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	<title>técnicas de reporteo &#8211; Puroperiodismo</title>
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	<description>La revista digital de Periodismo UAH.</description>
	<lastBuildDate>Wed, 27 Jul 2016 14:13:10 +0000</lastBuildDate>
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		<title>Leila Guerriero te enseña a ser invisible mientras reporteas</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/leila-guerriero-te-ensena-a-ser-invisible-mientras-reporteas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Karen Vergara]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 27 Jul 2016 14:13:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[crónica]]></category>
		<category><![CDATA[Leila Guerriero]]></category>
		<category><![CDATA[método]]></category>
		<category><![CDATA[técnicas de reporteo]]></category>
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					<description><![CDATA[Es autora de libros, editora de revistas y una de las cronistas latinoamericanas más reconocidas. También es una periodista que disfruta conversar sobre su oficio y sus rutinas de trabajo. El jueves 14 de julio la revista “Sábado” de El Mercurio organizó un taller donde Guerriero explicó su método —más bien un evangelio— para desaparecer frente al entrevistado. "Cuanto más tiempo pasa el periodista con su entrevistado, va eliminando la alteración que provoca en el aire, va camuflándose en las rutinas, en las actitudes", dijo en la actividad.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>Es autora de libros, editora de revistas y una de las cronistas latinoamericanas más reconocidas. También es una periodista que disfruta conversar sobre su oficio y sus rutinas de trabajo. El jueves 14 de julio la revista “Sábado” de El Mercurio organizó un taller donde Guerriero explicó su método —más bien un evangelio— para desaparecer frente al entrevistado. «Cuanto más tiempo pasa el periodista con su entrevistado, va eliminando la alteración que provoca en el aire, va camuflándose en las rutinas, en las actitudes», dijo en la actividad.</h3>
<div id="attachment_26994" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-26994" class="size-full wp-image-26994" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/07/LG-Foto-de-Esther-Vargas-cc.jpg" alt="Leila Guerriero. Foto de Esther Vargas (cc)." width="1080" height="721" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/07/LG-Foto-de-Esther-Vargas-cc.jpg 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/07/LG-Foto-de-Esther-Vargas-cc-800x534.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/07/LG-Foto-de-Esther-Vargas-cc-1024x684.jpg 1024w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-26994" class="wp-caption-text">Leila Guerriero. Foto de <a href="https://www.flickr.com/photos/esthervargasc/9474873682" target="_blank">Esther Vargas</a> (cc).</p></div>
<p>Lleva un suéter de cuello alto en tono gris, jeans y botas negras. A todas luces, Leila Guerriero busca pasar desapercibida también en la muchedumbre, mientras ingresa discretamente por la entrada principal del auditorio, saludando a unos cuantos. Su caminar es pausado, pero su vozarrón es tan profundo y rítmico que acalla el ruido de las pequeñas conversaciones en el lugar.</p>
<p>Leila parte su charla recordando una entrevista que ejemplifica la invisibilidad del periodista: cuando se reunió con Palito Ortega, gran figura del pop argentino de los años 70. El relato de su anécdota es algo extensa, pero vale la pena citarla casi por completo:</p>
<p>«&#8230;Era nuestro tercer o cuarto encuentro, y durante cinco horas el músico había estado contándome su vida con un grado de detalle espeluznante. Si evocaba una reunión de 10 amigos, citaba el nombre de cada uno, la forma en que estaban vestidos, y reproducía la manera de hablar de todos. Si recordaba un recital que había dado en 1975 empezaba por recordar el nombre del hotel en el que se había quedado y terminaba rato después, contando qué cosas había hecho detrás del escenario.</p>
<p>» Si yo hacía una breve pregunta, él respondía con una historia que se ramificaba como un río desmesurado, generoso y -hay que decirlo- agotador, porque yo me estaba muriendo de hambre. No había comido nada desde el desayuno y él, sumergido en el relato de su vida, no me había ofrecido durante 5 horas nada, un café, ni té, ni agua, ni una galletita, pero, aún mareada por los vacíos de la inanición, no hice ningún movimiento, seguí en mi sofá, erguida, pero no rígida, mirándolo a los ojos, entregada a escuchar lo que él, un hombre famoso por su resistencia a hablar de su vida privada, quería contarme.</p>
<p>» Y lo que quería contarme era, entre otras cosas, cómo su mujer había logrado parir a su última hija en los años 80, en un hospital de Miami, con una sábana atada a su abdomen, mientras una partera gigante se arrojaba sobre su vientre y gritaba: pujá, pujá. Si yo hubiera interrumpido ese relato para pedir un vaso de agua o una galleta, el hechizo se hubiera hecho pedazos, el discreto cono de sombra en el que había logrado sumergirme desde hacía rato, se hubiera derretido como manteca al sol, y el músico hubiera despertado de ese ensueño en el que, mientras veía pasar su vida frente a él, la contaba, no a mí, sino a sí mismo, porque, aunque podía ver mi grabadora encendida sobre la mesa, y aunque sabía que estaba ante a una periodista, yo había logrado ser para él nada, un gigantesco órgano de escucha, una mujer invisible”.</p>
<p>Con esta introducción Leila nos cuenta cómo se fue convirtiendo en este ser invisible para su interlocutor, y cómo mantiene esa invisibilidad que puede lograr que personajes que no habían compartido nunca con la prensa, pudiesen soltarse y contar, por ellos mismos, su propia historia.</p>
<h4>CAMUFLAJE EN LAS RUTINAS</h4>
<p>«Cuanto más tiempo pasa el periodista con su entrevistado, va eliminando la alteración que provoca en el aire, va camuflándose en las rutinas, en las actitudes», dice Guerriero, y cuenta que no es posible creer que en un sólo encuentro vas a poder tomarlo todo sobre un entrevistado. «La permanencia es clave, no puedes mirar el reloj mientras transcurre la entrevista». La importancia de no fijar compromisos posteriores al encuentro, por si las cosas se extienden demasiado, también es crucial: no vaya a ser que debas salir corriendo en el momento más íntimo de la conversación de tu entrevistado.</p>
<p><img decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/07/art_leila.png" alt="art_leila" width="1080" height="810" class="alignnone size-full wp-image-26998" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/07/art_leila.png 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/07/art_leila-800x600.png 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/07/art_leila-1013x760.png 1013w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /></p>
<h4>REDUCIR EL YO</h4>
<p>«Hay que suprimir el ego, no buscar la pregunta inteligente o cínica para parecer más que tu entrevistado. Los que creen que la única forma de ser inteligente es ser cínico están equivocados», dice. La idea no es competir con él, es transformarse en una presencia opaca, tenue, que no intenta hablar de sí misma. «Interrumpo muy poco, sé cual es el ritmo y la frecuencia cardíaca para formular la pregunta que logre que las cosas fluyan. Quizás el entrevistado quiere que le preguntes cuándo murió su madre, es parte del instinto basado en la experiencia», indica. «Si el entrevistado relata sus maratones de alcohol, drogas, sexo o fiestas no es momento de compararte y entregarle tus propias historias interminables. La gente siempre quiere hablar de sí, quiere que la escuchen».</p>
<p>Un modo de volver a ser visible, aclara Leila, es utilizando la grabadora. «Es un modo de señalarle que aún estás ahí, con él». Tomar notas más allá de lo necesario puede deteriorar la conexión visual, importante a la hora de generar una intimidad con el entrevistado.</p>
<p>Leila dice no utilizar redes sociales, ni Facebook, Twitter o Whatsapp, porque distraen y se termina escribiendo mucho sobre nada. «Si utilizo Skype para una videollamada la planifico con tiempo como si me fuese a encontrar en vivo con la persona», lo mismo si estás entrevistando a alguien y revisas el celular. «Pierdes el contacto visual y nuevamente te vuelves a alejar».</p>
<h4>A LA HORA DE REDACTAR</h4>
<p>Cuando la entrevista acaba y llega el momento de escribir, para Guerriero ocurre la invisibilidad absoluta y señala, citando a Flaubert, que «el autor debe estar en su obra, como Dios en el universo, presente en todas partes pero en ninguna visible». «A veces como si fuese una portadora de malas noticias, me he plantado en una clase de periodismo y les he dicho a los estudiantes ‘ustedes no le importan a nadie’. Aún cuando escriban la historia en la más férrea de las primeras personas, el periodista no debería ser más importante que la historia que cuenta».</p>
<p>Leila cree que debemos estar constantemente aprendiendo de cultura general; un periodista, dice, no puede no saber quien fue John Wayne. «Me encanta que juegues y sepas qué es Pokemón Go. Lo que yo no admito es que me digas con orgullo que no sabes qué fue Mayo del 68», agregó.</p>
<h4>CONSEJO FINAL</h4>
<p>“Ser periodista no es difícil. Hay que tener curiosidad, ser invisible, mantener el impulso constante, tener la fe del pescador y quien se olvida de su hambre, del frío y la sed”.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Jon Lee Anderson: «Hay un deseo creciente por un periodismo escrito bueno, imparcial y creativo en A. Latina»</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricio Contreras]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 17 Apr 2013 16:03:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[consumo de medios]]></category>
		<category><![CDATA[dieta informativa]]></category>
		<category><![CDATA[equipamiento periodístico]]></category>
		<category><![CDATA[Jon Lee Anderson]]></category>
		<category><![CDATA[Latinoamérica]]></category>
		<category><![CDATA[redes sociales]]></category>
		<category><![CDATA[técnicas de reporteo]]></category>
		<category><![CDATA[The New Yorker]]></category>
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					<description><![CDATA[El periodista de la revista The New Yorker conversó con Puroperiodismo sobre su dieta informativa, a qué periodistas lee y qué implementos utiliza cuando reportea en terreno. Sus respuestas revelan la contundencia y regularidad de sus hábitos.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>El periodista de la revista <em>The New Yorker</em> conversó con <em>Puroperiodismo</em> sobre su dieta informativa, los periodistas que sigue y qué implementos utiliza cuando reportea en terreno. Sus respuestas revelan la contundencia y regularidad de sus hábitos. El 24 de abril Anderson participará en la entrega del <a href="http://periodismo.uahurtado.cl/ppe/" target="_blank">Premio Periodismo de Excelencia</a>.</h3>
<div style="width: 810px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" src="https://farm8.staticflickr.com/7050/8688732767_575b9184bf_c.jpg" width="800" height="531" class /><p class="wp-caption-text">Jon Lee Anderson en la Universidad Alberto Hurtado.</p></div>
<p>Cualquier intento por sintetizar el currículum de Jon Lee Anderson (California, 1957) asoma, a primera vista, como injusto. Sin embargo, acá mencionaremos cuatro aspectos que resaltan en su carrera periodística: eximio cronista de guerra, reconocido creador de perfiles, insigne maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano y célebre reportero de <em>The New Yorker</em>.</p>
<p>Nació en Estados Unidos, pero su infancia está amarrada a distintos países como Corea del Sur y Taiwán. También mantiene un vínculo poderoso con Latinoamérica. Vivió en Colombia, en 1979 dio sus primeros pasos reporteando para <em>The Lima Times</em> y casi dos décadas después publicó una portentosa investigación sobre un ícono político del continente: <em>Che Guevara: una vida revolucionaria</em> (1997).</p>
<p>Anderson accedió a contestar algunas preguntas a través de un intercambio de correos electrónicos. Nuestra opción editorial fue indagar en los aspectos más cotidianos de su vida periodística: qué medios y periodistas lee, con qué dispositivos consume información, qué lleva en su bolso cuando viaja a reportear y qué opina del periodismo latinoamericano actual.</p>
<h4>CONSUMO DE MEDIOS</h4>
<p><strong>—¿Cómo describiría su dieta informativa? ¿Combina medios tradicionales con digitales?</strong><br />
Sí. Todavía leo periódicos y revistas impresas, pero más que nada cuando estoy de viaje, en trenes y aviones, ese tipo de cosas, que en mi hogar. En términos diarios la mayor parte de mi lectura de periódicos es hoy digital, regularmente veo el <em>New York Times</em>, <em>The Guardian</em>, <em>Financial Times</em>, <em>Foreign Policy</em>, <em>Puercoespin</em> y, con un poco más de irregularidad, <em>El País</em>, <em>The Washington Post</em> y otros diarios. Leo los tuits de amigos, algunos de ellos freelancers, alrededor del mundo, “sigo” unas 350 cuentas por el momento, y tiendo a profundizar con algunas de ellas o en áreas, dependiendo de la historia en que estoy trabajando. Mi lectura en línea se complementa con suscripciones a una media docena de revistas y periódicos, incluyendo <em>The New Yorker</em>, <em>The New York Review of Books</em>, <em>Harper’s</em>, <em>The Economist</em>, <em>Granta</em>, <em>The Paris Review</em>, <em>Gatopardo</em>, <em>Etiqueta Negra</em> y algunas otras.</p>
<p><strong>—¿Usa algún dispositivo móvil o tableta para consumir medios?</strong><br />
Tengo un laptop, un iPhone y un iPad. Los voy intercambiando dependiendo si estoy en mi escritorio, en mi cama o viajando&#8230; para el baño prefiero el iPhone.</p>
<blockquote><p>«De Chile leo a Pato Fernández del Clinic y sigo los tuits de Andrés Azócar». </p></blockquote>
<p><strong>—¿Sigue historias y publicaciones de reporteros y escritores?</strong><br />
Dependiendo de la historia en que trabajo, o si estoy atento a una región en particular, sí, sigo a determinados colegas. Por ejemplo, para Siria, hasta el momento, tengo un ojo en los tuits y artículos de <a href="http://www.raniaabouzeid.com/Rania_Abouzeid/Main_Page.html" target="_blank">Rania Abouzeid</a> (<em>TIME</em> y <em>New Yorker</em> en línea); <a href="http://cjchivers.com/aboutcjchivers" target="_blank">Chris Chivers</a> (NYT); <a href="https://twitter.com/LizSly" target="_blank">Liz Sly</a> (<em>Washington Post</em>) y <a href="https://twitter.com/javierespinosa2" target="_blank">Javier Espinosa</a> (<em>El Mundo</em>), así como a Mikel Ayestaran, un freelance vasco con su <a href="http://www.mikelayestaran.com/" target="_blank">propio sitio</a>. Para los asuntos políticos de la Latinoamérica contemporánea, me gusta mucho la revista digital argentina <em>Puercoespin</em>, y también <a href="http://blogs.elpais.com/pamplinas/" target="_blank">Martín Caparrós</a> como comentarista ocasional. De Chile leo a <a href="http://www.theclinic.cl/author/pfernandez/" target="_blank">Pato Fernández</a> del <em>Clinic</em> y sigo los tuits de <a href="https://twitter.com/andresazocar" target="_blank">Andrés Azócar</a>. En Venezuela hay un excelente sitio, <a href="http://prodavinci.com/" target="_blank"><em>Prodavinci</em></a>, donde escriben colegas como Boris Muñoz, y también Albinson Linares de <em>Últimas Noticias</em>. Sergio Ramírez es mi voz en Nicaragua, al igual que su protegido, Carlos Salinas Maldonado. Mi periódico favorito de Brasil es <em>Piauí</em>; hacen contenido excelente. Para cosas de la Amazonía siempre sigo lo que Felipe Milanez tiene que decir, él tuitea y también cubre las injusticias en los bosques del interior de Brasil, y lo hace de forma fiable y con valentía. <a href="http://www.elfaro.net/" target="_blank"><em>El Faro</em></a> es una fuente de primera para El Salvador y Centroamérica, y su equipo de investigación <a href="http://www.salanegra.elfaro.net/" target="_blank">Sala Negra</a> es asombroso. En Colombia, el equipo del semanario <em>Semana</em> proporciona cobertura consistentemente, y he llegado a confiar en <em>El Espectador</em>. <a href="http://www.lasillavacia.com/" target="_blank"><em>La Silla Vacía</em></a> de Juana León es estupendo, tanto como <a href="http://www.animalpolitico.com/#axzz2QivphqPC" target="_blank"><em>Animal Político</em></a> en México. Para una aproximación más joven, más excéntrica hacia la vida y la sociedad, <a href="http://www.spleenjournal.com/" target="_blank"><em>Spleen Journal</em></a> es inteligente y refrescante. Y así sucesivamente.</p>
<h4>INVESTIGACIÓN, ESCRITURA Y REDES SOCIALES</h4>
<p><strong>—¿Cómo organiza su reporteo? ¿Sigue siempre las mismas rutinas o varían de acuerdo a los eventos?</strong><br />
En un sentido es siempre lo mismo. Trato de ponerme al tanto sobre el lugar o el tema a partir de recortes de prensa, libros y a veces también ficción, para preparar el ánimo. Pero trato de no hacerme una idea sobre la historia antes de empezar; para mí gran parte del propósito de lo que hago es la sensación de que estoy explorando lo desconocido, un deseo de hacer descubrimientos por mi cuenta sin sesgos o mitigaciones de influencias externas. Si hay personas con las que puedo hablar antes, ya sean colegas o protagonistas, a veces los contacto, no siempre. Y dependiendo de la historia (un lugar en tiempos de guerra o de paz, principalmente) me tomo mi tiempo, entrevistando a una amplia gama de personas y viajando alrededor para “explorar” el lugar o me sumerjo inmediatamente. Creo que siempre es bueno y saludable intentar, si hay tiempo, hacer algo descentrado, paralelo o distinto al propósito principal que se tiene; puede ser iluminador ver cosas desde el lado o el margen; te permite pensar claramente al sacarte de una rutina que te encierra, o te permite un marco de referencia alternativo que puede enriquecer tus percepciones y, en último término, la pieza que estás escribiendo.</p>
<blockquote><p>«Llevo libretas, bolígrafos y lápices y un buen sacapuntas, sí, y cuando puedo conseguir, blocs amarillos. En terreno prefiero pequeñas libretas con el espiral arriba».</p></blockquote>
<p><strong>—Mientras reportea, especialmente en tiempos de guerra, ¿qué cosas lleva? ¿Prefiere viajar ligeramente?</strong><br />
Soy supersticioso, por lo que depende de cómo me siento antes de ir a una guerra. Tengo todo el equipamiento: una <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Flak_jacket" target="_blank">chaqueta flak</a> con placas anti-francotirador, gafas de protección contra balas, un casco de Kevlar y también un <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Thuraya" target="_blank">teléfono satelital Thuraya</a> y un <a href="http://www.inmarsat.com/" target="_blank">receptor-transmisor portátil Inmarsat</a>, para conectarme a internet dondequiera que esté en el mundo. Incluso tengo un pequeño generador portátil en caso de que no haya electricidad donde esté, y así puedo ser completamente autónomo, aunque rara vez lo he usado. Tengo un bolso especial donde cabe la mayoría de mi equipo militar/de sobrevivencia —todo lo anterior más un saco de dormir, etc. (excepto el generador)— y a veces lo llevo conmigo y a veces no. De nuevo, depende de cómo me sienta. Hoy en día no llevo cámara —el iPhone hace eso y también ha reemplazado la necesidad de una grabadora. Llevo libretas, bolígrafos y lápices y un buen sacapuntas, sí, y cuando puedo conseguir, blocs amarillos. En terreno prefiero pequeñas libretas con el espiral arriba, pero en la práctica uso cualquier cosa que pueda tener en mis manos. No soy un tipo Moleskine; encuentro pobres sus encuadernaciones y en todo caso son muy caras para usar al ritmo que yo uso las libretas. Hay muchas imitaciones buenas por ahí.</p>
<p>» Sí, prefiero viajar ligeramente, pero si llevo el bolso militar/de sobrevivencia no, por supuesto, aunque a veces lo cargo y lo subo a aviones, en la parte trasera de camionetas y en hoteles, y nunca lo abro. Hoy mientras reporteo suelo cargar una mochila pequeña en mi hombro donde llevo mi laptop, iPhone, cargadores, pasaporte, mapas, libretas y dinero y otros objetos de valor, aquellos que ya no están distribuidos en mi ropa.</p>
<p><strong>—Cuando empieza a escribir, ¿busca cumplir una cuota diaria? ¿Es un proceso estresante o lo disfruta?</strong><br />
No tengo una cuota diaria, como las 500 palabras de Hemingway (¿o eran 250?). Pero sí intento y avanzo. Es muy agotador en las primeras mil palabras —suelo odiar esa parte— y luego se vuelve mucho más fácil después de eso, lo disfruto y, más aún, lo <em>vivo</em>.</p>
<p><strong>—La semana pasada escribió sobre <a href="http://www.newyorker.com/online/blogs/comment/2013/04/neruda-pinochet-thatcher-chile-murder-exhumed.html" target="_blank">Neruda, Pinochet y Thatcher</a>. En Twitter alguien le rectificó el nombre del estadio donde murió Víctor Jara. ¿Cómo han cambiado las redes sociales su forma de hacer periodismo?</strong><br />
Las redes sociales no han cambiado mi forma de hacer periodismo fundamentalmente, no para mis piezas extensas para-la-revista, pero su aparición sí significa que ahora blogueo, como la reflexión sobre Neruda/Pinochet/Thatcher, y, obviamente, su instantaneidad significa que los lectores pueden replicar inmediatamente y, como tú has apuntado, indicar mis errores también. Hay algo de <em>reality show</em> pequeño o de circo romano sobre este tipo de periodismo en tiempos que definitivamente no me gustan, pero reconozco que tiene un poco de encanto y definitivamente disfruta de un rol ascendente en el periodismo diario. Pero no estoy seguro, al final, que sea para mí.</p>
<h4>SOBRE LATINOAMÉRICA</h4>
<p><strong>—¿Cómo evalúa la calidad del periodismo latinoamericano?</strong><br />
Cada vez más impresionante. Mira mi lista (que entregué arriba) con nombres de medios independientes, digitales o impresos, alrededor del hemisferio. La gran mayoría no existía hace una docena de años; esto demuestra un deseo vigoroso y creciente por un periodismo escrito bueno, imparcial y creativo en América Latina; es muy emocionante.</p>
<p><strong>—¿Hay algún tema en nuestra región que le gustaría investigar en este momento?</strong><br />
Me interesa trabajar más para cubrir la última gran frontera del mundo, la cuenca del Amazonas. Es el Salvaje Oeste de nuestro tiempo. Hay más temas, también, pero no quiero mostrar demasiado mi mano.</p>
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