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	<title>periodismo y tragedia &#8211; Puroperiodismo</title>
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	<description>La revista digital de Periodismo UAH.</description>
	<lastBuildDate>Tue, 19 Jun 2018 19:49:47 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
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		<title>Periodismo y tragedia en Guatemala: entre la responsabilidad y el dolor al informar</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/periodismo-y-tragedia-en-guatemala-entre-la-responsabilidad-y-el-dolor-al-informar/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Paola Alemán]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 19 Jun 2018 14:58:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Amilcar Ávila]]></category>
		<category><![CDATA[Douglas Suruy]]></category>
		<category><![CDATA[Guatemala]]></category>
		<category><![CDATA[Omar Solís]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo centroamericano]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo guatemalteco]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo y catástrofes]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo y tragedia]]></category>
		<category><![CDATA[Publinews]]></category>
		<category><![CDATA[Volcán de Fuego]]></category>
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					<description><![CDATA[Devastación en una de por sí empobrecida nación. Al <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Volc%C3%A1n_de_Fuego">Volcán de Fuego</a> en Guatemala se le ocurrió despertar en la tarde del 3 de junio pero sin dar tiempo a los que dormían en la confianza de que nada pasaría. En su segunda entrega sobre periodismo centroamericano, nuestra colaboradora Paola Alemán cuenta cómo la tragedia también afectó a un equipo de periodistas y reporteros gráficos del medio guatemalteco Publinews.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>Devastación en una de por sí empobrecida nación. Al <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Volc%C3%A1n_de_Fuego" target="_blank">Volcán de Fuego</a> en Guatemala se le ocurrió despertar en la tarde del 3 de junio pero sin dar tiempo a los que dormían en la confianza de que nada pasaría. En su segunda entrega sobre periodismo centroamericano, nuestra colaboradora Paola Alemán cuenta cómo la tragedia también afectó a un equipo de periodistas y reporteros gráficos del medio guatemalteco Publinews.</p>
<h3>
<div id="attachment_28984" style="width: 1034px" class="wp-caption alignnone"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28984" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/06/Foto-gentileza-de-Douglas-Suruy-Publinews-1024x683.jpg" alt="Douglas Suruy, del medio guatemalteco Publinews, y una víctima de la tragedia del Volcán de Fuego. Foto gentileza Publinews. " width="1024" height="683" class="size-large wp-image-28984" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/06/Foto-gentileza-de-Douglas-Suruy-Publinews-1024x683.jpg 1024w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/06/Foto-gentileza-de-Douglas-Suruy-Publinews-800x533.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/06/Foto-gentileza-de-Douglas-Suruy-Publinews.jpg 1200w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><p id="caption-attachment-28984" class="wp-caption-text">Douglas Suruy, del medio guatemalteco Publinews, y una víctima de la tragedia del Volcán de Fuego. Foto gentileza Publinews.</p></div>
<p>Pasó y demasiado. Habitantes de 3 departamentos descansando en sus faldas —Escuintla, Sacatepéquez y Chimaltenango— vieron cómo descendía <a href="http://rsn.ucr.ac.cr/documentos/educativos/vulcanologia/874-flujos-piroclasticos" target="_blank">flujo piroclástico</a>, <a href="http://rsn.ucr.ac.cr/documentos/educativos/vulcanologia/5204-que-es-un-lahar" target="_blank">lahar</a> y lava que ya habíamos visto en otros registros impresionantes procedentes de <a href="https://www.biobiochile.cl/noticias/sociedad/viral/2018/06/06/captan-impactante-video-de-la-lava-del-volcan-kilauea-entrando-al-mar.shtml" target="_blank">Hawai y la furia del Volcán Kilauea</a>. <a href="https://www.biobiochile.cl/noticias/internacional/america-latina/2018/06/03/terrorifico-video-muestra-a-familia-huyendo-de-erupcion-del-volcan-de-fuego-en-guatemala.shtml" target="_blank">Aldeas enteras fueron sepultadas en territorio guatemalteco</a>. San Miguel Los Lotes en Escuintla es el epicentro de esta tragedia que tocó a toda Centroamérica.</p>
<p>Hay más de un centenar de muertos en la lista oficial tras los rescates en las zonas afectadas. Cerca de 200 más están desaparecidos y la esperanza no se abandona con el transcurso de las semanas. Los que perdieron a un ser querido o familias enteras quieren refugiarse en la cristiana sepultura para dejar ir un poco el dolor con la resignación y una tumba que visitar.</p>
<h4>PERIODISMO EN LAS ZONAS DE LA TRAGEDIA </h4>
<p>La tarde del domingo, por lo general, es de la prensa deportiva y las largas jornadas por cubrir preponderando el fútbol que tanto apasiona a la afición. El Volcán de Fuego le cambió los esquemas a los periodistas guatemaltecos. No hubo desde entonces un momento de paz desde que se supo de la erupción a unos 50 kilómetros de Ciudad de Guatemala.</p>
<p>Amilcar Ávila es un colega guatemalteco a quien recuerdo con una sonrisa constante. Nos conocimos en un congreso de periodistas becarios del programa Edward R. Murrow del Departamento de Estado de EE.UU. Su voz diciéndome <a href="https://www.elsalvador.com/opinion/editoriales/410883/la-diferencia-entre-un-chero-y-un-amigo/" target="_blank">“chera”</a> era los buenos días de cada jornada en esta visita.</p>
<p>El “chapín” (como son conocidos los guatemaltecos en el exterior) tenía como característica ser reservado en sus cosas pero cuando me contacté con él para saber de sus jornadas, pese a tener la tragedia literalmente encima de su país, no dudó en expresarse. “Yo estuve adentro editando las notas”, me cuenta. La redacción de <a href="https://www.publinews.gt/gt/" target="_blank">Publinews</a>, el periódico en línea para el que trabaja, se volvió un caos con gente corriendo de un lado a otro. Desconcertados periodistas ya se preparaban mentalmente para lo que verían, pero nunca imaginaron a qué nivel.</p>
<p>Mientras en Publinews la cobertura se desarrollaba en la incertidumbre de lo que había sucedido realmente a los pies del Volcán de Fuego, los periodistas más cercanos a los sitios golpeados por la erupción ya estaban —con ayuda de la tecnología— sirviendo las primeras imágenes. Las más fuertes mostraban a gente semi sepultada en las carreteras que hoy eran caminos de cenizas. El resto las habían hecho llegar las mismas personas que consiguieron huir y en su escape grabaron la nube de ceniza y material volcánico envolviendo poblados y arrasando vida.</p>
<p>Uno de los relatos más sentidos llegó poco después de la erupción. Un periodista local ingresó a la zona más golpeada, encontrándose con don Concepción Hernández quien, sentado en uno de los separadores de la carretera en San Miguel Los Lotes, contemplaba lo ocurrido con tranquilidad pero como parte del shock causado por la situación.</p>
<p>“Mi familia, ¿dónde está mi familia?”, sollozaba el atribulado caballero, quien tenía serias quemaduras en su rostro y cuerpo, además de estar sentado alrededor de 5 cuerpos que se adelantaron unos metros para escapar, pero con la trayectoria del lahar y material piroclástico no lo consiguieron.</p>
<p>El comunicador —hasta ahora anónimo— le preguntaba qué era lo que había pasado, pero don Concepción respondía sin fuerza. Tres días después falleció producto de las quemaduras y una falla renal, pese a recibir hemodiálisis. La prensa guatemalteca y extranjera le brindó un homenaje bautizándolo como <a href="https://www.biobiochile.cl/noticias/internacional/america-latina/2018/06/06/murio-don-concepcion-icono-de-la-tragedia-en-guatemala-por-la-erupcion-del-volcan-de-fuego.shtml" target="_blank">el símbolo de la tragedia en la nación centroamericana</a>.</p>
<p>La entrevista a “Don Concepción”, como ahora lo conoce Guatemala tras su muerte, generó algunos reproches hacia el reportero. Otros defendieron su decisión argumentando que de no haber sido por el registro audiovisual, Guatemala no podría rendirle homenaje por el ahínco con el que enfrentó duros momentos hasta el final.</p>
<h4>UNA TRAGEDIA QUE TAMBIÉN TOCA A PERIODISTAS</h4>
<p>Al compromiso de informar en tiempos de tragedia, hay que sumarle días enteros fuera del hogar, sin tiempo para comer, para bañarse, para atender las necesidades básicas. Los sacrificios se vuelven un motor que muchos, ajenos a esta profesión, desconocen pero entienden si es que su objetivo laboral es ayudar a los que están sufriendo.</p>
<p>Con la cobertura en las zonas castigadas por la naturaleza en Guatemala, llegaron también los registros que delataron a los que siempre está detrás de la lente de una cámara, un micrófono o una grabadora.</p>
<p>Amilcar y sus compañeros en Publinews lo saben. Uno de ellos es <a href="https://twitter.com/DSuruy_DP?ref_src=twsrc%5Etfw&amp;ref_url=https%3A%2F%2Fwww.publinews.gt%2Fgt%2Fnoticias%2F2018%2F06%2F09%2Fperiodistas-publinews-diario-popular-guatemala-vivieron-cerca-dolor-tras-la-tragedia.html" target="_blank">Douglas Suruy</a> quien tiene como pasión el periodismo deportivo. Esta vez, el corazón hizo a un lado ese primer sentimiento y cámara en mano se fue a recorrer las zonas devastadas en su país además de los albergues con cientos de personas esperando por ayuda. Niños y ancianos estaban en el foco de la atención.</p>
<p>“Una noche, una niña se recostó en mi hombro y me preguntó si yo tenía casa y le dije que sí. Me dijo: ‘Nosotros teníamos, pero está debajo de la tierra y mi hermanito está ahí, no tenemos dónde vivir’. Traté de ser fuerte, pero por dentro estaba destrozado”, relató Suruy. No hay profesión que te revista con una coraza demasiado fuerte si ves a tus hermanos sufrir de esta forma.</p>
<p>El periódico para el que laboran Amilcar y Douglas decidió publicar trozos de sentimiento en una nota. Hacer llegar un escrito como este no busca ser la noticia, según reconocen. Se trata de contar lo que hay en el pecho, además de compromiso en un momento clave.</p>
<p>“El periodismo parece ser frío e inhumano, pero no todo es lo que parece”, se lee en la nota de Publinews titulada <a href="https://www.publinews.gt/gt/noticias/2018/06/09/periodistas-publinews-diario-popular-guatemala-vivieron-cerca-dolor-tras-la-tragedia.html" target="_blank">“Los sentimientos detrás de las cámaras en la tragedia”</a>. Y continúa: “Ellos llegaron a sentir el dolor como si fuera propio”. Los testimonios que recogemos a continuación provienen de esa fuente.</p>
<p><a href="https://twitter.com/AAlay_DP?ref_src=twsrc%5Etfw&amp;ref_url=https%3A%2F%2Fwww.publinews.gt%2Fgt%2Fnoticias%2F2018%2F06%2F09%2Fperiodistas-publinews-diario-popular-guatemala-vivieron-cerca-dolor-tras-la-tragedia.html" target="_blank">Álvaro Alay </a>es también parte del equipo de Publinews y hasta la fecha (a más de dos semanas de la erupción) se mantiene, al igual que el resto, operativo y atento.</p>
<p>Sin embargo, la emergencia tocó su vida en cobertura. Aunque estaba acostumbrado a la nota roja —donde la muerte es parte del relato en una convulsionada Guatemala—, una noche en vela, mientras esperaba información en la morgue, se encontró con una de las escenas más tristes para un periodista. Una madre lloraba a sus hijas y a sus dos nietas:</p>
<p>“El domingo nos quedamos velando en el parque y junto con otros periodistas estuvimos toda la madrugada fuera de la morgue. Alrededor de las 3 de la mañana del lunes 4 de junio, una madre soltó el llanto. Gritaba: ‘¡Por qué no huyeron mis hijos, por qué no corrieron!’. Esas palabras me dolieron mucho. Doña Gladys seguía: ‘¡Ahora con quién voy a jugar, si contigo nos sentábamos, mi amor!’. El sueño y el cansancio desaparecieron y me acerqué a platicar con ella. Su hija y sus dos nietas estaban en la morgue, sus otros dos hijos no han aparecido”.</p>
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<p>Y así siguen los relatos, a los que se suma el de <a href="https://twitter.com/noel_solis" target="_blank">Omar Solís</a>, un reportero gráfico de Publinews.</p>
<p>“Sentí que se me partía el corazón, era tan joven y se quedó sin nada y sola, lloraba desconsoladamente mientras alimentaba al cachorro en un vaso. Me hice el fuerte, pero la verdad fue muy duro verla y no poder darle una respuesta”.</p>
<p>Se refiere a Mirna, una adolescente guatemalteca quien regresó de buscar a toda su familia pero sin haberlos encontrado. Su consuelo fue ubicar a su pequeño perro que bebía y bebía agua como saboreando la vida pese al dolor de su humana.</p>
<p>Relatos sentidos que aún van y vienen desde un país que sufre entero. No importan las profesiones, sexo, religión y color de piel. Todo el dolor retumba como en un solo corazón en el que también cabe el periodismo en tiempos de tragedia, abocado a ayudar pero sin estar exento de sufrir acontecimientos como este en una sola carne.</p>
<hr />
<p><em>Este artículo forma parte de una <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?tag=periodismo-centroamericano" target="_blank">serie sobre periodismo en Centroamérica</a>. Revisa la <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=28923" target="_blank">primera entrega</a> de Paola Alemán sobre los riesgos y amenazas que sufren los periodistas en esta zona del mundo.</em></p>
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			</item>
		<item>
		<title>Cuando los niños lloran frente a la cámara</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/cuando-los-ninos-lloran-frente-a-la-camara/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Gianitsa Corral Georgudis]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 Apr 2014 20:50:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[cobertura]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo y tragedia]]></category>
		<category><![CDATA[tratamiento de menores]]></category>
		<category><![CDATA[victimización secundaria]]></category>
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					<description><![CDATA[No se trata de una excesiva moralidad, o de tirar la primera piedra, pero desde el punto de vista de la audiencia debemos exigir a nuestros comunicadores que nos informen y no que generen llanto en pantalla, ya que una situación así es por sí sola sensacionalista.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>No se trata de una excesiva moralidad, o de tirar la primera piedra, pero desde el punto de vista de la audiencia debemos exigir a nuestros comunicadores que nos informen y no que generen llanto en pantalla. Y menos con niños, ya que la situación es de por sí sensacionalista.</h3>
<div id="attachment_23930" style="width: 610px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-23930" class="size-full wp-image-23930" alt="niños_tvn" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2014/04/niños_tvn.jpg" width="600" height="400" /><p id="caption-attachment-23930" class="wp-caption-text">Pantallazo: <a href="http://www.24horas.cl/nacional/la-realidad-de-los-ninos-en-valparaiso-tras-el-incendio-1183880" target="_blank">TVN</a></p></div>
<p>Si alguien cree que para el terremoto del 2010 la figura de Víctor Díaz, mal conocido como “El Zafrada”, fue un <a href="http://www.academia.edu/4575954/Reflexiones_y_desafios_una_mirada_de_tratamiento_televisivo_de_la_catastrofe" target="_blank">símbolo de la tragedia</a>, eso es no haber entendido nada. Los niños deben ser tratados con extremo cuidado por los medios de comunicación, y más aún si se encuentran en una situación traumática, ya que, a diferencia de los adultos, quienes sí tienen la capacidad de disociar racionalmente lo ocurrido, los menores son pura emotividad.</p>
<p>Y es lo mismo que intenta hacer Claudio Fariña al centrar su nota <a href="http://www.24horas.cl/nacional/la-realidad-de-los-ninos-en-valparaiso-tras-el-incendio-1183880" target="_blank">“Los niños de la tragedia porteña”</a> en Kiara, una niña que perdió todo en el incendio de Valparaíso, y que sorprende al periodista por “su personalidad” y “resiliencia”.</p>
<p>Pero, ¿de qué resiliencia habla si recién hace cuatro días sucedió la catástrofe? ¿Acaso cree que por hablar sin llorar la menor está menos traumatizada?  Esto sin profundizar en la extraña secuencia en la que el reportero le entrega diez mil pesos para que compre uno de los tantos juguetes que perdió calcinados; o cuando incita al llanto a otra pequeña que está en un albergue, entre otras dinámicas.</p>
<blockquote><p>En cualquier cobertura normal, se requiere del consentimiento de los padres para que niños y niñas se enfrenten a cámaras y micrófonos, además de la disposición del menor para acceder a conversar con el periodista.</p></blockquote>
<p>Más allá de la indignación en Twitter, que siempre me ha parecido un foro de opiniones poco representativo, lo realmente indignante es la falta de tino al tratar con menores de edad. Si ya es difícil para un adulto enfrentarse a este tipo de situaciones, y a su vez, a los medios de comunicación, para los niños es peor.</p>
<p>Acá, el concepto de “victimización secundaria” se hace presente más que nunca, ya que en este caso no hay una distancia temporal prudente del hecho ocurrido, y menos un tratamiento psicológico que le entregue a Kiara —y a tantos otros pequeños— las herramientas para enfrentar lo acontecido. Además, no hay que olvidar que los síntomas de estrés postraumático pueden aparecer mucho tiempo después de ocurrida la situación estresora.</p>
<p>No se trata de una excesiva moralidad, o de tirar la primera piedra, pero desde el punto de vista de la audiencia debemos exigir a nuestros comunicadores que nos informen y no que generen llanto en pantalla, ya que la situación es de por sí sensacionalista. La naturaleza inherente de un incendio como este, que arrasó con miles de casas y dejó un poco más de 11 mil damnificados, sin contar los que murieron en él, es lo suficientemente morbosa y genera múltiples sensaciones que no requieren de más “ayuda” periodística para poder empatizar con el dolor de sus víctimas. Y más aún si éstas son niños, que de por sí son más vulnerables.</p>
<p>En cualquier cobertura normal, se requiere del consentimiento de los padres para que niños y niñas se enfrenten a cámaras y micrófonos, además de la disposición del menor para acceder a conversar con el periodista. Entonces, ¿por qué en una crisis olvidamos esto? Más allá de culpar al reportero, que puede prescindir de razonamiento ético o derechamente no importarle, detrás suyo hay editores que permiten que reportajes así se emitan. Y a diferencia de un despacho en vivo, donde no hay mucho control por parte del entrevistador, en una nota preparada con anticipación, sí es posible —y es más, es un deber— editar aquello que pase a llevar el honor y honra de las fuentes, así como evitar exacerbar el morbo por el sólo hecho de creer que así la audiencia se conmoverá.</p>
<p>Una comunicación así no sólo es burda, sino injusta.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Decálogo para los medios de comunicación ante desastres</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/decalogo-para-los-medios-de-comunicacion-ante-desastres/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Puroperiodismo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 Apr 2014 13:42:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[cobertura]]></category>
		<category><![CDATA[ética]]></category>
		<category><![CDATA[incendio]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo y tragedia]]></category>
		<category><![CDATA[psicología]]></category>
		<category><![CDATA[terremoto]]></category>
		<category><![CDATA[Valparaíso]]></category>
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					<description><![CDATA[Luego de los terremotos en el norte de Chile a comienzos de abril, la Sociedad Chilena de Psicología de Emergencias y Desastres (SOCHPED) elaboró estas recomendaciones enfocadas en el trabajo de los medios de comunicación que, a la luz de los incendios en Valparaíso, recobran aún más vigencia.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>Luego de los terremotos en el norte de Chile a comienzos de abril, la Sociedad Chilena de Psicología de Emergencias y Desastres (SOCHPED) elaboró estas recomendaciones enfocadas en el trabajo de los medios de comunicación que, a la luz de los incendios en Valparaíso, recobran aún más vigencia.</h3>
<div style="width: 810px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://farm8.staticflickr.com/7174/13884803234_695f74e66f_c.jpg" alt="" width="800" height="534" /><p class="wp-caption-text">Foto: <a href="https://www.flickr.com/photos/snowcoveredforest/13884803234" target="_blank">Alicia del Bosque</a></p></div>
<ol>
<li>Es esencial el autocuidado, es decir, que el profesional de los medios de comunicación no se exponga a situaciones de peligro (como pueden ser posibles derrumbes, incendios, tumultos callejeros, actos delictivos).</li>
<li>Respetar el espacio físico para que los equipos de emergencias puedan realizar sus tareas.</li>
<li>Facilitar informaciones veraces y contrastadas.</li>
<li>Evitar la propagación de rumores facilitando informaciones reales y oficiales, como por ejemplo, en el caso de ayudas gubernamentales, aclarar en qué condiciones y a quién se le van a entregar, evitando así generar falsas expectativas.</li>
<li>Evitar mostrar escenas de gran violencia, de contenido muy sangriento, o de muertes traumáticas, evitando con ello un nuevo sufrimiento en la población que recepciona esa información (evitar la revictimización).</li>
<li>Mostrar ejemplos de personas que están pudiendo solucionar sus problemas cotidianos tras el terremoto (electricidad, agua, alimentación, cuidados básicos).</li>
<li>Respetar la intimidad y el dolor de las víctimas.</li>
<li>Realizar una labor psico-socio-educativa informando acerca de las acciones que se están realizando tanto a nivel preventivo (de otras consecuencias que puede traer consigo la catástrofe) como del proceso de reconstrucción.</li>
<li>Informar a la población de los lugares donde pueden acudir a recibir, en caso de ser necesaria, asistencia psicológica.</li>
<li>No patologizar a la población. Esto es, evitar etiquetaciones diagnósticas como psicosis colectiva, estrés post-traumático, etc.</li>
</ol>
<p>Fuente: <a href="http://colegiopsicologos.cl/web_cpc/decalogo-para-los-medios-de-comunicacion-ante-desastres/" target="_blank">Colegio de Psicólogos de Chile</a></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Alarmismos y tragedias: el periodismo no debe hacer más daño</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/alarmismos-y-tragedias-el-periodismo-no-debe-hacer-mas-dano/</link>
					<comments>https://www.puroperiodismo.cl/alarmismos-y-tragedias-el-periodismo-no-debe-hacer-mas-dano/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Lyuba Yez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 14 Apr 2014 18:27:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[ética periodística]]></category>
		<category><![CDATA[incendios]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo y tragedia]]></category>
		<category><![CDATA[terremotos]]></category>
		<category><![CDATA[Valparaíso]]></category>
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					<description><![CDATA[Hoy, a sólo un par de semanas del terremoto en el norte y su extensa cobertura, el gigantesco incendio en Valparaíso pone a prueba a los medios y evidencia sus desaciertos, especialmente en el tratamiento que se da a las víctimas.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>No ha bastado con las críticas, denuncias y acusaciones que se han hecho al periodismo nacional desde el año 2010 y la cobertura de sus tragedias. Hoy, a sólo un par de semanas del terremoto en el norte y su extensa cobertura, el gigantesco incendio en Valparaíso pone a prueba a los medios y evidencia sus desaciertos.</h3>
<div style="width: 610px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://farm8.staticflickr.com/7158/13812332345_765e73c45f_z.jpg" width="600" height="337" class /><p class="wp-caption-text">Foto: <a href="https://www.flickr.com/photos/leonardo_mh/13812332345" target="_blank">Leonardo Maldonado</a></p></div>
<p>“¿Cómo se siente?”, pregunta un reportero a un iquiqueño en plena evacuación por la alerta de tsunami en la ciudad. “Tranquilo”, dice él, una respuesta creíble si consideramos que esa ciudad está preparada hace años para un proceso de evacuación ante la amenaza de un tsunami. Sin embargo, el reportero insiste, como si lo que quisiera realmente fuera que el entrevistado  confesara que no está tan tranquilo, que la verdad es que siente pánico de la fuerza del tren de olas sobre él, y sobre todo, está aterrado ante la posibilidad de un terremoto de mayor intensidad, “el gran terremoto que todavía no ocurre”. </p>
<p>Un diálogo como el anterior exagera el valor de la noticia, no explota la calma del ciudadano, sino que espera y desea —desde el reportero— encontrar sufrimiento y catástrofe, como buscando grietas y desamparo, porque eso es más atractivo, porque eso es lo que se supone que deben mostrar los medios en medio de una catástrofe como ésa. Porque eso es lo que “marca”.</p>
<p>Más de algún habitante de Iquique se quejó a través de las redes sociales de la falta de tino y empatía de los periodistas, criticando principalmente su evidente intención de escarbar en los escombros y contar las historias desde allí, desde la oscuridad. Los micrófonos, siempre invasivos y temibles, invadieron albergues, espacios de descanso y hasta el sueño de las personas. Las preguntas no llevaban a nada, desde los “cómo se siente” hasta “¿pudo dormir?”. Poca información, pura búsqueda de emoción.</p>
<blockquote><p>Los medios a veces contribuyen a que se pierda algo más que una vida de trabajo y el techo que nos alberga: se convierten en responsables de la pérdida de nuestra dignidad.</p></blockquote>
<p>La reciente tragedia ocurrida en los cerros de Valparaíso despertó las alarmas de los medios de comunicación y de inmediato empezó el despliegue informativo para cubrir un hecho lamentable y doloroso. “Olas de fuego”, “tsunami de fuego” y la tan manoseada frase “imagen dantesca” plagaban nuestras pantallas. Rostros de noticieros y decenas de reporteros llegaron hasta los cerros, buscaron desde dónde informar y también buscaron a las fuentes que les entregaran más datos, pero sobre todo, que los alimentaran de historias. Ninguna de ellas positiva —cómo sería posible—, todos relatos dolorosos y francamente desgarradores. Entonces volvieron los “cómo se siente al perder su casa” y las afirmaciones innecesarias (“hay olor a humo”, “quedó con lo puesto”, “es terrible, ¿cierto?”). Todo desde el desatino y el sentido común, que no siempre sirve para abordar las crisis.</p>
<p>Quizás uno de los puntos más débiles de estas transmisiones televisivas extensas y en vivo es el tratamiento que se da a las víctimas, aquellos que han vivido las horas más negras de su vida y que probablemente no tengan todavía, al momento de ser abordados por un reportero, la conciencia absoluta de que lo que ocurrió es cierto. Están en estado de shock y no saben aún qué sienten. Por eso la pregunta está de más, por eso la palmadita en la espalda es inapropiada y por eso un “es lamentable” es innecesario. El periodista, en esta situación, es parte y no lo es. Es parte de la tragedia porque es un testigo, pero no es quien padece el dolor, y tiene un objetivo mayor: acercarnos a esa realidad y darnos los datos necesarios para entenderla. Sobre todo, poner orden en medio del caos. Esa es una de las funciones de los medios de comunicación: la socialización, ordenar las piezas del puzle que está desparramado en el piso. Un necesario ejercicio racional.</p>
<p>Un terremoto y un incendio de proporciones generan daño a todo nivel. Hay personas involucradas que sufren, se pierde algo que no se puede recuperar de inmediato, y los medios a veces contribuyen a que se pierda algo más que una vida de trabajo y el techo que nos alberga: se convierten en responsables de la pérdida de nuestra dignidad. Por rating, por ignorancia, por mandato “del de arriba”, por sentido común o una mala intuición. </p>
<p>Podríamos ahondar mucho más en este punto, pero me parece que lo que guía toda la discusión es una única y fundamental premisa: no hacer más daño. Y tener conciencia del trauma, de su definición y de sus consecuencias, sería importante a nivel de un departamento de prensa. De esa manera podríamos caer menos en el lugar común, en la pregunta innecesaria y en la re victimización de esas fuentes que, sin querer, exponemos y obligamos a sufrir más, lo que ya es demasiado para ellos.</p>
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