligado al sufrimiento y dignidad del pueblo chileno”.  </em></p>
<p>Ahora Piñera llama al diálogo, pero sigue culpando de la situación a criminales organizados, que sin embargo no tienen líderes visibles. Los partidos de oposición, incluso el Frente Amplio que surgió de las protestas ciudadanas de 2006 y 2011, no moviliza a los que ahora mismo, al mediodía del miércoles 23, vuelven a tomar masivamente Plaza Italia y muchas plazas del país.</p>
<p>Danzan, cantan, saltan, tocan pitos y cornetas y tambores y cacerolas. Ya no lloran por los gases lacrimógenos que volverán esta tarde, cuando se vuelva a acercar el toque de queda. Y ya quieren dejar de llorar por vivir en un país sin salud pública, sin educación pública de calidad, con jubilaciones de hambre, donde todo está privatizado desde los tiempos de la dictadura. Quienes se manifestan son una mezcla de jóvenes que no ven futuro en este sistema abusivo y jubilados que no pueden pagar sus remedios porque les obligaron a poner sus ahorros en fondos de pensión que les pagan 200 dólares mensuales en un país donde muy difícilmente encuentren un alquiler por ese precio.</p>
<p>Otro de los carteles más viralizados es el de una joven que sale a la calle, con su cartón escrito a mano, que dice que su abuela murió por no poder pagar una operación privada.</p>
<p>Chile despertó. ¿Qué viene ahora? No está claro, pero no se volverá al sueño del oasis de Latinoamérica, ni a las lágrimas de bajar la cabeza y viajar en metros atestados, pagando un pasaje mayor que el del metro de Madrid para ganar un sueldo como el de Paraguay.</p>
<p>Mientras siguen sin parar los cánticos y los cacerolazos desde su ventana en Plaza Italia, ya escuece menos el gas de anoche. Todo está en veremos, pero esta semana hay un país en el sur de América que dijo basta.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Defensa de la carrera de periodismo</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/defensa-de-la-carrera-de-periodismo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Roberto Herrscher]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Sep 2018 20:34:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[enseñanza del periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[escuelas de periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.puroperiodismo.cl/?p=29225</guid>

					<description><![CDATA[“Yo estoy convencido de que en las carreras de periodismo que valen la pena, se enseñan los antídotos al periodismo servil”, escribe Roberto Herrscher, periodista y profesor universitario. Este texto apareció en nuestro boletín #14.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>“Yo estoy convencido de que en las carreras de periodismo que valen la pena, se enseñan los antídotos al periodismo servil”, escribe Roberto Herrscher, periodista y profesor universitario. Este texto apareció en nuestro boletín #14. <a class="markup--anchor markup--h4-anchor" href="https://tinyletter.com/puroperiodismo" target="_blank" rel="nofollow noopener" data-href="https://tinyletter.com/puroperiodismo">Suscríbete acá</a>.</h3>
<div id="attachment_29226" style="width: 1930px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-29226" class="size-full wp-image-29226" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/10/roberto_herrscher.jpg" alt="Roberto Herrscher en su oficina en la Escuela de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado. Foto: Fabián Hernández" width="1920" height="1280" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/10/roberto_herrscher.jpg 1920w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/10/roberto_herrscher-800x533.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/10/roberto_herrscher-1024x683.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /><p id="caption-attachment-29226" class="wp-caption-text">Roberto Herrscher en su oficina en la Escuela de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado. Foto: Fabián Hernández</p></div>
<p id="eb0b" class="graf graf--p graf-after--p">¿Es necesario estudiar periodismo para ejercer, prosperar y hasta brillar como periodista hoy?</p>
<p id="c3d3" class="graf graf--p graf-after--p">No.</p>
<p id="0086" class="graf graf--p graf-after--p">Muchos grandes periodistas, entre ellos los maestros de la crónica actual Leila Guerriero, Martín Caparrós, Juan Villoro y hasta los míticos Gabriel García Márquez y Elena Poniatowska estudiaron otras carreras o no terminaron ninguna.</p>
<p id="e666" class="graf graf--p graf-after--p">Muchas de las principales lecciones para ser un periodista excelente se pueden (y algunas, como la humildad y la empatía, se deben) aprender en la vida real, en las redacciones, en la calle. Esto lo dicen incluso los egresados de carreras de periodismo: lo principal lo aprendieron después, fuera de las aulas.</p>
<p id="95d9" class="graf graf--p graf-after--p">Y después está el tema de la salida laboral. Según <a class="markup--anchor markup--p-anchor" href="http://www.niemanlab.org/2018/08/should-you-major-in-journalism-here-are-stories-from-eight-working-journalists-who-didnt/?utm_source=Daily+Lab+email+list&amp;utm_campaign=76559af568-dailylabemail3&amp;utm_medium=email&amp;utm_term=0_d68264fd5e-76559af568-395935673" target="_blank" rel="nofollow noopener" data-href="http://www.niemanlab.org/2018/08/should-you-major-in-journalism-here-are-stories-from-eight-working-journalists-who-didnt/?utm_source=Daily+Lab+email+list&amp;utm_campaign=76559af568-dailylabemail3&amp;utm_medium=email&amp;utm_term=0_d68264fd5e-76559af568-395935673">datos recientes del Nieman Lab de Harvard</a>, en la última década aumentó de 70.000 a 90.000 los que salen de grados en periodismo. Pero en el mismo período, se perdieron 100.000 puestos de trabajo en el sector. Más profesionales para menos puestos.</p>
<p id="acc2" class="graf graf--p graf-after--p">¿Y qué se enseña en estas carreras? En un reciente artículo en Red Ética de la Fundación Nuevo Periodismo, Hernán Restrepo publicó un artículo con un título polémico: <a class="markup--anchor markup--p-anchor" href="http://fnpi.org/es/etica-segura/no-voy-permitir-que-mis-hijos-estudien-periodismo" target="_blank" rel="nofollow noopener" data-href="http://fnpi.org/es/etica-segura/no-voy-permitir-que-mis-hijos-estudien-periodismo">“No voy a permitir que mis hijos estudien periodismo”</a>. Además de abundar en los temas que mencioné más arriba, Restrepo se basa en dos argumentos: que no es necesario (ni legalmente ni en la práctica) haber estudiado periodismo para ejercer la profesión, y que los que terminan estas carreras tiene cada vez menos posibilidades de encontrar buenos empleos en los medios.</p>
<p id="5d17" class="graf graf--p graf-after--p">¿Por qué? Para Restrepo, porque en la mayoría de las escuelas de periodismo se dan herramientas técnicas pero “se les ha olvidado enseñar los fundamental para un periodista, que es escribir bien”. En su experiencia, la mayoría ni siquiera sabe pensar con lógica y crítica y dominar las reglas de la gramática y la ortografía.<br />
Claro que hay carreras de periodismo, asignaturas o ramos, profesores, ejercicios, lecturas, nocivos para la formación de los reporteros o editores. Las malas escuelas de periodismo deforman, enseñan malas mañas, instauran vicios, achatan y desmotivan la creatividad y la originalidad.</p>
<p id="71bd" class="graf graf--p graf-after--p">Pero…</p>
<p id="5247" class="graf graf--p graf-after--p">¿Contribuye, ayuda, fomenta el estudio universitario del periodismo a crear buenos profesionales, de calidad y exitosos, útiles para forjar sociedades más democráticas y justas?</p>
<p id="59f4" class="graf graf--p graf-after--p">Mi respuesta es un rotundo sí.</p>
<p id="0a06" class="graf graf--p graf-after--p">Obviamente, estoy hablando de buenas escuelas, buenas carreras de periodismo. También hay malas carreras de derecho, de medicina, de antropología y de negocios, pero la confusión entre aprender y aprender mal se produce mucho más en el campo del periodismo que en los otros. Creo que es porque hasta hace muy poco la carrera académica no era percibida como un sitio de crecimiento, de desafío, de éxito para personas con vocación periodística. Había la impresión, lamentablemente en muchos casos acertada, de que los periodistas que se “refugiaban” o “resignaban” a enseñar es porque habían fracasado en los medios o no querían someterse al trabajo duro de las redacciones.</p>
<p id="52bb" class="graf graf--p graf-after--p">Pero esto sucede cada vez menos. Por un lado, en las universidades se encuentra ahora campo fértil para investigar, para crear medios, para hacer periodismo y escribir sobre periodismo con profundidad y sentido crítico. Y porque en la mayoría de las carreras, las buenas, hay una combinación de profesores de planta con profesores por horas que en su “otra” vida son excelentes periodistas, que llevan adelante carreras muy estimulantes y ejemplares para los alumnos, y que con el crecimiento de la enseñanza del quehacer periodístico, también han desarrollado una vocación y un conocimiento sobre cómo enseñar lo que saben, lo que traen de su práctica.</p>
<p id="0a92" class="graf graf--p graf-after--p">Hay muchas más carreras de periodismo, sí, pero por eso mismo, por la competencia, son cada vez mejores. En las que valen la pena sí se enseña a escribir bien, a pensar, a investigar y a no cometer errores, a hacer bien el oficio.</p>
<p id="3e1d" class="graf graf--p graf-after--p">Pero tanto o más importante que eso, quiero responder a la crítica, que he escuchado en muchos países, de “estudiar periodismo no sirve para nada”, con una respuesta que parte del título del texto de Restrepo. Él dice, espero que medio en broma pero no estoy seguro, que no va a “permitir” que sus hijos estudien periodismo.</p>
<p id="2d7c" class="graf graf--p graf-after--p">Yo nací y crecí en medio de las dictaduras del Cono Sur. Enseñé en una España en donde mis alumnos habían estudiado en colegios que venían de una tradición autoritaria, donde el profesor tenía la razón siempre y discutir o cuestionar no era permitido o no estaba bien visto. Trabajé en medios donde la línea editorial que imponía la dirección del medio y los intereses de los anunciantes y del gobierno llevaban a la autocensura, al servilismo.</p>
<p id="89e5" class="graf graf--p graf-after--p">¿Cómo es esto de “no permitir”? ¡Liberen a Martín y Juanita (los hijos de Hernán)! Una de las funciones principales de una buena escuela de periodismo es enseñar, ayudar, acompañar, a que cada uno adquiera un criterio propio, independiente, crítico, reflexivo y basado en la investigación, la lectura de grandes textos del pasado y el análisis de lo que se está haciendo ahora. Es enseñarles a rebelarse ante los que no quieren “permitirles” hacer lo que sienten que quieren o deben hacer.</p>
<p id="3977" class="graf graf--p graf-after--p">Mi universidad, la Alberto Hurtado, tiene como lema “Bienvenidos a pensar”. A pensar bien y a escribir bien, que es el buen pensamiento hecho visible, se enseña y se aprende.</p>
<p id="b11f" class="graf graf--p graf-after--p">Por supuesto que muchos empleadores prefieren periodistas novatos que no pasaron por estas escuelas de pensamiento crítico y de investigación seria. No tendrán su propio criterio ético, sus líneas rojas, su dominio de la forma en la que saben que debe hacerse el periodismo que vale la pena. Estarán preparados para servir, para obedecer órdenes. Para no tener otro criterio que el impuesto por el medio. Para dejarse “no permitir”.</p>
<p id="8c30" class="graf graf--p graf-after--p graf--trailing">Yo estoy convencido de que en las carreras de periodismo que valen la pena, se enseñan los antídotos al periodismo servil. Por eso, aunque no sea obligatorio ni necesario, yo sí me alegraría que mi hijo quisiera estudiar periodismo. Además de aprender bien este, el mejor oficio del mundo, el periodismo es una escuela de vida.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Entrevista a ocho voces con Leila Guerriero: «Parece haber en mí una voluntad de contar historias periféricas»</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/entrevista-a-ocho-voces-con-leila-guerriero-parece-haber-en-mi-una-voluntad-de-contar-historias-perifericas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Roberto Herrscher]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 11 Dec 2017 15:09:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.puroperiodismo.cl/?p=28669</guid>

					<description><![CDATA[Esta entrevista a la periodista argentina Leila Guerriero fue publicada el 2014 en la edición costarricense de "Buensalvaje", una revista literaria que también tiene sus versiones en España, Colombia y Perú. Su autor, Roberto Herrscher, construyó un cuestionario coral gracias a las preguntas de otros cronistas iberoamericanos como Martín Caparrós y Gabriela Wiener. Roberto gentilmente nos autorizó a republicar el texto.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>Esta entrevista a la periodista argentina Leila Guerriero fue publicada el 2014 en la edición costarricense de «Buensalvaje», una revista literaria que también tiene sus versiones en España, Colombia y Perú. Su autor, Roberto Herrscher, construyó un cuestionario coral gracias a las preguntas de otros cronistas iberoamericanos como Martín Caparrós y Gabriela Wiener. Roberto gentilmente nos autorizó a republicar el texto. » Revisa el archivo pdf de la <a href="https://buensalvaje.com/buensalvaje-costa-rica-3/" target="_blank">publicación original en «Buensalvaje»</a>.</h3>
<div id="attachment_26994" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-26994" class="size-full wp-image-26994" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/07/LG-Foto-de-Esther-Vargas-cc.jpg" alt="Leila Guerriero. Foto de Esther Vargas (cc)." width="1080" height="721" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/07/LG-Foto-de-Esther-Vargas-cc.jpg 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/07/LG-Foto-de-Esther-Vargas-cc-800x534.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/07/LG-Foto-de-Esther-Vargas-cc-1024x684.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-26994" class="wp-caption-text">Leila Guerriero. Foto de <a href="https://www.flickr.com/photos/esthervargasc/9474873682" target="_blank">Esther Vargas</a> (cc).</p></div>
<p>Conocí a Leila antes de que fuera la Leila Guerriero alabada por Mario Vargas Llosa y seguida por una legión de jóvenes aprendices de cronistas desde el Río Grande hasta Tierra del Fuego. Después aprendí y me beneficié de su talento como editora, cuando hincó los dientes en mis textos en <em>Gatopardo </em>y en <em>Travesías.</em> Solo después disfruté de sus primeros éxitos. Pero cuando la conocí no le había leído nada: era una chica flaca, enigmática, sonriente, con el pelo como una explosión esponjosa. Y con una inteligencia penetrante.</p>
<p>Por eso no me sorprende el lugar que ahora ocupa entre los contadores de lo real. Cada uno de sus libros es un acontecimiento. El último, por ejemplo: en <em>Una historia sencilla </em>(Alfaguara), un oscuro baile folklórico argentino, el malambo, se convierte en metáfora de muchas cosas: une la tradición y la modernidad, un mundo que se acaba y otro que nace, la línea tenue entre el triunfo y el fracaso. En sus manos, el perfil de un bailarín de malambo es un auténtico drama griego.</p>
<p>Ya lo había conseguido su primer libro, la escalofriante fábula real <em>Los suicidas del fin del mundo</em> (Tusquets, 2006) sobre un pueblo patagónico donde se empiezan a suicidar los adolescentes. Y lo continúa con sus precisas y poéticas historias de ganadores amargos y perdedores luminosos que componen su antología <em>Frutos extraños</em> (Alfaguara, 2012) y su colección de perfiles de escritores, el importante <em>Plano americano</em> (Universidad Diego Portales, 2013).</p>
<p>En América Latina, Guerriero es ya parte fundamental del avance de esta forma de contar novelísticamente hechos reales que, como decía Tom Wolfe del <em>Nuevo periodismo </em>en la Norteamérica de los 60 y 70, está produciendo la mejor literatura de la actualidad.</p>
<p>Desde hace poco más de una década, Guerriero se despliega en varios frentes: como editora de algunas de las mejores revistas del género, como profesora y conferenciante, y sobre todo como autora de excelentes crónicas que publica en una decena de medios: <em>Gatopardo, Paula, Soho, Etiqueta negra, El País… </em></p>
<p>¿Qué preguntarle a Leila? El dilema me agarró en medio de unas jornadas literarias en una universidad de Barcelona, y se me ocurrió pedirles a algunos de los grandes cronistas y estudiosos del periodismo narrativo que me ayudaran: una pregunta cada uno. Continué con el ejercicio por mail, con más colegas y amigos de Leila, que también son gran parte del “canon” de la crónica. Al final creo que salió un cuestionario amplio y divertido, donde Leila le responde a sus compañeros de generación, que preguntan a partir de sus propias inquietudes y sueños.</p>
<p>Los preguntones somos: los colombianos Alberto Salcedo Ramos (<em>El oro y la oscuridad, La eterna parranda</em>) y Patricia Nieto (<em>Los escogidos</em>), los españoles María Angulo (<em>Crónica y mirada, Periodismo literarario</em>) y Jordi Carrión (<em>Librerías, Teleshakespeare, Australia</em>), la peruana Gabriela Wiener (<em>Sexografías, Nueve lunas</em>) y los argentinos Martín Caparrós (<em>Larga distancia, Amor y anarquía, El interior</em>), Rodrigo Fresán (<em>Historia argentina, Jardines de Kensington, La parte inventada</em>),  y yo mismo (<em>Los viajes del Penélope, Periodismo narrativo</em>).</p>
<ol>
<li><strong><em>El burro delante, empiezo yo:</em> <em>¿Hay algo que te haya sorprendido de tu ascenso a la cumbre de los mejores y más admirados cronistas de Latinoamérica en estos últimos años? ¿Estaba todo planeado, calculado? ¿Algo fue azar? ¿Algo te salió totalmente distinto?</em></strong></li>
</ol>
<p>Detesto la falsa modestia, pero aún a riesgo de parecer un despreciable ser falsamente modesto debo decirte que todavía me sigue pareciendo milagroso que la gente lea lo que yo escribo, y que a lo mejor es gracias a ese milagro —y a la renovación de ese milagro— que mantengo el entusiasmo. No sé si viene a cuento, pero hace muchos, muchos años, en Panamá, me pasó algo que yo creo que es y será insuperable. Iba caminando por la calle con la persona que me había invitado, Dilmar Rosas, y de pronto escuchamos “Tú eres Leila Guerriero”. Una voz de mujer, una voz muy educada. Me di vuelta y vi a una señora entrecana, elegante, sentada en el piso frente a una de esas mantas que tienden los artesanos, llena de artesanías. Le dije “Sí, señora, ¿y usted cómo sabe?”. Y me dijo “Es que yo te leo en Gatopardo y te reconocí por la foto de la página de los colaboradores”. Yo era una persona que había publicado un libro que se conseguía sólo en la Argentina, que trabajaba en mi país desde hacía años pero que había empezado a escribir hacía muy poco en medios de afuera. Creo que, de hecho, estaba en Panamá dando uno de mis primeros talleres de periodismo. La mujer me mencionó varias notas, me dijo las cosas que le gustaban de esos textos. Yo creo que en ese momento supe que no me iba a pasar, nunca más, nada más impresionante que eso. No sé por qué te cuento esto. Supongo que  porque en ese momento sí me sentí en un extraño sitio extraño. Pero todo eso que decís acerca de los mejores y más admirados cronistas, etcétera&#8230;yo más bien tiendo a dudar de que sea así. A lo mejor el momento en el que uno cree, de verdad, ser uno de “los mejores y más admirados” es cuando, precisamente, toma la bifurcación equivocada, empieza a pensar más en su propio ombligo que en el motivo por el cual había empezado todo esto, que era tratar de contar historias y contarlas bien, y la próxima estación, entonces, se llama Desastre Total Choque Masivo Contra El Ego Sin Sobrevivientes.</p>
<p>En cuanto al cálculo y la planificación, por supuesto que no había nada calculado. Por supuesto que nada salió totalmente distinto a lo que había pensado, porque no había pensado nada. Quería cosas, anhelaba cosas (básicamente, viajar y vivir de lo que escribía). No era una hoja al viento que se lanza al río y dice “hagan de mí lo que quieran”, pero siempre tuve la idea de que el trabajo se defiende solo y que, antes o después, si un editor tiene que verte, te va a ver. De hecho, me hice periodista de una forma impensada, llevando un relato al diario <em>Página/12</em>, dejándolo en la recepción, topándome con ese relato publicado días después y, a partir de ahí, se dispararon una cantidad de cosas. ¿Qué planificación podría haber tenido, si el primer movimiento dependió tanto del azar? Sí creo que, cuando una oportunidad llega, cuando una puerta se entreabre, uno tiene que esforzarse en demostrar que está a la altura de las circunstancias. Eso sí he tratado de hacer: honrar el espacio que me dieron, tratar de estar a la altura de la confianza y la expectativa de quienes me dieron esas oportunidades.</p>
<ol start="2">
<li><strong><em>Martín Caparrós</em><em> te pregunta por qué escribís de los temas y los personajes de los que escribís.</em></strong></li>
</ol>
<p>Eso es tan difícil como saber por qué me gustan más los rubios que los morochos. He pensado en estos últimos tiempos que parece haber en mí una voluntad de revisar lugares comunes y de trabajar contra ellos; una voluntad de contar historias periféricas; una voluntad de rescatar actores secundarios de tramas más enormes. Creo que si me pongo a repasar un poco, los temas que he tocado en todos estos años podrían encuadrarse más o menos cómodamente en esas categorías, que por suerte son bien amplias y me permiten, entonces, escribir un perfil de un escritor exquisito pero desconocido (la periferia) y un perfil de un poeta conocidísimo pero con una mirada distinta a la mirada consagratoria de toda la vida (revisar el lugar común). Por ejemplo y entre otras cosas. Por otra parte, yo escribo para que alguien lea, y entonces, a la hora de escribir un artículo —los libros son otra cosa—, también tengo en cuenta la pregunta de “¿Y por qué cuernos a la revista Pirula va a interesarle publicar un artículo sobre esto?”. Eso que llaman “excusa o justificación periodística”, a mí me sigue pareciendo, en ocasiones, importante.</p>
<ol start="3">
<li><strong><em>María Angulo</em><em> quiere saber cómo tomás temas locales, hasta folklóricos, y les encontrás un ángulo universal, abarcativo, de manera de poder llegar e impactar a un público totalmente distinto al de tu entorno. </em></strong></li>
</ol>
<p>Será por aquella frase tan sabia de que si pintás tu aldea pintarás tu mundo. He pensado mucho en esa frase desde que, por ejemplo, Anagrama publicó <em>Una historia sencilla</em>, el último libro que escribí, en España. El libro cuenta la historia de un hombre que quiso ganar una competencia de baile folklórico, de un baile que es conocido casi sólo en la Argentina, y que se llama malambo.</p>
<p>¿Por qué a una editorial como Anagrama pudo interesarse un libro sobre algo tan tétricamente local? Yo creo que lo que sucede es que este no es un libro sobre el malambo, tema que le hubiera interesado a cuatro personas y a mí. La competencia a la que se presenta el protagonista del libro pone, como condición tácita, que, una vez consagrados campeones, los bailarines que participan ya no pueden volver a presentarse en otra competencia de malambo nunca más en su vida.</p>
<p>Entones, por un lado, este es un libro sobre el esfuerzo de un hombre que quiere alcanzar algo —ser campeón— y, por otro, un libro sobre un tipo que avanza hacia su propia inmolación con alegría, alguien que sabe que, para ganarlo todo, tiene que estar dispuesto a perderlo todo. Y a mí me parece que esa ideíta —un tipo que todos los días se levanta e insiste tozudamente en alcanzar  el sueño que lo mantiene vivo aún cuando sabe que, una vez alcanzado, ese sueño va a llevárselo todo con él— es bastante universal desde los griegos. Creo que todo texto que logra trascender lo local trabaja, de fondo, con una idea universal bien gruesa.</p>
<ol start="4">
<li><strong><em>Jordi Carrión me pide que te pregunte si cuando escribís cambiás mucho según el medio y el público. Sobre todo, le sorprende lo que hacés para Babelia, y tu valentía de estilo propio y resistencia a «babelizar». </em></strong></li>
</ol>
<p>Yo creo que no. En todo caso, no de una manera en la que yo me dé cuenta. Pero si es que uno tiene algo que pueda llamarse “estilo”, me parece que eso  incluye la idea, para mí obvia, de que cada artículo debe tener, dentro de ese estilo, su tono. Quiero decir que no todos los textos tienen que tener el mismo laconismo o la misma enjundia o la misma fragmentación. No se escribe igual sobre un equipo de antropólogos forenses que sobre el estado del idioma español en Iberoamérica. Más allá de eso, no siento que tener un estilo propio sea una valentía, sino lo mínimo que uno puede hacer si va a dedicarse a escribir. Y no me he “resistido” a babelizar, porque no entiendo bien en qué consiste eso. En todo caso, nadie nunca intentó babelizarme (o gatopardizarme o mercurizarme o malpensantizarme). Me invitaron a escribir en ese lugar, y en otros, porque supongo que a alguien le gustó lo que yo escribía, y me dejaron hacer. Lo contrario —invitarme a escribir y decirme “ahora tenés que escribir como yo te digo”— hubiera sido como, con perdón y modestia, enamorarse del Che Guevara, casarse con él y, al otro día, regalarle una afeitadora.</p>
<ol start="5">
<li><strong><em>A Rodrigo Fresán le inquieta por qué no te metiste, no te metés y según él juraste no meterte en el futuro (tenés que confirmar si esto es cierto) en el terreno de la ficción. ¿Por qué? Y pregunta si tal vez es porque venís de Junín, tierra de origen de la mayor ficción de la Argentina, Evita.</em></strong></li>
</ol>
<p>Ups. Es que yo jamás juré no meterme, a futuro, en el terreno de la ficción. O eso creo. De hecho, cada vez que hablo del tema me preocupo por aclarar que lo mío no es un vade retro satanás. Soy una devota lectora de ficción. Si algo sé, todo lo aprendí de la ficción. Pero eso no significa que necesariamente sienta deseos de escribirla. También voy mucho al cine, y  no se me ocurriría dirigir una película. Sólo digo, cuando me preguntan —y sólo porque siempre me preguntan, y no sé por qué me preguntan tanto, porque a ningún autor de ficción le andan preguntando por qué no escribe periodismo—, que yo, por ahora, parece, no tengo la vocación de la ficción. Para hacerlo corto, yo empecé escribiendo ficción, pero una vez que empecé a escribir periodismo ya no quise escribir otra cosa. La idea de inventar una historia, o de agregar invención a las historias reales, no me resulta atractiva.</p>
<p>Una vez, hace años, un escritor me dijo que, con la historia de un libro que escribí y que se llama <em>Los suicidas del fin del mundo</em> —doce personas jóvenes que se suicidan en un año y medio en un pueblo de la Patagonia—, podía escribir una estupenda novela. Pero a mí esa idea, en vez de entusiasmarme, me parecía un desperdicio: ¿qué podía agregarle yo a una realidad tan tremenda: un pueblito petrolero de la Patagonia, doce personas jóvenes ahorcadas o con un tiro en la cabeza, todos con unas historias familiares tétricas viviendo en un sitio ahogado en petróleo y putas que rechinaba en medio del viento patagónico? Un buen novelista te escribe, con eso, algo impresionante. Yo no puedo. A mí me gusta tanto, pero tanto tanto, que eso haya sucedido, que no veo qué puedo agregar para mejorarlo.</p>
<p>Pero por otra parte me parece un poco peligroso pensar que porque uno tiene una remota habilidad para escribir no ficción, podría tener esa misma habilidad, intacta, impecable, para escribir ficción. Yo creo que son vocaciones diferentes. Que la cabeza de un escritor de ficción funciona diferente a la de un escritor de no ficción. A veces, ambas cabezas conviven con éxito. Capote, Walsh, por ejemplo. Pero no siempre eso sucede. Por otra parte, para mí es muy claro que el estilo que yo uso en el periodismo no puede trasvasarse, así nomás, a la ficción. A lo mejor eso no es tan claro para los demás, pero para mí si lo es, como el agua. Además, no creo, nunca creí, que el periodismo sea una  escritura de bajo voltaje, algo así como literatura<em> outlet</em>. Nunca lo tomé como un sitio donde hacer mis primeras armas, o armarme un nombre, para después saltar al ruedo con una novela. Resumen: no escribo ficción porque, se ve, no tengo ganas o vocación, que es como lo mismo. De modo que no sé si he explicado algo o enredado más las cosas, pero así es como es.</p>
<ol start="6">
<li><strong><em>Lo que quiere saber Alberto Salcedo Ramos es: “Te he oído decir varias veces que cuando empiezas a depurar un texto ya terminado lo primero que haces es eliminar las frases que más te gustan. Entiendo ese ejercicio como un acto de respeto profundo por el lector. Me gustaría que, para dar una lección a los jóvenes que quieren ser como tú algún día, ilustraras esta afirmación con un ejemplo”.</em></strong></li>
</ol>
<p>Yo creo que no hay fórmulas. Si atacara un texto bajo esa consigna, y partiendo de la base de que cuando lo termino generalmente me parece que está más o menos decente (que otro periodista podría hacerlo mejor, pero que a mí no me sala nada mejor que eso), no quedaría nada en pie. Sí creo que conviene dudar de las cosas que nos gustan mucho, porque eso que tanto nos enamora hoy, dentro de diez años probablemente nos dé un poco de vergüencita. Mi actitud ante un texto, cuando lo repaso una y otra vez antes de entregarlo, es la de alguien que se pregunta: ¿estoy diciendo lo que quiero decir de la mejor manera posible, o esto está lleno de recursos retóricos y narrativos y nada más? ¿Dice lo que tiene que decir o es un festival de la metáfora ingeniosa? Cuando uno se hace esas preguntas, lo que es simple adorno cae —o suele caer— por su propio peso. Hemingway decía, de manera extrema, que había que matar a los queridos. Yo adhiero, con algo de moderación, a esa idea. Me sería imposible dar un ejemplo concreto, porque lo que no llega a publicarse permanece en el archivo, de la computadora y de la memoria, como si nunca se hubiera escrito.</p>
<ol start="7">
<li><strong><em> ¿Tienes algún tema personal, que tenga que ver con tu familia o allegados (como Fuguet con su tío en</em><em>Missing</em><em>) que te gustaría trabajar como un perfil o una crónica o en la línea de la no ficción?”, es lo que despierta la curiosidad de Gabriela Wiener.</em>   </strong></li>
</ol>
<p>Tengo una curiosidad infinita por la historia de mi familia, que a mí me parece interesantísima. Pero casi todo el mundo cree que tiene una historia familiar interesantísima, y conviene tener cuidado: eso no siempre resulta apasionante para los demás. Es como contar los sueños: te levantás y le decís a tu pareja “Tuve un sueño increíble, así y asá”, y cuando vas por el “asá” te das cuenta de que el pobre se está aburriendo letalmente con algo que a vos te pareció divertido y lisérgico. Por otra parte, aún a riesgo de parecer contradictoria, disfruto mucho de la no ficción autorreferencial cuando la leo, así que no sé. De todas maneras, siempre me ha parecido que si cuento una historia sobre la que estoy trabajando, ya no tiene sentido escribirla. Es como si la historia ya hubiera salido de mí, y no tuviera sentido trabajar en ella. Así que, incluso si alguna vez planeara escribir algo en relación a eso… no sé si lo contaría demasiado abiertamente.</p>
<ol start="8">
<li><strong><em> Y Patricia Nieto pregunta: “¿Qué has aprendido para ti misma de los personajes que has conocido en tantos años de conversar y observar?”</em></strong></li>
</ol>
<p>Es difícil dar una respuesta a esto. En general, trato de tener una distancia grande, no entre el trabajo y la vida, porque eso no existe cuando uno hace algo con entrega, pero sí entre la vida de la gente y mi vida. No digo que esa deba ser la manera de trabajar. Digo que es la mía. Yo intento ser un buen vehículo para la historia, por lo tanto no estoy sacando moralejas o enseñanzas personales todo el rato. Pero sí veo que, por ejemplo, cuando hago entrevistas con gente que se dedica al arte bajo cualquiera de sus formas, presto mucha atención a cómo lidian ellos con cuestiones relacionadas con la creatividad: cómo manejan las etapas posteriores a la publicación de un libro o al cierre de una muestra importante, o cómo reflexionan acerca de lo que hacen.</p>
<p>Recuerdo, eso sí, un momento de iluminación evidente, y fue cuando estaba hablando con Maco Somigliana, uno de los miembros fundadores de el Equipo Argentino de Antropología Forense, un equipo que, en la Argentina —y ahora también en el mundo— recupera e identifica restos de personas víctimas de la violencia de estado. La conversación es esta:</p>
<p>—¿Podrías dejar de hacer este trabajo?</p>
<p>—Sí. Yo quiero terminar este trabajo. Para mí es importante creer que puedo prescindir. Este trabajo ha sido muy injusto en términos de otras vidas posibles para muchos de nosotros.</p>
<p>— ¿Y afectó tu vida privada?</p>
<p>—Sí.</p>
<p>—¿De qué forma?</p>
<p>—Ninguna que se pueda publicar.</p>
<p>—Entonces tiene partes malas.</p>
<p>—Por supuesto que tiene partes malas. Cuando vos sos el familiar de un desaparecido, tuviste que aceptar la desaparición, la aceptaste, estuviste treinta años con eso. Te acostumbraste. De golpe viene alguien y te dice no, mire, eso no fue como usted pensaba, y además encontramos los restos de su hijo, su hija. Es una buena noticia. Pero te hace mierda. Es como una operación, es para algo bueno. Pero te lastima. Cuando vos te das cuenta que la lastimadura es muy fuerte, hasta qué punto no estás haciendo cagada al remover esas cosas. Pero no hay nada bueno sin malo. Lo cual te lleva a la otra posibilidad mucho más perturbadora: no hay nada malo sin bueno.</p>
<p>La última línea de esa conversación —“Lo cual te lleva a otra posibilidad mucho más perturbadora: no hay nada malo sin bueno”—,  me reafirmó en una visión del mundo —un mundo que nunca es en blancos y negros, aun cuando eso resulte difícil de tragar—, y en la manera en que encaro el trabajo.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Once datos para conocer más a Ignacio Escolar, invitado internacional del Premio Periodismo de Excelencia</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/once-datos-para-conocer-mas-a-ignacio-escolar-invitado-internacional-del-premio-periodismo-de-excelencia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Roberto Herrscher]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 Apr 2017 18:34:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[eldiario.es]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Ignacio Escolar]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo político]]></category>
		<category><![CDATA[Público]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.puroperiodismo.cl/?p=27953</guid>

					<description><![CDATA[El fundador y director de eldiario.es —medio español con más de veinte mil socios— visita Chile como invitado internacional del Premio Periodismo de Excelencia. El miércoles 26 de abril participará en la ceremonia de entrega de este galardón, que reconoce los mejores trabajos escritos, audiovisuales y digitales del periodismo chileno. El jueves 27, al mediodía, será el principal orador en la inauguración del año académico de la Escuela de Periodismo de la UAH (nuestra alma máter). En once puntos Roberto Herrscher resume la trayectoria de Ignacio Escolar.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>El fundador y director de eldiario.es —medio español con más de veinte mil socios— visita Chile como invitado internacional del Premio Periodismo de Excelencia. El miércoles 26 de abril participará en la ceremonia de entrega de este galardón, que reconoce los mejores trabajos escritos, audiovisuales y digitales del periodismo chileno. El jueves 27, al mediodía, será el principal orador en la inauguración del año académico de la Escuela de Periodismo de la UAH (nuestra alma máter). En once puntos Roberto Herrscher resume la trayectoria de Ignacio Escolar.</h3>
<div id="attachment_27957" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-27957" class="wp-image-27957 size-full" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/04/ignacioescolar_fotoeldiarioes.jpg" alt="ignacioescolar_fotoeldiarioes" width="1080" height="720" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/04/ignacioescolar_fotoeldiarioes.jpg 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/04/ignacioescolar_fotoeldiarioes-800x533.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/04/ignacioescolar_fotoeldiarioes-1024x683.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-27957" class="wp-caption-text">Foto: eldiario.es</p></div>
<p>Periodista y analista político español, 42 años. Es uno de los periodistas políticos más influyentes de España, probablemente el más seguido en la izquierda.</p>
<hr />
<p>Escolar se hizo una presencia insustituible en el panorama convulso de la España de la crisis desde la dirección de la etapa en papel del diario Público, de 2007-2009. Ese diario fue un soplo de aire fresco el panorama anquilosado de los medios escritos españoles.</p>
<hr />
<p>Fundó y dirige hoy <a href="http://www.eldiario.es/" target="_blank">eldiario.es</a>, uno de los medios digitales más seguidos de España y que en su quinto año de vida ya tiene más de veinte mil socios.</p>
<hr />
<p>Sus ideas e investigaciones fueron vitales para el movimiento 15M de protesta contra la política tradicional, el salvataje de los bancos y el desahucio de propietarios e inquilinos de sus casas</p>
<hr />
<p>Su blog <a href="http://www.eldiario.es/escolar/" target="_blank">escolar.net</a> es de absoluta referencia en temas políticos y es citado frecuentemente por medios de toda tendencia.</p>
<hr />
<p>Es un pionero de las redes sociales: las usa con vigor desde 2001. Tiene más de 700 mil seguidores en Twitter (<a href="https://twitter.com/iescolar" target="_blank">@iescolar</a>), donde ha publicado más de 60 mil tuits. Cuando lanzó eldiario.es, el 2012, tenía la mitad de seguidores.</p>
<hr />
<p>Es tertuliano habitual en los programas de la cadena más crítica con el gobierno, La Sexta, pero también en Televisión Española.</p>
<hr />
<p>Fue durante años opinador regular en la cadena SER del Grupo Prisa hasta el 2016, cuando el poderoso presidente de ese grupo y exdirector del diario El País, Juan Luis Cebrián, lo echó por publicar en eldiario.es informaciones contrastadas sobre los negocios de Cebrián y de su familia que aparecieron en Los Papeles de Panamá.</p>
<hr />
<p>Es músico: entre 1997 y 2000 se dedicó profesionalmente a la música. Con su banda <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Meteosat_(banda)" target="_blank">Meteosat</a> editó varios singles y un LP, dio unos 80 conciertos y vendió 15 mil copias.</p>
<hr />
<p>En su doble naturaleza de periodista y músico, ganó el Premio de Periodismo Digital José María Porquet por una de sus miles de columnas: <a href="https://www.baquia.com/emprendedores/por-favor-pirateen-mis-canciones" target="_blank">“Por favor pirateen mis canciones”</a>.</p>
<hr />
<p>Ha publicado libros de divulgación sobre mitos de la historia de España (como Jorge Baradit en Chile) junto con su padre, el respetado periodista Arsenio Escolar. El más popular es el primero, del año 2010: «La nación inventada. Una historia diferente de Castilla (Madrid: Ediciones Península.)</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Periodistas: contra ustedes también va la cosa</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/periodistas-contra-ustedes-tambien-va-la-cosa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Roberto Herrscher]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 09 Nov 2016 21:51:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[cobertura de elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[EE.UU. elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[Malvinas]]></category>
		<category><![CDATA[Trump]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.puroperiodismo.cl/?p=27588</guid>

					<description><![CDATA[Los grandes medios quisieron creer que ganaría la candidata que sus editoriales y sus comentaristas preferían. En las páginas de opinión se ensalzaba la preparación y experiencia de Hillary Clinton. Hasta los más respetados líderes del Partido Republicano la apoyaban. Nadie quiso ver que ese apoyo del “Poder Político” era para gran parte del electorado una causa para no votar por ella.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>Los grandes medios quisieron creer que ganaría la candidata que sus editoriales y sus comentaristas preferían. En las páginas de opinión se ensalzaba la preparación y experiencia de Hillary Clinton. Hasta los más respetados líderes del Partido Republicano la apoyaban. Nadie quiso ver que ese apoyo del “Poder Político” era para gran parte del electorado una causa para no votar por ella. </h3>
<div id="attachment_27577" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-27577" class="size-full wp-image-27577" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/11/donaldtrump.png" alt="Ilustración de Donkey Hotey." width="1080" height="608" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/11/donaldtrump.png 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/11/donaldtrump-800x450.png 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/11/donaldtrump-1024x576.png 1024w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-27577" class="wp-caption-text">Ilustración de Donkey Hotey.</p></div>
<p>El 14 de junio de 1982, después de tres meses de prédica triunfalista de la Junta Militar argentina sobre la guerra de las Malvinas, se anunció sorpresivamente un “alto el fuego”, el reemplazo de la bandera blanca y celeste por la <em>Union Jack</em> británica en Port Stanley y el retorno de las tropas. Nunca se publicó esa palabra, pero las tropas del general Leopoldo Galtieri se habían rendido incondicionalmente.</p>
<p>La Plaza de Mayo se llenó de furibundos ciudadanos. “¡Nos mintieron, nos engañaron!”, gritaban. Los periodistas de los principales medios de Buenos Aires estaban allí para registrar la protesta. Y de pronto, la turba se dirigió a ellos. “¡Ustedes también nos mintieron! ¡Mentirosos! ¡Embusteros!”.</p>
<p>Ese fue el momento en que se quebró para siempre la ilusión de que los medios se habían limitado a cubrir las acciones de la dictadura. Fueron cómplices. Fueron aliados del engaño. Y la gente no lo olvidó.</p>
<p>Hoy, el día después de las elecciones en Estados Unidos, muchos podrían volcarse de la misma manera e increpar a los informadores. “¿Por qué no nos dijeron que Trump podía ganar, que iba a ganar? ¿Por qué, buscando profetas del resultado de ayer, todos tienen que recordar las palabras de un cineasta bufonesco y bocón, Michael Moore? ¿Por qué no lo anunciaron los encuestadores y los grandes medios?</p>
<p>Los grandes medios quisieron creer que ganaría la candidata que sus editoriales y sus comentaristas preferían. En las páginas de opinión se ensalzaba la preparación y experiencia de Hillary Clinton. Hasta los más respetados líderes del Partido Republicano la apoyaban.</p>
<p>Nadie quiso ver que ese apoyo del “Poder Político” era para gran parte del electorado una causa para no votar por ella. Estaban hartos. Y el hecho de que los diarios más prestigiosos la hayan honrado con su “<em>endorsement</em>” era una causa más para odiarla. ¿Es que no veían que estaba creciendo el odio, la desesperación, las ganas de escupir a los que estuvieron al mando durante décadas?</p>
<p>Muchos dicen que estas elecciones estadounidenses se parecen, en la sorpresa del resultado, al triunfo del “No” en el referéndum por la paz con las FARC en Colombia y al triunfo del Brexit en Gran Bretaña. En todos estos casos, los líderes tradicionales de los principales partidos, los intelectuales más reputados y los medios más prestigiosos apoyaron la visión contraria: Hillary Clinton, el “Sí”, la permanencia en la Unión Europea.</p>
<p>Y en todos los casos, una mayoría de votantes les dio la espalda.</p>
<p>Y les dijo a los periodistas: contra ustedes también va la cosa.</p>
<p>¿Qué vamos a hacer ahora?</p>
<hr />
<p><strong>Más sobre Trump y medios:</strong><br />
<a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=27574" target="_blank">«La crisis de los grandes prescriptores»</a>, por Miquel Pellicer.<br />
<a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=27579" target="_blank">«Los medios vieron a Trump llegar… y lo dejaron pasar»</a>, por Andrea Vial.<br />
<a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=27588" target="_blank">«Periodistas: contra ustedes también va la cosa»</a>, por Roberto Herrscher.<br />
<a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=27597" target="_blank">«Necesitamos narrar interactuando con las personas»</a>, por Diego Fonseca.<br />
<a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=27600" target="_blank">«Los medios masivos naturalizaron la hipocresía»</a>, por Esteban Catalán.<br />
<a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=27605" target="_blank">«Seamos fieles a lo esencial: reportear los hechos donde ocurren»</a>, por Marco Avilés.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
