<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>periodismo y violencia &#8211; Puroperiodismo</title>
	<atom:link href="https://www.puroperiodismo.cl/tag/periodismo-y-violencia/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://www.puroperiodismo.cl</link>
	<description>La revista digital de Periodismo UAH.</description>
	<lastBuildDate>Thu, 07 Jun 2018 17:07:10 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	
	<item>
		<title>México necesita con urgencia un nuevo modelo de formación para periodistas</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/mexico-necesita-con-urgencia-un-nuevo-modelo-de-formacion-para-periodistas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Isela Carrasco]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Jun 2018 17:07:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[asesinato de periodistas]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo mexicano]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo y violencia]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.puroperiodismo.cl/?p=28964</guid>

					<description><![CDATA[Es imprescindible comenzar por reconocer la herida más profunda de México, de donde emana la violencia que hoy se ha naturalizado. Después, reconocer que gran parte del periodismo mexicano lo ha hecho mal, que ha comunicado desde el miedo, desde el odio y la violencia. Y que, sin darse cuenta, ha sido atrapado por este ciclo violento que cada día se fortalece con las cobertura a favor de la guerra y no de la paz.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>Es imprescindible comenzar por reconocer la herida más profunda de México, de donde emana la violencia que hoy se ha naturalizado. Después, reconocer que gran parte del periodismo mexicano lo ha hecho mal, que ha comunicado desde el miedo, desde el odio y la violencia. Y que, sin darse cuenta, ha sido atrapado por este ciclo violento que cada día se fortalece con las cobertura a favor de la guerra y no de la paz.</h3>
<div id="attachment_28965" style="width: 1034px" class="wp-caption alignnone"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28965" class="size-large wp-image-28965" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/06/México-_foto_de_Protoplasma_Kid_cc-1024x685.jpg" alt="Manifestación &quot;Veladoras por la libertad de prensa&quot;, Ciudad de México. Foto: Protoplasma Kid en Wikimedia Commons (cc)." width="1024" height="685" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/06/México-_foto_de_Protoplasma_Kid_cc-1024x685.jpg 1024w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/06/México-_foto_de_Protoplasma_Kid_cc-800x535.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/06/México-_foto_de_Protoplasma_Kid_cc.jpg 1920w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><p id="caption-attachment-28965" class="wp-caption-text">Manifestación «Veladoras por la libertad de prensa», Ciudad de México. Foto: <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Veladoras_por_la_libertad_de_prensa_-_3.JPG" target="_blank">Protoplasma Kid</a> en Wikimedia Commons (cc).</p></div>
<p>El estado de emergencia que presenta el periodismo en México, derivado de la complejidad de su contexto político, económico y de seguridad, demanda una urgente intervención.</p>
<p>Al 31 de mayo de 2018, seis periodistas han sido asesinados en México: Carlos Domínguez Rodríguez el 13 de enero, Leslie Ann Pamela Montenegro del Real el 5 de febrero, Leobardo Vázquez Atzín el 21 de marzo, Juan Carlos Huerta Gutiérrez el 15 de mayo, Alicia Díaz González el 24 de mayo y Héctor González Antonio el 29 de mayo.</p>
<p>De acuerdo con indicadores internacionales de diferentes organizaciones, como Reporteros Sin Fronteras, La Federación Internacional de Periodistas, el Comité para la Protección de Periodistas, Amnistía Internacional, entre otras, México es uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo. Tan solo el año pasado, 13 periodistas fueron asesinados, cifra que representó la más alta del mundo (Federación Internacional de Periodistas, 2017).</p>
<p>Las agresiones hacia el derecho de la libertad de expresión, desapariciones forzadas, impunidad en la resolución de los casos y asesinatos, se han naturalizado en México, al mismo tiempo que las agresiones se han tornado más violentas.</p>
<p>Los últimos dos asesinatos han demostrado que a México le urgen nuevas acciones para hacer frente al conflicto del periodismo. Alicia Díaz y Héctor González fueron encontrados con muestras de tortura por golpes que los llevaron hasta la muerte.</p>
<p>Soy una joven veracruzana periodista preocupada por la situación de mi país. He sido testigo de las diferentes expresiones de violencia que se ejercen sobre las y los periodistas en México  y cómo algunos de los que fueron mis compañeros en la universidad, han sido víctimas de distintas agresiones. Todo lo anterior se convirtió en mi principal motivación para continuar investigando y producir conocimiento científico que pueda ser utilizado para hacer frente a la situación de emergencia en México.</p>
<p>En mi búsqueda por encontrar respuestas, presento un diagnóstico y propuesta de intervención del conflicto del periodismo mexicano. Me he dedicado los últimos años a desarrollar, desde la academia, conocimientos formativos, educativos y culturales que permitan obrar en favor de la paz, que ayuden a prevenir más asesinatos y a reparar el daño causado.</p>
<p>Después de mi primer estudio, “Análisis de la Violencia ejercida sobre los Periodistas en Veracruz y su relación con la Universidad”, desarrollado como tesis en el Máster en Cultura de Paz, Conflictos, Educación y Derechos Humanos en España —con una beca concedida por la Asociación Universitaria Iberoamericana de Postgrado—, decidí continuar mi línea de investigación para presentar una nueva propuesta formativa para las y los periodistas en México, donde se ha naturalizado e instalado la violencia como un cáncer expansivo, tanto en la sociedad como en el periodismo.</p>
<p>La mayoría de las prácticas periodísticas diarias en México hacen apología de la violencia. Las y los profesionales de la comunicación se han convertido —sin saberlo— en víctimas del ciclo violento, reproduciéndolo y nutriéndolo en sus prácticas diarias. Basta con abrir un periódico en México para darse cuenta de que gran parte de las coberturas cuenta con situaciones violentas y caóticas que se viven en el país derivadas de su situación política, económica, social y cultural actual.</p>
<p>Es como si las coberturas que presentan los medios de comunicación fueran la realidad absoluta de México cuando —evidentemente— también existen espacios pacíficos y coberturas no violentas que no llegan a los medios con más impacto.</p>
<p>Es imprescindible voltear a ver a los estudiantes de periodismo y a los profesionales activos en medios de comunicación como iguales para hacer frente al conflicto del periodismo en México. A los primeros porque representan el futuro de comunicar en México. A los segundos porque, pese a las peligrosas condiciones contextuales para ejercer el periodismo, necesitan herramientas para continuar comunicando y proteger sus vidas.</p>
<p>Es necesario cambiar la perspectiva del periodismo en México. Si somos capaces de dotar a las y a los periodistas de herramientas que los ayuden a construir un pensamiento autónomo y pacífico, serán capaces de entender la diferencia entre la guerra y la paz que se construye desde los medios de comunicación.</p>
<p>Pese a las dificultades para financiar mi proyecto —“Violencia y prensa: la necesidad de un nuevo modelo formativo para las y los periodistas en México”, que desarrollo actualmente desde Veracruz, dentro de los estudios de Doctorado en Ciencias Sociales y Jurídicas en la Universidad de Córdoba en España—, confío en que encontraré el apoyo necesario para continuar investigando y terminar la propuesta educativa. Espero que este canal de comunicación pueda servir para difundir mi mensaje y lograr cualquier tipo de ayuda o colaboración.</p>
<p>Es imprescindible comenzar por reconocer la herida más profunda de México, de donde emana la violencia que hoy se ha naturalizado. Después, reconocer que gran parte del periodismo mexicano lo ha hecho mal, que ha comunicado desde el miedo, desde el odio y la violencia. Y que, sin darse cuenta, ha sido atrapado por este ciclo violento que a cada día se fortalece con las cobertura a favor de la guerra y no de la paz.</p>
<p>Mi propuesta formativa es presentada desde la perspectiva de la Educación para la Cultura de Paz, que apuesta por educar para afrontar los conflictos, las incertidumbres, los riesgos y lo inesperado en la ciencia y en la vida, tan propio de nuestro tiempo. Es decir, para regular conflictos, gobernar la complejidad y ser conscientes de los retos que hoy tiene México con el mismo y ante el mundo.</p>
<p>Mi objetivo y aspiración al mismo tiempo es que esta propuesta formativa pueda ser enseñada en las universidades mexicanas y en los medios de comunicación como estrategia de intervención, prevención, reparación del daño y resolución del conflicto del periodismo en México.</p>
<p>México clama paz y desde el periodismo la podemos construir.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Periodismo en Centroamérica: miedos y esperanzas al informar</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/periodismo-en-centroamerica-miedos-y-esperanzas-al-informar/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Paola Alemán]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 23 May 2018 16:23:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[El Salvador]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo centroamericano]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo y paz]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo y violencia]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.puroperiodismo.cl/?p=28923</guid>

					<description><![CDATA[En el Salvador —y en Guatemala y en Nicaragua— el miedo y la necesidad (económica y de creer en un cambio) se conjugan en cada jornada laboral, en una región donde si no muestras ambas no sobrevivirías a la incertidumbre. Compartimos este análisis de una periodista salvadoreña que vive en Chile.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>En el Salvador —y en Guatemala y en Nicaragua— el miedo y la necesidad (económica y de creer en un cambio) se conjugan en cada jornada laboral, en una región donde si no muestras ambas no sobrevivirías a la incertidumbre. Compartimos este análisis de una periodista salvadoreña que vive en Chile.</h3>
<p><img decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/centroamerica_gif.gif" alt="centroamerica_gif" width="800" height="578" class="alignnone size-full wp-image-28925" /></p>
<p>«Vámonos de aquí», me dijo, con sus ojos particularmente saltones pero esa vez más abiertos que nunca.</p>
<p>No estaba acostumbrado a la cobertura noticiosa de asesinatos, no al menos a diario en un país como El Salvador. Esa vez, el equipo que la realizaba habitualmente tenía una asignación especial. Las corbatas y las caras estiradas de los políticos ante preguntas claves tendrían que esperar. Una pareja de hermanos había sido asesinada en una zona complicada de la capital salvadoreña, San Salvador.</p>
<h4>EL MIEDO DE GRABAR Y TERMINAR SIENDO NOTICIA</h4>
<p>Moisés Renderos es un camarógrafo con más de dos décadas de experiencia. Las coberturas internacionales le han permitido viajar a por lo menos 10 países, pero cuando se trata de viajes no duda en recordar que los más difíciles no tienen que ver con abordar un avión o un tren para desplazarse kilómetros y kilómetros tras la noticia.</p>
<p>Esa mañana de 2016, cuando recibió la asignación junto a su periodista (su servidora), algo en él no estaba conforme. Y cómo estarlo, si los mismos compañeros le refutaban a diario, entre broma y preocupación, la suerte que tenía de asistir a la Casa Presidencial, Corte Suprema de Justicia u otro lugar o evento en el que perseguir a un político era el riesgo más grande, si es que este se incomodaba por el correteo y las preguntas.</p>
<p>Cerca de las 8 de la mañana en la ya húmeda capital centroamericana, el calor no solo era cosa del clima tropical, sino el hecho de seguir con la lente cada toma y entrevista policial en un territorio donde dominaba la Pandilla 18.</p>
<p>Era en una las denominadas “zonas calientes” por la actividad pandilleril y la cantidad de homicidios, en la que ese día buscábamos respuestas al asesinato de dos hermanos —hombre y mujer— quienes no tenían aparentes vínculos con estos grupos delictivos.</p>
<p>Sin embargo, la desesperanza crecía a cada minuto transcurrido. Uno de los oficiales en la zona recomendaba retirarse del lugar lo más pronto posible. ¿Qué podría pasar? Los policías están aquí, me aseguró Renderos. El silencio de sus compañeros con miradas esquivas fue su respuesta.</p>
<p>La cobertura transcurrió con toda la normalidad posible, pero con señales de alerta y miradas de un equipo cómplice por si algo raro se presentaba.</p>
<p>El micrófono captaba sin rostro a la propietaria de una tienda que relataba cómo la madrugada fue atravesada por la ráfaga auditiva de balazos provenientes de la casa de sus vecinos de años.</p>
<p>De pronto, Renderos llegó agitado. “¡Vámonos ya!”, fue su orden. Por lo general eso lo decide el periodista en terreno en cualquier parte del mundo donde se ejerza esta profesión llena de prismas, repito, según el suelo en la que se desarrolle.</p>
<p>Agregó en tono desalentador: “Ya nos tienen bien lenteados», expresión salvadoreña que significa caer en la vigilancia de una o más personas, con fines que van desde la coquetería hasta la amenaza directa. Bastó que uno de los “dueños” del lugar, a través de un joven residente, nos hiciera llegar el mensaje de lo molesta que se había vuelto nuestra presencia.</p>
<p>Esa vigilancia empezó desde un extremo del lugar del doble crimen, hasta una amplia casa de esquina en la que fue pintada una publicidad de la empresa de telecomunicaciones Claro, a lo largo de su pared. Ahí uno de los «posteros» (vigilante) de la pandilla que dominaba la zona, se aseguraba que ante la indicación dada al camarógrafo de irse del lugar, se cumpliera en tiempo y espacio adecuado, antes de cualquier ataque o reconocimiento facial que derivara en una futura venganza.</p>
<p>Terminamos a medias el trabajo encomendado. Sin vacilar, las jefaturas pedían abandonar territorio hostil cuando la vida estuviera en peligro. Salimos con miedo y desencanto por lo que el país se ha convertido con el paso de los años y luego de un largo conflicto armado que heredó violencia y cerca de 100 mil muertes en busca de “la paz”.</p>
<p>Esta, en Centroamérica, es una historia que se repite al ejercer periodismo en otros países como Honduras y Guatemala, donde las pandillas han poblado zonas fronterizas con México en el caso guatemalteco, o ciudades hondureñas, como la industrial San Pedro Sula. Tegucigalpa, la capital, no está exenta de esa realidad. De hecho, el <a href="https://cpj.org/">Comité para la Protección de Periodistas</a> viene investigando desde antes de 2012 la impunidad que rodea el asesinato de comunicadores centroamericanos, con hipótesis que no pasan a pistas concretas y terminan en eso: en impunidad fomentada por las autoridades de los países en los que haya caído un periodista por pandillas, crimen organizado o por enfurecer al narcotráfico con sus escritos (<a href="https://cpj.org/es/central_america-spanish.pdf">ver informe</a>).</p>
<p>La Comisión Investigadora de Atentados a Periodistas (CIAP) de la <a href="http://felap.org/">Federación Latinoamericana de Periodistas</a> (FELAP) consignó a finales del 2017 que en todo el año pasado, 14 periodistas latinoamericanos fueron asesinados ejerciendo su profesión.</p>
<p>La FELAP dice que entre estos, 7 asesinatos ocurrieron en México, 1 en Honduras, 1 en Guatemala, pero olvidó consignar en el décimo quinto lugar, al camarógrafo salvadoreño Samuel Rivas de 28 años, quien murió a manos de pandilleros cuando gozaba de su primer día de vacaciones, en noviembre de 2017. La versión policial apunta a que un aspirante a pandillero lo asesinó como parte del ritual que exigen los cabecillas de estos grupos delictivos para poder integrarlos a estos.</p>
<p>Sin embargo, periodistas como Luisa Moncada, ahora viviendo en Canadá, mostraron públicamente su inconformidad por la teoría de las autoridades sobre la forma en que fue asesinado su excompañero de labores en un canal de la capital salvadoreña.</p>
<p>Citando su desconcierto, Moncada calificó la investigación como «escueta y poco creíble» debido a que luego de meses de investigación, se presentó al presunto culpable (un miembro de la pandilla 18) en un momento mediáticamente oportuno para la Policía Nacional Civil (PNC) y la Fiscalía General de la República (FGR) de El Salvador instituciones que no sustentaron esta afirmación con evidencia contundente.</p>
<p>Semanas antes, <a href="https://www.biobiochile.cl/noticias/internacional/america-latina/2018/04/24/detienen-a-esposo-de-periodista-asesinada-en-el-salvador.shtml">una periodista identificada como Karla Turcios había sido asesinada</a>, según las autoridades por su pareja, quien ahora se encuentra en prisión. Entonces, vino el descontento del gremio periodístico, por el momento en el que ofrecieron respuestas del caso de Rivas, del que no se veían avances desde el año pasado. “El momento oportuno” de las autoridades, según Moncada, fue ofrecer de la noche a la mañana el resultado de una investigación, ante la presión social que derivó el asesinato de la colega.</p>
<h4>DEL MIEDO A LA ESPERANZA POR COMUNICAR</h4>
<p>Los retos de un periodismo centroamericano, sin riesgo de asesinatos, presentan un franco ascenso si el panorama se observa desde esta zona de Sudamérica. En Chile, la visión desde una perspectiva foránea, pero con vivencias puntuales, se vuelve 20-20.</p>
<p>Comunicar desde esa zona convulsionada se vuelve un ejercicio valioso, con conocimiento de situaciones complejas. Una alternativa a compartir anécdotas periodísticas en un territorio como Chile, por hoy libre de grupos criminales tan violentos como las pandillas, o los dedicados al narcotráfico como los que operan en el denominado “Triángulo Norte” integrado por El Salvador, Honduras y Guatemala.</p>
<p>Miedo y necesidad (económica y de creer en un cambio) se conjugan en cada jornada laboral, en una región donde si no muestras ambas no sobrevivirías a la incertidumbre.</p>
<p>Moisés Renderos considera que a estas alturas, la delincuencia en su país se ha salido de control, pero se mantiene tras la lente para hacer llegar su testimonio a nuevas generaciones que integren la prensa en cualquier parte del continente, incluido Chile, donde si bien la amenaza delincuencial es significativamente inferior con relación a otras partes de América Latina, vivencias como la suya pueden aportar un marco referencial de cuán peligroso es ejercer, hasta dónde perseguir la verdad en terreno, y qué significa mantenerse detrás de esta con una cámara, grabadora o micrófono como arma para conseguirla.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El periodista mexicano debe formarse como un corresponsal de guerra</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/el-periodista-mexicano-debe-formarse-como-un-corresponsal-de-guerra/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Isela Carrasco]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 30 Jun 2017 16:23:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[asesinato de periodistas]]></category>
		<category><![CDATA[corresponsal de guerra]]></category>
		<category><![CDATA[formación de periodistas]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo y violencia]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.puroperiodismo.cl/?p=28225</guid>

					<description><![CDATA[Isela Carrasco propone modificar los programas de formación de periodistas en México, uno de los países más letales para ejercer la profesión: en los últimos seis meses son ocho los profesionales asesinados. "Cubrir una guerra no es un asunto propio de héroes", escribe. "La universidad debe responder a sus compromisos y brindar una respuesta al conflicto preparando a sus estudiantes para el contexto violento".]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>Tiempos complejos requieren soluciones complejas. Isela Carrasco propone modificar los programas de formación de periodistas en México, uno de los países más letales para ejercer la profesión: en los últimos seis meses son ocho los profesionales asesinados. «Cubrir una guerra no es un asunto propio de héroes», escribe. «La universidad debe responder a sus compromisos y brindar una respuesta al conflicto preparando a sus estudiantes para el contexto violento».</h3>
<div id="attachment_28227" style="width: 1034px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28227" class="wp-image-28227 size-large" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/06/marcha_ruben_espinoza_veracruzano_asesinado_2015-1024x683.jpg" alt="marcha_ruben_espinoza_veracruzano_asesinado_2015" width="1024" height="683" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/06/marcha_ruben_espinoza_veracruzano_asesinado_2015-1024x683.jpg 1024w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/06/marcha_ruben_espinoza_veracruzano_asesinado_2015-800x533.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/06/marcha_ruben_espinoza_veracruzano_asesinado_2015.jpg 1920w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><p id="caption-attachment-28227" class="wp-caption-text">Marcha por Rubén Espinosa, periodista veracruzano asesinado el 2015. Foto: <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Marcha_por_Rub%C3%A9n_Espinosa,_periodista_asesinado_(2).jpg" target="_blank">EneasMx, Wikimedia Commons</a>.</p></div>
<p>Las cifras que ha dejado la violencia derivada de la guerra contra el narcotráfico cantan para México y confirman que esta profesión se encuentra en estado de emergencia.</p>
<p>El año 2016 muestra a México como el segundo país con más asesinatos en el mundo después de Siria de acuerdo a las observaciones del <a href="http://www.iiss.org/en/iiss%20voices/blogsections/iiss-voices-2017-adeb/may-8636/mexico-murder-rate-9f41">International Institute for Strategic Studies</a> que registró 23.000 homicidios dolosos y 35.433 desplazados internos. Los rankings tampoco favorecen a México. Su índice de paz es bajo debido a los altos índices de violencia y violación de los derechos humanos y, además, es un país que está clasificado sin libertad de prensa de acuerdo al informe anual que presenta Reporteros Sin Fronteras.</p>
<p>El año pasado 11 periodistas fueron asesinados en México y este dato representa el tercero más alarmante después de 13 en Afganistán y 15 en Iraq, de acuerdo al reporte <a href="http://www.ifj.org/nc/news-single-view/backpid/1/article/93-media-professionals-killed-in-2016/">List of Journalists &amp; Media Killed in 2016</a> que realiza la <a href="http://www.ifj.org/nc/news-single-view/backpid/1/article/93-media-professionals-killed-in-2016/">Federación Internacional de Periodistas</a>. En los 6 meses que van del año 2017, 8 periodistas han sido asesinados. El último caso de Alfredo Adame Pardo se hizo público el 27 de junio. El promedio es que al mes más de un periodista es asesinado en México.</p>
<p>De la revisión documental y teórica del conflicto del periodismo mexicano nace la necesidad de estudiar el caso más alarmante: el estado de Veracruz, el lugar más peligroso del continente americano para ejercer esta profesión. De acuerdo a diferentes reportes de organizaciones internacionales y nacionales mexicanas, 24 periodistas han sido asesinados en esta zona desde el año 2000.</p>
<p>Preocupada y motivada por entender la complejidad del conflicto del periodismo mexicano desde la muestra del caso de Veracruz desarrollé la investigación “El periodismo mexicano en emergencia: Análisis de la violencia ejercida sobre los periodistas de Veracruz y su relación con la Universidad” gestada dentro de los estudios del Máster en Cultura de Paz, Conflictos, Educación y Derechos Humanos en la Cátedra UNESCO de Resolución de Conflictos de la Universidad de Córdoba en España gracias a una beca de posgrado concedida por la Asociación Universitaria Iberoamericana de Posgrado.</p>
<p>En el estudio expongo un análisis de la violencia ejercida sobre los periodistas de Veracruz y reviso si la formación profesional que imparte la Universidad Veracruzana en su Licenciatura de Ciencias de la Comunicación, vigente desde el año 2004, responde al contexto violento que vive el periodismo.</p>
<p>Mi hipótesis es que existe la necesidad urgente de modificar el plan de estudios de la formación universitaria para prevenir y proteger a los periodistas de la violencia ejercida sobre ellos. La universidad no puede obviar la realidad a la que se enfrentarán sus estudiantes al egresar.</p>
<p>Finalmente, tras haber estudiado la realidad compleja del periodismo y el plan de estudios de la Universidad Veracruzana, propongo y justifico la urgencia de su modificación para incluir contenidos de riesgo, seguridad y paz. Dicha modificación representa la oportunidad de prevenir y proteger a los periodistas veracruzanos. “La violencia hacia los periodistas es un factor de descomposición social que inhibe la libertad de prensa en una sociedad, al tiempo de afectar el tejido social al evitar el ejercicio de una profesión que permite a la sociedad estar informada y comunicada de lo que acontece a su alrededor”, asegura el Dr. Juan Pablo Aguirre Quesada en su cuaderno de investigación Violencia hacia los periodistas y libertad de expresión, una referencia en mi estudio.</p>
<p>Los hallazgos de mi investigación sobre el periodismo en Veracruz también hacen visible la necesidad urgente de educar a los estudiantes como corresponsales de guerra porque, aunque México no sea un país declarado oficialmente en guerra, las cifras muestran lo contrario. Los periodistas deben prepararse como corresponsales de guerra para cubrir la realidad del país derivada de su situación política y del narcotráfico. Cubrir una guerra no es un asunto propio de héroes, sino una cuestión técnica basada fundamentalmente en bases teóricas, presentes en la amplia bibliografía científica dedicada al periodismo en general y a la información de guerra en particular, por lo que impartir esta formación desde la universidad ayudaría a prevenir y proteger a los periodistas.</p>
<p>“Ellos están ahí, sobre el terreno y actúan en la medida de sus recursos, como los ojos vicarios de quienes no podemos acompañarles”, asegura Alberto Piris, General de Artillería e investigador del Centro de Investigación para la Paz y quien también es referencia en mi estudio.</p>
<p>El propio desarrollo de las guerras ha ido modificándose con el paso de los años, conformando nuevas realidades a las que tienen que enfrentarse los profesionales de los medios de comunicación para poder desarrollar su labor. Por ello la universidad debe responder a sus compromisos y brindar una respuesta al conflicto preparando a sus estudiantes para el contexto violento.</p>
<p>Mi investigación basada en la muestra de los periodistas de Veracruz es un estudio inicial que busca desarrollar el conocimiento de todos aquellos elementos formativos, educativos y culturales que permitan obrar a favor de la paz.</p>
<p>Propongo una modificación o creación de un nuevo plan de estudios desde la perspectiva de Cultura de Paz que apuesta por educar a los jóvenes para afrontar los conflictos, las incertidumbres, los riesgos y lo inesperado en la ciencia y en la vida tan propio de nuestro tiempo. Es decir, para regular conflictos, gobernar la complejidad y ser conscientes de los retos que hoy tienen las sociedades, tal como plantea Cándida Martínez López y Sebastián Sánchez Fernández en su libro “Escuela, Espacio de paz. Experiencias desde Andalucía” del Instituto de la Paz y los Conflictos de la Universidad de Granada y quienes también son referencia en la investigación.</p>
<p>El proyecto de la modificación o creación de un nuevo plan de estudios lo desarrollaré dentro de la tesis doctoral en los próximos años. El esquema inicial es el siguiente: revisión documental y exploratoria de la formación universitaria en Cultura de Paz en el mundo; exploración de la aplicación de la educación del periodista en las aulas y su aplicación con el campo laboral desde contextos que se encuentren más avanzados en contenidos de riesgo, seguridad y paz en el mundo; diseño de ideas generales para la modificación del plan de estudios con relación al contexto violento; desarrollo del plan de cada una de las asignaturas, las unidades didácticas para presentar una prueba piloto; y, finalmente, hacer la presentación final del plan de estudios y la puesta en marcha.</p>
<p>Mi proyecto aún está en busca de financiamiento para continuar el trabajo de campo. Lo que persigo es continuar las pesquisas lo más rápido posible para ganar tiempo por la situación de emergencia que presenta el periodismo en México, poder salvar vidas y prevenir más asesinatos.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Óscar Durán sobre la crónica colombiana y la polarización de los medios</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/oscar-duran-sobre-la-cronica-colombiana-y-la-polarizacion-de-los-medios/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Patricio Contreras]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 21 Jun 2017 21:58:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[crónica periodística]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo en Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo y violencia]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.puroperiodismo.cl/?p=28188</guid>

					<description><![CDATA["Estudiar periodismo es un acto de rebeldía", dice Durán, periodista y profesor de la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá, Colombia. A principios de junio de 2017 visitó Chile para participar en actividades académicas de la Escuela de Periodismo UAH (nuestra alma máter) y del diplomado en Escritura Narrativa de No Ficción, que dirige Roberto Herscherr. En este video hace un diagnóstico de la crónica en Colombia, la polarización de los medios en su país y cómo los estudiantes de periodismo pueden aprovechar este momento para publicar nuevas historias.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>«Estudiar periodismo es un acto de rebeldía», dice Durán, periodista y profesor de la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá, Colombia. A principios de junio de 2017 visitó Chile para participar en actividades académicas de la Escuela de Periodismo UAH (nuestra alma máter) y del diplomado en Escritura Narrativa de No Ficción, que dirige Roberto Herrscher. En este video hace un diagnóstico de la crónica en Colombia, la polarización de los medios en su país y sobre las oportunidades que tienen hoy los estudiantes de periodismo.</h3>
<style>.embed-container { position: relative; padding-bottom: 56.25%; height: 0; overflow: hidden; max-width: 100%; } .embed-container iframe, .embed-container object, .embed-container embed { position: absolute; top: 0; left: 0; width: 100%; height: 100%; }</style>
<div class='embed-container'><iframe src='https://www.youtube.com/embed/z41VtDV8-VY' frameborder='0' allowfullscreen></iframe></div>
<p><strong>Cámara</strong>: Fabián Hernández<br />
<strong>Entrevista y edición</strong>: Patricio Contreras</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>«En Malos Pasos»: un proyecto transmedia que recorrerá los siete países más violentos de América Latina</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/en-malos-pasos-un-proyecto-transmedia-que-recorrera-los-siete-paises-mas-violentos-de-america-latina/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Patricio Contreras]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 21 Jun 2017 15:29:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Alejandra Sánchez Inzunza]]></category>
		<category><![CDATA[Dromómanos]]></category>
		<category><![CDATA[En Malos Pasos]]></category>
		<category><![CDATA[Innovación periodística en Iberoamérica]]></category>
		<category><![CDATA[José Luis Pardo]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo y violencia]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.puroperiodismo.cl/?p=28137</guid>

					<description><![CDATA[¿Por qué nos matamos tanto? Esta pregunta, incómoda pero necesaria, es la que mueve a José Luis Pardo y Alejandra Sánchez Inzunza —fundadores de Dromómanos— a iniciar "En Malos Pasos", una investigación sobre "por qué matamos, por qué morimos y cómo sobrevivimos". Alejandra nos explica, además, por qué la colaboración con su audiencia es clave para sacar adelante el proyecto.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>¿Por qué nos matamos tanto? Esta pregunta, incómoda pero necesaria, es la que mueve a José Luis Pardo y Alejandra Sánchez Inzunza —fundadores de Dromómanos— a iniciar «En Malos Pasos», una investigación sobre «por qué matamos, por qué morimos y cómo sobrevivimos». Alejandra nos explica, además, por qué la colaboración con su audiencia es clave para sacar adelante esta idea.</h3>
<p><em>Este artículo es parte de nuestra serie sobre innovación periodística en Iberoamérica. Si quieres compartir algún proyecto o iniciativa, <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=28077" target="_blank">completa este formulario</a>. Pronto te contactaremos.</em></p>
<div id="attachment_28183" style="width: 1930px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28183" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/06/dromomanos_alejandra_sanchez_jose_luis_pardo_foto.jpg" alt="José Luis Pardo y Alejandra Sánchez Insunza, directores de Dromómanos." width="1920" height="1280" class="size-full wp-image-28183" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/06/dromomanos_alejandra_sanchez_jose_luis_pardo_foto.jpg 1920w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/06/dromomanos_alejandra_sanchez_jose_luis_pardo_foto-800x533.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/06/dromomanos_alejandra_sanchez_jose_luis_pardo_foto-1024x683.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /><p id="caption-attachment-28183" class="wp-caption-text">José Luis Pardo y Alejandra Sánchez Insunza, directores de Dromómanos.</p></div>
<p>A comienzos de junio la edición en español del New York Times publicó <a href="https://www.nytimes.com/es/2017/06/04/por-que-en-america-latina-se-mata-mas/?mcubz=1" target="_blank">un texto</a> que comenzaba con una descripción de seis asesinatos ocurridos el 28 de enero de 2017 en una de las zonas más violentas del estado de Río de Janeiro, Brasil. Los nombres de esas víctimas —sus historias— suelen olvidarse: diariamente hay 400 homicidios en esta región del mundo. Es decir, cuatro personas cada quince minutos. Los autores de la columna, Alejandra Sánchez Inzunza y José Luis Pardo, escriben: «Durante años, los gobiernos han maquillado la cifras y han culpado al vecino. Los números, a veces, causan más preocupación que los muertos. «.</p>
<p>Alejandra (Ciudad de México, 1986) y José Luis Pardo (Coruña, 1985) son los fundadores de <a href="http://dromomanos.com" target="_blank">Dromómanos</a>, una productora de proyectos periodísticos de alcance regional que anteriormente produjo una serie de reportajes sobre la <a href="http://dromomanos.com/narcoamerica/" target="_blank">ruta de la cocaína en 18 países</a>. De esa experiencia nació el libro «Narcoamérica» (Tusquets, 2015). También lanzaron la investigación <a href="http://dromomanos.com/indigenas-vs-narco/" target="_blank">«Indígenas frente al narco»</a> junto a VICE News y la Maestría en Periodismo sobre Políticas Públicas del CIDE, apoyados por la Fundación W.K. Kellogg.</p>
<p>Hoy Dromómanos está embarcado en otro proyecto relacionado con la columna del NYT. «En Malos Pasos» es una iniciativa que llevará a Alejandra y José Luis por los siete países más violentos de América Latina: Brasil, Venezuela, Colombia, Honduras, El Salvador, Guatemala y México. Su objetivo es observar, reportear y construir historias transmedia que les permitan responder esa pregunta tan elusiva como necesaria: ¿por qué nos matamos tanto?</p>
<p>Para lograr ese objetivo, sus creadores quieren —y piden— ayuda de la audiencia. Es más, lo plantean como un paso necesario para aprender sobre la violencia en América Latina. Pueden ser conversaciones virtuales o presenciales, individuales o colectivas, sobre un caso personal o sobre algunos de los casos que <a href="http://dromomanos.com/enmalospasos/historias/" target="_blank">ya han publicado</a>. En su sitio web puedes <a href="http://dromomanos.com/enmalospasos/participa/" target="_blank">completar el formulario</a> con las distintas modalidades de participación.</p>
<p>«En Malos Pasos» se inició en enero de 2017 y actualmente cuenta con financiamiento del Open Society Foundations. Además, es parte de la campaña <a href="https://www.instintodevida.org/" target="_blank">«Instinto de vida»</a>, que reúne a más de 50 organizaciones que apuestan por disminuir los homicidios a la mitad en los próximos diez años. Alejandra Sánchez y José Luis están a cargo, pero un equipo los apoya: en la estrategia digital está Carlos Serrano; la comunidad es gestionada por Marta Martínez; y el diseño es obra de Oscar Islas y Mario Villalobos.</p>
<p>Este video es un resumen de lo que Dromómanos ha hecho hasta el momento. Abajo, Alejandra profundiza en algunas dimensiones de «En Malos Pasos», especialmente en la relación con la audiencia y en su intención de trabajar un concepto que va más allá de lo periodístico.</p>
<style>.embed-container { position: relative; padding-bottom: 56.25%; height: 0; overflow: hidden; max-width: 100%; } .embed-container iframe, .embed-container object, .embed-container embed { position: absolute; top: 0; left: 0; width: 100%; height: 100%; }</style>
<div class='embed-container'><iframe src='https://www.youtube.com/embed/kOruzptYyvo' frameborder='0' allowfullscreen></iframe></div>
<h4>EN QUÉ CONSISTE «EN MALOS PASOS»</h4>
<p>El proyecto cuenta con tres ejes centrales: una plataforma web a través de la cual creamos una comunidad con la que interactuamos tanto virtual como personalmente para debatir entre todos y buscar soluciones; la publicación de diferentes series en medios internacionales y nacionales para crear una agenda sobre el tema y tener un impacto a nivel regional y local; y, por último, la alianza con diferentes organizaciones sociales especializadas en advocacy y movilización, para que el diagnóstico periodístico y las ideas que surgen de la comunidad se puedan concretar en políticas públicas para la reducción del homicidio.</p>
<h4>ELEMENTO DIFERENCIADOR: RELACIÓN CON LA AUDIENCIA</h4>
<p>La clave de «En Malos Pasos» es la interacción con sus usuarios. En <a href="http://dromomanos.com/enmalospasos" target="_blank">www.dromomanos.com</a> encontrarán un cuestionario para conversar con sus autores virtual (vía Skype, WhatsApp y Facebook) o personalmente (desde un café hasta un evento en una universidad o barrio). La comunidad puede contar su propia historia, aportar datos y contexto o hablar sobre los sentimientos y percepciones que producen las historias de los protagonistas. Para ahondar en este diálogo entre el periodismo y la sociedad, los creadores de «En Malos Pasos» impartirán talleres y montará instalaciones interactivas en diferentes ciudades de América Latina.</p>
<style>.embed-container { position: relative; padding-bottom: 56.25%; height: 0; overflow: hidden; max-width: 100%; } .embed-container iframe, .embed-container object, .embed-container embed { position: absolute; top: 0; left: 0; width: 100%; height: 100%; }</style>
<div class='embed-container'><iframe src='https://www.youtube.com/embed/bTHSP1Re9no' frameborder='0' allowfullscreen></iframe></div>
<h4>UNA COMUNIDAD EN CRECIMIENTO</h4>
<p>Dromómanos tiene especial hincapié en personas de entre 15-45 años, latinoamericanos, interesados en temas relacionados con los derechos humanos, la cultura de paz, la reducción de la violencia y la política de drogas. Igualmente, queremos llegar a influencers y tomadores de decisiones que puedan contribuir al proyecto.</p>
<p>Tenemos unas 22.000 mil visitas al mes. Desde el lanzamiento de «En Malos Pasos» en mayo pasado, hemos visto el crecimiento de la comunidad, un nivel mucho mayor de engagement y participación entre los usuarios y un impacto más grande en los contenidos que publicamos en medios.</p>
<h4>¿QUÉ SIGNIFICA QUE SEA UN PROYECTO TRANSMEDIA?</h4>
<p>«En Malos Pasos» es un proyecto trasnmedia porque utiliza diferentes soportes para llegar al público y, además, es esencial que el público forme parte del proyecto. Empezamos elaborando una plataforma web que incorporará diferentes formatos (texto, vídeo, foto, ilustraciones, etc) y a partir de ahí fomentamos la participación de la comunidad. Esas interacciones a la vez se traducirán en nuevos productos para incrementar el debate. Acompañamos esta plataforma con publicaciones en medios web y revistas y al final del proyecto escribiremos un libro. Más allá de los canales y formatos de los medios, para nosotros es importante aunar otras disciplinas. Por ejemplo, impartiremos talleres en el que nos acompañarán protagonistas de nuestras historias para saber cómo contar la violencia; haremos instalaciones interactivas con conceptos más artísticos donde la gente pueda participar con sus inquietudes o a través de asociaciones civiles también tenemos en mente hacer acciones directamente en las comunidades afectadas por el homicidio. Vemos «En Malos Pasos» más como un concepto sobre la violencia que como un proyecto meramente periodístico.</p>
<h4>COORDENADAS</h4>
<p><a href="http://dromomanos.com" target="_blank">www.dromomanos.com</a> | <a href="https://www.facebook.com/dromomanos/?fref=ts" target="_blank">Facebook</a> | <a href="https://twitter.com/Dromomanos" target="_blank">Twitter</a> | <a href="https://www.instagram.com/dromomanos/" target="_blank">Instagram</a> | <a href="https://www.youtube.com/user/dromomanos" target="_blank">YouTube</a> | Sobre <a href="http://dromomanos.com/enmalospasos/que-es/" target="_blank">«En Malos Pasos»</a>.</p>
<hr />
<p><em><strong>Otras iniciativas de innovación periodística en Iberoamérica:</strong></em><br />
<a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=28137" target="_blank">«En Malos Pasos»: un proyecto transmedia sobre la violencia latinoamericana</a><br />
<a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=28216" target="_blank">#WeAreClimate y la lucha por el cambio climático</a><br />
<a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=28159" target="_blank">La experimentación obsesiva y móvil de UNO en Argentina</a><br />
<a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=28350" target="_blank">Postdata.club, la iniciativa pionera de periodismo de datos en Cuba</a></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>México, la tragedia que no termina</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/mexico-la-tragedia-que-no-termina/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Luis Guillermo Hernández]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 May 2017 14:53:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Valdez]]></category>
		<category><![CDATA[libertad de expresión]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[narcoperiodismo]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo y violencia]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.puroperiodismo.cl/?p=28010</guid>

					<description><![CDATA[El asesinato del periodista mexicano Javier Valdez nos remeció. Y debe seguir remeciéndonos. Luis Guillermo Hernández describe la situación como una mezcla de silencio y pesadilla en la que parece imposible gritar o despertarse.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>El asesinato del periodista mexicano Javier Valdez nos remeció. Y debe seguir remeciéndonos. Luis Guillermo Hernández describe la situación como una mezcla de silencio y pesadilla en la que parece imposible gritar o despertarse. Pero esto no es un mal sueño: es lo que viven día a día los periodistas del país de los sueños masacrados.</h3>
<div id="attachment_28013" style="width: 1034px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28013" class="size-full wp-image-28013" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/05/javiervaldez_ProtoplasmaKid.jpg" alt="Foto: ProtoplasmaKid" width="1024" height="768" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/05/javiervaldez_ProtoplasmaKid.jpg 1024w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/05/javiervaldez_ProtoplasmaKid-800x600.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/05/javiervaldez_ProtoplasmaKid-1013x760.jpg 1013w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><p id="caption-attachment-28013" class="wp-caption-text">Javier Valdez fue asesinado el 15 de mayo de 2017. Foto: <a href="https://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:Demonstration_against_Javier_Valdez_murdering_-_May_16_2017_-_Mexico_City_05.jpg" target="_blank">ProtoplasmaKid</a>.</p></div>
<p>La verdadera tragedia es que esto no termina nunca. Como las pesadillas.</p>
<p>Pienso en ello mientras veo las fotos que me envían desde Sinaloa, con la multiplicación del rostro de Javier Valdéz, el colega periodista asesinado, que amanecieron esparcidas por toda su ciudad en un grafiti estridente, doloroso, colmado de furia: “¡Justicia!”</p>
<p>Pienso en ello todo el día, mientras recuerdo aquella vez que coincidimos, en Guadalajara, y platicamos largo y tendido, cerveza y complicidades en mano, sobre ese particular periodismo que se rebela —frontal— contra el silencio impuesto en mi país con ráfagas de rabia y balas.</p>
<p>—La censura es una forma de mutilación del alma del periodista— me dijo.</p>
<p>—Y de todos, en general, Javier, la censura nos chinga el alma… a todos.</p>
<p>—Pero a nosotros… antes te amenazaban, ahora al periodista le meten un cañón de <em>AK-47</em> cualquier narco, matón y policías y militares a su servicio para mutilar, prohibir: no protestes, no digas noescribasnorespires— dijo. Y luego un largo silencio. Porque los silencios también gritan.</p>
<p>No había, lo recuerdo perfectamente, ninguna impostura en sus palabras. Que me desmientan, si no, César Vallejo, Bukowski, Rubem Fonseca, Chandler, Elroy y Marshall Berman que llegaron puntuales a la cita. Carajo: es verdad que todo lo sólido se desvanece en el aire.</p>
<p>Javier estaba lejos de la estridencia mercantilista de muchos otros que hablan de la guerra desde la fantasía, sin que las balas les quemen el pellejo. Él estaba dentro. Totalmente dentro del campo de los <em>chingazos</em>, como llaman en su región a esta carnicería que de tan persistente y eterna ya es infierno.</p>
<p>Y aunque estaba en la trinchera, aunque sintiera “como si siempre hubiera un francotirador apuntándote, esperando, al acecho, para la celada, para jalar el gatillo”, no <em>se</em> <em>rajó</em>, no claudicó y su prosa, su filosofía personal, siempre defendieron a la vida.</p>
<p>Aunque estaba rodeado de muerte, cercado de muerte, atiborrado de muerte, defendía la vida, porque eso hace un periodista cuando denuncia impunidad, complicidad, contubernio, complacencia, que son mecanismos todos de una misma máquina sangrienta en el país de los sueños masacrados.</p>
<p>Pienso en todo eso, mientras veo las fotos del funeral de Javier. Mientras leo el mensaje de su hijo. No dejen solo a mi papá. Mientras me estremezco, otra vez, con las protestas de un puñado —aún reducido, pero cada vez más numeroso— de periodistas de todo mi país que replican mi grito: ¡No, señor Presiente: usted quédese con su minuto de silencio que no nos sirve para nada. Nosotros vamos a gritar: ¡Justicia”.</p>
<p>Pienso en todo eso, mientras reviso las cifras: casi treinta y seis mil periodistas amenazados, insultados o acosados, de algún modo. Principalmente por la “autoridad”. Y eficacia judicial del uno por ciento, para resolver más de ciento veinte crímenes. Uno por ciento. Nada. Absolutamente nada.</p>
<p>Los crímenes contra periodistas en México han creado zonas de hondo silencio en mi país: Tamaulipas, Sinaloa, Guerrero, Michoacán, Chihuahua, Nuevo León, Coahuila, Durango, Veracruz. Son entidades con amplias regiones donde los periodistas sólo pueden difundir información aprobada por los cárteles de la droga, los jefes de la delincuencia organizada, los jefes de la Plaza o los políticos en turno, que son muchas veces una y la misma cosa.</p>
<p>Y si se rebelan, si hacen periodismo, los matan, los secuestran, los desaparecen, los ejecutan con impunidad total y permanente. Como a Javier, como a Regina Martínez, a Miroslava Breach, a Gregorio Jiménez, a Rubén Espinosa, a Anabel Flores, a Moisés Sánchez… a los más de cien periodistas caídos en lo que va de este siglo.</p>
<p>Pienso en eso. Leo el mensaje de mi colega Juan Veledíaz —estoy mal, triste, a ratos lloro, a ratos la rabia me tiene a punto de explotar. Pero aquí voy, ando por todos lados reporteando— uno de los más cercanos amigos de Javier, y pienso en eso.</p>
<p>Claro que lo pienso. Si hasta he llegado a creer que el optimismo es una claudicación en estos casos, con este panorama:</p>
<p>Ni siquiera setenta y dos horas habían pasado desde que México se estremeciera con el asesinato de Javier, y de que el Presidente del país prometiera acciones, los gobernadores de los estados prometieran acciones, los alcaldes de las ciudades prometieran acciones, los diputados y senadores del Congreso prometieran acciones, y ya la verdadera dimensión de nuestra realidad les devolvía sus palabras a la cara. Otro compañero desaparecido.</p>
<p>Desaparecido, el eufemismo para no decir secuestrado por un comando sin rostros, pero armado hasta los dientes. Desaparecido, esfumado, evaporado como el humo de las promesas. Como otros 23 colegas periodistas que desde 2003 no sabemos dónde están. Si aún están.</p>
<p>La verdadera tragedia es que esto no termina nunca. Como las pesadillas.</p>
<p>Pienso en ello como quien mira hacia la ventana, como esperando a que el viento le susurre lo contrario.</p>
<hr />
<p><em>Video relacionado: <a href="https://www.youtube.com/watch?v=iP9O4P9dbRM" target="_blank">Mónica González rinde un homenaje al periodista Javier Valdez</a>.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Entre cenizas y tinta: la investigación de Javier Osuna sobre los hornos crematorios en Colombia</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/entre-cenizas-y-tinta-la-investigacion-de-javier-osuna-sobre-los-hornos-crematorios-en-colombia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Laura Tatiana Rojas]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 02 Dec 2016 13:12:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Osuna]]></category>
		<category><![CDATA[libertad de expresión]]></category>
		<category><![CDATA[libro]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo y violencia]]></category>
		<category><![CDATA[violencia]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.puroperiodismo.cl/?p=27737</guid>

					<description><![CDATA[Osuna es el autor de “Me hablarás del fuego. Los hornos de la infamia”, una desgarradora investigación sobre las centenas de víctimas —casi 600— incineradas en hornos crematorios por parte de los paramilitares en ese país. Conversamos con él sobre su trabajo, las amenazas, el esquema de seguridad que lo acompaña permanentemente y la canción que compuso especialmente para recordar a los desaparecidos.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3><em>Por <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?author_name=tatiana" target="_blank">Laura Tatiana Rojas</a> y <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?author_name=camila" target="_blank">Camila Aranaga Hernández</a>. </em>Osuna es el autor de “Me hablarás del fuego. Los hornos de la infamia”, una desgarradora investigación sobre las centenas de víctimas —casi 600— incineradas en hornos crematorios por parte de los paramilitares en ese país. Conversamos con él sobre su trabajo, las amenazas, el esquema de seguridad que lo acompaña permanentemente y la canción que compuso especialmente para recordar a los desaparecidos.</h3>
<style>.embed-container { position: relative; padding-bottom: 56.25%; height: 0; overflow: hidden; max-width: 100%; } .embed-container iframe, .embed-container object, .embed-container embed { position: absolute; top: 0; left: 0; width: 100%; height: 100%; }</style>
<div class='embed-container'><iframe src='https://www.youtube.com/embed/X2G2j3MK3Fk' frameborder='0' allowfullscreen></iframe></div>
<p>Javier Osuna es un periodista. Pero también es un ser humano que canta y escribe sobre las víctimas que han vivido, sufrido y sentido el conflicto armado colombiano. Pese a que ha sufrido atentados fallidos dice que no dejará el periodismo por miedo sino que por viejo.</p>
<p>Cada una de las líneas de “Me hablarás del fuego” es estremecedora y sumamente valiosa para la memoria colombiana. La mayoría de las veces se escucha el relato desde el perpetrador pero poco desde las voces que han estado ausentes. En su investigación relata la atrocidad cometida por los paramilitares en el Norte de Santander, a cargo de Jorge Iván Laverde Zapata, alias “El Iguano” —quien pronto recobrará su libertad—, quien dio la orden de construir los hornos crematorios de Juan Frío en el municipio de Villa del Rosario y en la finca Pacolandia.</p>
<p>Hay una palabra para hablar sobre estas víctimas. Una palabra problemática, indeseada: “desaparecidos”. Esta palabra, dice Javier, implica una profunda espera para sus familiares. “A lo largo de mi relación con sus familiares he aprendido una importante lección: en nuestro país, el uso del término implica casi una sentencia forense, de ley. El desaparecido, lamentablemente, es el muerto que aún no aparece, el que no ha sido localizado, el incómodo de la justicia”.</p>
<p>El desaparecido, aclara Javier, reúne algunas características: “No eligió su destino, fue suprimido por otros del paisaje de la vida. No está muerto, está ausente. Permanece vivo en la memoria de sus seres queridos. Ellos mantienen su habitación intacta, sus juguetes a salvo, sus deudas, sus anotaciones, sus cuadernos, su ropa, en fin, lo esperan. Pero lo esperan como se lo llevaron, no en un ataúd, no en una fosa común, no en cenizas”.</p>
<p>Según los testimonios dados por Iván Laverde a Javier, los hornos fueron creados por el rumor de que el Gaula (Grupo de Acción Unificada por la Libertad Personal) y el DAS (Departamento Administrativo de Seguridad) venían desde Bogotá para hacer allanamientos. Los hornos fueron una estrategia para que no se descubrieran las fosas de los paramilitares en Norte de Santander.</p>
<p>Hicieron una reunión con el grupo que residía en Villa del Rosario para saber qué harían con alrededor de 20 cuerpos que tenían. Entonces “El Diablo”, uno de los integrantes, informó que habían unas ladrilleras abandonadas que podrían ser utilizadas para quemar. La orden de Laverde fue que las organizara. Desenterraron los cuerpos y los incineraron. Eran cuatro paredes y un techo que cubrían un escabroso suceso: desaparición, cenizas y muerte.</p>
<p>Alrededor de 560 víctimas acabaron allí. Javier estuvo en contacto con esposas, hijos y padres. Cada vez que iba a los hornos le pedían que, si veía retazos de tela, las recogiera: eso les recordaba la ropa de sus familiares. Era un forma de realizar el duelo.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" src="http://image4.casadellibro.com/a/l/t0/94/9789588850894.jpg" width="720" height="1101" class="alignnone" /></p>
<h4>REPRESALIAS </h4>
<p>Como consecuencia de esta investigación, Javier ha sufrido varias situaciones que han puesto en peligro su integridad. El 22 de agosto de 2014 ingresaron a su apartamento, ubicado en Bogotá, y quemaron su computador y todos los documentos que tenía o había escrito sobre los hornos.</p>
<p>Lo simbólico de la situación —usar el fuego como intimidación— le daba voz a sus autores. Fue un llamado al silencio. Osuna debió comenzar su libro tan solo con la información que reposaba en una USB que él daba como perdida. “Ahí se encontraban los insumos del penúltimo viaje a Norte de Santander, también muchas de las transcripciones que acompañan estas páginas, de las fotos que lo ilustran”, nos cuenta.</p>
<p>Tras este atentado, el 3 de septiembre de 2014 Javier <a href="https://rsf.org/fr/node/26516" target="_blank">escribió una carta</a> que hizo pública a través Reporteros sin Fronteras, en la que explicaba su situación, pedía al Estado colombiano proteger a sus fuentes y hacía un llamado al reconocimiento del papel de los periodistas.</p>
<p>“Invito a la sociedad en general a valorar este oficio que, como yo, cientos de periodistas regionales realizan poniendo en riesgo su vida en contextos de violencia. No dejaré de hacer mi trabajo, como miles de personas en nuestro país, que soportan diariamente el flagelo de la violencia. Me siento profundamente orgulloso del camino que he trazado con mis manos, acompañado por la valentía de cientos de víctimas que siguen luchando por sus derechos en medio del conflicto”, escribió.</p>
<p>Tras la publicación de la carta una rápida reacción de la Unidad Nacional de Protección colombiana. Si normalmente tardan tres meses en fijar el esquema de seguridad para alguien que recibe amenazas, esta vez lo fijaron en tan solo uno.</p>
<p>El esquema de Javier empezó con un carro particular y un hombre de seguridad que lo acompaña hasta el día de hoy, aunque esto se ha ido reforzando. Uno de sus hombres de seguridad tuvo que ser cambiado luego de que Javier descubriera que tenía nexos con uno de los paramilitares de quien habla en su libro. Según él, esto es una muestra clara de la incapacidad que tiene el Estado para proteger a sus ciudadanos.</p>
<p>Jorge Iván Laverde Zapata está próximo a salir libre. Va a cumplir su pena con tan solo ocho años de privación de la libertad, puesto que se acogió al proceso de desmovilización de los paramilitares realizado en el Gobierno del expresidente Uribe. Esto permitió rebajar la pena principal de cuarenta años a ocho años.</p>
<p>Javier, por su parte, no se detiene. Prepara su siguiente libro, que extenderá la investigación de los hornos y permitirá conocer más de este macabro suceso de la historia de Colombia que aún no ha sido resuelto.</p>
<h4>ESCUCHA LA CONVERSACIÓN COMPLETA CON JAVIER OSUNA</h4>
<p><iframe id='audio_13865635' frameborder='0' allowfullscreen='' scrolling='no' height='200' src='http://cl.ivoox.com/es/player_ej_13865635_4_1.html?c1=e74c3c' style='border:1px solid #EEE; box-sizing:border-box; width:100%;'></iframe></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>En México estamos llenos de moscos</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/en-mexico-estamos-llenos-de-moscos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Francesc Messeguer]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 13 Nov 2014 15:32:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Ayotzinapa]]></category>
		<category><![CDATA[corrpción]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo y violencia]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.puroperiodismo.cl/?p=25323</guid>

					<description><![CDATA[En México tendemos a reducir nuestros malestares a fórmulas pequeñas y olvidables. Y con Ayotzinapa existe el peligro de que ocurra algo similar. <a href="https://twitter.com/search?f=realtime&#38;q=%23FueElEstado&#38;src=typd">#FueElEstado</a> y <a href="https://twitter.com/search?f=realtime&#38;q=%23YaMeCans%C3%A9&#38;src=typd">#YaMeCansé</a> son hashtags que no se pueden reivindicar con goles. Y habría que preguntarnos qué fenómenos hacen que, como sociedad civil, no podamos lanzar una crítica que vaya más allá de los hashtags.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>En México tendemos a reducir nuestros malestares a fórmulas pequeñas y olvidables. Y con Ayotzinapa existe el peligro de que ocurra algo similar. Tenemos que preguntarnos qué fenómenos hacen que, como sociedad civil, no podamos lanzar una crítica que vaya más allá de los hashtags.</h3>
<div id="attachment_25326" style="width: 1354px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-25326" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2014/11/Ayotzinapa-Foto-de-Alex-Torres-Flickr.jpg" alt="Foto: Alex Torres (cc)" width="1344" height="1067" class="size-full wp-image-25326" /><p id="caption-attachment-25326" class="wp-caption-text">Foto: <a href="https://www.flickr.com/photos/psicoloco/15737996522" target="_blank">Alex Torres</a> (cc)</p></div>
<p>Cuando un mosco vuela cerca de nosotros, lo hace con cierta saña. Su zumbido nos provoca molestia, quizás no por el revoloteo mismo de las alas del insecto, sino por lo que se mantiene en la periferia. Por lo que nos intenta decir. Quizás, el zumbido de un mosco se aproxima a algo así como una verdad incómoda. Algo que está oculto ante nuestros ojos, pero que podemos ser conscientes de su presencia. A lo mejor por eso los moscos nos molestan tanto. Y por eso buscamos matarlos. Tal y como sucede con las verdades incómodas.</p>
<p>En México estamos llenos de moscos. En este país basta una semana para darnos cuenta del estado de nuestra democracia: los escándalos de corrupción en los que están envueltos nuestros políticos. Las iniciativas de ley que son aprobadas en los congresos estatales que prohíben las manifestaciones públicas y atentan contra los derechos humanos. El compromiso o indiferencia de la sociedad en general que reniega de las marchas por el tráfico que ocasionan en las ciudades, así se trate de protestas por 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, que están desaparecidos desde hace más de un mes. 43 jóvenes que nos faltan a todos. 43 personas que son apenas un símbolo que representa a los más de 20 mil mexicanos que, según cifras de las autoridades oficiales, no sabemos en dónde están.</p>
<p>Esos son nuestros moscos de todos los días. Nuestras verdades incómodas. Situaciones a las que nos enfrentamos de manera cotidiana pero que optamos no mirar por una razón que se parece mucho a levantarse en medio de la noche a agarrar el insecticida con una sola cosa en mente: asesinar al insecto que lleva molestándonos por horas. Porque nuestras verdades, esos zumbidos a los que nos enfrentamos a diario, no sólo nos duelen. En primera y última instancia, nos incomodan. Y, como a los moscos reales, los matamos.</p>
<p>El viernes pasado, el titular de la Procuraduría General de la República (PGR), Jesús Murillo Karam, dio a conocer en una <a href="http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2014/11/07/intervencion-del-procurador-de-la-republica-jesus-murillo-karam-durante-la-conferencia-de-prensa-para-exponer-el-caso-de-los-estudiantes-de-ayotzinapa-4374.html">conferencia de prensa</a> una hipótesis que nos cimbró a todos los que nos resistimos a perder la esperanza: los 43 estudiantes pudieron haber muerto el mismo día en que la policía de Iguala los secuestró y entregó al crimen organizado. ¿Cómo lo saben las autoridades? Con base en los testimonios de tres criminales que dicen haber participado en el asesinato de un “gran número de personas”, a quienes incineraron y cuyos restos fueron colocados en bolsas de plástico para después tirarlos a un río.</p>
<p>Pero ésa es tan sólo una hipótesis más, como las muchas que han salido en torno al caso y los siniestros hallazgos que, a la par del caso Ayotzinapa, también sacuden las noticias en Guerrero: fosas comunes que contienen restos de personas que no han sido identificados.</p>
<blockquote><p>Cuando detuvieron al Chapo Guzmán, ese capo de la droga buscado por más de 10 años en todos lados, escuché a un periodista mexicano medianamente reconocido decir: “Lástima que agarraron al Chapo. Nos daba notas”.</p></blockquote>
<p>Y, sin embargo, muchos mexicanos ya dan por cierta esa hipótesis.</p>
<p>No importa que la PGR haya señalado –casi como la letra chiquita de un contrato que nadie nunca lee– que la investigación sigue y debe continuar hasta que los exámenes de ADN arrojen resultados que lo confirmen. No importa que los 43 normalistas siguen siendo considerados como “desaparecidos”. No importa que el grupo de peritos argentinos (EAAF) que colabora en el caso haya dicho que, entre los restos encontrados hasta ahora, no corresponden a los de los estudiantes. No importa que al final lo único que nos quede sea esperar los resultados que arroje la Universidad de Innsbruck, en Austria.</p>
<p>Ya no importa nada de eso porque el tema de Ayotzinapa se nos presenta, paulatinamente, como algo que, inevitablemente, ha sufrido una muerte necesaria. Lo hemos matado de diferentes maneras. Pero hemos sido nosotros, de la misma manera que matamos al #YoSoy132, la Guardería ABC, los 72 migrantes de Tamaulipas… Y la prueba de ello se divide de dos maneras. En primer lugar están algunas de las portadas que periódicos nacionales publicaron al día siguiente de la conferencia de la PGR. “¡Calcinados!”, cabeceó el diario <em>La Prensa</em>. “Los mataron: PGR”, tituló <em>Excélsior</em>.</p>
<p>Pero en segundo lugar están los nuevos temas que ocupan las agendas de los medios mexicanos: que el presidente Enrique Peña Nieto está de viaje en China, que su esposa lo acompañó y se llevó a su maquillista personal, que quemaron la puerta de la sede del gobierno federal en una protesta, que a la hija de la esposa del primer mandatario no le importa lo que sucede en Ayotzinapa…</p>
<p>Resultaría injusto decir que la cobertura que la prensa mexicana ha hecho del caso Ayotzinapa se ha frenado por completo. Pero habría que reconocer que se ha fragmentado. Y la razón es sencilla: los 43 estudiantes desaparecidos ya no son noticia.</p>
<p>Hay una fórmula perversa y a la vez cínica que, de tanto en tanto, aparece en el periodismo mexicano, y que reza de la siguiente forma: “Ya no hay nota”. Cuando detuvieron al Chapo Guzmán, ese capo de la droga buscado por más de 10 años en todos lados, escuché a un periodista mexicano medianamente reconocido decir: “Lástima que agarraron al Chapo. Nos daba notas”.</p>
<p>Con el caso Ayotzinapa ocurre algo que suele suceder con las causas que claman justicia en este país. Se trata de un proceso que es al mismo tiempo triste y revelador, pero que sitúa todos estos temas en la periferia de las “grandes cosas” que suceden en el país. Por lo tanto, dejan de aparecer en la prensa mexicana todos los otros <em>Ayotzinapas</em> de México, ese centenar de causas que siguen desatendidas, aunque la gente las recupere e intente reivindicarlas con manifestaciones y protestas.</p>
<p>De tal manera que lo relacionado con Ayotzinapa se ha reducido a las marchas por los normalistas que hay en Acapulco, uno de los puntos turísticos más importantes de México, y los estragos económicos que las protestas están causándole. Hay que decirlo: lo que sucede en Acapulco es preocupante. Pero no olvidemos de dónde surgen las protestas. No olvidemos que las manifestaciones no son hechos aislados.</p>
<p>El enfoque, sin embargo, dista de la reivindicación de las causas sociales. Basta ver cómo el incendio del portón de Palacio Nacional, la sede del poder ejecutivo en México, logró su cometido: todos, hasta los columnistas más críticos, terminaron por hablar de la quema y no de la protesta por Ayotzinapa que le antecedió.</p>
<p>En la prensa de pronto se habló de cómo un hecho similar ponía en riesgo a nuestros símbolos patrios. Y eso nos recordó que en México también estamos llenos de lugares comunes.</p>
<p>Al momento de escribir este texto, el país se ufana porque <a href="http://www.eluniversal.com.mx/deportes/2014/minuto-a-minuto-holanda-contra-mexico-1053623.html">la selección nacional de futbol le ganó a Holanda</a>, lo que de alguna manera ha hecho que logremos reivindicar ese lema que resonó por todo Twitter durante el Mundial de Brasil 2014: <a href="https://twitter.com/search?f=realtime&amp;q=%23NoEraPenal&amp;src=typd">#NoEraPenal</a>.</p>
<p>Y entre los gritos de júbilo de los aficionados no se escucharon más los zumbidos.</p>
<p>Al igual que la quema en Palacio Nacional, el #NoEraPenal revela ese falso nacionalismo que, al estar desgarrándose, se aferra a todo lo que encuentra a su paso: que el ganarle a una selección de futbol sea más importante que encontrar a los 43 estudiantes desaparecidos.</p>
<p>Pero en México tendemos a reducir nuestros malestares a fórmulas pequeñas y olvidables. Y con Ayotzinapa existe el peligro de que ocurra algo similar. <a href="https://twitter.com/search?f=realtime&amp;q=%23FueElEstado&amp;src=typd">#FueElEstado</a> y <a href="https://twitter.com/search?f=realtime&amp;q=%23YaMeCans%C3%A9&amp;src=typd">#YaMeCansé</a> son hashtags que no se pueden reivindicar con goles. Y habría que preguntarnos qué fenómenos hacen que, como sociedad civil, no podamos lanzar una crítica que vaya más allá de los hashtags. Que no se indigne tanto porque la hija de la esposa del presidente no se interesa por lo que sucedió en Ayotzinapa pero que no se conforme con ganar por un gol. Que haga el esfuerzo por ponerle atención a lo que nuestros moscos nos están tratando de decir.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Darío Ramírez, director de Artículo 19: “En México los medios están más cerca del gobierno que de la sociedad”</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/dario-ramirez-director-de-articulo-19-en-mexico-los-medios-estan-mas-cerca-del-gobierno-que-de-la-sociedad/</link>
					<comments>https://www.puroperiodismo.cl/dario-ramirez-director-de-articulo-19-en-mexico-los-medios-estan-mas-cerca-del-gobierno-que-de-la-sociedad/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Tamy Palma]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 14 Apr 2014 14:25:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Artículo 19]]></category>
		<category><![CDATA[Darío Ramírez]]></category>
		<category><![CDATA[libertad de expresión]]></category>
		<category><![CDATA[libertad de prensa]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[narcotráfico]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo y violencia]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.puroperiodismo.cl/?p=23865</guid>

					<description><![CDATA[A mediados de marzo la casa del director de Artículo 19 fue allanada por segunda vez en un año. Antes fueron tres amenazas de muerte y numerosos llamados públicos de ayuda al gobierno. “Creen que con el hostigamiento yo me voy a quedar callado y no es así”, sostiene.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>A mediados de marzo la casa del director de Artículo 19 fue allanada por segunda vez en un año. Antes fueron tres amenazas de muerte y numerosos llamados públicos de ayuda al gobierno. Pese al riesgo que él, junto a cientos de periodistas mexicanos, vive en el país, se niega a trasladar su sede al extranjero. “Creen que con el hostigamiento yo me voy a quedar callado y no es así”, sostiene.</h3>
<div id="attachment_28693" style="width: 1034px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28693" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2014/04/dario_ramírez_foto_tamy_palma.jpg" alt="Foto: Tamy Palma" width="1024" height="683" class="size-full wp-image-28693" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2014/04/dario_ramírez_foto_tamy_palma.jpg 1024w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2014/04/dario_ramírez_foto_tamy_palma-800x534.jpg 800w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><p id="caption-attachment-28693" class="wp-caption-text">Foto: Tamy Palma</p></div>
<p>Es abril de 2013 y México luce un día cálido y primaveral. Darío Ramírez, fiel a su rutina, llega a la sede de Artículo 19 donde el chico encargado de la correspondencia le entrega un abultado paquete. Sin imaginar qué podía haber adentro, el director de la organización llega a su oficina y la abre. Dentro de él hay un pedazo de carne de animal muerto con una carta escrita a mano: “Pinche güerito, bájale de huevos o te vamos a matar”. Darío se asusta.</p>
<p>México es un país difícil para el periodismo. La libertad de expresión está limitada por la violencia de los carteles de drogas, la corrupción y las presiones gubernamentales hacia la prensa. Hace siete años, en ese complejo contexto, Darío Ramírez fundó la oficina mexicana de <a href="http://www.articulo19.org/">Artículo 19</a>, una organización con base en Reino Unido que tiene como objetivo velar por el cumplimiento del derecho mundial a la libertad de expresión. Opera en países como Brasil, Kenia y Estados Unidos, donde trabajan por la seguridad de periodistas en riesgo.</p>
<p>Es una tarea difícil y arriesgada. De acuerdo al último informe (2013) sobre medios mexicanos de la organización, desde 2010 han contabilizado a 76 periodistas asesinados, 18 desaparecidos y centenas de casos de agresiones, amenazas y hostigamientos. Cada año el porcentaje aumenta, y si antes el principal enemigo era el crimen organizado, hoy se suma otro actor que, pese a su compromiso de protección, es el principal victimario de los medios: el Estado.</p>
<p><b>—¿Cómo se explican estas variables?</b><br />
Desde los últimos siete años ha sido contante el aumento de la violencia. La diferencia es que en el último año hubo menos casos de asesinatos, pero más casos de agresión, intimidación e inclusive casos de torturas a periodistas.</p>
<p><b>—¿Cómo evidencian los casos de tortura?</b><br />
Son los que no alcanzan a ser víctimas fatales y se notifican directamente a Artículo 19. Sobre eso, está bien claro quiénes son los perpetradores y que las violaciones más graves están cometidas por el crimen organizado, pero en la gran mayoría de los casos los cometen porque hay un sistema de corrupción con las autoridades locales.</p>
<p><b>—Da la impresión de que las informaciones más morbosas sobre narcotraficantes y víctimas son las causantes de la persecución y crímenes. ¿Qué tan cierto es?</b><br />
La mayoría es persecución política. El problema está en cómo se hace el periodismo en México: mientras más ético sea, menos ofende de manera gratuita o irresponsable. Muchas veces llevan en portada noticias de carteles y, por azar, el cartel rival deja de ser noticia y éstos creen que hay una tendencia con los hechos de violencia, entonces hay represalias.</p>
<blockquote><p>«Acá la construcción ética de la noticia pasa por un filtro financiero».</p></blockquote>
<p><b>—¿Cuál es el uso correcto de las fuentes y fotografías en un contexto de violencia extrema?</b><br />
Primero, debe haber un interés desde los medio de comunicación para proteger a sus periodistas. En México se tienen que implementar protocolos de seguridad. Muchos medios mandan a un reportero a que haga su trabajo sin ningún respaldo editorial y para eso se tiene que capacitar a periodistas en marcos legales, técnicas de entrevistas, tratamiento de fuentes, etc. Hay casos donde el tratamiento de la fuente fue tan malo, que ésta se sintió presionada y luego hace desaparecer al periodista.</p>
<p><b>—En México ocurre lo contrario: </b><a href="http://www.oem.com.mx/portadas/laprensacontra.jpg"><b>hay muertos en portadas</b></a><b> y rostros de menores violadas. ¿Qué filtro impera para que algo sea noticia?</b><br />
Acá la construcción ética de la noticia pasa por un filtro financiero. Por otro lado, no hay una audiencia que le diga al medio de comunicación que se han pasado con alguna nota o portada. Tampoco hay defensores de los lectores. La sociedad no tiene claro cómo quiere ser informada ni sabe qué temas le interesan. Acá pueden sacar una nota mal y no les importa. Ni siquiera está regulado el derecho a réplica, pese a que hay un principio constitucional.</p>
<p><b>—Un error como la supuesta fotografía de </b><a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2013/01/26/actualidad/1359234203_875647.html"><b>Hugo Chávez entubado que publicó El País</b></a><b>, ¿sería motivo de rectificación en México?</b><br />
No. Aquí ha habido ejemplos burdos donde los periódicos no desmienten, ni dicen que se equivocaron. No le piden disculpas a nadie. Eso es exactamente porque no hay nadie que se lo demande.</p>
<p><b>—¿Crees que hace falta un consejo de ética que fiscalice y sancione a los medios?</b><br />
Sí, pero la verdad es que nunca hemos tenido una unión o frente común ni para combatir la violencia. En México los medios están más cerca del gobierno que de la sociedad. No tienen ningún incentivo para estar del lado de ella. Ni mucho menos hay un compromiso con la audiencia.</p>
<h4>MÉXICO: “ACÁ REINA LA IMPUNIDAD”</h4>
<p>El común denominador de las salas de redacción mexicanas es el miedo. Las amenazas y persecuciones han ocasionado que el proceso editorial para decidir qué se saca y qué no, esté dominado por las consecuencias que la publicación puede generar. Según Darío, “tomar medidas de seguridad pasa por tener protocolos y claridad de qué debes hacer y qué no”. Algo que en el país no ocurre.</p>
<p><b>—¿El miedo y la violencia afectan la calidad de la información?</b><br />
Por supuesto. No se puede hacer periodismo con miedo. Se puede con alto grado de adrenalina, pero el miedo es diferente; nubla, entume. Acá reina la impunidad. Nadie cree que si agredes a un periodista, algo te va a pasar. Yo creo que el tema central, en términos estructurales, es mejorar el periodismo y quitarle el miedo. Pero solo lo puedes hacer cuando hay una señal desde el Estado y eso es imposible hoy.</p>
<p><b>—¿Cuánto ha influido el gobierno de Peña Nieto en las cifras actuales de violencia hacia la prensa?</b><br />
En un año subió considerablemente la violencia. Recientemente pusimos una alerta porque un alcalde amenazó por teléfono a un reportero por publicar una información que no le convenía que saliera. Y eso no es del crimen organizado. El Estado simula que está, entonces es peor en términos de seguridad, porque si hay un mecanismo que protege y este mecanismo es una letanía y no funciona, entonces el nivel de riesgo crece.</p>
<h4>REPORTEO AL LÍMITE</h4>
<p>Fue en abril del año pasado cuando Darío Ramírez recibió la primera de tres amenazas de muerte. Luego vinieron dos allanamientos en su hogar y uno en su oficina, la cual se ubica a media hora del centro de Distrito Federal. Después del <a href="http://www.animalpolitico.com/2014/03/allanan-casa-de-director-de-articulo-19/#axzz2yaDqY0pg">último ataque ocurrido en marzo de este año</a>, el director depende de la seguridad privada. Pese al riesgo que corre viviendo en México, se niega a abandonar el país.</p>
<p>“No me van a matar”, afirma.</p>
<p><b>—¿De dónde crees que viene tanto hostigamiento?</b><br />
¿Conoces ese pasaje que se le atribuye al Quijote: «Ladran los perros, Sancho, que vamos avanzando»? Bueno, me parece que es un poco así. Lo que pasa es que aquí los ladridos son un poco intimidantes.</p>
<blockquote><p>«No se puede hacer periodismo con miedo. Se puede con alto grado de adrenalina, pero el miedo es diferente; nubla, entume. Acá reina la impunidad».</p></blockquote>
<p><b>—¿Y de quién son los ladridos?</b><br />
No lo identifico, porque podría ser irresponsable de mi parte. Creo que puede ser por casos de protección donde sacamos a las personas y no alcanzan a matarlas. No creo que sea Peña Nieto contra Artículo 19, pero sí me parece que la violencia viene de mandos medios y bajos del interior de la República. Ellos creen que con el hostigamiento yo me voy a quedar callado y no es así.</p>
<p><b>—Hablabas de la falta de compromiso de periodistas con el medio y las audiencias, pero sí se acercan a Artículo 19 para poder hacer bien su trabajo. ¿Cómo se explica eso?</b><br />
No sé qué tanto. Lo que tienen es una mediana luz de esperanza de saber que no están solos. Hay un elemento que hemos tejido a lo largo de estos años que es la solidaridad. No estamos tratando de crear un sindicato, pero la evolución ha sido de boca en boca. Es decir, sí hacemos las cosas; ofrecemos contenido ético y hemos salvado vidas.</p>
<p><b>—¿Cómo las han salvado?</b><br />
La última fue a una periodista de Reinosa, Tamaulipas, donde tuvimos que exigirle al gobierno que fuera a sacarla porque estaba acorralada de Zetas (cartel de drogas). No tenemos armas ni nada, sino que generamos diálogo para que se cumplan sus derechos. Hemos sacado a familias enteras de Ciudad Juárez a España. Hay casos de exilio, desarraigo, protección, etc.</p>
<p><b>—¿Te asustan las amenazas y persecuciones?</b><br />
Sí, claro. ¡Cómo no me va a dar miedo! Me cago de miedo. Pero creo que aquellos periodistas que están haciendo reportajes en Sinaloa también tienen miedo.</p>
<p><b>—¿Han pensado en trasladar la oficina de Artículo 19 a otro país?</b><br />
La verdad es que no.</p>
<p><b>—¿Por qué?</b><br />
Aunque me lo preguntes tres veces, diría que no.</p>
<p><b>—¿Pese a que sabes que podrían matarte?</b><br />
Es que no me van a matar, no me van a matar.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.puroperiodismo.cl/dario-ramirez-director-de-articulo-19-en-mexico-los-medios-estan-mas-cerca-del-gobierno-que-de-la-sociedad/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Mónica González y Jon Lee Anderson entre los cien periodistas más influyentes que cubren temas de violencia</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/monica-gonzalez-y-jon-lee-anderson-entre-los-cien-periodistas-mas-influyentes-que-cubren-temas-de-violencia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Puroperiodismo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 09 Oct 2013 14:35:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Jon Lee Anderson]]></category>
		<category><![CDATA[Mónica González]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo y violencia]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.puroperiodismo.cl/?p=23382</guid>

					<description><![CDATA[La lista fue realizada por la ONG británica Action on Armed Violence.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>La lista fue realizada por la ONG británica Action on Armed Violence (AOAV) para reflejar cómo mucho del periodismo sobre este tema no se hace desde los grandes medios de comunicación.</h3>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-23385 alignright" alt="AOAV" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2013/10/AOAV.jpeg" width="200" height="200" /></a>«Los periodistas son el puente entre el mundo violento y el mundo pacífico», dice la publicación de AOAV para introducir su <a href="http://aoav.org.uk/2013/100-influential-journalists/" target="_blank">lista de los cien periodistas más influyentes que cubren temas de violencia armada</a>.</p>
<p>La organización explica que la selección no pretende ser exhaustiva ni definitiva. «Más bien refleja la creencia de AOAV que, así como la violencia toma muchas formas, el periodismo más importante no necesariamente se encuentra en <em>CNN </em>o en las páginas del <em>Sunday Times</em>. Por lo tanto, nuestra lista busca un equilibrio entre lo establecido y lo emergente».</p>
<p>AOAV seleccionó a escritores, corresponsales de radio y televisión, incluso documentalistas. No hay periodistas ni camarógrafos, pero la ONG promete que se realizará una lista aparte para incluirlos.</p>
<p>Algunos de los nombres destacados son Mónica González, directora de <em><a href="http://www.ciperchile.cl" target="_blank">Ciper</a></em>; Jon Lee Anderson, reportero de <em>The New Yorker</em>; Christiane Amanpour, histórica corresponsal de <em>CNN</em>; Carlos Dada, fundador del medio salvadoreño <a href="http://www.elfaro.net/" target="_blank"><em>El Faro</em></a>; y Marc Marginedas, corresponsal de <em>El Periódico de Cataluña</em> en Siria que se encuentra desaparecido desde el 4 de septiembre, entre otros nombres.</p>
<p>AOAV felicita a los periodistas de la lista por su trabajo y les solicita persistir en sus afanes: «Mantengan la fe», es el llamado.</p>
<p>Enlaces:</p>
<ul>
<li><a href="http://aoav.org.uk/" target="_blank">Action on Armed Violence</a> (AOAV)</li>
<li><a href="http://aoav.org.uk/2013/100-influential-journalists/" target="_blank">Lista de los cien periodistas influyentes en temas de violencia</a></li>
<li>Twitter: <a href="https://twitter.com/AOAV" target="_blank">@AOAV</a></li>
<li>Facebook: <a href="https://www.facebook.com/ActionOnArmedViolence" target="_blank">AOAV</a></li>
</ul>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
