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	<title>periodismo chileno &#8211; Puroperiodismo</title>
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	<description>La revista digital de Periodismo UAH.</description>
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		<title>Un perfil de Mónica González: prólogo de «Apuntes de una época feroz»</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/un-perfil-de-monica-gonzalez-prologo-de-apuntes-de-una-epoca-feroz/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Juan Cristóbal Peña]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 Aug 2019 16:20:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Apuntes de una época feroz]]></category>
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		<category><![CDATA[Mónica González]]></category>
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		<category><![CDATA[periodismo en dictadura]]></category>
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					<description><![CDATA[El siguiente texto es un perfil escrito por Juan Cristóbal Peña, director del Departamento de Periodismo de la Universidad alberto Hurtado y editor del libro "Apuntes de una época feroz" (Hueders, 2015), una antología de textos de Mónica González, recientemente galardonada con el Premio Nacional de Periodismo en Chile.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>El siguiente texto es un perfil escrito por Juan Cristóbal Peña, director del Departamento de Periodismo de la Universidad alberto Hurtado y editor del libro «Apuntes de una época feroz» (Hueders, 2015), una antología de textos de Mónica González, recientemente galardonada con el Premio Nacional de Periodismo en Chile.</h3>
<p><em>Relacionado:<br />
<a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=26206" target="_blank">Cuando Mónica González entrevistó a Arturo Fontaine, exdirector de “El Mercurio”</a><br />
<a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=26261" target="_blank">Mónica González conversa con Beatriz Sánchez sobre sus “Apuntes de una época feroz”</a></em></p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-26209" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Detalle-Apuntes-de-una-época-feroz.jpg" alt="Detalle Apuntes de una época feroz" width="1652" height="850" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Detalle-Apuntes-de-una-época-feroz.jpg 1652w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Detalle-Apuntes-de-una-época-feroz-800x412.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Detalle-Apuntes-de-una-época-feroz-1024x527.jpg 1024w" sizes="(max-width: 1652px) 100vw, 1652px" /></p>
<p>Cuando la conocí, hacia el invierno de 2007, Mónica González ya era quien es: una de las periodistas ineludibles en la historia de Chile, no sólo por su trabajo en dictadura. A diferencias de muchos profesionales de su generación que destacaron en los años 80 en medios de la oposición, ella siguió haciendo periodismo en democracia.  No comenzó a trabajar en el gobierno o para empresas. Tampoco jubiló de manera anticipada, que fue lo que ocurrió con varios periodistas que no encontraron espacio en el nuevo orden. Mónica González persistió, no siempre en las mejores condiciones. Sabía que con el retorno de la democracia venía lo más difícil para el periodismo chileno, más que lo que quedaba atrás. En el nuevo escenario, los límites entre política y negocios se volvían difusos. Y sabía también que, tal como había ocurrido en dictadura, ella no sería una figura cómoda ni funcional para quienes administraban una democracia reconstruida en la medida de lo posible.</p>
<p>Yo terminaba un libro sobre el atentado de 1986 a Augusto Pinochet protagonizado por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, y a última hora di con una entrevista al líder de ese comando subversivo que ella había hecho para el diario <em>El País, </em>de España, y que luego fue publicada completa en revista <em>Análisis</em>. La última entrevista a Raúl Pellegrin Friedmann, realizada en 1988, unos meses antes de que fuera asesinado junto a su pareja tras una incursión guerrillera en el sur del país. Entonces me animé a llamarla para pedirle esa entrevista. Ahora pienso que era una excusa para conocerla, porque el ejemplar de esa revista estaba en Biblioteca Nacional.</p>
<p>Me recibió en el altillo de su casa en Bellavista, con vista al cerro San Cristóbal,  rodeada de archivos y libros ordenados en estanterías y cajones. A un costado había  un escritorio cubierto de papeles apilados y dispersos. Unos meses atrás, el diario <em>Siete</em>, que había dirigido, se había visto forzado a cerrar por falta de financiamiento. El avisaje estatal en los gobiernos de centro izquierda privilegiaron a publicaciones que le eran opositoras, pero funcionales a sus intereses. Aunque el cierre del diario fue un proceso ingrato para ella, ya estaba embarcada en un nuevo proyecto llamado Centro de Investigación Periodística, Ciper, el medio más innovador y relevante de los siguientes años.</p>
<p>Mónica, que estaba convaleciente por un accidente en auto, con dificultad para desplazarse, trabajaba desde su casa en una investigación para Ciper, que aún no tenía dirección electrónica ni oficina.</p>
<p>No me conocía, pero así y todo, sin más, me recibió y confió uno de los tomos empastados de su colección de <em>Análisis</em>. Fue una presentación rápida, pero amable. Me examinó con un vistazo rápido y dijo algo que no me esperaba:</p>
<p>—Bah, eres tímido —sonrío—. Por teléfono sonabas más pretencioso.</p>
<p>No fueron más que unos pocos minutos. Me contó de su accidente en auto y me despidió, porque —dijo— tenía un montón de trabajo por delante.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>La volví a contactar en la primavera de ese mismo año. Mi libro sobre el atentado a Pinochet ya había sido publicado y quería entregarle una copia. Además, tenía una mejor excusa que la primera vez: debía devolverle el tomo empastado de <em>Análisis</em>.</p>
<p>Esta vez me citó en una pequeña oficina de la Corte Suprema. En ese entonces Ciper estaba recién arrancando y ella terminaba una asesoría para los ministros de la máxima corte de justicia. El mismo poder que tres décadas antes la había enviado a prisión por sus publicaciones, el mismo que ella había denunciado múltiples veces por negligencia y complicidad en los crímenes de la dictadura, ahora la había buscado para dar forma a un inédito proceso de transparencia y publicidad de sus actos.</p>
<p>Fue otro encuentro breve, todavía más que el anterior. Recibió el tomo de revistas y el ejemplar de mi libro, que agradeció con una sonrisa. Luego me preguntó si quería trabajar con ella en un nuevo centro de investigación. También me habló de las condiciones y yo, únicamente para guardar las formas, le dije que la propuesta me seducía mucho, pero que pronto le daría una respuesta. Al día siguiente renunciaba a mi trabajo en el diario <em>La Tercera</em> para trabajar con ella.</p>
<p>Cuento lo anterior porque es parte del origen de este libro. El tiempo en que trabajé en Ciper pude conocer el trasfondo de algunas de las historias que se reúnen en esta antología, trasfondo que a veces da para un capítulo aparte y es tanto o más dramático que la misma historia que lo origina. En ese tiempo también pude escribir crónicas o reportajes sobre la violencia política en dictadura y transición, con la perspectiva que otorga el tiempo y en condiciones de libertad editorial que difícilmente habría encontrado en otro lado.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>En un comienzo ella no estaba interesada en que alguien, quien fuera, publicara una antología de su obra. No le daba demasiado mérito a su trabajo. De hecho, cuando se lo propuse, estando ya fuera de Ciper, me comentó lo siguiente:</p>
<p>—No sé a quién podría interesarle algo así.</p>
<p>Dijo que lo pensaría. Y tiempo después, cuando comenzamos a trabajar en el proyecto, comprendí que, además de incomodarla, la idea de volver sobre esos años le dolía. Estaba orgullosa de lo que había hecho, lo está aún, por cierto, pero tras varias charlas en torno al trasfondo de las historias de las piezas reunidas comprendí, sin que me lo dijera directamente, que había una herida que no terminaba de sanar. En su caso, reportear la dictadura fue sumergirse en un campo de batalla inundado por la corrupción y la muerte; fue vivir el dolor de las víctimas, comprometerse y padecer con ellas para luego recuperar el aliento y contárselo al mundo. Ese proceso, además, estuvo acompañado de un alto costo personal.</p>
<p>Ahora que el libro está concluido, y que hemos gastado horas hablando de su trabajo en dictadura, y de lo que ocurrió antes y después de esa etapa, pienso en las víctimas. En las víctimas y en el sentido de esta profesión. En que la mejor forma de sobrellevar el pasado y de tributar a las víctimas es seguir ejerciendo un periodismo sin concesiones.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p style="text-align: left;">Numerosos periodistas se jugaron la vida y sacrificaron un cómodo y seguro estándar de vida por denunciar a una dictadura a la que pocas cosas amenazaban tanto como la prensa de oposición. En el caso de Mónica González, muchas de sus publicaciones tuvieron un impacto político al interior de la misma dictadura, impacto que además trascendió al mundo. Sus publicaciones marcaron agenda y derivaron en censura de prensa, procesos judiciales, amenazas, golpizas o encarcelamientos.</p>
<p style="text-align: left;">Desde que en 1984 publicara el reportaje sobre la mansión de Lo Curro, un palacio de lujos absurdos que la familia Pinochet levantó en medio de una aguda crisis económica, se transformó en una figura incómoda para la dictadura, si es que no en una amenaza. Volvía del exilio y de un receso de 11 años en el periodismo, y sin proponérselo, porque en un comienzo ella no estaba segura de su talento ni de que el periodismo fuera lo suyo, se alzó en referente. Sus reportajes y entrevistas ayudaron a contener la brutalidad y los abusos. En casos más extremos, salvaron vidas, aunque también derivaron en venganzas brutales.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>El guión es perfecto para un drama de película: en el trasfondo de los reportajes y entrevistas que componen este libro hay tragedia y heroísmo a partes iguales. El drama se inicia más o menos feliz en 1967, cuando Mónica González Mujica (Santiago, 1949) comenzó a estudiar periodismo en la Universidad de Chile y al poco tiempo, impulsada por sus maestros y su militancia en el Partido Comunista, ya trabaja en el diario <em>El Siglo</em>.</p>
<p>Sus primeros editores fueron Sergio Villegas y Guillermo Ravest, que la entrenan como reportera volante: un día en el Congreso, otro en tribunales, en sindicatos o en cuarteles policiales y en terreno, cubriendo la calamidad de turno. El periodismo todavía se aprendía más en la calle que en la academia, a la que va lo justo para aprobar los cursos y aprender de Mario Planet, director de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile, de quien es ayudante en la cátedra de Periodismo Interpretativo. De él asimiló el rigor y la necesidad de cultivar un archivo que se alimenta a diario, con recortes y cables y fotos de prensa. Hasta el día de hoy, de preferencia por la mañana, después de leer los diarios del país, ella selecciona y recorta las publicaciones más relevantes y otras que no lo parecen tanto, como las páginas sociales de <em>El Mercurio</em>, donde la élite política y empresarial chilena se exhibe y, de manera involuntaria, deja asomar las pistas para grandes noticias y reportajes.</p>
<p>Mario Planet, que fue corresponsal para <em>Life</em> y <em>Time</em> y dirigió los diarios <em>Las Noticias de Última Hora y La Tarde</em>, también intentó inculcarle otra cosa importante para la época. El periodismo militante —decía Planet— no es periodismo. O se hace periodismo o se milita, pero no las dos cosas a la vez.</p>
<p>Ella, sin embargo, prefería hacer las dos cosas a la vez, y lo cierto —dice  ahora— es que en ese entonces, impulsada por la convulsión de los tiempos, se sentía más militante que periodista. Su compromiso estaba con el partido y el proceso de transformaciones políticas liderado por Salvador Allende, que en noviembre de 1970 llegó a la presidencia con una coalición de partidos de izquierda y una oposición mayoritaria apoyada por Estados Unidos, cada vez más dispuesta a desestabilizar al gobierno por cualquier medio.</p>
<p>En esas condiciones, el periodismo sin banderas era muy difícil de ejercer.</p>
<p>En 1971, casada y con dos hijas, comenzó a trabajar en <em>Ahora</em>, revista de actualidad y política que editorial Quimantú lanzó ese mismo año para competir con <em>Ercilla</em>. De hecho, varios periodistas de izquierda de ese medio partieron a trabajar en <em>Ahora</em>, que dirigía Fernando Barraza y editaba Edwin Harrington, un agudo periodista de investigación que poco antes había estado a cargo del departamento de prensa de Canal 13. Harrington fue decisivo en la carrera de Mónica. No sólo la animó a escribir reportajes y a buscar en ellos una mirada y una voz propia, que hasta entonces había estado supeditada a la voz de la revolución. Una década después, con un país en dictadura, el mismo Harrington la convenció de volver al periodismo, cuando ella lo había descartado por completo.</p>
<p>La impronta de Edwin Harrington —como la de Mario Planet— está presente en una crónica testimonial de mediados de 1971 en que la autora documenta su paso dos años antes por la maternidad del Hospital del Salvador:</p>
<p style="padding-left: 60px;">Maletín en mano, la “enferma” camina por un pasillo de baldosas, frío y tétrico, hasta el baño. Mira hacia atrás, para ver a su esposo, pero él está lejos, más allá de varias puertas. Una auxiliar con delantal sucio y ondulines en la cabeza le indica con el dedo un camastro donde le aplicarán un lavado, trámite previo.</p>
<p style="padding-left: 60px;">Los dolores aumentan, y la muchacha empieza a respirar como “perrito jadeante”. Así le enseñaron en el curso de parto sin dolor. Mientras le introducen el líquido por vía anal, la chiquilla se aferra a la mano de la auxiliar; dolores profundos y desgarradores le cruzan el vientre, para después sentir un incontenible deseo de expulsar todo lo que lleva en el interior.</p>
<p style="padding-left: 60px;">La muchacha se incorpora, pero no alcanza a llegar al baño. Líquido y excrementos corren por el suelo de la pieza. La vergüenza y el dolor provocan un llanto angustioso a la parturienta. La auxiliar está furiosa. “¡Qué se ha imaginado!&#8230;”. Y enseguida: “¡Tú crees que voy a limpiarte la mierda!”. La muchacha la mira un instante, y no vacila. Una sonora cachetada corta el “diálogo”.</p>
<p>El texto aparecido en revista <em>Ahora</em> se tradujo en una querella por calumnias, la primera en la carrera de Mónica González. Pero el pleito legal no llegó muy lejos: cuando el director del Hospital del Salvador acusó a la periodista de inventarse la historia, ella exhibió la página del 27 de abril de 1969 del libro de partos del hospital, donde su nombre aparece inscrito como paciente de la unidad de maternidad. En esas condiciones nació Lorena, su primera hija. Muy distintas, como sugiere en la misma crónica, al parto de su segunda hija, Andrea, nacida dos años después en una clínica privada.</p>
<p>Puede ser distinto a todo lo que vino después, y de hecho lo es. Pero el periodismo  que ejerció en dictadura no se explica sin el periodismo ejercido desde los últimos años del gobierno de Eduardo Frei Montalva. En esos primeros años de aprendizaje hay una épica y un compromiso que guiarán todo lo que vino después. Y hay, por cierto, una vida marcada por todo lo que sobrevino con el golpe de Estado.</p>
<p>Para entonces estaba de vuelta en <em>El Siglo</em>, donde fue destinada a las páginas de economía, y era profesora auxiliar en la Escuela de Periodismo. Estaba casada, tenía dos hijas, militaba.  A los 24 años, el mundo giraba muy rápido para ella cuando ocurrió el derrumbe. Muchos de sus colegas y amigos y compañeros de partido con los que se formó fueron perseguidos, encarcelados o torturados, cuando no asesinados y hechos desaparecer. Los más afortunados sobrevivieron, como su gran amiga Gloria Alarcón, periodista política en <em>El Siglo</em>, pero ya no volvieron a ser los mismos.</p>
<p>Al conmemorarse 40 años del golpe de Estado, escribió:</p>
<p style="padding-left: 60px;">Ese martes 11 de septiembre de 1973 mi vida se partió en dos. Pude haber sido no sé qué clase de persona. Incluso una muerta en vida, como los muchos que bajo tortura hablaron y jamás se han logrado despojar de la culpa. ¡Cómo asesinaron tanto talento y vitalidad! Yo sobreviví. Soy parte de un río cuyo caudal nunca dejó de crecer… Si miro hoy hacia atrás no puedo sino sentir orgullo de esa identidad.</p>
<p>Dos años después de publicar ese texto, al recordar sus años de formación profesional, me dice: “Yo soy parte de una generación perdida. Perdida y muy privilegiada, las dos cosas, la verdad. Participamos de una época gloriosa, de experiencias hermosas y durísimas que nos marcaron de por vida. Y que nos tienen aquí haciendo lo que hacemos”.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>Entonces viene el abismo. Un receso de 11 años, de no terminar de consolarse, de ganarse la vida en cosas que tienen poco y nada que ver con el periodismo. El camino que se inicia a fines de 1973 con un exilio en Francia fue una agonía permanente. Un golpe tras otro. Una noticia mala y otra peor. La historia de un chileno que llega con una tragedia propia o ajena que contar está a la orden del día.</p>
<p>Llegó a vivir a Sarcelles, en las afueras del norte de París, y trabajaba en la imprenta del mismo municipio, a cargo de la limpieza de las máquinas. Era obrera, como su padre, pero lo de ella tenía más el sentido de la urgencia. De las imprentas pasó a la administración del municipio. Pertenecía al Departamento de Compras y Mercado, veía cuentas y licitaciones, y siguió un curso de derecho comercial. Lo suyo ahora eran los números y, aunque entonces no lo sabía, sentó las bases de lo que necesitará saber años después para desentrañar las cuentas y escrituras enrevesadas de la dictadura.</p>
<p>Pese a que sus compañeros de <em>L’Humanité</em> la animaban a publicar, no se sentía en condiciones de escribir en una lengua que no era la suya. El periodismo estaba sepultado para ella.</p>
<p>Lo que sí hacía, y también servirá para lo que viene, era recoger el testimonio de chilenos que llegaban a París y habían vivido o escuchado del horror que ocurría en Chile. Recopilaba testimonios y los enviaba a Radio Moscú, donde estaba su amigo José Miguel Varas. Algunos de esos testimonios hablaban de sus propios amigos o compañeros de partido. Como el del profesor Fernando Ortiz, a quien se le perdió el rastro a plena luz del día en Santiago. Como el del periodista Carlos Berger, su compañero de escritorio en <em>El Siglo</em>, sacado de una cárcel en Calama y hecho desaparecer en el desierto. Como Fernando Barraza, director de la revista <em>Ahora</em>, torturado brutalmente hasta dejarlo sin ganas ni opción de hacer periodismo.</p>
<p>En Chile estaba en marcha una masacre y ella sentía que no podía quedarse de brazos cruzados en Francia, donde no había mucho que hacer por la causa chilena. Quería volver y volvió, con sus dos hijas, recién separada, sin un plan, sin muchos vínculos políticos, aun contraviniendo la opinión del partido. La dictadura se preparaba para perpetuarse mediante un plebiscito de fachada legal. La resistencia era mínima, para qué hablar de libertad de prensa. Dos años antes, la última dirigencia del Partido Comunista había sido exterminada, lo que significó un duro golpe a la lucha clandestina.</p>
<p>Era 1978, quizás el peor momento para volver.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>Una de las primeras cosas que hizo fue visitar a Mario Planet. Su maestro, que también había partido al exilio y estaba vuelta, la animó a ejercer el periodismo. Ella decía que no podía, que cómo, se preguntaba, “si tengo los dedos crespos”. Es cierto que en ese tiempo casi no había prensa de oposición, y la poca que había estaba bajo estricto control. Pero Planet  insistía en que no la veía haciendo otra cosa. Ella, en cambio, se veía en cualquier cosa menos en el periodismo.</p>
<p>Por un aviso en el diario consiguió trabajo en Falabella, como subgerente de crédito. Era algo parecido a lo que hacía en el municipio de Sarcelles. Cuentas, balances, facturas. Trabajaba a la par con los gerentes y tenía la confianza de ellos. Pero como militaba de manera clandestina, que era la única forma de militar en esos días, y como la dictadura tenía redes de espionaje en todos lados, la información no tardó en llegar a los gerentes. La despidieron.</p>
<p>Algo similar ocurrirá en el Colegio de Constructores Civiles, donde ofició de gerente por dos años. Y luego en el Instituto Chileno Norteamericano de Cultura, donde fue directora de comunicaciones por otros dos. Donde sea que estuviera, la dictadura, de tentáculos amplios y profundos, se encargaba de alertar de su militancia.</p>
<p>No le quedaban muchas opciones. Estaba sin trabajo y el país vivía una aguda crisis económica, que derivó en revuelta social. El descontento se expresó en radios y revistas de oposición que  rozaban los límites de la censura. Mario Planet ya no estaba en este mundo para decirle que volviera al periodismo. Pero estaba Edwin Harrington, su otro maestro, que había vuelto de un exilio en México y trabajaba en un proyecto de revista llamado <em>Cauce</em>. Le propuso integrarse y ella dudó. No se tenía confianza, pero necesita trabajar y, además, necesita hacer lo que había venido a hacer a Chile: combatir una dictadura. Entonces, apremiada por las circunstancias, se decidió.</p>
<p>Eran los primeros días de 1984, días de noticias flojas, aún para un país en dictadura, y Mónica González volvía al periodismo con un reportaje sobre la mansión de Lo Curro que remecería las entrañas del régimen. Es justamente el texto que abre este volumen.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>Fue tal el suceso que <em>Cauce</em> tuvo que imprimir una segunda edición de la revista, algo inédito para la época. Destacado en portada, donde se anunciaban “increíbles antecedentes sobre la faraónica mansión de Lo Curro de costo incalculable”, el reportaje echó por tierra la versión del gobierno, que poco antes había anunciado la suspensión de las obras, producto de la crisis económica. La construcción seguía viento en popa, y no sólo eso: por primera vez se revelaban detalles sabrosísimos de la decoración –lámparas de lágrimas, escaleras de mármol rojo, tinas de hidromasajes, tapices finísimos–, que a la vez perfilaban lo que la autora llamó “el difícil gusto de la señora Pinochet”.</p>
<p>A partir de entonces, Mónica González publicó un reportaje tras otro sobre la ambición de esa familia por incrementar su patrimonio. También escribió sobre violaciones a los derechos humanos, pero al menos en esta primera etapa en <em>Cauce</em>, que sería intensa y breve, las piezas de mayor impacto político trataron de corrupción. Una dimensión poco explorada de la dictadura, cuyos partidarios levantaban como gran reserva moral.</p>
<p>Como se ve en estas páginas, a la mansión de Lo Curro le siguió un reportaje sobre los negocios a costa del Estado de Julio Ponce Lerou, el yerno de Pinochet, otro sobre el patrimonio de la hija del general y un tercero sobre el origen de la casa de descanso que la familia había construido en El Melocotón, en las cercanías de Santiago. Desde ese verano no hubo respiro. Ni para ella ni para el régimen. Por primera vez la justicia admitió una querella contra el mismísimo Augusto Pinochet por fraude al Fisco. Unos días antes, el general había acusado “una campaña difamatoria contra mi persona y mi familia”.</p>
<p>No sólo fueron palabras, por cierto. <em>Cauce</em> consignó seguimientos y amenazas contra sus periodistas. También hubo burdos actos de censura. En los días previos a la aparición del reportaje de la casa de El Melocotón, el gobierno suspendió la circulación de todas las revistas que no le eran favorables. Luego permitió que volvieran a circular, pero no pasó mucho tiempo para que aparecieran con fotos censuradas, en un espacio encuadrado en blanco, por orden del jefe de zona en Estado de Emergencia.</p>
<p>La tolerancia del régimen se colmó con la entrevista a Gustavo Leigh, defenestrado general golpista, quien criticó duramente a Pinochet y lo acusó de tener “una ambición ilimitada”, de “eliminar sistemáticamente” a personas a quienes “considera peligrosas” y de que “sólo se mantiene (en el poder) por la fuerza”. Publicada en junio de 1984, la entrevista provocó tal revuelo que su autora, Mónica González, fue detenida por orden de la jueza Marta Ossa por negarse a entregar los audios.</p>
<p>Al día siguiente, después de pasar la noche en la cárcel de San Miguel, la quinta sala de la Corte de Apelaciones reconocía el derecho de la periodista al secreto profesional y ordenaba su liberación.</p>
<p>En esos tiempos el periodismo era una profesión al límite, de un cigarrillo tras otro, de trasnoches martillando una máquina de escribir y teléfonos que suenan de madrugada para lanzar insultos y amenazas anónimas. En ese contexto la censura era lo de menos. También la cárcel. La vida pendía de un hilo con cada publicación. Cada publicación podía ser la última. Esa sensación de vulnerabilidad y temor se acrecentó a partir de ese día de fines de agosto en que un hombre de bigotes y aspecto desaliñado entró a la revista y preguntó por Mónica González. Decía ser un agente de la dictadura que quería contar todo lo que sabía y había hecho, que era mucho.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>Después de cerciorarse de que ese hombre no portaba armas, Mónica González lo condujo a una oficina de la revista. Cerró la puerta por dentro y preguntó:</p>
<p style="padding-left: 60px;">—¿Qué me quiere contar usted?</p>
<p style="padding-left: 60px;">—Sobre mi trabajo actual, nada. Yo quiero hablar sobre detenidos desaparecidos.</p>
<p style="padding-left: 60px;">—¿Recuerda nombres?</p>
<p style="padding-left: 60px;">—Sí. Los hermanos Weibel Navarrete, por ejemplo…</p>
<p style="padding-left: 60px;">—Explíquese. Usted está muy nervioso y la carga emocional que ambos tenemos es grande. No será fácil este trabajo, pero es necesario que explique con detalles. Grabaremos todo y después veremos qué se publica. ¿Está de acuerdo?</p>
<p style="padding-left: 60px;">—Me da lo mismo.</p>
<p style="padding-left: 60px;">—Lo van a matar.</p>
<p style="padding-left: 60px;">—Va a suceder, pero por al menos hablé.</p>
<p>Lo que siguió fue una entrevista de varias horas en la que el agente Papudo, alias de Andrés Valenzuela Morales, contó todo lo que sabía de un organismo de inteligencia militar hasta entonces desconocido. Formado por funcionarios de la Fuerza Aérea, la Armada y Carabineros, el Comando Conjunto era una organización clandestina que rivalizaba con la Dina en la persecución de opositores, no obstante que usaba las mismas técnicas: detenciones ilegales, tortura, muerte y desaparición de personas.</p>
<p>Frente al relato de ese hombre que “olía a muerte”, la periodista no terminaba de convencerse. Temía ser objeto de una operación de los servicios de inteligencia, que la tenían en la mira y la habían amenazado por sus publicaciones. Pero a la vez el relato de Papudo era tan exacto, poblado de detalles y nombres que ella conocía, que la llevaban a confiar en que la historia del agente arrepentido era cierta, por muy inverosímil que pareciera el modo en que había surgido. Un hombre que dice ser agente se presenta un día en las oficinas de <em>Cauce</em> —calle Huérfanos, entre Morandé y Banderas— y pregunta por una tal Mónica González. En su mano trae el último ejemplar de la revista, cuyo tema de portada —el caso del robo de un banco por parte de agentes de la CNI en Calama— había sido escrito por ella. Para no creérselo. Para sospechar, sobre todo. Nunca antes un agente arrepentido había confesado los crímenes.</p>
<p>Papudo entregó nombres de agentes y víctimas, de lugares y circunstancias en las que ocurrieron las detenciones y posteriores crímenes. Algunas de las víctimas habían  sido amigos o conocidos de la periodista, que tuvo que hacer un gran esfuerzo para sobreponerse a las emociones —incluso náuseas— que le provocaba el relato.</p>
<p style="padding-left: 60px;">—¿Estaba usted realmente consciente del trabajo que hacía?</p>
<p style="padding-left: 60px;">—Sí.</p>
<p style="padding-left: 60px;">—¿Cómo pudo hacerlo?</p>
<p style="padding-left: 60px;">—Es una máquina que lo va envolviendo a uno hasta el punto de la desesperación, como me ha ocurrido a mí ahora. Sé que en este momento me estoy jugando la vida. Yo sé que quizás mi familia no me va a acompañar. Ni siquiera están de acuerdo con lo que he hecho, pero tenía que contarlo. Me sentía mal, estaba asqueado. Como le decía, quiero volver a ser civil.</p>
<p>El testimonio de Papudo era un misil de alto impacto para la dictadura, que se había empeñado en negar sistemáticamente las denuncias de violaciones a los derechos humanos. Pero no era cosa de llegar y publicar ese testimonio. Además de verificarlo, había que alertar a los familiares de las víctimas, hacer las denuncias a la justicia y resguardar la vida de Papudo, que había decidido desertar de la Fuerza Aérea, de la que era suboficial.</p>
<p>Lo que siguió fue una carrera contra el tiempo. Mientras la Vicaría de la Solidaridad iniciaba una operación para sacar del país a Papudo, la periodista trabajó en la verificación de los datos con el sociólogo José Manuel Parada, jefe de Documentación y Archivo de la misma Vicaría. También ayudó el profesor Manuel Guerrero, que ocho años antes había sido torturado por agentes del Comando Conjunto. En ese proceso surgió la constatación de que muchos de los militantes de izquierda que habían sido detenidos delataban a sus compañeros, incapaces de resistir las torturas prolongadas. Y no sólo eso: dos de ellos —Miguel Estay Reyno y René Bazoa, de militancia comunista al momento de su detención— habían terminado como agentes de la dictadura.</p>
<p>Aunque esto último era un hecho conocido por la dirigencia del Partido Comunista, nunca se había hecho público. Y menos aún, que lo hiciese un ex agente. Los máximos dirigentes del partido pidieron excluir ese capítulo del testimonio, pero la periodista —que seguía militando— se negó. Fue un quiebre definitivo. Abandonó el partido y tomó distancia de la dirigencia, encabezada por Gladys Marín.</p>
<p>Los tres meses que antecedieron a la publicación de la entrevista fueron de máxima tensión. La confesión de Papudo demoró unos pocos días en llegar a conocimiento del gobierno y de quienes hacían el trabajo sucio. La periodista recibió múltiples amenazas y su casa fue allanada. Sus dos hijas ya habían regresado a Francia. Por seguridad, Mónica González deambulaba por casas de amigos. Además había un problema adicional: para evitar que el testimonio de Papudo se diera a conocer, a comienzos de noviembre el gobierno decretó Estado de Sitio y ordenó la clausura de los medios de oposición, entre ellos <em>Cauce</em>, que despidió a todos sus periodistas.</p>
<p>Por eso la entrevista apareció en un medio extranjero. La idea original era publicarla en <em>The Washington Post</em>, pero unos días antes, ante un equívoco, llegó a manos de un periodista chileno residente en Caracas que gestionó su publicación en un diario de ese país, sin la autorización de la autora. La entrevista a Papudo apareció en <em>El Diario</em> a comienzos de diciembre de 1984, como una saga de tres entregas. La publicación comenzaba con una advertencia:</p>
<p style="padding-left: 60px;"><em>Hay fundado temor por la vida de Mónica González. Es de esperar que esa entrevista convenza a la CNI de que ya no vale la pena asesinarla.</em></p>
<p>En la CNI pensaban distinto. De hecho, la venganza no tardaría en llegar de un modo inesperado: en marzo, tres profesionales comunistas eran degollados por un comando de Carabineros. Entre las víctimas estaban Manuel Guerrero y José Manuel Parada, quienes habían colaborado en la corroboración del testimonio de Papudo. En el comando asesino participó Miguel Estay Reyno, el Fanta, mencionado por Papudo como uno de los militantes comunistas que había pasado a colaborar activamente con la persecución y muerte de opositores de izquierda.</p>
<p>Devastada por el degollamiento de los tres militantes comunistas, a dos de los cuales  conocía de cerca, sin trabajo, con la muerte pisándole los talones, Mónica González partió a Francia en abril de 1985. Estaba a salvo, pero no bien llegó a París, donde se reencontró con sus hijas, comenzó a planear el regreso.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>A José Carrasco lo conocía desde sus tiempos de profesora de periodismo. Ella hacía clases en la Universidad de Chile y solía dejar a su hija Andrea con la secretaria de Mario Planet, que era pareja de Carrasco. En la práctica, algunas veces era Carrasco quien cuidaba a la niña mientras su mamá daba clases. Desde entonces surgió una amistad que quedó interrumpida por el exilio. Se reencontraron hacia 1984: él volvía a Chile cuando ella volvía al periodismo. A mediados del año siguiente, apenas regresó de París, él la recomendó para que trabajara en <em>Análisis</em>, la revista donde era editor internacional. Aceptó con la condición de que pudiera trabajar con Edwin Harrington, que también había sido despedido de <em>Cauce </em>tras su clausura.</p>
<p>En <em>Análisis</em>, que dirigía Juan Pablo Cárdenas, se convirtió en entrevistadora política. Y no pasó mucho tiempo antes de que volviera a golpear al corazón de la dictadura.</p>
<p>En diciembre de 1985, Mónica Madariaga, ex ministra de Justicia y de Educación, prima de Pinochet, la  buscó para hacer un mea culpa de su papel como “autora intelectual de gran parte del aparato jurídico que sostiene al régimen”. De paso, la ex ministra criticó al general Pinochet y la “obsecuencia indescriptible” de quienes lo rodeaban, incluido los gremialistas, responsables del debilitamiento absoluto del Estado mediante la degradación de las organizaciones sociales y las entidades en que se desarrollaba la vida en común. La revista agotó su edición y, al mes siguiente, “ante los insistentes pedidos del público” —según se lee en la edición del 14 de enero de 1986—,  volvió a publicar el texto.</p>
<p>Los límites de la censura otra vez estaban a prueba. De la censura y la muerte, que rondaba cada semana. Era cosa de tiempo.</p>
<p>Primero vino la clausura de <em>Análisis</em> por tres semanas, además del encarcelamiento de su director, tras una jornada de paralización nacional en julio de 1986. Y en septiembre de ese mismo año, unas horas después de que el Frente Patriótico Manuel Rodríguez atentara contra el general Pinochet y su comitiva, dejando a cinco de sus escoltas muertos y nueve heridos graves, un comando de la dictadura escogió al azar a cinco opositores de izquierda para tomarse venganza. Uno por cada escolta muerto. Entre esos cinco opositores que fueron sacados de sus casas y fusilados de madrugada estaba el periodista José Carrasco.</p>
<p>El mismo fin de semana del atentado, ocurrido un domingo 7 de septiembre, el editor internacional de <em>Análisis</em> había estado trabajando en una nueva edición de la revista, que no pudo salir a la luz. El gobierno decretó Estado de Sitio y prohibió la circulación de la mayoría de los medios de oposición. El asesinato de José Carrasco Tapia fue un golpe durísimo que se vivió en el silencio impuesto por la clausura de los medios.</p>
<p>La prohibición se extendió por seis meses. En ese tiempo, Mónica González viajó a Buenos Aires para rastrear archivos que comprometían a la DINA con el asesinato de Carlos Prats y la Operación Cóndor, que derivó en la muerte y desaparición de miles de opositores en el Cono Sur. De ese trabajo surgió un libro, <em>Bomba en una calle de Palermo</em>, que publicó con Edwin Harrington en 1987.</p>
<p>El libro, el primero de su carrera, traería repercusiones ese mismo año. En septiembre, tras una entrevista al dirigente de la Democracia Cristiana Andrés Zaldívar, la periodista fue requerida por el gobierno, que le aplicó la Ley de Seguridad Interior del Estado. La entrevista era larga y trataba diversos temas de actualidad política, pero el problema estuvo en la última pregunta, referida al general Pinochet, a quien Zaldívar calificó de “burdo, de bajo nivel intelectual y brutalmente audaz”.</p>
<p>En la siguiente edición de <em>Análisis</em> se lee que, horas antes de ser detenida, Mónica González dijo que “no se encarcela sólo a la periodista que escribió la entrevista a Andrés Zaldívar, sino a la que denunció la existencia de la casa del general en El Melocotón, a la misma que escribió el complot para asesinar al general Carlos Prats en el libro <em>Bomba en una calle de Palermo</em>”.</p>
<p>Esta vez permaneció 17 días en la cárcel de San Miguel. Quizás pudo haber salido antes, pero se negó expresamente a que su abogado pidiera la libertad condicional. Según reprodujo <em>Análisis</em>, “quiero hacer conciencia en la opinión pública y en mis propios colegas de que en Chile no se puede ejercer libremente nuestra profesión”.</p>
<p>El penúltimo día antes de quedar en libertad estuvo de cumpleaños. Celebró sus 38 junto a presas políticas y presas comunes.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>Uno de los últimos reportajes que Mónica González publicó en <em>Análisis</em> trató de los bienes de la familia Pinochet. Fue publicado en octubre y noviembre de 1989, en dos números consecutivos, cinco meses antes de que la dictadura emprendiera la retirada y entregara el gobierno con una serie de condiciones. En rigor, más que un reportaje, era un especial por entregas que operaba como una despedida al hombre que afirmó que “no hay nadie que haya amasado una fortuna personal o familiar en este régimen”.</p>
<p>El reportaje comienza precisamente así, con una cita al general recogida de la prensa oficialista. Y termina con un retrato lapidario al mismo hombre, que “se prepara para atrincherarse al interior de los cuarteles”, “orgulloso, pero no tranquilo”, “en la soledad que han dejado 16 años de poder absoluto, alejado irremediablemente de sus más antiguos amigos”.</p>
<p>La dictadura se despedía y también la periodista, que clausuraba la década golpeando donde más dolía a la dictadura. Para Pinochet no había cosa más irritante que las acusaciones de corrupción. Más que las denuncias por violación a los derechos humanos. Por eso ocurrió lo que ocurrió. Ya había recibido amenazas telefónicas y le habían arrojado animales muertos al antejardín de su casa, si es que no habían matado a sus propias mascotas. Pero esto fue más serio que todo lo otro. Unas semanas después de que apareciera la última parte del reportaje, el auto de la periodista explotó frente a su casa. Había estacionado y bajado hacía cosa de minutos.</p>
<p>Para ella no hubo dudas. La bomba que casi le costó la vida era una repuesta al reportaje de los bienes de la familia Pinochet. La dictadura, que estaba en retirada, tenía sus formas de despedirse.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>La despedida fue larga, demasiado larga. La transición política chilena estuvo marcada por pactos secretos y amenazas de una dictadura que seguía latiendo en el Congreso, en el Poder Judicial y, desde luego, en las Fuerzas Armadas. Pinochet se había retirado del gobierno pero continuaba al frente del Ejército, desde donde administraba amplias cuotas de poder. En ese escenario, a partir del 11 de marzo de 1990, Mónica González llegó a trabajar al diario <em>La Nación</em>.</p>
<p>Desde esas páginas, a cargo de la unidad de investigación y las entrevistas del domingo, le tomó el pulso a la vida política de esos días. Varios de los textos de ese período están determinados por la coyuntura del momento, que a menudo pone a prueba la frágil democracia. Pero hay otros, recopilados en este libro, que miran los hechos en perspectiva y vienen a recapitular lo ocurrido en el pasado reciente.</p>
<p>En esta línea se inscribe el testimonio de Sola Sierra, histórica dirigente de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, que relata la angustia y tenacidad de quien perdió a su esposo y dedicó una vida a su búsqueda, aún cuando con el correr del tiempo estuvo consciente de que era una labor estéril. En la contraparte está el relato de la Flaca Alejandra, alias de Marcia Merino, ex militante del MIR que tras ser detenida y torturada se convirtió en colaboradora de la DINA. Como escribe la autora, se trata de un testimonio que va a contracorriente de “un país que se resiste a entender lo que fue verdaderamente el infierno que creó la DINA en sus campos de detenidos”.</p>
<p>En este período desfilan varios de los personajes más renombrados de la vida pública. Sean de izquierda o de derecha, son explorados siempre en una dimensión que trenza lo político y lo humano. Así, mientras Isabel Allende Bussi se lamenta de no haber sido consciente de la depresión que motivó el suicidio de su hermana Tati, el ex director de <em>El Mercurio</em>, Arturo Fontaine, llega a decir que cuando se ocupa un puesto como ése,  “uno se ve rodeado de muchos halagos y pierde un poco el sentido de la autocrítica y la modestia”.</p>
<p>Mónica González no fue una figura cómoda para quienes sustentaron la dictadura. De eso no hay duda. Pero tampoco lo fue para quienes administraban el gobierno en un contexto de democracia tutelada. De ahí que a principios de 1994, cuando Eduardo Frei Ruiz Tagle asumió la presidencia, renunciara a <em>La Nación</em>. Las nuevas autoridades políticas le ofrecieron la dirección del diario de gobierno, pero bajo condiciones que no estuvo dispuesta a asumir.</p>
<p>Ese acto de independencia marcó el cierre de una etapa. La misma que documenta este libro, que reúne piezas publicadas entre 1984 y 1993. El conjunto incluye voces emblemáticas del período, pero también otras más anónimas, las que no pasaron a la historia. Una muestra de la condición humana, con sus infinitos grados de altruismo y mezquindad, de valor y cobardía. Al sumergirnos en las cloacas del pasado, se devela cómo el sistema político-económico instaurado por la dictadura militar impactó en el cuerpo de miles de compatriotas. Por momentos, la lectura de estas páginas provoca un sudor frío en nuestras espaldas. Es la señal del miedo y el dolor. También, la señal de que estamos vivos.</p>
<hr />
<p><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-26210" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Portada-de-Apuntes-de-una-época-feroz.jpg" alt="Portada de Apuntes de una época feroz" width="800" height="1315" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Portada-de-Apuntes-de-una-época-feroz.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Portada-de-Apuntes-de-una-época-feroz-365x600.jpg 365w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Portada-de-Apuntes-de-una-época-feroz-462x760.jpg 462w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>
<p style="text-align: center;"><strong><em>Apuntes de una época feroz</em></strong><br />
Mónica González<br />
Editorial Hueders<br />
2015</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Homenaje a Alberto «Gato» Gamboa (1921-2019)</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/homenaje-a-alberto-gato-gamboa-1921-2019/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Puroperiodismo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Jun 2019 20:36:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto "Gato" Gamboa]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo chileno]]></category>
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					<description><![CDATA[Intruso, busquilla y de instinto felino. Un video conmemorativo, realizado por el Departamento de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado, revivió entre aplausos a Alberto “Gato” Gamboa durante la entrega del Premio de Periodismo de Excelencia 2018 (PPE). Te invitamos a revisarlo y, a continuación, leer el testimonio de Benjamín Contalba, productor y editor del video.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>Intruso, busquilla y de instinto felino. Un video conmemorativo, realizado por el Departamento de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado, revivió entre aplausos a Alberto “Gato” Gamboa durante la entrega del Premio de Periodismo de Excelencia 2018 (PPE). Te invitamos a revisarlo y, a continuación, leer el testimonio de Benjamín Contalba, productor y editor del video.</h3>
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<div class='embed-container'><iframe src='https://www.youtube.com/embed/OcqA6mQZW1Q' frameborder='0' allowfullscreen></iframe></div>
<p>El 11 de enero de 2019, Alberto Gamboa Soto agotó sus siete vidas felinas. Su viaje esta vez fue hacia un lugar sin retorno. Su muerte enlutó a varios colegas de la prensa chilena y calcó de inmediato el recuerdo de una vida “pintoresca”, como él mismo solía decir.</p>
<p>Es por eso que el Departamento de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado decidió revivir la histórica carrera del periodista a partir de un video conmemorativo en el que se recolectaron algunos de los momentos más épicos de su trayectoria. Imágenes variadas y la voz del Gato en una grabadora, corrieron en la secuencia.</p>
<p>Visitamos su casa en Ñuñoa. Apenas abrieron la puerta nos encontramos con un estante repleto. En él, varios tamaños, colores y figuras de felinos en cada sección del mueble. No quedamos indiferentes. “Lugar al que viajaba se traía uno de esos”, apuntó sonriente María Estela Urzúa, quien fue esposa de Alberto “Gato” Gamboa.</p>
<p>Parecían ser su cábala. Un montón de souvenirs por cada viaje.</p>
<p>Cada uno era el recuerdo de una historia. Así lo comprobamos en álbumes y cuadros llenos de fotografías del Gato. Capturamos con nuestro lente unas cuantas y una en especial: Alberto Gamboa de pie, vistiendo un terno plomo; a su espalda, dibujos de gatos hechos a plumón en el pizarrón de la redacción de La Nación. El 13 de febrero de 2019 el Círculo de Periodistas de Santiago la enmarcó y se la regaló, a modo de homenaje, a María Estela.</p>
<p>Esa y otras cuántas formaron parte de este video de fotografías inéditas y la voz aún firme de Alberto. Así aterrizó el recuerdo del Gato Gamboa durante la entrega del Premio de Periodismo de Excelencia 2018 (PPE) de la Universidad Alberto Hurtado. Sus colegas, entre aplausos, recordaron la vida del periodista. En medio de los invitados, María Estela Urzúa, viuda del Gato, emocionada.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Víctor Herrero: “Uno puede tener la mejor intención de periodismo del mundo pero si no hay lucas no puedes hacer mucho”</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/victor-herrero-uno-puede-tener-la-mejor-intencion-de-periodismo-del-mundo-pero-si-no-hay-lucas-no-puedes-hacer-mucho/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcelo Salazar]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 09 Jan 2019 17:16:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Interferencia]]></category>
		<category><![CDATA[nuevos medios 2018]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo chileno]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo emprendedor]]></category>
		<category><![CDATA[Víctor Herrero]]></category>
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					<description><![CDATA[En julio de 2018 fundó <em>Interferencia</em>, diario digital “100 por ciento independiente” que cuenta con un modelo de negocio basado en suscripciones. Así, explica, existirá un alto estándar de contenido y no someterá a sus lectores con contenido irrelevante. “Si lees Emol, la mitad de las noticias parecen de portales basura. Mira el increíble gol, la insólita hazaña”, critica. A continuación, una conversación sobre el clic rápido, el rol actual de los medios, las incoherencias de sus propiedades, un poco de TVN y de qué forma se mueve “la puerta giratoria del periodismo, la política y las empresas”.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>En julio de 2018 fundó <em>Interferencia</em>, diario digital chileno “100% independiente” que cuenta con un modelo de negocio basado en suscripciones. Así, explica, existirá un alto estándar de contenido y no someterá a sus lectores con información irrelevante. “Si lees Emol, la mitad de las noticias parecen de portales basura. Mira el increíble gol, la insólita hazaña”, critica. A continuación, una conversación sobre el clic rápido, el rol actual de los medios, las incoherencias de sus propiedades, un poco de TVN y de qué forma se mueve “la puerta giratoria del periodismo, la política y las empresas”. </h3>
<p><img decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/01/victor_herrero_foto_de_aaron_castro.jpg" alt="victor_herrero_foto_de_aaron_castro" width="1920" height="1280" class="alignnone size-full wp-image-29418" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/01/victor_herrero_foto_de_aaron_castro.jpg 1920w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/01/victor_herrero_foto_de_aaron_castro-800x533.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/01/victor_herrero_foto_de_aaron_castro-1024x683.jpg 1024w" sizes="(max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /></p>
<p>Si Víctor Herrero tuviera a 20 personas en su equipo, como dice le encantaría que sucediera mientras conversamos en un café de Lastarria, habría más secciones. Cultura, música, libros. Lanza ejemplos con añoranza y cierta proyección de la mirada que se interrumpe por su cigarrillo, ansioso de un cenicero. Como no las tiene, porque su equipo se conforma de cinco periodistas fijos y otros colaboradores, “tenemos que escoger nuestras batallas. Soy de la vieja escuela que piensa en fiscalizar al poder como uno de los roles principales de la prensa. Y me refiero a todo tipo de poderes, porque pueden ser nacionales, locales, eclesiásticos. A partir de ahí vas adornando”.</p>
<p><u><a href="https://twitter.com/victorherreroa?lang=es" target="_blank">Víctor Herrero</a></u>, periodista, investigador, académico, habla de <u><a href="https://interferencia.cl" target="_blank">Interferencia</a></u>, un “periódico digital 100% independiente del poder. De cualquier poder, sea el del gran dinero o el de la política”, como se lee en su sitio web. El autor de “Agustín Edwards Eastman: Una biografía desclasificada del dueño de El Mercurio” (Debate, 2014) y de “Después de vivir un siglo: biografía de Violeta Parra” (Lumen, 2017), fundó este medio en julio de 2018 con el fin de publicar historias que merecen ser contadas por su veracidad e interés público.</p>
<p>Esta idea venía rondando desde 2007, con un primer intento que “nunca llegó a ver vida”. Lo siguió otro a finales del 2013, pero tampoco se concretó. Fue en enero de 2018, tras la última elección presidencial que ganó Sebastián Piñera, que para Herrero fue cada vez más habitual conocer nuevas historias políticas cada día. “En ese momento me ponía a pensar a quién venderle este artículo por 200 lucas [350 dólares]. ¿A quién? ¿El Mercurio que no me publica? Retomé la idea del medio en enero del 2018. Pensaba, aunque fuese un blog, que era mejor escribir para mí o mi medio”.</p>
<p>Pasa una escandalosa moto al lado de nosotros y con cierta ironía dice que aún se pregunta si estaban las condiciones para lanzar el medio. Para hacer lo que hizo sabiendo que la clave es el financiamiento. La mesa cojea un poco y recuerda cómo Agustín Edwards McClure, dueño de El Mercurio, quiso desbancar a su competencia, «El Ferrocarril», el gran diario chileno de la segunda mitad del siglo XIX que empezó a sucumbir ante su poder económico. Herrero compara la irrupción de Interferencia: “Fue como decir ‘ya, haré un diario para desbancar a El Mercurio’. Y tardó, como 15 a 20 años, siendo el hombre más rico de Chile. Pero lo hizo”.</p>
<p>Sin la intención de imitarlo, con menos recursos y profesionales, Herrero habló con su futuro equipo y en conjunto decidieron lanzarse. Había plata para cinco meses, por medio de un crédito que pidió su señora. Hoy apuntan a un modelo de negocio basado en suscripciones, que requiere el compromiso de sus lectores.</p>
<p><strong>—Hoy en día es muy difícil lanzar y, sobre todo, mantener un medio. ¿Cómo lo harán ustedes? </strong><br />
Efectivamente el momento es muy malo, en general. En el caso específico de Chile, sobre todo este año en que hubo muchos cierres de medios [estas palabras fueron previas <u><a href="https://www.cnnchile.com/pais/hasta-siempre-revista-cosas-anuncia-su-cierre-a-42-anos-de-su-primera-publicacion_20181228/" target="_blank">al cierre de la Revista Cosas luego de 42 años de circulación</a></u>], también abrieron otros. <a href="http://www.pauta.cl/" target="_blank">Pauta</a>, radio y web, financiado por un holding empresarial como la Cámara Chilena de la Construcción. O <a href="https://www.diarioclever.cl/" target="_blank">Clever</a>, con la Beatriz Sánchez y un empresario cercano al Frente Amplio. Cuando mueren medios también nacen otros y nosotros lo hacemos en este clima, sin pensar que existan momentos óptimos o malos para hacerlo. Ahora, creo que toda la industria que conocimos durante 50 a 60 años hoy está colapsando por el tema digital y, por lo mismo, nadie tiene el santo grial.</p>
<p><strong>—Yo creo que aún pasamos por procesos de experimentación.</strong><br />
Al mismo tiempo los medios tradicionales de los grandes como Copesa o El Mercurio —me quedaré siempre en la prensa escrita— tienen una estructura de costos altísima por el papel. Por lo mismo existirían oportunidades para pequeños desafiantes como nosotros y no te quiero decir que destronaremos a Emol, pero las oportunidades están ahí.</p>
<p><strong>—¿Por qué apostaron por un modelo de suscripciones?</strong><br />
Más importante que eso, estamos apostando a un modelo comercial que permita sustentarse y ojalá crecer de manera orgánica, pequeña. Uno puede tener la mejor intención de periodismo del mundo pero si no hay lucas no puedes hacer mucho. Al contrario de lo que se piensa, la gente sí paga por ver contenido exclusivo en internet como Netflix. Un segundo factor es la crisis política que se vive en occidente, con los temores y falencias de las democracias actuales. El auge de la neoderecha, la inmigración, hay muchos fenómenos que preocupan a muchos y se necesitará de un buen periodismo. Sin complejos pero de manera seria. Vale decir, creemos y hemos visto en otros países que hay una masa crítica suficiente, que está dispuesto a financiar un medio así. Con pequeños aportes, tres lucas [cinco dólares] al mes.</p>
<p><strong>—¿Pero alcanza?</strong><br />
Es un modelo que necesita mucho tiempo para madurar. La pregunta es cómo ganamos ese tiempo y veremos en el camino si resulta o no, porque tendremos que hacer algo. Para mí, algo que es fundamental es que no entraremos por la carrera del clic y Google Ads. Bajo ningún motivo.</p>
<p><strong>—¿No adhieres a ese sistema? Tan llamativo de los medios actuales.</strong><br />
Está bien, todos nos tenemos que sostener. Si se puede, bienvenido, pero nosotros somos nuevos y apostamos por los contenidos. Los modelos de tráfico atentan contra eso, tarde o temprano. Pones cierto título, cierta foto y paf, se dispararon las visitas. Recibiste un poco más de ingreso pero comenzaste a volverte esclavo. Yo no quiero que eso ocurra. Si lees Emol, la mitad de las noticias parecen de portales basura. “Mira el increíble gol&#8230;”, “La insólita hazaña&#8230;”. Es como hueón.</p>
<p><strong>—¿Pero han pensado en incorporar avisaje para financiarse?</strong><br />
Sí, nosotros no somos anti-avisaje. Lo queremos pero somos pequeños, nuevos, el mundo de las grandes empresas es muy conservador. No me refiero a lo político, sino que en las actitudes. Somos chicos, nos falta volumen y nuestra idea es apuntar a empresas más B, medianas que no logran entrar a los grandes medios por lo caros y que aquí pueden tener espacio. Se asociarían, por otro lado, con una marca que hace periodismo más combativo.</p>
<p><strong>—Mi visión es que los medios grandes que mencionas no cuestionan al poder. Sí, hacen una cobertura pero no existe una vigilancia “de perro guardián”, como se enseña en las escuelas de periodismo. ¿Lo crees así?</strong><br />
Absolutamente. El tema es que no solo es una cobertura del poder como dices, sino que también son parte de ese poder. ¿Cómo Pauta cuestionará las redes de poder de empresarios y políticos si son parte de eso? El grupo Edwards, Álvaro Saieh en Copesa, esto ha sido una gran anomalía en Chile. Muchos medios tradicionales están en manos de grandes empresarios que comparten una visión ideológica. Que compiten pero en el golpe chico, no en la búsqueda o fiscalización. Se me ocurre un modelo como el gringo, donde puedes ser dueño de miles de emisoras pero siempre en el ámbito de las comunicaciones. En Estados Unidos no puedes ser dueño de un medio y además de un banco, lo que en Chile sí.</p>
<p><strong>—Es cosa de mirar los directorios.</strong><br />
Y lo más escandaloso es que los chilenos no veamos lo escandaloso que es eso, cuando el rol de los medios es fiscalizar, informar y entretener también. Nadie más allá de nuestro círculo de entendidos como los periodistas dice “oye, ¿cómo puede ser eso?”. En serio: ¿cómo creeré tu cobertura financiera si eres dueño de un banco?</p>
<p><strong>—¿Adhieres al modelo gringo que mencionas? Mucha propiedad, pero en una persona.</strong><br />
No puedo decirte que adhiera a ese modelo pero sí que es una posible salida. Hay muchas maneras. Por ejemplo, hablamos de la televisión pública. Por favor, TVN de público no tiene absolutamente nada. Desde su programación a su modelo de negocio.</p>
<p><strong>—Igual a un canal privado.</strong><br />
Uno puede ver el sistema británico, el sistema alemán, que se financian con impuestos pero eso aquí ya sonaría como a comunismo.</p>
<p><strong>—¿Ves imperante, como el caso de Argentina, una ley de medios?</strong><br />
Claro. Como nuestra prensa —la mayoría y no todos porque no seré tajante— compartía los mismos criterios todos decían que esa ley era malísima y que intervendrán al pobre grupo Clarín. Dicho sea de paso, pobre grupo Clarín y la Ernestina Herrera del Roble [empresaria argentina que falleció el 2017, viuda del fundador de Clarín, Roberto Noble] era una de las mujeres más ricas del mundo. Hay una pelea de poder, pero salieron estudios de que la ley de medios en Argentina contribuyó a la creación de medios, muchos regionales y con otros puntos de vista, democratizando la información. Yo no soy kirchnerista pero, aquí en Chile, los medios presentaron esto como el demonio porque temen que aquí pase lo mismo. Es una autoprotección.</p>
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<div class='embed-container'><iframe src='https://www.youtube.com/embed/ycr9cO4eLx0' frameborder='0' allowfullscreen></iframe></div>
<hr />
<p><strong>—¿Cuál es la idea de periodismo que manejan en Interferencia? Porque se ve algo distinto desde cómo plantean sus pautas</strong><br />
¿Sí? ¿Tú piensas? ¿Por qué?</p>
<p><strong>—Cuando leí <u><a href="https://interferencia.cl/articulos/mas-alla-de-rayen-araya-las-practicas-antisindicales-de-radio-bio-bio" target="_blank">su reportaje de las prácticas antisindicales de la Radio Biobío</a></u></strong><strong>, más allá de lo que uno escucha de lo que sucede en dicho medio, hicieron una cobertura criteriosa y seria con respecto a lo sucedido. En otros medios, si es que cubren temas así, no se da tan riguroso. Como que se fueron a huelga y que esta acabó por tal o cual medida. </strong><br />
Sí.</p>
<p><strong>—Ustedes hicieron una descripción de los casos ante situaciones que, incluso, fueron de acoso laboral. </strong><br />
Antes de tratar de definir un periodismo, porque puedes tener una idea general y el resto es sudor, nosotros creemos que además de política y las empresas cubriremos a la prensa como industria y el empleo. Este último, más allá de la cesantía del momento, es otra de las grandes transformaciones de nuestra era. Los medios tradicionales te cubren 100 por ciento pro empresa y los de nicho más a la izquierda, como los pobres trabajadores o que se levantaron barricadas. A mi juicio no sirve lo uno ni lo otro.</p>
<p><strong>—¿Y cuál cobertura sirve?</strong><br />
Nosotros hacemos periodismo, a qué me refiero con eso. En Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, España, lo más común del mundo es que si hay un conflicto laboral se mire a la empresa. Se estudia y analiza sin alabarla sino que viendo qué sucede. Eso en Chile no lo hace nadie porque el modelo es más proempresa que promercado. En general, los medios tradicionales chilenos son profundamente anti-trabajadores. Cuando los mineros reciben bonos de fin de conflicto titulan que se llevaron 15 palos y todos se enojan por tanta plata que ganan. ¿Y cuánto fue el bono de fin de conflicto para el ejecutivo? Esa cobertura provoca eso.</p>
<p><strong>—Un punto importante que mencionaste y que siempre me llama la atención es que nunca veo que un medio critique a otro. Bueno, excepto TVN al ser televisión pública. </strong><br />
Que les encanta.</p>
<p><strong>—Y no he visto algo relacionado a despidos masivos o cierres de medios, como ha sido en televisión y papel. Para mí eso es resguardarse entre poderes. ¿Lo ves así?</strong><br />
Sí, podría ser eso. También costumbre. La prensa es un poder, un actor, sobre todo la que se maneja desde los empresarios. Por lo tanto, merece ser cubierta desde un punto de vista económico, financiero, laboral. No podemos hacer una excepción gremial.</p>
<p><strong>—Cuando también somos actores relevantes. </strong><br />
Y nadie habla de la puerta giratoria del periodismo, la política y las empresas. A mí Cristián Bofill me crió como periodista y en su minuto creo que fue uno de los mejores de Chile, y ahora es asesor de Luksic. Guillermo Turner tuvo carrera de economía en el Diario Financiero y La Tercera, y hoy es asesor de Matte. Si esto se lo cuentas a un gringo dudará de toda la cobertura anterior que tuvieron esos medios sobre el determinado grupo empresarial. Ahora, un grupo importante de periodistas se pegan un salto importante a la empresa o gobierno porque ganan más lucas y nosotros estamos mal pagados. A priori están en su derecho. El tema es que te compromete a la hora de cubrir.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El duro camino a la suscripción: más ideales que proyecto</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/el-duro-camino-a-la-suscripcion-mas-ideales-que-proyecto/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Andrés Azócar]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 18 Dec 2018 19:28:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Ciper]]></category>
		<category><![CDATA[crisis de la industria de medios]]></category>
		<category><![CDATA[El Mercurio]]></category>
		<category><![CDATA[Interferencia]]></category>
		<category><![CDATA[La Tercera]]></category>
		<category><![CDATA[modelo de negocios]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo chileno]]></category>
		<category><![CDATA[suscripciones]]></category>
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					<description><![CDATA[Levantar una comunidad de fieles tiene que ver más con una promesa de largo plazo, transparente y comprometida, que sólo la idea de buen periodismo. El periodismo es la base, qué duda cabe. Pero es mucho más que un slogan.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>Levantar una comunidad de fieles tiene que ver más con una promesa de largo plazo, transparente y comprometida, que sólo la idea de buen periodismo. El periodismo es la base, qué duda cabe. Pero es mucho más que un slogan.</h3>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-29400" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/12/suscripciones.jpg" alt="suscripciones" width="1920" height="1280" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/12/suscripciones.jpg 1920w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/12/suscripciones-800x533.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/12/suscripciones-1024x683.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /></p>
<p>Este será el peor año para el periodismo chileno. Por primera vez el crecimiento del PIB no trajo amarrado un incremento en la inversión publicitaria en los medios. Las consecuencias han sido el cierre de medios históricos, contracciones de presupuestos para el 2019, despidos y un primer intento tímido por alejarse de la publicidad y buscar nuevas opciones de ingresos. Lo que se ve más cerca es la suscripción, la nueva hoja de ruta para la supervivencia.</p>
<p>Esto parece más bien lógico. Porque el 2018 también se convirtió en el <a href="https://www.vanityfair.com/news/2018/12/a-generation-of-digital-media-darlings-prepares-for-a-frigid-winter" target="_blank">peor años para los florecientes medios digitales en EE.UU.</a> La mayoría de ellos, apoyados fuertemente por capitales de riesgo, no han podido capitalizar ese primer impulso. Ni siquiera la joya de la corona —Buzzfeed— se sale de la norma. La explicación es la misma: la publicidad dejó de ser la fuente de ingreso y no hay otra plataforma de negocios que la reemplace. “Nuestros modelos de negocios están aún sin resolver. Si alguien le dice que lo tiene resuelto, un plan especial para salvarnos a todos, sepa que es categóricamente falso”,<a href="https://twitter.com/coryhaik" target="_blank"> dijo Cory Haik</a> sobre la caída de MIC, medio que recaudó US$60 millones en su nacimiento y que se vendió en apenas US$5 millones, dos años después.</p>
<p>En Chile la situación no parece ser mejor, aunque el diagnóstico es más o menos claro: hay que crear un círculo de leales que pague por los contenidos y así financie parte importante de la operación. Es ese esquema están Ciper, Interferencia, El Mostrador, El Mercurio y, en los primeros pasos, La Tercera. Sin embargo, hasta ahora la búsqueda de los patrocinadores parece algo confusa e ingenua. Más parecida a una campaña de caridad, que a la conquista de un consumidor duro de noticias, pero esquivo frente a la oferta de productos de contenido.</p>
<p>Aunque suene feo inanciar el buen periodismo” como llamado central para suscriptores, atrapará a un segmento de leales, pero no a un grueso de consumidores, que quiere mucho más que “buen periodismo”. Concepto que además tiene muchas lecturas.</p>
<h4><strong>MÁS SEDUCCIÓN QUE SENTIMIENTO DE CULPA</strong></h4>
<p>Levantar una comunidad de fieles tiene que ver más con una promesa de largo plazo, transparente y comprometida, que sólo la idea de buen periodismo. El periodismo es la base, qué duda cabe. Pero es mucho más que un slogan. Nadie puede discutir la fuerza conceptual de <a href="https://ciperchile.cl/" target="_blank">“Soy Ciperista”</a>, pero pierde fuerza si no se ha construido una estructura de lealtad más amplia en torno a Ciper, en donde el periodismo sea una parte relevante, pero no la única. Hay gente que donará dinero sólo porque es Ciper, pero hay una masa mayor que lo hará sólo si lo hacen parte de un buen producto y una buena experiencia.</p>
<p>Hoy el buen periodismo debe conversar mucho con sus audiencias, ocupar las herramientas digitales para crear nuevas experiencias para ellas, invertir en seducir con un paragua amplio de productos y alejarse del tono altanero del apoyo “porque la sociedad y la democracia nos necesita”. El NYT lleva este paradigma a su propio contenido constantemente. La semana pasada, por ejemplo, le preguntó a sus lectores en qué les había ayudado el diario durante el año. El feedback fue inmediato. Pero no es un saludo a la bandera, <a href="http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:3Z579lFiJB8J:https://www.poynter.org/news/new-york-times-asking-readers-help-it-cover-election-misinformation&amp;hl=en&amp;gl=cl&amp;strip=1&amp;vwsrc=0" target="_blank">lo hacen con frecuencia</a>. Es la estrategia de seducir y comprometer a sus suscriptores. Por eso sus canales de comunicación son tan abiertos con sus leales. Quién podría dudar que Ciper produce un gran periodismo. De hecho, la campaña “Soy Ciperista” logró reclutar un número importante de leales. La pregunta es si Ciper está conversando lo suficiente con sus audiencias, está repensando su oferta y si ha logrado una fidelidad más allá de quiénes no quieren que desaparezca.</p>
<p>Seducir a las audiencias <a href="https://fundjournalism.org/2018/07/06/quick-tips-for-building-audience-and-loyalty/" target="_blank">tiene ejes claros</a>: “Las organizaciones de noticias deben establecer relaciones significativas con los miembros de la audiencia para ganarse su confianza y lograr la sostenibilidad a largo plazo. Ese tipo de relación requiere dedicación, honestidad y compromiso con el diálogo bidireccional”.</p>
<p>El caso de <a href="https://interferencia.cl/" target="_blank">Interferencia</a> es distinto. Aún más complejo. Este nuevo medio apuesta a una lealtad por sus contenidos relevantes, por su diferenciación con los medios tradicionales (muy centrada en Twitter y vía mailing) y por su independencia. Todas características muy atendibles, pero pensar que el interés se sostiene sólo con ese marco y que eso es suficiente para crear una base de suscriptores, es un error. Incluso si se cumple la promesa. De hecho, probablemente la independencia no necesariamente es un valor para todos los lectores. La conquista de un Lector leal no está centrada sólo en el periodismo duro y en los golpes. Sería agotador para la audiencia y para la redacción. Un suscriptor quiere (ayer, hoy y mañana) información estratégica que no consigue en otro lado, contenidos que se adapten a sus gustos, datos relevantes, identificación (el medio sabe lo que quiero), entretención y que no lo saturen. Y, especialmente, plataformas asociadas que funcionen, pues su consumo digital ya lo acostumbró a una experiencia de usuario sofisticada.</p>
<p>Quartz es otro de los medios que entendió muy bien esto. Entrega a sus lectores noticias y análisis financiero duro (la base de su negocio), pero su menú es mucho más amplio que eso. Lo distribuye por su app y también por sus numerosos newsletters. Lo que tiene claro Quartz es que todo lo que entrega no se encuentra en las redes sociales ni en otros sitios. Hay que ver cómo le va con su nueva campaña de suscriptores, pero el formato sin duda fue pensado con calma y humildad.</p>
<h4><strong>LAS CLAVES DEL ÉXITO</strong></h4>
<p>Los expertos coinciden en que existen algunos elementos claves como base para un proceso de suscripción exitoso.</p>
<ul>
<li>Lanzamiento de contenido digital de calidad que sirve a sus lectores todos los días.</li>
<li>Usar datos, pruebas y puntos de referencia para determinar qué es lo que mejor sirve a sus lectores, y produciendo más de eso.</li>
<li>Marketing, promoción y uso constante de herramientas digitales para impulsar el compromiso y capturar nuevos suscriptores digitales.</li>
</ul>
<p>El gran problema de estas reglas es que requieren capital. “La gestión de un negocio basado en membresía o donación implica una gran cantidad de complejidades cuando se trata de datos de clientes. Los sitios no solo deben recopilar datos básicos sobre sus usuarios (direcciones de correo electrónico, información de pago, etc.), sino que también deben hacer coincidir esos datos con campañas de mensajería específicas e incluso historias específicas para determinar qué es lo más efectivo para impulsar las suscripciones”, explica <a href="https://www.cjr.org/author/elizabeth-hansen-and-emily-goligoski" target="_blank">Elizabeth Hansen en el Tow Center for Digital Journalism y Emily Goligoski en el Membership Puzzle Project</a>.</p>
<p>La Tercera, que viene perdiendo suscriptores desde hace 4 años y que hoy no superan los 88 mil en el papel, parece estar enfocado en un proceso de mejorar sus productos digitales, vía a convertirlos en números extras para la empresa. <a href="https://www.latercera.com/la-tercera-pm/" target="_blank">La TerceraPM</a> y la nueva <a href="https://www.latercera.com/canal/que-pasa/" target="_blank">Qué Pasa</a> parecen ser los buques insignias. Pero esto está aún en etapa embrionaria, momento en que los medios deben desarrollar nuevos productos sin deteriorar el diario, que aún entrega el 90% de los ingresos reales. La Tercera además tiene una plataforma de business intelligence que desarrolló para sus suscriptores papel y que indudablemente servirá para el registro digital. La pregunta es si la gente pagará por un producto que se basa sólo en la entrega de información general durante la tarde. No hay estudios atrás que respondan esta duda, pero está claro que hay un plan.</p>
<p>La suscripción por cierto, hasta ahora, no asegura nada. Convencer de registrarse y entregar algunos datos es bien distinto a pagar. Hoy los generadores de contenido audiovisual se han lanzado a crear OTTs para ampliar el espectro de ingresos mientras la industria muta. Los canales lineales pierden audiencia, el cable se desgrana y crece la venta de paquetes digitales vía streaming. Pero hasta ahora son apuestas. La demanda no tiene ni el tiempo ni el dinero para soportar decenas de suscripciones. Elegirá entre las que más resuelvan sus expectativas de información y producto. También la experiencia de usuario, los beneficios y la humildad.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relatoría conversatorio «Género y periodismo» con Ingrid Bachmann, Paula Escobar y Claudia Montero &#8211; Red de Periodistas Chile</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/relatoria-conversatorio-genero-y-periodismo-con-ingrid-bachmann-paula-escobar-y-claudia-montero-red-de-periodistas-chile/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Francisca González Varea]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Jul 2018 21:02:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Claudia Montero]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la prensa chilena]]></category>
		<category><![CDATA[Ingrid Bachmann]]></category>
		<category><![CDATA[Paula Escobar]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo chileno]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo y género]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo y sexismo]]></category>
		<category><![CDATA[Red de Periodistas Chile]]></category>
		<category><![CDATA[Relatorías Red de Periodistas Chile]]></category>
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					<description><![CDATA[¿De qué modo las discusiones sobre género —las desigualdades, las violencias, las invisibilizaciones— se trasladan al terreno del periodismo y los medios, tanto en el desarrollo histórico de la sala de redacción como hacia afuera? Estas preguntas fueron parte del conversatorio "Género y periodismo", organizado el 24 de julio por la Red de Periodistas Chile, que contó con la participación de Ingrid Bachmann, Paula Escobar y Claudia Montero. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>¿De qué modo las discusiones sobre género —las desigualdades, las violencias, las invisibilizaciones— se trasladan al terreno del periodismo y los medios, tanto en el desarrollo histórico de la sala de redacción como hacia afuera? Estas preguntas fueron parte del conversatorio «Género y periodismo», organizado el 24 de julio por la <a href="https://redperiodistas.org/" target="_blank">Red de Periodistas Chile</a>, que contó con la participación de Ingrid Bachmann, Paula Escobar y Claudia Montero. La actividad fue moderada por Juan Cristóbal Peña, director de <a href="http://periodismo.uahurtado.cl/" target="_blank">Periodismo UAH</a> (nuestra alma máter) y se centró en tres temas: la cobertura de casos emblemáticos sobre abuso sexual, la vinculación mujer-periodismo en el siglo XIX, y la cobertura de candidatas mujeres en campañas políticas.</h3>
<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/08/generoyperiodismo-1.jpg" alt="generoyperiodismo (1)" width="398" height="341" class="alignnone size-full wp-image-29144" /></p>
<h4>PAULA ESCOBAR, EDITORA REVISTAS DE EL MERCURIO</h4>
<p>Paula es periodista, escritora y editora de revistas de El Mercurio. Es autora de «Yo, presidente/a» (2014) y coautora, junto a Cecilia García-Huidobro, de «Una historia de las revistas chilenas (2012)». Es coautora, junto a Rodrigo Fluxá, Andrew Chernin y Rodrigo Munizaga, del reportaje «Las acusaciones contra Herval Abreu», publicado en revista Sábado el 28 de abril de 2018.</p>
<ul>
<li>“Nosotros habíamos hecho en la revista Sábado dos artículos que tenían que ver con abuso sexual. Uno es el caso de Erika Olivera, en un artículo de Rodrigo Fluxá, en que ella contó por primera vez que había sido abusada sexualmente por su padrastro a lo largo de muchos años. Después tuvimos el año pasado [2017] la investigación del exdiputado Patricio Hales y las denuncias que hubo de sus hijastras. Haber hecho esos trabajos nos permitió, como equipo, hacernos muchas de las preguntas que después irían surgiendo —y siguen surgiendo— cuando uno cubre este tipo de casos”.</li>
</ul>
<ul>
<li>“Nosotros estábamos en la investigación de Andrew Chernin sobre Patricio Hales cuando pasó lo de Harvey Weinstein [&#8230;] En el caso Weinstein no había una investigación judicial abierta. Sólo había habido un caso que había llegado a la justicia y ese caso había sido fallado a favor de Harvey Weinstein. Lo único que había era desfavorable a las denunciantes”.</li>
</ul>
<ul>
<li>“En el caso de Herbal Abreu estudiamos los dos casos [reportajes del New Yorker y New York Times sobre Weinstein]. Estudiamos la cantidad de fuentes que tenían los dos reportajes en on, la cantidad de fuentes en off, la cantidad de documentos, la cantidad de pruebas, cómo estaban referidas las citas. Tratando de entender cómo habían articulado este relato de esa manera”.</li>
</ul>
<ul>
<li>“En el caso Abreu teníamos todo esto: estas fuentes, estas denunciantes que no se conocían, llegamos a ellas, chequeamos con todas las personas que ellas relataban que habían sido testigos de esto, chequeamos las fechas, que coincidieran los hechos. El trabajo de Andrew Chernin, de Rodrigo Munizaga y de Rodrigo Fluxá fue increíble [&#8230;] Tuvimos algo que fue muy importante, clave para poder publicarlo. Uno de los casos, el de la guionista, fue un caso que llegó a la contraloría de Canal 13. Cuando ya tuvimos la confirmación de que el canal sí había recibido una denuncia por acoso sexual, y que el subdirector del canal tenía conocimiento de esto, esto le daba mucha credibilidad a todo lo que había pasado”.</li>
</ul>
<ul>
<li>“El tema de sexismo en medios, la inequidad que está en toda la sociedad, también se reproduce en los medios. Y lo que es peor, al reproducirse en los medios se van perpetuando por el profundo impacto que tienen los medios en la sociedad. Es decir que, si esto no se soluciona, si no se ve, si no se le da luz, todos los cambios culturales asociados a una mayor equidad de género se van haciendo más lentos”.</li>
</ul>
<ul>
<li>“Si todo sigue a esta velocidad y no hay ninguna acción o acciones que impulsen el cambio, Chile va a alcanzar una cierta equidad de género en 140 años más, o sea más allá del 2050”.</li>
</ul>
<ul>
<li>“Yo tengo un cargo de poder y creo que he sido autentica y eso es lo más importante de todo. Es decir, que si uno está todo el tiempo tratando de satisfacer cómo es una mujer que debe tomar decisiones, finalmente termina siendo una cosa muy falsa”.</li>
</ul>
<ul>
<li>“Es complicada la mezcla periodismo y activismo. Creo que el periodismo no puede admitir activismo. Cuando yo edito, escribo, promoviendo o haciendo un artículo sobre abuso sexual, yo debo ser cien por ciento periodista y no activista, porque como activista es otra la agenda. La agenda que yo quiero que me resulte y que salga el artículo, creo que no se puede confundir”.</li>
</ul>
<ul>
<li>“Me parece que la revista Paula es un icono del feminismo, su creación en el año 67 coincide también con toda una efervescencia social sobre la mujer”.</li>
</ul>
<h4>CLAUDIA MONTERO, HISTORIADORA, AUTORA DE “Y TAMBIÉN HICIERON PERIÓDICOS”</h4>
<p>Claudia es Doctora en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Chile, Magíster en Estudios Latinoamericanos por la misma Universidad y la Universidad de Salamanca, y Licenciada en Historia por la Universidad de Santiago. Ha dedicado su carrera a investigar sobre las mujeres en la historia de la prensa. Es autora de «Y también hicieron periódicos. Cien años de prensa en Chile. 1850-1950» (Hueders, 2018).</p>
<ul>
<li>“Las mujeres periodistas del siglo XIX tenían un periodismo, una prensa y un campo comunicacional completamente distinto al periodismo de hoy. Es un momento en que las mujeres no tienen derecho a habitar el espacio público y las que se arriesgaban a hacerlo, efectivamente están tomando riesgos. El periodismo y la prensa —como formato, como objeto cultural— otorgan posibilidades para que estas mujeres puedan poder salvar y administrar esas exclusiones”.</li>
</ul>
<ul>
<li>“A mitad del siglo XIX, las mujeres que quisieran hacer una actividad —como ser escritora, expositora o compositora—, requerían una autorización. Esto es algo bien complejo. Es decir, un varón que estuviera relacionado con la materia dijera públicamente que estaba capacitada para escribir. Y ahí está lo interesante del periodismo y de la prensa, porque estas mujeres son capaces de leer el sistema comunicacional, son capaces de identificar que la prensa era lo suficientemente flexible como formato para poder lograr saltarse estas autorizaciones, de distintas formas: a través del anonimato, seudónimo, publicaciones grupales, etc.”.</li>
</ul>
<ul>
<li>“Hay distintos lugares desde donde se toman decisiones en los medios. [Y hay que] poder entender a la figura de la editora con capacidad de decisión: qué se dice, cuándo se dice, en qué lugar, de qué forma, con qué estrategias. Eso hace posible movilizar ideas. Ahí está la fortaleza de estas precursoras: poder leer, identificar, administrar estos medios”.</li>
</ul>
<ul>
<li>“Todo debería tener una perspectiva de género. Así como cualquier análisis social estudia la categoría de clase social, debería incluirse la categoría de género. Es algo que hay que instalar y hacerlo común”.</li>
</ul>
<ul>
<li>“No se puede separar el poder del género: el poder siempre está tendido del género”</li>
</ul>
<h4><strong>INGRID BACHMANN, DIRECTORA ESCUELA DE PERIODISMO UNIVERSIDAD CATÓLICA</strong></h4>
<p>Ingrid es Licenciada en Información Social y Periodista, de la Universidad Católica de Chile; Magíster en Lingüísticade la misma casa de estudios, y Doctora en Periodismo, por la Universidad de Texas en Austin, Estados Unidos. Su área de estudio se centra en medios, política y mujeres.</p>
<ul>
<li>“[Bachelet] logró vender muy bien en la primera campaña la idea de ‘femineidad tradicional no agresiva’. Su eslogan era ‘Estoy contigo’. Era súper tranquila, súper pasiva [&#8230;] Si tuviera que comparar con algunas cosas que ví en EE.UU., en la cobertura de Hillary Clinton, a Bachelet no la perjudicó tanto el tema de ser mujer en esa campaña”.</li>
</ul>
<ul>
<li>“[Hillary] Clinton tenía una dificultad adicional y es que nunca le cayó bien a los medios en Estados Unidos. Por todos lados la criticaban, desde que no tenía receta para hacer galletas, el cómo se viste y qué es lo que hace. Se fijaban mucho en detalles que llegaban a ser ridículos respecto a ella”.</li>
</ul>
<ul>
<li>“En algunos estudios las mujeres tienen muchas más probabilidades de ser citadas parafraseadas a ser citadas en directo. Es cuatro veces más probable que sean citadas parafraseadas que ser citadas en directo. Eso es, las mujeres no hablan por sí mismas y ese tipo de cosas es importante discutirlas, porque se normaliza”.</li>
</ul>
<ul>
<li>“El sexismo está tan incorporado en la sociedad que una persona con las mejores intenciones no se da cuenta de que es sexista. Y cuesta desaprenderlo a montones”.</li>
</ul>
<ul>
<li>“La perspectiva de género, incluso más allá que antisexista, tiene que ser un objetivo transversal”.</li>
</ul>
<h4>SOBRE LA RED DE PERIODISTAS CHILE</h4>
<p>La Red de Periodistas Chile es una asociación sin fines de lucro que busca generar una comunidad de personas apasionadas por el periodismo. Para eso facilitan espacios inclusivos de articulación para quienes lo ejercen, capacitan en herramientas innovadoras de reporteo a bajo costo o gratuitas, y difunden oportunidades de becas y concursos. Para más información visita <a href="https://redperiodistas.org/" target="_blank">redperiodistas.org</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Beatriz Sánchez: “Una ley de medios en Chile sería casi como terminar con las AFP”</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/beatriz-sanchez-una-ley-de-medios-en-chile-seria-casi-como-terminar-con-las-afp/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcelo Salazar]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 13 Jun 2018 21:04:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Beatriz Sánchez]]></category>
		<category><![CDATA[cobertura electoral]]></category>
		<category><![CDATA[Diario Clever]]></category>
		<category><![CDATA[encuestas]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo chileno]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo y política]]></category>
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					<description><![CDATA[Dejó los micrófonos y compitió en una elección presidencial donde obtuvo la tercera mayoría nacional, el 20,34% de los votos. Hoy no cree en ninguna encuesta, ve necesario limitar la propiedad de los medios y que el periodismo, como otros ámbitos, es un espacio desigual para las mujeres. Sánchez nos recibió en el Diario Clever, medio fundado este 2018 con el que busca generar participación real de la audiencia en las noticias. “Todos somos opinantes en redes sociales pero otra cosa es tener un espacio para un nombre, apellido y cara”, dice.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>Dejó los micrófonos y compitió en una elección presidencial donde obtuvo la tercera mayoría nacional, el 20,34% de los votos. Hoy no cree en ninguna encuesta, ve necesario limitar la propiedad de los medios y que el periodismo, como otros ámbitos, es un espacio desigual para las mujeres. Sánchez nos recibió en el Diario Clever, medio fundado este 2018 con el que busca generar participación real de la audiencia en las noticias. “Todos somos opinantes en redes sociales pero otra cosa es tener un espacio para un nombre, apellido y cara”, dice.</h3>
<div id="attachment_28972" style="width: 1034px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28972" class="size-large wp-image-28972" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/06/beatriz_sanchez_foto_de_aarón_castro-1024x683.jpg" alt="Beatriz Sánchez en las oficinas de Clever. Foto: Aarón Castro" width="1024" height="683" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/06/beatriz_sanchez_foto_de_aarón_castro-1024x683.jpg 1024w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/06/beatriz_sanchez_foto_de_aarón_castro-800x533.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/06/beatriz_sanchez_foto_de_aarón_castro.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><p id="caption-attachment-28972" class="wp-caption-text">Beatriz Sánchez en las oficinas de Clever. Foto: Aarón Castro</p></div>
<p>Dos golpes, luego dos más y la puerta se abre al mismo tiempo que su sonrisa. Tanto el saludo como el ingreso a esta oficina resultan sonoros. Su voz característica, fuerte y de marcados énfasis, fomenta el eco propio de un lugar recién estrenado como este. No nuevo, porque este edificio ubicado a un costado del Museo Nacional de Bellas Artes no lo es. Recién estrenado, porque a comienzos de abril se instaló acá <a href="http://www.diarioclever.cl" target="_blank">Diario Clever</a>, medio digital fundado este año por la periodista que pudo ser la máxima autoridad de Chile.</p>
<p>Beatriz Sánchez es cordial, simpática y directa. Se mueve y habla con la seguridad de quién lo hace en su casa. Asume que antes de ser la candidata presidencial del Frente Amplio la reconocían en la calle, pero de manera curiosa. “Más por la voz que por la imagen. Hablábamos y me decían ‘ah, tú eres la de la radio’, haciendo la asociación al tiro”.</p>
<p>La exconductora radial y televisiva, autora de un libro recopilatorio de entrevistas a distintas chilenas en altos cargos públicos titulado “Poderosas” (Aguilar, 2014), aún no asimila lo ocurrido el 2017 y que ningún medio cuestionara las encuestas.</p>
<p>“Dijeron una verdad para los medios y ellos instalaron, hasta en portada, quiénes eran los únicos dos candidatos que pasaban a segunda vuelta. Los demás éramos menores. Nadie cuestionó la forma de hacerlas ni tampoco los márgenes de error”, enfatiza.</p>
<p><strong> </strong><strong>–Por primera vez en la historia de Chile hubo dos periodistas con opciones a la presidencia y ambos estuvieron entre las tres primeras mayorías electorales. ¿Qué análisis haces de la situación?</strong><br />
No fue casual que dos periodistas fuéramos candidatos porque marcó la importancia de los medios de comunicación y del debate de las ideas. Si bien Alejandro [Guillier, periodista y actual senador por Antofagasta] ya había dado su paso como parlamentario y estaba dentro de la institucionalidad política, anteriormente hicimos géneros parecidos. Como de opinión, entrevistas y editoriales&#8230;</p>
<p><strong>–Además de trabajar en más de un programa juntos&#8230;</strong><br />
Sí, doce años en distintos medios y horarios. Creo que fuimos de los primeros en hacer periodismo con un punto de vista claro, sin misterio. De hecho, yo siempre dije por quién votaba. Encontraría muy interesante que los periodistas políticos digan cuál es su voto en una elección. Se nos identificó con ciertos debates y por eso no pareció extraño que compitiéramos en una presidencial, la que también fue un misterio para mí. Aunque creo que mi candidatura extrañó mucho más a la institucionalidad política que a la gente.</p>
<p><strong>–¿Por qué? </strong><br />
Porque hoy la política tiene mucho que ver con la imagen. Cuando ya la trabajaste junto a tu voz claramente se asocian ideas contigo, lo que vuelve mucho más fácil una carrera política. Ambos tuvimos un terreno ganado y tuvo efecto.</p>
<p><strong>–¿Cómo fue estar desde la otra vereda, respondiendo preguntas, frente a los micrófonos?</strong><br />
Todo un desafío. Una cosa es hacer preguntas y otra responder. Y esto último es distinto a realizar editoriales, que no tienen el mismo tono. Otro punto complicado fue encontrar una voz, procesarla y darla a conocer. No fue fácil instalar ciertos tonos, darme cuenta que también me hacía preguntas sobre lo que iba viviendo durante la candidatura y que de a poco fue saliendo. Yo pensé que sería como “ya, dejo el micrófono, instalo mi candidatura y listo”. Y no, fue un proceso distinto porque una cosa es representarse sola y otra, a un conjunto de gente que pone todo en ti.</p>
<p><strong>–¿Conociste la última </strong><a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=28883" target="_blank"><strong>Encuesta Estado del Periodismo Nacional 2017</strong></a><strong>, elaborada por el Departamento de Periodismo de la UAH?</strong><br />
No, es que luego de la candidatura me desafecté de ellas. Podré estar arriba o abajo pero no creo nunca más en una encuesta.</p>
<p><strong>–¿De verdad?</strong><br />
Sí y será mi versión siempre. Ahora, si quieres instalar un tema a partir de una, ningún problema.</p>
<p><strong> </strong><strong>–Sí, porque los periodistas encuestados determinaron que el principal problema que tiene el periodismo en Chile es su relación con el poder y la captura de contenidos (44%). A esa cifra le siguen las malas prácticas y estándares profesionales (43%). ¿Cómo mejorar estos números?</strong><br />
Uf, creo que vamos por el camino inverso. Me da lata decirlo así pero hoy estamos viendo cierres masivos de medios y cómo se precariza la pega del periodista. Mientras más gente pelee un espacio y existan menos medios, resultará más difícil hacer una carrera, tener soltura para investigar, proponer o debatir al interior de ellos. Y eso es muy nefasto. Un medio de comunicación no es como cualquier industria y no quiero ponerme en mala onda con los que hacen zapatos, pero no es como hacer zapatos o salchichas, por ponerte ejemplos bien burdos. Sin embargo, pareciera como si se tratara de esa forma.</p>
<p><strong>–¿Ves una solución a ese problema?</strong><br />
La veo difícil porque no existe una ley de medios que limite la propiedad y tampoco un Estado que entienda esto como un tema importante, parte de la democracia. La única manera de sostener una competencia es mediante una legislación más estricta, con apoyo o subsidios. Hoy es más barato, imagínate lo que era antes sacar un diario. A través de la web se pueden abaratar costos. Otro punto importante es apoyar a los medios regionales. Los de circulación nacional son santiaguinos y llegan a todas partes. En vez de abrir puertas, las vamos cerrando.</p>
<p><strong>–¿Y eso qué te genera?</strong><br />
Me espanta. Por ello creo que una ley de medios en Chile sería casi como terminar con las AFP. Serían las batallas del siglo. Cosa de ver lo que pasó en Argentina.</p>
<p><strong>–Donde se criticaba una intervención estatal en los medios. ¿La crees así?</strong><br />
La industria se defenderá como sea. Yo creo que no. Lo que se busca es abrir voces y no callarlas. No es cerrar medios sino que limitar la propiedad. El Estado regularía un campo que no lo está y que ojalá lo hiciera en otras áreas. Al final, los problemas de Chile se reflejan en los medios. La concentración está a todo nivel y en casi las mismas manos. Aparte, existe una concentración cruzada donde ciertos grupos tienen diario, tele, radio o muchas radios, además de pertenecer a grandes conglomerados económicos con intereses en otras áreas sensibles para las comunicaciones.</p>
<h4><strong>DIARIO CLEVER, NETFLIX Y LA SUBJETIVIDAD</strong></h4>
<p>Un clic y el primer párrafo de <a href="https://www.diarioclever.cl/transparencia/" target="_blank">la sección “Transparencia”</a> da cuenta de quién financia a Diario Clever: <a href="https://twitter.com/fersalinas333" target="_blank">Fernando Salinas</a>, empresario, ecologista, activista por la autonomía del Tíbet, cercano al Frente Amplio y parte de su campaña presidencial, según palabras de Beatriz.</p>
<p>“Tenemos la esperanza de contar con avisadores que financien. La declaración de principios de él [Salinas] y de todo el cuerpo editorial [compuesto, entre otros, por el excandidato presidencial Alfredo Sfeir, la socióloga Claudia Dides y el académico José Sanfuentes] es ser un medio sin fines de lucro pero que se mantenga en algún momento. Iremos creciendo, de pequeño a grande, según nuestras posibilidades de abarcar contenido”, declara.</p>
<p><strong>–“Crear y entregar un espacio de deliberación donde los chilenos dejen de ser espectadores de noticias y pasen a ser protagonistas de estas”, </strong><a href="https://www.diarioclever.cl/about/" target="_blank"><strong>se puede leer en las definiciones de Diario Clever</strong></a><strong>. ¿De qué forma la audiencia podrá ser protagonista de su medio?</strong><br />
Fue algo que nos planteamos desde el principio y que aún estamos elaborando. Lo primero que hicimos fue darnos a conocer, entregar contenido y generar conexiones con nuestra audiencia. Resultó bien pero no fue fácil. Hoy no existe participación directa. Todos somos opinantes en redes sociales pero otra cosa es tener un espacio para un nombre, apellido y cara. Estamos elaborando editoriales ciudadanas con distintas organizaciones cívicas, activistas, etc. De igual forma habrá columnistas porque, al parecer, a todos les gusta más escribir que aparecer (ríe).</p>
<p><strong>–¿Y con qué criterios otorgan el espacio?</strong><br />
Gente asociada y por una idea en específico, de distinto tipo. La última que tuvimos fue una dirigente del <a href="https://www.ocac.cl/" target="_blank">OCAC</a> [Observatorio contra el Acoso Callejero]. La idea siempre fue un contenido editorial y no un aviso, así como “yo hago esto”. No, debe ser una opinión respecto a lo que sucede.</p>
<p><strong>–En 2016 </strong><a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=26816" target="_blank"><strong>diste una entrevista también para Puroperiodismo</strong></a><strong> donde declaraste que “debemos releernos como prensa, es decir, qué se entiende hoy por medio de comunicación”, haciendo hincapié en el rol de las redes sociales. Hoy, siendo parte de un medio digital, ¿tienes resultados de esa relectura?</strong><br />
Sí, hoy con mayor razón debemos preguntarnos nuestro rol porque todavía no está resuelta nuestra relación con las redes sociales. No entendemos lo que sucede fuera de nuestra oficina y de cómo la gente se informa. Con esto también me refiero a otras plataformas como Whatsapp, a la que la gente le cree más que al diario. La audiencia se entera de lo que pasa por Facebook, lo que termina siendo una fuente y nunca ha sido más que una plataforma.</p>
<p><strong>–En tiempos de noticias falsas, de “posverdad”&#8230;</strong><br />
En tiempos de posverdad, de mucha noticia y cambio del tipo de consumo. Siempre pongo el ejemplo de Netflix, que me cagó la cabeza. Ya no puedo ver tele porque quiero acceder a las cosas cuando yo quiero. No cuando me las ofrecen. Eso puede ocurrir con los medios. De querer saber sólo los temas que me interesan y de escuchar a quienes comparten mi pensamiento. Habrá una retroalimentación extraña que en estos momentos no entendemos bien.</p>
<p><strong>–Para mí el periodismo debe ser subjetivo pero que no realice relaciones públicas. </strong><a href="http://www.latercera.com/politica/noticia/sanchez-asume-nuevo-proyecto-la-politica-se-desde-todos-los-espacios/147944/" target="_blank"><strong>En La Tercera declaraste que</strong></a><strong> “la gente no es tonta y si ve un intento de propaganda, no nos va a seguir”, haciendo alusión a la cercanía con el Frente Amplio, de donde surgió Diario Clever. ¿Cómo se realiza buen periodismo con la cercanía a un colectivo político? </strong><br />
Creo que la pregunta original sería saber qué es buen periodismo.</p>
<p><strong>–Puede ser&#8230;</strong><br />
Que yo también me la hago y no tengo respuesta. Te puedo decir cuál es el que me gusta e intento llevar a cabo. Una vez escuché una definición que me gustó mucho. Que el periodismo no es neutral ni objetivo, que debe estar vigilante al poder pero no equidistante de la gente. O sea, inclinado al que no tiene poder. Es media militante, sí, pero me gusta. Diario Clever no es del Frente Amplio ni de su mesa: es de inspiración frenteamplista.</p>
<p><strong>–¿Y eso qué significa?</strong><br />
Algo parecido a mis labores en Radio La Clave, pese a no ser un medio del Frente Amplio. Poner mucha atención en quiénes manejan el poder en Chile. No soy presidenta de un partido, no lidero un bloque ni tengo un cargo. Tendré todo el liderazgo que quieras pero también trabajo. No engaño a nadie con respecto a lo que he creído siempre. Para mí el periodismo tiene que ver con eso. Ser críticos, vigilantes y no neutrales. Uno está con los que no tienen poder y no da falso sentido de objetividad.</p>
<div id="attachment_28971" style="width: 1034px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28971" class="size-large wp-image-28971" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/06/beatriz_sanchez_02_foto_de_aarón_castro-1024x683.jpg" alt="Foto: Aarón Castro" width="1024" height="683" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/06/beatriz_sanchez_02_foto_de_aarón_castro-1024x683.jpg 1024w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/06/beatriz_sanchez_02_foto_de_aarón_castro-800x533.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/06/beatriz_sanchez_02_foto_de_aarón_castro.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><p id="caption-attachment-28971" class="wp-caption-text">Foto: Aarón Castro</p></div>
<h4><strong>MEDIOS Y OLA FEMINISTA</strong></h4>
<p>Beatriz es clara para reconocer que son un equipo pequeño y que les falta por crecer, tanto en contenido como en profesionales. Sin embargo, con la misma claridad explica que en Clever la jefatura es femenina. Partiendo por ella como encargada de contenidos, pasando por la editora Francisca Siebold y culminando con su directora, Trinidad Larraechea.</p>
<p><strong>–En la campaña te autodenominaste «la primera candidata feminista de Chile». ¿Qué desafíos exige crear nuevos medios en entornos machistas y desiguales como en este país?</strong><br />
Los medios de comunicación no son distintos al país en que surgen. Las mujeres no tenemos los mismos derechos al igual que en el resto de las industrias. Gran parte de las mujeres son reporteras pero pocas son editoras, productoras ejecutivas menos y directoras, mucho menos. No se nos reconoce la misma carrera y no existe una discusión sobre el tratamiento que se nos da.</p>
<p><strong>–¿El tratamiento de fuentes en Clever busca la igualdad? </strong><br />
Sí, es un planteamiento constante y nos pasa que contamos con más mujeres en las distintas áreas. Surgió espontáneamente, no fue que lo hayamos planificado. Hemos grabado más mujeres que hombres, nos responden mucho más rápido el teléfono&#8230;</p>
<p><strong>–¿Sí?</strong><br />
De verdad. Bueno, obviamente que con la ola feminista se nos inclinó el mapa y tendremos muchas entrevistadas. Estoy contenta porque nos adelantamos y tenemos una presencia femenina en todo lo que hacemos.</p>
<p><strong>–</strong><a href="https://www.cooperativa.cl/noticias/entretencion/personajes/criticas-genera-portada-de-revista-ya-dedicada-al-movimiento-feminista/2018-05-30/102635_2.html" target="_blank"><strong>¿Cómo analizas la comparación de portadas de la Revista Ya?</strong></a><strong> En una aparecen las ministras del actual gobierno iluminadas y, en otra, las líderes del movimiento feminista con un fondo oscuro. Puede verse como una decisión estética, lo que no quita que sea una editorial. </strong><br />
¿Sabes? Yo no me di cuenta inmediatamente.</p>
<p><strong>–Yo tampoco. </strong><br />
Estaba escuchando a Fernando [Paulsen] en La Clave y lanzó el tema. Si no lo dice o alguien no lo cuenta quizás nunca me hubiese percatado. De hecho, había algo interesante por parte de una revista de El Mercurio.</p>
<p><strong>–Atingente a la actualidad.</strong><br />
Y claro que reaccioné cuando me di cuenta. No puedo saber si fue a propósito o, efectivamente, ven las cosas así. Con un lado luminoso y otro donde no saben acercarse. No sé cuál de las dos será verdad pero hay una decisión. Lo que sale en portada no es casual, como tampoco quién aparece. Conociendo eso, hay un imaginario que me parece fuerte. Insisto, no sé si fue a propósito pero, al final del día, para El Mercurio en un lado está la luz y en otro la oscuridad. Lo podemos ver en otras cosas como el orden con Piñera y el desorden con las tomas, mujeres que no creen en la paridad y las feministas. Hay un imaginario del orden y el desorden, que es muy clásico de El Mercurio.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Periodistas de Chile opinan sobre el periodismo chileno: 10 claves de la VI Encuesta Estado del Periodismo Nacional</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/periodistas-de-chile-opinan-sobre-el-periodismo-chileno-10-claves-de-la-vi-encuesta-estado-del-periodismo-nacional/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Puroperiodismo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 10 May 2018 14:19:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Encuesta Estado del Periodismo Nacional]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo chileno]]></category>
		<category><![CDATA[Periodismo UAH]]></category>
		<category><![CDATA[Ximena Orchard]]></category>
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					<description><![CDATA[El martes 24 de abril se presentaron los resultados de la VI Encuesta Estado del Periodismo Nacional, que desde el año 2004 realiza la Escuela de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado (nuestra alma máter ❤️). El objetivo principal de esta encuesta, coordinada por la académica Ximena Orchard, es "es diagnosticar los principales problemas que están influyendo en el ejercicio de la profesión en Chile; así como aquellos aspectos que permiten desarrollar un trabajo de excelencia y calidad". El informe de resultados se puede consultar en el sitio web <a href="http://www.investigaciondemedios.cl/proyectos-encuesta.html" target="_blank">investigacióndemedios.cl</a>. Acá destacamos 10 claves de lo que plantearon los y las periodistas encuestadas.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>El martes 24 de abril de 2018 se presentaron los resultados de la VI Encuesta Estado del Periodismo Nacional, que desde el año 2004 realiza la Escuela de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado (nuestra alma máter ❤️) en Chile. El objetivo principal de esta encuesta, coordinada por la académica Ximena Orchard, es «es diagnosticar los principales problemas que están influyendo en el ejercicio de la profesión en Chile; así como aquellos aspectos que permiten desarrollar un trabajo de excelencia y calidad». El informe de resultados —que incluye un módulo sobre cobertura electoral— se puede consultar en el sitio web <a href="http://www.investigaciondemedios.cl/proyectos-encuesta.html" target="_blank">investigacióndemedios.cl</a>. Acá destacamos 10 claves de lo que plantearon los y las periodistas encuestadas.</h3>
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<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/Diapositiva1.png" alt="Diapositiva1" width="960" height="720" class="alignnone size-full wp-image-28884" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/Diapositiva1.png 960w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/Diapositiva1-800x600.png 800w" sizes="auto, (max-width: 960px) 100vw, 960px" /></p>
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<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/Diapositiva2.png" alt="Diapositiva2" width="960" height="720" class="alignnone size-full wp-image-28885" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/Diapositiva2.png 960w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/Diapositiva2-800x600.png 800w" sizes="auto, (max-width: 960px) 100vw, 960px" /></p>
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<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/Diapositiva3.png" alt="Diapositiva3" width="960" height="720" class="alignnone size-full wp-image-28886" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/Diapositiva3.png 960w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/Diapositiva3-800x600.png 800w" sizes="auto, (max-width: 960px) 100vw, 960px" /></p>
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<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/Diapositiva5.png" alt="Diapositiva5" width="960" height="720" class="alignnone size-full wp-image-28888" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/Diapositiva5.png 960w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/Diapositiva5-800x600.png 800w" sizes="auto, (max-width: 960px) 100vw, 960px" /></p>
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<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/Diapositiva6.png" alt="Diapositiva6" width="960" height="720" class="alignnone size-full wp-image-28889" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/Diapositiva6.png 960w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/Diapositiva6-800x600.png 800w" sizes="auto, (max-width: 960px) 100vw, 960px" /></p>
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<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/Diapositiva7.png" alt="Diapositiva7" width="960" height="720" class="alignnone size-full wp-image-28890" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/Diapositiva7.png 960w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/Diapositiva7-800x600.png 800w" sizes="auto, (max-width: 960px) 100vw, 960px" /></p>
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<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/Diapositiva9.png" alt="Diapositiva9" width="960" height="720" class="alignnone size-full wp-image-28892" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/Diapositiva9.png 960w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/Diapositiva9-800x600.png 800w" sizes="auto, (max-width: 960px) 100vw, 960px" /></p>
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<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/Diapositiva10.png" alt="Diapositiva10" width="960" height="720" class="alignnone size-full wp-image-28893" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/Diapositiva10.png 960w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/Diapositiva10-800x600.png 800w" sizes="auto, (max-width: 960px) 100vw, 960px" /></p>
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			</item>
		<item>
		<title>Los medios chilenos según corresponsales extranjeros: Victor Farinelli, periodista brasileño</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/los-medios-chilenos-segun-corresponsales-extranjeros-victor-farinelli-periodista-brasileno/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Andrade]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 10 Aug 2016 14:50:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Brasil]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[concentración de medios]]></category>
		<category><![CDATA[Corresponsales extranjeros en Chile]]></category>
		<category><![CDATA[O Globo]]></category>
		<category><![CDATA[Opera Mundi]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo brasileño]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo chileno]]></category>
		<category><![CDATA[Victor Farinelli]]></category>
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					<description><![CDATA[Ha publicado para <a href="http://oglobo.globo.com/">O Globo</a> y <a href="http://operamundi.uol.com.br/">Opera Mundi</a>. Vive en Chile desde hace diez años y critica el excesivo centralismo de la escena concentrada en Santiago. Es un constante usuario de redes sociales, donde ensaya ideas sobre problemáticas brasileñas. Su sueño es volver a su país. Esta entrevista forma parte de una nueva serie de <a href="http://www.puroperiodismo.cl/?tag=corresponsales-extranjeros-en-chile" target="_blank">conversaciones con corresponsales extranjeros en Chile</a>.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>Ha publicado para Radio O Globo, <a href="http://operamundi.uol.com.br/">Opera Mundi</a> y Carta Capital. Vive en Chile desde hace diez años y critica el excesivo centralismo de la escena concentrada en Santiago. Es un constante usuario de redes sociales, donde ensaya ideas sobre problemáticas brasileñas. Su sueño es volver a su país. Esta entrevista forma parte de una nueva serie de <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?tag=corresponsales-extranjeros-en-chile" target="_blank">conversaciones con corresponsales extranjeros en Chile</a>.</h3>
<div id="attachment_27100" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-27100" class="wp-image-27100 size-full" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/victorfarinelli_foto.jpg" alt="victorfarinelli_foto" width="1080" height="747" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/victorfarinelli_foto.jpg 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/victorfarinelli_foto-800x553.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/victorfarinelli_foto-1024x708.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-27100" class="wp-caption-text">Victor Farinelli. Foto de Eduardo Andrade.</p></div>
<p>Hace doce años, Victor Farinelli vivía en Santos, una pequeña ciudad del litoral sur de Sao Paulo. “El equivalente a Valparaíso”, dice. Había finalizado sus estudios de periodismo y, para no pelear por un puesto de trabajo en el periódico local, sus compañeros empezaban a migrar hacia las grandes ciudades de Brasil. Él tomó otra opción: sería freelance en Buenos Aires.</p>
<p>El primer inconveniente que encontró era que la cantidad de periodistas freelance, en Argentina, eran muchos. El interés del público brasileño por el país trasandino era superlativo, así que Victor decidió empezar a explorar otros territorios. Viajaba a Uruguay o Paraguay frecuentemente, y a Chile también. Aquí, recuerda, hasta consiguió una polola y poco a poco se empezó a especializar en los temas de este sector del planeta.</p>
<p>Para el 2011 ya se había había afincado aquí y recuerda que fue el año donde “empezaron a sonar nombres como Camila, Giorgio, Boric”. Las demandas educacionales de Chile estaban en los ojos del mundo. Brasil iniciaba en ese entonces una Comisión de la Verdad para esclarecer temas como la Operación Cóndor y algunas instituciones chilenas lo estaban apoyando. Así, Farinelli se consolidó como corresponsal exclusivo de <a href="http://operamundi.uol.com.br/">Opera Mundi</a> e incluso le dieron una columna propia.</p>
<p>Brasil también se interesó en el fútbol chileno, sobre todo después de los logros en las últimas copas. Por otro lado, el gobierno interino de su país baraja la posibilidad de copiar el modelo de AFP usado por Chile. “Si este sistema está en crisis, es muy relevante también”, dice Victor.</p>
<p>Ha llegado a preparar hasta diez reportajes al mes como freelance. Hace una pausa larga para pensar en sí se puede vivir, o no, de aquello. “Se puede”, continúa, “aunque a veces los contratados tienen más seguridad”.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/victorfarinelli_gif2.gif" alt="victorfarinelli_gif2" width="750" height="432" class="alignnone size-full wp-image-27105" /></p>
<h4>SU MIRADA SOBRE EL PERIODISMO EN CHILE</h4>
<p>Es muy parecido a lo que veo en Latinoamérica. En Chile hay mucha menos concentración de lo que hay en Brasil y Argentina. En Argentina, el grupo Clarín impone la pauta y en Brasil pasa lo mismo con <a href="http://oglobo.globo.com/">O Globo</a>, ellos tienen un canal con más del cincuenta por ciento de rating, incluso la pauta de los medios de izquierda es contestar lo que ellos proponen. Aquí hay dos grandes empresas de medios impresos: <a href="http://impresa.elmercurio.com/pages/LUNHomepage.aspx?BodyID=1&amp;dtB=03-08-2016">El Mercurio</a> y <a href="http://www.latercera.com/">La Tercera</a>, hay otras iniciativas, como <a href="http://www.theclinic.cl/">The Clinic</a>, pero son muy limitadas y eso se repite en Latinoamérica. Brasil tiene también escena periodística en Sao Paulo, en Río, en Bello Horizonte, en Porto Alegre. En México pasa igual, en Guadalajara, Ciudad de México, Monterrey. Chile, sin embargo, es Santiago. Ser periodista en regiones es un poco difícil.</p>
<h4>CÓMO SE CONECTA CON LA ACTUALIDAD CHILENA</h4>
<p>Cuando hay un gran acontecimiento, me gusta hacer zapping entre el canal<a href="http://www.24horas.cl/"> 24 horas</a> y <a href="http://www.cnnchile.com/">CNN</a>, aunque a veces siento que la radio se pone un poco más las pilas y encuentro coberturas más amplias en <a href="http://www.cooperativa.cl/">Cooperativa</a> o en <a href="http://www.adnradio.cl/">ADN</a>. No me gusta La Tercera o El Mercurio. Yo, como periodista, tengo mi visión de mundo y eso es legítimo, pero es muy distinto de ser partidario. Que tú creas en algo, no significa que vas a omitir la opinión contraria a ello. En ese sentido, yo creo que La Tercera y El Mercurio no solo son ideológicos sino que son partidarios, son casi como instrumentos de propaganda. Yo vi una cobertura muy aceptable de las televisiones, de las radios, con respecto de las marchas contra las AFP. Sin embargo, desde La Tercera y El Mercurio lo que vi es una postura cerrada a favor de mantener el sistema tal como está. No hay un debate, no hay confrontación.</p>
<h4>CONEXIÓN CON LA INFORMACIÓN DE BRASIL</h4>
<p>No puedes ser un buen corresponsal si no estás actualizado con el acontecer de tu país. Porque, si no sé lo que pasa en Brasil, no sé qué de Chile le interesa a los brasileños ahora. Hoy en Europa se habla mucho de terrorismo y si yo fuera corresponsal francés en Brasil, lo primero que haría, a puertas de una olimpiada, es saber que está haciendo Brasil con respecto al terrorismo. Se tiene que entender que tu público está en tu país. Si tú fueras corresponsal chileno en Londres, probablemente harías un reportaje sobre cómo es el sistema de pensiones allá. El otro punto es que todo corresponsal sueña con volver a su país, y el hecho de trabajar afuera es un currículo muy fuerte. Yo pienso hacerlo y para eso es bueno mostrar que estás actualizado. Lo que pasa, por ejemplo, con mi <a href="https://www.facebook.com/victor.farinelli">Facebook</a>. No gano nada por poner algo allí, pero me gusta desarrollar ideas para mantenerme activo.</p>
<p><em>Freelance francesa: <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=27027" target="_blank">Laurie Fachaux</a></em></p>
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		<title>Encuesta Estado del Periodismo Nacional 2009</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/encuesta-estado-del-periodismo-nacional-2009/</link>
		
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		<pubDate>Tue, 31 Aug 2010 20:41:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[documentos]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo chileno]]></category>
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					<description><![CDATA[El medio mejor evaluado fue la radio, y la mayoría de los encuestados declaró percibir más plagio que antes. Este estudio forma parte del Programa de Investigación de Medios de la Escuela de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado, dirigido por la académica Lyuba Yez.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>El medio mejor evaluado fue la radio, y la mayoría de los encuestados declaró percibir más plagio que antes. Este estudio forma parte del Programa de Investigación de Medios de la Escuela de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado, dirigido por la académica Lyuba Yez.</h3>
<p><small>» <a href="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2010/08/Encuesta-Estado-Periodismo-Nacional-2009.pdf">Descarga el informe de resultados de la encuesta</a></small><br />
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