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	<title>Mónica González &#8211; Puroperiodismo</title>
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	<description>La revista digital de Periodismo UAH.</description>
	<lastBuildDate>Tue, 17 Dec 2019 19:51:57 +0000</lastBuildDate>
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		<title>Retos y desafíos: seminario iberoamericano abordó el rol del periodismo en las protestas sociales</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rosario Varas]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Dec 2019 17:10:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
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					<description><![CDATA[Por medio de una transmisión vía streaming, la Fundación Gabo reunió a Isabela Ponce y Miquel Molina —directores de GK (Ecuador) y La Vanguardia (España), respectivamente— junto a la destacada periodista chilena Mónica González, para reflexionar sobre los desafíos del periodismo a la hora de cubrir movilizaciones sociales. La reflexión de los medios, la estigmatización de la protesta y la postura ante excesos de instituciones como la policía, fueron algunos de los temas más importantes de la jornada y que Puroperiodismo reunió en esta relatoría.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;">Por medio de una transmisión vía <i>streaming</i>, la Fundación Gabo reunió a Isabela Ponce y Miquel Molina —directores de <i>GK </i>(Ecuador) y <i>La Vanguardia </i>(España), respectivamente— junto a la destacada periodista chilena Mónica González, para reflexionar sobre los desafíos del periodismo a la hora de cubrir movilizaciones sociales. La reflexión de los medios, la estigmatización de la protesta y la postura ante excesos de instituciones como la policía, fueron algunos de los temas más importantes de la jornada y que Puroperiodismo reunió en esta relatoría.</h3>
<hr />
<p><span style="font-weight: 400;">La semana pasada se realizó un encuentro digital con tres reconocidos periodistas de habla hispana, quienes reflexionaron sobre los </span><i><span style="font-weight: 400;">Retos para el periodismo en la cobertura de la protesta social</span></i><span style="font-weight: 400;">, como se llamó a este seminario web organizado por la Fundación Gabo. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"><a href="https://twitter.com/itsabela?ref_src=twsrc%5Egoogle%7Ctwcamp%5Eserp%7Ctwgr%5Eauthor" target="_blank">Isabela Ponce</a> se unió a esta transmisión vía </span><i><span style="font-weight: 400;">streaming</span></i><span style="font-weight: 400;"> desde Ecuador. La cofundadora y directora editorial de </span><i><span style="font-weight: 400;"><a href="https://gk.city">GK</a></span></i><span style="font-weight: 400;">, medio digital centrado en temas de género, medioambientales y de la situación indígena de su país, fue invitada para hablar sobre la cobertura de la realidad ecuatoriana en los últimos meses, tras la ola de manifestaciones sociales ocurridas entre el 2 y 13 de octubre. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"><a href="https://twitter.com/miquelmolina?ref_src=twsrc%5Egoogle%7Ctwcamp%5Eserp%7Ctwgr%5Eauthor" target="_blank">Miquel Molina</a>, por su parte, se conectó desde Barcelona, España. Una ciudad que en el último tiempo también ha vivido manifestaciones —en este caso, independentistas— por la que</span><span style="font-weight: 400;"> </span><i><span style="font-weight: 400;"><a href="https://www.lavanguardia.com">La Vanguardia</a></span></i><span style="font-weight: 400;">, medio informativo del que es director adjunto, ha informado para todo el mundo. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En un último recuadro de la transmisión estuvo Mónica González, cofundadora del <em>Centro de Investigación e Información Periodística</em> (<a href="https://ciperchile.cl">CIPER</a>) —medio que dirigió hasta comienzos de este año— y la más reciente Premio Nacional de Periodismo en Chile, dado que este año recibió el galardón por su trayectoria profesional, tanto en dictadura como en democracia, y por su apego a la ética que debe tener todo profesional del periodismo. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">A continuación, una recopilación de Puroperiodismo con los mejores momentos de esta actividad que convocó a más de mil usuarios conectados.</span></p>
<h4>Críticas a las coberturas</h4>
<p><span style="font-weight: 400;">Con un leve retraso de 10 minutos, este seminario comenzó con la bienvenida de Daniela Buelvas, coordinadora editorial de la Fundación Gabo. Ella presentó al moderador de la jornada, <a href="https://twitter.com/HRestrepo" target="_blank">Hernán Restrepo</a>, gestor de contenidos de la Red Ética de la FNPI que —luego de los saludos correspondientes— partió preguntándole a Mónica González sobre el origen de las movilizaciones sociales en Chile.  </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La periodista y miembro del Consejo Rector de la Fundación Gabriel García Márquez, explicó que el estallido no fue por el alza de 30 pesos en el boleto del metro —como se dijo en un comienzo—, pero sin duda que eso fue un detonante para una población que hoy exige una nueva Constitución y mayor igualdad económica, social y política a lo largo de su territorio.  </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En ese sentido, recalcó la responsabilidad que tienen los medios con sus coberturas, ya que la ética sería fundamental en un ambiente como el que se vivió cuando «</span><i><span style="font-weight: 400;">Chile</span></i><span style="font-weight: 400;"> despertó»</span><i><span style="font-weight: 400;">.</span></i><span style="font-weight: 400;"> Sobre todo, dijo durante la transmisión, porque hoy existe una desconfianza general hacia el trabajo de la prensa. Mónica González hizo hincapié en que el rol de los periodistas es hacer la diferencia en la comunidad en que nos encontremos, ya que podría verse fácilmente influenciada por noticias falsas.</span></p>
<div id="attachment_29923" style="width: 970px" class="wp-caption aligncenter"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-29923" class="size-full wp-image-29923" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/12/78506290_1291860317658899_7944842504279425024_o.jpg" alt="Foto: gentileza Fundación Gabo" width="960" height="960" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/12/78506290_1291860317658899_7944842504279425024_o.jpg 960w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/12/78506290_1291860317658899_7944842504279425024_o-600x600.jpg 600w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/12/78506290_1291860317658899_7944842504279425024_o-760x760.jpg 760w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/12/78506290_1291860317658899_7944842504279425024_o-50x50.jpg 50w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/12/78506290_1291860317658899_7944842504279425024_o-100x100.jpg 100w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/12/78506290_1291860317658899_7944842504279425024_o-144x144.jpg 144w" sizes="(max-width: 960px) 100vw, 960px" /><p id="caption-attachment-29923" class="wp-caption-text">Foto: gentileza Fundación Gabo</p></div>
<p><span style="font-weight: 400;">—La diferencia —dijo González— es que hoy no estamos contando todo, porque hay mucho periodista trabajando en la industria de la defensa de la riqueza y en la de estas noticias falsas. Lo que enfrentamos hoy no son noticias falsas, eso lo hemos tenido siempre, lo que enfrentamos hoy es una industria de noticias falsas que tiende a hacer que el ciudadano se atemorice, que tenga miedo de la protesta.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Tras sus palabras, Restrepo se refirió a “</span><i><span style="font-weight: 400;">El baile de los que sobran</span></i><span style="font-weight: 400;">”, la canción de Los Prisioneros que se volvió un himno de la protesta ciudadana en Chile. Recordemos que su efecto fue tan grande que sus estrofas traspasaron fronteras e, incluso, <a href="https://www.cooperativa.cl/noticias/mundo/colombia/el-baile-de-los-que-sobran-fue-coreada-como-un-himno-durante-protestas/2019-11-21/163339.html">fueron entonadas en las últimas manifestaciones en Colombia</a>. Bajo ese punto, le preguntó a Isabela Ponce sobre cómo fue la situación en Ecuador, sobre todo por esa parte de la canción de la banda chilena que dice “</span><i><span style="font-weight: 400;">nadie nos quiso ayudar de verdad</span></i><span style="font-weight: 400;">” y que el periodismo debe considerar, cuando se trata de cubrir las demandas de los más desfavorecidos.  </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Ponce coincidió con su par de Chile explicando que el estallido ecuatoriano también tuvo como detonante la noticia del alza del precio de un producto. Específicamente, fue el aviso de la eliminación del subsidio a los combustibles. No obstante, enfatizó que esa no fue la única causa y lo recalcó con lo que sucedió antes, cuando Rafael Correa estaba en la presidencia, donde muchos medios cubrieron las demandas indígenas como una manera de ejercer una verdadera presión en contra de ese mandatario. Hoy, con Lenin Moreno en el poder, ve un camino distinto, ya que los medios tendrían notorias diferencias en sus coberturas. Mientras algunas enaltecen las movilizaciones, otras las cuestionan. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">—Yo creo que los medios tuvimos y tenemos una responsabilidad muy grande, (…) en cómo estamos contando estas desigualdades y no en el momento en que estallan, sino que antes. —afirmó Ponce.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Haciendo referencia a los comentarios de las invitadas, Restrepo se dirigió a Miquel Molina para consultarle sobre la situación en Barcelona, tras las movilizaciones de este año que exigían la independencia catalana. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Para contextualizar, el director adjunto de </span><i><span style="font-weight: 400;">La Vanguardia</span></i><span style="font-weight: 400;"> explicó que este caso fue más complejo que el de Chile y Ecuador porque en España se vive una identidad nacional dispar, la que exacerbaría muchas emociones y de la que los medios no pueden quedar ajenos. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">—Hay una complejidad añadida en las redacciones de Cataluña, que están partidas entre gente de una sensibilidad u otra, respecto a la independencia. Y esto ha puesto a prueba los estándares éticos de nuestra profesión. </span></p>
<h4>Estigmatización</h4>
<p><span style="font-weight: 400;">El mediador tomó una pausa para contar que algunos medios colombianos catalogaron a los manifestantes como “desocupados”, gente con tiempo que colmaban las distintas movilizaciones en su país. Por eso le preguntó a Mónica González sobre cómo se puede evitar caer en eso, en estigmatizaciones como la del ejemplo que mencionó. La periodista chilena comentó que, pese a ser un asunto difícil, existen guías con las que se puede lograr. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">—Hay que diferenciar el manifestante del otro, pero el otro es hijo nuestro, el que rompe todo es hijo de esta sociedad —dijo González, quien puso hincapié en el rol del periodismo.—Nosotros contribuimos a la violencia cuando no permitimos que hablen, cuando no permitimos que digan qué le pasa a las masas.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Restrepo siguió con el hilo de la estigmatización y el intento por unificar los motivos de los manifestantes, por lo que le consultó a Isabela Ponce sobre este tema en el caso de las movilizaciones en Ecuador. </span></p>
<div id="attachment_29924" style="width: 970px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-29924" class="size-full wp-image-29924" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/12/78640864_1291860254325572_6219069072164782080_o.jpg" alt="Foto: gentileza Fundación Gabo." width="960" height="960" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/12/78640864_1291860254325572_6219069072164782080_o.jpg 960w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/12/78640864_1291860254325572_6219069072164782080_o-600x600.jpg 600w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/12/78640864_1291860254325572_6219069072164782080_o-760x760.jpg 760w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/12/78640864_1291860254325572_6219069072164782080_o-50x50.jpg 50w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/12/78640864_1291860254325572_6219069072164782080_o-100x100.jpg 100w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/12/78640864_1291860254325572_6219069072164782080_o-144x144.jpg 144w" sizes="(max-width: 960px) 100vw, 960px" /><p id="caption-attachment-29924" class="wp-caption-text">Foto: gentileza Fundación Gabo.</p></div>
<p><span style="font-weight: 400;">La cofundadora de </span><i><span style="font-weight: 400;">GK</span></i><span style="font-weight: 400;"> dijo que sí, que estaban los indígenas, los trabajadores, los transportistas, los estudiantes y todos quienes se manifestaron por sus derechos. No hubo distinción, pero sí un grupo violento, que ella catalogó como “gris”, que volvió difícil el ejercicio por no estigmatizar. Incluso, recordó que una situación realmente complicada fue el ataque simultáneo a dos medios de comunicación —</span><i><span style="font-weight: 400;">El Comercio</span></i><span style="font-weight: 400;"> y </span><i><span style="font-weight: 400;">Teleamazonas</span></i><span style="font-weight: 400;">—, donde la cobertura de su equipo periodístico se centró en cubrir ambos hechos de manera independiente, sin dar a entender que detrás podía existir una organización encargada de atacar medios.  </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Tras lo dicho por Ponce, a Hernán Darío Restrepo le pareció importante conocer la mirada de Miquel Molina sobre el trato hacia la prensa en España, dado que en distintos países latinoamericanos se han dado casos de violencia similares. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El director adjunto de </span><i><span style="font-weight: 400;">La Vanguardia</span></i><span style="font-weight: 400;"> respondió que no vio nada parecido a lo que sucedió en Ecuador y reiteró que lo más fuerte se vivió en las salas de redacción, donde la sensibilidad estuvo a flor de piel al conocer imágenes que luego darían la vuelta al mundo, como las enormes barricadas en las calles de Barcelona. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">—Intentamos no estigmatizar, pero es verdad que son situaciones que en su momento crearon bastante peligro. Barcelona es una ciudad muy arbolada y los contenedores (de basura) están cerca de las casas, lo que genera situaciones de auténtico peligro de que el fuego llegara a las casas —mencionó el también autor de </span><i><span style="font-weight: 400;">El Everest en hora punta</span></i><span style="font-weight: 400;"> (Viena, 2006) y </span><i><span style="font-weight: 400;">Alerta Barcelona</span></i><span style="font-weight: 400;"> (Libros de Vanguardia, 2019). </span></p>
<h4>Seguridad</h4>
<p><span style="font-weight: 400;">Refiriéndose a la situación colombiana, el moderador quiso entrar en el tema del deber policial y el uso de armas no letales ante la población. Para ello, le preguntó a Isabela Ponce sobre el dilema ético de contar o no aspectos que hoy se conocen más rápidamente, gracias al mayor acceso a la información por medio de la tecnología. Un ejemplo de ello, la brutalidad policial. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La periodista ecuatoriana dijo cómo lo hizo </span><i><span style="font-weight: 400;">GK</span></i><span style="font-weight: 400;">: viviendo las manifestaciones </span><i><span style="font-weight: 400;">in situ</span></i><span style="font-weight: 400;">, reporteando desde dónde ocurrieron los hechos. Eso les proveyó una clara narración de los excesos policiales, lo que también permitió desmitificar imágenes y cierta información falsa, principalmente difundida por plataformas digitales. A partir de esto, Ponce volvió al punto de la estigmatización, pues como no lo hicieron con los manifestantes, tampoco sucedió con la fuerza pública de orden. Algo distinto a lo que hicieron otros medios que, para ella, cayeron en el activismo con publicaciones que impulsaron más rabia que información fidedigna. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Finalmente, y tras la vuelta de Miquel Molina luego de que su transmisión se perdiera por algunos minutos, Hernán Darío Restrepo le preguntó al periodista español sobre las medidas de protección que adoptaron en </span><i><span style="font-weight: 400;">La Vanguardia</span></i><span style="font-weight: 400;"> durante las movilizaciones en Barcelona y cómo eso determinó su cobertura. </span></p>
<div id="attachment_29921" style="width: 970px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-29921" class="wp-image-29921 size-full" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/12/78318162_1291860244325573_4300118946062794752_o.jpg" alt="78318162_1291860244325573_4300118946062794752_o" width="960" height="960" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/12/78318162_1291860244325573_4300118946062794752_o.jpg 960w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/12/78318162_1291860244325573_4300118946062794752_o-600x600.jpg 600w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/12/78318162_1291860244325573_4300118946062794752_o-760x760.jpg 760w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/12/78318162_1291860244325573_4300118946062794752_o-50x50.jpg 50w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/12/78318162_1291860244325573_4300118946062794752_o-100x100.jpg 100w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2019/12/78318162_1291860244325573_4300118946062794752_o-144x144.jpg 144w" sizes="(max-width: 960px) 100vw, 960px" /><p id="caption-attachment-29921" class="wp-caption-text">Foto: gentileza Fundación Gabo</p></div>
<p><span style="font-weight: 400;">Molina respondió que en su medio no existe un protocolo oficial y que, en muchos casos, han tenido que improvisar, en el sentido de que los reporteros eligen si desean protección o no. En caso que sí, este diario entrega todas las facilidades para que puedan hacer bien su trabajo, sabiendo que los contextos pueden ser violentos. Pese a que en su país no hubo muertos en las manifestaciones, sí hubo casos de lesiones oculares, al igual que en Chile. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">—Al final, han sido ellos (los periodistas) los que han visto la necesidad de llevar casco, chaleco o sus identificaciones bien visibles, y una máscara por lo de los gases. Hemos tomado una política en que hemos ido supliendo a los periodistas con lo que ellos nos pidan.</span></p>
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<hr />
<p><em>Foto principal: gentileza Reuters.</em></p>
<p><em>Fotos al interior: gentileza Fundación Gabo.</em></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Un perfil de Mónica González: prólogo de «Apuntes de una época feroz»</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/un-perfil-de-monica-gonzalez-prologo-de-apuntes-de-una-epoca-feroz/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Juan Cristóbal Peña]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 Aug 2019 16:20:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Apuntes de una época feroz]]></category>
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		<category><![CDATA[libros de periodismo]]></category>
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		<category><![CDATA[Mónica González]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo chileno]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo en dictadura]]></category>
		<category><![CDATA[Premio Nacional de Periodismo]]></category>
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					<description><![CDATA[El siguiente texto es un perfil escrito por Juan Cristóbal Peña, director del Departamento de Periodismo de la Universidad alberto Hurtado y editor del libro "Apuntes de una época feroz" (Hueders, 2015), una antología de textos de Mónica González, recientemente galardonada con el Premio Nacional de Periodismo en Chile.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>El siguiente texto es un perfil escrito por Juan Cristóbal Peña, director del Departamento de Periodismo de la Universidad alberto Hurtado y editor del libro «Apuntes de una época feroz» (Hueders, 2015), una antología de textos de Mónica González, recientemente galardonada con el Premio Nacional de Periodismo en Chile.</h3>
<p><em>Relacionado:<br />
<a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=26206" target="_blank">Cuando Mónica González entrevistó a Arturo Fontaine, exdirector de “El Mercurio”</a><br />
<a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=26261" target="_blank">Mónica González conversa con Beatriz Sánchez sobre sus “Apuntes de una época feroz”</a></em></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-26209" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Detalle-Apuntes-de-una-época-feroz.jpg" alt="Detalle Apuntes de una época feroz" width="1652" height="850" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Detalle-Apuntes-de-una-época-feroz.jpg 1652w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Detalle-Apuntes-de-una-época-feroz-800x412.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Detalle-Apuntes-de-una-época-feroz-1024x527.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1652px) 100vw, 1652px" /></p>
<p>Cuando la conocí, hacia el invierno de 2007, Mónica González ya era quien es: una de las periodistas ineludibles en la historia de Chile, no sólo por su trabajo en dictadura. A diferencias de muchos profesionales de su generación que destacaron en los años 80 en medios de la oposición, ella siguió haciendo periodismo en democracia.  No comenzó a trabajar en el gobierno o para empresas. Tampoco jubiló de manera anticipada, que fue lo que ocurrió con varios periodistas que no encontraron espacio en el nuevo orden. Mónica González persistió, no siempre en las mejores condiciones. Sabía que con el retorno de la democracia venía lo más difícil para el periodismo chileno, más que lo que quedaba atrás. En el nuevo escenario, los límites entre política y negocios se volvían difusos. Y sabía también que, tal como había ocurrido en dictadura, ella no sería una figura cómoda ni funcional para quienes administraban una democracia reconstruida en la medida de lo posible.</p>
<p>Yo terminaba un libro sobre el atentado de 1986 a Augusto Pinochet protagonizado por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, y a última hora di con una entrevista al líder de ese comando subversivo que ella había hecho para el diario <em>El País, </em>de España, y que luego fue publicada completa en revista <em>Análisis</em>. La última entrevista a Raúl Pellegrin Friedmann, realizada en 1988, unos meses antes de que fuera asesinado junto a su pareja tras una incursión guerrillera en el sur del país. Entonces me animé a llamarla para pedirle esa entrevista. Ahora pienso que era una excusa para conocerla, porque el ejemplar de esa revista estaba en Biblioteca Nacional.</p>
<p>Me recibió en el altillo de su casa en Bellavista, con vista al cerro San Cristóbal,  rodeada de archivos y libros ordenados en estanterías y cajones. A un costado había  un escritorio cubierto de papeles apilados y dispersos. Unos meses atrás, el diario <em>Siete</em>, que había dirigido, se había visto forzado a cerrar por falta de financiamiento. El avisaje estatal en los gobiernos de centro izquierda privilegiaron a publicaciones que le eran opositoras, pero funcionales a sus intereses. Aunque el cierre del diario fue un proceso ingrato para ella, ya estaba embarcada en un nuevo proyecto llamado Centro de Investigación Periodística, Ciper, el medio más innovador y relevante de los siguientes años.</p>
<p>Mónica, que estaba convaleciente por un accidente en auto, con dificultad para desplazarse, trabajaba desde su casa en una investigación para Ciper, que aún no tenía dirección electrónica ni oficina.</p>
<p>No me conocía, pero así y todo, sin más, me recibió y confió uno de los tomos empastados de su colección de <em>Análisis</em>. Fue una presentación rápida, pero amable. Me examinó con un vistazo rápido y dijo algo que no me esperaba:</p>
<p>—Bah, eres tímido —sonrío—. Por teléfono sonabas más pretencioso.</p>
<p>No fueron más que unos pocos minutos. Me contó de su accidente en auto y me despidió, porque —dijo— tenía un montón de trabajo por delante.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>La volví a contactar en la primavera de ese mismo año. Mi libro sobre el atentado a Pinochet ya había sido publicado y quería entregarle una copia. Además, tenía una mejor excusa que la primera vez: debía devolverle el tomo empastado de <em>Análisis</em>.</p>
<p>Esta vez me citó en una pequeña oficina de la Corte Suprema. En ese entonces Ciper estaba recién arrancando y ella terminaba una asesoría para los ministros de la máxima corte de justicia. El mismo poder que tres décadas antes la había enviado a prisión por sus publicaciones, el mismo que ella había denunciado múltiples veces por negligencia y complicidad en los crímenes de la dictadura, ahora la había buscado para dar forma a un inédito proceso de transparencia y publicidad de sus actos.</p>
<p>Fue otro encuentro breve, todavía más que el anterior. Recibió el tomo de revistas y el ejemplar de mi libro, que agradeció con una sonrisa. Luego me preguntó si quería trabajar con ella en un nuevo centro de investigación. También me habló de las condiciones y yo, únicamente para guardar las formas, le dije que la propuesta me seducía mucho, pero que pronto le daría una respuesta. Al día siguiente renunciaba a mi trabajo en el diario <em>La Tercera</em> para trabajar con ella.</p>
<p>Cuento lo anterior porque es parte del origen de este libro. El tiempo en que trabajé en Ciper pude conocer el trasfondo de algunas de las historias que se reúnen en esta antología, trasfondo que a veces da para un capítulo aparte y es tanto o más dramático que la misma historia que lo origina. En ese tiempo también pude escribir crónicas o reportajes sobre la violencia política en dictadura y transición, con la perspectiva que otorga el tiempo y en condiciones de libertad editorial que difícilmente habría encontrado en otro lado.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>En un comienzo ella no estaba interesada en que alguien, quien fuera, publicara una antología de su obra. No le daba demasiado mérito a su trabajo. De hecho, cuando se lo propuse, estando ya fuera de Ciper, me comentó lo siguiente:</p>
<p>—No sé a quién podría interesarle algo así.</p>
<p>Dijo que lo pensaría. Y tiempo después, cuando comenzamos a trabajar en el proyecto, comprendí que, además de incomodarla, la idea de volver sobre esos años le dolía. Estaba orgullosa de lo que había hecho, lo está aún, por cierto, pero tras varias charlas en torno al trasfondo de las historias de las piezas reunidas comprendí, sin que me lo dijera directamente, que había una herida que no terminaba de sanar. En su caso, reportear la dictadura fue sumergirse en un campo de batalla inundado por la corrupción y la muerte; fue vivir el dolor de las víctimas, comprometerse y padecer con ellas para luego recuperar el aliento y contárselo al mundo. Ese proceso, además, estuvo acompañado de un alto costo personal.</p>
<p>Ahora que el libro está concluido, y que hemos gastado horas hablando de su trabajo en dictadura, y de lo que ocurrió antes y después de esa etapa, pienso en las víctimas. En las víctimas y en el sentido de esta profesión. En que la mejor forma de sobrellevar el pasado y de tributar a las víctimas es seguir ejerciendo un periodismo sin concesiones.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p style="text-align: left;">Numerosos periodistas se jugaron la vida y sacrificaron un cómodo y seguro estándar de vida por denunciar a una dictadura a la que pocas cosas amenazaban tanto como la prensa de oposición. En el caso de Mónica González, muchas de sus publicaciones tuvieron un impacto político al interior de la misma dictadura, impacto que además trascendió al mundo. Sus publicaciones marcaron agenda y derivaron en censura de prensa, procesos judiciales, amenazas, golpizas o encarcelamientos.</p>
<p style="text-align: left;">Desde que en 1984 publicara el reportaje sobre la mansión de Lo Curro, un palacio de lujos absurdos que la familia Pinochet levantó en medio de una aguda crisis económica, se transformó en una figura incómoda para la dictadura, si es que no en una amenaza. Volvía del exilio y de un receso de 11 años en el periodismo, y sin proponérselo, porque en un comienzo ella no estaba segura de su talento ni de que el periodismo fuera lo suyo, se alzó en referente. Sus reportajes y entrevistas ayudaron a contener la brutalidad y los abusos. En casos más extremos, salvaron vidas, aunque también derivaron en venganzas brutales.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>El guión es perfecto para un drama de película: en el trasfondo de los reportajes y entrevistas que componen este libro hay tragedia y heroísmo a partes iguales. El drama se inicia más o menos feliz en 1967, cuando Mónica González Mujica (Santiago, 1949) comenzó a estudiar periodismo en la Universidad de Chile y al poco tiempo, impulsada por sus maestros y su militancia en el Partido Comunista, ya trabaja en el diario <em>El Siglo</em>.</p>
<p>Sus primeros editores fueron Sergio Villegas y Guillermo Ravest, que la entrenan como reportera volante: un día en el Congreso, otro en tribunales, en sindicatos o en cuarteles policiales y en terreno, cubriendo la calamidad de turno. El periodismo todavía se aprendía más en la calle que en la academia, a la que va lo justo para aprobar los cursos y aprender de Mario Planet, director de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile, de quien es ayudante en la cátedra de Periodismo Interpretativo. De él asimiló el rigor y la necesidad de cultivar un archivo que se alimenta a diario, con recortes y cables y fotos de prensa. Hasta el día de hoy, de preferencia por la mañana, después de leer los diarios del país, ella selecciona y recorta las publicaciones más relevantes y otras que no lo parecen tanto, como las páginas sociales de <em>El Mercurio</em>, donde la élite política y empresarial chilena se exhibe y, de manera involuntaria, deja asomar las pistas para grandes noticias y reportajes.</p>
<p>Mario Planet, que fue corresponsal para <em>Life</em> y <em>Time</em> y dirigió los diarios <em>Las Noticias de Última Hora y La Tarde</em>, también intentó inculcarle otra cosa importante para la época. El periodismo militante —decía Planet— no es periodismo. O se hace periodismo o se milita, pero no las dos cosas a la vez.</p>
<p>Ella, sin embargo, prefería hacer las dos cosas a la vez, y lo cierto —dice  ahora— es que en ese entonces, impulsada por la convulsión de los tiempos, se sentía más militante que periodista. Su compromiso estaba con el partido y el proceso de transformaciones políticas liderado por Salvador Allende, que en noviembre de 1970 llegó a la presidencia con una coalición de partidos de izquierda y una oposición mayoritaria apoyada por Estados Unidos, cada vez más dispuesta a desestabilizar al gobierno por cualquier medio.</p>
<p>En esas condiciones, el periodismo sin banderas era muy difícil de ejercer.</p>
<p>En 1971, casada y con dos hijas, comenzó a trabajar en <em>Ahora</em>, revista de actualidad y política que editorial Quimantú lanzó ese mismo año para competir con <em>Ercilla</em>. De hecho, varios periodistas de izquierda de ese medio partieron a trabajar en <em>Ahora</em>, que dirigía Fernando Barraza y editaba Edwin Harrington, un agudo periodista de investigación que poco antes había estado a cargo del departamento de prensa de Canal 13. Harrington fue decisivo en la carrera de Mónica. No sólo la animó a escribir reportajes y a buscar en ellos una mirada y una voz propia, que hasta entonces había estado supeditada a la voz de la revolución. Una década después, con un país en dictadura, el mismo Harrington la convenció de volver al periodismo, cuando ella lo había descartado por completo.</p>
<p>La impronta de Edwin Harrington —como la de Mario Planet— está presente en una crónica testimonial de mediados de 1971 en que la autora documenta su paso dos años antes por la maternidad del Hospital del Salvador:</p>
<p style="padding-left: 60px;">Maletín en mano, la “enferma” camina por un pasillo de baldosas, frío y tétrico, hasta el baño. Mira hacia atrás, para ver a su esposo, pero él está lejos, más allá de varias puertas. Una auxiliar con delantal sucio y ondulines en la cabeza le indica con el dedo un camastro donde le aplicarán un lavado, trámite previo.</p>
<p style="padding-left: 60px;">Los dolores aumentan, y la muchacha empieza a respirar como “perrito jadeante”. Así le enseñaron en el curso de parto sin dolor. Mientras le introducen el líquido por vía anal, la chiquilla se aferra a la mano de la auxiliar; dolores profundos y desgarradores le cruzan el vientre, para después sentir un incontenible deseo de expulsar todo lo que lleva en el interior.</p>
<p style="padding-left: 60px;">La muchacha se incorpora, pero no alcanza a llegar al baño. Líquido y excrementos corren por el suelo de la pieza. La vergüenza y el dolor provocan un llanto angustioso a la parturienta. La auxiliar está furiosa. “¡Qué se ha imaginado!&#8230;”. Y enseguida: “¡Tú crees que voy a limpiarte la mierda!”. La muchacha la mira un instante, y no vacila. Una sonora cachetada corta el “diálogo”.</p>
<p>El texto aparecido en revista <em>Ahora</em> se tradujo en una querella por calumnias, la primera en la carrera de Mónica González. Pero el pleito legal no llegó muy lejos: cuando el director del Hospital del Salvador acusó a la periodista de inventarse la historia, ella exhibió la página del 27 de abril de 1969 del libro de partos del hospital, donde su nombre aparece inscrito como paciente de la unidad de maternidad. En esas condiciones nació Lorena, su primera hija. Muy distintas, como sugiere en la misma crónica, al parto de su segunda hija, Andrea, nacida dos años después en una clínica privada.</p>
<p>Puede ser distinto a todo lo que vino después, y de hecho lo es. Pero el periodismo  que ejerció en dictadura no se explica sin el periodismo ejercido desde los últimos años del gobierno de Eduardo Frei Montalva. En esos primeros años de aprendizaje hay una épica y un compromiso que guiarán todo lo que vino después. Y hay, por cierto, una vida marcada por todo lo que sobrevino con el golpe de Estado.</p>
<p>Para entonces estaba de vuelta en <em>El Siglo</em>, donde fue destinada a las páginas de economía, y era profesora auxiliar en la Escuela de Periodismo. Estaba casada, tenía dos hijas, militaba.  A los 24 años, el mundo giraba muy rápido para ella cuando ocurrió el derrumbe. Muchos de sus colegas y amigos y compañeros de partido con los que se formó fueron perseguidos, encarcelados o torturados, cuando no asesinados y hechos desaparecer. Los más afortunados sobrevivieron, como su gran amiga Gloria Alarcón, periodista política en <em>El Siglo</em>, pero ya no volvieron a ser los mismos.</p>
<p>Al conmemorarse 40 años del golpe de Estado, escribió:</p>
<p style="padding-left: 60px;">Ese martes 11 de septiembre de 1973 mi vida se partió en dos. Pude haber sido no sé qué clase de persona. Incluso una muerta en vida, como los muchos que bajo tortura hablaron y jamás se han logrado despojar de la culpa. ¡Cómo asesinaron tanto talento y vitalidad! Yo sobreviví. Soy parte de un río cuyo caudal nunca dejó de crecer… Si miro hoy hacia atrás no puedo sino sentir orgullo de esa identidad.</p>
<p>Dos años después de publicar ese texto, al recordar sus años de formación profesional, me dice: “Yo soy parte de una generación perdida. Perdida y muy privilegiada, las dos cosas, la verdad. Participamos de una época gloriosa, de experiencias hermosas y durísimas que nos marcaron de por vida. Y que nos tienen aquí haciendo lo que hacemos”.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>Entonces viene el abismo. Un receso de 11 años, de no terminar de consolarse, de ganarse la vida en cosas que tienen poco y nada que ver con el periodismo. El camino que se inicia a fines de 1973 con un exilio en Francia fue una agonía permanente. Un golpe tras otro. Una noticia mala y otra peor. La historia de un chileno que llega con una tragedia propia o ajena que contar está a la orden del día.</p>
<p>Llegó a vivir a Sarcelles, en las afueras del norte de París, y trabajaba en la imprenta del mismo municipio, a cargo de la limpieza de las máquinas. Era obrera, como su padre, pero lo de ella tenía más el sentido de la urgencia. De las imprentas pasó a la administración del municipio. Pertenecía al Departamento de Compras y Mercado, veía cuentas y licitaciones, y siguió un curso de derecho comercial. Lo suyo ahora eran los números y, aunque entonces no lo sabía, sentó las bases de lo que necesitará saber años después para desentrañar las cuentas y escrituras enrevesadas de la dictadura.</p>
<p>Pese a que sus compañeros de <em>L’Humanité</em> la animaban a publicar, no se sentía en condiciones de escribir en una lengua que no era la suya. El periodismo estaba sepultado para ella.</p>
<p>Lo que sí hacía, y también servirá para lo que viene, era recoger el testimonio de chilenos que llegaban a París y habían vivido o escuchado del horror que ocurría en Chile. Recopilaba testimonios y los enviaba a Radio Moscú, donde estaba su amigo José Miguel Varas. Algunos de esos testimonios hablaban de sus propios amigos o compañeros de partido. Como el del profesor Fernando Ortiz, a quien se le perdió el rastro a plena luz del día en Santiago. Como el del periodista Carlos Berger, su compañero de escritorio en <em>El Siglo</em>, sacado de una cárcel en Calama y hecho desaparecer en el desierto. Como Fernando Barraza, director de la revista <em>Ahora</em>, torturado brutalmente hasta dejarlo sin ganas ni opción de hacer periodismo.</p>
<p>En Chile estaba en marcha una masacre y ella sentía que no podía quedarse de brazos cruzados en Francia, donde no había mucho que hacer por la causa chilena. Quería volver y volvió, con sus dos hijas, recién separada, sin un plan, sin muchos vínculos políticos, aun contraviniendo la opinión del partido. La dictadura se preparaba para perpetuarse mediante un plebiscito de fachada legal. La resistencia era mínima, para qué hablar de libertad de prensa. Dos años antes, la última dirigencia del Partido Comunista había sido exterminada, lo que significó un duro golpe a la lucha clandestina.</p>
<p>Era 1978, quizás el peor momento para volver.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>Una de las primeras cosas que hizo fue visitar a Mario Planet. Su maestro, que también había partido al exilio y estaba vuelta, la animó a ejercer el periodismo. Ella decía que no podía, que cómo, se preguntaba, “si tengo los dedos crespos”. Es cierto que en ese tiempo casi no había prensa de oposición, y la poca que había estaba bajo estricto control. Pero Planet  insistía en que no la veía haciendo otra cosa. Ella, en cambio, se veía en cualquier cosa menos en el periodismo.</p>
<p>Por un aviso en el diario consiguió trabajo en Falabella, como subgerente de crédito. Era algo parecido a lo que hacía en el municipio de Sarcelles. Cuentas, balances, facturas. Trabajaba a la par con los gerentes y tenía la confianza de ellos. Pero como militaba de manera clandestina, que era la única forma de militar en esos días, y como la dictadura tenía redes de espionaje en todos lados, la información no tardó en llegar a los gerentes. La despidieron.</p>
<p>Algo similar ocurrirá en el Colegio de Constructores Civiles, donde ofició de gerente por dos años. Y luego en el Instituto Chileno Norteamericano de Cultura, donde fue directora de comunicaciones por otros dos. Donde sea que estuviera, la dictadura, de tentáculos amplios y profundos, se encargaba de alertar de su militancia.</p>
<p>No le quedaban muchas opciones. Estaba sin trabajo y el país vivía una aguda crisis económica, que derivó en revuelta social. El descontento se expresó en radios y revistas de oposición que  rozaban los límites de la censura. Mario Planet ya no estaba en este mundo para decirle que volviera al periodismo. Pero estaba Edwin Harrington, su otro maestro, que había vuelto de un exilio en México y trabajaba en un proyecto de revista llamado <em>Cauce</em>. Le propuso integrarse y ella dudó. No se tenía confianza, pero necesita trabajar y, además, necesita hacer lo que había venido a hacer a Chile: combatir una dictadura. Entonces, apremiada por las circunstancias, se decidió.</p>
<p>Eran los primeros días de 1984, días de noticias flojas, aún para un país en dictadura, y Mónica González volvía al periodismo con un reportaje sobre la mansión de Lo Curro que remecería las entrañas del régimen. Es justamente el texto que abre este volumen.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>Fue tal el suceso que <em>Cauce</em> tuvo que imprimir una segunda edición de la revista, algo inédito para la época. Destacado en portada, donde se anunciaban “increíbles antecedentes sobre la faraónica mansión de Lo Curro de costo incalculable”, el reportaje echó por tierra la versión del gobierno, que poco antes había anunciado la suspensión de las obras, producto de la crisis económica. La construcción seguía viento en popa, y no sólo eso: por primera vez se revelaban detalles sabrosísimos de la decoración –lámparas de lágrimas, escaleras de mármol rojo, tinas de hidromasajes, tapices finísimos–, que a la vez perfilaban lo que la autora llamó “el difícil gusto de la señora Pinochet”.</p>
<p>A partir de entonces, Mónica González publicó un reportaje tras otro sobre la ambición de esa familia por incrementar su patrimonio. También escribió sobre violaciones a los derechos humanos, pero al menos en esta primera etapa en <em>Cauce</em>, que sería intensa y breve, las piezas de mayor impacto político trataron de corrupción. Una dimensión poco explorada de la dictadura, cuyos partidarios levantaban como gran reserva moral.</p>
<p>Como se ve en estas páginas, a la mansión de Lo Curro le siguió un reportaje sobre los negocios a costa del Estado de Julio Ponce Lerou, el yerno de Pinochet, otro sobre el patrimonio de la hija del general y un tercero sobre el origen de la casa de descanso que la familia había construido en El Melocotón, en las cercanías de Santiago. Desde ese verano no hubo respiro. Ni para ella ni para el régimen. Por primera vez la justicia admitió una querella contra el mismísimo Augusto Pinochet por fraude al Fisco. Unos días antes, el general había acusado “una campaña difamatoria contra mi persona y mi familia”.</p>
<p>No sólo fueron palabras, por cierto. <em>Cauce</em> consignó seguimientos y amenazas contra sus periodistas. También hubo burdos actos de censura. En los días previos a la aparición del reportaje de la casa de El Melocotón, el gobierno suspendió la circulación de todas las revistas que no le eran favorables. Luego permitió que volvieran a circular, pero no pasó mucho tiempo para que aparecieran con fotos censuradas, en un espacio encuadrado en blanco, por orden del jefe de zona en Estado de Emergencia.</p>
<p>La tolerancia del régimen se colmó con la entrevista a Gustavo Leigh, defenestrado general golpista, quien criticó duramente a Pinochet y lo acusó de tener “una ambición ilimitada”, de “eliminar sistemáticamente” a personas a quienes “considera peligrosas” y de que “sólo se mantiene (en el poder) por la fuerza”. Publicada en junio de 1984, la entrevista provocó tal revuelo que su autora, Mónica González, fue detenida por orden de la jueza Marta Ossa por negarse a entregar los audios.</p>
<p>Al día siguiente, después de pasar la noche en la cárcel de San Miguel, la quinta sala de la Corte de Apelaciones reconocía el derecho de la periodista al secreto profesional y ordenaba su liberación.</p>
<p>En esos tiempos el periodismo era una profesión al límite, de un cigarrillo tras otro, de trasnoches martillando una máquina de escribir y teléfonos que suenan de madrugada para lanzar insultos y amenazas anónimas. En ese contexto la censura era lo de menos. También la cárcel. La vida pendía de un hilo con cada publicación. Cada publicación podía ser la última. Esa sensación de vulnerabilidad y temor se acrecentó a partir de ese día de fines de agosto en que un hombre de bigotes y aspecto desaliñado entró a la revista y preguntó por Mónica González. Decía ser un agente de la dictadura que quería contar todo lo que sabía y había hecho, que era mucho.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>Después de cerciorarse de que ese hombre no portaba armas, Mónica González lo condujo a una oficina de la revista. Cerró la puerta por dentro y preguntó:</p>
<p style="padding-left: 60px;">—¿Qué me quiere contar usted?</p>
<p style="padding-left: 60px;">—Sobre mi trabajo actual, nada. Yo quiero hablar sobre detenidos desaparecidos.</p>
<p style="padding-left: 60px;">—¿Recuerda nombres?</p>
<p style="padding-left: 60px;">—Sí. Los hermanos Weibel Navarrete, por ejemplo…</p>
<p style="padding-left: 60px;">—Explíquese. Usted está muy nervioso y la carga emocional que ambos tenemos es grande. No será fácil este trabajo, pero es necesario que explique con detalles. Grabaremos todo y después veremos qué se publica. ¿Está de acuerdo?</p>
<p style="padding-left: 60px;">—Me da lo mismo.</p>
<p style="padding-left: 60px;">—Lo van a matar.</p>
<p style="padding-left: 60px;">—Va a suceder, pero por al menos hablé.</p>
<p>Lo que siguió fue una entrevista de varias horas en la que el agente Papudo, alias de Andrés Valenzuela Morales, contó todo lo que sabía de un organismo de inteligencia militar hasta entonces desconocido. Formado por funcionarios de la Fuerza Aérea, la Armada y Carabineros, el Comando Conjunto era una organización clandestina que rivalizaba con la Dina en la persecución de opositores, no obstante que usaba las mismas técnicas: detenciones ilegales, tortura, muerte y desaparición de personas.</p>
<p>Frente al relato de ese hombre que “olía a muerte”, la periodista no terminaba de convencerse. Temía ser objeto de una operación de los servicios de inteligencia, que la tenían en la mira y la habían amenazado por sus publicaciones. Pero a la vez el relato de Papudo era tan exacto, poblado de detalles y nombres que ella conocía, que la llevaban a confiar en que la historia del agente arrepentido era cierta, por muy inverosímil que pareciera el modo en que había surgido. Un hombre que dice ser agente se presenta un día en las oficinas de <em>Cauce</em> —calle Huérfanos, entre Morandé y Banderas— y pregunta por una tal Mónica González. En su mano trae el último ejemplar de la revista, cuyo tema de portada —el caso del robo de un banco por parte de agentes de la CNI en Calama— había sido escrito por ella. Para no creérselo. Para sospechar, sobre todo. Nunca antes un agente arrepentido había confesado los crímenes.</p>
<p>Papudo entregó nombres de agentes y víctimas, de lugares y circunstancias en las que ocurrieron las detenciones y posteriores crímenes. Algunas de las víctimas habían  sido amigos o conocidos de la periodista, que tuvo que hacer un gran esfuerzo para sobreponerse a las emociones —incluso náuseas— que le provocaba el relato.</p>
<p style="padding-left: 60px;">—¿Estaba usted realmente consciente del trabajo que hacía?</p>
<p style="padding-left: 60px;">—Sí.</p>
<p style="padding-left: 60px;">—¿Cómo pudo hacerlo?</p>
<p style="padding-left: 60px;">—Es una máquina que lo va envolviendo a uno hasta el punto de la desesperación, como me ha ocurrido a mí ahora. Sé que en este momento me estoy jugando la vida. Yo sé que quizás mi familia no me va a acompañar. Ni siquiera están de acuerdo con lo que he hecho, pero tenía que contarlo. Me sentía mal, estaba asqueado. Como le decía, quiero volver a ser civil.</p>
<p>El testimonio de Papudo era un misil de alto impacto para la dictadura, que se había empeñado en negar sistemáticamente las denuncias de violaciones a los derechos humanos. Pero no era cosa de llegar y publicar ese testimonio. Además de verificarlo, había que alertar a los familiares de las víctimas, hacer las denuncias a la justicia y resguardar la vida de Papudo, que había decidido desertar de la Fuerza Aérea, de la que era suboficial.</p>
<p>Lo que siguió fue una carrera contra el tiempo. Mientras la Vicaría de la Solidaridad iniciaba una operación para sacar del país a Papudo, la periodista trabajó en la verificación de los datos con el sociólogo José Manuel Parada, jefe de Documentación y Archivo de la misma Vicaría. También ayudó el profesor Manuel Guerrero, que ocho años antes había sido torturado por agentes del Comando Conjunto. En ese proceso surgió la constatación de que muchos de los militantes de izquierda que habían sido detenidos delataban a sus compañeros, incapaces de resistir las torturas prolongadas. Y no sólo eso: dos de ellos —Miguel Estay Reyno y René Bazoa, de militancia comunista al momento de su detención— habían terminado como agentes de la dictadura.</p>
<p>Aunque esto último era un hecho conocido por la dirigencia del Partido Comunista, nunca se había hecho público. Y menos aún, que lo hiciese un ex agente. Los máximos dirigentes del partido pidieron excluir ese capítulo del testimonio, pero la periodista —que seguía militando— se negó. Fue un quiebre definitivo. Abandonó el partido y tomó distancia de la dirigencia, encabezada por Gladys Marín.</p>
<p>Los tres meses que antecedieron a la publicación de la entrevista fueron de máxima tensión. La confesión de Papudo demoró unos pocos días en llegar a conocimiento del gobierno y de quienes hacían el trabajo sucio. La periodista recibió múltiples amenazas y su casa fue allanada. Sus dos hijas ya habían regresado a Francia. Por seguridad, Mónica González deambulaba por casas de amigos. Además había un problema adicional: para evitar que el testimonio de Papudo se diera a conocer, a comienzos de noviembre el gobierno decretó Estado de Sitio y ordenó la clausura de los medios de oposición, entre ellos <em>Cauce</em>, que despidió a todos sus periodistas.</p>
<p>Por eso la entrevista apareció en un medio extranjero. La idea original era publicarla en <em>The Washington Post</em>, pero unos días antes, ante un equívoco, llegó a manos de un periodista chileno residente en Caracas que gestionó su publicación en un diario de ese país, sin la autorización de la autora. La entrevista a Papudo apareció en <em>El Diario</em> a comienzos de diciembre de 1984, como una saga de tres entregas. La publicación comenzaba con una advertencia:</p>
<p style="padding-left: 60px;"><em>Hay fundado temor por la vida de Mónica González. Es de esperar que esa entrevista convenza a la CNI de que ya no vale la pena asesinarla.</em></p>
<p>En la CNI pensaban distinto. De hecho, la venganza no tardaría en llegar de un modo inesperado: en marzo, tres profesionales comunistas eran degollados por un comando de Carabineros. Entre las víctimas estaban Manuel Guerrero y José Manuel Parada, quienes habían colaborado en la corroboración del testimonio de Papudo. En el comando asesino participó Miguel Estay Reyno, el Fanta, mencionado por Papudo como uno de los militantes comunistas que había pasado a colaborar activamente con la persecución y muerte de opositores de izquierda.</p>
<p>Devastada por el degollamiento de los tres militantes comunistas, a dos de los cuales  conocía de cerca, sin trabajo, con la muerte pisándole los talones, Mónica González partió a Francia en abril de 1985. Estaba a salvo, pero no bien llegó a París, donde se reencontró con sus hijas, comenzó a planear el regreso.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>A José Carrasco lo conocía desde sus tiempos de profesora de periodismo. Ella hacía clases en la Universidad de Chile y solía dejar a su hija Andrea con la secretaria de Mario Planet, que era pareja de Carrasco. En la práctica, algunas veces era Carrasco quien cuidaba a la niña mientras su mamá daba clases. Desde entonces surgió una amistad que quedó interrumpida por el exilio. Se reencontraron hacia 1984: él volvía a Chile cuando ella volvía al periodismo. A mediados del año siguiente, apenas regresó de París, él la recomendó para que trabajara en <em>Análisis</em>, la revista donde era editor internacional. Aceptó con la condición de que pudiera trabajar con Edwin Harrington, que también había sido despedido de <em>Cauce </em>tras su clausura.</p>
<p>En <em>Análisis</em>, que dirigía Juan Pablo Cárdenas, se convirtió en entrevistadora política. Y no pasó mucho tiempo antes de que volviera a golpear al corazón de la dictadura.</p>
<p>En diciembre de 1985, Mónica Madariaga, ex ministra de Justicia y de Educación, prima de Pinochet, la  buscó para hacer un mea culpa de su papel como “autora intelectual de gran parte del aparato jurídico que sostiene al régimen”. De paso, la ex ministra criticó al general Pinochet y la “obsecuencia indescriptible” de quienes lo rodeaban, incluido los gremialistas, responsables del debilitamiento absoluto del Estado mediante la degradación de las organizaciones sociales y las entidades en que se desarrollaba la vida en común. La revista agotó su edición y, al mes siguiente, “ante los insistentes pedidos del público” —según se lee en la edición del 14 de enero de 1986—,  volvió a publicar el texto.</p>
<p>Los límites de la censura otra vez estaban a prueba. De la censura y la muerte, que rondaba cada semana. Era cosa de tiempo.</p>
<p>Primero vino la clausura de <em>Análisis</em> por tres semanas, además del encarcelamiento de su director, tras una jornada de paralización nacional en julio de 1986. Y en septiembre de ese mismo año, unas horas después de que el Frente Patriótico Manuel Rodríguez atentara contra el general Pinochet y su comitiva, dejando a cinco de sus escoltas muertos y nueve heridos graves, un comando de la dictadura escogió al azar a cinco opositores de izquierda para tomarse venganza. Uno por cada escolta muerto. Entre esos cinco opositores que fueron sacados de sus casas y fusilados de madrugada estaba el periodista José Carrasco.</p>
<p>El mismo fin de semana del atentado, ocurrido un domingo 7 de septiembre, el editor internacional de <em>Análisis</em> había estado trabajando en una nueva edición de la revista, que no pudo salir a la luz. El gobierno decretó Estado de Sitio y prohibió la circulación de la mayoría de los medios de oposición. El asesinato de José Carrasco Tapia fue un golpe durísimo que se vivió en el silencio impuesto por la clausura de los medios.</p>
<p>La prohibición se extendió por seis meses. En ese tiempo, Mónica González viajó a Buenos Aires para rastrear archivos que comprometían a la DINA con el asesinato de Carlos Prats y la Operación Cóndor, que derivó en la muerte y desaparición de miles de opositores en el Cono Sur. De ese trabajo surgió un libro, <em>Bomba en una calle de Palermo</em>, que publicó con Edwin Harrington en 1987.</p>
<p>El libro, el primero de su carrera, traería repercusiones ese mismo año. En septiembre, tras una entrevista al dirigente de la Democracia Cristiana Andrés Zaldívar, la periodista fue requerida por el gobierno, que le aplicó la Ley de Seguridad Interior del Estado. La entrevista era larga y trataba diversos temas de actualidad política, pero el problema estuvo en la última pregunta, referida al general Pinochet, a quien Zaldívar calificó de “burdo, de bajo nivel intelectual y brutalmente audaz”.</p>
<p>En la siguiente edición de <em>Análisis</em> se lee que, horas antes de ser detenida, Mónica González dijo que “no se encarcela sólo a la periodista que escribió la entrevista a Andrés Zaldívar, sino a la que denunció la existencia de la casa del general en El Melocotón, a la misma que escribió el complot para asesinar al general Carlos Prats en el libro <em>Bomba en una calle de Palermo</em>”.</p>
<p>Esta vez permaneció 17 días en la cárcel de San Miguel. Quizás pudo haber salido antes, pero se negó expresamente a que su abogado pidiera la libertad condicional. Según reprodujo <em>Análisis</em>, “quiero hacer conciencia en la opinión pública y en mis propios colegas de que en Chile no se puede ejercer libremente nuestra profesión”.</p>
<p>El penúltimo día antes de quedar en libertad estuvo de cumpleaños. Celebró sus 38 junto a presas políticas y presas comunes.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>Uno de los últimos reportajes que Mónica González publicó en <em>Análisis</em> trató de los bienes de la familia Pinochet. Fue publicado en octubre y noviembre de 1989, en dos números consecutivos, cinco meses antes de que la dictadura emprendiera la retirada y entregara el gobierno con una serie de condiciones. En rigor, más que un reportaje, era un especial por entregas que operaba como una despedida al hombre que afirmó que “no hay nadie que haya amasado una fortuna personal o familiar en este régimen”.</p>
<p>El reportaje comienza precisamente así, con una cita al general recogida de la prensa oficialista. Y termina con un retrato lapidario al mismo hombre, que “se prepara para atrincherarse al interior de los cuarteles”, “orgulloso, pero no tranquilo”, “en la soledad que han dejado 16 años de poder absoluto, alejado irremediablemente de sus más antiguos amigos”.</p>
<p>La dictadura se despedía y también la periodista, que clausuraba la década golpeando donde más dolía a la dictadura. Para Pinochet no había cosa más irritante que las acusaciones de corrupción. Más que las denuncias por violación a los derechos humanos. Por eso ocurrió lo que ocurrió. Ya había recibido amenazas telefónicas y le habían arrojado animales muertos al antejardín de su casa, si es que no habían matado a sus propias mascotas. Pero esto fue más serio que todo lo otro. Unas semanas después de que apareciera la última parte del reportaje, el auto de la periodista explotó frente a su casa. Había estacionado y bajado hacía cosa de minutos.</p>
<p>Para ella no hubo dudas. La bomba que casi le costó la vida era una repuesta al reportaje de los bienes de la familia Pinochet. La dictadura, que estaba en retirada, tenía sus formas de despedirse.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>La despedida fue larga, demasiado larga. La transición política chilena estuvo marcada por pactos secretos y amenazas de una dictadura que seguía latiendo en el Congreso, en el Poder Judicial y, desde luego, en las Fuerzas Armadas. Pinochet se había retirado del gobierno pero continuaba al frente del Ejército, desde donde administraba amplias cuotas de poder. En ese escenario, a partir del 11 de marzo de 1990, Mónica González llegó a trabajar al diario <em>La Nación</em>.</p>
<p>Desde esas páginas, a cargo de la unidad de investigación y las entrevistas del domingo, le tomó el pulso a la vida política de esos días. Varios de los textos de ese período están determinados por la coyuntura del momento, que a menudo pone a prueba la frágil democracia. Pero hay otros, recopilados en este libro, que miran los hechos en perspectiva y vienen a recapitular lo ocurrido en el pasado reciente.</p>
<p>En esta línea se inscribe el testimonio de Sola Sierra, histórica dirigente de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, que relata la angustia y tenacidad de quien perdió a su esposo y dedicó una vida a su búsqueda, aún cuando con el correr del tiempo estuvo consciente de que era una labor estéril. En la contraparte está el relato de la Flaca Alejandra, alias de Marcia Merino, ex militante del MIR que tras ser detenida y torturada se convirtió en colaboradora de la DINA. Como escribe la autora, se trata de un testimonio que va a contracorriente de “un país que se resiste a entender lo que fue verdaderamente el infierno que creó la DINA en sus campos de detenidos”.</p>
<p>En este período desfilan varios de los personajes más renombrados de la vida pública. Sean de izquierda o de derecha, son explorados siempre en una dimensión que trenza lo político y lo humano. Así, mientras Isabel Allende Bussi se lamenta de no haber sido consciente de la depresión que motivó el suicidio de su hermana Tati, el ex director de <em>El Mercurio</em>, Arturo Fontaine, llega a decir que cuando se ocupa un puesto como ése,  “uno se ve rodeado de muchos halagos y pierde un poco el sentido de la autocrítica y la modestia”.</p>
<p>Mónica González no fue una figura cómoda para quienes sustentaron la dictadura. De eso no hay duda. Pero tampoco lo fue para quienes administraban el gobierno en un contexto de democracia tutelada. De ahí que a principios de 1994, cuando Eduardo Frei Ruiz Tagle asumió la presidencia, renunciara a <em>La Nación</em>. Las nuevas autoridades políticas le ofrecieron la dirección del diario de gobierno, pero bajo condiciones que no estuvo dispuesta a asumir.</p>
<p>Ese acto de independencia marcó el cierre de una etapa. La misma que documenta este libro, que reúne piezas publicadas entre 1984 y 1993. El conjunto incluye voces emblemáticas del período, pero también otras más anónimas, las que no pasaron a la historia. Una muestra de la condición humana, con sus infinitos grados de altruismo y mezquindad, de valor y cobardía. Al sumergirnos en las cloacas del pasado, se devela cómo el sistema político-económico instaurado por la dictadura militar impactó en el cuerpo de miles de compatriotas. Por momentos, la lectura de estas páginas provoca un sudor frío en nuestras espaldas. Es la señal del miedo y el dolor. También, la señal de que estamos vivos.</p>
<hr />
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-26210" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Portada-de-Apuntes-de-una-época-feroz.jpg" alt="Portada de Apuntes de una época feroz" width="800" height="1315" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Portada-de-Apuntes-de-una-época-feroz.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Portada-de-Apuntes-de-una-época-feroz-365x600.jpg 365w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Portada-de-Apuntes-de-una-época-feroz-462x760.jpg 462w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>
<p style="text-align: center;"><strong><em>Apuntes de una época feroz</em></strong><br />
Mónica González<br />
Editorial Hueders<br />
2015</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La FNPI en Chile: recetas para un ejercicio periodístico de excelencia</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/la-fnpi-en-chile-recetas-para-un-ejercicio-periodistico-de-excelencia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Benjamín Contalba]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 08 May 2018 20:26:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Dada]]></category>
		<category><![CDATA[Ciper]]></category>
		<category><![CDATA[El Faro]]></category>
		<category><![CDATA[FNPI]]></category>
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		<category><![CDATA[Juan Cristóbal Peña]]></category>
		<category><![CDATA[Mónica González]]></category>
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		<category><![CDATA[Premio Gabo]]></category>
		<category><![CDATA[Premio Periodismo de Excelencia]]></category>
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					<description><![CDATA[El miércoles 18 de abril se lanzó en Chile la sexta versión del Premio Gabo y del festival de su mismo nombre. Un salón repleto de periodistas y estudiantes en la Universidad Alberto Hurtado puso atención a cuatro expositores: Carlos Dada, fundador del medio salvadoreño El Faro; Mónica González, fundadora y directora de CIPER; Jaime Abello, director general de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI); y Juan Cristóbal Peña, director de la Escuela de Periodismo UAH. El menú: periodismo, investigación y ética. El objetivo: incentivar la innovación y la excelencia.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>El miércoles 18 de abril se lanzó en Chile la sexta versión del Premio Gabo y del festival de su mismo nombre. Un salón repleto de periodistas y estudiantes en la Universidad Alberto Hurtado puso atención a cuatro expositores: Carlos Dada, fundador del medio salvadoreño El Faro; Mónica González, fundadora y directora de CIPER; Jaime Abello, director general de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI); y Juan Cristóbal Peña, director de la Escuela de Periodismo UAH. El menú: periodismo, investigación y ética. El objetivo: incentivar la innovación y la excelencia.</h3>
<div id="attachment_28867" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28867" class="size-full wp-image-28867" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/fnpi_02.jpg" alt="Juan Cristóbal Peña, Mónica González, Carlos Dada y Jaime Abello. Foto: Patricio Contreras" width="1080" height="810" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/fnpi_02.jpg 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/fnpi_02-800x600.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/fnpi_02-1013x760.jpg 1013w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-28867" class="wp-caption-text">Juan Cristóbal Peña, Mónica González, Carlos Dada y Jaime Abello. Foto: Patricio Contreras</p></div>
<p>“El periodismo es fundamental para la salud de la democracia”, dijo Sebastián Kaufmann, vicerrector de integración de la Universidad Alberto Hurtado (UAH). Sus palabras dieron inicio a una actividad conjunta de la FNPI y la Escuela de Periodismo de la UAH en Chile, con el objetivo de presentar y promover la sexta edición del <a href="https://premioggm.org/" target="_blank">Premio y Festival Gabo de periodismo</a>, uno de los eventos relacionados con el oficio más importante de Latinoamérica.</p>
<p>“Esta colaboración y nueva alianza con la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano nos permitirá fortalecernos en esta misión”, agregó Kaufmann. Tras finalizar, Jaime Abello se acercó a Kaufmann y en forma de agradecimiento le regaló un ejemplar de “<a href="http://www.fnpi.org/es/fnpi/el-zumbido-y-el-moscardon-ii" target="_blank">El Zumbido y el Moscardón II</a>”, del periodista colombiano Javier Darío Restrepo.</p>
<p>«La ética no es una condición ocasional, sino que debe acompañar siempre al periodismo, como el zumbido al moscardón», dijo alguna vez Gabriel García Márquez, en su rememorado <a href="https://elpais.com/diario/1996/10/20/sociedad/845762406_850215.html" target="_blank">discurso sobre “El mejor oficio del mundo” en 1996</a>. Esta es una de las tantas ponderadas frases del fallecido periodista colombiano y Premio Nobel, que marcó un antes y un después en el periodismo. Esta es una de las tantas frases, también, que inspiró el nombre de este libro en su segunda versión (disponible en pdf) y que antecedió a una extensa conversación sobre ética y periodismo actual.</p>
<div id="attachment_28869" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28869" class="size-full wp-image-28869" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/fnpi_04.jpg" alt="Foto: Aarón Castro" width="1080" height="720" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/fnpi_04.jpg 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/fnpi_04-800x533.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/fnpi_04-1024x683.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-28869" class="wp-caption-text">Foto: Aarón Castro</p></div>
<h4>LA CURIOSIDAD DE UN REPORTERO</h4>
<p>Escuchar hablar a Mónica González, la directora de <a href="http://ciperchile.cl/" target="_blank">Ciper</a>, el Centro de Investigación Periodística de Chile, es como estar leyendo un libro. Apasionada y profunda, durante el evento de la FNPI recordó las tragedias que hemos tenido que enfrentar como periodistas y ciudadanos, particularmente la pérdida de algunos colegas en México y, más recientemente, en Ecuador.</p>
<p>En esta conversación, Jaime Abello definió dos retos actuales: nuestra relación con las audiencias y el cuidado de la libertad de expresión. “Hay un retroceso en esta materia y va desde el ejercicio de violencia física a nuevas formas de violencia digital», dijo. «Entre todo eso necesitamos un periodismo que reciba apoyo y estímulo; una visibilización de quiénes son los protagonistas de su innovación y de la búsqueda de excelencia».</p>
<p>Mónica González planteó la necesidad de reforzar la ética que debemos tener como periodistas, pese a las dificultades. “En esta profesión, el poder que corrompe nos ha ninguneado y ha tratado de despojarnos de la dignidad. Hay cosas complejas, es un oficio sacrificado, pero yo me imagino como una gota de agua en un caudal. Mientras más gotas somos, más avanza ese caudal. Cada uno aporta”.</p>
<p>La narración de anécdotas —largas y golpeadoras, para el recuerdo y la imaginación— es uno de los atributos de Carlos Dada, el fundador de <a href="https://www.elfaro.net/" target="_blank">El Faro</a>, el primer medio digital latinoamericano, fundado en 1998, en los albores de la web. En esos años la penetración de internet en El Salvador solo era de un 1%, según Dada. “Todo partió como un trabajo muy juvenil. Nadie nos leía pero lo tomábamos muy en serio. Eso nos permitió desarrollar la autocrítica”, recordó el periodista.</p>
<p>“La mayor parte de una carrera periodística suele ser muy frustrante, porque uno quisiera que las cosas que denuncie, al siguiente día haya respuesta”, confesó.</p>
<p>Carlos Dada coincidió con Mónica González sobre la inspiración de justicia de un periodista. “Lo más sencillo y lo más novedoso, es la curiosidad de un reportero”, dijo la directora de Ciper. “El poder transita por otros canales que no son los que conocemos. Transita por los pasillos de los subterráneos donde los periodistas no hurgamos”, agregó.</p>
<div id="attachment_28870" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28870" class="size-full wp-image-28870" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/fnpi_05.jpg" alt="Foto: Aarón Castro" width="1080" height="720" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/fnpi_05.jpg 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/fnpi_05-800x533.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/fnpi_05-1024x683.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-28870" class="wp-caption-text">Foto: Aarón Castro</p></div>
<h4>RECETAS PARA EL BUEN EJERCICIO</h4>
<p>Entre el público asistente escuchaba atento Osvaldo Briceño (51 años). Al abrirse el espacio de preguntas del público, tomó el micrófono para agradecer la visita de los expositores. Osvaldo sorprendió al auditorio al contar que dos semanas atrás recibió en sus manos la máxima valoración en el mundo académico, un redondo siete en su examen de título que le  permitirá convertirse en periodista profesional. “Siempre fue mi sueño. Si bien antes no pude, aquí lo estoy haciendo”. Carlos Dada, desde el otro lado, esbozó un sobrecogedor “guau, qué admirable”. El público miraba con atención.</p>
<p>Luego alzó la mano una estudiante de periodismo de primer año de la UAH y pidió que cada uno de los expositores le resumiera en una palabra, en una sola clave, lo que debemos considerar para ejercer periodismo.</p>
<p>Juan Cristóbal Peña dijo: “Ambición, pero una buena, que permita buscar más y más”.</p>
<p>Mónica González dijo: “Valor, para atrevernos siempre ante adversidades”.</p>
<p>Carlos Dada dijo: “Curiosidad, capacidad de indignación y esperanza. Solo el ejercicio periodístico nos permite a nosotros hacer un recorrido transversal por nuestras sociedades. Y ese privilegio conlleva una responsabilidad: acercarnos a esos problemas y tratar de entenderlos”, agregó el también ganador del X Premio de Periodismo Julio Anguita Parrado.</p>
<p>Finalmente, Jaime Abello propuso: “Atrevernos a buscar más horizontes y encontrar la manera de innovar buscando la excelencia”.</p>
<p>El golpe de gracia —o el mensaje esperanzador— lo puso Carlos Dada. «Si tu periodismo es de calidad, va a terminar teniendo impacto y va a ser reconocido”.</p>
<div id="attachment_28868" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28868" class="size-full wp-image-28868" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/fnpi_03.jpg" alt="Foto: Patricio Contreras" width="1080" height="720" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/fnpi_03.jpg 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/fnpi_03-800x533.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/05/fnpi_03-1024x683.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-28868" class="wp-caption-text">Foto: Patricio Contreras</p></div>
<h4>NUEVOS HORIZONTES PARA EL PERIODISMO CHILENO</h4>
<p>Para la realización de la sexta versión del Festival Gabo que tendrá lugar en Medellín, Colombia, entre el 3 y 5 de octubre de este año, la FNPI cuenta con el apoyo de una alianza público-privada con la Alcaldía de Medellín y los Grupos Bancolombia y SURA con sus filiales en América Latina. Este año la Universidad Alberto Hurtado se unió a la colaboración. “Esto significa una ventana importante para internacionalizar el trabajo que realizamos en Chile”, dijo el director de Periodismo UAH, Juan Cristóbal Peña.</p>
<p>Este 2018 el Premio de Periodismo de Excelencia (PPE), organizado por la Escuela de Periodismo de la UAH, celebrará sus 15 años de vida premiando los mejores trabajos nacionales en formato escrito, digital y audiovisual. “Nos parece tremendamente significativo que, tras 15 años del Premio de Periodismo de Excelencia, los ganadores de las tres categorías, como premio, podrán asistir al Festival Gabo”, dijo Peña, quien además, el 2008, fue ganador del Premio del Nuevo Periodismo Iberoamericano por su reportaje <a href="http://ciperchile.cl/2007/12/06/exclusivo-viaje-al-fondo-de-la-biblioteca-de-pinochet/">“Viaje al fondo de la biblioteca de Pinochet”</a>, publicado en Ciper y que luego daría forma a un libro que amplió la investigación.</p>
<p>Esta alianza demuestra el objetivo del FNPI, tal y como se menciona en la página oficial del Premio: “convocar con la finalidad de reconocer e incentivar la búsqueda de la excelencia, la innovación y el rigor en el tratamiento de los hechos y la coherencia ética por parte de los periodistas”. Y en eso coincide Jaime Abello. “Celebrar las nuevas historias y entregarlas a la ciudadanía”, explicó.</p>
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			</item>
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		<title>Ciper, la historia del medio que remece a Chile</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/ciper-la-historia-del-medio-que-remece-a-chile/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Andrade]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 21 Nov 2017 16:07:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Ciper]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Cristóbal Peña]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Pablo Figueroa]]></category>
		<category><![CDATA[Lissette Fossa]]></category>
		<category><![CDATA[Mónica González]]></category>
		<category><![CDATA[Pedro Ramírez]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo de investigación]]></category>
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					<description><![CDATA[En el año 2007, un grupo de periodistas salidos de Diario 7, con Mónica González a la cabeza, decidieron fundar un medio que terminaría marcando la pauta en cuanto a periodismo de investigación en Chile. El caso incluso fue uno de los primeros en América Latina y sus investigaciones tienen como firma propia la investigación en terreno y el uso de las bases de datos públicas. ¿Cómo nacieron y cómo subsisten el día de hoy? Sus protagonistas hablan de eso, de sus métodos y de su mítica líder: Mónica González.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>En el año 2007, un grupo de periodistas salidos de Diario 7, con Mónica González a la cabeza, decidieron fundar un medio que terminaría marcando la pauta en cuanto a periodismo de investigación en Chile. El caso incluso fue uno de los primeros en América Latina y sus investigaciones tienen como firma propia la investigación en terreno y el uso de las bases de datos públicas. ¿Cómo nacieron y cómo subsisten el día de hoy? Sus protagonistas hablan de eso, de sus métodos y de su mítica líder: Mónica González.</h3>
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<p>Su cabello rubio y blanqueado por el tiempo no pasa desapercibido, lleva también calzas y un abrigo negro que se notan desde que cruza la calle Merced, frente al cerro Santa Lucía en Santiago. En el 2016 <a href="http://ciperchile.cl/2016/12/02/directora-de-ciper-gana-el-premio-lenka-franulic-2016/" target="_blank">había recibo el premio Lenka Franulic</a>, por su trayectoria en el periodismo femenino, y ese año también <a href="https://www.youtube.com/watch?v=owqI6uFA6QU" target="_blank">denunció haber sido secuestrada</a> en México por una organización cuyo nombre, dijo ella, le heló la piel: Los Zetas. Mónica González, además, en el 2007 fundó un medio que, más que ser finalista recurrente del <a href="http://periodismo.uahurtado.cl/ppe/" target="_blank">Premio Periodismo de Excelencia</a>, tener uno de la <a href="http://www.fnpi.org/%7D" target="_blank">Fundación para el Nuevo Periodismo</a> e incluso participar de la investigación de los Panamá Papers, en Chile intenta —con creces— hacer lo que pocos: joder al poder.</p>
<p>Pero aquella vez, con ceño fruncido y unos ojos azules agrandándose hasta quemar, González no aceptó hablar de Ciper.</p>
<p>En enero del 2008, cuando Juan Pablo Figueroa —miembro de Ciper hasta el 2015— la conoció, recuerda, “no tenía idea de quién <em>chucha</em> era Mónica Gónzalez”. Si lo hubiese sabido, contará luego frente a las oficinas de <em>Canal 13</em>, su trabajo por esos días, quizá se habría derrumbado. Y Lissette Fossa, una pasante que también entró al medio algunos años después, sin un nombre ganado, dirá que trabajar a su lado “entusiasma”, “que siempre tiene una historia para todo”.</p>
<p>La <a href="https://www.infobae.com/cultura/2017/09/23/monica-gonzalez-los-periodistas-que-se-creen-famosos-e-importantes-son-unos-miserables/" target="_blank">última entrevista</a> de González fue en septiembre del 2017, en Buenos Aires. “Los periodistas que se creen famosos son unos miserables”, había dicho en el video de Infobae que se viralizó con rapidez. Ahora, junto al edificio estilo francés y de tonos ocre y gris que alberga a Ciper en la calle José Miguel de la Barra, Mónica atraviesa veloz las puertas de vidrio y dispara como una ráfaga: “Yo estoy haciendo sobrevivir a Ciper”.</p>
<p>Por estos días el<a href="http://ciperchile.cl/" target="_blank"> Centro de Investigación Periodística</a> más importante de Chile, que cumple diez años de fundación, publica cinco o seis reportajes mensuales, una frecuencia que parece luchar o hacer caso omiso a la vorágine de la internet. Juan Cristóbal Peña, integrante del medio hasta el 2010, dirá que al inicio ni siquiera tenían como una opción escribir para la web. “Eso era como no estar del todo”, cuenta en su oficina de la Universidad Alberto Hurtado. Francisca Skoknic, exeditora de Ciper, lo resume así: “Hacíamos un periodismo escrito en digital pero sin cambios en el reporteo”.</p>
<p>Lissette Fossa, que llegaría a ser la asistenta de Mónica González, aprendió que allí, a diferencia de otros medios, no se trabaja contra el tiempo. Hay temporadas, por ejemplo, en las que la avalancha de entrevistas que obtenían, como la línea de investigación sobre las demandas estudiantiles del 2011, exigían lo contrario. En cambio, en otras circunstancias, aclara, se sumergen en investigaciones secretas de hasta tres meses y quedarían cortos porque a veces la pasión domina. “Un editor sabe de eso y te dice: ‘Hasta aquí llegamos’”, señala Lissette y se declara “hija profesional de Ciper”. Al ingresar, recuerda, “solo quería que Juan Cristóbal me firmara el libro ‘Los fusileros’”. Juan Pablo Figueroa, actual miembro del equipo de investigación de <a href="http://www.biobiochile.cl/" target="_blank">BioBio Chile</a>, con la misma efervescencia, agrega: “Yo soy un producto Ciper, a mi me moldearon”.</p>
<h4><strong>ASÍ NACIERON  </strong></h4>
<p>La foto es del rincón de una oficina. Las paredes lucen vacías y delante de tres computadores, de monitores negros y abultados, los cuatro personajes parecen sacados de un poster de “Spotlight”. Habían arrendado esa oficina en septiembre del 2007, cuenta Francisca Skoknic y, al principio, no llenaban más que aquel rincón. Pero la historia comenzó algunas cuadras al noreste. “En una buhardilla donde se juntó la gente que salió de Diario Siete”, dice Juan Pablo Figueroa. Cristóbal Peña había visitado ese altillo, en la casa de Mónica González, para pedirle material para su libro “Los fusileros” (Debate, 2007). Cuando lo terminó, Ciper ya estrenaba oficina propia y Peña acudió de nuevo donde Mónica para obsequiárselo. Por entonces, él trabajaba en la sección cultural del diario <a href="http://www.latercera.com/" target="_blank">La Tercera</a>, “pero las páginas de allí no marcan la agenda nacional”, dice. Entonces, cuando Mónica le preguntó si quería sumarse a Ciper le contestó que iba a pensarlo.</p>
<p>“Mentí”, dice ahora, “no había nada que pensar”.</p>
<p>Peña no duda en afirmar que Mónica González “era una garantía de libertad editorial”. La acompañaban cuatro periodistas: Pedro Ramírez, Francisca Skoknic, Sebastián Minay y el estadounidense John Dinges. A los dos primeros, González los conocía de sus últimos proyectos, la revista Siete+7 y su posterior transformación a Diario Siete en el 2005. Una de las veces en las que intenté entrevistar a Pedro Ramírez, actual editor de Ciper, su negativa fue: “la historia ya ha sido contada”. Sin embargo, solo por dar un ejemplo, del rol de Sebastián Minay poco se sabe. Juan Pablo Figueroa contará luego que, sobre la marcha, Minay tuvo algunos problemas de salud y eso detonó su salida de Ciper. “Para trabajar allí necesitas estar a toda máquina”, sentenció.</p>
<div id="attachment_28605" style="width: 518px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28605" class="size-large wp-image-28605" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/11/ciper_original-508x760.jpg" alt="Pedro Ramírez, Juan Pablo Figueroa, Juan Cristóbal Peña y Francisca Skoknic. Foto cortesía de Juan Cristóbal Peña." width="508" height="760" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/11/ciper_original-508x760.jpg 508w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/11/ciper_original-401x600.jpg 401w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/11/ciper_original.jpg 513w" sizes="auto, (max-width: 508px) 100vw, 508px" /><p id="caption-attachment-28605" class="wp-caption-text">Pedro Ramírez, Juan Pablo Figueroa, Juan Cristóbal Peña y Francisca Skoknic. Foto cortesía de Juan Cristóbal Peña.</p></div>
<p>—Hago clases en tres universidades— me responde otra vez Pedro Ramírez. —Estas semanas de cierre de semestre no me dan respiro.<br />
“El periodismo no es una vocación sino una frustración”, escribió alguna vez Vargas Llosa. Y esto que muchos hoy empalmarían con el drama de los sueldos, en los inicios de Ciper al parecer jamás existió. “Fuimos el primer centro de investigación con periodistas bien pagados”, recalca John Dinges. En el 2011, su nombre sonó en algunos diarios nacionales, como <a href="http://www.elmostrador.cl/noticias/sin-editar/2011/05/02/la-aclaracion-de-john-dinges-a-monica-gonzalez-en-revista-de-harvard/" target="_blank">El Mostrador</a>, después de que Mónica González escribiese un artículo para <a href="https://revista.drclas.harvard.edu/book/investigative-journalism" target="_blank">una publicación de la Universidad de Harvard</a> sobre la fundación de Ciper. Allí, sus créditos aparecieron a grandes rasgos; Dinges se sintió invisibilizado, aun cuando Francisca Skoknic afirma que su nombre hasta hoy aparece en los créditos del sitio web de Ciper. Pero por entonces Dinges decidió lanzarse en los comentarios —hoy ya no disponibles en la web— narrando su versión de los hechos.</p>
<p>Años más tarde, por <em>Whatsapp</em> le comento a Dinges de mi interés por conversar con los fundadores y él, desde su oficina en la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, responde, entre risas: “¿Y qué dicen sobre mí?”. Luego narra:</p>
<p>«Fui a Chile en el 2006 por la Beca Fulbright y en esa época, me hice muy amigo de Mónica. Ella andaba buscando un nuevo proyecto. Antes de viajar, yo había conversado con latinos en Estados Unidos sobre periodismo de investigación y por mi experiencia sabía que muchos regresaban a sus salas de redacción y se encontraban con una pared».</p>
<p>Pero John iba y venía, coinciden Cristóbal Peña y Francisca Skoknic. Su mirada era distinta. Mientras tanto, aquí había que definir lo básico de Ciper: el qué, cómo, cuándo, dónde; la teoría quizás más mentada del periodismo tradicional que bien podría ser la del emprendimiento si se le agregase algo más: dinero. Era el año 2007 y<a href="http://www.elmostrador.cl/" target="_blank"> El Mostrador</a>, el primer diario digital de Chile, liberaba su contenido bajo suscripción y los otros, dice John Dinges, “solo eran reflejos de los medios escritos”.  Antes de publicar su primer reportaje en noviembre del 2007, recuerda Skoknic, lanzaron algunos en La Tercera y <a href="http://www.theclinic.cl/" target="_blank">The Clinic</a>. Pero las líneas editoriales estorbaban y Mónica, señala Peña, decidió que el camino no era alimentar a otros medios sino ser uno con vida propia. “Su olfato me sigue sorprendiendo hasta hoy”, recalca.</p>
<p>Con un primer movimiento fallido, el siguiente tenía nombre y apellido: Álvaro Saieh, el empresario dueño de Corpbanca y el séptimo hombre más rico de Chile. La idea de Ciper, según John Dinges, era así: complementarían a otros medios con reportajes de investigación propios y en profundidad, trabajarían con los mejores periodistas y sus fondos serían independientes. Lo primero era a su vez una idea de financiamiento que resultó ser insuficiente para cubrir el trabajo de los mejores; entonces, él propuso crear una “fundación sin fines de lucro”, que Ciper recién formaría en junio del 2011, para acceder a subvenciones internacionales.</p>
<p>En Estados Unidos, John se contactó con representantes de la <a href="https://www.opensocietyfoundations.org/" target="_blank">Open Societ</a><a href="https://www.opensocietyfoundations.org/" target="_blank">y Foundations</a> y la <a href="https://www.fordfoundation.org/regions/mexico-and-central-america/" target="_blank">Fundación Ford</a>, y Mónica, por su parte, buscó a un conocido suyo, que había apoyado Siete+7. Coincidentemente, el diario La Tercera, de propiedad de Copesa y del cual Saieh es accionista mayoritario, tenía planeado crear una unidad de investigación y, pese a eso, el empresario prefirió apostar por el proyecto de González: Ciper.</p>
<p>«Un día de marzo de 2007, en su gran oficina en Santiago, mientras me pedía que fuera realista acerca de mi sueño, sacó un pedazo de papel y empezó a escribir números”, <a href="https://revista.drclas.harvard.edu/book/investigative-journalism" target="_blank">escribió González</a> sobre su encuentro con Saieh. “Mónica me habló del proyecto y fue como un sueño”, señala Francisca Skoknic. John Dinges dice que él también se había reunido algunas veces con Saieh y está confiado de que sus intenciones fueron buenas e incluso idealistas. “Jamás voy a entender porqué Saieh lo hizo”, dice Juan Pablo Figueroa, “Ciper no reporta un peso de ganancia, todo es gasto”. Lo cierto es que, como confesó Cristóbal Peña, el dinero de Saieh les daba la oportunidad de hacer “un periodismo que de verdad importa”.</p>
<h4><strong>EL GOLPE </strong></h4>
<p>Ciper empezó a volar sin mucha pompa. Cristóbal Peña confesó, al recibir el Premio Periodismo de Excelencia del 2008,  que por mucho tiempo el nombre fue confundido con el de una tienda de repuestos de autos de la avenida Brasil y que hoy aparece segunda al colocar “Ciper” en los motores de búsqueda. Y con la web en marcha —www.ciperchile.cl— y el financiamiento cubierto, lo siguiente era cocinar una identidad con lo que hacían, es decir: proponer temas. Francisca Skoknic cuenta que, mientras trabajaba en <a href="http://www.quepasa.cl/" target="_blank">Qué Pasa</a>, mirar la actualidad era suficiente para nutrir su pauta. Sin embargo, en Ciper la encomienda fue “mirar lo que otros no contaban” y algunos, como Cristóbal Peña, empezarían por sus gustos. “Agradezco mucho haber tenido la libertad para desarrollar temas que iban por un lugar muy distinto al eje central”, dice él.</p>
<p>Juan Pablo Figueroa recuerda hasta hoy el día que visitó por primera vez a Mónica González. Antes solo había trabajado ofreciendo productos de marketing y como barman en Plaza Ñuñoa, pero el 2 de enero del 2007 estaba parado frente a González proponiéndole escribir sobre mujeres narcotraficantes. “¿Y por qué?”, replicó ella. “Porque a mi me interesa”, respondió. “Me importa una <em>raja</em> lo que a ti te importe, me importa lo que le interesa al lector”, recuerda Figueroa que le dijo Mónica González. Fue su primera lección.</p>
<p>Al igual que Peña, fascinado con los temas culturales y de farándula, Figueroa tuvo que encontrar una mirada distinta a sus intereses. Peña, por ejemplo, escribió sobre el grupo de cumbia Amerikan Sound pero a partir de un <a href="http://ciperchile.cl/2008/09/03/el-abogado-de-los-car%E2%80%99e-jarro-que-quiso-hacer-fama-con-amerika%E2%80%99n-sound/" target="_blank">abogado mafioso vinculado a ellos</a>, o sobre <a href="http://ciperchile.cl/2011/06/06/los-negocios-de-miguel-pinera-un-empresario-al-limite/" target="_blank">el Negro Piñera y sus negocios ilícitos</a>. A finales del 2007, sin embargo, Ciper lanzó un reportaje suyo titulado “<a href="http://ciperchile.cl/2007/12/06/exclusivo-viaje-al-fondo-de-la-biblioteca-de-pinochet/" target="_blank">Viaje al fondo de la biblioteca de Pinochet</a>”. Cuando eso pasó, en realidad, nada pasó. La investigación realizada “era formidable”, asegura Peña. Eran 55 mil volúmenes que describían las aficiones y manías del dictador, pero se la tenía que enviar a sus amigos para que la leyesen. En septiembre del 2008, la Fundación para el Nuevo Periodismo le otorgó el primer lugar en la categoría texto del que por entonces se llamaba Premio Nuevo Periodismo CEMEX+FNPI. Fue el primer chileno en alzarse con tal galardón y a partir de allí Ciper retumbó en América Latina. Sin embargo, el golpe aquí sería otro.</p>
<p>“Cuando tu llamabas a alguien y le decías que eras de Ciper, un medio digital, decían: perfecto, son inofensivos”, cuenta Juan Pablo Figueroa. Gustavo Villarrubia, periodista forjado en el área televisiva y que ingresó a Ciper en el 2010, trabajaría después en Contacto de Canal 13. Allí, afirma, conseguir que la gente declare en <em>off the record</em> es más complicado porque “representas a un conglomerado y no hay confianza”.</p>
<p>El primer paso para lograr lo contrario en Ciper se dio en marzo del 2008; Francisca Skoknic, Cristóbal Peña y Mónica González lanzaron <a href="http://ciperchile.cl/2008/03/17/graves-irregularidades-en-millonaria-licitacion-del-registro-civil/" target="_blank">un reportaje</a> que puso al descubierto una serie de irregularidades en la licitación de un servicio tecnológico en el Registro Civil. El resultado: replicaron en otros medios, nadie lo desmintió, se dio inicio a una investigación por parte de la fiscalía y se pidió la renuncia de los implicados.</p>
<p>Figueroa dice que, antes, Francisca Skoknic ya había publicado un reportaje completo sobre<a href="http://ciperchile.cl/2007/11/04/el-recorte-que-mato-al-transantiago/" target="_blank"> irregularidades en el Transantiago</a>. Replicó, se tomó los medios, pero nadie citaba a Ciper. “La bola de nieve”, como la llama él, se empezó a formar con lo ocurrido en el Registro Civil.</p>
<p>“¿Celebraron?”, le pregunto a Cristóbal Peña. “Sería curioso celebrar algo así”, responde. “No se celebra que caigan funcionarios sino la consecuencia de eso”. Y agrega: “Mónica siempre supo que eso nos validaría, ese fue nuestro lanzamiento”.</p>
<h4><strong>FUNCIONAMIENTO ACTUAL </strong></h4>
<p>En el 2014, Ciper, en conjunto con la Universidad Diego Portales, organizó un taller titulado: El método Ciper, y en <a href="https://twitter.com/ciper" target="_blank">Twitter</a> se ensañaron contra ellos alegando que promulgaban un método que no habían descubierto. Pero Ciper está acostumbrado a este y a otros ataques, cuando publican noticias que tienen que ver con la dictadura chilena o cuando, en el 2013, en pleno litigio entre peruanos y chilenos en la Corte de la Haya, <a href="http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2014/01/22/hackean-sitio-de-ciper-con-las-frases-chilenos-hijos-de-puta-y-viva-el-peru-carajo/" target="_blank">les hackearon la página</a> con frases como “chilenos hijos de puta” y “viva el Perú”. Francisca Skoknic dice que no puede asegurar la procedencia exacta de los agresores. “También nos han acusado de ser de derecha y de izquierda”, agrega, pero admite que no usan las redes sociales para conocer a su público porque prefieren siempre el feedback de la página. Allí, cada reportaje cuenta con una opción para desplegar los documentos gubernamentales utilizados en la investigación y el intercambio es constante.</p>
<p>Pero volvamos al método: ¿existe realmente un método Ciper?</p>
<p>Juan Pablo Figueroa, profesor del taller mencionado, concuerda con uno de los tuiteros detractores: “aquí nadie inventó nada”, dice y agrega: “Se trata de investigación periodística pura y dura”. Gustavo Villarrubia trabajó por casi ocho años en el área de investigación de <a href="http://www.t13.cl/contacto" target="_blank">Contacto</a> y cuando Mónica González lo llamó en el 2010, su principal temor, asegura, radicaba en su falta de experiencia para escribir artículos. Entonces, González fue contundente: “A escribir cualquiera aprende”, le dijo, “yo necesito a una persona que esté afuera, en la calle”. Ese detalle, que muchos hoy, obnubilados por la fiebre del click, obvian, es donde radica gran parte del método Ciper.</p>
<p>Por supuesto, otras aristas también saltan a vista. “El trabajo en equipo”, por ejemplo, dice Francisca Skoknic, como un equipo de fútbol compacto en el que las estrellas pasan y los obreros brillan. Se trata, dice ella, de otorgar herramientas para que los ciudadanos puedan desenvolverse mejor, y para eso otros dos puntos son cruciales: el uso de bases de datos públicos y el periodismo de datos.</p>
<p>Mónica González, cuenta Cristóbal Peña, ya venía de hacer una asesoría en el 2007 a la Corte Suprema sobre el tema de transparencia, de liberar cada documento y ponerlo a servicio público. John Dinges afirma que, antes de la existencia de Ciper, el derecho a la información, que se limitaba desde el 2005 a un cambio en el artículo 8 denominado “principio de publicidad” de todos los actos y resoluciones del estado, no era usada por ningún medio en Chile, y la que que rige actualmente, la ley 20.285, curiosamente fue promulgada un año después de la irrupción de este medio en el <em>establishment</em> y entró en vigencia recién el 2009<em>. </em>Pero de nada hubieran servido montañas de datos tan libres como distantes para el ciudadano de pie. Entonces, dice Dinges, se tuvo que capacitar a los periodistas para su interpretación. “Traje a un periodista de Washington para capacitar a todo el equipo”, afirma, y los recuerda a todos: Peña, Ramírez, Skoknic, Minay y, por supuesto, Mónica González.</p>
<p>Otra de las claves para el funcionamiento de Ciper es la confidencialidad. Cuando en el 2010 Lissette Fossa entró allí para realizar sus prácticas, Mónica González le dijo: “Esto es como un pacto de piratas, un pacto de silencio” y entonces aprendió a hacerse invisible y esperar hasta el final para dar el golpe. “Cuando ya nadie puede refutarte nada”, dice Juan Pablo Figueroa. Todo esto, agrega Lissette, fue trascendental en uno de sus primeros trabajos. El salto, como lo llama ella, fue abrupto: pasó de hacer notas universitarias a colaborar con la<a href="http://ciperchile.cl/especiales/karadima/" target="_blank"> investigación que en 2011</a> detonó la suspensión del padre Fernando Karadima, acusado de múltiples abusos sexuales a menores de edad. Una historia que apareció en libros, que se llevó hasta el cine.</p>
<p>Con todo esto, Ciper parece haberse ganado más enemigos que amigos, pero Cristóbal Peña está confiado de que fue al revés: “Se ganó ciudadanos que valoran el trabajo que se hace”, dice. Él considera que hace mucho Mónica Gónzalez se merece ganar el Premio Nacional de Periodismo, pero que más bien ha sucedido lo contrario. Su entrega ha tocado los círculos económicos y sociales que muchos pensaban intangibles. Cada día, cuenta Peña, Mónica lee religiosamente los diarios, con principal atención a la sección “sociales”. “Las recorta, arma carpetas con esas páginas, porque allí están los personajes de la élite y del poder. Allí se reinventan y  por vanidad se fotografían en los campos de golf, en algún campeonato”, afirma. “Allí aparecen vinculaciones donde se mezcla el poder y el negocio”.</p>
<blockquote class="twitter-tweet" data-lang="en">
<p lang="und" dir="ltr"><a href="https://twitter.com/hashtag/BuscoLaVerdad?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#BuscoLaVerdad</a> <a href="https://t.co/AMpV7loG4Z">pic.twitter.com/AMpV7loG4Z</a></p>
<p>&mdash; CIPER Chile (@ciper) <a href="https://twitter.com/ciper/status/930391122534420480?ref_src=twsrc%5Etfw">November 14, 2017</a></p></blockquote>
<p><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script></p>
<p>En octubre del 2016, Ciper, poniéndose a la par con una tendencia del periodismo independiente en el mundo, lanzó la campaña “<a href="http://ciperchile.cl/2016/10/03/ciper-asume-nuevos-desafios/" target="_blank">Yo apoyo a Ciper</a>”. El objetivo: lograr que sus lectores puedan financiarlos. “Aunque eso es un poco irreal”, dice Francisca Skoknic. Lo que sí es posible es la diversificación de los aportes: privados, independientes, lectores. ¿Cómo se logra, como en el caso de <a href="http://www.eldiario.es/" target="_blank">El diario.es</a>, ser financiados en más de la tercera parte solo por aporte de los lectores? La campaña tuvo un nuevo aliento ahora, en noviembre de 2017, con una serie de videos con rostros del deporte y la televisión, que declaran: “Yo soy ciperista”. Sin embargo, de los resultados financieros de la misma poco se sabe y esa, quizás, es su gran deuda con su público. Es decir, casos como eldiario.es en España o <a href="https://www.propublica.org/" target="_blank">ProPública</a> en Estados Unidos que transparentan sus ingresos y gastos a través de reportes anuales o semestrales.</p>
<p>Pero ¿lo hacen por placer?</p>
<p>En Estados Unidos, cuenta John Dinges, recibir donaciones no es un tema ligero, y cuando Ciper aún no era una fundación, Dinges tuvo que crear una en su país llamada Ciinfo (las mismas siglas de Ciper pero en inglés). Gracias a eso, las donaciones de Open Society y Fundación Ford pudieron concretarse, sin embargo, recuerda, conforme pasaba el tiempo, la cifra iba en aumento y para reclamarla había que presentar con anterioridad un informe de gastos detallados y Ciper prefería hacerlo de otra forma, es decir, querían gastar el dinero primero y luego dar cuenta de ello.</p>
<p>Dinges reclama que su estándar de transparencia era más alto, precisamente porque en Estados Unidos el estado financiero de organizaciones sin fines de lucro está sometido a un escrutinio mayor. “Nunca vi un mal uso de fondos, ese no era el problema, el problema era que ellos eran reacios a abrir la transparencia que yo necesitaba”, dice.</p>
<p>Después de eso, John Dinges decidió renunciar a Ciper.</p>
<p>Todos los personajes que aparecen en esta crónica, en su momento, también dejaron Ciper. Francisca Skoknic conversó conmigo cuando aún estaba en su cargo como editora y, sin embargo, en abril del 2017 decidió retirarse “para hacer nuevas cosas”, me dijo. Hoy es una de las creadoras, junto a Paula Molina y Andrea Inzunza, de <a href="http://www.labot.cl/" target="_blank">LaBot</a>, un chat conversacional creado especialmente para las elecciones presidenciales en Chile. Cristóbal Peña, en el 2010, lo hizo para poder terminar su libro “La secreta vida literaria de Augusto Pinochet” y esculpir más su beta narrativa, un tanto lejana de la rigidez informativa de Ciper. Lissette Fossa me dijo alguna vez que, mientras estaba en Ciper, jamás aceptó, por ejemplo, una salida al cine. Juraba, como una especie de trauma, que se quedaría dormida, y Juan Pablo Figueroa y Gustavo Villarrubia coinciden en que necesitaban espacio y tiempo para consolidar sus familias. Figueroa, después, pasaría una temporada en Canal 13 y asegura que fue lo más parecido a un <em>break. </em>Solo él decide profundizar en lo que sintió cuando partió de Ciper y lo resume así: “Cuando me fui de allí, sentí que me iba de la casa de mis viejos. Ellos son como mi familia”.</p>
<p>¿Cómo sobrevivirá Ciper en el futuro? Esta pregunta , es algo a lo que muchos también responden con cierta mesura porque temen se confunda con una crítica a lo que le está faltando a Ciper. “Las decisiones editoriales”, dice Cristóbal Peña, sobre lo que hacen actualmente, “tienen que ver con los recursos que cuentan”. Pero agrega que, si se tratase de gustos, le encantaría ver una sección cultural, temas más ligeros y de carácter narrativo y hasta un toque de humor. Figueroa, por otro lado, no duda en asegurar que Ciper ha permitido despertar el interés de otros medios en la investigación y encuentra en esto la posibilidad de realizar trabajos más colaborativos. Francisca Skoknic, mientras era editora de Ciper, también apuntaba a esto, aunque tomando la responsabilidad de marcar una diferencia. “Antes los temas de corrupción eran nuevos y ahora están en todos lados”, afirmó, “ahora debemos buscar otra mirada”.</p>
<p>Ciper no depende de si se acaba o no la corrupción o si los empresarios lucran más o menos, su reinvención se aferra simplemente a algo que la misma Skoknic resumió bien: “No dejar nunca de ser relevantes para la gente”.</p>
<hr />
<p><em>En la realización de esta crónica colaboraron María Paz Ortiz, Fabiola Pinto, Belén Vásquez y Raúl Marín.</em></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¿Buscando qué leer? Te recomendamos siete libros periodísticos que podrás encontrar en FILSA 2016</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/buscando-que-leer-te-recomendamos-siete-libros-periodisticos-que-podras-encontrar-en-filsa-2016/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Andrade]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 27 Oct 2016 21:42:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Cristian Arcos]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Avendaño]]></category>
		<category><![CDATA[Filsa]]></category>
		<category><![CDATA[investigación periodística]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Pablo Meneses]]></category>
		<category><![CDATA[Leila Guerriero]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Palma]]></category>
		<category><![CDATA[Mónica González]]></category>
		<category><![CDATA[Tito Matalama]]></category>
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					<description><![CDATA[El 20 de octubre arrancó la Feria Internacional del Libro de Santiago 2016 en la Estación Mapocho. Aquí en Puroperiodismo te recomendamos siete publicaciones recientes, en su mayoría de autores chilenos, que abordan la crónica y el reportaje como un género literario. La Feria estará abierta hasta el 6 de noviembre.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>El 20 de octubre arrancó la <a href="http://camaradellibro.cl/ferias/filsa/filsa-2016/" target="_blank">Feria Internacional del Libro de Santiago 2016</a> en la Estación Mapocho. Aquí en Puroperiodismo te recomendamos siete publicaciones recientes, en su mayoría de autores chilenos, que abordan la crónica y el reportaje como un género literario. La Feria estará abierta hasta el 6 de noviembre.</h3>
<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_granada.jpg" alt="filsa_granada" width="1080" height="792" class="alignnone size-full wp-image-27487" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_granada.jpg 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_granada-800x587.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_granada-1024x751.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /></p>
<h4>«UNA GRANADA PARA RIVER PLATE», DE JUAN PABLO MENESES</h4>
<p>En 1996 un inexperto pero avezado <a href="https://twitter.com/menesesportatil" target="_blank">Juan Pablo Meneses</a> viajó junto a la barra de la Universidad de Chile para ver el partido de vuelta contra River Plate en Buenos Aires. El resultado: un testimonio apasionado sobre lo que alguna vez tituló “Un viaje al Infierno”, y que hoy reedita para el sello<a href="http://www.librerialolita.com/editorial/" target="_blank"> Lolita</a>. Incluye una entrevista con Alfredo Rodas, el árbitro del encuentro.<br />
<em><strong>Encuéntralo en</strong>: Hueders (Sector y Stand: C-22)</em><br />
<em><strong>Precio</strong>: $7.500   </em></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_secretosubma.jpg" alt="filsa_secretosubma" width="1080" height="810" class="alignnone size-full wp-image-27490" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_secretosubma.jpg 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_secretosubma-800x600.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_secretosubma-1013x760.jpg 1013w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /></p>
<h4>«EL SECRETO DEL SUBMARINO», DE DANIEL AVENDAÑO Y MAURICIO PALMA</h4>
<p>Por diez años Daniel Avendaño y Mauricio Palma se dedicaron a  investigar sobre una mítica historia que ronda entre los habitantes de Valparaíso. En 1976, los buques Cochrane y Serrano libraron una batalla a plena luz del día con dos objetos acuáticos, cuya procedencia es desconocida hasta ahora. Es probable que a esta investigación solo le haya faltado descender a las profundidades del océano para corroborar lo investigado. Todo lo demás está en el libro. En Puroperiodismo publicamos <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=27247" target="_blank">el primer capítulo del libro</a> y también <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=27337" target="_blank">entrevistamos a Daniel Avendaño</a> sobre su receta de investigación.<br />
<em><strong>Encuéntralo en</strong>: Ediciones B (Sector y Stand: C-IX)</em><br />
<em><strong>Precio</strong>: $13.900</em></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_apuntes.jpg" alt="filsa_apuntes" width="1080" height="810" class="alignnone size-full wp-image-27485" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_apuntes.jpg 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_apuntes-800x600.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_apuntes-1013x760.jpg 1013w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /></p>
<h4>«APUNTES DE UNA ÉPOCA FEROZ», DE MÓNICA GONZÁLEZ</h4>
<p>A veces los periodistas pueden convertirse en historiadores de una actualidad. Eso le pasó a Mónica González con este compendio de crónicas y reportajes elaborados durante la dictadura chilena y que hoy son compilados para el sello <a href="http://hueders.cl/" target="_blank">Hueders</a>. Destacan aquí las voces de distintos personajes de la época, como el testimonio del primer agente que contó los métodos de tortura y desaparición en Chile. <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=26261" target="_blank">Escucha aquí</a> la entrevista que el 2015 Beatriz Sánchez le hizo a Mónica González, a propósito del lanzamiento de su libro.<br />
<em><strong>Encuéntralo en</strong>: </em><em>Hueders (Sector y Stand: C-22) </em><br />
<em><strong>Precio</strong>: $11.250 </em></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_los23.jpg" alt="filsa_los23" width="1080" height="814" class="alignnone size-full wp-image-27488" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_los23.jpg 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_los23-796x600.jpg 796w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_los23-1008x760.jpg 1008w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /></p>
<h4>«LOS 23», DE CRISTIAN ARCOS</h4>
<p>A través de una crónica íntima, el periodista deportivo Cristián Arcos narra el periplo de la selección chilena en el transcurso de la Copa América 2015. Una mirada humana de los episodios que muchos contemplaron en la televisión y en los estadios, esta vez en los rostros más íntimos de los 23 seleccionados nacionales.<br />
<em><strong>Encuéntralo en</strong>: Planeta (Stand y Sector: B-7 y 8)</em><br />
<em><strong>Precio</strong>: $12:900</em></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_becapinochet.jpg" alt="filsa_becapinochet" width="1080" height="786" class="alignnone size-full wp-image-27486" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_becapinochet.jpg 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_becapinochet-800x582.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_becapinochet-1024x745.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /></p>
<h4>«LA BECA PINOCHET», DE TITO MATAMALA</h4>
<p>El título de este libro es una referencia irónica a un concepto usado en la dictadura para referirse al exilio que vivieron cientos de chilenos. <a href="https://twitter.com/titomatamala" target="_blank">Tito Matamala</a>, sin embargo, fue ganador de la real Beca Presidente de la República Augusto Pinochet para poder asistir a la universidad. Esta y otras crónicas personales son capaces de transportar a los lectores, según <a href="https://twitter.com/alejandramatus" target="_blank">Alejandra Matus</a>, “a lugares donde no quisiéramos volver”. “Guardaré este libro para mis hijos”, dijo.<br />
<em><strong>Encuéntralo en</strong>: Ediciones B (Sector y Stand: C-IX)</em><br />
<em><strong>Precio</strong>: $13.900</em></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_losmalos.jpg" alt="filsa_losmalos" width="1080" height="810" class="alignnone size-full wp-image-27489" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_losmalos.jpg 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_losmalos-800x600.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_losmalos-1013x760.jpg 1013w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /></p>
<h4>«LOS MALOS», EDITADO POR LEILA GUERRIERO</h4>
<p>14 perfiles de los personajes más siniestros de América Latina son compilados aquí y editados por la argentina Leila Guerriero. Los autores son diversos periodistas quienes se inmiscuyeron en la vida de los personajes para darle alguna explicación a eso que llamamos «mal». Un libro que vio la luz en el 2015, pero que ya se ha convertido en todo un clásico de la crónica latinoamericana y parada obligatoria para los aficionados. Juan Cristobal Peña, autor del perfil a Manuel Contreras, ex jefe de la DINA, explicó para Puroperiodismo <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=25838" target="_blank">cómo elaboro dicho trabajo</a>. También puedes leer <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=25828" target="_blank">un adelanto</a>.<br />
<em><strong>Encuéntralo en</strong>: Ediciones UDP (Sector y Stand: C-XIV)</em><br />
<em><strong>Precio</strong>: $14.500 (con el 20% de descuento que ofrece la editorial)   </em></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_voces.jpg" alt="filsa_voces" width="1080" height="811" class="alignnone size-full wp-image-27491" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_voces.jpg 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_voces-800x600.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_voces-1012x760.jpg 1012w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /></p>
<h4>«VOCES DE CHERNÓBIL», DE SVETLANA ALEXIÉVICH</h4>
<p>En el 2015 la autora rusa Svetlana Alexiévich reivindicó al periodismo al ganar el Premio Nobel de Literatura. Ese mismo año vio la luz este libro que recoge las historias de los sobrevivientes de la tragedia de Chernóbil y que muchos hoy viven en el abandono. Un verdadero relato sobre el sufrimiento y el destino.<br />
<em><strong>Encuéntralo en</strong>: Penguin Random House (C-XI)</em><br />
<em><strong>Precio</strong>: $11.200 </em></p>
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		<title>72 horas en el Festival de Gabo</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/72-horas-en-el-festival-de-gabo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Daniel Avendaño]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 04 Oct 2016 14:52:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Salcedo Ramos]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[Festival Gabo]]></category>
		<category><![CDATA[Festival Gabriel García Márquez de Periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[FNPI]]></category>
		<category><![CDATA[Jon Lee Anderson]]></category>
		<category><![CDATA[Martin Baron]]></category>
		<category><![CDATA[Martín Caparrós]]></category>
		<category><![CDATA[Mónica González]]></category>
		<category><![CDATA[Natalia Lafourcade]]></category>
		<category><![CDATA[Rosental Alves]]></category>
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					<description><![CDATA[La cuarta versión del <a href="http://premioggm.org/" target="_blank">Premio y Festival Gabriel García Márquez de Periodismo</a> se desarrolló en las vísperas de una jornada histórica para Colombia: el plebiscito donde la ciudadanía se pronunciaría sobre el acuerdo para poner fin al conflicto armado con las FARC. Daniel Avendaño fue, miró, participó y escribió. Esta es su experiencia.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>La cuarta versión del <a href="http://premioggm.org/" target="_blank">Premio y Festival Gabriel García Márquez de Periodismo</a> se desarrolló en las vísperas de una jornada histórica para Colombia: el plebiscito donde la ciudadanía se pronunciaría sobre el acuerdo para poner fin al conflicto armado con las FARC. Daniel Avendaño fue, miró, participó y escribió. Esta es su experiencia.</h3>
<div id="attachment_27365" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-27365" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/72horas_collage.png" alt="Fotos: Instagram FNPI." width="1080" height="720" class="size-full wp-image-27365" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/72horas_collage.png 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/72horas_collage-800x533.png 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/72horas_collage-1024x683.png 1024w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-27365" class="wp-caption-text">Fotos: Instagram FNPI.</p></div>
<p>De los seis taxistas con los que hablé, cinco desdeñaron el acuerdo con el que el presidente José Manuel Santos quiere lograr la paz en Colombia. “Entregó muy fácil el país a las Farc”, me dice John, quien me traslada desde el aeropuerto en un trayecto que presumí sería más breve. Las curvas del camino son muchas y cerradas. Vemos a un motociclista —veré miles— sentado en el suelo y con la cara ensangrentada.</p>
<p>Medellín queda lejos y llego retrasado. Rápidamente me sumo a la larga fila para ingresar al Orquideorama del Jardín Botánico, el escenario techado donde se desarrollarán las principales actividades de la cuarta versión del Premio y Festival Gabriel García Márquez de Periodismo. Adentro ya está lleno: suena una banda de jazz, focos encendidos, algunos de traje y corbata. Hay ambiente de festival, pienso. Pero el aforo está completo y no nos dejarán entrar. La alternativa es el Salón Restrepo, a pocos metros, donde se exhibirá toda la ceremonia. Hasta allí llegamos cerca de cincuenta personas.</p>
<p>Comienza la transmisión. Un periodista, que usa humita y boina, le hace las preguntas de rigor a Jaime Abello, el director de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, quien entrega las respuestas de rigor. Luego le pide la opinión a un caballero alto y de pelo cano: “¿Cuál es su nombre?”, le dice, y Jon Lee Anderson se sorprende. Lapsus festivalero.</p>
<p>En primera fila están Martín Caparrós, Mónica González, Rosental Alves, entre otros ilustres. En tanto, el cronista Alberto Salcedo Ramos, que oficia de maestro de ceremonias, presenta a Martin Baron, el mismo que estuvo a cargo del Boston Globe cuando el equipo de investigación Spotlight develó cientos de casos de pedofilia en el clero local.</p>
<p>En un español muy fluido, <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=27341">Baron revisa los desafíos del presente periodístico</a>. La nuestra, dice el norteamericano, no es una sociedad digital, sino una sociedad móvil. Es decir, todos los contenidos deben amoldarse a la pantalla que sostenemos a diario con nuestras manos. “Es esa la dirección que debe seguir nuestra profesión”, dictamina.</p>
<p>El actual director de The Washington Post continúa con su apología al <em>social media</em>, por cierto, muy lúcida y lucida: “Las redes sociales serán esenciales para diseminar nuestra historias. Si quieres escuchar, ve donde la gente está conversando”. Y como tiene a medio millar de personas escuchando, tal vez lo más graneado del periodismo latinoamericano, recalca que debemos sumar a ingenieros a los medios, pues ellos pueden manejar tecnología de punta.</p>
<p>Poco después suben los <a href="http://premioggm.org/2016/09/estos-son-los-ganadores-del-premio-gabo-2016/">ganadores del premio</a> más reputado del subcontinente y que en esta ocasión ha recibido más de mil seiscientas postulaciones. La brasileña Natalia Viana se adjudica la distinción en categoría Texto; sus compatriotas y autores del documental<em> Jaci: Sete pecados de uma obra amazónica, </em>ganan en categoría Imagen; la colombiana Juanita León destaca por la cobertura que ha logrado con La Silla Vacía; y el equipo español de Medicamentalia triunfa  en categoría Innovación. Galardonados y finalistas se abrazan. Mientras, el equipo de los salvadoreños de El Faro se lleva el <a href="http://premioggm.org/2016/09/discurso-del-equipo-de-el-faro-ganador-del-reconocimiento-a-la-excelencia/">reconocimiento a la excelencia</a>. Su fundador, Carlos Dada, agradece y no pierde la ocasión para pregonar sobre la paz que los locales tanto esperan.</p>
<p>Ya van dos horas y media de ceremonia y me doy cuenta que soy el único en el salón.  Sólo me acompañan dos técnicos para cerciorar que la transmisión no falle. Demasiado esfuerzo para una sola persona, pienso.</p>
<p>Al día siguiente, viernes 30 de septiembre, me dirijo nuevamente al Salón Restrepo. Cuatro periodistas que participaron en el destape del caso Panama Papers contarán sus experiencias. Desde el público les preguntan qué hicieron cuando hubo casos de dueños de medios involucrados en las empresas offshore, y Marina Walker comenta que se invitó a que esas fueran las primeras historias que debían contarse; y como tardaron, hubo que dar un segundo aliento, acota la argentina. Al final, se comenta que se grabará una película, y a otro periodista le preguntan —a modo de broma— quien lo interpretará. “Me gustaría que fuera Will Smith”, dispara entre risas.</p>
<p>Se hace una pausa para el almuerzo, y aprovecho de recorrer un patio interior donde instalaron varios stands: el diario El Tiempo regala helados; El Colombiano, el ejemplar del día; la FNPI vende una antología de Gabo y una libreta de apuntes a cinco mil colombianos.  Los maestros, cada tanto, se pasean. En una mesa, Jon Lee Anderson revisa una revista con un joven de pelo largo. Un grupo de muchachas, quizás estudiantes, lo interrumpe y le pide una fotografía. El maestro no duda en pararse y ponerse para la foto. No es una selfie, no da para tanto. A mi lado, una joven entrevista a una periodista venezolana que bordea los cincuenta, sobre las vicisitudes sociales de su país. La colega habla con soltura, con necesidad. Medellín llega a los 24 grados; se supone que llovería.</p>
<p>Debo cruzar la calle e ir al Parque Explora. Allí es la mesa de académicos y directores de programas de periodismo. La cita es a las 14 horas y se nos ha pedido que lleguemos treinta minutos antes. La mayoría cumple.  Mi nombre está impreso junto a la misma libreta de apuntes que me pareció cara y ahora es gratuita. Rápidamente tomamos asiento: somos unos treinta alrededor de la mesa, más unos cincuenta oyentes. Al frente mío se sientan Miguel Angel Bastenier, Jean-François Fogel y Rosental Alves. Es un honor calamitoso: ¿qué cosa medianamente interesante podría decir ante ellos? Poco y nada.</p>
<p>Bruno Patiño, otro de los expositores y director de una escuela de periodismo en París, plantea que al cambiar la forma de enseñar, también cambia la forma de enseñar a informar. Es el turno de Bastenier, cuya voz ronca gravita. En un par de sentencias, el español deja en claro su visión: “El periodismo no se enseña, se aprende en los periódicos. Y aquel que no ha leído El Quijote, que se devuelva a su casa y no moleste”.</p>
<p>Me toca hacer la pregunta final: comento que ya no existe una cultura general en los estudiantes de periodismo, y les pregunto cómo han asumido ese desafío. Bastenier dice que está de acuerdo y me siento pagado. Acto seguido, Patiño, el francés, dice que obedece más bien a una fragmentación de la cultura, que ya no existe ese paquete cultural y que es muy difícil construirlo. Puede ser, pienso.</p>
<p>Al día siguiente, Liniers y Alberto Montt se mofan de los taxistas y su fascismo sin caretas. En realidad, se ríen hasta de sus propios hijos. Son los teloneros excelsos de una mexicana menuda y sonriente —a quien nunca he escuchado— que debe cerrar el festival. Su nombre me es sólo familiar por —sabré después— su tío escritor. Ella, vestida de negro, aparece puntualmente en el escenario y desata una euforia cándida entre los cinco mil jóvenes que han llegado hace dos horas y que se saben cada canción. Ella comienza a cantar y esos miles de jóvenes caen bajo los encantos de la voz de Natalia Lafourcade.  Yo también.</p>
<p>Termino de escribir este texto cuando ya se ha confirmado que el No se impuso en el plebiscito por el acuerdo de paz. No pensaba que el barómetro de los taxistas fuera tan certero. “Cada vez que hay elecciones, llueve en Bogotá”, dice quien me deja en la puerta de regreso.</p>
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		<title>Mónica González conversa con Beatriz Sánchez sobre sus «Apuntes de una época feroz»</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/monica-gonzalez-conversa-con-beatriz-sanchez-sobre-sus-apuntes-de-una-epoca-feroz/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Puroperiodismo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Nov 2015 19:36:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Apuntes de una época feroz]]></category>
		<category><![CDATA[Beatriz Sánchez]]></category>
		<category><![CDATA[Ciper]]></category>
		<category><![CDATA[dictadura]]></category>
		<category><![CDATA[Hueders]]></category>
		<category><![CDATA[Mónica González]]></category>
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					<description><![CDATA[La directora de <em>Ciper </em>conversó con la periodista Beatriz Sánchez sobre su libro que compila entrevistas y reportajes realizadas durante la dictadura. Previamente publicamos uno de los artículos de este libro, su <a href="http://www.puroperiodismo.cl/?p=26206" target="_blank">conversación con Arturo Fontaine</a>, exdirector de El Mercurio. A continuación puedes ver imágenes de su charla y escuchar el audio completo. La actividad fue organizada por el Centro de Estudiantes de la Escuela de Periodismo de la UAH. Créditos fotos: Pablo Baeza Contreras.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>La directora de <em>Ciper </em>conversó con la periodista Beatriz Sánchez sobre su libro que compila entrevistas y reportajes realizadas durante la dictadura. Previamente publicamos uno de los artículos de este libro, su <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=26206" target="_blank">conversación con Arturo Fontaine</a>, exdirector de El Mercurio. A continuación puedes ver imágenes de su charla y escuchar el audio completo. La actividad fue organizada por el Centro de Estudiantes de la Escuela de Periodismo de la UAH. Créditos fotos: Pablo Baeza Contreras.</h3>
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<hr />
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		<title>Cuando Mónica González entrevistó a Arturo Fontaine, exdirector de «El Mercurio»</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/cuando-monica-gonzalez-entrevisto-a-arturo-fontaine-exdirector-de-el-mercurio/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Puroperiodismo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 Nov 2015 02:15:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Arturo Fontaine]]></category>
		<category><![CDATA[Augusto Pinochet]]></category>
		<category><![CDATA[censura]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[CIA]]></category>
		<category><![CDATA[dictadura]]></category>
		<category><![CDATA[El Mercurio]]></category>
		<category><![CDATA[Mónica González]]></category>
		<category><![CDATA[Salvador Allende]]></category>
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					<description><![CDATA[<em>Apuntes de una época feroz</em> (Hueders, 2015), antología de textos de Mónica González, periodista y directora de <em>Ciper</em>, es una muestra del terror, la represión y la corrupción durante la dictadura militar en Chile. La publicación incluye reportajes y entrevistas a víctimas y victimarios, publicados en medios como <em>Cauce </em>y <em>Análisis</em>. Rescatamos acá la entrevista de González a Arturo Fontaine, exdirector de <em>El Mercurio</em>, publicada en <em>La Nación</em> el 5 de septiembre de 1993. Agradecemos a editorial Hueders la gentileza de permitirnos publicar este texto.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3><em>Apuntes de una época feroz</em> (Hueders, 2015), antología de textos de Mónica González, periodista y directora de <em>Ciper</em>, es una muestra del terror, la represión y la corrupción durante la dictadura militar en Chile. La publicación incluye reportajes y entrevistas a víctimas y victimarios, publicados en medios como <em>Cauce </em>y <em>Análisis</em>. Rescatamos acá la entrevista de González a Arturo Fontaine, exdirector de <em>El Mercurio</em>, publicada en <em>La Nación</em> el 5 de septiembre de 1993. Agradecemos a editorial Hueders la gentileza de permitirnos publicar este texto.</h3>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-26209" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Detalle-Apuntes-de-una-época-feroz.jpg" alt="Detalle Apuntes de una época feroz" width="1652" height="850" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Detalle-Apuntes-de-una-época-feroz.jpg 1652w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Detalle-Apuntes-de-una-época-feroz-800x412.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Detalle-Apuntes-de-una-época-feroz-1024x527.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1652px) 100vw, 1652px" /></p>
<h2>Arturo Fontaine: «El orden es lo único que importa» (1993)</h2>
<p><em>Once años después de ser despedido de la dirección de <em>El Mercurio</em>, cuando su figura parecía olvidada, Mónica González fue al encuentro de uno de los hombres más influyentes de la derecha chilena bajo dictadura. Fue una conversación larga y sincera, en la que el abogado llegó a reconocer que los domingos, para congraciarse con quien dirigía el régimen, solía escribir el horóscopo de Pinochet, nacido bajo el signo de Sagitario. Sin embargo, no todas las confesiones y excusas de Fontaine fueron publicadas. Al regresar al diario <em>La Nación</em>, donde trabajaba, Mónica González reparó en que su grabadora sólo había registrado una parte de la entrevista. Fontaine, a la vez, se sintió aliviado: consciente de que había hablado más de la cuenta, se negó a volver a conversar con la periodista.</em></p>
<p>Entre 1973 y 1982 tuvo más poder que ningún político en Chile. Desde su columna editorial en <em>El Mercurio</em> entregaba las claves a los fanáticos del régimen militar y también a los opositores para penetrar la secreta trama del poder. Y cuando estaba instalado en el pináculo de su carrera, convertido en un semidiós, como director del matutino, uno de esos editoriales titulado “Malos días”, le significó el quiebre más importante en su carrera profesional, y un golpe a su identidad que hasta hoy le es difícil digerir. En pocos minutos debió despejar su escritorio y poner término a 20 años de periodismo, profesión en la que se inició a los 42 años, cuando abandonó la práctica del derecho. Su porte elegante y su mirada aguda, por segundos, sólo un chispazo, revelan cuán duro fue el impacto que los años apenas han morigerado. En 1983 partió a Argentina como embajador, y allí permanecería más de tres años. Hoy, de regreso a la abogacía, y de vez en cuando incursionando en el periodismo como columnista, se ha convertido en un agudo analista de los fenómenos políticos del país. Y si hay que recordar el 11 de septiembre de 1973 y los años que siguieron, vale la pena hacerlo con Arturo Fontaine. Hay serenidad, un intento por acercarse a su verdad íntima y también, aunque deteste la palabra, un deseo de pedir perdón a quienes ofendió.</p>
<p><strong>El 11 de septiembre de 1974 <em>El Mercurio</em> publicó una separata llamada “¿Cómo llegaron las Fuerzas Armadas a la acción del 11 de septiembre de 1973?”, que fue escrita por usted.</strong><br />
Por mí y por Cristián Zegers&#8230; ¡Ha pasado tanto tiempo!</p>
<p><strong>Fue la primera vez que se revelaron episodios desconocidos de la gestación del golpe de Estado. ¿Suscribiría hoy todo lo que allí afirmó?</strong><br />
Creo que sí. Puede que haya habido inexactitudes, pero en la línea general lo suscribiría totalmente. Adhiero al 11 de septiembre resueltamente, sin ningún atenuante.</p>
<p><strong>Pero ya no podría afirmar que el asesinato del comandante Arturo Araya, el edecán naval del presidente Allende, fue cometido por la izquierda. Hoy se sabe que fue un grupo de extrema derecha amnistiado por el general Pinochet.</strong><br />
Es la primera noticia que tengo. Indudablemente hoy tendría que revisar ese antecedente.</p>
<p><strong>¿Suscribiría hoy la existencia del Plan Zeta?</strong><br />
Eso me parece más discutible. No tengo ninguna prueba de que exista. En ese momento se daba como un hecho cierto. El Plan Zeta para mí es hoy una incógnita.</p>
<p><strong>No despejó en esa separata otra incógnita que circuló mucho tiempo. ¿Los pilotos de los Hawker Hunter que bombardearon La Moneda fueron chilenos o norteamericanos?</strong><br />
Sin duda, chilenos. Meses antes del Golpe, la FACh hizo una exhibición cinematográfica de maniobras. Contemplé cómo unos aviones destruían un pequeño objetivo. Entonces creí que era una ficción de película. He llegado a la conclusión de que nada de eso fue ficción. Los pilotos chilenos tienen una eficacia tremenda. Y los norteamericanos, con los que sí teníamos contacto, estaban muy al margen. Ellos pretendieron ejercer su influencia —a través de la CIA— de tipo político, en la primera etapa, para impedir que Allende asumiera el poder.</p>
<p><strong>Hablando de la CIA, ¿cómo enfrentó la revelación que más tarde saliera del Congreso norteamericano de que la CIA había entregado a <em>El Mercurio</em> un millón 600 mil dólares?</strong><br />
En esos tiempos era una cantidad muy importante. Voy a ser muy franco: yo era periodista, sin vinculación alguna con la empresa para efectos comerciales y con una visión de entusiasmo por la guerra periodística. René Silva Espejo, el director, era igual. Formábamos un equipo que disfrutaba. Un período inolvidable&#8230; bueno, efectivamente <em>El Mercurio</em> tuvo una caída de su avisaje a raíz de que Allende asumió la presidencia, y aun antes. En ese momento, es posible que gente de la empresa haya pedido auxilio.</p>
<p><strong>La entrega de las platas está probada y hasta se saben los nombres de quienes las recibieron.</strong><br />
Que fuera la CIA es secundario. El chileno que pide auxilio en ese momento está pensando en el refuerzo norteamericano y a lo mejor ni siquiera norteamericano, sino que brasileño. Después, en la investigación, aparece como un aporte de la CIA, pero eso quedó completamente al margen de nuestro conocimiento.</p>
<blockquote><p><strong>¿Suscribiría hoy la existencia del Plan Zeta?</strong><br />
Eso me parece más discutible. No tengo ninguna prueba de que exista.</p></blockquote>
<p><strong>Y cuando lo supo, ¿qué le pasó?</strong><br />
Era lo único que se podía hacer. Si el diario iba a morir era preferible que se mantuviera. Como después hubo cuantiosos recursos para mantener entidades culturales, e incluso políticas, durante todo el gobierno militar. La transnacionalización de la política es algo que se produce generalmente en torno a un movimiento revolucionario de un país en desarrollo. Cuando surgió la revelación, no me gustó, pero no es algo deshonroso.</p>
<p><strong>En su libro <em>Los economistas y el presidente Pinochet</em> hace revelaciones sobre lo que fue el proceso de gestación del modelo económico aplicado por el régimen militar. Se desprende que el verdadero autor del Golpe es la Armada, que tuvo la visión de pensar en el modelo a aplicar después de realizada la operación militar.</strong><br />
Usted plantea un juicio histórico. Sé que existía una gran inquietud en la Armada Nacional, que por su propia estructura y formación está más cerca de los civiles. Han tenido sin duda una muy importante labor en el plano económico. Creo que la historia se va a encargar de equilibrar las cosas. La idea de que las Fuerzas Armadas tuvieran un pensamiento económico fue una medida de prudencia elemental. Así como los mismos economistas estaban haciendo esto en una expectativa eventual.</p>
<p><strong>¿Los empresarios no demostraron eficiencia cuando declararon la guerra?</strong><br />
Tiene una idea poco optimista de cómo ocurrieron las cosas. Como que hubiera habido una conspiración, en todo el sentido que tiene la palabra para los americanos. La verdad es que los empresarios quedaron muy superados por los acontecimientos. En <em>El Mercurio</em> teníamos una página económica, que comenzó a finales del gobierno de Frei, con las mismas ideas que después se aplicaron, y sin propósito conspirativo. Los empresarios chilenos miraban con distancia esas posiciones, porque eran perjudiciales para una industria protegida y una agricultura poco progresista. La verdad es que las Fuerzas Armadas hicieron todo. Se toman el país en 24 horas y se acabó.</p>
<p><strong>¿Cómo vio comportarse a la izquierda el 11 de septiembre, después de lo que prometió un sector de ella en términos de remecer Chile y crear un nuevo Vietnam?</strong><br />
Una izquierda también manejada desde el exterior, ilusionada, dando rienda suelta a una utopía de juventud animada por la experiencia de Cuba y Vietnam. Una aventura que no estaba a la altura del país. Precisamente por ser utópicos y soñadores amenazaron mucho más allá del poder que tenían. En vez de plantear, como lo hacían los comunistas, más sagaces, una democracia que caminaba hacia el régimen socialista, empezaron a pensar que éste ya existía, y a hablar un idioma castrista. Actuaban como si estuvieran en un régimen stalinista en circunstancias de que Allende no lo era. La gente no aceptó locuras.</p>
<p><strong>¿Por qué esa gente sí aceptó la locura de tener un régimen militar sin libertades casi 18 años?</strong><br />
Porque era muy cuerdo, empezó por poner orden en un país en donde cada cual hacía lo que se le antojaba. Una vez el presidente Allende dijo a los trabajadores del Ministerio de Obras Públicas que en vez de tomarse el ministerio, por qué no iban a tomarse <em>El Mercurio</em>. Frase ingeniosa, pero brutal. En el ardor de la situación hicimos unos tremendos editoriales diciendo que el presidente estaba invitando a tomarse un medio de comunicación por la fuerza.</p>
<p><strong>Por un minuto, reflexione: usted tuvo en ese tiempo el derecho a expresar sus ideas y llamar a la defensa de <em>El Mercurio</em>. Poco tiempo después, a millones de chilenos se les quitó la posibilidad de expresarse, sin apelación. ¿Ve la diferencia?</strong><br />
Claro, pero debieron haberlo pensado antes de actuar. Lo que me parece relevante del período anterior al 11 es la enorme irresponsabilidad –no delictual–, la falta de madurez para darse cuenta de que existen instituciones que custodian. No se podía jugar con la Corte Suprema, con el Congreso Nacional.</p>
<p><strong>¿Por qué la Corte Suprema, el Ejército, <em>El Mercurio</em>, pueden ser intocables, y cuando se trata de la vida de gente anónima no pasa nada?</strong><br />
Así es la vida. Consiste en que hay gente que tiene poder y otra que no lo tiene, pero el orden jurídico es una realidad, existe, y ese orden fue tocado y se desarmaron principios y normas que funcionaban en el Estado democrático. La irrupción militar no fue una cosa deseada, programada ni racional, fue un instinto de defensa del país dividido y debilitado. Y entonces empezó a actuar la fuerza militar.</p>
<p><strong>¿No hubo ni un solo poder de los “intocables” que pudiera controlar esa fuerza militar para que no tuviéramos el costo humano que hoy nos causa tantos problemas?</strong><br />
En la misma medida en que ese costo siga siendo motivo de provocación, será más peligroso arreglar el problema.</p>
<p><strong>Habla del terror que vivieron los que piensan como usted durante la UP. ¿Se imagina el que experimentó mucha gente durante 17 años?</strong><br />
Lo veo ahora, en ese momento no lo veía.</p>
<p><strong>En mayo de 1980 decía: “<em>El Mercurio</em> crea la noticia. Basta que digamos o enfaticemos un hecho, para que de inmediato se convierta en noticia”.</strong><br />
¡Qué suficiencia más grande! Eso no lo afirmaría hoy por suficiente.</p>
<p><strong>Si <em>El Mercurio</em> hubiera publicado una sola información sobre los detenidos ilegales, las cárceles clandestinas o los desaparecidos, ¿no se habría iniciado el control?</strong><br />
A pesar de que tuvimos Estado de Sitio e incluso censura externa, y de ahí se pasó a la autocensura, que en nuestro caso fue bastante leve, la verdad es que por la vía del cable publicamos una cantidad de noticias sobre los fusilamientos y pérdidas de vida. Y mucho más adelante&#8230;</p>
<p><strong>Es en la época primera cuando se produce el mayor número de muertos. ¿No hay responsabilidad por haber silenciado lo que ocurría, sabiendo que si <em>El Mercurio</em> lo informaba le creerían? Nunca escribió la palabra DINA hasta cuando se disolvió.</strong><br />
Puede no creerme, pero en el tiempo duro, la verdad es que uno tenía muy poca información real del campo policial. Estaba rodeado de elementos de influencia importante que planteaban muchos problemas graves: la presión norteamericana por ejemplo. A uno le decían: hubo un enfrentamiento con gente del MIR, hay detenidos, y eso era algo que estaba al margen de mi vida normal profesional. Es posible que algunos de los periodistas de <em>El Mercurio</em> tuvieran información&#8230;</p>
<p><strong>Y hay constancia de ello. Los recursos de amparo se mandaban sistemáticamente con la esperanza de que salieran publicados. </strong><br />
Bueno, ahí me agarró, nomás. No tengo ninguna explicación que darle.</p>
<blockquote><p><strong>¿Por qué la Corte Suprema, el Ejército, El Mercurio, pueden ser intocables, y cuando se trata de la vida de gente anónima no pasa nada?</strong><br />
Así es la vida.</p></blockquote>
<p><strong>¿Por qué no se publicaban? Todos los medios de comunicación tienen influencias que juegan para las opciones en la información. ¿Cuál fue la suya?</strong><br />
¡El orden, sin duda! Es el valor político más importante o el único que importa. Del orden surge todo lo demás. Sinceramente, yo estaba muy preocupado de la fragilidad del régimen.</p>
<p><strong>¿Creía que el régimen militar era frágil?</strong><br />
Sí, y me equivoqué. También pensaba algo que ha desmentido la historia: que los militares no sabían gobernar. Y sin embargo existe una larga historia de capitanes generales, empezando por Alejandro Magno y siguiendo con De Gaulle. Después de todo lo que había ocurrido y de las dificultades que se presentaron para sacar adelante al país, uno estaba en otro tema. Y ese asunto de los detenidos parecía siempre menor.</p>
<p><strong>¿No había un trastoque de valores, ya que la vida es más importante que el orden?</strong><br />
Defender el orden es hacer una opción por la vida. Es cierto, esa zona del país se ocultó. No recuerdo haber tenido nunca un recurso de amparo en mi escritorio, pero es posible que le haya negado la palabra a un opositor por estimar que él ya no estaba en el campo de la noticia. La noticia era otra. Siempre creí que el asesinato de Orlando Letelier había sido un juego contra el país. Teníamos la convicción absoluta de que el proceso militar se estaba cumpliendo regularmente y que había uno que otro abuso, algún crimen, porque hay delincuentes que se meten en estas cosas, pero que el clima de guerra permitía pensar que las cosas estaban en orden.</p>
<p><strong>¿Ha cambiado su opinión?</strong><br />
Lo que hace difícil cambiar es la existencia de personas que se levantan como jueces y condenan todo, y no advierten que la guerra de Vietnam no empezó por los militares, sino por el otro lado. La guerra simulada o literaria se la creyó mucha gente.</p>
<p><strong>¿Por qué afirma que el Ejército tiene hoy más influencia que durante el régimen militar?</strong><br />
Y negativamente. El régimen democrático se ha asentado con temor, porque no ha podido todavía absorber el pasado. El tema “punto final” es el punto clave, porque las cosas pasaron como fueron, se cometieron delitos, ha habido muertos, sufrimientos, mil atrocidades, y eso no tiene arreglo humano. Es una barbaridad, pero se la digo. Hay que encontrar una solución imaginativa como la que siempre han tenido los bandos beligerantes cuando llega la paz.</p>
<p><strong>En mayo de 1980 usted afirmó que en Chile había plena libertad de expresión, sólo restringida a la creación de nuevos medios de comunicación. ¿Se arrepiente de lo dicho?</strong><br />
Curiosamente, a pesar de que no recuerdo exactamente esas expresiones, lo que ocurrió fue que dos años después yo mismo comprobé en carne propia que estaba equivocado cuando se puso término con mucha brusquedad a mis servicios como director de <em>El Mercurio</em>.</p>
<p><strong>Fue en 1982, cuando escribió un editorial en el que hace mención al crimen de Tucapel Jiménez.</strong><br />
Para ser muy claro, esa fue la causal de mi exoneración.</p>
<p><strong>¿Fue el general Pinochet el que pidió su despido?</strong><br />
No.</p>
<p><strong>Un hombre importante del actual gobierno comentó en ese momento: “Que lástima, uno puede discrepar de Fontaine, pero no se merecía un despido de cocinera”.</strong><br />
La comparación no es grata, no me gusta, pero la verdad es que fue un quiebre abrupto de mi carrera profesional. Fue un gran golpe para mí. Perdí muchas cosas&#8230; Estaba en la cima de mi carrera. Esa es la verdad. Me causa risa recordar que una vez el embajador de Estados Unidos me dijo que después de Pinochet yo era el hombre más importante de Chile.</p>
<p><strong>¿Cómo se explicaba esa importancia?</strong><br />
Porque no existían el Poder Legislativo ni partidos, de manera que la actividad política de alguna manera se reflejaba en la actuación de <em>El Mercurio</em>. Y de hecho, a pesar de las muchas críticas que pueda merecer la actuación de ese diario, la verdad es que se dijeron muchas cosas y se contribuyó a la moderación en muchos aspectos. Sí, es cierto, perdí mucho, pero no fui como las madres a reclamar frente a La Moneda.</p>
<p><strong>Perdió poder y su escritorio, no un hijo o a su esposa.</strong><br />
Sí, es cierto, yo no perdí un hijo. En esos cargos uno se ve rodeado de muchos halagos y pierde un poco el sentido de la autocrítica y la modestia. A pesar de que para mí la salida de <em>El Mercurio</em> fue un hecho muy doloroso, le agradezco a Dios que haya ocurrido, porque me permitió volver a la realidad.</p>
<p><strong>¿Por qué no volvió al periodismo?</strong><br />
No pude. A pesar de todo lo que ha ocurrido, le siento mucho afecto a <em>El Mercurio</em> y no encontré posibilidades de redacción en columnas equivalentes. Soy mal columnista y creo que soy de regular para arriba como editorialista. La columna anónima responsable de un gran diario era una satisfacción muy grande.</p>
<p><strong>En definitiva, ¿por qué debió dejar <em>El Mercurio</em>?</strong><br />
Fue un problema político, también un problema interno del diario. En definitiva, el presidente de la empresa tiene plenas facultades para disponer de su personal de confianza. Me sentía de la casa y no tuve la perspicacia para darme cuenta de que en esos cargos se corren riesgos.</p>
<p><strong>¿Fueron solidarios sus ex colaboradores?</strong><br />
Sí. Las mujeres de <em>El Mercurio</em> –como siempre, las mujeres– fueron las que lo demostraron. Recuerdo que fui a saludar a Pinochet y a la salida de La Moneda ellas prepararon una conferencia de prensa para que me preguntaran por qué me había ido de <em>El Mercurio</em>. Fue entonces que dije que me habían echado. Causó mucho revuelo.</p>
<p><strong>¿Ser parte de <em>El Mercurio</em> es más que trabajar en un diario?</strong><br />
Siempre sostuve que era una institución. Discutía con los amigos que estaban a cargo de la administración económica, que veían las cosas desde su punto financiero. Les decía: está muy bien todo eso, pero la institución tiene alma y reglas propias. Uno ve que todavía está esa alma y eso produce satisfacción.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-26210" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Portada-de-Apuntes-de-una-época-feroz.jpg" alt="Portada de Apuntes de una época feroz" width="800" height="1315" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Portada-de-Apuntes-de-una-época-feroz.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Portada-de-Apuntes-de-una-época-feroz-365x600.jpg 365w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Portada-de-Apuntes-de-una-época-feroz-462x760.jpg 462w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>
<p style="text-align: center;"><strong><em>Apuntes de una época feroz</em></strong><br />
Mónica González<br />
Editorial Hueders<br />
2015</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La primera mujer</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/la-primera-mujer/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Paula Molina]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 02 Aug 2015 19:58:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Ciper]]></category>
		<category><![CDATA[Mónica González]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres en los medios]]></category>
		<category><![CDATA[televisión]]></category>
		<category><![CDATA[Tolerancia Cero]]></category>
		<category><![CDATA[Women's Media Center]]></category>
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					<description><![CDATA[Mónica González llega sin duda por sus méritos profesionales —y su trabajo en Ciper— a un lugar que es relevante en la televisión política chilena. Pero es un logro que sea la primera mujer en el puesto, y puede estar orgullosa de ello.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>Mónica González llega sin duda por sus méritos profesionales —y su trabajo en Ciper— a un lugar que es relevante en la televisión política chilena. Pero es un logro que sea la primera mujer en el puesto, y puede estar orgullosa de ello.</h3>
<div id="attachment_25914" style="width: 2058px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-25914" class="wp-image-25914 size-full" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/08/T0.jpg" alt="T0" width="2048" height="1094" /><p id="caption-attachment-25914" class="wp-caption-text">Foto: <a href="https://www.facebook.com/toleranciacero/photos/pb.353691885505.-2207520000.1438544505./10155864676770506/?type=3&amp;theater" target="_blank">Tolerancia Cero</a></p></div>
<p>La periodista Mónica González se convertirá en la <a href="http://www.chilevision.cl/tolerancia_cero/noticias/monica-gonzalez-es-nuestra-nueva-panelista-en-tolerancia-cero/2015-07-28/181307.html" target="_blank">primera mujer en “Tolerancia 0”</a>, un programa con 15 años de historia, que se plantea como uno de los pocos espacios televisivos donde se debaten los temas del país. Allí donde los noticieros oscilan entre la información híper local y los infomerciales, “Tolerancia 0” todavía intenta hablar de los asuntos que nos importan a todos.</p>
<p>Hasta ahora, la tolerancia del programa había sido efectivamente “0” para cualquier mujer como conductora del espacio. En 15 años y pese a los habituales cambios entre sus integrantes, se las arregló para mantener un panel compuesto estrictamente por hombres.</p>
<p>Cuando el espacio buscó reemplazos o renovación, varios de sus conductores surgieron además de otro reducto todavía más masculino, el periodismo deportivo, en el entendido nacional —vigente desde los tiempos de Julio Martínez— de que la vida, en el fondo, no es más que un gran partido de fútbol, y quien entienda sobre cancha y pelota, entenderá por fuerza de todo lo demás.</p>
<p>Pero si es así, y el país no es más que un gran estadio, vale el recordatorio de que en este juego las mujeres, o no cuentan, o recién están empezando a jugar (y ojalá “con shorts apretados”, como dijo el Presidente de la FIFA Joseph Blatter).</p>
<p>Esta no es una crítica a un programa en especial ni a un editor o conductor en particular —¿debo decir que mi marido, periodista deportivo, fue también panelista de Tolerancia 0, y uno muy bueno además?—. Esto es más bien preguntar por qué todavía hay tantos espacios que apelan en forma legítima a tener una voz en el debate nacional y que, sencillamente, a las mujeres ni las ven.</p>
<p>Los entendidos apelarán, quizás, a criterios televisivos —lo mío es el periodismo, no la crítica de tv—, pero si es así, entonces todos los hombres incorporados al espacio hasta ahora, cumplían con algunos requisitos que ninguna mujer logró nunca antes alcanzar.</p>
<p>Como aquello resulta más bien improbable (sino, ¿cuáles eran esos exigentes requisitos: peso, altura, genio, carácter, experiencia?) se entiende que las mujeres han sido sencillamente invisibles y no sólo para este programa. Mónica González es una profesional de tal altura, que hay que hacer un gran esfuerzo para mirar el panorama del periodismo político chileno y no verla.</p>
<p>El chileno no es un fenómeno nuevo, ni exclusivo. En Estados Unidos el 68 % del tiempo en los noticieros vespertinos hay un hombre en cámara, según el Women’s Media Center <a href="http://www.womensmediacenter.com/pages/2015-wmc-divided-media-gender-gap" target="_blank">“Divided 2015: The Media Gender Gap”</a>. Las mujeres no cuentan ni siquiera para el total del 32 % restante, que comparten con otras imágenes.</p>
<p>La pregunta es por qué.</p>
<blockquote><p>Esta no es una crítica a un programa en especial ni a un editor o conductor en particular. Esto es más bien preguntar por qué todavía hay tantos espacios que apelan en forma legítima a tener una voz en el debate nacional y que, sencillamente, a las mujeres ni las ven.</p></blockquote>
<p>Una línea de estudios de género plantea que las mujeres a menudo deben reunir condiciones excepcionales para obtener los mismos cargos que los hombres obtienen con un poco menos de esfuerzo.</p>
<p>En el caso de Mónica González, se trata de una de las periodistas más premiadas, no de Chile, sino de las Américas. Ganó el prestigioso <a href="http://www.columbia.edu/cu/news/01/07/cabot.html" target="_blank">Maria Moors Cabbot</a>, de la Universidad de Columbia; el Louis Lyon de Harvard a la integridad periodística; el <a href="http://www.unesco.org/new/es/media-services/single-view/news/monica_gonzalez_mujica_of_chile_to_receive_unescoguillermo_cano_world_press_freedom_prize_2010/#.Vb5vr_l_Oko" target="_blank">Premio Mundial Unesco/Guillermo Cano de Libertad de Prensa</a> y el Homenaje de la Fundación Gabriel García. Esos premios y varios otros. Con estos datos a la vista, uno podría plantear que a veces, o al menos en este caso, las mujeres tienen que demostrar más de una vez que, efectivamente, se la pueden.</p>
<p>Hay quienes dirán que existen otros programas políticos o de entrevistas conducidos sólo por mujeres, y que además, hay, sí, una Presidenta, y hubo una Presidenta del Senado y hay una Presidenta de la CUT y “qué más quieren”. Pues según los datos, todas ellas son voces excepcionales en el debate público. Son las primeras, son las únicas. Como me escribió la cientista política María de los Ángeles Fernández: “En Chile, cosa curiosa, fue más fácil que una mujer llegara a la Presidencia de la República que ingresara a un programa de debate político. Por eso considero capital que Mónica González llegue a ‘Tolerancia 0’”.</p>
<p>Hay análisis que plantean que las mujeres no sólo están muchas veces sobre-calificadas para los cargos que consiguen sino que, aún así, tienden a sentir que no están suficientemente preparadas para ellos. Y se entiende: si vas a hacer la excepción del grupo (la única mujer, la primera, la “elegida”) tienes que sentir que lo vales. Mónica González, como ha dicho con sincera modestia y pese a sus pergaminos, todavía espera estar a la altura del desafío. Como si a las mujeres les costara mucho dar el ancho allí donde tanto hombres se sienten, en general, tan a sus anchas.</p>
<p>No tengo los números, pero asumo que en “Tolerancia 0”, como en cualquier medio periodístico, los hombres entrevistados superan largamente a las mujeres. “A las mujeres les cuesta verse a sí mismas como expertas”, dice María de los Ángeles Fernández que preside <a href="http://www.haymujeres.cl/" target="_blank">“Hay Mujeres”</a>, la organización chilena dedicada a incorporar la opinión de las mujeres en los medios.</p>
<p>“Sé y me consta que hay muchas mujeres en el ámbito de la ciencia política, pero son poquísimas las que son consultadas en su calidad de expertas”, dice Fernández desde su experiencia. “Se suele decir que el problema viene por el lado de la demanda, es decir, los medios no ven a las mujeres. Con el tiempo, también me he dado cuenta de que es un problema de oferta: en algunas áreas no hay masas críticas pero también, muchas veces, las mujeres se inhiben”.</p>
<p>Dejemos a conductoras, panelistas y entrevistadas a un lado. Pensemos en cronistas, columnistas, periodistas. “La inequidad define a los medios de comunicación”, fue la conclusión rotunda del último estudio de género del Women’s Media Center. “Las mujeres son la mitad de la población y están escribiendo un tercio de las historias”, establece el mismo informe: el 65 % de las notas políticas en Estados Unidos las escriben hombres, y son hombres también la mayoría a la hora de cubrir temas como justicia, ciencia, deporte y tecnología. ¿Nuevos medios? Tienen poco de nuevo en estas materias: los hombres escriben el 62 % del contenido digital.</p>
<p>Así que los medios, que constituyen una de las tribunas para impulsar, discutir la paridad, son todavía ampliamente desiguales en materias de género. ¿Y por qué queremos mujeres en los medios? Por el mismo motivo por el que queremos hombres. Queremos personas que hayan sido escogidas de acuerdo a su esfuerzo, su talento y su trabajo, sin importar su sexo.</p>
<p><a href="https://twitter.com/jillabramson" target="_blank">Jill Abramson</a>, la primera mujer que dirigió el New York Times, me comentó hace unos meses <a href="http://www.quepasa.cl/articulo/mundo/2015/05/252-16962-9-jill-abramson-una-ciudadania-informada-es-crucial.shtml" target="_blank">en una entrevista</a>: “Creo que nunca me nombraron en un puesto por ser mujer, sino por mi talento. Pero estoy muy orgullosa de ser mujer y, además, la primera mujer en esos puestos”. Mónica González llega sin duda por sus méritos profesionales —y su trabajo en <a href="http://ciperchile.cl/" target="_blank">Ciper</a>— a un lugar que es relevante en la televisión política chilena. Pero es un logro que sea la primera mujer en el puesto, y puede estar orgullosa de ello.</p>
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			</item>
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		<title>Mónica González y Jon Lee Anderson entre los cien periodistas más influyentes que cubren temas de violencia</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/monica-gonzalez-y-jon-lee-anderson-entre-los-cien-periodistas-mas-influyentes-que-cubren-temas-de-violencia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Puroperiodismo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 09 Oct 2013 14:35:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Jon Lee Anderson]]></category>
		<category><![CDATA[Mónica González]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo y violencia]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.puroperiodismo.cl/?p=23382</guid>

					<description><![CDATA[La lista fue realizada por la ONG británica Action on Armed Violence.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>La lista fue realizada por la ONG británica Action on Armed Violence (AOAV) para reflejar cómo mucho del periodismo sobre este tema no se hace desde los grandes medios de comunicación.</h3>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-23385 alignright" alt="AOAV" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2013/10/AOAV.jpeg" width="200" height="200" /></a>«Los periodistas son el puente entre el mundo violento y el mundo pacífico», dice la publicación de AOAV para introducir su <a href="http://aoav.org.uk/2013/100-influential-journalists/" target="_blank">lista de los cien periodistas más influyentes que cubren temas de violencia armada</a>.</p>
<p>La organización explica que la selección no pretende ser exhaustiva ni definitiva. «Más bien refleja la creencia de AOAV que, así como la violencia toma muchas formas, el periodismo más importante no necesariamente se encuentra en <em>CNN </em>o en las páginas del <em>Sunday Times</em>. Por lo tanto, nuestra lista busca un equilibrio entre lo establecido y lo emergente».</p>
<p>AOAV seleccionó a escritores, corresponsales de radio y televisión, incluso documentalistas. No hay periodistas ni camarógrafos, pero la ONG promete que se realizará una lista aparte para incluirlos.</p>
<p>Algunos de los nombres destacados son Mónica González, directora de <em><a href="http://www.ciperchile.cl" target="_blank">Ciper</a></em>; Jon Lee Anderson, reportero de <em>The New Yorker</em>; Christiane Amanpour, histórica corresponsal de <em>CNN</em>; Carlos Dada, fundador del medio salvadoreño <a href="http://www.elfaro.net/" target="_blank"><em>El Faro</em></a>; y Marc Marginedas, corresponsal de <em>El Periódico de Cataluña</em> en Siria que se encuentra desaparecido desde el 4 de septiembre, entre otros nombres.</p>
<p>AOAV felicita a los periodistas de la lista por su trabajo y les solicita persistir en sus afanes: «Mantengan la fe», es el llamado.</p>
<p>Enlaces:</p>
<ul>
<li><a href="http://aoav.org.uk/" target="_blank">Action on Armed Violence</a> (AOAV)</li>
<li><a href="http://aoav.org.uk/2013/100-influential-journalists/" target="_blank">Lista de los cien periodistas influyentes en temas de violencia</a></li>
<li>Twitter: <a href="https://twitter.com/AOAV" target="_blank">@AOAV</a></li>
<li>Facebook: <a href="https://www.facebook.com/ActionOnArmedViolence" target="_blank">AOAV</a></li>
</ul>
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