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	<title>secreto profesional &#8211; Puroperiodismo</title>
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	<description>La revista digital de Periodismo UAH.</description>
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		<title>Diario La Razón vs. Gobierno boliviano: cuando el secreto profesional se enfrenta al secreto de Estado</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Pedro Anguita]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 19 May 2014 21:08:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Derecho a la información]]></category>
		<category><![CDATA[La Razón de Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[secreto de Estado]]></category>
		<category><![CDATA[secreto profesional]]></category>
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					<description><![CDATA[La publicación de la estrategia judicial boliviana en la demanda presentada contra Chile en la Corte de La Haya ha desencadenado una acusación en contra del diario La Razón. La exigencia de cautelar los secretos de Estado colisiona con el resguardo de la fuente que proporcionó la información. Pedro Anguita desmenuza el caso.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>La publicación de la estrategia judicial boliviana en la demanda presentada contra Chile en la Corte de La Haya ha desencadenado una acusación en contra de un periodista y de la directora del diario La Razón. La exigencia de cautelar los secretos de Estado colisiona con el resguardo de la fuente que proporcionó la información. El abogado Pedro Anguita desmenuza el caso y critica la decisión del gobierno de Evo Morales*.</h3>
<div style="width: 610px" class="wp-caption alignnone"><img fetchpriority="high" decoding="async" src="https://farm9.staticflickr.com/8394/8997228204_d37c70b6e9_z.jpg" width="600" height="399" class /><p class="wp-caption-text">El Vicepresidente Álvaro García informó haber decidido el camino judicial debido al fracaso que tuvieron en la búsqueda del confidente indiscreto, al parecer un funcionario público. Foto: <a href="https://www.flickr.com/photos/imatty35/8997228204/in/photolist-eH49ud-eH3ZnE-eH3Zj1-8vaWoe-3bu5my-5bZcnM-5c4tQN-eH3Zry-7xz2gH-7xCQz9-7xz2q4-7xCQLy-5oxbac-5oBsML-3bu7mj-cetovy-caVj4U-caVmm3-8SKmYi-hLfb1K-caVhAQ-caVACJ-caVuaL-caVTHj-caWoBJ-caWrf3-caWm5s-caWuc7-8oSB78-7BLE4i-7BQrwJ-7BQj71-7BLvtp-9tZsH5-hLfJCt-hLfHRZ-hLeyi4-hLet84-hLfkTk-hLeShw-hLf2VC-hLeEqA-fPrDHj-7BTmYE-7BPzQV-7JZSTX" target="_blank">Matthew Straubmuller</a></p></div>
<p>En el mes que se celebra la libertad de prensa en el mundo, surge un nuevo caso que amenaza fuertemente su ejercicio, esta vez en Bolivia. Tiene el interés añadido que se relaciona con nuestro país.</p>
<p>La Procuraduría General del Estado de Bolivia —equivalente a nuestro Ministerio Público—, acusó hace algunos días a Ricardo Aguilar, un periodista del diario <a href="http://www.la-razon.com/" target="_blank"><em>La Razón</em></a>, por los delitos de “espionaje” y “revelación de secretos”, y a la directora del diario, Claudia Benavente, por “complicidad”. La acción se originó en el reportaje publicado en el suplemento Animal Político que circula con dicho periódico.</p>
<p>El artículo abordaba la demanda presentada por Bolivia en contra de nuestro país en la Corte Internacional de Justicia ubicada en La Haya. Pero lo que provocó una fuerte indignación en las autoridades altiplánicas fue la publicación de la deliberación gubernamental sobre la estrategia judicial, en que finalmente prevaleció la tesis denominada “de los actos unilaterales”. Sostuvieron que el diario reveló información reservada.</p>
<p>El gobierno presidido por Evo Morales dedujo la acción penal y la justicia le dio tres días de plazo a los periodistas para que revelen la identidad de su fuente. Con razón, la decisión del ejecutivo boliviano ha provocado un justo y unánime rechazo por la violación a la libertad de prensa que afecta tanto a medios de comunicación como periodistas por el solo hecho de divulgar información de interés público a la sociedad.</p>
<p>El secreto profesional reconocido usualmente por la ley, incluida la boliviana, es un derecho y además uno de los instrumentos más útiles y eficaces que disfrutan los periodistas para acceder a un tipo de antecedentes difíciles de obtener.</p>
<p>Sin tal garantía, muchos ciudadanos, temerosos de represalias, no se atreverían a suministrarle a los medios información diversa y relevante para todos los ciudadanos. La democracia se resiente y se empobrece la deliberación colectiva sobre asuntos comunes. Por tales motivos, se suele decir con razón que el fundamento del secreto profesional de los periodistas es el favorecer un amplio y libre flujo informativo, tanto en su calidad como magnitud, lo que conlleva beneficios directos a toda la sociedad.</p>
<blockquote><p>Acusar de espionaje a profesionales de la información, en el marco de un proceso judicial que se fundamenta en el impreciso término de ”secreto de Estado”, creará un peligroso precedente para los periodistas de investigación.</p></blockquote>
<p>Existen, sin duda, valores e intereses que suelen entrar en conflicto con el secreto profesional, y en este campo como en ningún otro no existen derechos absolutos. Incluso hay países con fuerte tradición democrática y de robusto respeto a la libertad de prensa que no reconocen el secreto profesional: es el caso de Francia, Bélgica y Gran Bretaña.</p>
<p>En los EE.UU. ocurre otra situación. La Corte Suprema de dicho país afirmó que los tribunales de justicia podían exigirles a los periodistas que revelaran sus fuentes, lo que no infringía la Primera Enmienda que consagra la libertad de prensa (<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Branzburg_v._Hayes" target="_blank">Branzburg vs. Hayes</a>, 1972). Sin embargo, tal decisión ha ido cambiando. Hoy la jurisprudencia estadounidense ha reconocido el secreto de los periodistas, en casos que no exista otra fuente alternativa posible para llegar al fondo de un asunto judicial de especial interés general.</p>
<p>En otros casos, donde el gobierno sea parte, se ha resuelto que no se puede obligar a un periodista a declarar sobre sus fuentes. A menos que se pueda probar, por ejemplo, que exista causa probable para creer que el periodista en cuestión cuenta con información claramente vinculada a una violación específica de ley, no se pueda obtener la información de una forma menos ofensiva a la Primera Enmienda, y que se tenga un interés apremiante en la información. Lo anterior en parte, ha sido reconocido en la Ley Federal de los EE.UU. de Protección a la Privacidad (1980) que suele aplicarse en casos de espionajes. La ley prohíbe a los funcionarios policiales y gubernamentales emitir citaciones de comparecencia a entes periodísticos, a menos que haya causa probable para creer que el representante del medio ha cometido o está por cometer un delito, haya razón para creer que la confiscación inmediata del material sea necesaria para prevenir una muerte o lesiones corporales graves, y por último, que el material incida en información secreta o sobre la defensa nacional.</p>
<p>El reportaje publicado por el diario La Razón, titulado <a href="http://www.la-razon.com/suplementos/animal_politico/demanda-maritima-triunfo-actos-unilaterales_0_2032596735.html" target="_blank">“De cómo en la demanda marítima triunfó la idea de los actos unilaterales”</a>, contenía sin duda información de interés general no solo para Bolivia, sino también para nuestro país. Si bien la relación con Chile es un asunto sensible, acusar de espionaje a profesionales de la información, en el marco de un proceso judicial que se fundamenta en el impreciso término de ”secreto de Estado”, creará un peligroso precedente para los periodistas de investigación y tendrá un efecto disuasorio para sus fuentes de información.</p>
<p>Otro aspecto singular del caso —que debiese resolverse luego— ha sido la  declaración del fiscal de la investigación que sostuvo que “lo único que se busca” con esa “solicitud de investigación” era identificar a la persona que habría filtrado información reservada y protegida por ley. También la del Vicepresidente Álvaro García que informó haber decidido el camino judicial debido al fracaso que tuvieron en la búsqueda del confidente indiscreto, al parecer un funcionario público.</p>
<p>Acusar a periodistas de delitos tan graves como el espionaje y revelación de secretos recurriendo a la vía penal, con todo lo que representa la utilización del aparato punitivo del Estado, no se condice con las razones expresadas por el gobierno boliviano en contra del diario La Razón.</p>
<p><em><strong>Nota del editor</strong>: una versión resumida de este artículo fue publicada el lunes 19 de mayo de 2014 en la sección de «Opinión» de El Mercurio, bajo el título <a href="http://www.elmercurio.com/blogs/2014/05/19/21966/Libertad-de-expresion-y-secretos-de-Estado.aspx" target="_blank">«Libertad de expresión y secretos de Estado»</a>.</em></p>
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		<title>Reportaje sobre trabajadores que fuman marihuana: un ejemplo de periodismo desinformativo</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/reportaje-sobre-trabajadores-que-fuman-marihuana-un-ejemplo-de-periodismo-desinformativo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Gianitsa Corral Georgudis]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 27 Mar 2013 18:57:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[anonimato]]></category>
		<category><![CDATA[Chilevisión]]></category>
		<category><![CDATA[marihuana]]></category>
		<category><![CDATA[secreto profesional]]></category>
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					<description><![CDATA[Un extenso reportaje en Chilevisión motiva a esta columnista para argumentar que la desproporcionalidad y la desprolijidad conspiran contra un producto informativo ponderado y eficiente.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>Un extenso reportaje en <em>Chilevisión </em>motiva a esta columnista para argumentar que la desproporcionalidad y la desprolijidad conspiran contra un producto informativo ponderado y eficiente.</h3>
<p><iframe width="600" height="450" src="http://www.youtube.com/embed/NVc2_FiDs8M" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
Más allá de la polémica generada en las redes por el reportaje “a fondo” que Chilevisión Noticias emitió el lunes 25 de marzo <a href="http://www.chilevision.cl/home/content/view/453128/140/" target="_blank">sobre los trabajadores del edificio Costanera Center</a> que consumen marihuana en su hora de almuerzo, es posible aportar al debate desde la mirada periodística de la construcción noticiosa de la nota.</p>
<p>Partamos de una base: sí, el hecho de fumar marihuana a plena luz del día durante el horario de colación de un trabajador es ilegal. Pero independiente de una postura moral frente al tema, lo esencial es que su consumo va en directo detrimento de la seguridad tanto del trabajador como de las personas que pueden verse afectadas por una negligencia provocada por los efectos de esta droga. Y por lo tanto supone una responsabilidad de la empresa frente a sus diferentes grupos de interés.</p>
<p>El hecho sí se constituye como uno de interés informativo. Sin embargo, el tratamiento de éste provoca que lo que podría suponer una nota de interés, quede reducida a burlas en contra de los periodistas, el canal y finalmente el periodismo.</p>
<blockquote><p>«La duración del reportaje no se justifica ni por las imágenes entregadas, ni por las fuentes ni por el foco de la investigación».</p></blockquote>
<p>Como primer punto a analizar cabe preguntarse por la extensión del reportaje: ocho minutos de un noticiario de una hora y media aproximadamente. Sabemos que la extensión en televisión, sobre todo en un informativo, es demasiado valiosa; por ende, el minutaje debe justificarse desde principio a fin. En este caso, me parece que la duración no se justifica ni por las imágenes entregadas, ni por las fuentes ni por el foco de la investigación.</p>
<p>De esto último se desprende el segundo ítem a analizar: fuentes sin apellidos, una de ellas no da la cara. ¿Resguardo de identidad? Sí. Pero ¿por qué se justifica que a la joven que aparece de espaldas en la nota se le entregue ese tipo de secreto profesional periodístico? O ¿qué grado de relevancia tiene Óscar, el encargado del aseo del parque, para ser entrevistado, no mostrar su nombre completo o no otorgarle el secreto de fuente como a Victoria, quien también es testigo del hecho?</p>
<p>En tercer lugar volvemos a caer en la discusión sobre la labor del periodista. Éste debe cumplir un rol coadyuvante de la justicia y no ser el justiciero. El reportaje muestra cómo uno de los dos periodistas (un número de reporteros que no se justifica per se) se dirige al parque en donde los maestros de la construcción fuman marihuana y se dedica a escarbar –tal como un perro policial– en los restos de colillas que dejan tiradas en el pasto. Luego de eso, un perito del OS 7 realiza pruebas a las colillas para finalmente comprobar que se trata de cannabis.</p>
<p>Por último, la grabación de quienes están infringiendo la ley durante su hora de descanso –pero al fin y al cabo en jornada laboral y en espacio público–, en vez de convertirse en un medio de prueba de una situación irregular que los organismos encargados –más allá de una opinión de la Asociación Chilena de Seguridad– debieran fiscalizar, genera el efecto contrario por su falta de acuciosidad: que la audiencia tienda a proteger a quienes están siendo descubiertos en estas malas prácticas, en vez de alzar la voz para que las instituciones y las empresas empleadoras se hagan cargo de la situación denunciada.</p>
<p>Finalmente la falta de cuidado informativo impacta en una audiencia que cada vez más se ve expuesta a la ausencia de contenidos de calidad que le permitan (cumplir con el fin del periodismo) tomar decisiones, cotidianas o trascendentales, con todos los elementos sobre la mesa.</p>
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