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	<title>periodismo económico &#8211; Puroperiodismo</title>
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	<description>La revista digital de Periodismo UAH.</description>
	<lastBuildDate>Tue, 02 Aug 2016 15:37:14 +0000</lastBuildDate>
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		<title>Carlos Tromben: “Sería útil que un medio hiciese periodismo económico al alcance de todos los lectores”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcelo Salazar]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 02 Aug 2016 15:31:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Tromben]]></category>
		<category><![CDATA[Crónica secreta de la economía chilena]]></category>
		<category><![CDATA[Diario Financiero]]></category>
		<category><![CDATA[Ediciones B]]></category>
		<category><![CDATA[El Mercurio]]></category>
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		<category><![CDATA[investigación periodística]]></category>
		<category><![CDATA[libro]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo económico]]></category>
		<category><![CDATA[Qué Pasa]]></category>
		<category><![CDATA[Sebastián Piñera]]></category>
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					<description><![CDATA[El exdirector de América Economía y actual conductor de radio Futuro debuta en la investigación periodística con “Crónica secreta de la economía chilena” (Ediciones B, 2016), donde reconstruye treinta años de privatizaciones, formaciones de grupos económicos y el ascenso de personajes como Sebastián Piñera. “Encontré entrevistas a Jaime Orpis declarando que el Congreso necesitaba más transparencia en sus gastos y financiamientos de campañas”, adelanta. Esta es una conversación sobre nuestro pasado y presente, sobre los blindajes de la prensa y sobre los vicios del periodismo económico.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>El exdirector de América Economía y actual conductor de radio Futuro debuta en la investigación periodística con “Crónica secreta de la economía chilena” (Ediciones B, 2016), donde reconstruye treinta años de privatizaciones, formaciones de grupos económicos y el ascenso de personajes como Sebastián Piñera. “Encontré entrevistas a Jaime Orpis declarando que el Congreso necesitaba más transparencia en sus gastos y financiamientos de campañas”, adelanta. Esta es una conversación sobre nuestro pasado y presente, sobre los blindajes de la prensa y sobre los vicios del periodismo económico.</h3>
<div id="attachment_27019" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-27019" class="size-full wp-image-27019" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/Carlos-Tromben.-Foto-de-Amaia-Diez.jpg" alt="Carlos Tromben. Foto de Amaia Diez, gentileza de Ediciones B." width="1080" height="720" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/Carlos-Tromben.-Foto-de-Amaia-Diez.jpg 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/Carlos-Tromben.-Foto-de-Amaia-Diez-800x533.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/Carlos-Tromben.-Foto-de-Amaia-Diez-1024x683.jpg 1024w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-27019" class="wp-caption-text">Carlos Tromben. Foto de Amaia Diez, gentileza de Ediciones B.</p></div>
<p>En un café de Providencia, a las cinco de la tarde, Carlos Tromben se ríe de un meme. En la imagen aparecen tres sonrientes integrantes de la familia Piñera Echeñique, quizás los más conocidos por la opinión pública y que usted ya debe imaginar quiénes son. “Lo que Miguel le ha hecho a la música, José se lo hizo a la economía y Sebastián se lo hizo a la política”, se lee con letras amarillas en un fondo negro. Sin embargo, y como jugando al suspenso, la risa viene acompañada de un silencio. No hay evaluación gráfica ni conceptual del chiste, tampoco comentarios sobre los aludidos. Al parecer la respuesta está en el libro.</p>
<p>Luego de su paso por la ficción con “Poderes fácticos” y “Huáscar”, “Crónica secreta de la economía chilena” es su estreno en la investigación periodística. Además de centrarse en los Piñera, con un claro énfasis en el expresidente de Chile, Tromben abordó la privatización de gran parte de las empresas del Estado chileno entre 1974 y 1994. El grupo Cruzat Larraín y Penta completan los focos de esta historia que le tomó más de un año.</p>
<p>Admite que durante la investigación su escritorio era un despelote y que su esposa lo odiaba por ello. Que la complejidad del tema lo obligó a hacer mapas y a siempre conectar su notebook a una pantalla más grande. Para Tromben, el olvido es un tema importante y uno de los motivos por los que escribe este libro. “Es parte de la psiquis humana y, además de una individual, cumple una función social. En ese sentido, el rol de los periodistas hinchapelotas es recordarle al personaje que éste era él hace unos años”, declara para poner un ejemplo. “¿Quién era Sebastián Piñera para sus subalternos? Un vendedor de tarjetas de crédito. Y fue Presidente de Chile”, sonríe.</p>
<p>Las primeras luces comenzaron ahí, en archivos, buscando a estos personajes y sus posturas de hace 30 años. “Eran menos pillos que ahora”, se ríe como si volviera a ver el meme.</p>
<p><strong>—¿Fue chocante?</strong><br />
Sí. Encontré entrevistas a Jaime Orpis declarando que el Congreso necesitaba más transparencia en sus gastos y financiamientos de campañas. De esas inconsistencias salían cosas interesantes. Como qué hacían, con quién estaban y qué caminos tenían. Por eso uno debe tener cuidado con lo que dice o se compromete a decir: porque el tiempo pasa.</p>
<h4>ROMPER LOS PACTOS DE SILENCIO</h4>
<p>Carlos Tromben aclara que es una crónica “secreta” porque sus protagonistas ocultaron los sucesos. “No porque sean delitos: simplemente porque no se ven bien”, explica. “Si pinchas ‘Nuestra historia’ en la web de un empresa importante, ten por seguro que no es su historia. Es una inventada, un relato construido”.</p>
<p>Por eso todo parte en el sitio donde, por excelencia, se combate el olvido: la Biblioteca Nacional. Admite que era el lugar más lógico para empezar, aunque no lo ve igual en algunos de sus colegas. “Hay periodistas que se quejan por la lata que es ver diarios antiguos. Pero tu entrevistado puede meterte el dedo en la boca y, aún chequeando con otra [fuente], es difícil llegar a un consenso. Ahí deberían preguntarse, ¿qué dice el archivo?”.</p>
<p>Responde a su pregunta nombrando medios e instituciones que considera un paso obligado en este tipo de investigaciones. “Diarios de época, Conservador de Bienes Raíces, el Diario Oficial, Dicom-Equifax y la Superintendencia de Valores y Seguros”, enumera con los dedos. Un año y cuatro meses le tomó todo, la documentación y la escritura.</p>
<p><strong>—¿Cómo logras que un tema con tanto dato e historias se lea con fluidez?</strong><br />
No fue fácil. Traté que fuese una investigación narrativa porque las que hay, que son buenas, son bien duras. Vengo del periodismo económico y de la ficción, por lo que hice una combinación fidedigna a los hechos para que el lector comprendiera aspectos macroeconómicos y financieros. Así, entiende los complejos engranajes que escondieron la verdadera propiedad de las empresas y sus vínculos. Tuve mucha ayuda de mis editores, que varias veces me pararon los carros porque no entendían nada.</p>
<p><strong>—La clave fue la colaboración.</strong><br />
Claro. Por la complejidad de los temas en el periodismo no hay espacio para El llanero solitario.</p>
<p><img decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/tromben_frase1.png" alt="tromben_frase1" width="1080" height="810" class="alignnone size-full wp-image-27024" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/tromben_frase1.png 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/tromben_frase1-800x600.png 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/tromben_frase1-1013x760.png 1013w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /></p>
<h4>RECIPROCIDAD</h4>
<p><strong>—Admites que gran parte de tus fuentes son personajes secundarios de esta pirámide del poder. Personas que conocieron a los personajes o que trabajaron en sus empresas. ¿Crees que por ellos también pasan las buenas historias?</strong><br />
Sí, porque la máxima cabeza del relato tiene intereses creados. Su narración y espacios de olvido, voluntarios e involuntarios. En cambio, el funcionario medio es el que vio todo.</p>
<p><strong>—¿Tenían temor por hablar? </strong><br />
No, se soltaban. Muchos de ellos están jubilados, viviendo tranquilos y sin la necesidad de ocultar algo porque no tienen figuración pública. Son buenas fuentes porque no forman parte de una estructura de poder. Además, yo no temo a represalias ni que me pase algo. Claramente no trabajaré en ciertos medios, lo que no me preocupa.</p>
<p><strong>—¿A qué te refieres con llamar a Chile «El País que Olvidamos?</strong><br />
Es un dispositivo de distanciamiento. Cuando el chileno está choreado dice «en este país», lo que es una manera, mala onda, de distanciarse. Es decir que no tengo responsabilidad en cómo es Chile y que soy víctima de su estructura de poder.</p>
<p><strong>—¿Y qué piensas de eso?</strong><br />
Me desagrada esa actitud. Todos somos responsables. Por eso generé este dispositivo donde, en la misma lógica, están el “Director Supremo”, “Presidente Socialista” y “joven Piñera”. El lector debe hacer una operación doble llenando ese espacio con contenido, porque cuando lee Pinochet o Allende viene de primera mano. En cambio, aquí hay otra operación que permite otros aspectos del personaje.</p>
<p><strong>—¿Y qué pasó con Chile?</strong><br />
«El País que Olvidamos» es el Chile que borramos. Eres más joven, pero los de mi edad olvidamos de donde veníamos. Un país precario, muy pobre y violento no por el lumazo del paco, sino que por sus disparos. La clase media pasaba pellejería. También hemos olvidado lo que avanzamos. Que hoy nuestra insatisfacción no tiene que ver con que estemos mal.</p>
<p><strong>—¿Con qué tiene que ver?</strong><br />
Con que nos generaron expectativas extraordinariamente altas, como ser OCDE. La generación autocomplaciente de la Concertación y la derecha dijeron que seríamos desarrollados en 2010. Claro, si nos comparamos con el 86 lo somos. Pero no estamos al nivel de Noruega como quisieron que creyéramos.</p>
<p><strong>—Tras la publicación del libro, ¿te contactó alguna de las personas aludidas?</strong><br />
No. Supe que uno de los principales personajes está preocupado y reclamando por qué me dieron entrevistas. Sí me han contactado personas nuevas que trabajan en las empresas con ganas de contar su experiencia. Eso es saludable porque se rompen pactos de silencio, apareciendo manipulaciones y manejos poco claros.</p>
<p><strong>—Reconstruyes la historia de empresas estatales que se privatizaron y un modelo económico que prevalece, entre 1974 y 1994. Pero si pudieses continuar con la historia hasta el 2016, ¿cómo sería?</strong><br />
Se complejiza. El núcleo de investigación es chico en los 80: pocas empresas y ejecutivos. Aún lo es, siendo endogámico principalmente por la Universidad Católica, pero hay más empresas. Eso trae más operaciones bursátiles y mayor complejidad para seguirlos.</p>
<p><strong>—¿Cómo Sebastián Piñera, que estuvo prófugo de la justicia mientras se le buscaba por la quiebra del Banco de Talca, llega a ser Presidente de Chile?</strong><br />
Porque Chile cambió, como decían algunos. Por una parte, hay un porcentaje de la ciudadanía que valora el individualismo. A muchos les hace sentido esa ética del winner, del todo vale. Por otro lado, hay quienes abominan el enriquecimiento individual y son solidarios y colaborativos. Esos dos valores chocan. ¿Por qué la gente no rechazó eso en Piñera? Porque al frente tenía un candidato débil y poco convocante, bajo la Concertación que estaba al final de su vida útil. Había una renovación deseada del Ejecutivo y Piñera encarnaba eso, blindado comunicacionalmente de manera abierta por la prensa escrita.</p>
<p><strong>—¿Los medios tuvieron incidencia?</strong><br />
Sí. Los medios escritos lo protegen. La radio no y los medios digitales menos. Pero la prensa tradicional lo protege.</p>
<p><strong>—¿Y por qué?</strong><br />
Entre periodistas lo sabemos. Si eres un hombre poderoso que le da exclusivas a un medio, y ese publica a un tipo contrario a ti, ¿qué haces?</p>
<p><strong>—Busco otro. </strong><br />
Claro. No le das más exclusivas. El poderoso siempre hace ese juego, no sólo Piñera. Te doy para que no me des. Reciprocidad.</p>
<p><img decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/tromben_frase2.png" alt="tromben_frase2" width="1080" height="810" class="alignnone size-full wp-image-27025" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/tromben_frase2.png 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/tromben_frase2-800x600.png 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/tromben_frase2-1013x760.png 1013w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /></p>
<h4>MIOPÍA</h4>
<p><strong>—En el libro aseguras que «Estrategia y El Mercurio son dos caras de la misma moneda y entre los dos se produce un interesante diálogo sobre lo que se puede decir y lo que no, lo visible y lo que se puede enunciar en el País que Olvidamos». ¿Qué pasó con Revista Qué Pasa, Diario Financiero, etc.?</strong><br />
Qué Pasa estaba como la derecha liberal que se permitía ciertas críticas al gobierno, mostrando las inconsistencias de la política oficial de la dictadura, pero siempre hablando del terrorismo de los marxistas y la cuestión. El Diario Financiero nació el 88, al final del periodo.</p>
<p><strong>—¿Por qué tanta importancia a Estrategia?</strong><br />
Los lectores y columnistas de Estrategia parecían del viejo empresariado chileno. Derechista, anti-Chicago, incluso estatista, porque nacieron bajo el alero del Estado. Eran empresarios viejos que tenían una seria desconfianza con las recetas de Chicago, porque se exponían a la competencia de otras partes, como la de China. Mientras que el que seguía a El Mercurio era mucho más financiero, cuico. Más Pepe Pato o Cuesco Cabrera.</p>
<p><strong>—¿Y los medios de oposición?</strong><br />
Estaban centrados en lo político, por lo que lo económico era para sus columnistas. Después muchos de ellos fueron ministros de la Concertación, como Tironi, Aninat o Foxley.</p>
<p><strong>—¿Cuánto confías en el periodismo nacional?</strong><br />
Hay que hacer una distinción. Los medios tradicionales tienen compromisos políticos y económicos con sus avisadores. A pesar de que el periodismo nacional es parcial, sesgado, que oculta y visibiliza cosas, un lector avezado y astuto puede detectar las inconsistencias. Incluso, El Mercurio ochentero las permitía porque daba espacio a la oposición, como poner la propuesta económica de la Asamblea del Acuerdo Nacional. Había un doble juego pero también manipulaciones aberrantes, como poner a un viejo matándose de la risa y la noticia de que fueron sobreseídos todos los casos de Derechos Humanos.</p>
<p><strong>—¿Y confías en el periodismo económico?</strong><br />
Sí, pero es sesgado. Los medios económicos me llaman la atención por lo caricaturescamente derechistas que son sus columnistas. Parecen del año 76. No entiendo esa lógica, cuando el empresariado debe renovarse urgentemente porque está cuestionado. Los medios hacen su pega estando sometidos a una serie de restricciones como lo que te dije de los avisadores. Les cuesta publicar una multa de Latam porque es un avisador cototo. Otro ejemplo: en el libro está la privatización de LAN, donde en su última etapa intervino Piñera como senador en ejercicio. Los medios, casi en el último renglón de sus artículos, ponían que el 24% quedó en manos de dos sociedades vinculadas a él. No me jodan. Esa vez Piñera compró LAN y eso hoy sería titular. Incluso saldría en los medios que somos proclives a criticar, porque no lo podrían ocultar.</p>
<p><strong>—Hay quienes ven el periodismo como elitista y al económico como su máxima expresión. ¿Lo ves así?</strong><br />
Sí, es una pena. Sería útil que un medio hiciese un periodismo económico realmente al alcance de todos los lectores. Que explicara de manera didáctica lo que pasa con los mercados financieros, las AFP, el desempleo, etc. Es necesario para tener una opinión informada al respecto.</p>
<p><strong>—¿Para qué sirve el periodismo económico?</strong><br />
Es un periodismo que está al servicio del mundo financiero y sus intereses, y no lo digo en sentido negativo o conspirativo. Tiene un pequeño círculo de lectoría, lo que es un problema ya que sólo satisface los intereses comunicacionales e informativos de ese grupo. Falta lo que te decía, que nos expliquen con peras y manzanas. ¿Por qué son tan bajas las pensiones? El periodismo económico da por supuesto que tú sabes, lo que no es tal.</p>
<p><strong>—¿Cómo viste la cobertura que dieron los medios a la marcha contra las AFP?</strong><br />
Fue interesante. El Mostrador fue el único que el mismo día sacó una nota y TVN el único canal que transmitió. Otros, incluso los económicos, no lo tuvieron. Sin embargo, en los días posteriores no se han dedicado a otra cosa que referirse a la marcha. Sobre un hecho que no cubrieron, lo que es una vergüenza. Referirse a algo que trataste de invisibilizar.</p>
<p><strong>—¿Qué demuestra eso?</strong><br />
Miopía total y que lo político se impone. Yo como medio gano en reputación y credibilidad si abordo todos los temas, sobre todo si son de tal importancia como las AFP. A partir de los 80 se impuso la visión tecnocrática de la economía por sobre la política. Hoy nos pasamos al otro extremo, poniéndonos al servicio de objetivos para hacerlos viables.</p>
<p><strong>—¿Existe la independencia en el periodismo económico? Pensando que muchos medios de comunicación pertenecen a grupos de poder.</strong><br />
Es bastante reducida por el rol de los anunciantes. Mientras más chico el país, más difícil la independencia. La economía gringa es tan grande que si se le cae un avisador a “Wall Street Journal”, un medio completamente neoliberal, habrá otro. Por eso cubren los escándalos de información privilegiada. Nosotros tenemos lo contrario. Aún tenemos el cliché, la pregunta retórica y el título con porcentaje ridículo. Estas prácticas no aportan.</p>
<p><strong>—¿Y dónde está lo que sí aporta?</strong><br />
En los libros, las plataformas de investigación y los medios online. Diría que El Mostrador es el más libre y confiable de todos porque aborda lo económico con bastante apertura. Los medios tradicionales están obligados a replantearse porque están perdiendo avisaje, lectoría e ingresos. Por eso, ya no pueden poner cosas como las dos sociedades de Piñera. Eso debe ir en el titular o si no quedan como tontos. Pero, aun así, tratan de hacerlo.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-27023 aligncenter" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/Portada-Crónica-secreta-Carlos-Tromben.jpg" alt="Portada Crónica secreta - Carlos Tromben" width="720" height="1117" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/Portada-Crónica-secreta-Carlos-Tromben.jpg 720w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/Portada-Crónica-secreta-Carlos-Tromben-387x600.jpg 387w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/Portada-Crónica-secreta-Carlos-Tromben-490x760.jpg 490w" sizes="auto, (max-width: 720px) 100vw, 720px" /></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>Crónica secreta de la economía chilena</strong></em><br />
Carlos Tromben<br />
Ediciones B<br />
2016</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Roberto Meza, la historia de «El Diario Financiero» y la búsqueda de la «densidad interpretativa»</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/roberto-meza-la-historia-de-el-diario-financiero-y-la-busqueda-de-la-densidad-interpretativa/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricio Contreras]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 25 Mar 2013 14:35:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[El Diario Financiero]]></category>
		<category><![CDATA[industria de medios]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>
		<category><![CDATA[negocios]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo económico]]></category>
		<category><![CDATA[Roberto Meza]]></category>
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					<description><![CDATA["El mayor valor de un medio de comunicación está en su credibilidad y en la confianza que los lectores le otorgan en la formación de su visión de mundo", dice este escritor y periodista al abordar el futuro de la prensa, las deudas del periodismo económico y el éxito del medio que ayudó a fundar a fines de la década de los ochenta.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>«El mayor valor de un medio de comunicación está en su credibilidad y en la confianza que los lectores le otorgan en la formación de su visión de mundo», dice este escritor y periodista.</h3>
<div id="attachment_21590" style="width: 260px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-21590" class="size-full wp-image-21590" title="Historia de El Diario Financiero" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2013/03/Historia-de-El-Diario-Financiero.jpg" alt="" width="250" height="376" /><p id="caption-attachment-21590" class="wp-caption-text">«Historia de El Diario Financiero de Chile», de Roberto Meza. Ediciones Radio Universidad de Chile, 2012.</p></div>
<p>En el invierno de 1988 comenzó a fraguarse el nacimiento de <em><a href="http://www.df.cl/" target="_blank">El Diario Financiero</a></em>, un experimento periodístico que buscó instalarse en un punto intermedio entre la reducida oferta de noticias económicas de <em>El Mercurio</em> y la profundidad semanal que ya realizaba <em>Estrategia</em>.</p>
<p>Sus fundadores eran periodistas que se desempeñaban en las áreas de economía de otros periódicos o habían tenido larga experiencia en el periodismo escrito. El contexto era incierto —se acercaba el plebiscito— pero algunas señales estructurales alentaban la aventura. ¿Una de las más relevantes? La implantación, a comienzos de los ochenta, de un modelo económico que requería, y demandaba, cada vez más información.</p>
<p>Uno de los fundadores, Roberto Meza, plasmó la historia del medio en <em>Historia de El Diario Financiero de Chile. Génesis, fundación, desarrollo y consolidación</em> (Ediciones Radio Universidad de Chile, 2012).</p>
<p>La siguiente conversación resume un intercambio de correos electrónicos con Meza, donde se abordan los aspectos discursivos del libro, la gestión de los periodistas en el <em>Financiero</em>, el futuro de la prensa y las deudas del periodismo económico.</p>
<h4>DEL ORIGEN A LA ACTUALIDAD</h4>
<p><strong>—¿Qué lo motivó a reconstruir la historia fundacional de <em>El Diario Financiero</em>?</strong><br />
Muy buena pregunta, porque obliga a sincerar emociones e impulsos&#8230; lo básico fue que estando ya fuera del <em>Diario</em>, tras haber vendido mis acciones y terminado mi relación contractual con la empresa, llegaron a mis manos para revisión un par de tesinas sobre el <em>Financiero</em>, de alumnos de periodismo de universidades privadas, que denotaban total ignorancia sobre la época fundacional del medio. A tal punto, que una de ellas atribuía su creación al abogado y periodista Roberto Pulido (qepd), quien llegó al diario seis años después de su instalación, luego que los demás socios vendieron sus acciones y el empresario Ricardo Claro compró un paquete mayoritario que lo transformó en presidente del Directorio.</p>
<blockquote><p>«La motivación básica fue, pues, simplemente «la gloria», como diría Maquiavelo».</p></blockquote>
<p>» Años antes, mientras yo era director del diario, el gerente de producción, Hernán Cardemil, me había insistido en que escribiera este proceso y su épica, dado que se trataba del único medio fundado por periodistas en la década de los 80 que sobrevivía en el mercado de diarios en papel del país</p>
<p>» La historia no ha hecho justicia con los emprendedores iniciales, como en el caso de <em>El Mercurio de Valparaíso</em>, cuya fundación se atribuye muchas veces a Agustín Edwards B., cuando éste compró el medio, luego de un par de décadas de funcionamiento. A Edwards Budge le debemos su expansión a Santiago y su consolidación como medio nacional, pero no la fundación.</p>
<p>» En rigor, la motivación básica fue, pues, simplemente «la gloria», como diría Maquiavelo.</p>
<p><strong>—En términos de formato, su obra combina el análisis, la reflexión, la documentación y también se arriesga con una importante dosis testimonial al comienzo, con ribetes de no ficción. ¿Cómo definiría su libro?</strong><br />
La aparente combinación de formatos se explica básicamente por las características del largo proceso de investigación —con preguntas iniciales muy amplias y difusas, pero que confluyeron paulatinamente en la búsqueda de las razones que sustentaron el éxito del proyecto— y por el hecho que el sujeto de análisis —el diario— era difícilmente objetivable para quien había participado tan directamente en su creación y consolidación, lo que podría haber impedido un distanciamiento que le otorgara cierta dimensión de conocimiento académico útil a esta investigación de caso. La pequeña historia inicial tiene por objetivo dar cuenta de un proceso de creación que fue colectivo y dar a cada cual lo suyo, mientras que los restantes capítulos apuntan a desarrollar la hipótesis, fundando mis juicios sobre los factores internos y externos que a mi modo de ver permitieron la enorme creación de valor de este emprendimiento. El estilo en tercera persona es consecuencia de que buena parte del libro corresponde a la memoria de titulo de periodista, la que recién vine a materializar en 2006 en la Escuela respectiva de la U. de las Américas —tras haber estudiado sin concluir en las Escuelas de Periodismo de Concepción y la U. de Chile—, licenciatura que requería para seguir el Magister en Comunicación y Educación que realicé en 2008 en la UC y en la Universidad Autónoma de Barcelona.</p>
<p><strong>—Los integrantes del equipo fundador de <em>El Diario Financiero</em> provenían de las principales secciones de economía de la prensa chilena. ¿Cuál cree que es el valor de un medio de comunicación fundado y gestionado por periodistas?</strong><br />
Probablemente el mayor valor de un medio de comunicación está en su credibilidad y en la confianza que los lectores le otorgan en la formación de su visión de mundo. La propiedad de los medios impone, necesariamente, una serie de límites y condicionamientos a las interpretaciones que hacen de la realidad, tanto en la selección y edición, como en la jerarquización de las contingencias noticiosas. El hecho que un medio sea propiedad de un grupo de periodistas podría comunicar implícitamente que su gestión editorial estará definida por una perspectiva puramente profesional noticiosa (entendida la noticia según las definiciones técnicas tradicionales), sin otro interés que el servir como transmisor de sucesos relevantes a los públicos lectores, para que sean estos quienes se formen una opinión sobre los acontecimientos y su impacto.</p>
<blockquote><p>«El mayor valor de un medio de comunicación está en su credibilidad y en la confianza que los lectores le otorgan».</p></blockquote>
<p>» Por otro lado, el haber reunido en el diario a los principales periodistas de los medios económico preexistentes aseguraba, además, calidad y experiencia ya acumulada, lo que reforzaba la confianza y credibilidad en la cualidad profesional del medio. En todo caso, como pudiste ver en el libro, no otorgo gran relevancia a este hecho porque muchos medios de comunicación de periodistas han fallado. Se entiende que la independencia noticiosa nunca es absoluta, razón por la que, en democracia, la «objetividad» o esa mayor cercanía de una descripción de los hechos a su realidad compleja, más que en un solo medio, se consigue con la diversidad, pluralidad y libertad de emprender que existe en esta área. Porque hasta la propia ideología libertaria que estaba en el sustrato de la administración editorial del <em>Financiero </em>ya marcaba un modelo de selección y jerarquización noticiosa que seguramente no coincidía con visiones de ciertos sectores políticos o ciudadanos, pero que empatizó profundamente con los lectores meta del proyecto, quienes reconocían sus propios intereses reflejados en su postura editorial.</p>
<p><strong>—Al finalizar el texto usted se pregunta por las expectativas de los lectores frente a los diarios. ¿Cree que la oferta de análisis y reflexión es la propuesta más adecuada que deberían hacer los periódicos impresos para competir con los medios digitales? </strong><br />
La idea de que la oferta de análisis y reflexión pudiera ser una propuesta adecuada para los diarios de papel del siglo XXI es una mera proyección lógica (sin sustento empírico) y no tiene más asideros que el hecho que la oportunidad o instantaneidad, la actualidad, novedad y brevedad de la información son ofertas que atienden mejor las TIC&#8217;s, la radio o la TV. Por tal razón, probablemente, los diarios podrían competir mejor contra las TIC&#8217;s (aparte de la posibilidad de trasladarse a dicha nueva base) relevando sus fortalezas orgánicas, tales como la veracidad (confianza en su línea editorial e intereses transparentes y conocidos), claridad en sus apreciaciones sobre la generalidad, prominencia, consecuencia y desenlaces de los hechos noticiables (trabajo de profesionales especializados en la interpretación y análisis), así como su interés humano, la proximidad de los temas de pauta y los servicios que puede prestar en el ordenamiento de un medio indigestado con datos «mosaico».</p>
<p><strong>—¿Cómo observa hoy el desempeño de <em>El Diario Financiero</em> y del periodismo económico chileno?</strong><br />
La crisis económica desatada en 2008 por el sistema financiero mundial tiene buena parte de su explicación en que dicho sistema aceleró la circulación del dinero a la velocidad de la luz, «creándolo» a raudales —fuera del control de los Bancos Centrales— vía derivados y apalancamiento hiperdimensionado, gracias a las TIC&#8217;s. Esta actividad hiperliberalizada generó la ilusión de mayor riqueza, expectativas de crecimiento ilimitado y sobreendeudamiento.</p>
<blockquote><p>«Los medios financieros tradicionales no han penetrado en la profundidad del desastre y más bien han informado sobre la base de fuentes oficiales».</p></blockquote>
<p>» El atascamiento del alocado ritmo financiero del lapso 1994-2008 (nótese la sincronía con el surgimiento de Internet) produjo una amplia necesidad de información sobre el tema económico a nivel global. Sin embargo, en general los medios financieros tradicionales no han penetrado en la profundidad del desastre y más bien han informado sobre la base de fuentes oficiales, sin dar mucha cuenta del lado oscuro de la crisis, con sus centenares de quiebras de bancos y otras instituciones financieras, fusiones y reorganizaciones, su impacto social más allá de las manifestaciones ciudadanas masivas e indignadas contra las medidas de ajuste de los Gobiernos, muy compelidos, estimo, por una cierta idea de la responsabilidad editorial que busca evitar que tales informaciones provoquen una mayor histeria y derrumbe de la economía.</p>
<p>» La razón es que muchos de dichos medios están vinculados de modo estructural o por negocios publicitarios con los mismos sectores que han sufrido más duramente la crisis. En ese marco internacional, el periodismo económico chileno ha seguido similares pautas, aunque, por cierto, dado que Chile ha escapado de los efectos más brutales de la crisis, porque su banca esta bien regulada desde su propia crisis de los 80 y porque el país vive con más de la mitad de ingresos provenientes de <em>commodities</em> (minería, celulosa, alimentos) transformados hoy en bienes de refugio para los inversionistas, tiene mayores razones para estar optimista y relevar el lado claro por sobre las oscuridades que se ciernen, proyectadas desde Europa y EE.UU.</p>
<p>» Creo, en consecuencia, que al periodismo económico chileno le ha faltado un poco más de densidad interpretativa de los hechos noticiables que publica y mayor amplitud de visión del escenario general del que elige y jerarquiza los hechos que debieran ser informados.</p>
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