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	<title>objetividad &#8211; Puroperiodismo</title>
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	<description>La revista digital de Periodismo UAH.</description>
	<lastBuildDate>Wed, 08 Jun 2016 17:04:37 +0000</lastBuildDate>
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	<item>
		<title>Beatriz Sánchez: “El público valora más la coherencia que la objetividad”</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/beatriz-sanchez-el-publico-valora-mas-la-coherencia-que-la-objetividad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pedro Kortmann]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Jun 2016 17:04:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Beatriz Sánchez]]></category>
		<category><![CDATA[coherencia]]></category>
		<category><![CDATA[medios en Chile]]></category>
		<category><![CDATA[objetividad]]></category>
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					<description><![CDATA[Con más de 20 años de trayectoria en televisión y radio, Beatriz Sánchez no teme decir lo que piensa a través de los medios. Recientemente reconocida con el Premio Raquel Correa 2016 por la Asociación Nacional de Mujeres Periodistas, observa de manera crítica y con altas expectativas el periodismo chileno. “Debemos releernos como prensa, es decir, qué se entiende hoy por medio de comunicación”, dice la periodista de La Red y radio La Clave. Esta entrevista se realizó antes del conflicto desatado entre la presidenta Bachelet y revista Qué Pasa. <a href="http://www.puroperiodismo.cl/?p=26781" target="_blank">Lee la opinión de Beatriz sobre ese episodio</a>.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>Con más de 20 años de trayectoria en televisión y radio, Beatriz Sánchez no teme decir lo que piensa a través de los medios. Recientemente reconocida con el Premio Raquel Correa 2016 por la Asociación Nacional de Mujeres Periodistas, observa de manera crítica y con altas expectativas el periodismo chileno. “Debemos releernos como prensa, es decir, qué se entiende hoy por medio de comunicación”, dice la periodista de La Red y radio La Clave. Esta entrevista se realizó antes del conflicto desatado entre la presidenta Bachelet y revista Qué Pasa. <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=26781" target="_blank">Lee la opinión de Beatriz sobre ese episodio</a>.</h3>
<div id="attachment_26817" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-26817" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/06/Beatriz-Sánchez-Foto-de-Patricio-Contreras.jpg" alt="Foto: Patricio Contreras" width="1080" height="718" class="size-full wp-image-26817" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/06/Beatriz-Sánchez-Foto-de-Patricio-Contreras.jpg 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/06/Beatriz-Sánchez-Foto-de-Patricio-Contreras-800x532.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/06/Beatriz-Sánchez-Foto-de-Patricio-Contreras-1024x681.jpg 1024w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-26817" class="wp-caption-text">Foto: Patricio Contreras</p></div>
<p>Reconoce que el 2015 fue un gran año para el periodismo de investigación chileno, pero que aún quedan bastantes desafíos por delante. Recalca la importancia de dar cabida al debate y la opinión en los medios de comunicación, donde el periodista tiene un papel relevante. Admite que la televisión es menos machista, pero que se puede avanzar mucho más en materia de igualdad e inclusión. Es la visión de Beatriz Sánchez sobre la industria donde ha trabajado por más de dos décadas.</p>
<p>“Las noticias no deberían depender del rating, no pueden buscar captar a un público”, afirma la futura conductora del renovado departamento de prensa de La Red, donde liderará el espacio informativo junto a Juan José Lavín, ex periodista de TVN. “Cuando un canal tiene un espacio de noticias, está cumpliendo con el deber de informar y no de entretener”.</p>
<p>Beatriz es conductora en La Red y radio La Clave, y también columnista en diario Publimetro. Una carrera profesional avalada por distintos reconocimientos. En 2014 recibió el Premio a la Mejor Periodista de Televisión por la Universidad Adolfo Ibáñez; luego, en 2015, el Premio Periodismo Excelencia Audiovisual de la Universidad Alberto Hurtado, y este año el Premio Raquel Correa de la Asociación Nacional de Mujeres Periodistas.</p>
<p>Dice que le hace bien a los medios informativos partir con una opinión, “cazarse con un tema” y decir lo que piensa. Son las expectativas de una periodista que mira con esperanzas a la ciudadanía chilena, la cual necesita que los medios sigan investigando en profundidad y no informando los hechos de forma aislada.</p>
<p><strong>—En el actual escenario político marcado por los casos de corrupción, ¿el periodismo ha sobreexplotado o profundizado en la cobertura de estos temas?</strong><br />
Se cumplen ambas cosas y no necesariamente son antagónicas. El periodismo ha revelados cosas que no conocíamos. No obstante, los medios no son inocuos, no son completamente asépticos a lo que pasa. Tienen sus propios intereses políticos y de agenda. Tienen su propia opinión, sea esta la del dueño o de quienes dirigen el medio.  Es así que entiendo a veces que aprovechen o puedan estar felices con determinadas cosas y que las ocupen, pero sí entorno a la entrega de información —poniendo en la balanza— considero que se ha hecho un buen trabajo, especialmente en tarea investigativa. Claro que en algunos medios más que en otros.</p>
<p><strong>—¿En cuáles medios ha sido relevante el trabajo de investigación?</strong><br />
El trabajo de Ciper es extraordinario. Así también en El Mostrador y The Clinic. Son medios distintos a los tradicionales, en términos de formato y lenguaje, lo cual resulta ser muy atractivo para la audiencia. Además, me parece relevante que no solo publiquen información buena, sino que también opinen sobre lo que pasa. Algo que los medios tradicionales no hacemos habitualmente.</p>
<p><strong>—A fines de abril fue la entrega del Premio Periodismo de Excelencia, donde el reportaje <a href="http://www.quepasa.cl/articulo/actualidad/2015/02/1-16218-9-un-negocio-caval.shtml/" target="_blank">“Un negocio Caval”</a> de revista Qué Pasa fue el ganador de la versión escrita del certamen. ¿Consideras que el 2015 fue un gran año para el periodismo de investigación chileno?</strong><br />
Sí, pero creo que pueden venir años mejores. Esto no se detiene. En 2015 se destapó mucho y eso lo hace ser un año muy particular. Es un proceso que va <em>in crescendo</em>. Es cosa de ver a Ciper con los Panama Papers, fue algo notable. Se metieron en el contexto global de la investigación periodística  Es un fenómeno mundial que busca apuntar a quienes son los que manejan el poder en distintos países. En otras palabras, identificar donde están las lucas y darnos cuenta de lo mal repartidas que están a nivel global.</p>
<p><strong>—Y si es un proceso que va <em>in crescendo, </em>¿cuáles son los desafíos para el periodismo nacional en términos de investigación?</strong><br />
Hoy los medios tradicionales se han quedado atrás en temas de investigación, y las lucas están para financiar proyectos de este tipo. Los medios tradicionales que puedan, y creo que varios pueden, deben asumir la tarea de hacer periodismo de investigación con profundidad. Obviamente, sin dejar de lado el rol de llevar el día a día. Y para los medios que ya tienen periodismo de investigación, el gran desafío es la colaboración. Es importante apuntar a un sistema colaborativo mundial, donde contrastemos visiones en temas como el rol del Fondo Monetario Internacional y cómo pone trabas a los países más pobres para conseguir préstamos, o sobre Naciones Unidas cómo le aguanta todo a Estados Unidos y a los demás no.</p>
<p><strong>—¿Alguna otra tarea pendiente en los medios?</strong><br />
Debemos releernos como prensa, es decir, qué se entiende hoy por medio de comunicación. Más aun con la fuerte entrada de las redes sociales. La gente ha cultivado el hábito de ver y leer noticias, y confío en que les interesa cada vez más. Pero las redes sociales transmiten todo más rápido; entonces, qué más pueden dar los medios tradicionales al público: más datos, más contexto y más opinión también.</p>
<h4>PERIODISMO Y OPINIÓN</h4>
<p><strong>—</strong><strong>El año pasado, en un <a href="http://www.fundacioncrea.cl/seminarios-por-un-nuevo-chile-un-espacio-para-el-dialogo-la-convergencia-y-la-construccion-de-alternativas/">seminario organizado por fundación CREA</a>, recalcaste la importancia de la opinión del periodista pues “la objetividad no existe”. ¿Cómo se logra generar debate y no provocar polémica al momento de exponer el punto de vista personal?</strong><br />
A todo el mundo que me dice “oye que eres poco objetiva”, yo respondo “sí, muchas gracias”. Para mí la objetividad no existe, aun cuando en la universidad me enseñaron que la objetividad es lo primero.  Los hechos son objetivos, todo lo que pasa es objetivo, pero toda lectura que nosotros hacemos sobre un hecho no es objetiva. Una cosa es tergiversar un hecho y otra muy distinta es opinar sobre aquello.</p>
<p>» Desde ahí que me nace la pregunta de por qué debemos seguir analizando los hechos en forma aislada.  Cuando sale una nota sobre una niña que se practicó un aborto en su casa y tiró el feto al baño, ¿podemos decir que es solo una noticia policial? ¿No es acaso una problemática social de alguien que no tuvo otra alternativa? ¿Una joven sometida a un contexto país que es duro contra las mujeres y su rol en la maternidad? Ahí está nuestra pega. Ese tipo de periodismo me gusta, donde no basta con decir que es una nota policial, sino que es para una conversación más profunda: sobre lo que somos hoy como sociedad.</p>
<p><strong>—</strong><strong>¿Dónde está el límite entre el debate y el conflicto?</strong><br />
En la opinión responsable, que no trate de hacer caricaturas y tergiversar los hechos. La opinión genera ese espacio donde tú puedes estar de acuerdo o no, teniendo claro que dando tú opinión no pretendes convencer a nadie, sino que discutir el tema.  Porque más allá de la objetividad, lo que se espera de cualquier profesional es la coherencia, creo que el público valora mucho más eso.</p>
<p><strong>—</strong><strong>Hace dos años <a href="http://www.emol.com/noticias/Tendencias/2015/01/08/741233/Beatriz-Sanchez-La-periodista-que-abandono-los-eufemismos-y-rodeos.html">dijiste en Emol</a> que no sabías “si todo el mundo está interesado en que existan periodistas con opinión”. </strong><strong>¿Quiénes ven con buenos y malos ojos la existencia de periodistas con opinión? </strong><br />
Tiene que ver con una transformación del país, desde un temor reverencial a atreverse a decir lo que piensa. Hoy no hay problema en decir por cuál candidato votaste o de qué línea política eres.  Eso provoca que encajen distintos tipos de pegas para los periodistas. Entonces, entiendo perfectamente a esa gente que te dice “es que no me interesa tu opinión, solo quiero informarme”, les gusta ese estilo de periodismo y es legítimo. Ahora bien, esto no es una dictadura, o sea si a la audiencia no le gusta escuchar la opinión del periodista se puede cambiar de medio. Y el público así lo hace.</p>
<p><a data-flickr-embed="true"  href="https://www.flickr.com/photos/puroperiodismo/22703505618/in/photolist-AAeo7w-BecSx8-AAer5f-ACxeez-BcYknb-AhiNrt-AhiMX2-BfdHVM-BbU8yj-AAepf3-AhiMxV-BbU8iQ-ACxcqe-BfdGPZ-AhiMjZ-AhiLFK-BcYiBC-nxXTZF" title="Mónica González y sus &quot;Apuntes de una época feroz"><img decoding="async" src="https://c3.staticflickr.com/1/641/22703505618_d85fea73f3_c.jpg" width="800" height="534" alt="Mónica González y sus &quot;Apuntes de una época feroz"></a><script async src="//embedr.flickr.com/assets/client-code.js" charset="utf-8"></script></p>
<h4>LA RADIO Y LA TELEVISIÓN</h4>
<p><strong>—</strong><strong>Para <a href="http://www.paula.cl/reportajes-y-entrevistas/beatriz-sanchez-dice-lo-que-piensa/">revista Paula</a> mencionaste que la televisión te ha dado “puras alegrías y buenos momentos”, pero aun así te reconoces como una mujer de radio. ¿Qué cosas te permite la radio que no puedes hacer en televisión? </strong><br />
La radio me da más tiempo.  El programa de entrevista —de media hora— que realizo actualmente ya es raro, porque en la tele los tiempos son súper acotados. Todo está medido por un cierto vértigo al cual la televisión debe responder. La radio se quedó en otra época, se puede profundizar más y debatir de una forma distinta. Otra diferencia es que en la radio tú puedes crear cierta atmósfera que en la tele no. Me gustan los momentos de silencio, los cambios de tono de voz: más intenso o más suave, o cuando todos hablan al mismo tiempo. Se genera un ambiente interesante para el debate que la televisión no puede crear.</p>
<p><strong>—</strong><strong>¿Qué cosas de la radio debería incorporar la televisión?</strong><br />
Tener más tiempo para lograr más profundidad. No tener que medir todo con el rating, eso le hace mucho daño a la televisión. No desconozco que es importante medir cuánto atrae al público el contenido que se está transmitiendo, más aún cuando un programa responde a la masividad y busca entretener. Pero las noticias no deberían depender del rating, no pueden buscar captar a un público. En teoría sí, porque todos queremos que nos vean y nos escuchen, pero no podemos variar las noticias de acuerdo a la gente que nos está viendo o no. Las noticias son.  Cuando un canal tiene un espacio de noticias, estás cumpliendo con el deber de informar y no de entretener.</p>
<h4>LA MUJER EN LOS MEDIOS </h4>
<p><strong>—A fines de 2014 lanzaste tu libro “Poderosas” donde entrevistas a mujeres de alta connotación pública, como Evelyn Matthei y Michelle Bachelet. ¿Quiénes son las voces femeninas más influyentes en los medios?</strong><br />
En primer lugar, Mónica González, a quien le tengo un cariño y respeto único. Es una voz valiente y poderosa. Es una mujeraza. Enfocándome al mundo de las noticias, como el espacio más influyente dentro de los medios… me gusta mucho la pega que hace Mónica Rincón en CNN Chile. Valoro su participación en los editoriales junto a Daniel Matamala, que se atreva en redes sociales a comentar con harto desparpajo, y que ponga temas sobre la mesa respecto a la diversidad o la discapacidad. Todo eso habla de una mujer con una sensibilidad abierta y no sólo enfocada en el análisis de la actualidad más dura. También me gusta el estilo de Constanza Santa María en Canal 13, es aguda y la considero una muy buena entrevistadora.</p>
<p><strong>—</strong><strong>¿El periodismo y los medios chilenos han dejado de ser machistas?</strong><br />
Sí, pero con todas las dificultades que implica ser mujer en esta industria. Los estándares con que se mide a los hombres y las mujeres son distintos. Y si bien yo entiendo que eso responde a un peso cultural, igual espero más de los medios respecto a igualdad de género. Tenemos aún la idea fija que donde hay un solo conductor es hombre o bien la típica pareja de conductores.  A la mujer se le exigen más cosas. Todavía cuando una mujer opina siempre provoca algo distinto que cuando un hombre opina y, además, a los hombres se les da un espacio distinto de opinión en comparación a las mujeres. Incluso, me atrevería a decir a que aún hay un grado de autocensura en algunas mujeres al momento de opinar sobre determinados temas. Y a todo esto, hay que sumar la carga estética. Entonces son un cúmulo de cosas que cargan a la figura femenina, y en las noticias es súper fuerte.</p>
<p><strong>—</strong><strong>¿Cómo los medios pueden colaborar para romper esos parámetros culturales?</strong><br />
Arriesgándose, pero se ha avanzado bastante. Por ejemplo, me parece notable que el editorial de CNN Chile no lo haga solo Matamala, sino que le den su espacio también a Mónica y juntos se planten frente a la cámara. Otra experiencia muy buena fue lo que hizo Canal 13 con Protagonistas, donde estas tres periodistas —Constanza Santa María, Monserrat Álvarez y Carolina Urrejola— hicieron un excelente trabajo.  Contó una vez Constanza en un foro donde participamos, que cuando grababan ese programa, que era dirigido por hombres, y hablaban todas al mismo tiempo, desde el <em>switch </em>les decían “¡ya! corten el gallinero”. Entonces, a pesar de ser una instancia muy enriquecedora, aun así, estaba ese estigma de que eran puras mujeres, todas chillonas, pero el canal se atrevió. Y eso falta en los medios… más riesgo.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Alejandro Guillier: “Los periodistas somos actores políticos”</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/alejandro-guillier-los-periodistas-somos-actores-politicos/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricio Contreras]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 Mar 2013 12:16:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Alejandro Guillier]]></category>
		<category><![CDATA[objetividad]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo y política]]></category>
		<category><![CDATA[publicidad oficial]]></category>
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					<description><![CDATA[Es uno de los rostros mejor evaluados por la audiencia y decidió abandonar el periodismo para buscar un cupo senatorial. No se ha desencantado de su profesión, porque siempre ha sentido una vocación política en el ejercicio del periodismo. Guillier dice que extrañará su tribuna en radio y televisión, critica la ignorancia en el gremio y advierte que hoy el público demanda más a los comunicadores: "La gente ya no te pide que seas testigo, te pide que estés con ella".]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>Es uno de los rostros mejor evaluados por la audiencia y decidió abandonar el periodismo para buscar un cupo senatorial. No se ha desencantado de su profesión, porque siempre ha sentido una vocación política en el ejercicio del periodismo. Guillier dice que extrañará su tribuna en radio y televisión, critica la ignorancia en el gremio y advierte que hoy el público demanda más a los comunicadores: «La gente ya no te pide que seas testigo, te pide que estés con ella».</h3>
<div id="attachment_21508" style="width: 610px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-21508" class="size-full wp-image-21508" title="Alejandro Guillier - Foto de Patricio Contreras" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2013/03/Alejandro-Guillier-Foto-de-Patricio-Contreras.jpg" alt="" width="600" height="399" /><p id="caption-attachment-21508" class="wp-caption-text">Foto: Patricio Contreras</p></div>
<p>El periodista Alejandro Guillier es enfático para rayar la cancha: su vocación, afirma, es netamente política. Y su mensaje a los medios y a los periodistas es más nítido aún: todos deben transparentar sus puntos de vista y los intereses que los animan. Es el credo de un profesional percibido como cercano, confiable y que ha mantenido los <a href="http://www.emol.com/noticias/magazine/2012/01/19/522412/estudio-alejandro-guillier-y-consuelo-saavedra-son-los-conductores-de-noticias-mejores-evaluados.html">más altos niveles de evaluación</a> por parte de la audiencia en los últimos años.</p>
<p>Hoy sus palabras, sin embargo, adquieren un tono distinto. El Partido Radical cedió su cupo en Antofagasta para que <a href="http://www.cooperativa.cl/noticias/pais/politica/parlamentarias/alejandro-guillier-sera-candidato-al-senado-por-el-partido-radical/2013-03-02/211245.html">Guillier compita por un cargo senatorial</a>; el periodista ya renunció a los medios en que se desempeñaba —el canal <em>La Red</em> y radio <em>ADN</em>— y se apresta a iniciar una nueva etapa en su vida. Fuera de los medios, pero no por eso lejos de ellos, asegura.</p>
<p>Como anécdota, una de sus principales preocupaciones en este momento es comprar un celular. Sí, no usa celular, nunca lo ha hecho. Sus hijos lo están asesorando. Él explica que su secretaria filtraba y jerarquizaba las llamadas; si era muy importante, lo llamaban a su casa. Ese sistema pronto se acabará.</p>
<p><strong>—¿Este semestre seguirá haciendo clases?</strong><br />
El primer semestre sí, porque tengo que trabajar. Yo soy el único político en Chile que tiene que trabajar para vivir.</p>
<p><strong>—Candidato&#8230;</strong><br />
Candidato por ahora, pero ya entré a la política. Tengo que trabajar para vivir, porque no tengo dieta. Renuncié al canal, renuncié a la radio. Sonó maravilloso pero me quedé cesante. Lo único que tengo son las clases. Obviamente con eso no vivo, así que tengo que pitutear, hacer capacitaciones, conferencias en empresas, charlas motivacionales. Esto se precipitó muy rápido. Un sábado estaba en mi casa, almorzando, y me llaman para avisarme que los radicales me proclamaron candidato y me ceden su cupo. Churra. El lunes tuve que ir a renunciar. No puedo estar entrevistando si soy proclamado por un partido.</p>
<p><strong>—Pero tenía sospechas de que ocurriría.</strong><br />
Sí, sabía, pero pensaba que sería a fines de mayo. No iba a estar todos estos meses sin trabajar. Tengo el drama de que tengo que hacer política y además trabajar.</p>
<p><strong>—¿Va a oscilar entre Santiago y Antofagasta?</strong><br />
El primer semestre yendo y viniendo. Probablemente será el ritmo de ir semana por medio y terminando el semestre en la universidad ya me instalo en Antofagasta.</p>
<blockquote><p>«Yo entré al periodismo no por vocación periodística; entré por vocación política».</p></blockquote>
<p>Guillier habla con soltura. No teme explicitar sus conexiones y filiaciones ideológicas. Se refiere a los líderes estudiantiles como “Jackson, Boric, la Camila, el Camilo”. Asegura que tiene buenas alianzas con ellos. “Sé que me van a apoyar y yo los voy a apoyar acá. Y no porque sean de determinado partido, sino que porque son jóvenes, porque tienen otra mirada”.</p>
<p>Dice que su pensamiento sintoniza con el de Fernando Paulsen y Ascanio Cavallo, y que ambos serían excelentes compañeros en un hipotético Congreso con más periodistas; también pone el nombre de Faride Zerán sobre la mesa. “Tienen el potencial intelectual, la voluntad y la independencia como para jugar roles importantes”.</p>
<p>Pero Alejandro Guillier sabe que a nadie se lo puede designar en ese campo. Que es una decisión personal y que la suya responde a motivaciones pasadas, de cuando entró a la universidad en la década del 70. Acá explica sus razones y, de paso, evalúa el estado del periodismo y los medios de comunicación nacionales.</p>
<h4>OBJETIVIDAD, RIGOR Y EL PUNTO DE OBSERVACIÓN</h4>
<p><strong>—El académico estadounidense C. W. Anderson dice que <a href="http://www.niemanlab.org/2013/02/press-publish-5-c-w-anderson-on-metro-newspapers-decline/">«todo el periodismo es inherentemente político»</a> y que nunca se desilusionó por la presumida objetividad. ¿Comparte la afirmación?</strong><br />
Cien por ciento. Yo entré al periodismo no por vocación periodística; entré por vocación política. Entré a estudiar sociología porque me apasionó la carrera. Pero cuando pasé a cuarto año tenía que empezar a poner los pies en tierra. Ya había ocurrido el Golpe. Ser sociólogo&#8230; no había chance de trabajar en nada. Dije: «¿dónde va a haber un espacio donde uno pueda prestar un servicio y darle sentido a la vida?». Porque reconstruir confianzas, generar agenda para ir preparando la transición a la democracia  y salir de una dictadura va a ser un campo muy importante de confrontación. Por eso entré al periodismo; la sociología me ha servido de soporte intelectual, pero el ejercicio profesional siempre ha sido el periodismo.</p>
<p><strong>—Hoy la objetividad parece estar relegada al baúl de los recuerdos.</strong><br />
Es que no existe. Primero, las personas no somos objetos, somos sujetos, por lo tanto nuestra apreciación del mundo siempre es subjetiva y admite múltiples miradas. Incluso en el mundo físico no hay una sola visión, depende de la perspectiva. Lo que Einstein diría: depende del punto de vista del observador si esto [sostiene un teléfono] está lejos o cerca. Lo que la ciencia hace es medir. Si en el mundo físico no existe la objetividad, eso se puede aplicar al mundo de las ciencias sociales. Hay múltiples perspectivas y puntos de vista dependiendo de dónde se observa.</p>
<blockquote><p>«Cuando informo quiero producir algo en el público, pretendo remecerlo».</p></blockquote>
<p><strong>—Pero es común escuchar a la gente decir «Alejandro Guillier es objetivo».</strong><br />
Claro, lo que te quieren decir es «riguroso», lo que yo afirmo tiene evidencia, es plausible.</p>
<p><strong>—¿Y qué valor le asigna a la transparencia como periodista?</strong><br />
Es lo que te da la credibilidad. La gente puede estar de acuerdo contigo o no, pero respeta tu trabajo porque te considera serio. Como periodista tienes que ser capaz de ser muy riguroso en tus afirmaciones, explicar —y ahí está la transparencia— cuáles son los fundamentos de tus afirmaciones, cuáles son tus intenciones. Cuando informo quiero producir algo en el público, pretendo remecerlo sobre un tema que para mí es importante y que la gente debería valorar. Uno como periodista debe definir su punto de observación. Por ejemplo, hay una elección y yo estoy con Bachelet —la vez anterior, no esta— cuando fue candidata. En «Tolerancia Cero» discutíamos mucho y [Sergio] Melnick decía «yo voy con Piñera». Creo que los dos fuimos honestos porque definimos; los demás ninguno dijo. Cuando argumentan tú no sabes, «bueno, pero para dónde va».</p>
<p><strong>—Usted declaró su posición.</strong><br />
Tú defines: yo soy bacheletista, pero la campaña de ella va mal. Ahí viene la parte seria. Está mal para los objetivos que ella pretende, que es ganar. No te puede oscurecer la mirada el que tú tienes una posición. Eso es ser serio.</p>
<p><strong>—¿Existe un momento en que el Guillier periodista da paso al Guillier político? ¿O son siempre lo mismo?</strong><br />
Siempre han estado juntos. Te decía que tomé la vocación de periodista por la política. Tenía una definición: crear las condiciones para recuperar la democracia y una de ellas era mantener un cierto espíritu crítico en la gente, por eso trabajé siempre en medios de oposición a la dictadura militar. Vi en el periodismo el espacio y el rol que podía jugar en la transición a la democracia. Una vez recuperada la democracia ahí veíamos qué se hacía. A lo mejor volvía a la academia, a lo mejor me dedicaba a trabajar en otra cosa.</p>
<p><strong>—¿Se considera muy versátil?</strong><br />
A mí lo que me salva es que puedo hacer clases, puedo hacer capacitación, puedo hacer charlas motivacionales, puedo trabajar en planificación urbana, incluso me puedo dedicar a la política con ciertos conocimientos, sin haber tenido la experiencia vital.</p>
<div id="attachment_21514" style="width: 610px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-21514" class="size-full wp-image-21514" title="Alejandro Guillier y Michelle Bachelet - Foto de Patricio Contreras" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2013/03/Alejandro-Guillier-y-Michelle-Bachelet-Foto-de-Patricio-Contreras.jpg" alt="" width="600" height="399" /><p id="caption-attachment-21514" class="wp-caption-text">Guillier sostiene la portada de Las Últimas Noticias de mayo de 2006, tras una conferencia de prensa junto a la presidenta Bachelet por agresiones de carabineros a periodistas. Foto: Patricio Contreras</p></div>
<h4>CREDIBILIDAD: “TIENES QUE TOMAR POSICIONES”</h4>
<p><strong>—Al <a href="http://redantofagasta.com/alejandro-guiller-lanza-candidatura-al-senado-por-antofagasta/">lanzar su candidatura argumentó</a>: «Ya pasé años comentando lo que hacen los demás y llega un momento en que uno piensa &#8216;sigo comentando lo que hacen los otros o hago algo al respecto'». ¿Se desencantó de las posibilidades del periodismo?</strong><br />
No, pero siento que es una necesidad propia. Hay ciertos hechos que a uno lo marcan. Yo sentía que desde el periodismo hacía política, en el buen sentido. No sé si viste en <em>La Red</em> <a href="http://www.lared.cl/programas/mas/chile-se-moviliza/" target="_blank">«Chile se moviliza»</a>. Yo me siento orgulloso de ese programa —puse la voz nomás—, pero participar de ese tipo de proyectos me realiza. Y eso es político, es un apoyo a los movimientos sociales, no es una mirada ob-je-ti-va. Tampoco buscamos el empate: habla el intendente, entonces habla el dirigente gremial y vamos empatando. No, no, no. Queremos mostrar los movimientos sociales desde sus protagonistas. Así entiendo el periodismo yo. Pasar a la política como actor político —los periodistas somos actores políticos—, pero ya como parlamentario, esa es la diferencia, porque hay cosas que te van marcando.</p>
<p><strong>—¿Como cuáles?</strong><br />
Una vez tuve una conversación con un grupo de dirigentes estudiantiles en la radio <em>ADN</em>. Todos los miembros de la <em>ADN</em>, sin excepción, adhirieron al movimiento estudiantil. Todos apoyando, todos «inútiles subversivos». El jefe de prensa en esta reunión privada con dirigentes estudiantiles les dice: «Y bueno, ¿qué opinan de nuestra radio? Porque nosotros los hemos apoyado». Y Giorgio Jackson le dijo: «Los cabros opinan que ustedes están cumpliendo con su deber. Tienen obligación de cumplir su deber y decir la verdad». La gente ya no te pide que seas testigo, te pide que estés con ella. Y tienes que tomar posiciones y eso es lo que te da credibilidad ante la gente, cuando defines. Pero al país ya no le basta con que tú le hagas análisis. La gente quiere compromiso.</p>
<blockquote><p>«La gente ya no te pide que seas testigo, te pide que estés con ella. Y tienes que tomar posiciones y eso es lo que te da credibilidad ante la gente».</p></blockquote>
<p><strong>—Y también hay demandas a los medios y al periodismo.</strong><br />
Por supuesto. Hay un Chile que tiene otros valores, que tiene otras aspiraciones, distintas a las de décadas pasadas. Hay un agotamiento, y también del periodismo. Nosotros tiramos el «Chile se moviliza». Imagínate eso diez años atrás, no era viable. Nos habría acusado —el público— de haber sido tendencioso, de no haber mostrado la otra cara, de no haber confrontado. Hoy día es posible ese periodismo, porque el país está preparado y quiere ese periodismo. Diez años atrás, no. Y hace veinte años, me meten preso. Los concertacionistas me habrían acusado de atentar contra la transición. El periodismo responde a lo que va pasando en el país.</p>
<p><strong>—En caso de ser electo, ¿cómo vislumbra su exposición pública, su relación con los periodistas?</strong><br />
Creo que, modestia aparte, un capital que tengo en general es credibilidad. ¿Por qué quiero credibilidad? ¿Para morirme como un hombre que fue creíble o para usar esa credibilidad en las causas que considero imprescindibles? Hay que atreverse, incluso, a desacreditarse, correr el riesgo, pero hay que hacerlo. Yo tengo que hacer una carrera política muy de agitador. ¿Cómo me veo yo? Usando los medios, poniendo temas y generando debates.</p>
<p><strong>—¿Bajo ninguna circunstancia cultivará un perfil bajo?</strong><br />
No, si voy allá voy a dar la pelea. Si no, ¿para qué voy?</p>
<h4>MEDIOS HOY: “NO TIENEN LAS CENSURAS DE ANTES”</h4>
<p><strong>—Durante su presidencia del Colegio de Periodistas fue muy activo en temas de legislación. El 2005 en <a href="http://www.lanacion.cl/noticias/site/artic/20050723/pags/20050723221455.html"><em>La Nación</em> habló sobre las asimetrías en la distribución de la publicidad en la prensa</a>. ¿Cómo procedería una vez que esté en el Congreso? ¿Piensa intervenir en estos temas?</strong><br />
Absolutamente, porque la democracia depende de tener medios plurales. En las radios no hay tanto problema porque en Chile hay muchas, son como 1.300. Hay que fortalecer más las radios locales, con una legislación que les permita un cierto ámbito de sobrevivencia. El medio radial es bastante competitivo, me parece incluso bien la inversión extranjera, pero tiene que ser competitivo y dejarle espacio a otras formas más acotadas: las radios comunales, de sindicatos, de organizaciones intermedias. Al nivel de la televisión: una de las cosas más interesantes que se ha discutido es qué se ha entregado en concesión a los actuales operadores: un ancho de banda o una señal. Si es una señal, significa que va a disponer de una enorme cantidad de señales para nuevos operadores, pero si es el ancho de banda, estás liquidado. En el mismo ancho de banda pueden viajar cinco señales; entonces, con la concesión de una señal en el fondo podría llegar a tener cuatro. Pero significa que los actuales operadores se quedan con todo. ¡Mira lo importante que son estos debates y a la cuestión pública le importa un rábano!</p>
<p><strong>—Pero hay complicidad de los medios, que tampoco instalan estos temas.</strong><br />
Sí, porque <em>El Mercurio</em> quiere comprarse&#8230; bueno, quería comprar <em>Chilevisión</em>. ¿Por qué apoyé yo en su oportunidad que lo comprara Piñera? Porque me daba de todas maneras más garantías que <em>El Mercurio</em>, me habrían cepillado a la primera. En cambio Piñera se la jugó por mantener la gente del canal, les dio su confianza y creo que se le respondió bien. Gracias a Piñera logramos el primer lugar, porque el gallo sabe muy bien dónde pone el ojo y la plata. Y volviendo a la televisión pública. ¿Qué es una televisión pública? ¿Qué diferencia a un canal público de los comerciales? ¿La programación de <em>TVN</em> en qué se diferencia del 13? Tan picante o más que cualquier otro canal. No hay ningún contenido, salvo uno que otro programa, de repente algún franjeado, pero eso no es televisión pública. El canal es del estado, okey, pero el contenido no es televisión pública.</p>
<p><strong>—¿Piensa en algún modelo tipo BBC?</strong><br />
No, no, hay que hacer un modelo chileno. Por ejemplo, <em>TVN</em> debería haber puesto «Chile se moviliza». Este es el tipo de programas que yo quisiera ver en la televisión pública. Los programas de noticias, si vas a <em>La Red</em>&#8230; están haciendo mucha más innovación que el 7. Y es el principio de sincerar: el conductor del programa tiene opinión. En <em>La Red</em> el noticiero nuestro es con opinión, el conductor discute, entrevista, discrepa, da su juicio, porque queremos alentar la opinión fundada. Esa innovación uno quisiera verla en el canal público.</p>
<p><strong>—Y la asignación de la publicidad oficial, ¿le genera algún ruido?</strong><br />
Mucho, porque la prensa escrita en Chile tiene un porcentaje de la publicidad estatal sobredimensionado para la cobertura que ofrecen. Y segundo, que se asigna por una negociación política entre el ministro de la cartera y <em>La Tercera</em> o <em>El Mercurio</em>. Es una repartición para que no los ataquen. «Yo te doy tanto avisaje, trátame bien po». Esos negocios así, no, no, no. Esto no es un negocio, debe ser transparente. Hay que buscar un sistema de licitación de la publicidad estatal, con criterios objetivos, y no que cada ministro arregla los bigotes a su pinta.</p>
<p><strong>—¿Observa un potencial en la prensa regional, en el sentido de que puede mejorar mucho más la cobertura de los problemas locales?</strong><br />
Hubo un tiempo en que la prensa regional moría. Ahora ha recuperado un poquito, pero sobre todo los canales y las radios; los diarios son todos de <em>El Mercurio</em> o <em>La Tercera</em>. No hay pluralidad y los medios locales van desapareciendo porque obedecen a las directrices nacionales. Las regiones no se pueden dirigir desde Santiago. Imagínate, la especificidad de los problemas de Aysén. Hubo un ministro de energía que creía que en Punta Arenas la gente tenía una fiesta con el combustible en invierno. El nivel de ignorancia de lo que pasa en las regiones es una cosa patética. En la medida que descentralizas el poder vuelves a crear focos de atención y de interés y, por lo tanto, la prensa regional revive. El ciudadano necesita su medio local para saber lo que pasa en su ciudad, pero cuando las decisiones se toman todas en Santiago, ¿para qué quiere prensa regional?</p>
<p><strong>—El estreno de «Chile se moviliza», narrado por usted, coincidió con «Tolerancia Cero», con Camilo Escalona y Carlos Larraín de invitados. Son dos ofertas muy distintas de contenido en relación a los tiempos que corren. ¿Se ha quedado atrás «Tolerancia Cero»?</strong><br />
Lo que pasa es que los medios de comunicación a veces tienen la misma lentitud que los partidos políticos o la misma Iglesia. Todos se han demorado en hacer los cambios, pero se están haciendo. Ya están apareciendo los «Chile se moviliza». Las agendas de los medios de comunicación van a ir poco a poco transitando. A los movimientos estudiantiles, en la medida que estaban en la plenitud, la prensa les dio harta cobertura. Al comienzo con más simpatía, después se pusieron más críticos de ellos, pero en general dieron buena cobertura. Los medios no tienen las censuras de antes, que ignoraban el tema.</p>
<blockquote><p>«La mayoría de los periodistas chilenos no comprende el problema mapuche».</p></blockquote>
<p><strong>—Pese a esta sintonía con el movimiento estudiantil, se mantiene una deuda con otros temas, como lo que sucede en la Araucanía.</strong><br />
El tema mapuche, los pueblos originarios&#8230;</p>
<p><strong>—Cuesta visibilizarlos en los medios.</strong><br />
También hay problemas en el periodismo que no tiene que ver necesariamente con que factores externos o poderes extraños al periodismo lo inhiben; también tenemos problemas dentro del periodismo.</p>
<p><strong>—¿Como cuáles?</strong><br />
La formación y el peso intelectual de un periodista. La mayoría de los periodistas chilenos no comprende el problema mapuche. ¿Qué están reivindicando los mapuches? Que para ellos la tierra tiene un valor simbólico distinto que para el occidental. Para mí es un negocio: yo compro tierra porque es una inversión. Para el mapuche no, porque su tierra es ancestral, ahí están los espíritus de sus antepasados y su ligazón con su identidad. Es un problema de los periodistas, falta de espesor cultural, de conocimientos antropológicos mínimos. Porque el nivel de exigencia de los medios de comunicación es ser noteros, si esto es una mercancía que se tiene que vender fácil, que el periodista se pare y haga una transmisión más o menos coherente, porque si piensa mucho se pone peligroso. Es un modelo autoritario, jerárquico en los medios, incluso en los que se definen como progresistas. Conozco mucho gallo que se dice progresista pero que gobierna su medio como un dictador.</p>
<p><strong>—¿No puede dar nombres?</strong><br />
No voy a dar nombres porque no quiero pelear por tonteras. A lo que voy es que se reproducen los patrones culturales. No sólo critiquemos los monopolios y los poderes, porque cuando el periodista tiene una visión crítica, comprensiva del mundo, se sabe ubicar, sabe poner temas, sabe entrevistar, sabe hacer buenas preguntas e incluso se puede cuidar.</p>
<p><strong>—¿Qué extrañará más del ejercicio cotidiano del periodismo?</strong><br />
Las tribunas en que uno puede decir estas cosas, porque yo soy de los privilegiados en el periodismo. No escucho nunca «Tolerancia Cero» entero, porque hago radio al día siguiente, pero claro que lo echo de menos. Es el programa emblemático de la política en Chile y estuve diez años ahí. Pero por otro lado, cuando ya llevas diez años llega un momento en que el público empieza a adivinar lo que piensas, se pierde la sorpresa. No puedes estar eternamente en un espacio.</p>
<p><strong>—En caso de no ser electo, ¿vuelve al periodismo?</strong><br />
¡Uy!, estoy pensando en el mes a mes, cómo llego a la elección, cómo sobrevivo económicamente de aquí al proceso electoral y una vez con los resultados en la mano ahí tendré que definir qué hacer. Pero ahora tú concentras todo en la campaña, no tienes tiempo para mirar lo que harás después. Cuando uno se candidatea a algo, se va convenciendo de que va a ganar.</p>
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		<title>Arcadi Espada: «La objetividad sí existe»</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Puroperiodismo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 04 May 2011 14:01:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Multimedia]]></category>
		<category><![CDATA[Arcadi Espada]]></category>
		<category><![CDATA[objetividad]]></category>
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					<description><![CDATA[En la inauguración del año académico de la Escuela de Periodismo de la UAH, Arcadi Espada desarrolló tres ideas: el buen momento del periodismo (frente a una supuesta crisis), la vitalidad y necesidad de tener periódicos (frente a las voces que claman por su muerte) y la importancia de la objetividad (que para él sí existe).]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>En la inauguración del año académico de la <a href="http://periodismo.uahurtado.cl" target="_blank">Escuela de Periodismo</a> de la Universidad Alberto Hurtado, Arcadi Espada desarrolló tres ideas: el buen momento del periodismo (frente a una supuesta crisis), la vitalidad y necesidad de tener periódicos (frente a las voces que claman por su muerte) y la importancia de la objetividad (que, a su juicio, sí existe)*.</h3>
<p><iframe loading="lazy" src="http://player.vimeo.com/video/23263055" width="600" height="450" frameborder="0" webkitAllowFullScreen allowFullScreen></iframe></p>
<p>Buenos días.</p>
<p>Profesores, amigos y especialmente alumnos, especialmente alumnos a los que me voy a dirigir estos minutos.</p>
<p>Los jóvenes, naturalmente, tienen la obligación de no escuchar los consejos, pero es una obligación perfectamente equiparable a la que tenemos los adultos de darles consejos. Por lo tanto, yo les voy a dar a ustedes tres consejos que, tal vez, les sirvan, tanto si están empezando a estudiar periodismo como si llevan ya promediada la carrera o están acabándola.</p>
<p>Son consejos de un periodista más que de un profesor. Y esto quiero que lo entiendan rápidamente. Es decir, no son consejos dictados desde la cátedra, tediosos, alejados de la realidad, sino que son los consejos de alguien que lleva trabajando 30 años —algo más quizás— en este mundo y que se dedica a la enseñanza solamente de modo marginal, para tratar de fijar sobre los adolescentes una serie de experiencias que él ha tenido en su vida profesional. Por lo tanto, entiendan que les hablaré más como un profesional de la información que como un teórico de la misma.</p>
<p>Son —como propios de un periodista— consejos negativos. Los periodistas tenemos un dicho, que conocerán, que se llama “no news, good news”, y que por lo tanto implica que todo aquello que es tranquilo, que no se sale de la normalidad, representa la no-noticia. Los periodistas sólo nos ocupamos naturalmente de lo negativo, y así debe ser.</p>
<p>Por lo tanto, yo voy a darles tres consejos respecto a tres cuestiones sobre las cuales oirán ustedes, tanto en estas aulas como fuera de ellas, recomendaciones perniciosas. Y quiero que las combatan.</p>
<p>La primera.</p>
<p>Oirán ustedes —o habrán oído— que el periodismo está en crisis. No sólo eso. Habrán oído a algunos apocalípticos, prácticamente delirantes, que el periodismo ha muerto. Y a algunos melancólicos decirles que la edad de oro de los periódicos y del periodismo ya pasó. Pero esto es falso, y esa es la primera lección que quiero darles. El primer consejo.</p>
<p>Nunca el periodismo vivió una edad de oro como ésta. El periodismo tiene, es un oficio joven. Tan joven como la democracia. Tiene aproximadamente 200 años, mal contados. El periodismo en realidad es el gran oficio del siglo XX. Bueno, nunca como hasta ahora el periodismo tuvo una influencia tal sobre la sociedad; nunca como hasta ahora iluminó los conflictos del hombre en zonas a veces radicalmente alejadas, física y moralmente, del oyente, del televidente, del lector; nunca como hasta ahora el periodismo fue una propuesta de entendimiento entre las personas, más allá de las aduanas de la nación, de la raza, de las llamadas culturas, todas ellas por cierto aduanas indeseables; nunca como hasta ahora el periodismo tuvo instrumentos que lo hicieran tan preciso, tan inmediato y tan ameno y divertido; y nunca, desde luego —para los que todavía crean que el periodismo tiene que ver con la literatura— el periodismo fue mejor escrito que en nuestra época. Es decir, nunca los grandes escritores acudieron al periódico en masa, atraídos por la posibilidad de establecer contacto directo con lo real. Y nunca dejaron los periódicos huellas tan precisas, tan hermosas, de su buen oficio.</p>
<p>El segundo consejo es que también les dirán “los periódicos ya no sirven”. Es decir, no “el periodismo está en crisis”, sino “el periódico ya no sirve”. Es decir, contraponiendo el instrumento del periódico a esa suerte de confusión  conceptual y práctica que forman las redes sociales, los instrumentos como el Twitter, los blogs, los foros, etc. Otra suerte de iluminados, todavía no nacidos, antes que apocalípticos, se permiten —con una gran arrogancia intelectual— decir que toda esa confusión va a sustituir al periódico y que el periódico como instrumento de la alfabetización y como instrumento de la descripción elemental del mundo también ha pasado.</p>
<p>No les crean, tampoco. Porque nunca, también, como hasta este momento, el periódico fue más necesario. Miren, el periódico no es, contra lo que imagina una mirada superficial, una especie de contenedor donde se acumulan eso que llamamos noticias. Es decir, relatos veraces sobre algo que sucedió y que interesa a un gran número de lectores, de ciudadanos.</p>
<p>El periódico no es sólo eso. Es más: no es esencialmente eso. El periódico es un sofisticado, gran, complejo y generalmente feliz guión del mundo.</p>
<p>Miren, en los departamentos universitarios de mi país —y seguramente en el suyo, como es natural— hay una gran cantidad de tesis examinando y comparando aquellas portadas de periódicos donde las noticias, una u otra, tienen un especial tratamiento diferenciado en función de si el periódico A pertenece a la derecha, o el periódico B pertenece a la izquierda. Se entretienen mucho los departamentos universitarios con estas especies de ornitorrincos conceptuales. Les da un gran placer examinar esas pequeñas e insustanciales anomalías.</p>
<p>En cambio, no he encontrado todavía, en mis muchos años dedicados a esto, tesis robustas, determinantes y contundentes intelectualmente, que expliquen un fenómeno mágico casi, en cualquier caso conmovedor y pensable, desde una perspectiva estrictamente humana: ¿cómo es posible que desde Kuala Lumpur hasta Brisbane, desde Lisboa hasta Moscú, o desde Santiago hasta Barcelona, en muchos días del año los periódicos de esos países coincidan en lo sustancial en sus portadas? ¿Qué universal —o qué meme, para decirlo en la formulación de Richard Dawkins—, o qué meme tan poderoso nos lleva a considerarnos a hombres y mujeres de todas las culturas, de todas las razas, de todas las naciones, de todos los intereses, pobres y ricos, a depositar nuestro interés sobre un pequeño puñado de noticias, en todo el mundo iguales? Bien, esa es una reflexión mucho más interesantes que esas pequeñas anomalías provinciales, de si el partido A o el partido B influyen según el periódico X o según el periódico Z.</p>
<p>El periódico, insisto, tiene doscientos años de alfabetización de la sociedad. Ha sustituido al aula y al templo, otras áreas donde se enseñaba a los hombres, con gran ventaja. Mírenme a mí, estoy de pie, estoy hablándoles. Todo lo que sé lo he aprendido en los periódicos, en ningún otro lugar. Todas las pistas, iluminaciones, datos, historias, hasta sueños de mi vida, son fruto del periódico.</p>
<p>Naturalmente, ustedes no tienen por qué compartir eso. Lejos de mí la intención de presentarme como un abuelete melancólico. Las cosas funcionan hasta que dejan de funcionar, y por supuesto al periódico le puede pasar lo mismo. Pero cuando eso pase, será porque lo que le sustituya sea algo mejor, más eficaz, más limpio, más preciso, que instale un mejor orden. Es decir, algo, por ejemplo, de la calidad superior a lo que es hoy ya la superficie digital respecto del papel. Porque, efectivamente, ahí sí que vamos a asistir a una muerte rápida. Los periódicos de papel morirán, serán. Ya lo son, de hecho.</p>
<p>Vengo del MoMA, y en su sala de arte moderno, del Museo de Arte Moderno de Nueva York, hay muchísimos periódicos expuestos como objetos de arte, naturalmente. Por lo tanto, el fin de los periódicos es el fin de la superficie de papel que los ha alimentado hasta el momento. Y ahí sí que podemos hablar de una superioridad clara. Es incomparable la experiencia de leer un periódico en un iPad o un tablet cualquiera, a leerlo en el formato tradicional con el que nos hemos formado. Por lo tanto, cada vez que algo nuevo mejora lo viejo, por supuesto lo viejo ha de pasar corriente abajo y, en todo caso, los viejos ya nos haremos nuestros propios onanismos intelectuales con la pérdida.</p>
<p>Pero eso no ha sucedido todavía con el orden intrínseco del periódico. Con esa sofisticada ordenación intelectual del mundo, con esas suerte de decisiones delicadas que toman los periodistas cada día, de decir si esto va a dos columnas, tres columnas, si lleva foto, si tiene que salir, si tiene que entrar, qué tamaño debe llevar el destacado, si lo debe llevar o no. En fin, toda esa imaginería, toda esa utilería, todo ese instrumental quirúrgico con el cual el periodismo ha intentado explicar el mundo —y a mi juicio y hasta ahora— con éxito abundante.</p>
<p>Por lo tanto, mientras no haya enfrente un orden no basado en la cursilería geek o technie, en esa especie de amaneramiento tecnológico basado en lo último, sin prestar a lo último más atención que la propia naturaleza de ser lo último, háganme caso: no crean en modo alguno que el periódico no sirve. Es un orden fundamental del mundo que conviene tener todavía en cuenta, y que conviene sobretodo tener en cuenta, para poder tomar como ciudadanos decisiones útiles y eficaces.</p>
<p>Porque en esta historia, en este relato del fin de los periódicos, hay algo que se mezcla y que es muy pensable y muy meditable. Se habla muy alegremente del final de los periódicos, sin pensar que periódicos y democracia han ido siempre juntos. Que nunca en ningún lugar ha habido periódicos sin democracia ni democracia sin periódicos. Y que, por lo tanto, el fin de los periódicos sería posiblemente, en un estado hipotético, también el fin de la democracia, tal, al menos, como la conocemos.<br />
Tercer y último, o más bien penúltimo, consejo.</p>
<p>La objetividad existe. Sé perfectamente, porque llevo más de quince años enseñando a jóvenes como ustedes, que lo primero que les dicen en las aulas de al lado a los muchachos cuando llegan, tiernos, es que la objetividad no existe. No creáis. Los muchachos, cuando el profesor les dice esto, la verdad es que se muestran aliviados, porque nunca son excesivamente trabajadores y piensan: “Bueno, si la objetividad no existe, un trabajo menos”.</p>
<p>Bien, existe. Existe como la verdad, que también existe, ciertamente. Es sorprendente, pero existe la verdad. Y existe la capacidad de explicar el mundo con independencia de las convicciones personales. La objetividad no es nada más que eso. Nuestra capacidad de narrar el mundo con independencia de lo que pensemos sobre él. Si yo creyera que la objetividad no existe, evidentemente no me habría hecho periodista. Si me he hecho periodista es porque en los nudos de esta profesión hay un instante extraordinario, de una gran conmoción intelectual, interior, que es cuando en la descripción de un hecho que afecta a tus convicciones más profundas y de un hecho que las perturba y que incluso las pone a los pies de los caballos, el periodista debe admitir que el hecho está siempre muy por encima de sus opiniones. Y ese es un momento duro, de sacrificio, pero también ilusionante y hermoso.</p>
<p>Si la objetividad no existiera, si la verdad no existiera, si Roma no hubiese vencido a Cartago y no al revés, si Alemania no hubiese invadido a Checoslovaquia y no al revés, si Santiago no fuera Santiago y ustedes no estuvieran aquí, evidentemente el edificio conceptual y moral de nuestro oficio se resquebrajaría. Pueden, y deben, explicar la verdad de los hechos. Existe.</p>
<p>Es cierto que a veces sobre ella sólo podemos tender a aproximaciones, hipótesis, pero en cualquier caso sabemos perfectamente y hemos de aprender a ello, a distinguir entre lo que es y lo que no es. Y creo que este es el consejo fundamental que yo puedo darles en esta hora.</p>
<p>Y una post data: tengan valor, sean valientes.</p>
<p>Habrán ustedes oído, leído, visto muchas historias muy maceradas sobre los heroicos periodistas. Hay una gran literatura, especialmente fílmica, sobre ese asunto. Es verdad, unos son héroes, van a lugares infestados de peligros, de incomodidades, mueren a veces por los fuegos cruzados o mueren simplemente asesinados por los poderosos. Pero yo no me estoy refiriendo a eso, que por supuesto entra dentro del paquete, pero no es lo que yo quiero subrayar.</p>
<p>Yo me estoy refiriendo a otro tipo de valor, a otro tipo de coraje. Al valor que tienen ustedes, que deben tener ustedes, respecto a las personas cercanas. En el ámbito donde ustedes se mueven, a veces los periodistas somos extremadamente valerosos y extremadamente arrogantes con casos y personas que suceden a miles de kilómetros de nuestra realidad. Y, en cambio, somos serviles y casi cucarachas con los poderosos que están a cien metros, sea al otro lado del despacho o sea en el otro lado de la Alameda.</p>
<p>Sean valientes con los poderosos cercanos, plántenles cara cuando haya que hacerlo. Y aún más difícil, sean valientes con los verdugos, pero sean valientes también con las víctimas. Porque la condición de víctima no implica, por desgracia, la condición de la razón y de la verdad. A veces las víctimas no tienen razón en lo que dicen, y también hay que decirlo.</p>
<p>Sean valientes.</p>
<p>Muchas gracias.</p>
<p><em>*Esta intervención fue realizada el miércoles 27 de abril de 2011, con motivo de la inauguración del año académico de la Escuela de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado.</em></p>
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