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	<title>OCAC &#8211; Puroperiodismo</title>
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	<description>La revista digital de Periodismo UAH.</description>
	<lastBuildDate>Mon, 03 Jul 2017 19:48:45 +0000</lastBuildDate>
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		<title>Cinco recomendaciones para que los medios de comunicación aborden la violencia de género</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/cinco-recomendaciones-para-que-los-medios-de-comunicacion-aborden-la-violencia-de-genero/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Sophia Boddenberg]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 03 Jul 2017 19:45:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[CNTV]]></category>
		<category><![CDATA[femicidio]]></category>
		<category><![CDATA[OCAC]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo y género]]></category>
		<category><![CDATA[Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[violencia de género]]></category>
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					<description><![CDATA[En los medios de comunicación se tiende a reproducir y naturalizar la violencia de género en vez de denunciarla y luchar contra ella. Resulta necesario reflexionar sobre las prácticas periodísticas y trabajar para transformarlas.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>En Chile y en muchos otros países latinoamericanos se está viviendo un auge de los movimientos feministas que buscan visibilizar de la violencia de género. Sin embargo, en los medios de comunicación se tiende a reproducir y naturalizar la violencia de género en vez de denunciarla y luchar contra ella. Es necesario reflexionar sobre las prácticas periodísticas y trabajar para transformarlas.</h3>
<div id="attachment_28238" style="width: 1034px" class="wp-caption alignnone"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28238" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/07/niunamenos_foto_Paulakindsvater-1024x683.jpg" alt="Marcha contra la violencia de género en Buenos Aires, Argentina, 3 de junio de 2017. Foto: Paulakindsvater, Wikimedia." width="1024" height="683" class="size-large wp-image-28238" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/07/niunamenos_foto_Paulakindsvater-1024x683.jpg 1024w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/07/niunamenos_foto_Paulakindsvater-800x533.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/07/niunamenos_foto_Paulakindsvater.jpg 1920w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><p id="caption-attachment-28238" class="wp-caption-text">Marcha contra la violencia de género en Buenos Aires, Argentina, 3 de junio de 2017. Foto: <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Marcha_Ni_Una_Menos_en_Buenos_Aires_2017_4.jpg" target="_blank">Paulakindsvater, Wikimedia</a>.</p></div>
<p>Según la <a href="http://www.nomasviolenciacontramujeres.cl/" target="_blank">Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres</a>, durante 2016 hubo 52 femicidios. Bajo el hashtag #NiUnaMenos, miles de mujeres y hombres en América Latina se han organizado en las redes sociales para generar conciencia respecto a la violencia de género. El 18 de octubre 2016, acerca de 200 mil personas marcharon por las calles de Buenos Aires, más de 50 mil en Santiago de Chile. La alarmante cifra de femicidios en Chile y en América Latina ha llevado el tema de la violencia de género a la agenda pública.</p>
<p>En Chile, el Consejo Nacional de Televisión, el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, y la Red de Asistencia a Víctimas han publicado un documento titulado <a href="http://www.minmujeryeg.gob.cl/recomendaciones-tratamiento-mediatico-ninas-mujeres-victimas-violencia/" target="_blank">“Recomendaciones de Tratamiento Mediático a Niñas y Mujeres que son víctimas de violencia de violencia”</a>. En septiembre de 2016, la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual de Argentina emitió un <a href="http://defensadelpublico.gob.ar/guia-para-el-tratamiento-periodistico-responsable-de-casos-de-violencia-contra-las-mujeres/" target="_blank">documento</a> donde hace algunas recomendaciones sobre el tratamiento mediático responsable en casos de violencia contra las mujeres. Las investigadoras y periodistas chilenas Karen Vergara y Cecilia Ananías analizaron el tratamiento informativo que los medios digitales les dan al femicidio. El resultado fue un <a href="http://www.comunicacionymedios.uchile.cl/index.php/RCM/article/viewFile/42542/46814" target="_blank">artículo</a> que reveló los principales errores que cometen los periodistas al escribir sobre el asesinato de mujeres.</p>
<p>A partir de esos documentos es posible formular algunas recomendaciones para los periodistas a los cuales les toca reportar los casos de violencia de género.</p>
<h4>SACAR LA VIOLENCIA DEL ESPACIO PRIVADO</h4>
<p>En los medios de comunicación se ha producido una operación de reducción del campo visual de la violencia. Así, se pasa de concebir la violencia sólo como el maltrato doméstico, a ignorar todos los maltratos que no sean físicos y dar sólo importancia a aquellos que acaban con el resultado de muerte.</p>
<p>Según la legislación chilena (<a href="https://www.leychile.cl/Navegar?idNorma=1021343" target="_blank">ley 20.480</a>), un femicidio es el asesinato de una mujer realizado por quien es o ha sido su esposo o conviviente. Para organismos internacionales, en cambio, un femicidio es cualquier asesinato de una mujer, por el hecho de ser mujer, sin vínculo necesario entre el autor y la víctima. También existe el “feminicidio” que se refiere a las relaciones de poder que existen atrás del asesinato.  Por eso, el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género en Chile registra una cifra mucho más baja de femicidios que la Red Chilena contra la Violencia hacia las mujeres.</p>
<p>Esta Red ha sido un actor muy relevante en el proceso de la visibilización de la violencia de género en Chile, además de criticar el contexto legal que existe en el país. “Los medios de comunicación han ayudado a establecer el término femicidio. Antes era concebido como un asesinato más”, señala Lorena Astudillo, coordinadora nacional de la Red. “Lo que pasó en nuestro país con los femicidios es que se metieron los legisladores, tomaron el concepto, lo interpretaron como quisieron y lo devolvieron hecho una ley. Una ley que es malísima porque en nuestro país se enfoca mucho en la familia, por lo tanto entienden el femicidio como el asesinato de una mujer por su pareja. Nada más”.</p>
<p>En consecuencia, es recomendable que los periodistas denominen todos los asesinatos de mujeres como “femicidios” o “feminicidios” y no solamente los asesinatos dentro de una relación de pareja.</p>
<p>La acción de la Red Chilena que coordina Lorena se orienta a identificar y visibilizar la violencia contra las mujeres como un continuo presente a lo largo de nuestras vidas y relacionar toda manifestación de violencia contra las mujeres —verbal, sexual, simbólica y el femicidio como expresión extrema— como parte de este continuo. En los medios chilenos no sólo se reducen todas las formas de violencia que reciben las mujeres —trata, acoso, abusos sexuales, matrimonios forzosos, agresiones sexuales, etc. — a la que se ejerce por parte de quienes tienen una relación afectiva —como hace la Ley—, sino que se establece una estrecha relación entre violencia y agresión física, que impide visualizar la violencia psicológica y la sexual. Y lo es incluso para aquellas personas que las padecen porque no las ven como tal, haciéndose aún más difícil su denuncia.</p>
<p>Hay varios ejemplos que reflejan eso, como algunas portadas de La Cuarta, uno de los diarios más leídos en Chile y también uno de los más criticado por su cobertura sensacionalista de los femicidios. Los titulares más polémicos han sido “Hizo anticucho con la polola” y “El amor y los celos la mataron”. En Twitter, centenares de críticas por parte de hombres, mujeres y organizaciones feministas hicieron del hashtag #LaCuartaFemicida el primer trending topic a nivel nacional en marzo del 2016.</p>
<p>Por eso, es necesario que en su cobertura los medios saquen el tema de la violencia de género del espacio privado familiar y visibilicen las diferentes formas de violencia, ya que las agresiones ocurren también en otros lugares como el espacio de trabajo, las escuelas o en la calle, afectando a diferentes grupos: mujeres migrantes, indígenas, afrodescendientes y lesbianas, entre otras.</p>
<h4>EMPODERAR EN VEZ DE VICTIMIZAR</h4>
<p>Si no se toman los resguardos necesarios, la forma de difusión mediática de una situación de violencia puede convertirse en una instancia de revictimización. Es importante evitar la estigmatización, la culpabilización y la sexualización de las mujeres que padecen o han padecido violencia porque construyen un sentido negativo respecto de la persona, y proponen marcos interpretativos peligrosos que pueden terminar legitimando los actos de violencia.</p>
<p>Los abordajes de casos de mujeres víctimas de violencia en los que se las construye como una persona que “bebe alcohol”, le gusta “salir de noche” o vestirse de determinada manera, tienden a montar una imagen de aquellas mujeres como merecedoras de la violencia. El caso de Nabila Rifo, una mujer de Coyhaique que sufrió un brutal ataque de su expareja, refleja esto. Programas de televisión pusieron énfasis en que ella había tomado mucho la noche del ataque o que había tenido relaciones sexuales con otro hombre que no era el imputado. Fueron informaciones que humillaron a la víctima y justificaron la agresión.</p>
<p>Uno de los problemas detectados por las investigadoras Karen Vergara y Cecilia Ananías fue una categoría que denominaron como “falta de empatía hacia la víctima”. Mientras muchas víctimas fueron sobreexpuestas en imágenes, de los agresores rara vez se entregaba su nombre ni mucho menos fotografías, a pesar de que algunos habían confesado el crimen. En algunas noticias existió justificación de su actuar, especialmente en el caso de Juliana Acevedo, cuyo asesinato y posterior descuartizamiento fue adjudicado a violencia mutua, celos, amor o al fragor de la discusión. En el caso de Karen Wilson, se hizo mucho hincapié en que acababa de pedirle el divorcio a su agresor y que tenía una nueva relación. Así lo refleja <a href="http://www.soychile.cl/Antofagasta/Policial/2016/03/05/379178/Celos-por-su-nueva-relacion-y-la-tramitacion-del-divorcio-habria-desatado-el-femicidio-de-la-profesora.aspx" target="_blank">la noticia en Soy Chile</a>, publicada el 5 de marzo de 2016: “Los trámites unilaterales para conseguir el divorcio y los celos por su nueva relación habría [sic] desatado el femicidio que cobró la vida de la ex profesora de biología del colegio Netland School de Antofagasta, Karen Wilson Villagrán de 31 años”.</p>
<p>En el caso de Magaly Carriel, una mujer de Talcahuano de 63 años que se encontraba postrada cuando fue asesinada por su esposo, el <a href="http://www.soychile.cl/Talcahuano/Policial/2016/03/09/379992/La-mujer-que-habria-sido-asesinada-por-su-esposo-en-Talcahuano-lo-habia-denunciado-dos-veces.aspx" target="_blank">mismo medio afirmó</a>: “Si bien, el marido de la mujer no ha confesado el crimen, se conoció que la víctima había denunciado dos veces a su esposo por maltrato. Sin embargo, estas acusaciones no llegaron a judicializarse debido a que Magaly Carriel no ratificaba sus denuncias puesto que defendía a su agresor”.</p>
<p><img decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/07/niunamenos_recomendaciones-1024x576.png" alt="niunamenos_recomendaciones" width="1024" height="576" class="alignnone size-large wp-image-28239" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/07/niunamenos_recomendaciones-1024x576.png 1024w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/07/niunamenos_recomendaciones-800x450.png 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/07/niunamenos_recomendaciones.png 1920w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></p>
<h4>PROTEGER Y RESPETAR A LAS VÍCTIMAS</h4>
<p>Para proteger a las mujeres que son víctimas de violencia, es necesario evitar difundir imágenes de ellas, sus datos personales, mostrar el espacio personal que habitan y su entorno familiar, así como cualquier aspecto que pueda ponerlas en riesgo. Así se destaca en las <a href="http://defensadelpublico.gob.ar/guia-para-el-tratamiento-periodistico-responsable-de-casos-de-violencia-contra-las-mujeres/" target="_blank">Recomendaciones de Tratamiento Mediático a Niñas y Mujeres víctimas de violencia</a>, documento elaborado por el Consejo Nacional de Televisión (CNTV), el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género y la Red de Asistencia a Víctimas.</p>
<p>Es fundamental atender a la especificidad de los casos que refieren a niñas y adolescentes, quienes poseen protecciones aún mayores. La difusión mediática de un caso de violencia contra una mujer debe evitar exponer la intimidad de la persona que la sufre o sufrió y lesionar su dignidad, por ejemplo mediante la difusión de datos personales o de la presentación de aspecto morbosos.</p>
<p>Eso pasó, nuevamente, con Nabila. Su caso y su <a href="http://www.eldinamo.cl/tendencias/2017/04/12/ocac-por-detalles-ginecologicos-de-nabila-rifo-no-es-casual-que-c13-haya-sido-el-asidero/" target="_blank">tratamiento mediático</a> generó un profundo impacto porque no solamente fue naturalizado sino que además se publicaron detalles íntimos de ella, como su examen ginecológico, lo que conllevó una <a href="http://www.elmostrador.cl/braga/2017/06/16/historica-multa-contra-canal-13-por-mostrar-informe-ginecologico-de-nabila-rifo/" target="_blank">multa del CNTV a Canal 13</a>. Este tipo de coberturas no sólo no proveen información socialmente necesaria ni relevante, sino que tampoco consideran los efectos traumáticos y la incidencia negativa que puede generar en el proceso de recuperación que atraviesan las personas afectadas por violencia.</p>
<h4>USAR LENGUAJE PRECISO, RESPETUOSO E INFORMATIVO</h4>
<p>Es necesario que la violencia contra mujeres y niñas sea siempre denominada “violencia de género“. Es recomendable que las muertes de mujeres por el hecho de ser mujeres sean nombradas como “femicidios” o “feminicidios”, en tanto éste es el término sugerido nacional e internacionalmente para identificar la especificidad de la problemática.</p>
<p>El <a href="https://www.ocac.cl/" target="_blank">Observatorio Contra el Acoso Callejero en Chile</a> es una de las organizaciones que denuncia la violencia de género en todos los ámbitos, incluidos los medios de comunicación.  A través de sus redes sociales han puesto en práctica la “reescritura” de titulares que ignoran o invisibilizan la violencia de género. Por ejemplo, toman un título que afirma “Joven dice que fue agredida en el Metro y que nadie la ayudó” y elaboran una corrección: <a href="https://www.facebook.com/ocacchile/photos/a.1432005630344816.1073741828.1430214560523923/1826543397557702/?type=3&amp;theater" target="_blank">“Joven fue víctima de acoso sexual en el Metro y nadie la ayudó”.</a></p>
<p>Muchas veces los femicidios son denominados como “crímenes de pasión”. Un ejemplo de  título del diario <a href="http://www.laizquierdadiario.cl/IMG/arton34162.png" target="_blank">La Cuarta</a>: “La Historia de Andrea Aguirre, la colombiana descuartizada en crimen pasional”.</p>
<p>Lorena Astudillo, de la Red Chilena hacia la Violencia contra las mujeres, rechaza el uso del término “pasional” o “crímenes de amor”. “Tienen todo un patrón común que es la violencia machista. No solamente la pareja puede ser femicida, sino también los hombres que matan a una trabajadora sexual o los que violan y matan a una niña. Son manifestaciones del poder machista y de dominación”.</p>
<p>Además, la cobertura no debería identificar a la mujer con el delito, al decir, por ejemplo, “la abusada”, “la golpeada” o “la violentada”. Es importante que el lenguaje y las imágenes utilizadas para informar sobre un hecho de violencia contra una mujer se ajusten a un enfoque de derechos, como se destaca en las <a href="http://defensadelpublico.gob.ar/guia-para-el-tratamiento-periodistico-responsable-de-casos-de-violencia-contra-las-mujeres/" target="_blank">Recomendaciones de la Defensoría del Público de Argentina</a>. A su vez, se sugiere ampliar las formas de nombrar, presentando a la mujer no sólo como “víctima”, sino hacer referencia a la resistencia y la posibilidad de recuperación de las víctimas.</p>
<p>También es recomendable el uso de la expresión “mujer en situación de violencia”, en tanto posibilita resaltar el carácter temporario de la situación y la posibilidad de salir de ella. Estos usos del lenguaje son importantes porque otorgan a la problemática en cuestión elementos para ampliar su abordaje y su comprensión crítica y reflexiva por parte de las audiencias. Así, la cobertura informativa puede convertirse, directa e indirectamente, en una provisión de recursos para quienes sufren situaciones similares y carecen de herramientas para enfrentarlas.</p>
<h4>EVITAR EL SENSACIONALISMO</h4>
<p>Las investigadoras Karen Vergara y Cecilia Ananías identificaron un excesivo morbo y sensacionalismo en la entrega de información en los medios de comunicación, especialmente en el caso de Juliana Acevedo. En marzo de 2016, La Tercera escribió en una nota titulada <a href="http://diario.latercera.com/edicionimpresa/de-los-celos-al-horror/" target="_blank">“De los celos al horror”</a> que fue duramente criticada por adjudicar el asesinato de Juliana a los celos de su pareja y, fundamentalmente, por dar detalles extremadamente gráficos y explícitos de cómo fue el femicidio.</p>
<p>Es imprescindible que la información relativa a un caso de violencia evite transformar el hecho en un espectáculo trágico o en fuente de diversión, como sucedió en <a href="http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2017/04/19/haciendo-justicia-para-nabila-o-usando-a-nabila/" target="_blank">el caso ya nombrado de Nabila Rifo.</a> Por el contrario, se recomienda tener presente que la violencia contra las mujeres es un fenómeno extendido en nuestra sociedad que trae consecuencias negativas para la vida de quien la padece, de su entorno, y para toda la sociedad. La cobertura mediática de los casos de violencia contra las mujeres puede contribuir a un fin social cuando se centra en los aspectos sociales y no en la morbosidad individual del hecho, apuntando a visibilizar el carácter de problemática social y multidimensional de la violencia de género contra las mujeres.</p>
<h4>LA RESPONSABILIDAD DE LOS PERIODISTAS</h4>
<p>Pese a que existe un constante crecimiento de la conciencia respecto de la importancia de la igualdad de oportunidades y la erradicación del sexismo de la sociedad chilena, la naturalización de conductas y lenguajes machistas en los medios de comunicación genera un estancamiento cultural que hay que advertir. Los medios de comunicación tienen un gran poder y por lo tanto una gran responsabilidad respecto a la violencia de género. Por lo tanto, este artículo es un llamado a todos los periodistas que trabajan en medios de comunicación a reflexionar sobre la cobertura de los casos de violencia de género y elaborar una práctica periodística profesional y responsable.</p>
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			</item>
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		<title>Cómo abordar correctamente el acoso sexual callejero en los medios: un breve instructivo</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/como-abordar-correctamente-el-acoso-sexual-callejero-en-los-medios-un-breve-instructivo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Observatorio Contra el Acoso Callejero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 31 Mar 2015 14:51:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[acoso sexual callejero]]></category>
		<category><![CDATA[OCAC]]></category>
		<category><![CDATA[tratamiento informativo]]></category>
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					<description><![CDATA[La visibilización del acoso sexual callejero no sólo es un desafío social sino que también mediático: cómo los medios abordan el tema sin banalizarlo o simplificarlo. La siguiente columna es una contribución del Observatorio Contra el Acoso Callejero (OCAC) de Chile, una entidad que nació a fines de 2013 y que en poco tiempo ha logrado instalar la discusión sobre el tema. Sus autoras, <a href="https://twitter.com/opinionmarciana">Myriam Aravena</a> y <a href="https://twitter.com/arolasuribe">Arelis Uribe</a>, resumen los vicios de la cobertura de este tema y también rescatan aquellas miradas que han contribuido a liberar el discurso periodístico de prejuicios y tradiciones heredadas.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>La visibilización del acoso sexual callejero no sólo es un desafío social sino que también mediático: cómo los medios abordan el tema sin banalizarlo o simplificarlo. La siguiente columna es una contribución del Observatorio Contra el Acoso Callejero (OCAC) de Chile, una entidad que nació a fines de 2013 y que en poco tiempo ha logrado instalar la discusión sobre el tema. Sus autoras, <a href="https://twitter.com/opinionmarciana">Myriam Aravena</a> y <a href="https://twitter.com/arolasuribe">Arelis Uribe</a>, resumen los vicios de la cobertura de este tema y también rescatan aquellas miradas que han contribuido a liberar el discurso periodístico de prejuicios y tradiciones heredadas.</h3>
<div id="attachment_26291" style="width: 610px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-26291" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Ilustración-de-Maritza-Piña.jpg" alt="Ilustración de Maritza Piña" width="600" height="400" class="size-full wp-image-26291" /><p id="caption-attachment-26291" class="wp-caption-text">Ilustración de Maritza Piña</p></div>
<p>Partimos desde una convicción: el periodismo y los medios de comunicación deben buscar el cambio social y el respeto de los Derechos Humanos. Para narrar conflictos —sea con imágenes, voces o palabras escritas— hay que comprender las brechas que atraviesan la sociedad actual, tensiones en coordenadas de géneros, generaciones, naciones, territorios o clases sociales. El mundo no es justo y en su desequilibrio es necesario alinearse con los vulnerables, con quienes padecen los daños provocados por esas brechas.</p>
<p>Si existe una ética periodística, que sea ésta.</p>
<p>Seamos honestos: muchas veces las convenciones sociales y las estructuras tradicionales nos superan y las reproducimos sin pensar. O peor, sin preguntamos si estamos dañando a alguien. Cada vez que negamos voces femeninas, que objetivamos mujeres porque sus cuerpos nos darán muchos clics, estamos renunciando a nuestro pensamiento crítico y a la oportunidad de aportar para terminar con una injusticia.</p>
<p>En ese marco, surge un tema nuevo: el acoso sexual callejero, que hace dos años no existía ni en nuestras pautas ni en nuestras conversaciones cotidianas. Hoy sí. Lamentablemente, su cobertura mediática, hasta ahora, ha sido poco feliz.</p>
<h4>VICIOS PERIODÍSTICOS QUE DISTORSIONAN</h4>
<p>Como periodistas, hemos acompañado el recorrido mediático del <a href="http://www.ocacchile.org/" target="_blank">Observatorio Contra el Acoso Callejero</a> (OCAC Chile), desde la gestión de prensa y desde el análisis de lo que nuestros colegas elaboran en los medios. Reconocemos una curva en ese tratamiento. Al comienzo, detectamos una actitud apática o negativa y, con el tiempo, más comprensión. Sin embargo, aún algunos periodistas reproducen mitos, como la idea de que los “piropos” son algo muy “típico chileno” y, por lo tanto, inofensivos.</p>
<p>A continuación, exponemos vicios periodísticos que en vez de informar, distorsionan. Los compartimos para que, en el futuro, exista un tratamiento responsable del acoso sexual callejero.</p>
<p><strong>Escepticismo</strong>: fue la actitud esencial en las primeras apariciones mediáticas de OCAC Chile. En una entrevista de febrero de 2014, un <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Hxnw_PukC-U" target="_blank">periodista de CNN Chile</a> preguntaba, muy sorprendido, a María Francisca Valenzuela, presidenta del Observatorio: “¿Tú crees que a todas las mujeres les molesta que las piropeen? ¿Piensas que lo óptimo es que un hombre no le diga nada a una mujer aunque sea guapa?”. En vez de aplicar un análisis crítico, el periodista desconfiaba <em>emocionalmente </em>de la iniciativa y tendía a hacer preguntas complacientes con el <em>status quo</em>, en lugar de escudriñar el porqué de la reivindicación de la ONG. Esta falta de formación en género del gremio se refleja en otra frase del mismo periodista: “la violencia de género&#8230; estamos hablando de las mujeres”.</p>
<blockquote><p>Casi todos los errores periodísticos aquí citados tienen un elemento en común: abordaron el tema desde la lesiva cultura machista.</p></blockquote>
<p><strong>Desconocimiento</strong>: al pasar el tiempo, el escepticismo fue superado, no así el desconocimiento. Si los y las periodistas desconocen que existen brechas de género, que en la sociedad actual prima una hegemonía de lo masculino por sobre lo femenino y que los géneros establecen relaciones de poder, difícilmente superaremos imaginarios como los que homologan “estudios de género” con “problemas de mujeres”.</p>
<p>Así, como un gran número de periodistas no posee formación en género, este tipo de temáticas son descontextualizadas y distorsionadas.</p>
<p>Por ejemplo, en octubre de 2014, Publimetro tituló: “<a href="http://www.publimetro.cl/nota/cronica/mujeres-en-pie-de-guerra-piden-que-piropos-sean-sancionados-por-ley/xIQnjo!DKi3g6R0oJXI/" target="_blank">Mujeres en pie de guerra: Piden que piropos sean sancionados por ley</a>”. Varias generalizaciones y errores en un sólo titular: primero, nuevamente se asume que las temáticas de género son “problemas de mujeres”, cuando en realidad tienen que ver con relaciones sociales entre varones y mujeres o relaciones de poder entre lo femenino y lo masculino. Luego, se le resta seriedad y profesionalismo a la labor de una ONG al indicar que su objetivo es entablar una “guerra”. Por último, cae en el error más común y difícil de superar a nivel comunicacional y conceptual: el reduccionismo.</p>
<p><strong>Reduccionismo</strong>: sucede cuando el o la periodista se concentra en un aspecto del problema, obviando o minimizando otros. En el caso del acoso sexual callejero, la tendencia general es maximizar los “piropos” —utilizando el tema como enganche, mencionándolos en un lead, titulando con el término— y omitir los casos más graves, como los roces o la toma de fotografías sin consentimiento de las víctimas.</p>
<p>Cuando hablamos de acoso sexual callejero hablamos de una lógica completa de violencia de género, en la que lo masculino ejerce dominación por sobre lo femenino en el espacio público, a partir de agresiones sexuales unidireccionales que van desde frases y sonidos (“piropos” o silbidos) hasta tocaciones no consentidas (“punteos” o “manoseos”). Estas acciones se manifiestan en un abanico de menor a mayor gravedad, pero todas son violencia y obedecen a una cultura machista. Lamentablemente, el error de reducir toda la problemática al “piropo” se ha cometido desde un principio y hasta ahora no ha desaparecido, lo que demuestra lo arraigada y naturalizada que se encuentra esta práctica.</p>
<p>En “<a href="http://www.emol.com/tendenciasymujer/Noticias/2014/02/02/25254/Surge-grupo-chileno-contra-el-acoso-callejero-y-los-piropos.aspx" target="_blank">Surge grupo chileno contra el acoso callejero y los piropos</a>”, publicada en febrero de 2014 en Emol, hay varias reducciones: la nota pertenece a la sección “Tendencias&amp;Mujer”, asumiendo que las temáticas de género sólo le competen a las mujeres y no a toda la sociedad, y el titular alude al acoso callejero y, al mismo tiempo, destaca los “piropos”, como si éstos fueran anexos al acoso y no parte del problema.</p>
<p><strong>Cosificación</strong>: objetivizar un cuerpo, una persona, implica arrebatarle su categoría de sujeto, de ser humano, y se le rebaja a un mero elemento inanimado sin voluntad. Mostrar sólo partes de un cuerpo de forma sexualizada es reproducir la lógica machista de que el cuerpo femenino es un elemento de goce. Esto no ocurre sólo en el piscinazo de Viña del Mar o en la “Vedetón”. Ocurre también en las noticias.</p>
<p>En “Hora 20”, de La Red,<a href="https://www.youtube.com/watch?v=6RAx449OtkA" target="_blank">una nota trató el proyecto de ley presentado por OCAC Chile al Congreso</a>. Aunque en general se abordó de forma responsable, las imágenes de apoyo mostraban piernas aisladas, mujeres con ropa ajustada o derechamente traseros anónimos desplazándose por el espacio público. Esto reproduce el imaginario sexista de que el cuerpo de las mujeres, en sí mismo, es erótico o carga un halo sexualizado.</p>
<p>Por último, un caso especialmente grave. En el marco de la presentación de nuestro proyecto de ley, El Definido escribió <a href="http://www.eldefinido.cl/actualidad/pais/4902/Ley-de-acoso-sexual-callejero-que-sanciona-y-por-que/" target="_blank">“Ley de acoso sexual callejero ¿qué sanciona y por qué?”</a>, donde apareció información errónea, indicando que el “piropo” y las miradas lascivas serían sancionadas, actos que ni siquiera aparecen en el proyecto ingresado al Congreso. Además, se omitían las medidas alternativas que reemplazan las multas y el presidio. Ante dudas, ningún periodista de El Definido se acercó a la fuente —es decir, nosotros—. El error fue enmendado a petición expresa de OCAC Chile, pero el daño ya estaba hecho: muchos lectores y lectoras quedaron con la impresión de que los “piropos” serán sancionados.</p>
<h4>¿CÓMO EVITAR ESTOS ERRORES?</h4>
<p>Volviendo al principio: lo fundamental es tomar conciencia de las brechas sociales y reconocer que el mundo no es igualitario. Luego, ejercer el oficio con ética y sentido crítico. Razonar sobre nuestros propios prejuicios y estructuras tradicionales heredadas.</p>
<p>Hay periodistas que lo han logrado. En <a href="http://www.adnradio.cl/noticias/nacional/beatriz-sanchez-y-acoso-callejero-muchos-temas-no-los-entendemos-hasta-que-se-hacen-evidentes/20141113/nota/2506076.aspx" target="_blank">una editorial radial de “Mediodía en ADN”</a>, Beatriz Sánchez reflexionaba justamente sobre la toma de conciencia. “Hay muchos temas que no se visualizan o que no los entendemos hasta que no se hacen evidentes (&#8230;) Hay formas de violencia que no son explícitas”, decía la conductora. En un <a href="http://lared.cl/2015/programas/intrusos/proyecto-de-ley-contra-el-acoso-callejero" target="_blank">capítulo de “Intrusos”, de La Red, </a>Alejandra Valle pidió explícitamente a la dirección del programa cambiar los GC que aludían a los “piropos”, por el término correcto: acoso sexual callejero. “¿Puedo pedir un favor? Cuando ponemos ese GC de «piropo es un delito» estamos minimizando el problema”. Si ocurre en un programa de farándula, ¿por qué no en los “serios”?</p>
<p>Y ante las dudas, ir a la fuente. Aunque nuestro trabajo es voluntario, en OCAC Chile atendemos a cada periodista que nos requiera. También mantenemos una <a href="http://www.ocacchile.org/">web</a> actualizada con noticias y datos, justamente, para que antes de opinar o informar, la ciudadanía y los periodistas se documenten.</p>
<p>Por último, y quizás el elemento más importante: cambiar la perspectiva. Casi todos los errores periodísticos aquí citados tienen un elemento en común: abordaron el tema desde la lesiva cultura machista.</p>
<p>Cuando se destacan los “piropos” por sobre el acoso sexual callejero grave o cuando se encasilla el problema como una temática de mujeres, en vez de considerarlo una desigualdad social; el periodismo no está cumpliendo su función de mejorar la sociedad, sino que está perpetuando injusticias. La invitación es a fortalecer nuestra profesión, a través de la valorización de lo históricamente oprimido.</p>
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