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	<title>Reportaje &#8211; Puroperiodismo</title>
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	<description>La revista digital de Periodismo UAH.</description>
	<lastBuildDate>Wed, 25 Nov 2015 15:46:25 +0000</lastBuildDate>
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		<title>La costura de la escritura (VI y final): identificar, describir, interpretar</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/la-costura-de-la-escritura-vi-y-final-identificar-describir-interpretar/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Óscar Durán Ibatá]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Oct 2015 18:43:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
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					<description><![CDATA[La crónica, dice Óscar Durán Ibatá, periodista y docente de la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Colombia, es como un rompecabezas. En la sexta y última parte de <a href="http://www.puroperiodismo.cl/?tag=la-costura-de-la-escritura" target="_blank">“La costura de la escritura”</a>, Durán profundiza en tres características de la crónica y entrega ejemplos para poder ejercitar la escritura, aunque advierte que solo con tiempo —con mucho tiempo invertido— se puede dominar el periodismo literario.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>La crónica, dice Óscar Durán Ibatá, periodista y docente de la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Colombia, es como un rompecabezas. En la sexta y última parte de <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?tag=la-costura-de-la-escritura" target="_blank">“La costura de la escritura”</a>, Durán profundiza en tres características de la crónica y entrega ejemplos para poder ejercitar la escritura, aunque advierte que solo con tiempo —con mucho tiempo invertido— se puede dominar el periodismo literario.</h3>
<div id="attachment_26134" style="width: 1310px" class="wp-caption alignnone"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-26134" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/10/Costura-Foto-de-saltacornu-Flickr.jpg" alt="Foto: saltacornu (cc)" width="1300" height="867" class="size-full wp-image-26134" /><p id="caption-attachment-26134" class="wp-caption-text">Foto: <a href="https://www.flickr.com/photos/saltacornu/14403981853/in/photolist-nWQaYH-nCyHfs-bs6fWY-62ubJM-aheHt1-4vG6rd-yjYTK-6qMQeB-ac7kQr-abDMo2-abDMsD-bzFAVw-pg17YY-bP37L-5mJzBi-bNFDGe-bNFCiP-bzLjNY-8B9UAH-jyQRVA-bNEVW8-bzFArW-bzFEij-kGtptH-brm2zs-bNEV6v-bzLYG9-bzFBxL-bNAjqF-ocmtUg-nVaELH-wHg8V2-oczB2N-oaBMmY-nVazMy-pWB3P5-dzumMK-kHmSDa-kHmmpe-kHorAS-hC8Ds3-abGBL9-abDMyZ-abGBGu-bzLZy5-bF1fVD-5aYMsk-acabR1-d69CT-abDMRr" target="_blank">saltacornu</a> (cc)</p></div>
<p>Hasta aquí hablamos bastante de lo que es una crónica, los insumos necesarios para construirla y qué la diferencia de otros géneros, y créanme que sentarnos a redactar con un conocimiento escaso o erróneo de lo que es crónica, es cometer una equivocación. Pero con todo y eso aún faltan los elementos y herramientas que decidí facilitarles y que son tanto o más importante que lo que hemos dicho hasta el momento, porque tiene que ver con lo que debemos hacer y no hacer, resaltar y evitar en el proceso mismo de la redacción.</p>
<p>Ahora veremos que la crónica tiene tres características, tres o cuatro dependiendo la visión o enfoque. Estas características son: identificar, describir, clasificar o interpretar. Vamos a entrar a cada una de ellas.</p>
<h4>IDENTIFICAR</h4>
<p>Pasemos a la primera. ¿Por qué nosotros deberíamos identificar? Porque será a partir de los hechos que miremos, escuchemos y toquemos lo que vamos contar y narrar después.</p>
<p>Ahora, ¿qué identificamos? Una lista de nombres, independientemente de géneros; una serie de tiempos, reseñando de esta manera: esto ocurrió tal día, a tal hora, en tal momento, en tal lugar; identificamos además las circunstancias y los escenarios que no son datos menores, son parte sustancial de la información y que llevarán nuestros textos del nivel descriptivo y la información superficial a la información real, de gente de la vida real, y en ese sentido es importante y es responsabilidad nuestra que el lector entienda que todo lo que pasa en nuestra historia lo identificamos con un nombre propio, salvo las modificaciones que por ley debemos hacer para cumplirla, en el caso del cambio de nombres para proteger a un menor de edad o salvaguardando los intereses de ciertas comunidades.</p>
<p>Alguna vez un cronista se preguntó cómo es una sala de cirugía. Entonces, se encontró con que en un hospital en Bogotá iban a operar a un niño, y así cuenta él la historia:</p>
<p>“Se llama Jesús David, tiene siete años, 25 kilos, un metro de estatura, el pecho inundado de flema”. Lo que se identifica en esta crónica: que se llama así, que tiene tantos años, que pesa tantos kilos, que mide tanto y que tiene el pecho inundado de flema. ¿Ese tipo de información la corroboramos? Claro. ¿Alguien podría cuestionarla? No, son hechos puntuales, entonces se identifica la edad, el peso, la estatura. Eso deberemos hacerlo.</p>
<p>“…está consciente, aprieta las manos, intenta decir algo, tose, se le oyen burbujas, lleva una pijama de osos que juegan fútbol, llama a su mamá. Parece que va a llorar. Toro (es un médico, un nombre) le pone tres electrodos sobre la piel, uno en el brazo, otro en el pecho, son terminales para medir sus pulsaciones, la respiración, la presión arterial. Una de las tres enfermeras que acompañarán la operación, le dice que se calme, que nada le harán. El niño por supuesto, no le cree. Sobre él hay tres lámparas enormes, en forma de disco, al lado torres de metal con conexiones que titilan y suenan. Otra mujer alista agujas, un catéter, pinzas, llaves, sondas, un punzón, bisturíes. El pequeño oye el ruido de herramientas, abre los ojos, de nuevo las burbujas en el pecho. Parece una sopa que hierve. Finalmente Ricardo Toro le pone una mascarilla que le cubre la nariz y la boca, pasan cinco segundos, duerme”.</p>
<p>Ya van viendo cómo todos esos elementos descriptivos van quedando dentro de la crónica. Pero si yo no hablé con Toro no voy a identificar, si no entrevisté a la mamá del niño no voy a tener los datos. Esa es, entonces, la primera característica: identificar cosas, personas, situaciones, hechos, lugares, momentos y entornos o tiempos.</p>
<h4>DESCRIBIR</h4>
<p>Pasemos a la segunda característica, que algunos dirán es la más obvia, pero de hecho es la más sustancial en una crónica: la capacidad de descripción.</p>
<p>El periodista utiliza una multiplicidad de fuentes, de entornos y esta se trata de la capacidad de representar con palabras las personas, los hechos, los lugares. Habría que esforzarnos para traer a la memoria esas clases de español del colegio donde se aprenden los diferentes tipos de descripciones; así que me he tomado la molestia de traerles las siete más importantes para que, desempolvando ese conocimiento, contemos con elementos prácticos a la hora de seguir ensamblando las piezas del rompecabezas, que no se arman bajo una fórmula matemática, sino que a partir de todos estos elementos que empiezan a tomar forma y logran que una situación sea susceptible de ser narrada.</p>
<p>Un tipo de descripción es <strong>la cronología</strong>, que es esa descripción de una época, de un periodo de tiempo específico que le permitirá brindará al lector los elementos necesarios en los que se desarrollan la realidad que le estamos interpretando. También están <strong>las topografías</strong>, que también son buenas en términos descriptivos para la crónica, pues involucran la descripción de lugares, de entornos, texturas del suelo, para ubicarlo en las sensaciones del paisaje y del escenario. Se suman las <strong>prosopografías</strong>, que son las descripciones físicas de una persona; y <strong>las etopeyas</strong> que podría ser la descripción de rasgos de personalidad, psicológicos o morales; en conjunto estos son la descripción de retratos. Otro tipo es la descripción <strong>en paralelo</strong>, que son las descripciones de comparaciones entre personas o lugares siempre teniendo en cuenta un punto de vista; en crónica son importantes porque se establecen elementos de comunicación que complementan por un lado y otro. <strong>Las enumeraciones</strong> tratan de describir una serie de elementos bajo un orden establecido y no mezclando características; este es un tipo de descripción que bien manejada puede ser muy literaria, pero cuando se vuelven muy técnicas son muy fraccionadas y hacen perder riqueza al relato. La última y esto sí es a manera de información, porque es riesgoso utilizarla en crónica, son <strong>las caricaturas</strong>, porque evidentemente ya parten del hecho de deformar o exagerar rasgos de una persona y ahí ya podríamos pasar de la interpretación a la opinión directa.</p>
<h4>INTERPRETAR</h4>
<p>La tercera característica base de la crónica es la de la interpretación, que debemos delimitar cuidándonos de no pasar el límite y entrar en un juego de opinión. ¿De qué se trata entonces la interpretación? En que nosotros vamos a coger eventos, situaciones y las vamos a narrar, siempre interpretándolas y al mismo tiempo hacer un juego de juzgamiento bien entendido. Ahora lo explicaré mejor.</p>
<p>¿Por qué interpretamos? Porque como esto no es noticia, nosotros nos basamos en dos preguntas que son tremendamente subjetivas en el juego de la búsqueda de la información. Una es: ¿por qué pasaron las cosas? Y la otra: ¿cómo fue que pasaron? Con esas dos preguntas el abanico de opciones se abre muchísimo y ahí es donde está el tema interpretativo, pero vamos a interpretar con fundamento, con elementos probatorios si quieren, no vamos a dar juicios aventurados. Por eso yo les decía en los instrumentos de observación que si bien partimos de hipótesis y prejuicios, no sacáramos conclusiones aceleradas, sino que, por el contrario, preguntáramos para estar seguros; con esos elementos ya luego el lector sacará la propia conclusión.</p>
<p>Lo que no podemos hacer, que es lo que hace el reportaje, es sumar a esa interpretación una opinión o juicio de valor. Siempre debemos preguntarnos, por ejemplo, al juzgar que algo es malo, pero… ¿malo para quién? Eso es feo… ¿feo para quién? Y partir de un punto de igualdad para hacer la interpretación sin poner en condición de inferioridad o superioridad la realidad que estemos narrando.</p>
<blockquote><p>No existe otra forma de aprender sobre la crónica y el periodismo literario que escribiendo y haciendo periodismo del serio, del que se necesita tiempo para investigar, para escribir, para editar, y del que le tome tiempo al espectador para leer.</p></blockquote>
<p>Si queremos ser más literales todavía, el riesgo en una frase para que exista correcta o equivocada interpretación está en tres tipos de palabras: los verbos, los adverbios y los adjetivos. Ahí está el riesgo, ahí es donde decimos “bueno, ¿qué verbo utilicé? ¿Qué adverbio utilicé? ¿Qué adjetivo utilicé?” Con esto puedo dilucidar si realmente estoy interpretando bien o estoy interpretando mal.</p>
<p>Miren un ejemplo en donde la interpretación está en el verbo: “El Ministro se extendió en los problemas de los ganaderos y aventuró que en septiembre habrá acuerdo con Venezuela”. Entonces llega el texto y me digo: ¿dónde puede estar la interpretación? En una explicación y en una justificación que estamos informando, revisemos: se extendió. ¿Cómo planteas que sí se extendió? ¿Cuál es el referente del tiempo para emitir ese concepto? Y ¿realmente fue una aventura? ¿No hacía parte de lo que tenía previsto el Ministro decir?</p>
<p>Vámonos al adverbio. “El Ministro habló largamente sobre los problemas de los ganaderos y sorpresivamente prometió un acuerdo con Venezuela”. Entonces uno dice acá “bueno ya el tema cambia un poquito”. Si nos paramos desde el adverbio justifica lo que habló largamente y sorpresivamente emitió tal concepto. Aquí la interpretación mejora, solo cambiando una parte del texto. Ambos dicen lo mismo, una vez más no es tanto lo que diga sino cómo lo diga y alguien dirá “bueno, y ¿se puede mejorar?”</p>
<p>Pongámoslo con un adjetivo a ver si mejora: “El ministro hizo un largo discurso sobre los ganaderos y prometió para septiembre el deseado acuerdo con Venezuela”. Ah entra uno a mirar: ¿la interpretación está mejor desde el adjetivo o desde el adverbio? Para unos el adverbio, para otros el adjetivo, y a la luz del ejemplo el verbo estaría mal planteado porque pasaríamos de la interpretación a la opinión libre. Eso hay que hacerlo con mucho cuidado.</p>
<p>¿Cómo uno puede lograr, entonces, interpretar las cosas de la mejor manera? Siempre manteniéndose en un plano de igualdad, nunca pensando que uno está ni por encima ni por debajo de lo que se está narrando. Resulta que los cronistas tienen una especie de fórmulas o recursos que aplican para cuando sienten que no hay manera de salvar un texto que está cargado de opinión directa y no de interpretación simple. Hay ciertas técnicas que uno utiliza para que no pase eso. ¿Cuál es la primera? Atribuir a otros lo que queremos decir; no lo dije yo, lo dijo tal persona, esto se mueve en el terreno de la ética y no estamos engañando, simplemente mantengo la opinión pero la hago mucho más interpretativa en la medida en que le atribuyo a otros eso que quiero decir. La otra posibilidad que usan los cronistas cuando no están seguros —o al menos quieren dejar la opinión en un nivel inferior, casi imperceptible, sin comprometerse con ello— es dejarlo como una dualidad, como una duda, sin usar sentencias o absolutismos, para que sea el lector quien elija cómo juzgar tal cosa. Es decir, el cronista mostró las cosas, pero no las dijo, se la jugó en la interpretación y no en la opinión.</p>
<p>Miren un ejemplo de un texto del día que se posesionó el Presidente Santos y aclaramos cómo desde estas técnicas de redacción podemos “salvar” un texto cargado de opinión pero no de interpretación: “Santos, tras un intachable discurso de inauguración, en el que asumió con madurez la herencia recibida, se dejó llevar el pasado domingo por la alegría del juramento de su cargo y pronunció un excelente discurso”. Entonces como ya venimos con el ojo afinado, ya ustedes saben que estas cosas no nos sirven: “intachable”, “excelente discurso”, “asumió con madurez”, “se dejó llevar”, etc. ¿Cómo evitamos esto? Metiéndole mano desde la edición, haciendo uso de los artilugios que hablábamos hace un rato. “<em>Santos, tras un discurso de inauguración considerado por expertos como intachable, en el que asumió seguramente con madurez la herencia recibida, tal vez se dejó llevar el pasado domingo por la alegría del juramento de su cargo y pronunció un conmovedor discurso”.</em> La cosa cambia, se suaviza la opinión y todo lo vuelve interpretativo a punta de recursos de escritura que utiliza el cronista para poder opinar disfrazado.</p>
<p>Estas son las características de la crónica. De esta manera terminamos esta serie, asumiendo que no existe otra forma de aprender sobre la crónica y el periodismo literario que escribiendo y haciendo periodismo del serio, del que se necesita tiempo para investigar, tiempo para escribir, tiempo para editar, y del que le tome tiempo al espectador para leer.</p>
<p><em>Parte 1: <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=25799" target="_blank">Apuntes para la creación de una crónica</a></em><br />
<em>Parte 2: <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=25974" title="La costura de la escritura (II): buscar y narrar los extremos">Buscar y narrar los extremos</a></em><br />
<em>Parte 3: <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=26007" title="La costura de la escritura (III): las herramientas de investigación">Las herramientas de investigación</a></em><br />
<em>Parte 4: <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=26071" title="La costura de la escritura (IV): el enfoque y la intimidad al escribir" target="_blank">El enfoque y la intimidad al escribir</a></em><br />
<em>Parte 5: <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=26112" title="La costura de la escritura (V): el caracol de los géneros">El caracol de los géneros</a></em><br />
<em>Parte 6 y final: <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=26131" title="La costura de la escritura (VI y final): identificar, describir, interpretar" target="_blank">Identificar, describir, interpretar</a></em></p>
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			</item>
		<item>
		<title>La costura de la escritura (V): el caracol de los géneros</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/la-costura-de-la-escritura-v-el-caracol-de-los-generos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Óscar Durán Ibatá]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 01 Oct 2015 18:56:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[crónica]]></category>
		<category><![CDATA[géneros periodísticos]]></category>
		<category><![CDATA[La costura de la escritura]]></category>
		<category><![CDATA[Miguel Ángel Bastenier]]></category>
		<category><![CDATA[noticia]]></category>
		<category><![CDATA[Reportaje]]></category>
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					<description><![CDATA[La crónica, dice Óscar Durán Ibatá, periodista y docente de la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Colombia, es como un rompecabezas. En la quinta parte de “La costura de la escritura”, Durán introduce otra figura —la del caracol— para diferenciar a la crónica de la noticia informativa y del reportaje.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>La crónica, dice Óscar Durán Ibatá, periodista y docente de la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Colombia, es como un rompecabezas. En la quinta parte de <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?tag=la-costura-de-la-escritura" target="_blank">“La costura de la escritura”</a>, Durán introduce otra figura —la del caracol— para diferenciar a la crónica de la noticia informativa y del reportaje.</h3>
<div id="attachment_26114" style="width: 1310px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-26114" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/10/Caracol.jpg" alt="Foto: Fabrizio Monti (cc)" width="1300" height="956" class="size-full wp-image-26114" /><p id="caption-attachment-26114" class="wp-caption-text">Foto: <a href="https://www.flickr.com/photos/delphaber/5711789946/in/photolist-gvUdKN-3USr6q-bvL7uk-8j4K2N-p8vFJC-bmCkS1-oQPyhT-nkMcNY-9GJqa1-5L1eF2" target="_blank">Fabrizio Monti</a> (cc)</p></div>
<p>Decíamos, citando a Miguel Ángel Bastenier, que los géneros <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=26071" title="La costura de la escritura (IV): el enfoque y la intimidad al escribir" target="_blank">son como lupas que el periodista se pone para mirar, narrar y entender mejor la realidad</a>. Lo anterior indudablemente nos abre la puerta a un tema que, aunque este no sea un texto de géneros periodísticos, ni la idea es que ustedes se vuelvan expertos en ellos, sí deben identificar cuáles son esas lupas de las que habla Bastenier, que son, en último término los tres géneros que publican la mayoría de periódicos. Lo muestro y lo explico, para que entiendan por qué en una investigación del corte de la que adelanto, acerca de la trata de personas, elijo la crónica por encima de los otros dos géneros. Existe la noticia seca o la nota, la crónica y el reportaje; hay otros que alimentan esos tres y que tal vez han escuchado o trabajado, como las entrevistas, las columnas de opinión, las editoriales. Pero estas lo que hacen es darles herramientas a las tres principales cartas del periodismo: la noticia, la crónica y el reportaje.</p>
<p>Para entender mejor cada una de ellas, a mí me gusta explicarlo a partir de la analogía de un caracol, pues estos tres géneros no los podemos estudiar ni analizar de forma independiente: cada uno de ellos tiene algún tipo de conexión. Si hiciéramos la figura del caracol, los primeros recorridos del círculo serían la noticia, la nota seca; en la medida en que fuese avanzando aparecería la crónica y, al seguir la ruta de ese caracol aparecería el reportaje.</p>
<p>No son géneros individuales sino que se complementan, cada uno adquiere elementos del otro, entonces lo que nosotros hemos definido que es crónica, vendría siendo una noticia mucho más grande, pero para nuestras investigaciones no vamos a ser tan ambiciosos de terminar haciendo reportaje, además por las características y los compromisos de este género en sí mismo.</p>
<p>Usualmente en las escuelas de periodismo, en las universidades o en las salas de redacción, cada vez que se explican estos tres géneros, se hace desde la definición, pero para entenderlos nosotros lo haremos desde sus características; es decir, de qué se compone el ADN de cada uno de ellos. Aquí vamos.</p>
<h4>LA NOTICIA</h4>
<p>Vamos a definir esta primera vuelta del caracol a partir de un fragmento de esta noticia:</p>
<p>“La resolución 8610 del Ministerio de la Defensa, publicada en La Gaceta oficial del 27 de enero de 2015, establece un nuevo modelo del control militar del orden público, que incluye el uso de la fuerza potencialmente mortal, bien con el arma de fuego o con otra arma potencialmente mortal, como último recurso para evitar los desórdenes…”.</p>
<p>¿Eso qué es? Es un texto frío, que identifica cosas. ¿Qué identifica? Que hay una resolución, que la expidió el Ministerio de Defensa, que salió publicada en La Gaceta y que fue publicada el 27 de enero. ¿Y qué describe? Lo que dice eso, eso es lo que es noticia y eso es lo que más tienen los periódicos: noticias. Si nos fuéramos a su definición, uno extraería que hay una serie de preguntas que sirven para responder todo lo que se identifica y todo lo que se describe: ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? Y ¿por qué? La noticia no da licencia para que el periodista interprete, sino que se limite a informar.</p>
<h4>LA CRÓNICA</h4>
<p>Como hablaba hace un rato, el espiral avanza y se le van agregando ciertas características, entonces una crónica es una noticia más gruesa, con más elementos, con más insumos, porque también identifica y describe, pero agrega la característica de clasificar o de interpretar. Lo que nosotros vamos a hacer es encontrar datos, vamos a preguntarnos qué, cómo, cuándo, dónde y por qué; pero vamos a tener cierta posibilidad de interpretar, pero una interpretación que no quiere decir opinión, sino interpretar con elementos de juicio, con elementos probatorios suficientes para interpretar la realidad.</p>
<p>Vamos con un fragmento de crónica: “Cuarenta miembros de la policía y el ejército caminan pausadamente por estas calles empinadas, como lo vienen haciendo desde hace un año. En mayo de 2013 Medellín vive una situación de desplazamiento intraurbano sin precedentes: más de ochenta familias decidieron abandonar sus hogares en los sectores de El Cañón y La Vereda La Loma, corregimiento de San Cristóbal, ante las amenazas sufridas por diferentes grupos delincuenciales que operan en la zona”.</p>
<p>¿Esto es una noticia? Sí, claro, identifico un año, un número de familias, unos lugares, unos momentos y unos hechos, pero ¿qué le agrego? Una capacidad de interpretación: caminan pausadamente, ochenta familias, decidieron abandonar, amenazas sufridas por diferentes grupos. Esto sí es lo que vamos a hacer nosotros, tomar elementos noticiosos propios de la identificación y la descripción, pero le agregamos cierta interpretación, para entender mejor estos conceptos.</p>
<h4>EL REPORTAJE</h4>
<p>Un reportaje parte de los mismo insumos que la noticia y la crónica, pero agrega un elemento adicional que es el de opinar. Lo que hace el periodista o quien lo escriba es ponerse una máscara diferente para poder contarla. Ahora, ¿por qué estaría en capacidad de opinar y llegar a hacer un reportaje? Porque es una autoridad moral sobre el texto, porque tiene suficiente material para emitir conceptos en función de lo que está allí planteando. La revista Semana, la única revista de gran tiraje nacional en Colombia, genera información, opinión y crítica a lo largo de la semana, y lo hace porque la revista toma posición frente a las cosas, es decir, no pasa dando la información sino que asume posiciones. ¿Y cuál es la posición que usualmente toma un medio de comunicación? La de la legalidad, la de la institucionalidad.</p>
<blockquote><p>Si hiciéramos la figura del caracol, los primeros recorridos del círculo serían la noticia, la nota seca; en la medida en que fuese avanzando aparecería la crónica y, al seguir la ruta de ese caracol aparecería el reportaje.</p></blockquote>
<p>El reportaje pasa de la interpretación de la realidad, que es lo que se hace en crónica y el enfoque por el que vamos a optar nosotros, a lo opinativo directo, y ahí hay un paso en donde uno requiere tiempo, piel gruesa, respaldo, seguridad y absoluta certeza de que no le va a pasar nada si finalmente termina demostrando que hubo una irregularidad o un delito o pone en la opinión pública algo sensible. Los reportajes toman posición y en eso radica su libertad de opinión, se toman la libertad y la responsabilidad de calificar acontecimientos y personas. No se trata de asumir una posición de juez, sino de cosas y de hechos probados como para emitir conceptos como estos: una red de empresas de vigilancia y seguridad privada, que durante años se ha dedicado a engañar al Estado para asegurarse millonarias licitaciones, fue descubierto este miércoles por la Fiscalía General, la grave denuncia vino de boca del Superintendente.</p>
<p>Esto en una crónica no lo podríamos decir, en un reportaje sí. Y claro, será responsabilidad de quién haga el reportaje demostrar cuántos años y en qué consistía el engaño que ese tipo de instituciones hacía.</p>
<p>En definitiva, y ya con esto termino esta parte, los reportajes están para buscar lo que la gente metió debajo del tapete y que nadie quiere ver, y que en última isntancia es la función del periodista: ser un elemento incómodo. De allí el famoso calificativo de El Cuarto Poder. No sé si alguna vez escucharon que después del presidente, de las cortes y los jueces los más poderosos eran los periodistas, porque su función era fiscalizar aquello que los otros quieren que permanezca oculto. Y tan duros los reportajes que alguna vez alguien decía: es que los reportajes tumban presidentes, las crónicas no. Y es verdad, la crónica es como ese género amable del que hablábamos hace un rato, que te cuenta el sentido social, pero las consecuencias no son tan profundas. Por eso en Venezuela y Argentina cierran periódicos, y por eso en Ecuador para que un medio de comunicación publique información relacionada con el gobierno de Correa tiene que pedirle permiso al presidente y por eso a las dictaduras no les gustan los periódicos. </p>
<p>Bueno, en fin, temas sociales que evidentemente ustedes conocen y que terminan evidenciados en los medios y generan consecuencias y compromisos trascendentales solo a través de los que asumen el lazo de escribir los reportajes y los famosos informes especiales.</p>
<p><em>Parte 1: <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=25799" target="_blank">Apuntes para la creación de una crónica</a></em><br />
<em>Parte 2: <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=25974" title="La costura de la escritura (II): buscar y narrar los extremos">Buscar y narrar los extremos</a></em><br />
<em>Parte 3: <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=26007" title="La costura de la escritura (III): las herramientas de investigación">Las herramientas de investigación</a></em><br />
<em>Parte 4: <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=26071" title="La costura de la escritura (IV): el enfoque y la intimidad al escribir" target="_blank">El enfoque y la intimidad al escribir</a></em><br />
<em>Parte 5: <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=26112" title="La costura de la escritura (V): el caracol de los géneros">El caracol de los géneros</a></em><br />
<em>Parte 6 y final: <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=26131" title="La costura de la escritura (VI y final): identificar, describir, interpretar" target="_blank">Identificar, describir, interpretar</a></em></p>
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			</item>
		<item>
		<title>José Jara Huerta, el más canchero del Estadio Nacional</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/jose-jara-huerta-el-mas-canchero-del-estadio-nacional/</link>
					<comments>https://www.puroperiodismo.cl/jose-jara-huerta-el-mas-canchero-del-estadio-nacional/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Paolo Villagrán]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 05 Aug 2010 18:10:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Estadio Nacional]]></category>
		<category><![CDATA[José Jara Huerta]]></category>
		<category><![CDATA[Reportaje]]></category>
		<category><![CDATA[reportajes de estudiantes]]></category>
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					<description><![CDATA[Ya no están los tablones de la galería ni el viejo marcador de goles. El Estadio Nacional ha cambiado. Sin embargo, el hombre encargado de cuidar el pasto sigue firme y no lo mueven ni a palos, como dice él. Presentamos su historia en un nuevo reportaje de la cantera de la Escuela de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>Ya no están los tablones de la galería, la reja donde se colgaban hinchas y lienzos, ni el viejo marcador de goles. El Estadio Nacional ha cambiado. Sin embargo, el hombre encargado de cuidar el pasto sigue firme y no lo mueven ni a palos, como dice él. Lo cuida y lo quiere como si fuera el jardín de su casa. </h3>
<p><img decoding="async" class="alignleft size-full wp-image-8611" title="Estadio Nacional" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2010/08/est_nacional_D.jpg" alt="Estadio Nacional" width="250" height="200" /></a>Caminamos cerca de la puerta 28, dándole la espalda a Avenida Grecia. Galería norte. Ahí, donde para los superclásicos se ubica la “Garra Blanca” y para los universitarios la barra de “Los Cruzados”. En la soledad de Ñuñoa, el hombre del gramado camina sin apuro. Su estatura baja, su cara colorada y su pelo crespo dan la impresión de una persona tímida. Por eso sorprende su voz ronca y gran personalidad. “Acá el que manda soy yo”, dice. Pausado, pero firme. José no titubea ni olvida nada de lo que dice. Es como si estuviera en el living de su casa.</p>
<p>José Jara Huerta fue contratado en septiembre del 95 por la DIGEDER para realizar labores de aseo y pintura en los camarines y baños del Coliseo Central del Estadio Nacional. Con 26 años llegó al principal recinto deportivo del país,  luego de estar cesante dos años. “Llegué acá por la recomendación de una persona que era mi vecino. Necesitaba mucho un trabajo y me dio lo mismo de lo que fuera”, dice José. Su primer sueldo fue de 80 mil pesos.</p>
<p>“Había terminado de sacar mi cuarto medio hace poco y por eso creía que se me iba a hacer más fácil encontrar pega. Pero no pasaba nada y yo tenía necesidades”. A los 23 años, fue padre de una niña con su polola de toda la infancia, Carla Infante. Durante los primeros tres años de su hija, vivió en la casa de sus suegros en Puente Alto. Se las arreglaba con trabajos temporales de donde lo llamaran.</p>
<h4><span style="color: #800000;">UN GOLPE DE SUERTE</span></h4>
<p>Trascurría abril de 1996 y Carlos Morales, el encargado de la cancha principal en aquellos días, ponía fin a su labor en los pastos del Nacional. Se iba a vivir a Coquimbo y allá trabajaría en las dependencias del Sánchez Rumoroso. El puesto quedaba vacante y la Dirección ya había dicho que no esperaba a muchos postulantes (por la escasez y complejidad del cargo). José se atrevió y al segundo día se presentó donde el encargado de obras de DIGEDER para pedir el puesto. “Cuando llegué pensaban que estaba bromeando. No creían que yo, el encargado de limpiar y mantener ordenados los baños y camarines, podría hacerme cargo del pasto del Estadio. Era mucha responsabilidad, pero en ese momento no fui consciente. Solo quería el puesto, necesitaba más plata”. Era verdad, el puesto de canchero siempre necesita de una persona que se maneje con el césped a fin de dominar el corte, el sembrado, la fertilización y el riego de un terreno que domingo a domingo debe parecer una alfombra. En ese momento, José no sabía absolutamente nada de sembrar ni de fertilizar. Al día siguiente ya regaba la cancha donde Brasil levantó la copa en el Mundial del 62, la misma que se llenó en 1987 con la visita de Juan Pablo II, la misma que vio en el 90 a Patricio Aylwin celebrar su llegada a la presidencia y la misma que ha albergado a artistas de la talla de Michael Jackson, Madonna, Elton John y Paul McCartney, entre otros. “En la vida todo se aprende. Todo”, dice Jara.</p>
<h4><span style="color: #800000;">DESDE UNA TRIBUNA PRIVILEGIADA</span></h4>
<p>Cuando la U, el 25 de junio de ese año 96, enfrentaba a River Plate en el Estadio Nacional por las semifinales de la Copa Libertadores, José estaba atrás del arco sur. Desde ahí, y al lado de gráficos y reporteros, miró el partido. En la semana había trabajado arduamente para tener la cancha en las condiciones que el técnico argentino Miguel Ángel Ruso le había pedido. “Ese fue como mi primer gran desafío. La U se jugaba mucho y el fútbol chileno también. Me pidieron que mantuviera la cancha húmeda toda la semana, así que lo que hice fue regarla todos los días en la mañana y en la tarde. La idea era que el día del partido la pelota estuviera jabonosa y la cancha rápida para molestar a los argentinos”, dice. José siguió trabajando y ubicándose atrás del arco sur para ver los partidos, a pesar de que la U fue eliminada en esa semifinal.</p>
<blockquote><p>Cuando supo de los arreglos que se le harían al Estadio Nacional, se sintió muy contento,  pero a la vez sintió un tremendo miedo.</p></blockquote>
<p>Ha vivido los últimos cuatro procesos clasificatorios de la Selección Nacional. Han pasado frente a sus ojos vistiendo la roja jugadores de la talla de Salas, Zamorano, Rozental, David Pizarro y actualmente Alexis Sánchez. “Por figuras, me quedo con la selección que clasificó a Francia 98, pero por juego con los muchachos de Bielsa. Es otro estilo, salen a ganar siempre. Me gusta”. Además, agrega que de todos los entrenadores con los que le ha tocado compartir, su favorito es Juvenal Olmos. “Lejos el más simpático y cercano”. Entre sus anécdotas cuenta haber estado al lado del cartel que pateó Pizarro cuando se enojó al ser reemplazado en las clasificatorias a Alemania 2006. “Iba hecho una furia, menos mal que no me lo crucé” (risas).</p>
<h4><span style="color: #800000;">NO LO MUEVE NI A PALOS</span></h4>
<p>José Jara quiere al Estadio Nacional como si fuera algo propio. “Esta es mi casa y me encanta. Soy feliz cuidándola y haciéndola más bonita”. Cuenta que cuando supo de los arreglos que se le harían, se sintió muy contento, pero a la vez sintió un tremendo miedo. “Cuando supe que se iba a cerrar el estadio por mucho tiempo y que se iba a cambiar prácticamente todo, pensé que hasta aquí no más llegaba. Me contaron que se iba a instalar un sistema de riego con estándares europeos y pensé que me iban a echar”. Nada de eso.</p>
<p>Hoy, José es clave en la mantención del nuevo pasto que se instaló. Está encargado de supervisar que el sistema de riego automático funcione a la perfección y, como él cuenta, de aplicar todo lo que ha aprendido en sus 14 años. “Mucha tecnología puede haber, pero nada funciona si no lo estás mirando y si no le pones cariño y dedicación”. Y agrega. “Si no me fui con la mejor tecnología, ya no me mueven ni a palos de aquí”.</p>
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		<item>
		<title>Sólo un texto chileno finalista en Premio de la FNPI</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/solo-un-texto-chileno-finalista-en-premio-de-la-fnpi/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Puroperiodismo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 23 Jun 2010 01:24:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Ciper]]></category>
		<category><![CDATA[FNPI]]></category>
		<category><![CDATA[Reportaje]]></category>
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					<description><![CDATA[Fue escrito por Juan Pablo Figueroa, profesor de la Escuela de Periodismo de la UAH.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-full wp-image-6425" title="FNPI" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2010/06/fnpi.jpg" alt="FNPI" width="230" height="230" />El reportaje <a href="http://www.fnpi.org/fileadmin/documentos/Premio_Nuevo_Periodismo_CEMEX_FNPI/Selecci%C3%B3n_oficial_texto_2010/SO_Final/2009CSC1446_muertos_de_nadie.pdf" target="_blank">«Muertos de nadie»</a>, publicado en CIPER y escrito por Jorge Sullivan y Juan Pablo Figueroa —este último profesor de nuestra Escuela de Periodismo en el curso Periodismo de Investigación—, es el único texto chileno finalista en el Premio Nuevo Periodismo CEMEX+FNPI 2010, galardón que organiza la <a href="http://www.fnpi.org/" target="_blank">Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano.</a></p>
<p>Este mismo reportaje fue finalista de la <a href="http://periodismo.uahurtado.cl/ppe/htm/ganadores_PPE_2008.htm" target="_blank">categoría digital</a> del Premio Periodismo de Excelencia 2008, que entrega la Escuela de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado.</p>
<p>Este año postularon 963 trabajos. A la segunda ronda pasaron 513, quedando sólo 28 finalistas. Hay cuatro de Argentina, diez de México y cuatro de Perú. En una tercera etapa se determinará los cinco reportajes finalistas y, entre ellos, al ganador.</p>
<p><a href="http://www.fnpi.org/el-premio/seleccion-oficial/texto-2010/" target="_blank">Acá pueden ver los 28 trabajos finalistas.</a></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>FNPI ofrece taller con Jon Lee Anderson</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/fnpi-ofrece-taller-con-jon-lee-anderson/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Puroperiodismo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Jun 2010 23:04:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[FNPI]]></category>
		<category><![CDATA[Jon Lee Anderson]]></category>
		<category><![CDATA[Reportaje]]></category>
		<category><![CDATA[taller]]></category>
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					<description><![CDATA[<img src="http://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2010/06/fnpi.jpg"><br>Se realizará en Buenos Aires entre el 6 y 10 de julio.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-full wp-image-6425" title="FNPI" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2010/06/fnpi.jpg" alt="FNPI" width="230" height="230" />La Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano —FNPI— y la Fundación PROA, con el apoyo de Fundemas, convocan al <a href="http://www.fnpi.org/actividades/2010/taller-de-reportajes-con-jon-lee-anderson/" target="_blank">Taller de Reportajes con el periodista estadounidense Jon Lee Anderson</a>, que se realizará en Buenos Aires, Argentina, entre el 6 y el 10 de julio de 2010. El 16 de junio se cierran las inscripciones y dos días después se publican los seleccionados.</p>
<p>El sitio de la FNPI entrega una descripción del encuentro: «Durante cinco días, 16 periodistas de Latinoamérica estarán con <strong>este reportero que se destaca por su especialidad en el oficio de perfilar personajes, explicar conflictos armados entre pueblos, y mostrar verdades a partir de sus víctimas</strong>. Anderson hablará de sus experiencias, expondrá sus métodos de reportería y escritura, y estará al lado de los talleristas mientras éstos hacen trabajo práctico, en busca de historias públicas o anónimas para reportearlas y descubrirlas de verdad».</p>
<p>Los profesionales que postulen deben acreditar una experiencia en medios de al menos tres años. Seis cupos serán reservados para periodistas argentinos. El resto de los requisitos pueden conocerlos <a href="http://www.fnpi.org/actividades/2010/taller-de-reportajes-con-jon-lee-anderson/" target="_blank">acá</a>.</p>
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		<item>
		<title>Juventud, sudor y lágrimas: premio al periodismo universitario</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/juventud-sudor-y-lagrimas-premio-al-periodismo-universitario/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Patricio Contreras]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 May 2010 02:12:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Daniela Pérez]]></category>
		<category><![CDATA[Francisca Stuardo]]></category>
		<category><![CDATA[PPEU]]></category>
		<category><![CDATA[premio]]></category>
		<category><![CDATA[Reportaje]]></category>
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					<description><![CDATA[<strong>Por Patricio Contreras Vásquez</strong><br><br>En el Premio Periodismo de Excelencia 2009 no sólo se homenajeó el trabajo en medios. Un jurado de periodistas reconoció un reportaje de Daniela Pérez y Francisca Stuardo en la categoría de periodismo universitario. En el decir de Pedro Ramírez, ganador del Primer premio junto a Cristóbal Peña —ambos de CIPER—, un galardón “a la pega bien hecha”.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>En el Premio Periodismo de Excelencia 2009 no sólo se homenajeó el trabajo en medios. Un intachable jurado de periodistas reconoció un reportaje de Daniela Pérez y Francisca Stuardo en la categoría de periodismo universitario. En el decir de Pedro Ramírez, ganador del Primer premio junto a Cristóbal Peña —ambos de CIPER—, un galardón “a la pega bien hecha”.</h3>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-5253" title="Daniela Pérez y Francisca Stuardo" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2010/04/Stuardo1.jpg" alt="Daniela Pérez y Francisca Stuardo" width="600" height="395" /><br />
El inusitado calor del jueves 29 de abril se tornó apacible al anochecer. El patio de la Universidad Alberto Hurtado —ya enfundado en su albo toldo— recibía a periodistas, políticos y comunicadores de la república, invitados a la entrega de la séptima versión del Premio Periodismo de Excelencia 2009. Sigilosamente, y liberadas de la incomodidad de la fama o el mero reconocimiento facial, dos jóvenes galardonadas en la categoría de periodismo de excelencia universitario se mimetizaban con sus colegas en una velada de congratulaciones, vino y conversación.</p>
<p>Daniela Pérez y Francisca Stuardo se titularon de periodismo en la Universidad Católica. La primera labora como coordinadora periodística de la revista <em>Rolling Stone</em>; la segunda trabaja en <em>Kilómetro Cero</em> y en la sección Crónica de <em>El Mercurio</em>. Ambas son autoras del reportaje “El largo camino que muestra la verdad”, un trabajo estructurado en base a un caso de derechos humanos con el que finalizaron cinco años de estudio académico, y que les valió, por cierto, el reconocimiento principal de un jurado integrado por otros ilustres de la plaza: Mónica González, Cristóbal Peña, Francisca Skoknic, Claudia Farfán, Ernesto Garrat y Carla Celis.</p>
<p>Daniela cuenta que el preludio del reportaje fue complicado. Francisca estaba ensimismada en articular un tema de derechos humanos. Experimentaron la renuencia de sus profesores-editores, tenían varios ramos y cada una ya comenzaba a insertarse en el mundo laboral. El Premio Periodismo de Excelencia Universitario, anunciado en noviembre de 2009, funcionó como incentivo, aunque siempre en tono de broma.</p>
<p>“Una semana después de haber terminado el trabajo final —cuenta Daniela—, ya un poco desligadas del tema, se acababa el plazo y la Fran me llamó y me dijo: “Dani, hoy es el fin del plazo. Lo mando, lo mando”. “Dale, mándalo”, pero con cero expectativa. En ningún minuto fue nuestro objetivo cuando comenzamos a construir el reportaje”.</p>
<p>Fue Francisca la que se enteró del fallo del jurado en enero. “Estaba en la revista “Sábado” [de <em>El Mercurio</em>] y eran mis primeros días de práctica. Había mandado mi primer texto, me lo destruyeron, estaba <em>full </em>desmotivada, no quería nada”. Cuando volvió de almuerzo vio una serie de llamadas perdidas en su celular. Un nuevo llamado del mismo número —desconocido pero a fin de cuentas venturoso— la confirmó como ganadora junto a su compañera.</p>
<p>Daniela era escéptica. “Dos, tres días antes llamé a la Fran y le dije: “El reportaje está lleno de errores, lleno de motes. Cómo mandaste esta cuestión a ese premio. No nos vamos a ganar esa tontera. Qué ilusa”. Y la Fran me llamó para decirme: “Dani, parecía que no tenía tantos errores porque&#8230; ganamos”.</p>
<p>Eso fue hace tres meses. Ahora estaban en una ceremonia de premiación, cerrando un ciclo virtuoso. Luego del variopinto desfile de finalistas en las distintas categorías del Premio —desde el jesuita Felipe Berríos hasta el físico Andrés Gomberoff—, era el turno de Daniela y Francisca. Iván Valenzuela, el hombre ancla de Teletrece que renunció a un día en pantalla para presentar a sus colegas ganadores, anunció la categoría. Las dos compañeras subieron al estrado para recibir de manos de Fernando Montes sj, rector de la Universidad Alberto Hurtado, el reconocimiento por su reportaje. Diploma, fotografías y aplausos. De vuelta a su mesa, pero ahora con un artículo incluido en el libro “El mejor periodismo chileno 2009”.</p>
<p><strong>—¿Qué sienten al terminar la universidad con un texto publicado no en un medio, sino en un libro junto a otros trabajos de excelencia?<br />
Francisca</strong>: Es un gran incentivo; es como una piedra de base para seguir planteándonos desafíos. De repente, estar el otro año [en el Premio] no como estudiante.<strong><br />
Daniela</strong>: Yo opino igual. Es un súper buen incentivo, una satisfacción personal, como un cierre maravilloso a cinco años de estar estudiando, a darle valor a la profesión que elegiste dedicarle tu vida y a decir que no fue un error sino algo que te motiva y que te apasiona. Es un cierre maravilloso para una etapa muy importante de nuestras vidas.</p>
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		<title>Pedro Ramírez cuenta cómo se construyó el reportaje del secuestro de Cristián Edwards</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricio Contreras]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 23 Apr 2010 16:01:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Ciper]]></category>
		<category><![CDATA[Cristián Edwards]]></category>
		<category><![CDATA[Cristóbal Peña]]></category>
		<category><![CDATA[FPMN]]></category>
		<category><![CDATA[Pedro Ramírez]]></category>
		<category><![CDATA[premio]]></category>
		<category><![CDATA[Reportaje]]></category>
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					<description><![CDATA[El periodista de CIPER fue invitado al ciclo Jueves de Reporteros para hablar sobre los entretelones de un reportaje —escrito en coautoría con Cristóbal Peña— que develó las nebulosas de un caso clave en los primeros años del retorno a la democracia y que obtuvo el Premio Periodismo de Excelencia 2009.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>El periodista de CIPER fue invitado al ciclo Jueves de Reporteros para hablar sobre los entretelones de un reportaje —escrito en coautoría con Cristóbal Peña— que develó las nebulosas de un caso clave en los primeros años del retorno a la democracia.</h3>
<p>Pedro Ramírez (1967) es periodista de la Universidad Católica. Se ha desempeñado en distintos medios: <em>Radio Chilena</em>, revista <em>Qué Pasa</em>, <em>Las Últimas Noticias</em> y el desaparecido diario <em>Siete</em>. Hoy integra el equipo del Centro de Investigación e Información Periodística (<em>CIPER</em>). Ramírez es coautor —junto a Cristóbal Peña— del reportaje <a href="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/multimedia/edwards_especial/edwards_especial_portada_dos.html" target="_blank">“La historia secreta del secuestro de Cristián Edwards”</a>, publicado el año pasado y ganador del <a href="http://periodismo.uahurtado.cl/ppe/?page_id=384" target="_blank">Premio Periodismo de Excelencia 2009</a>, galardón que entrega la <a href="http://periodismo.uahurtado.cl" target="_blank">Escuela de Periodismo</a> de la Universidad Alberto Hurtado.</p>
<p>El periodista asistió a una nueva edición del Jueves de Reporteros, con el objeto de contar detalles de la elaboración de este reportaje que fue publicado en tres partes: el 8, 14 y 20 de octubre de 2009.</p>
<p>Ramírez confesó que el tema del secuestro de Cristián Edwards lo rondaba hace muchos años. Cuando sucedió el hecho, trabajaba en la revista <em>Qué Pasa</em>. “Por razones de seguridad, las informaciones estaban restringidas”, asegura. “Cuando Cristián Edwards fue liberado en enero de 1992, la mayor parte de la información que se publicó tenía que ver con el hecho policial”.</p>
<p>Distintas vertientes del secuestro fueron soslayadas por la prensa. El tema del pago del rescate fue, a juicio de Ramírez, eludido. “No nos vamos a ver la suerte entre gitanos”, dijo. “Para la familia Edwards es un tema complejo, doloroso”.</p>
<p>Tomando como eje esta sensación de deuda de los medios de comunicación —sumado al retorno a Chile de Cristián en julio de 2009, abandonando la jefatura de la división de servicios noticiosos del <em>The New York Times</em> por la vicepresidencia de <em>El Mercurio</em>—, Ramírez insistió una vez más con una de sus obsesiones. Era la oportunidad para recontextualizar un tema callado por casi veinte años.</p>
<h4>DIFICULTADES EN EL TRABAJO</h4>
<p><a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=5111" title="Galería fotográfica: Pedro Ramírez en Jueves de Reporteros"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignright size-full wp-image-5100" title="Revisa la galería de Pedro Ramírez en Jueves de Reporteros" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2010/04/ramirezgal.jpg" alt="Revisa la galería de Pedro Ramírez en Jueves de Reporteros" width="230" height="230" /></a></p>
<p>Para la tarea de reconstruir un secuestro nebuloso, Ramírez trabajó con Cristóbal Peña, autor de <em>Los fusileros</em>, libro que compila el funcionamiento y la orgánica del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, organismo paramilitar que capturó a Cristián Edwards el 9 de septiembre de 1991.</p>
<p>El trabajo duró un par de meses y las dificultades aparecieron en el camino. Lo primero fue acercarse a los miembros del Frente y reconstruir su historia, “llena de desaciertos, errores y tonteras”, en las palabras de Ramírez. Después, conseguir la versión de las víctimas. Con Peña sabían que no tendrían la perspectiva de los Edwards, familia que desde el secuestro se ha guarecido en un manto de silencio.</p>
<p>Sin embargo, la fortuna jugó a favor de los periodistas. “Un buen reportaje siempre tiene que tener una cuota de suerte y en este caso la tuvimos en cuanto a acceder al archivo judicial, porque estaban todas las declaraciones de Cristián, donde relataba pormenorizadamente todo su paso por la casa retén, la relación que estableció con sus captores; y las declaraciones de Agustín Edwards de cómo fueron las negociaciones, los líos que tuvo con la policía civil, con el Gobierno”.</p>
<p>Tras este aliciente comenzaron las pesquisas en archivos, también fundamentales en la reconstrucción de la historia. Ya con el <em>Diario Oficial</em> lograron dar con un miembro del Frente. Una pista del caso los llevó a otra indagación. “Nosotros sabíamos que Agustín Edwards se comunicó con el Frente publicando avisos por el diario”. Con ese dato tuvieron que ir a la Biblioteca Nacional a escudriñar los ejemplares mercuriales de esa época. “Me pasé varios días, un par de semanas en realidad”. Tras el rastreo dieron con 17 avisos clasificados que comprendían la negociación completa entre los implicados.</p>
<h4><span style="color: #800000;">A CUATRO MANOS</span></h4>
<p><span style="font-size: 13px; font-weight: normal;">Pedro Ramírez aseguró que <em>CIPER</em> es un “paraíso” laboral, principalmente por la posibilidad de escribir artículos extensos, amén de tener plazos prolongados para investigar.</span></p>
<p>Cuando fue consultado por el trabajo en conjunto con Cristóbal Peña, el periodista reconoció que ambos son muy distintos. Mientras Ramírez se definió como pragmático en su escritura —“ir al hueso” es su objetivo—, aprovechó de constatar la preocupación de Peña por el uso preciosista del lenguaje. Sin embargo, no escatimó en elogios para describir su pericia reporteril. «Para mí fue súper grato trabajar con Cristóbal y espero que para él también”.</p>
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		<title>Pedro Ramírez en Jueves de Reporteros</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/pedro-ramirez-en-jueves-de-reporteros/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Puroperiodismo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 21 Apr 2010 19:09:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Jueves de Reporteros]]></category>
		<category><![CDATA[Pedro Ramírez]]></category>
		<category><![CDATA[Reportaje]]></category>
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					<description><![CDATA[El periodista de Ciper hablará sobre la elaboración del reportaje sobre el secuestro de Cristián Edwards, ganador del PPE 2009.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El periodista de Ciper hablará sobre la elaboración del reportaje del secuestro de Cristián Edwards, ganador del PPE 2009. En este <a href="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/multimedia/edwards_especial/edwards_especial_portada_dos.html" target="_blank">enlace </a>puedes leer ese trabajo, hecho en conjunto con Cristóbal Peña.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-full wp-image-5081" title="Pedro Ramírez" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2010/04/ramírez.jpg" alt="Pedro Ramírez" width="600" height="379" /></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Iglesia de los Sacramentinos: En medio de la renovación, el abandono</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/reportaje-iglesia-de-los-sacramentinos-en-medio-de-la-renovacion-el-abandono/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Galaz]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Dec 2009 13:53:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[arquitectura]]></category>
		<category><![CDATA[patrimonio]]></category>
		<category><![CDATA[religión]]></category>
		<category><![CDATA[Reportaje]]></category>
		<category><![CDATA[reportajes de estudiantes]]></category>
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					<description><![CDATA[La iglesia de los sacramentinos es un gran hito urbano de Santiago. Además, es uno de los templos más solicitados para matrimonios. Pero quedó sin terminar hace noventa años y nunca, nunca, ha sido restaurado. Ignorado por la ciudad, y enclavado en un área de renovación urbana, este símbolo del barrio cívico lucha contra el tiempo y las palomas que defecan en sus cornizas.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="color: #800000;">La iglesia de los sacramentinos es un gran hito urbano de Santiago. Además, es uno de los templos más solicitados para matrimonios. Pero quedó sin terminar hace noventa años y nunca, nunca, ha sido restaurado. Ignorado por la ciudad, y enclavado en un área de renovación urbana, este símbolo del barrio cívico lucha contra el tiempo y las palomas que defecan en sus cornizas.</span></strong></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-13240" title="Iglesia Sacramentinos" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2009/12/Iglesia-Sacramentinos.jpg" alt="Iglesia Sacramentinos" width="600" height="322" /><br />
<small><span style="color: #808080;"><em>Los trabajos en la basílica de los Sacramentinos comenzaron en 1912 </em>| Foto: </span><a href="http://www.flickr.com/photos/hurtubia/1106909162/sizes/z/in/photostream/" target="_blank">rhurtubia</a></small></p>
<p>Mismo dueño, casi idéntico diseño. Una en París y la otra en Santiago. Una en la colina de Montmartre. La otra en Santa Isabel esquina Arturo Prat. A una la llaman Basilique du Sacré Coeur. A la otra, Iglesia del Santísimo Sacramento. Una es de piedra blanca. La otra de hormigón armado. El atrio de una es una explanada desde donde se puede ver prácticamente todo París. Desde el atrio de la otra se ve una plaza, una pileta y edificios altos de colores pastel. En las dos basílicas las palomas defecan. Pero solo una es limpiada.</p>
<p>La basílica parisina se terminó de construir en 1914 y se consagró después de la primera Guerra Mundial, en 1919. Los trabajos en los Sacramentinos, su símil chileno, comenzaron en 1912, pero se detuvieron en 1920 y jamás se retomaron. Por eso los costados y casi toda la parte trasera -o ábside- del templo están con hormigón expuesto. La iglesia no se ve bien. Su aspecto es gris. Sus esquinas están cubiertas con abundante guano de las palomas que ahí habitan. Sus rejas altas están para protegerla de vandalismos. Su foso, entre el inicio de la construcción y la calle Santa Isabel, permanece lleno de basura: botellas de bebida, envoltorios de helados, escombros y pelotas de futbol. Las puertas laterales llevan años cerradas. Las pasarelas para llegar a ellas, en algunos lugares, están derrumbadas. Igual que la cruz de tres metros que coronaba la cúpula central y que para el terremoto del 85 se vino abajo. Si el edificio nunca fue terminado, menos ha sido restaurado en sus casi 90 años de vida.</p>
<p>“Lo que se destruye así queda, porque no hay plata para arreglarlo”, dice el párroco Alejandro Fabio s.s.s.<br />
En rigor, lo único que se hace es mantención: se paga la luz, el agua, el gas. Se compra cera para el parquet interior y se les paga a dos personas para que se encarguen del aseo. “Mantener el templo cuesta alrededor de un millón quinientos mensual”, agrega el sacerdote. La basílica pertenece a la Congregación del Santísimo Sacramento. Es una orden regular –como los jesuitas o los franciscanos–, por lo que no recibe ningún aporte del Arzobispado: así lo confirmó el padre Oscar Muñoz, Vicecanciller del Arzobispado (la cancillería se encarga de elaborar todos los documentos oficiales de la curia).</p>
<p>Según los registros del Centro de Documentación del Consejo de Monumentos Nacionales, la Iglesia del Santísimo Sacramento fue declarada “Monumento Nacional en la categoría de Monumento Histórico de acuerdo al Decreto Supremo N° 408 del 29 de octubre de 1991”. Este título permite que la propiedad no pague contribuciones. Hasta ahí llega el aporte del Estado. Esa es la regla: la Ley 17.288. La encargada del área de arquitectura de Consejo, Karina Aliaga, señala que esta entidad solo tiene la facultad de asignar fondos de emergencia y cuando se trata de un caso “en que está realmente comprometida la integridad de algún bien inmueble declarado Monumento Histórico”.<br />
La Municipalidad de Santiago regaló las luces que iluminan la cúpula central en las noches y le paga a la empresa Citeluz para que les haga la mantención. Tampoco multan a los religiosos por el remate de una de las cúpulas traseras, a las espaldas de la escultura del San Pedro Julián Eymard –fundador de la orden–, que desde el terremoto del 85 amenaza con irse al suelo.</p>
<p>La peor época para los Sacramentinos es el invierno: “El techo está lleno de goteras y no podemos subir a nadie a taparlas porque no tenemos cómo asegurarnos de que no se caiga”, dice el padre Fabio. Por los accesos laterales a la cripta se cuela el agua y la inunda. Es la peor época, también, porque no hay matrimonios. Estos son el mayor ingreso de los Sacramentinos. Para casarse ahí se debe hacer un aporte voluntario de 300 mil pesos. Si se quiere llevar a cabo la ceremonia en la cripta, son 250 mil. Si la pareja es del sector, son 150 mil. Si pertenece a la parroquia, es gratis. Podría haber tres matrimonios diarios: dos en la iglesia y uno en la cripta.</p>
<p>La mayor parte de las ceremonias de matrimonio se efectúa entre octubre y marzo. En realidad, si la cosa va bien, se realizan dos matrimonios por semana. Después, baja la demanda y con ello el aporte voluntario: 200 mil. Para noviembre hay diez matrimonios. Marzo está copado. “En esta parroquia nadie se deja de casar por plata”, asegura el padre Fabio. Por eso, en rigor, el ingreso por este concepto varía mes a mes.</p>
<p>Para el párroco, lo ideal sería contar con tres millones de pesos mensuales. Con eso se pagaría la vida de los tres religiosos de la comunidad, el sueldo de la secretaria y de los dos auxiliares, las actividades parroquiales y la mantención del templo. Pero nunca hay tres millones. No alcanza. Lo que se gana en la época buena de matrimonios se guarda para el invierno. Y queda pendiente limpiar canaletas, reponer vidrios, restaurar vitrales, arreglar el órgano Walcker Op. 1932, enderezar algunas esculturas inclinadas, tapar las innumerables fisuras en la pintura del interior, estucar lo que falta del exterior, limpiar y reparar lo que da a Santa Isabel, recuperar los salones que están detrás del templo, arreglar el alcantarillado y quitar el excremento de las palomas.</p>
<p>Al costado norte del templo está el antiguo convento de los Sacramentinos. Forma parte de lo que fue declarado Monumento Histórico en 1991. Hoy pertenece a la Municipalidad de Santiago. En ese lugar se realiza una remodelación para transformar el lugar en un centro cultural. El arquitecto que diseñó la obra es Pablo Moraga, del estudio de arquitectura Puerto Varas, ubicado en esa ciudad junto al lago Llanquihue. Moraga ha desarrollado proyectos relacionados con el patrimonio histórico en Santiago y en el sur. Conoce la historia de los Sacramentinos: “Un ambicioso proyecto de construcción para la época, por la calidad de los materiales y las dimensiones de la construcción”. A su juicio, conservar el patrimonio no significa necesariamente terminar el trabajo. Según el arquitecto, hay corrientes dentro de la conservación que creen que es mejor dejarlo como quedó cuando paró la construcción.</p>
<p>Seguramente cuando el arquitecto Ricardo Larraín Bravo vio en pie la basílica que había diseñado, no pensó que 90 años después quedaría cercada por edificios que superarían los 56 metros de altura de la cúpula central. El plano regulador de la Municipalidad de Santiago, aprobado en 1991, señala que todo lo que rodea a la basílica, salvo las áreas verdes, es Zona B: esto permitió la construcción, por el perímetro del templo, de edificios que superan los 20 pisos. Y así ocurrió. Hoy solo queda libre un terreno en la esquina sur oriente y las dos zonas verdes: al poniente el parque Almagro y al oriente la plaza Los Sacramentinos.</p>
<p>El barrio se ha revitalizado con la llegada nuevos habitantes. Hay más gente que va a la iglesia, a misa o a visitarla. Sin embargo, a juicio de Moraga, esto es un contrasentido porque se activa el sector en desmedro de la iglesia. Sin embargo, la presencia del parque y la plaza “le dan cierta holgura, lo que permite pensar que no va a desaparecer entre las torres que ahí se han levantado, como ha ocurrido con otras iglesias de Santiago”.</p>
<p>Las dudas sobre qué va a pasar con la iglesia de los Sacramentinos persisten. En julio de este año el arquitecto Jaime Migone, decano de la carrera de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de la Universidad SEK, se adjudicó un FONDART Bicentenario por $ 48.850.000 para investigar y elaborar un proyecto de restauración de la iglesia. Pero el padre Fabio ha recibido en sus tres años de párroco varios proyectos de restauración, además del compromiso de fieles e instituciones de aportar para mejorar el estado del monumento. Nada se ha concretado. A su juicio, porque los costos son muy elevados: “Por lo menos 10 millones de dólares”, afirma. El arquitecto Pablo Moraga cree que esta cifra no se escapa a la realidad.</p>
<p><span style="color: #c0c0c0;">______________________________________________________________________________________</span><br />
<small><em><span style="color: #808080;">Gabriel Galaz es estudiante de la Escuela de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado.</span></em></small></p>
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		<title>Guardadoras: mamás de la esperanza</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Annais Suazo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 13 Nov 2009 16:18:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[adopción]]></category>
		<category><![CDATA[maternidad]]></category>
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					<description><![CDATA[Este reportaje sobre las madres que guardan niños mientras se resuelve el tema de la adopción fue realizado meses antes de que la opinión pública conociera el caso de Matilde, una guagua de meses cuyos guardadores —ligados a la Fundación de la que habla este reportaje— se negaban a entregar a los padres adoptivos. El reportaje es un interesante vistazo al sistema cuando funciona bien.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>Este reportaje sobre las madres que guardan niños mientras se resuelve el tema de la adopción fue realizado meses antes de que la opinión pública conociera el caso de Matilde, una guagua de meses cuyos guardadores —ligados a la Fundación de la que habla este reportaje— se negaban a entregar a los padres adoptivos. El reportaje es un interesante vistazo al sistema cuando funciona bien.</h3>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-full wp-image-3480" title="Mamás de la esperanza" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2009/11/gugua.jpg" alt="gugua" width="263" height="632" /></p>
<p>Claudia Osorio tiene 52 años. Está casada y tiene tres hijos: Joaquín, Gabriela y Valeria. Dos de ellos son universitarios y la menor, Valeria, va en cuarto medio. En vísperas de su cumpleaños número cincuenta un llamado telefónico cambió el rumbo de su vida.  Después de un arduo proceso de evaluación psicológica y psicosocial, y cumplir con los requisitos, fue aceptada por la Fundación Chilena de Adopción para convertirse en guardadora. Sólo faltaba recibir a su nuevo miembro familiar.</p>
<p>En su casa, cada día, a las nueve treinta en punto de la mañana, Claudia Osorio se levanta para  comenzar a preparar la mamadera de Tomasito, su cuarto “hijo”, que como todo bebé de dos meses necesita alimentarse más seguido que un niño crecido. En pijama –aún– Claudia Osorio se dirige a la cocina y abre la despensa donde guarda un tarro con leche en polvo para recién nacido. Después de colocar agua en el hervidor, saca el azúcar y las dos medidas de leche que se necesita para conseguir así la “papa” para Tomás. Con el alimento listo, Claudia va a su dormitorio y a un costado de su cama levanta a su “hijo de corazón”, como lo llama ella,  de la cuna.</p>
<p>Esta es la rutina que Claudia realiza diariamente. Ella, como toda mamá, mira cómo su hijo bebe tranquilamente –y con los ojos cerrados– su primera leche del día. Entra su esposo, Raúl Vergara, que se queda viendo a Tomasito como padre orgulloso; le da un beso en la frente y se despide de ambos para dirigirse al trabajo. Si bien Claudia y Raúl no son padres biológicos de Tomás, lo cuidan al igual como  lo hicieron con sus  tres hijos. “Tomasito es parte de la familia momentáneamente y lo cuidamos como tal”, señala Raúl.</p>
<p>La vida que está llevando Claudia en estos momentos representa a las otras veintiséis guardadoras estables que la Fundación Chilena de Adopción (FADOP) tiene a disposición para ayudar a los bebés abandonados por sus madres, guaguas cuyas mamás dan en adopción y que provienen de familias con problemas para cuidar a un niño porque viven situaciones de violencia, problemas de dinero o drogadicción de la madre; son casos que están en tribunales de familia. La misión es cuidar a los niños, darles calor de hogar y amor maternal mientras duren los trámites de adopción.</p>
<p>En vez de esperar en un hogar de niños, los recién nacidos se quedan con familia. “Está comprobado que en los niños que pasan por colocación familiar disminuyen las secuelas del abandono materno. Es por esta razón que creemos que es el método de guardadora es el más adecuado para los niños”, señala Paula García, Directora Técnica de la Fundación.</p>
<p>Aunque muchos opinan que ser guardadora no es fácil, Claudia y su familia están convencidos de lo que están haciendo. “Cuando tomé la decisión de ser guardadora, mi familia se preocupó mucho porque encontraban que yo era demasiado aprensiva para hacerlo. Todos me preguntaban cómo iba a ser capaz de entregarlo. Pero, para mí, valía la pena dar todo el amor que necesitan para tener una vida sana. Además, cuando me enteré de esta hermosa labor, sentí la necesidad de ayudar a los bebés. En ese momento mi familia aceptó y nos fuimos enamorando de la misión que tendríamos que llevar a cabo”, confiesa.</p>
<h4>LA TEORÍA DEL APEGO</h4>
<p>Delia Moreno es abogada y creadora de la Fundación Chilena de Adopción. Su misión comenzó hace 24 años, cuando asesoraba a la Corporación de Nutrición Infantil (CONIN). Entonces Delia se dio cuenta de que, tras un arduo trabajo y una vez que se superaba la desnutrición, el niño volvía —en variadas ocasiones— a estar en riesgo social. Por eso siempre quiso buscar una solución definitiva.</p>
<p>Bajo esta inquietud, fundó en el año 1985 FADOP, institución privada y sin fines de lucro cuya personería jurídica fue otorgada por decreto supremo N° 1135 de Ministerio de Justicia. Actualmente la fundación colabora con el  Servicio Nacional de Menores (Sename) y un organismo acreditado para ejecutar programas de adopción. Además tiene profesionales especializados en el tema de la adopción.</p>
<blockquote><p>La Teoría del Apego plantea la relevancia para el recién nacido de contar con una figura estable desde los primeros días de vida, que lo mantenga emocionalmente y que lo contenga en los estados mentales psicológicos que un bebé experimente.</p></blockquote>
<p>Ahora bien: la fundación tiene como fin principal el cuidado del niño y su futuro. Es por esta razón que se considera en el proceso de adopción a la madre biológica, al niño y a los padres adoptivos. Es una modalidad que los caracteriza frente a otros procesos de adopción.</p>
<p>Lo que organiza el trabajo es la Teoría del Apego. Esta plantea lo relevante que es para el recién nacido contar con una figura estable desde los primeros días de vida, que lo mantenga emocionalmente y que lo contenga en todos los estados mentales psicológicos que un bebé pueda experimentar.</p>
<p>Es durante este proceso cuando entran las familias guardadoras. Ellas son las encargadas de proteger y estimular el sano desarrollo del niño a su cargo. El cuidador proporciona al niño aquel referente necesario para satisfacer sus necesidades básicas y establecer el vínculo emocional que necesita para cuando sea entregado a los padres adoptivos.  “Los guardadores son fundamentales para que los primeros meses de vida del bebé sean vividos saludablemente y no en un ambiente de calvario y desapego materno en los cuales el menor se pueda ver enfrentado inconscientemente”, señala la Directora Técnica de la institución.</p>
<p>Donald Winnicott, célebre pediatra, psiquiatra y psicoanalista inglés, dice que un niño recién nacido, cuyo aparato mental aún no está completamente desarrollado,  registra su entorno mediante sensaciones corporales. Las sensaciones más importantes  son el placer-displacer y el desamparo. Esta última, ante la carencia de una “madre-ambiente suficientemente buena”, puede generar consecuencias muy negativas en su desarrollo futuro. Frente a esto, lo importante, para que esta situación no tenga connotaciones traumáticas, es que no sólo se asegure la sobrevivencia física del niño, sino también la sobrevivencia psíquica a través de reconocerlo como un ser vivo amado.</p>
<p>“Lo que plantea Winnicott se puede traducir en el método de apego que usa la fundación con su sistema de guardadoras. Sin duda alguna, las experiencias tempranas son primordiales en el desarrollo emocional y psicológico del bebé. Lo esencial es que puede ser brindado por cualquier persona que cumpla las labores maternales en esos momentos, en este caso las familias guardadoras”, menciona el psicólogo Rodrigo Rojas.</p>
<h4>LA LLEGADA DE UN NUEVO MIEMBRO FAMILIAR</h4>
<p>Hace cuatro años una amiga le contó a Claudia sobre la obra que realiza FADOP. Intrigada, llegó a la página web de la institución. Mientras más se informaba más quería convertirse en voluntaria. Después de un mes investigando los requisitos que se necesitaban señaló sus ganas de participar como guardadora a su familia. “Cuando mi mamá nos habló de cómo funcionaba el ser guardadora y que ella quería ayudar, me impresioné un poco. Nunca habíamos oído hablar de esa obra y menos de la fundación. Pero la apoyamos, pues eso hacen las familias. Poco a poco nos fuimos encariñando con la obra social que se realiza”, señala Valeria, su hija menor.</p>
<p>Después de pasar innumerables exámenes sicológicos, aceptar las visitas de asistentes sociales e incluso demostrar que ella estaba apta para encariñarse y luego entregar al niño recibieron el llamado telefónico que estaban esperando que coincidió dos días previos a su cumpleaños número cincuenta.</p>
<p style="padding-left: 60px;">–Aló, ¿con quién hablo?</p>
<p style="padding-left: 60px;">–¿Hablo con la señora Claudia Osorio?</p>
<p style="padding-left: 60px;">–Sí, con ella.</p>
<p style="padding-left: 60px;">–Señora Claudia, la estamos llamando de la Fundación Chilena de Adopción para informarle que mañana tiene que venir a la institución, porque tenemos un recién nacido que debe cuidar mientras alguna familia lo adopte.</p>
<p>Con emoción Claudia recuerda el momento en que la llamaron para ir a buscar a su primer “hija”, Amanda. “Cuando me llamaron para decirme que había llegado la Amandita, me dio una mezcla de sensaciones: ansiosa, temerosa y feliz por lo que iba a hacer por esta niña”.</p>
<p>Ya han pasado diez recién nacidos por la casa de la familia Vergara-Osorio. Tanto ha sido el compromiso con la institución que ellos mismos prepararon una habitación especial para recibir a cada niño que el tribunal de familia les entregue por medio de la fundación. En la pared amarilla –color unisex para las guaguas– tienen colgadas las diez fotografías de todos los “hermanos  de corazón” que han tenido los hijos de Claudia y Raúl.</p>
<p>La foto de Tomasito es la última que la familia Vergara-Osorio colgó en la pared del dormitorio. “Cada niño ha sido especial para mí, pero de Tomasito me enamoré de inmediato. Desde que lo vi con su sonrisa diminuta y tan indefenso lo quise de inmediato. Poder entregarle en sus primeros meses de vida el amor maternal que requieren es algo que no cambio por nada”, dice Claudia.</p>
<p>“Aquí lo importante es dar amor a un niño que nació sin afecto, que nació en situación de riesgo; mientras que una madre biológica entrega ese mismo amor, pero sabiendo que es un hijo deseado que desde que se fecundó ya era amado. Esa es la diferencia entre una guardadora y la madre biológica”, reflexiona Claudia viendo a Tomasito.</p>
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