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	<title>Latinoamérica &#8211; Puroperiodismo</title>
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	<description>La revista digital de Periodismo UAH.</description>
	<lastBuildDate>Fri, 18 Oct 2024 12:54:09 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
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		<title>Los otros estallidos sociales que remecieron Latinoamérica en los últimos 5 años</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/los-otros-estallidos-sociales-que-remecieron-latinoamerica-en-los-ultimos-5-anos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[José Pavez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 18 Oct 2024 01:49:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[18-O]]></category>
		<category><![CDATA[estallido social]]></category>
		<category><![CDATA[Latinoamérica]]></category>
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					<description><![CDATA[Chile no fue el único país que estalló en los últimos años. Perú y Bolivia también han vivido convulsiones importantes, aunque motivadas por motivos políticos más específicos y acotados. Ecuador y Colombia, en cambio, tuvieron, al igual que nuestro país, sus explosiones luego de que explotaran décadas de descontento y frustración por las profundas deudas del sistema en su conjunto con la ciudadanía. ¿Qué factores hay en común y qué diferencias hay entre los distintos procesos que hicieron temblar el establishment latinoamericano?  
<br/><br/>
<i><span style="color: #ff0000;">Por José Pavez</span></i>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;"><em>Chile no fue el único país que estalló en los últimos años. Perú y Bolivia también han vivido convulsiones importantes, aunque motivadas por motivos políticos más específicos y acotados. Ecuador y Colombia, en cambio, tuvieron, al igual que nuestro país, sus explosiones luego de que explotaran décadas de descontento y frustración por las profundas deudas del sistema en su conjunto con la ciudadanía. ¿Qué factores hay en común y qué diferencias hay entre los distintos procesos que hicieron temblar el establishment latinoamericano?  </em></h3>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<p>A esta altura, ya es sabido cómo todo se desató: las manifestaciones las iniciaron estudiantes secundarios en Santiago saltando en masa torniquetes, descontentos por el aumento de $30 en la tarifa del transporte público. Era octubre de 2019, los días previos al viernes 18.</p>
<p>También ya se sabe que no fue ese hecho en particular lo que hizo estallar el amplio descontento, sino que era tan solo la gota que rebalsó un vaso que venía llenándose desde hace mucho, con demasiadas demandas ciudadanas insatisfechas por años, décadas incluso. Millones de personas terminarían uniéndose en una movilización espontánea, transversal y nacional que, entre el caos, la violencia y las incertidumbres, estaba caracterizada por la esperanza de cambios estructurales que mejoraran la vida de las personas.</p>
<p>Si bien ese movimiento remeció a todo el país y al sistema político por completo, y puso a Chile bajo el foco y las miradas de todo el mundo, el fenómeno no era algo exclusivamente local. Ya antes había ocurrido en Ecuador, frente un paquete de medidas económicas impulsadas por el gobierno del entonces presidente, Lenin Moreno, que se encontraron con un fuerte rechazo ciudadano y de las más poderosas organizaciones de la sociedad civil. Después, en 2021, pasaría algo similar Colombia.</p>
<p>Hubo también otras movilizaciones importantes, como la llamada “Revolución de las Pititas”, en Bolivia, tras las acusaciones de fraude electoral por parte del entonces presidente Evo Morales, quien competía por un nuevo período en las elecciones generales del 20 de octubre de 2019, lo que terminó con su renuncia y posterior exilio. También ocurrió en Perú (2022), tras el intento de autogolpe del mandatario Pedro Castillo –quien terminaría destituido y detenido–, y allá se extendió por meses, debido a la profunda crisis institucional del sistema político peruano en su conjunto.</p>
<p>Esas últimas dos, si bien remecieron a sus respectivos países y coinciden con las demás experiencias en las movilizaciones masivas, enfrentamientos con las fuerzas públicas de orden y seguridad y la heridas y muertes de cientos de ciudadanos y ciudadanas en medio de las protestas, se diferencian de las otras en que apuntaban a hechos específicos de la política local, mientras que las de Chile, Ecuador y Colombia tienen en común algo más que la violencia: surgieron de las profundas grietas producidas por injusticias enquistadas en sus estructuras sociales.</p>
<p>¿Qué similitudes y diferencias tuvieron esos procesos con lo que ocurrió en Chile? ¿De qué manera el descontento ciudadano frente a sistemas que no responden de forma satisfactoria a sus inquietudes han marcado la política latinoamericana de los últimos años? <strong>Puroperiodismo</strong> revisó esos procesos y conversó con especialistas que arrojan luces sobre estas preguntas.</p>
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<h2>Ecuador, 2019: la convulsión social que antecedió al estallido chileno</h2>
<p>Sólo unos días antes de que todo empezara a ocurrir en Santiago, el 1 de octubre de 2019, el entonces mandatario ecuatoriano, Lenin Moreno, dio a conocer en cadena nacional una serie de seis medidas económicas y laborales, además de 13 propuestas legislativas que buscaban impulsar la alicaída economía de su país. Lo que logró fue todo lo contrario.</p>
<p>Entre los principales puntos incluidos en el paquete estaban la liberación de los precios del diésel y la gasolina extra, eliminando con ello un subsidio a los combustibles que, se esperaba, implicaría un ahorro público por alrededor de US$ 1.300 millones, aunque se traducía en un aumento importante en el gasto de los hogares. Proponía también un impuesto especial a empresas con ingresos superiores a los US$ 10 millones anuales, con el objetivo de recaudar más de 30 veces ese monto con el fin de destinarlos a seguridad, educación y salud. Se anunciaron reducciones arancelarias para maquinaria y tecnología, así como la eliminación del anticipo del impuesto a la renta. En el ámbito laboral, se introdujeron nuevas modalidades de contratación que afectarían a futuros empleados y se redujeron las vacaciones para funcionarios públicos de 30 a 15 días.</p>
<p>Eso es tan solo una muestra de lo que proponía la administración de Moreno, quien entonces enfatizó en que todo el paquete eran decisiones necesarias y “postergadas durante décadas”, que buscaban un equilibrio entre la austeridad fiscal y el apoyo social. Para mitigar el impacto en los sectores más vulnerables, anunció que 300.000 familias recibirían un bono adicional mensual de US$ 15.</p>
<div id="attachment_32751" style="width: 810px" class="wp-caption aligncenter"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-32751" class="size-medium wp-image-32751" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2024/10/screencapture-diariojuridico-wp-content-uploads-2019-10-ecuador-quito-diariojuridico-jpg-webp-2024-10--800x451.png" alt="Imágenes de protestas en Ecuador durante 2019 (FOTO: Diariojuridico.com)" width="800" height="451" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2024/10/screencapture-diariojuridico-wp-content-uploads-2019-10-ecuador-quito-diariojuridico-jpg-webp-2024-10--800x451.png 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2024/10/screencapture-diariojuridico-wp-content-uploads-2019-10-ecuador-quito-diariojuridico-jpg-webp-2024-10-.png 961w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /><p id="caption-attachment-32751" class="wp-caption-text">Imágenes de protestas en Ecuador durante 2019 (FOTO: Diariojuridico.com)</p></div>
<p>La respuesta fue el rechazo rotundo de las principales organizaciones de la sociedad civil, además de gremios, sindicatos y algunos partidos políticos. Vinieron, entonces, marchas multitudinarias, paros generales, enfrentamientos, violencia, destrucción, como la quema del edificio de la Contraloría General del Estado, entre otros. Las movilizaciones duraron hasta el 13 de octubre, y en esos 12 días hubo casi 1.200 personas detenidos, 1.340 heridas y ocho asesinadas.</p>
<p>A diferencia de lo ocurrido en Chile, en Ecuador se logró un acuerdo entre el gobierno y los gremios involucrados en las protestas en un plazo acotado, lo que terminó con la anulación de algunas de las medidas más polémicas y, con ello, el fin de las protestas.</p>
<p>Para el historiador Juan Pablo Vásquez, doctor en Estudios Americanos y académico del Departamento de Política y Gobierno de la Universidad Alberto Hurtado, “el caso ecuatoriano es muy especial, porque es un país que vive cada cierto tiempo convulsiones de ese tipo. Si se revisan los últimos 30 años de su historia, no te vas a encontrar con un solo evento de estos, sino que varios. Ahora, igual hay procesos y contextos en común con el caso chileno”.</p>
<p>Vásquez se refiere a lo que pasó en Colombia dos años después.</p>
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<h2>Colombia, 2021: la otra estructura neoliberal que se tambaleó</h2>
<p>El experto explica que entre todos los otros movimientos ocurridos en América Latina durante los últimos años, quizás el que más se asemeja a lo ocurrido en Chile fue el estallido social de Colombia en abril de 2021.</p>
<p>Fue en plena pandemia por Covid-19, y se inició por el anuncio de una reforma tributaria impulsada por el gobierno del entonces presidente Iván Duque, la cual, para muchos, iba en desmedro de la clase media, ya que aumentaba los impuestos para este sector. Las manifestaciones, que en un comienzo se enfocaron en la eliminación de esa reforma, rápidamente se expandieron para abordar una variedad de problemas sociales y económicos mucho más profundo y estructurales, incluyendo la desigualdad, el desempleo y la falta de acceso a servicios básicos exacerbados por la crisis sanitaria.</p>
<p>“El caso colombiano tiene más elementos en común con el caso chileno. Ambos tienen la característica de ser países donde el modelo económico neoliberal es muy profundo, con las políticas neoliberales más profundizadas, tanto en la institucionalidad como en la cotidianidad en el sentido común de las personas”, dice Vásquez.</p>
<div id="attachment_32750" style="width: 810px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-32750" class="size-medium wp-image-32750" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2024/10/screencapture-aciprensa-noticias-87718-colombia-iglesia-pide-excluir-todo-gesto-de-violencia-para-pone-800x532.png" alt="Paro nacional en Colombia , 2021 (FOTO: Flickr de Oxi.Ap)" width="800" height="532" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2024/10/screencapture-aciprensa-noticias-87718-colombia-iglesia-pide-excluir-todo-gesto-de-violencia-para-pone-800x532.png 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2024/10/screencapture-aciprensa-noticias-87718-colombia-iglesia-pide-excluir-todo-gesto-de-violencia-para-pone.png 1004w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /><p id="caption-attachment-32750" class="wp-caption-text">Paro nacional en Colombia , 2021 (FOTO: Flickr de Oxi.Ap)</p></div>
<p>Aunque el gobierno de Duque retiró en cuatro días la reforma tributaria, las protestas se prolongaron hasta diciembre de 2021, y en ellas se registraron constantemente enfrentamientos violentos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, con más de 70 muertes y numerosos casos de violaciones a los derechos humanos que, al igual que en Chile, fueron acreditados y documentados por organizaciones internacionales, como Amnistía Internacional y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.</p>
<p>Otra similitud fue el impacto que tuvo el movimiento ciudadano para el alzamiento de figuras políticas que proponían importantes cambios estructurales. En Chile fue Gabriel Boric; en Colombia, el actual presidente Gustavo Petro.</p>
<p>“Ambos casos también se asemejan en que, después de la revuelta, surgen en las elecciones presidenciales personas que figuran con proyectos políticos innovadores y cercanos al clamor popular y, una vez en el gobierno, tanto Petro como Boric establecen políticas más moderadas que las que planteaban, porque se encuentran con una serie de obstáculos para poder cumplir sus objetivos”, acota Vásquez.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2>El 18/O en el contexto internacional</h2>
<p>Para entender cómo surgió el estallido social en Chile hay que comprender que había desde antes un gran descontento con la clase política y los pilares del sistema político-económico imperante desde la dictadura. Así lo plantea el sociólogo e investigador de la Universidad Católica de Temuco, Jorge Baeza: “Chile venia experimentando una situación que se estaba dando en diferentes partes del mundo, que consiste en una creciente situación de malestar fruto de la desigualdad que está instalada en muchos países. Un antecedente claro es la Revolución Pingüina de 2006 y las protestas universitarias del 2011; incluso se puede comparar con el movimiento de los indignados en España que protestaban en la conocida Puerta del Sol de Madrid”.</p>
<p>Todo esto, según Baeza se empezó a extender en diferentes rubros y sectores de la sociedad, como la salud, el trabajo, la vivienda y la educacion, entre muchos otros.</p>
<p>El factor común en todos esos casos, y en muchos otros más, es la percepción y frustración de mucha gente que siente que el Estado les ha fallado y no ha estado a la altura de las demandas ciudadanas. Pero, ¿esto implica que el sistema político de esos haya colapsado o está en crisis? Baeza responde que “no tengo la posibilidad de decir con completa certeza de que hay un colapso. Primero, porque el sistema político en Latinoamérica tiene una muy fuerte capacidad de defenderse, y el núcleo del centro no ha logrado ser alterado porque existe una capa fuerte que ha permitido resistir y lograr sobrellevar esta clase de movimientos sociales. Lo que sí es notorio e incluso se aprecia viendo encuestas de los últimos días, es que aparece algo preocupante como el planteamiento de una parte de la población que cree que, ante ciertas circunstancias, es mejor un gobierno autoritario que un gobierno democrático, argumentando que esto trae más tranquilidad o que le da lo mismo el tipo de gobierno que tenga porque solo le importa mantener su trabajo”.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>«La historia de la nana Lucrecia», crónica finalista del Premio Alemán de Periodismo y Desarrollo</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/la-historia-de-la-nana-lucrecia-cronica-finalista-del-premio-aleman-de-periodismo-y-desarrollo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Patricio Contreras]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 20 Aug 2013 18:44:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[analfabetismo]]></category>
		<category><![CDATA[Latinoamérica]]></category>
		<category><![CDATA[Premio Alemán de Periodismo y Desarrollo]]></category>
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					<description><![CDATA[El texto de Rodrigo Ramos aborda la vida de una mujer silenciada pero que desea hacer públicas sus experiencias, traumas y esperanzas.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>El texto del periodista y escritor Rodrigo Ramos Bañados aborda la vida de una mujer relegada y silenciada, siempre al margen, pero que desea hacer públicas sus experiencias, traumas y esperanzas.</h3>
<p><img decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2013/04/German-Development.jpg" alt="" title="German Development" width="200" height="200" class="alignright size-full wp-image-21767" />«Lucrecia Villegas, de 58 años, nunca ha leído un diario (&#8230;) Trabaja desde los 14 años y hasta hoy soporta que le restrieguen que es analfabeta, &#8216;pero no tonta&#8217;, aclara con las manos en alto».</p>
<p>Así comienza <a href="http://urbesalvaje.wordpress.com/2013/04/14/la-historia-de-la-nana-lucrecia/" target="_blank">«La historia de la nana Lucrecia»</a>, texto escrito por el periodista Rodrigo Ramos Bañados y que ha sido seleccionado como uno de los cinco finalistas en la categoría Latinoamérica del <a href="http://www.dw.de/top-stories/winners-and-finalists/s-100644" target="_blank">Premio Alemán de Periodismo y Desarrollo</a>, organizado por <em>Deutsche Welle</em> junto al Ministerio de Cooperación Económica y Desarrollo alemán.</p>
<p>Hace tres décadas que el certamen premia a periodistas germanos, pero en esta ocasión la convocatoria se extendió a comunicadores de África, América Latina, Europa del Este y Medio Oriente.</p>
<p>«El caso de Lucrecia lo desarrollé en Santiago, a finales de 2011», cuenta Rodrigo Ramos a <em>Puroperiodismo</em>. «En ese tiempo estaba en medios regionales, trabajando para los diarios <em>La Estrella</em>, bajo las órdenes de Juan Pablo Meneses. En la ocasión me contacté con un sindicato de trabajadores de casa particular. Quería desarrollar un testimonio que reflejara el abuso laboral hacia las nanas. Así el sindicato me dio el dato de esta nana de Peñaflor. Fuimos un sábado con el reportero gráfico Dinko Eichin a la casa de esta mujer. Estuvimos casi todo un día compartiendo con ella. Nos contó su historia, compartimos, en general nos empapamos mucho del personaje».</p>
<p>El periodista explica que una parte de la historia —junto a otros testimonios de nanas del sindicato— fue publicada en <em>La Estrella de Valparaíso</em>. </p>
<p>«Luego hice una cronica enfocada sólo en la nana Lucrecia, la que publiqué en el sitio web <a href="http://urbesalvaje.wordpress.com/" target="_blank"><em>Urbe Salvaje</em></a>. Es un proyecto de periodismo independiente, que desarrolla el periodista (y amigo) Hugo Dimter. Hay crónicas de periodismo narrativo, entrevistas».</p>
<p>Rodrigo Ramos Bañados fue finalista del <a href="http://periodismo.uahurtado.cl/ppe/?page_id=402&#038;GTTabs=2" target="_blank">Premio Periodismo de Excelencia 2010 en la categoría crónica</a> con «La vida en un basural o el submundo de la basura», texto publicado en <em>El Mercurio de Antofagasta</em>. También es autor de tres novelas: <em>Alto Hospicio</em> (2008), <em>Pop </em>(2010) y <em>Namazu </em>(2013).</p>
<p>Hoy labora en el diario <em>La Estrella</em> de Antofagasta e imparte clases de periodismo narrativo en la Universidad Católica del Norte.</p>
<p><strong>Artículo relacionado</strong>: <a href="http://urbesalvaje.wordpress.com/2013/04/14/la-historia-de-la-nana-lucrecia/" target="_blank">«La historia de la nana Lucrecia»</a></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Jon Lee Anderson: «Hay un deseo creciente por un periodismo escrito bueno, imparcial y creativo en A. Latina»</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/jon-lee-anderson-hay-un-deseo-creciente-por-un-periodismo-escrito-bueno-imparcial-y-creativo-en-a-latina/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricio Contreras]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 17 Apr 2013 16:03:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[consumo de medios]]></category>
		<category><![CDATA[dieta informativa]]></category>
		<category><![CDATA[equipamiento periodístico]]></category>
		<category><![CDATA[Jon Lee Anderson]]></category>
		<category><![CDATA[Latinoamérica]]></category>
		<category><![CDATA[redes sociales]]></category>
		<category><![CDATA[técnicas de reporteo]]></category>
		<category><![CDATA[The New Yorker]]></category>
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					<description><![CDATA[El periodista de la revista The New Yorker conversó con Puroperiodismo sobre su dieta informativa, a qué periodistas lee y qué implementos utiliza cuando reportea en terreno. Sus respuestas revelan la contundencia y regularidad de sus hábitos.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>El periodista de la revista <em>The New Yorker</em> conversó con <em>Puroperiodismo</em> sobre su dieta informativa, los periodistas que sigue y qué implementos utiliza cuando reportea en terreno. Sus respuestas revelan la contundencia y regularidad de sus hábitos. El 24 de abril Anderson participará en la entrega del <a href="http://periodismo.uahurtado.cl/ppe/" target="_blank">Premio Periodismo de Excelencia</a>.</h3>
<div style="width: 810px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://farm8.staticflickr.com/7050/8688732767_575b9184bf_c.jpg" width="800" height="531" class /><p class="wp-caption-text">Jon Lee Anderson en la Universidad Alberto Hurtado.</p></div>
<p>Cualquier intento por sintetizar el currículum de Jon Lee Anderson (California, 1957) asoma, a primera vista, como injusto. Sin embargo, acá mencionaremos cuatro aspectos que resaltan en su carrera periodística: eximio cronista de guerra, reconocido creador de perfiles, insigne maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano y célebre reportero de <em>The New Yorker</em>.</p>
<p>Nació en Estados Unidos, pero su infancia está amarrada a distintos países como Corea del Sur y Taiwán. También mantiene un vínculo poderoso con Latinoamérica. Vivió en Colombia, en 1979 dio sus primeros pasos reporteando para <em>The Lima Times</em> y casi dos décadas después publicó una portentosa investigación sobre un ícono político del continente: <em>Che Guevara: una vida revolucionaria</em> (1997).</p>
<p>Anderson accedió a contestar algunas preguntas a través de un intercambio de correos electrónicos. Nuestra opción editorial fue indagar en los aspectos más cotidianos de su vida periodística: qué medios y periodistas lee, con qué dispositivos consume información, qué lleva en su bolso cuando viaja a reportear y qué opina del periodismo latinoamericano actual.</p>
<h4>CONSUMO DE MEDIOS</h4>
<p><strong>—¿Cómo describiría su dieta informativa? ¿Combina medios tradicionales con digitales?</strong><br />
Sí. Todavía leo periódicos y revistas impresas, pero más que nada cuando estoy de viaje, en trenes y aviones, ese tipo de cosas, que en mi hogar. En términos diarios la mayor parte de mi lectura de periódicos es hoy digital, regularmente veo el <em>New York Times</em>, <em>The Guardian</em>, <em>Financial Times</em>, <em>Foreign Policy</em>, <em>Puercoespin</em> y, con un poco más de irregularidad, <em>El País</em>, <em>The Washington Post</em> y otros diarios. Leo los tuits de amigos, algunos de ellos freelancers, alrededor del mundo, “sigo” unas 350 cuentas por el momento, y tiendo a profundizar con algunas de ellas o en áreas, dependiendo de la historia en que estoy trabajando. Mi lectura en línea se complementa con suscripciones a una media docena de revistas y periódicos, incluyendo <em>The New Yorker</em>, <em>The New York Review of Books</em>, <em>Harper’s</em>, <em>The Economist</em>, <em>Granta</em>, <em>The Paris Review</em>, <em>Gatopardo</em>, <em>Etiqueta Negra</em> y algunas otras.</p>
<p><strong>—¿Usa algún dispositivo móvil o tableta para consumir medios?</strong><br />
Tengo un laptop, un iPhone y un iPad. Los voy intercambiando dependiendo si estoy en mi escritorio, en mi cama o viajando&#8230; para el baño prefiero el iPhone.</p>
<blockquote><p>«De Chile leo a Pato Fernández del Clinic y sigo los tuits de Andrés Azócar». </p></blockquote>
<p><strong>—¿Sigue historias y publicaciones de reporteros y escritores?</strong><br />
Dependiendo de la historia en que trabajo, o si estoy atento a una región en particular, sí, sigo a determinados colegas. Por ejemplo, para Siria, hasta el momento, tengo un ojo en los tuits y artículos de <a href="http://www.raniaabouzeid.com/Rania_Abouzeid/Main_Page.html" target="_blank">Rania Abouzeid</a> (<em>TIME</em> y <em>New Yorker</em> en línea); <a href="http://cjchivers.com/aboutcjchivers" target="_blank">Chris Chivers</a> (NYT); <a href="https://twitter.com/LizSly" target="_blank">Liz Sly</a> (<em>Washington Post</em>) y <a href="https://twitter.com/javierespinosa2" target="_blank">Javier Espinosa</a> (<em>El Mundo</em>), así como a Mikel Ayestaran, un freelance vasco con su <a href="http://www.mikelayestaran.com/" target="_blank">propio sitio</a>. Para los asuntos políticos de la Latinoamérica contemporánea, me gusta mucho la revista digital argentina <em>Puercoespin</em>, y también <a href="http://blogs.elpais.com/pamplinas/" target="_blank">Martín Caparrós</a> como comentarista ocasional. De Chile leo a <a href="http://www.theclinic.cl/author/pfernandez/" target="_blank">Pato Fernández</a> del <em>Clinic</em> y sigo los tuits de <a href="https://twitter.com/andresazocar" target="_blank">Andrés Azócar</a>. En Venezuela hay un excelente sitio, <a href="http://prodavinci.com/" target="_blank"><em>Prodavinci</em></a>, donde escriben colegas como Boris Muñoz, y también Albinson Linares de <em>Últimas Noticias</em>. Sergio Ramírez es mi voz en Nicaragua, al igual que su protegido, Carlos Salinas Maldonado. Mi periódico favorito de Brasil es <em>Piauí</em>; hacen contenido excelente. Para cosas de la Amazonía siempre sigo lo que Felipe Milanez tiene que decir, él tuitea y también cubre las injusticias en los bosques del interior de Brasil, y lo hace de forma fiable y con valentía. <a href="http://www.elfaro.net/" target="_blank"><em>El Faro</em></a> es una fuente de primera para El Salvador y Centroamérica, y su equipo de investigación <a href="http://www.salanegra.elfaro.net/" target="_blank">Sala Negra</a> es asombroso. En Colombia, el equipo del semanario <em>Semana</em> proporciona cobertura consistentemente, y he llegado a confiar en <em>El Espectador</em>. <a href="http://www.lasillavacia.com/" target="_blank"><em>La Silla Vacía</em></a> de Juana León es estupendo, tanto como <a href="http://www.animalpolitico.com/#axzz2QivphqPC" target="_blank"><em>Animal Político</em></a> en México. Para una aproximación más joven, más excéntrica hacia la vida y la sociedad, <a href="http://www.spleenjournal.com/" target="_blank"><em>Spleen Journal</em></a> es inteligente y refrescante. Y así sucesivamente.</p>
<h4>INVESTIGACIÓN, ESCRITURA Y REDES SOCIALES</h4>
<p><strong>—¿Cómo organiza su reporteo? ¿Sigue siempre las mismas rutinas o varían de acuerdo a los eventos?</strong><br />
En un sentido es siempre lo mismo. Trato de ponerme al tanto sobre el lugar o el tema a partir de recortes de prensa, libros y a veces también ficción, para preparar el ánimo. Pero trato de no hacerme una idea sobre la historia antes de empezar; para mí gran parte del propósito de lo que hago es la sensación de que estoy explorando lo desconocido, un deseo de hacer descubrimientos por mi cuenta sin sesgos o mitigaciones de influencias externas. Si hay personas con las que puedo hablar antes, ya sean colegas o protagonistas, a veces los contacto, no siempre. Y dependiendo de la historia (un lugar en tiempos de guerra o de paz, principalmente) me tomo mi tiempo, entrevistando a una amplia gama de personas y viajando alrededor para “explorar” el lugar o me sumerjo inmediatamente. Creo que siempre es bueno y saludable intentar, si hay tiempo, hacer algo descentrado, paralelo o distinto al propósito principal que se tiene; puede ser iluminador ver cosas desde el lado o el margen; te permite pensar claramente al sacarte de una rutina que te encierra, o te permite un marco de referencia alternativo que puede enriquecer tus percepciones y, en último término, la pieza que estás escribiendo.</p>
<blockquote><p>«Llevo libretas, bolígrafos y lápices y un buen sacapuntas, sí, y cuando puedo conseguir, blocs amarillos. En terreno prefiero pequeñas libretas con el espiral arriba».</p></blockquote>
<p><strong>—Mientras reportea, especialmente en tiempos de guerra, ¿qué cosas lleva? ¿Prefiere viajar ligeramente?</strong><br />
Soy supersticioso, por lo que depende de cómo me siento antes de ir a una guerra. Tengo todo el equipamiento: una <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Flak_jacket" target="_blank">chaqueta flak</a> con placas anti-francotirador, gafas de protección contra balas, un casco de Kevlar y también un <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Thuraya" target="_blank">teléfono satelital Thuraya</a> y un <a href="http://www.inmarsat.com/" target="_blank">receptor-transmisor portátil Inmarsat</a>, para conectarme a internet dondequiera que esté en el mundo. Incluso tengo un pequeño generador portátil en caso de que no haya electricidad donde esté, y así puedo ser completamente autónomo, aunque rara vez lo he usado. Tengo un bolso especial donde cabe la mayoría de mi equipo militar/de sobrevivencia —todo lo anterior más un saco de dormir, etc. (excepto el generador)— y a veces lo llevo conmigo y a veces no. De nuevo, depende de cómo me sienta. Hoy en día no llevo cámara —el iPhone hace eso y también ha reemplazado la necesidad de una grabadora. Llevo libretas, bolígrafos y lápices y un buen sacapuntas, sí, y cuando puedo conseguir, blocs amarillos. En terreno prefiero pequeñas libretas con el espiral arriba, pero en la práctica uso cualquier cosa que pueda tener en mis manos. No soy un tipo Moleskine; encuentro pobres sus encuadernaciones y en todo caso son muy caras para usar al ritmo que yo uso las libretas. Hay muchas imitaciones buenas por ahí.</p>
<p>» Sí, prefiero viajar ligeramente, pero si llevo el bolso militar/de sobrevivencia no, por supuesto, aunque a veces lo cargo y lo subo a aviones, en la parte trasera de camionetas y en hoteles, y nunca lo abro. Hoy mientras reporteo suelo cargar una mochila pequeña en mi hombro donde llevo mi laptop, iPhone, cargadores, pasaporte, mapas, libretas y dinero y otros objetos de valor, aquellos que ya no están distribuidos en mi ropa.</p>
<p><strong>—Cuando empieza a escribir, ¿busca cumplir una cuota diaria? ¿Es un proceso estresante o lo disfruta?</strong><br />
No tengo una cuota diaria, como las 500 palabras de Hemingway (¿o eran 250?). Pero sí intento y avanzo. Es muy agotador en las primeras mil palabras —suelo odiar esa parte— y luego se vuelve mucho más fácil después de eso, lo disfruto y, más aún, lo <em>vivo</em>.</p>
<p><strong>—La semana pasada escribió sobre <a href="http://www.newyorker.com/online/blogs/comment/2013/04/neruda-pinochet-thatcher-chile-murder-exhumed.html" target="_blank">Neruda, Pinochet y Thatcher</a>. En Twitter alguien le rectificó el nombre del estadio donde murió Víctor Jara. ¿Cómo han cambiado las redes sociales su forma de hacer periodismo?</strong><br />
Las redes sociales no han cambiado mi forma de hacer periodismo fundamentalmente, no para mis piezas extensas para-la-revista, pero su aparición sí significa que ahora blogueo, como la reflexión sobre Neruda/Pinochet/Thatcher, y, obviamente, su instantaneidad significa que los lectores pueden replicar inmediatamente y, como tú has apuntado, indicar mis errores también. Hay algo de <em>reality show</em> pequeño o de circo romano sobre este tipo de periodismo en tiempos que definitivamente no me gustan, pero reconozco que tiene un poco de encanto y definitivamente disfruta de un rol ascendente en el periodismo diario. Pero no estoy seguro, al final, que sea para mí.</p>
<h4>SOBRE LATINOAMÉRICA</h4>
<p><strong>—¿Cómo evalúa la calidad del periodismo latinoamericano?</strong><br />
Cada vez más impresionante. Mira mi lista (que entregué arriba) con nombres de medios independientes, digitales o impresos, alrededor del hemisferio. La gran mayoría no existía hace una docena de años; esto demuestra un deseo vigoroso y creciente por un periodismo escrito bueno, imparcial y creativo en América Latina; es muy emocionante.</p>
<p><strong>—¿Hay algún tema en nuestra región que le gustaría investigar en este momento?</strong><br />
Me interesa trabajar más para cubrir la última gran frontera del mundo, la cuenca del Amazonas. Es el Salvaje Oeste de nuestro tiempo. Hay más temas, también, pero no quiero mostrar demasiado mi mano.</p>
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		<title>Hollman Morris: «No creo que el movimiento mapuche sea tan ingenuo de entablar relaciones con la guerrilla de las FARC»</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricio Contreras]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 25 Sep 2010 18:50:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Hollman Morris]]></category>
		<category><![CDATA[Latinoamérica]]></category>
		<category><![CDATA[mapuche]]></category>
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					<description><![CDATA[En su <a href="http://www.puroperiodismo.cl/?p=9265" target="_blank">entrevista con <em>Puroperiodismo</em></a><em></em>, además de abordar los difíciles momentos que vivió en Colombia y el riesgoso contexto del periodismo latinoamericano, el periodista Hollman Morris aprovechó de referirse al conflicto mapuche en nuestro país, esbozando una respuesta que engloba todas las reivindicaciones de pueblos indígenas alrededor del continente americano.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>En su <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=9265" target="_blank">entrevista con <em>Puroperiodismo</em></a><em></em>, además de abordar los difíciles momentos que vivió en Colombia y el riesgoso contexto del periodismo latinoamericano, el periodista Hollman Morris aprovechó de referirse al conflicto mapuche en nuestro país, esbozando una respuesta que engloba todas las reivindicaciones de pueblos indígenas alrededor del continente americano.</h3>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-9379" title="Mapuche_L" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2010/09/mapuche_L.jpg" alt="Mapuche_L" width="600" height="300" /></p>
<p><strong>—Acá en Chile se ha agudizado un conflicto entre el Estado y comunidades mapuches, y esto responde a una revindicación histórica de los pueblos originarios. Además, en los últimos meses se ha intentado vincular a estos grupos con las FARC colombianas. ¿Tú sabes algo al respecto?<br />
</strong>Yo tengo noticias de la problemática del pueblo mapuche, pero voy a contestarte lo siguiente. En este momento, en toda nuestra América Latina —desde México, Centroamérica, Colombia, Brasil, Perú, Chile, Argentina— uno de los movimientos y presiones sociales más importantes para la reivindicación de derechos, es el movimiento indígena. Lo que está pasando en Chile no es aislado de lo que está pasando con el movimiento indígena en Colombia, no es aislado de lo que está pasando con el movimiento indígena peruano, sobretodo en el Amazonas, no es aislado de lo que está pasando con algunas comunidades indígenas en Chiapas, México.</p>
<p>Hay que verlo como un todo. Yo veo el movimiento indígena de nuestra América del Sur, Centroamérica, Norteamérica, como una gran expresión de movilidad social, que está reivindicando no solamente los derechos de los pueblos indígenas, sino también los derechos de millones y millones de latinoamericanos.</p>
<p>Hemos visto que la estrategia, tanto en Colombia, en México, en Perú, ha sido tratar de vincular estas expresiones sociales indígenas con movimientos insurgentes, con movimientos alzados en armas, especialmente con la guerrilla de las FARC. Yo no creo que el movimiento mapuche sea tan ingenuo de entablar relaciones con la guerrilla de las FARC, ya que sabemos que la estrategia de los sectores más extremistas, más intolerantes de nuestras sociedades, es utilizar, tratar de armar montajes de vínculos con la guerrilla colombiana de las FARC, para deslegitimar la protesta social en nuestro continente.</p>
<p>Y por otro lado, yo pediría que la guerrilla de las FARC —como lo he dicho públicamente en Colombia— respetara la autonomía de los procesos sociales, especialmente la autonomía del proceso social de los pueblos indígenas, en Colombia y en cualquier parte del mundo.</p>
<p style="text-align: right;"><strong><a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=9265" target="_blank">Volver a la entrevista principal</a></strong></p>
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