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	<title>investigación periodística &#8211; Puroperiodismo</title>
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	<description>La revista digital de Periodismo UAH.</description>
	<lastBuildDate>Wed, 25 Aug 2021 17:58:19 +0000</lastBuildDate>
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		<title>Descuidados: las fallas en el sistema que tienen a ⅔ de pacientes sin acceso a cuidados paliativos de calidad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Puroperiodismo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Aug 2021 11:16:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Reportajes]]></category>
		<category><![CDATA[Cuidados paliativos]]></category>
		<category><![CDATA[investigación periodística]]></category>
		<category><![CDATA[salud]]></category>
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					<description><![CDATA[A pesar de que gran parte de los centros de salud del país tienen unidades de Cuidados Paliativos, estos no se componen de la manera que sugiere la Asociación Latinoamericana de Cuidados Paliativos, ya que algunos incluso, se integran por un solo profesional. En cuanto a la formación de profesionales, sólo tres universidades imparten cursos obligatorios respecto a la especialidad. Mientras tanto, el sistema GES sólamente proporciona cuidados paliativos a patologías oncológicas. Deficiencias sistemáticas que dejan a más de 43.700 pacientes no oncológicos sin acceso a atención de calidad, que equivalen a cerca de 2/3 de las personas que hoy sufren enfermedades crónicas o terminales que requieren este tipo de tratamientos en Chile. //
Por Fabián Marambio y Sebastián Paillafil*]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;"><i><span style="font-weight: 400;">A pesar de que gran parte de los centros de salud del país tienen unidades de Cuidados Paliativos, estos no se componen de la manera que sugiere la Asociación Latinoamericana de Cuidados Paliativos, ya que algunos incluso, se integran por un solo profesional. En cuanto a la formación de profesionales, sólo tres universidades imparten cursos obligatorios respecto a la especialidad. Mientras tanto, el sistema GES solamente proporciona cuidados paliativos a patologías oncológicas. Deficiencias sistemáticas que dejan a más de 43.700 pacientes no oncológicos sin acceso a atención de calidad, que equivalen a cerca de 2/3 de las personas que hoy sufren enfermedades crónicas o terminales que requieren este tipo de tratamientos en Chile.</span></i></h3>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #ff0000;"><i><span style="font-weight: 400;">Por Fabián Marambio y Sebastián Paillafil*</span></i></span></p>
<hr />
<h5><b><i>*Este reportaje fue realizado durante el primer semestre de 2021 para el curso Periodismo de Investigación de la Escuela de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado, dictado por el profesor Juan Pablo Figueroa.</i></b></h5>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">“Señor Presidente, señores senadores: se ha aprobado en general, por la unanimidad de sus integrantes, el boletín 12507 sobre Reconocimiento y Protección de los Derechos de las Personas con Enfermedades Terminales y el Buen Morir”. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Con estas palabras de Julio Cámara, secretario de la Comisión de Salud del Senado, y luego de 785 días -entre los que transcurrieron un estallido social, el comienzo de un histórico proceso constituyente y una pandemia sin precedentes que colapsó y llevó al límite los sistemas de salud en Chile-, se aprobaba en general el </span><a href="https://www.camara.cl/legislacion/ProyectosDeLey/tramitacion.aspx?prmID=13038&amp;prmBOLETIN=12507-11" target="_blank"><span style="font-weight: 400;">proyecto de ley de Cuidados Paliativos Universales</span></a><span style="font-weight: 400;"> que presentó el Ejecutivo el 27 de marzo de 2019 y que actualmente se encuentra en su segundo trámite constitucional. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La iniciativa tiene como principal objetivo instaurar cuidados paliativos universales independiente de la patología, mejorando lo que existe actualmente en el Sistema de Garantías Explícitas de la Salud (GES), donde solo se cubren con este tipo de tratamiento las enfermedades oncológicas. Lo anterior, según cifras de la Sociedad Médica de Cuidados Paliativos de Chile (SMCP) y el Programa de Medicina Paliativa de la Pontificia Universidad Católica, deriva en que 47.713 pacientes no oncológicos no tengan acceso a ellos (</span><a href="https://es.scribd.com/document/521585955/Desafios-de-la-atencion-domiciliaria-en-Cuidados-Paliativos-y-Ley-de-Cuidados-Paliativos-Universales" target="_blank"><span style="font-weight: 400;">ver documento</span></a><span style="font-weight: 400;">).</span></p>
<p><iframe id="doc_78429" class="scribd_iframe_embed" title="Desafíos de la atención domiciliaria en Cuidados Paliativos y Ley de Cuidados Paliativos Universales" src="https://es.scribd.com/embeds/521585955/content?start_page=1&amp;view_mode=scroll&amp;access_key=key-sa64mTTRD3Fx32DH2V1B" width="100%" height="600" frameborder="0" scrolling="no" data-auto-height="false" data-aspect-ratio="1.3323485967503692"></iframe></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Los cuidados paliativos mejoran la calidad de vida de los pacientes y son otorgados a aquellos con enfermedades avanzadas o en etapa terminal. Estos no solo consideran el alivio del dolor, sino que también la prevención del sufrimiento del paciente y su familia desde un punto de vista multidisciplinario, abordando los aspectos físicos, psicológicos, socio espirituales y familiares.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Existe una amplia lista de enfermedades, aparte del cáncer, que requieren este tipo de cuidados, tales como el VIH/Sida, demencia, enfermedades cardíacas y pulmonares, insuficiencia renal. También están las enfermedades neurodegenerativas del sistema nervioso como Parkinson, esclerosis múltiple (EM) y esclerosis lateral múltiple (ELA). Y eso es sólo por mencionar algunas. El problema es que en Chile no existe un programa público que regule los cuidados paliativos para patologías diferentes a las oncológicas. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“Entonces, sucede que no están los fármacos o no están los equipos capacitados para tratarlos. En el sistema privado pasa algo similar: como no está garantizado, [los y las pacientes] deben costearlo desde su plan de salud o comprar los medicamentos desde su bolsillo”, advierte</span><span style="font-weight: 400;"> Alfredo Rodríguez, vicepresidente de la SMCP y encargado de Docencia en Clínica La Familia, el único establecimiento especializado en este tipo de tratamientos en el país.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Esto es solo la punta de un iceberg más grande y con problemas sistemáticos que parten de las áreas académicas. De las 20 universidades chilenas que imparten la carrera de medicina, solo tres tienen como curso obligatorio los cuidados paliativos: </span><span style="font-weight: 400;">la </span><span style="font-weight: 400;">Universidad Católica, la Universidad Católica del Norte y la Universidad Austral. L</span><span style="font-weight: 400;">o anterior desencadena que un bajo porcentaje de profesionales de la salud tengan conocimientos básicos en la especialidad.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Una serie de profundas deficiencias que no solo dejan a la deriva a todos los pacientes no oncológicos que necesitan cuidados paliativos y que deben solventar con lo que les ofrece su plan de salud, ya sea privado o público. También afecta a los equipos de trabajo que brindan estos cuidados, ya que no se les otorgan las competencias necesarias para desempeñar este tipo de atención.</span></p>
<h2>Des-Cuidados<b> </b></h2>
<p><span style="font-weight: 400;">En medio de una zona residencial de la comuna de La Florida, un letrero le da esperanzas y apoyo a un gran número de familias excluidas por el sistema de salud. Se trata de la</span><a href="https://www.clinicafamilia.cl/" target="_blank"><span style="font-weight: 400;"> Clínica Familia</span></a><span style="font-weight: 400;">, fundación privada que desde 2018 es el único centro hospitalario del país dedicado a cuidados paliativos para pacientes oncológicos y no oncológicos, en particular, para aquellos de escasos recursos y que su condición social no les permite tener los cuidados necesarios en casa.  </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“Clínica Familia es una fundación que en su gestión es privada, pero que recibe recursos públicos. Nosotros atendemos pacientes oncológicos y no oncológicos, pero es un número menor frente a la gran necesidad de cuidados paliativos no oncológicos que hay”, dice Rodríguez, quien ha visto cómo un cientos de pacientes y sus familias han llegado hasta la institución para recibir una atención que es ajena para el sistema GES.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Según cifras del Ministerio de Salud (Minsal) expuestas ante la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados en 2019 por la subsecretaria de Salud Pública, Paula Daza, de las 100 mil personas que fallecen al año en Chile, 47 mil requieren cuidados paliativos, pero apenas una pequeña porción puede acceder a ellos.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Desde Clínica Familia estiman que la necesidad de cuidados paliativos se reparte así: ⅓ pacientes oncológicos y ⅔ pacientes no oncológicos. Es decir, por cómo está diseñada actualmente la ley, sólo los primeros tienen garantías de acceso, de cobertura financiera y de oportunidades en el sistema público. Los segundos no.</span></p>
<p><iframe title="YouTube video player" src="https://www.youtube.com/embed/z5DzCAlKdPU" width="560" height="315" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La exclusión de enfermedades no oncológicas en el GES deja a la deriva a miles de pacientes y familias, prohibiéndoles el acceso a fármacos y a equipos capacitados en cuidados paliativos. En el sistema privado pasa algo similar y, como no está garantizado, deben costearlo desde su plan de salud y como frecuentemente ocurre, comprar los medicamentos desde su bolsillo. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La dificultad en tener acceso a cuidados paliativos por parte de los pacientes no oncológicos tiene diversas aristas. En primer lugar, cuando se creó en 1995 el </span><a href="http://www.repositoriodigital.minsal.cl/bitstream/handle/2015/917/Norma-Programa-Nacional-Alivio-del-Dolor-por-C%c3%a1ncer-y-Cuidados-Paliativos-2009-2010%20%281%29.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y" target="_blank"><span style="font-weight: 400;">Programa Nacional de Alivio al Dolor por Cáncer y Cuidados Paliativos en Chile</span></a><span style="font-weight: 400;">, y posteriormente, en 2005, cuando la materia fue incorporada al GES, había una mayor evidencia y antecedentes para detectar a pacientes con una patología oncológica avanzada y con una expectación de vida limitada. Junto con ello, existía un amplio conocimiento en cuanto a formación y manejo de cuidados paliativos, en comparación a otras patologías. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">A pesar de los años y de ahora sí disponer de instrumentos que anteriormente no se contaban, no se ha intervenido el GES para ampliar el abanico de enfermedades y de pacientes beneficiarios de cuidados paliativos en Chile. “Uno, por estimar cuál es la población beneficiaria y para eso faltaban criterios que ahora ya se disponen con mayor facilidad. Faltaban instrumentos de evaluación para poder detectar aquellos pacientes con necesidades paliativas que ahora ya están disponibles y también faltaba cuantificar cuán caro y cuánto encarecía el sistema de salud, y si se contaba o no con los recursos. Por otra parte, está también la parte legislativa sobre eso”, afirma Rodríguez.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Una de las patologías que hasta el momento no tiene garantizado el acceso a cuidados paliativos es el síndrome neurodegenerativo Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), la cual se encuentra incorporada únicamente en la </span><a href="https://www.leychile.cl/navegar?idNorma=1078148" target="_blank"><span style="font-weight: 400;">Ley 20.850</span></a><span style="font-weight: 400;">, más conocida como Ley Ricarte Soto, cubriendo el equipamiento mínimo necesario de un paciente: colchón antiescara, cojín, silla neurológica, silla de baño, aspirador de secreciones, bipap respiratorio y equipo comunicacional. Sin embargo, no existe ayuda en cuanto a cuidados paliativos para la persona enferma y su familia.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“La ELA es una enfermedad de muy alto costo de solventar, sobre todo cuando se llega a etapa de postración por los cuidados 24/7 que requiere un paciente. Hoy con el único apoyo estatal que se cuenta es con la Ley Ricarte Soto. En materia de medicamentos y cuidados al hogar, el sistema está acéfalo”, lamenta Carolina Bisquertt, directora de la Corporación ELA Chile.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">De acuerdo al registro de ELA Chile, hay 12.000 pacientes diagnosticados con el síndrome e inscritos en la corporación. De ellos, 600 son atendidos actualmente.</span></p>
<h2>Mucho con poco</h2>
<p><span style="font-weight: 400;">“Nosotros somos paliativistas para todos. En el caso mío, imagina que te llama un médico y te dice, ‘María José, tengo un niño que está en muy malas condiciones porque está con una cardiopatía avanzada y está con dolor’. ¿Le vas a decir que no lo puedes ayudar? Ahí depende de la buena voluntad de cada uno. Yo lo ayudo. En los registros aparece que yo lo veo, pero en el fondo no está ingresado al programa de cuidados paliativos en ninguna parte. Ese paciente no queda en los registros de cuidados paliativos. Y así habemos muchos que vemos pacientes fuera de programa”, relata María José Errázuriz, enfermera y coordinadora de la Unidad de Alivio del Dolor y Cuidados Paliativos en el Hospital Calvo Mackenna y vocera del movimiento </span><i><span style="font-weight: 400;">¡Paliativos Ahora! </span></i></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Así como Errázuriz, los trabajadores de la salud que se desempeñan en el área se las ingenian con lo que tienen para proporcionar cuidados paliativos, ya que al no contar con un plan que los contemple, el sistema no genera el personal humano ni técnico suficiente ni los insumos y/o fármacos necesarios para el manejo de síntomas de una patología avanzada.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">De acuerdo con la SMCP, un equipo especializado de cuidados paliativos debiese conformarse -en estándares mínimos- por un/a médico, un/a enfermero/a y un/a encargado/a psicosocial (ya sea psicólogo/a o trabajador/a social). A partir de ahí se podrían agregar distintos profesionales, según recursos y disponibilidad.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">De acuerdo con </span><a href="https://es.scribd.com/document/521585955/Desafios-de-la-atencion-domiciliaria-en-Cuidados-Paliativos-y-Ley-de-Cuidados-Paliativos-Universales" target="_blank"><span style="font-weight: 400;">un documento </span></a><span style="font-weight: 400;">preparado por Alfredo Rodríguez y la doctora Carolina Jaña, ambos docentes del Programa de Medicina Paliativa de  la Facultad de Medicina de la Universidad Católica, para pacientes oncológicos se necesitan al menos 229 médicos que tengan 44 horas exclusivas destinadas a la unidad de cuidados paliativos y sólo hay 88 a lo largo del país.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Es importante destacar que existen las unidades de cuidados paliativos y los equipos/unidades móviles de cuidados paliativos. La principal diferencia entre ambos es que las unidades cuentan con camas asignadas especial y exclusivamente para cuidados paliativos. Los otros se pueden hospitalizar y tratar en camas asignadas para otros servicios. Al mismo tiempo, existen los equipos mixtos que, además de cumplir con los requisitos anteriores, pueden desplazarse fuera del hospital con consulta domiciliaria o consultorios comunitarios.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En base a lo anterior y </span><a href="https://es.scribd.com/document/521585955/Desafios-de-la-atencion-domiciliaria-en-Cuidados-Paliativos-y-Ley-de-Cuidados-Paliativos-Universales" target="_blank"><span style="font-weight: 400;">según registros solicitados vía Ley de Transparencia</span></a><span style="font-weight: 400;">, de los 1.359 establecimientos de salud distribuidos en 19 Servicios de Salud analizados a lo largo del país, tan solo 35 cuentan con unidades de cuidados paliativos, por lo que equipos de primer nivel que cumplen con los estándares mínimos que solicitan los expertos.</span></p>
<div id="attachment_30909" style="width: 760px" class="wp-caption aligncenter"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-30909" class="size-full wp-image-30909" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2021/08/Banco-Unsplash-2.jpeg" alt="Foto: Unsplash" width="750" height="500" /><p id="caption-attachment-30909" class="wp-caption-text">Foto: Unsplash</p></div>
<p><span style="font-weight: 400;">La poca cantidad de unidades especialistas en cuidados paliativos la deben suplir los mismos profesionales que se desempeñan en el área, lo que, aparte de generar un desgaste físico, también provoca uno psicológico. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“Yo creo que nadie te puede decir que no se ha sentido sobrepasado y que a veces le gustaría poder haber hecho las cosas distintas (&#8230;) Una de las cosas que también hay que hacer es preocuparse de la salud mental de los equipos de paliativos. Nosotros debiésemos tener un equipo de salud mental que no sea la misma psicóloga que trabaja contigo en el equipo de paliativos. Porque te dicen pregúntale a la psicóloga, pero ella trabaja contigo y está igual de mal porque está viendo a los mismos pacientes”, expresa Errázuriz.</span></p>
<h2>Una materia dejada de lado<b> </b></h2>
<p><span style="font-weight: 400;">Según <a href="https://www.mifuturo.cl/buscador-de-estadisticas-por-carrera/" target="_blank">estadísticas de MiFuturo.cl</a></span><span style="font-weight: 400;">, en 2019 egresaron 1.817 estudiantes de la carrera de medicina en las distintas universidades del país. Del total de nuevos profesionales, sólo 45 de la Universidad Católica del Norte, 69 de la Universidad Austral y 119 de la Pontificia Universidad Católica de Chile egresaron con conocimientos en cuidados paliativos. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En la carrera de enfermería el panorama no es diferente: sólo dos de las 45 instituciones que la imparten tienen en su malla curricular un ramo obligatorio de la especialidad. Como complemento, la Universidad Diego Portales (UDP) imparte un curso optativo de cuidados paliativos.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El curso </span><i><span style="font-weight: 400;">Cuidados Paliativos y Fin de la Vida</span></i><span style="font-weight: 400;"> se imparte año tras año con 60 cupos; 30 para el primer semestre y 30 para el segundo. En 2020, según propios registros de la universidad, se colmaron la totalidad de los cupos disponibles. En el primer semestre de este año tampoco quedaron vacantes. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Para la doctora Alejandra Palma, jefa de la Sección de Cuidados Continuos y Paliativos del Hospital Clínico de la Universidad de Chile y presidenta del Comité de Medicina Paliativa del Adulto de la Corporación Nacional de Certificaciones Médicas (CONACEM), “es fundamental instruir cuidados paliativos en pregrado porque, en el fondo, ese conocimiento debería ser de distintos niveles: conocimientos básicos para todos los profesionales de la salud que tengan contactos con enfermedades avanzadas; intermedio para gente que tenga contacto con más pacientes, y; especialista para los que se dedican a pacientes más complejos. Todos los niveles son necesarios porque eso permite que se desarrolle la disciplina a un buen nivel en el país y que haya profesionales disponibles para todos los pacientes y familias que lo necesitan”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El 9 de mayo de este año, </span><i><span style="font-weight: 400;">El Mercurio</span></i><span style="font-weight: 400;"> publicaba el inicio del proceso de certificación de médicos en competencias en medicina paliativa como especialidad, otorgado por CONACEM. Con esto, se busca aumentar el conocimiento que adquirieron en pregrado y darle la mayor cantidad de competencia a los trabajadores del área para dar la mejor prestación de servicios posibles.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“Es importante porque, por ahora, no tenemos profesionales que tengan certificadas sus competencias en el área. Hay que desarrollar formación de calidad para que la prestación de cuidados paliativos esté hecha por profesionales competentes que aseguren que la calidad de la provisión sea de calidad. Es fundamental en cualquier área de la salud”, advierte Palma.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En cuanto al resto de áreas de la salud con las que se debería conformar un equipo de cuidados paliativos, no tienen en pregrado cursos sobre el tema ni mucho menos existen especializaciones.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“Todas las carreras de salud deberían tener dentro de su malla curricular, al menos, electivos que contemplen el cuidado paliativo o el proceso final de vida de nuestros pacientes; es indispensable. Principalmente porque nuestra formación está en el curar y en el tratar, pero no en el acompañar. Entonces, ocurre que, por ejemplo, nosotros salimos de la universidad y si vamos a cuidados paliativos, nos encontramos con una realidad que no estamos preparados para enfrentar desde lo profesional ni desde lo emocional”, comenta Andrea Ortíz, psicooncóloga, máster en Cuidados Paliativos e integrante de la mesa asesora del Minsal en cuidados paliativos.</span></p>
<div id="attachment_30911" style="width: 810px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-30911" class="size-medium wp-image-30911" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2021/08/descarga-13-800x495.jpeg" alt="FOTO: Diarioconstitucional.cl" width="800" height="495" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2021/08/descarga-13-800x495.jpeg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2021/08/descarga-13-1024x633.jpeg 1024w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2021/08/descarga-13.jpeg 1600w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /><p id="caption-attachment-30911" class="wp-caption-text">FOTO: Diarioconstitucional.cl</p></div>
<h2>A paso lento</h2>
<p><span style="font-weight: 400;">El 2 de abril de 2019, “</span><i><span style="font-weight: 400;">Avengers: Endgame</span></i><span style="font-weight: 400;">”, el último filme de la saga de Avengers estrenó un nuevo trailer colapsando y provocando fallas en la preventa online. Ese mismo día, Colo Colo debutaba ante Universidad Católica de Ecuador por Copa Sudamericana. La misma mañana, ingresaba a la Cámara de Diputados el proyecto de ley de Cuidados Paliativos Universales mediante un mensaje del Presidente Sebastián Piñera.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El proyecto tiene como finalidad generar un marco normativo para ampliar los cuidados paliativos integrales al resto de enfermedades que los necesiten, y no enfocarse sólo en el cáncer. Con esto no solamente se busca ayudar en el acompañamiento de los pacientes, sino también otorgar un apoyo psicológico a las familias y a los cuidadores de los mismos.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Para Carolina Jaña, médico y jefa de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Clínico UC, “es importante contar con un sistema de cuidado de los pacientes para las etapas más avanzadas de cualquier tipo de enfermedad, no sólo del cáncer. Es crucial que la ley considere un financiamiento asociado a las nuevas prestaciones necesarias, junto con potenciar y asegurar la educación de los profesionales que deberán atender a estos pacientes”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Tras su ingreso a la Comisión de Salud del Senado, el proyecto estuvo entrampado durante un año, 10 meses y tres días en su segundo trámite constitucional antes de ser aprobado en general, a pesar de la suma urgencia que se le había asignado el Ejecutivo. Paralelamente, proyectos como el de la eutanasia progresaba en sus distintas etapas.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“No se avanza con la ley de Cuidados Paliativos Universales porque la ley de eutanasia es más atractiva para los políticos. Y dos, la ley de Cuidados Paliativos Universales requiere financiamiento, por lo tanto, desde el Ejecutivo, si no patrocina la ley con financiamiento, no va llegar a ningún lado”, afirma Alfredo Rodríguez.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Con una mirada esperanzadora, los expertos en cuidados paliativos confían en que el proyecto se potencie junto a un financiamiento acorde a lo que se necesita y, de esta manera, generar un punto de inflexión en la historia que cambien la vida de quienes han sido dejados de lado todos estos años por el sistema. Dice Andrea Ortiz: “Uno espera que con una ley de cuidados paliativos se puedan destinar recursos, porque si no, nos quedamos en nada”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Actualmente, el proyecto continúa en su segundo trámite a la espera de la aprobación en particular de cada una de sus diferentes indicaciones. En la sesión de la comisión del pasado 6 de julio, el ministro de Hacienda, Rodrigo Cerda, se comprometió a ingresar una indicación presupuestaria, cosa que sucedió a mediados de julio (</span><a href="https://www.camara.cl/verDoc.aspx?prmID=28902&amp;prmTIPO=OFICIOPLEY"><span style="font-weight: 400;">ver informe</span></a><span style="font-weight: 400;">). Desde entonces, el gobierno ya dos veces le ha puesto suma urgencia al proyecto. Su último movimiento a la fecha: el 24 de agosto, cuando</span><a href="https://www.camara.cl/verDoc.aspx?prmID=23937&amp;prmTIPO=INFORMEPLEY"><span style="font-weight: 400;"> la Comisión de Hacienda del Senado emitió su informe</span></a><span style="font-weight: 400;">, donde se señala que el costo de implementación para el primer año sería de poco más de $13.473 millones y que durante ese primer período se estima que serán 2.471 los pacientes atendidos.  </span></p>
<p><iframe loading="lazy" id="doc_6238" class="scribd_iframe_embed" title="Informe Comisión Hacienda del Senado (24/8/21)" src="https://es.scribd.com/embeds/521585147/content?start_page=1&amp;view_mode=scroll&amp;access_key=key-awDFjDbVy0cOocQr5Wao" width="100%" height="600" frameborder="0" scrolling="no" data-auto-height="false" data-aspect-ratio="0.6536231884057971"></iframe></p>
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			</item>
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		<title>Recetario de investigación: Tania Tamayo cuenta las dificultades y aprendizajes de «Incendio en la Torre 5»</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/recetario-de-investigacion-tania-tamayo-cuenta-las-dificultades-y-aprendizajes-de-incendio-en-la-torre-5/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Francisca Molina]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 29 Dec 2016 18:52:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Ediciones B]]></category>
		<category><![CDATA[investigación periodística]]></category>
		<category><![CDATA[libro]]></category>
		<category><![CDATA[Recetario de investigación]]></category>
		<category><![CDATA[Tania Tamayo]]></category>
		<category><![CDATA[tratamiento del dolor]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.puroperiodismo.cl/?p=27852</guid>

					<description><![CDATA[La madrugada del 8 de diciembre de 2010 un incendio en la cárcel de San Miguel terminó con la vida de 81 personas. Durante dos años la periodista Tania Tamayo entrevistó a más de treinta personas, revisó documentos y tuvo conversaciones con autoridades, sobrevivientes y bomberos. Su investigación "Incendio en la Torre 5" (Ediciones B, 2016) es un descenso al mundo carcelario: el negocio de las concesiones, la precariedad de la vida —tanto de reclusos como gendarmes— y la displicencia de la justicia para encontrar culpables. En este "Recetario de investigación", Tania nos cuenta sobre la organización del trabajo, las dificultades en el camino y cómo fue encontrar a quienes vivieron el horror.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>La madrugada del 8 de diciembre de 2010 un incendio en la cárcel de San Miguel terminó con la vida de 81 personas. Durante dos años la periodista Tania Tamayo entrevistó a más de treinta personas, revisó documentos y tuvo conversaciones con autoridades, sobrevivientes y bomberos. Su investigación «Incendio en la Torre 5» (Ediciones B, 2016) es un descenso al mundo carcelario: el negocio de las concesiones, la precariedad de la vida —tanto de reclusos como gendarmes— y la displicencia de la justicia para encontrar culpables. En este «Recetario de investigación», Tania nos cuenta sobre la organización del trabajo, las dificultades en el camino y cómo fue encontrar a quienes vivieron el horror. » <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=27497">Lee los dos primeros capítulos de «Incendio en la Torre 5»</a>.</h3>
<div id="attachment_27853" style="width: 1050px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-27853" class="wp-image-27853 size-full" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/12/taniatamayo_libro.jpg" alt="taniatamayo_libro" width="1040" height="817" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/12/taniatamayo_libro.jpg 1040w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/12/taniatamayo_libro-764x600.jpg 764w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/12/taniatamayo_libro-967x760.jpg 967w" sizes="auto, (max-width: 1040px) 100vw, 1040px" /><p id="caption-attachment-27853" class="wp-caption-text">La periodista Tania Tamayo y la portada de su investigación. Foto: Amaia Diez, gentileza de Ediciones B.</p></div>
<p><strong>—¿Qué gatilló que investigaras más allá de la noticia que todos conocíamos? </strong><br />
Evidentemente es la tragedia carcelaria más grande de la historia de Chile. Y todas esas imágenes que vimos de dolor y horror en esas transmisiones que se hacían en directo. Entonces sentí que un relato como ese no podía pasar a la historia sólo desde el punto de vista de la tragedia sin contexto. Y eso me gatilló. Pensar lo importante que era hacer una buena investigación en todos los aspectos y dar cuenta, en términos concretos, más que de mero análisis, cómo se fueron sucediendo los hechos y cómo se implantó el manto de la desidia y la impunidad administrativa.</p>
<p><strong>—¿Cómo organizaste todo: los tiempos, las entrevistas, los documentos, la escritura?</strong><br />
Fue muy duro, porque había mucha información que no estaba en ninguna parte. Por un lado había que generar confianza en las fuentes que pudiesen entregarla y por otro elevar un sinfín de solicitudes por Ley de Transparencia que no llegaban a tiempo o que no era lo que solicitábamos. Para hacer un investigación importante que tuviera un elemento humano, dramático y real, pero además diera cuenta del sistema penitenciario en sí. Trabajé con una ayudante de investigación, Javiera Valenzuela, con quien sistematizamos todo: recursos de amparo, fichas de clasificación de gendarmería, documentos claves, el expediente en sí. En fin.</p>
<p><strong>—¿Qué fue lo más fácil?</strong><br />
Nada fue fácil, encontrar a sobrevivientes que pudieran y quisieran hablar, armar un solo relato con las más de treinta fuentes, hacer coincidir o comparar versiones entre bomberos y gendarmes, por darte un ejemplo: entrevistar a aquellos que por pertenecer a instituciones tenían miedo de hablar. Pero tal vez, lo menos difícil fue contactar a las autoridades de la época como el ministro Bulnes, el juez Alejandro Huberman, o los directores de Gendarmería, porque —me imagino— entendieron que era importante que entregaran su visión de lo sucedido. Y su implicancia relevante en alguno de los episodios de la tragedia.</p>
<p><strong>—¿Cuáles fueron las principales dificultades?</strong><br />
Encontrar a quienes vivieron el horror y generar la confianza tal para que hablaran de aquello. Y luego armar un mapa conceptual que permitiera dar cuenta del “estado” de las cárceles chilenas y Gendarmería. No quería que fuera un trabajo que solo hablara del incendio, sino más bien que estableciera ese “estado” de las cosas y que funciona muchas veces de forma amateur. Tal vez otro espacio difícil de la investigación fue encontrarse con la realidad de aquellos que estuvieron tan cerca de la muerte. Todos chilenos jóvenes. Bomberos, gendarmes y reos víctimas del incendio. Estos últimos con un promedio de edad de 24 años.</p>
<p><strong>—¿Hubo algún riesgo?</strong><br />
No, riesgo no.</p>
<p><strong>—¿Qué fue lo más complejo: el reporteo o la escritura?</strong><br />
El reporteo siempre es duro, no termina nunca, no termina ni el último día en que estas terminando de escribir, por eso creo que es más protagónico. En la escritura uno se da lujos. Tuve varias conversaciones con mi editora para ver cómo plantear esta historia tan amplia y compleja y finalmente me acuerdo que ella me aconsejó para que lo trabajásemos como un rompecabezas, de esa manera nunca nos alejábamos del incendio y eso también permitía adentrarnos en otros temas como la historia de gendarmería, el cuoteo político, las distintas administraciones y sus características y falencias, las muchas veces en que fue evidente la negligencia en las investigaciones o los sumarios administrativos, etc. Los 42 millones que se pagaron por arreglos que no se hicieron correctamente y que fueron recibidos “conforme” por Gendarmería. En fin. La historia del incendio, sus causas y lo que vino como un mamotreto de falencias conforman la historia de un abandono. La estructura tenía que hablar de todo aquello, y es un trabajo duro, pero no como el reporteo. Si no hay reporteo la escritura por buena que sea no se sustenta.</p>
<p><strong>—¿Qué es lo que más te impactó durante la investigación? </strong><br />
Las horribles y crudas imágenes del incendio.</p>
<p><strong>—¿Qué resguardos o precauciones tomaste para investigar un tema —la muerte de 81 personas en una cárcel— que involucra tanto dolor? </strong><br />
Los resguardos emocionales tal vez. Pero tampoco una es muy consciente de aquello. Tal vez es un arma que subyace de manera tácita y que la entrega la costumbre.</p>
<p><strong>—¿Crees que hay un límite en el uso de fuentes anónimas? </strong><br />
El límite es el aporte de la información. No existe un número de mínimo o máximo, si es que, por ejemplo, tienes a gran parte de los protagonistas “en on”. Los límites tienen que ver con lo que te entregue, uno sabe cuando vale o no la pena. Cuándo es una primicia lo que te está entregando, cuánto valor tiene aquello, qué tan verdad puede ser, sobre todo —además— si siempre estás cotejando la información. Todo eso se sopesa. Luego de eso lo importante es solo la protección que le debes dar.</p>
<p><strong>—¿Alguna anécdota que te haya ocurrido?</strong><br />
Una vez caminamos con Javiera a una población para encontrarnos con un sobreviviente. El tipo nos pidió dinero o zapatillas a cambio. Estaba muy agresivo. Como no tuvo una respuesta favorable, nos echó del lugar. Después pidió disculpas, pero, más que sentir uno como periodista que es algo personal, es evidente que hablaba desde el dolor y la herida de una displicencia perenne de los actores de la sociedad y el Estado que lo debieran haber apoyado.</p>
<p><strong>—¿Qué aprendiste al terminar?</strong><br />
Ratifiqué que en Chile algunas muertes valen más que otras y que en general los cargos de confianza de los Gobiernos nunca van a ser tocados.</p>
<hr />
<p><em>¿Crees que deberíamos incorporar otras preguntas al «Recetario de investigación»? <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?page_id=5142" target="_blank">Escríbenos</a>. </em></p>
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			</item>
		<item>
		<title>Lee un extracto del primer capítulo de «Historias de clandestinidad», de Sofía Tupper</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/lee-un-extracto-del-primer-capitulo-de-historias-de-clandestinidad-de-sofia-tupper/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Sofía Tupper]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 22 Nov 2016 20:39:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[#LecturasPuroperiodismo]]></category>
		<category><![CDATA[adelanto de libro]]></category>
		<category><![CDATA[dictadura]]></category>
		<category><![CDATA[investigación periodística]]></category>
		<category><![CDATA[libro]]></category>
		<category><![CDATA[Sofía Tupper]]></category>
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					<description><![CDATA[Durante la dictadura militar en Chile (1973-1990) hubo personas que tuvieron que abandonar sus identidades —la familia, los recuerdos, incluso sus rostros— y asumir nuevos roles, muchos con el objetivo de derrotar al régimen. Presentamos un extracto del primer capítulo de esta investigación de la periodista Sofía Tupper que recoge cuatro testimonios de personas que vivieron en la clandestinidad durante esa época. Agradecemos a Ediciones B que nos facilitó este adelanto.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>Durante la dictadura militar en Chile (1973-1990) hubo personas que tuvieron que abandonar sus identidades —la familia, los recuerdos, incluso sus rostros— y asumir nuevos roles, muchos con el objetivo de derrotar al régimen. Presentamos un extracto del primer capítulo de esta investigación de la periodista Sofía Tupper que recoge cuatro testimonios de personas que vivieron en la clandestinidad durante esa época. Agradecemos a Ediciones B que nos facilitó este adelanto.</h3>
<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/11/historiasdeclandestinidad_portada.jpg" alt="Portada clandestinidad.indd" width="720" height="1108" class="alignnone size-full wp-image-27696" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/11/historiasdeclandestinidad_portada.jpg 720w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/11/historiasdeclandestinidad_portada-390x600.jpg 390w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/11/historiasdeclandestinidad_portada-494x760.jpg 494w" sizes="auto, (max-width: 720px) 100vw, 720px" /></p>
<p style="text-align: center;"><strong>CAPÍTULO I</strong></p>
<p style="text-align: center;">LA ÚNICA MUJER</p>
<p>Tiene varios nombres*. En un comienzo fue Gabriela, luego Rebeca y terminó siendo Fabiola. Es una mujer sin cara, aunque todo Chile pudo verla por televisión abierta en la serie “Guerrilleros” de Chilevisión. Tras la peluca rubia y esa gruesa capa de maquillaje, se escondía ella. Es la única mujer que participó directamente en el atentado contra el dictador Augusto Pinochet el 7 de septiembre de 1986 y fue parte de múltiples operaciones realizadas por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, grupo revolucionario en el cual militó durante siete años. Sentada en un café que no tiene dirección, cuenta su historia con cautela, en voz baja, después de haber vivido clandestina por casi dos décadas.</p>
<p><strong>Toma y asalto: Radio Minería</strong></p>
<p>El 1 de mayo de 1984 se celebraba el día internacional del trabajo. El Parque O’Higgins se vio desbordado de gente que pedía a gritos el fin de la dictadura. Se trataba de una nueva Jornada de Protesta Nacional, esta vez, convocada por el Comando Nacional de Trabajadores. Con gritos y lienzos en mano, se planteaba como objetivo la vuelta a la democracia, el fin del Plan Laboral y el fin de la represión, entre otras demandas.</p>
<p>Según los organizadores de la manifestación, la convocatoria bordeó las 250 mil personas y aunque las cifras oficiales hablaron de 100 mil asistentes (incluso el periodista de TVN Rafael Kittsteiner, famoso por su obsecuencia con Pinochet, dijo en pantalla que “apenas 5.000 personas llegaron a la concentración”), se hizo evidente el hastío generalizado del pueblo. Junto a esa oposición pública, que citaba a concentraciones, llamaba a paros nacionales y tenía caras visibles que hablaban con frecuencia en los pocos medios contrarios a la dictadura, había otra, radical, armada, organizada desde el Partido Comunista. Se trataba del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, brazo armado del PC, cuya creación se había implementado luego de un largo análisis donde participaron los principales líderes del partido, todos en el exilio. En 1980 el histórico secretario general del Partido Comunista chileno, Luis Corvalán, en un difundido discurso, había declarado la legitimidad de la lucha armada y en los siguientes  tres años se fue configurando el aparato militar que resultó en un grupo de guerrilla urbana listo para actuar en nuestro país. Esto rompía la historia del PCCH, que desde su fundación había desdeñado la vía armada y fue durante el gobierno de Salvador Allende uno de los bastiones de la legalidad, en oposición al MIR y a la combativa del Partido Socialista (los llamado Elenos).** La estrategia se llamó “Política de guerra popular de las masas”, sus comandantes eran hombres con experiencia en combate en Nicaragua y con entrenamiento militar en Cuba y países de Europa Oriental. La tropa fue reclutada en Chile: trabajadores, estudiantes, profesionales. Todos ellos hastiados de la dictadura, ahogados por la crisis económica que entraba en su tercer año sin señales de mejora y con el convencimiento de que no había negociación o salida política posible a la grave crisis nacional.</p>
<p>Entre aquellos que fueron reclutados, estaba ella. Delgada, morena, menuda, ojos oscuros almendrados y de pelo negro intenso.</p>
<p>El 7 de junio de 1984 participó en su primera operación. Se acuarteló, junto al resto del grupo operativo, en el Lomitón de Providencia con Tobalaba, justo frente a la Radio Minería. Tenían que esperar a las siete de la tarde para entrar en acción. Por mientras, pidieron sándwiches y café para todos los combatientes, pero ella estaba tan nerviosa que apenas pudo con un sorbo de bebida. Su jefe le llevó una peluca. Era de pelo largo, tono castaño claro. Entró al baño con disimulo y se la probó. Parada frente al espejo quedó aún más nerviosa  al comprobar que su apariencia no cambiaba en lo absoluto, pero al salir, sus compañeros, todos hombres, le aseguraron que estaba irreconocible. Faltaban pocos minutos para actuar  y recién se enteraba de cuál sería su misión.</p>
<p>Ese día un contingente del FPMR se tomó Radio Minería. Fernando Larenas, conocido como “Salomón”, jefe operativo de Santiago y del destacamento,*** dirigía la primera operación de propaganda armada que contemplaba, paralelamente, tomar la antena de la misma radioemisora ubicada  en La Florida. Se interrumpió la trasmisión de un partido de fútbol que se jugaba en el Estadio Nacional, para dar paso a una proclama que llamaba al pueblo chileno, en plena dictadura, a no permitir más abusos. “Es la hora de terminar con este régimen de hambre, miseria y terror. Ha llegado la hora de decir basta (…) luchar con renovada fuerza, empleando todos los medios que podamos, incluidas las armas”, decía la grabación.</p>
<p>Fabiola fue parte de un montaje perfecto, a través del cual lograron que les abrieran las puertas de Radio Minería, sin siquiera vacilar. Iba de la mano con Fernando, simulando ser su pareja. Puso la cara más triste que pudo mientras él suplicaba que los dejaran dar un aviso de utilidad pública. “Se nos perdió nuestro hijito de dos años”, explicaba con la voz compungida. El recepcionista no dudó en hacerlos pasar cuando notó que no venían solos. Todo los combatientes armados,  con subametralladoras y pistolas, coparon el lugar en cosa de minutos, reduciendo a los periodistas y a todo el personal y llevándolos al casino de la radio. Todos estaban en el suelo, mientras la proclama salía al aire.</p>
<p>“Yo no abrí la boca porque de los nervios, probablemente, habría tartamudeado. Ingresamos, me quedé en el hall y observé. Iba sin armas, porque habría sido irresponsable, dada mi inexperiencia. Cuando tenían todo controlado, la persona destinada a poner el casete lo hizo y, en ese momento, Fernando me dice que me retire”.</p>
<p>Un auto la esperaba estacionado justo a la entrada. Nunca supo cómo se llamaba el chofer, pero tenía claro que era el jefe de logística de Santiago. Entró al auto y lo primero que hizo fue sacarse la peluca. Apenas cruzaron palabra en el camino. Estaba desbordada, con la adrenalina en las nubes, así que se bajó en Plaza Italia y caminó sola rumbo a su casa, intentando calmarse.</p>
<p>“Apenas llegué, prendí la radio y lo que había sucedido era noticia en todas las estaciones. Hablaban de un ataque a Radio Minería y mientras escuchaba, sentía que describían otra operación, distinta a la cual yo había participado. Si bien es cierto se utilizó la violencia, porque había que juntar a un montón de gente, no fue como lo contaban ellos. Se llevaban armas en función de amedrentar, pero no se disparó ni se pegaron culatazos ni nada por el estilo, porque además el personal de la radio reaccionó muy bien, no se hicieron los <em>choros</em>, porque en el fondo no iban a arriesgar el pellejo por algo que no les pertenecía”.</p>
<p>Se desplomó sobre su cama, como un bulto pesado y cerró los ojos, pero no pudo quedarse dormida. Escuchaba cómo su madre y su hermanos comentaban lo sucedido, pero era evidente que no sospechaban de ella. Al otro día, en la micro escuchó que la gente también comentaba. Quería decir que había estado ahí, pero no lo hizo. La discreción que tendría en adelante fue su mejor arma de guerra.</p>
<hr />
<p><em>* La entrevistada ha pedido resguardar su identidad real.</p>
<p>** El mismo Luis Corvalán reconoció en sus memorias <em>De lo vivido y lo peleado </em>(LOM, 1999), que el llamado a la lucha armada fue un proceso “con muchas contradicciones en la Comisión Política (…) No se llegó a una posición única y eso le restó mucha fuerza a esta política”.</p>
<p>*** Unidad de combate especial del FPMR, creada por el comandante Raúl Pellegrin, la que tenía por misión llevar a cabo las primeras acciones armadas del grupo guerrillero.</em></p>
<p><strong>Otros adelantos de libros:</strong><br />
<a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=27497" target="_blank">“Incendio en la Torre 5. Las 81 muertes que Gendarmería quiere olvidar”</a>, de Tania Tamayo.<br />
<a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=27247" target="_blank">“El secreto del submarino. La historia mejor guardada de la Armada de Chile”</a>, de Daniel Avendaño y Mauricio Palma</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Lee los dos primeros capítulos de «Incendio en la Torre 5. Las 81 muertes que Gendarmería quiere olvidar»</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/lee-los-dos-primeros-capitulos-de-incendio-en-la-torre-5-las-81-muertes-que-gendarmeria-quiere-olvidar/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Tania Tamayo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 28 Oct 2016 17:50:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[#LecturasPuroperiodismo]]></category>
		<category><![CDATA[adelanto de libro]]></category>
		<category><![CDATA[cárcel]]></category>
		<category><![CDATA[Cárcel San Miguel]]></category>
		<category><![CDATA[cobertura de tragedias]]></category>
		<category><![CDATA[Ediciones B]]></category>
		<category><![CDATA[investigación periodística]]></category>
		<category><![CDATA[libro]]></category>
		<category><![CDATA[Tania Tamayo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.puroperiodismo.cl/?p=27497</guid>

					<description><![CDATA[La madrugada del 8 de diciembre de 2010 un incendio en la cárcel de San Miguel terminó con la vida de 81 personas. Durante dos años la periodista Tania Tamayo entrevistó a más de treinta personas, revisó documentos y tuvo conversaciones con autoridades, sobrevivientes y bomberos. Su investigación es un descenso al mundo carcelario: el negocio de las concesiones, la precariedad de la vida —tanto de reclusos como gendarmes— y la displicencia de la justicia para encontrar culpables. Agradecemos a Ediciones B que nos facilitó los dos primeros capítulos de su libro que será lanzado el domingo 30 de octubre, a las 17:30 horas, en la Feria Internacional del Libro de Santiago.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>La madrugada del 8 de diciembre de 2010 un incendio en la cárcel de San Miguel terminó con la vida de 81 personas. Durante dos años la periodista Tania Tamayo entrevistó a más de treinta personas, revisó documentos y tuvo conversaciones con autoridades, sobrevivientes y bomberos. Su investigación es un descenso al mundo carcelario: el negocio de las concesiones, la precariedad de la vida —tanto de reclusos como gendarmes— y la displicencia de la justicia para encontrar culpables. Agradecemos a Ediciones B que nos facilitó los dos primeros capítulos de su libro que será lanzado el domingo 30 de octubre, a las 17:30 horas, en la Feria Internacional del Libro de Santiago. » <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?page_id=21341" target="_blank"><strong>Suscríbete a nuestro boletín mensual</strong></a>.</h3>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-27498" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/incendioenlatorre5_portada.jpg" alt="incendioenlatorre5_portada" width="667" height="1080" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/incendioenlatorre5_portada.jpg 667w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/incendioenlatorre5_portada-371x600.jpg 371w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/incendioenlatorre5_portada-469x760.jpg 469w" sizes="auto, (max-width: 667px) 100vw, 667px" /></p>
<p style="text-align: center;"><strong>Contienda de peces gordos</strong></p>
<p>Desde el ala norte se escuchó que le habían pegado al <em>Taita Mario</em>, que se movieron camas, que hubo forcejeos. El <em>Cho</em><em>colo </em>también gritó. “¡Me metieron mano!”. Un puntazo con arma blanca. Desde lejos se veía que peleaban otros también: <em>el </em><em>Bryan</em>, <em>el Cototo</em>, <em>el Monstruo Julián</em>. Todos, dicen, de la población José María Caro. Los del grupo de la pieza uno se refugiaron allí, junto a otros dos internos avezados de los cuchillos. <em>El Diego Portugués, </em>hábil con las lanzas como nadie y tan asiduo a las riñas que ya había sufrido la pérdida de medio riñón; y el <em>María de los Perros, </em>amante de los animales y privado de libertad reiteradas veces desde la adolescencia. Ambos renombrados personajes del piso, los que tras ser acorralados se parapetaron, y comenzó la batalla con estoques que se acrecentó con un cruce de una litera de tres camas en la zona de la puerta.</p>
<p>El grupo del <em>Chocolo </em>había logrado encerrar a los otros. Sin embargo, el infierno comenzaría segundos después. El reo denominado <em>el Aguja</em>, Juan Escanilla Leiva, junto <em>al Alan</em>, Alan Ñanco Soto, los dos de la pieza cuatro, tomaron un cilindro de gas y lo transformaron en lanzallamas. “Se te acabó la playa”, fue uno de los últimos gritos de batalla mientras por el hueco del metal avanzaba el gas. En el momento se sintió un fuerte golpe en una lata y el sonido de la válvula del cilindro que junto a la llama —cuentan— fue disminuyendo con el tiempo.</p>
<p>Lo primero que prendieron fue un colchón de litera que los atrapados pudieron atravesar con sus lanzas y botar hacia adelante separándolo de la estructura, pero el colchón nuevamente fue ingresado a la pieza chica por <em>el Aguja, el Alan </em>y los otros. Y en cosa de segundos, adentro y fuera se prendieron las cortinas, las sábanas, los cables de conexiones hechizas y todo el material de plástico que había en el sector y que comenzaba a caer como líquido hirviendo en el cuerpo de los detenidos.</p>
<p>—Está mi hermano, loco, déjenlo salir —gritaba <em>el Palito </em>que con un cuchillo en cada mano trataba de hacer entrar en razón a sus amigos—. Me van a matar a mi hermano, conchesumadre.</p>
<p>El interno Víctor lo escribió así en su relato del día siguiente en un cuaderno que guarda hasta hoy como tesoro:</p>
<p>Y prendio [sic] el fuego y a punta de lansa [sic] se empeso [sic] a llevar a cabo la tragedia. Cada vez encendían mas cosas: frazadas, colchones, ropa, biombos. Y lo peor fue el lanzallamas en nuestro piso todos gritábamos: <em>loko no </em><em>peleen, conversen a lo vio, se van a matar entre ustedes</em>. Era algo que se había salido de control y se empesaba [sic] a incendiar el piso completo.</p>
<p>En la penúltima pieza del ala sur, un <em>perquin, </em>llamado Rasputín, informaba a los otros que permanecían acostados que afuera de la <em>carreta </em>había gente encapuchada encendiendo balones de gas. “¡Hay un <em>machuca’o </em>prendiendo fuego con una capucha amarilla!”. Esa alerta sirvió para que el resto reaccionara y saltara de los camarotes al suelo tratando de salvarse.</p>
<p>Al frente, los que gritaban y se apegaban a las ventanas para respirar entre las celosías de metal, se desmayaban de a poco por la inhalación de los gases y caían con sus cuerpos sobre los de sus compañeros. Ahí estaban el <em>Henry</em>, <em>el Ampolleta</em>, <em>el Ale</em>, <em>el Jorgito</em>, <em>el Churreja</em>. Los últimos dos habían tenido hace unas horas una pequeña discusión porque el <em>Churreja, </em>sin pedir permiso, había prestado un equipo de música, propiedad del <em>Jorgito</em>, al <em>Ricky </em>de la pieza sur.</p>
<p>Dentro del baño sur los internos se pisaban unos a otros y cuerpo a cuerpo luchaban por conseguir acercarse a alguna llave desde donde saliera un hilo de agua. Hubo quienes entraron gateando y otros que ya en el lugar se estiraban acostados entre la pileta y las duchas. Se revolcaban, se quemaban con el agua, ahora caliente, que se había juntado como una piscina en el suelo de cerámica. Los que estaban en las piezas, al ver llegar a los gendarmes, se asustaron sin pensar que era una ayuda. Corrieron hacia el fondo creyendo que los iban a castigar por participar en la gresca. “¡Vienen los pacos!”, gritaban. Y muy pocos se acercaron a la entrada.</p>
<p>Un sobreviviente del cuarto sur describió que al salir vio mucho humo negro y que por eso se tiró al piso. Que había olor a gas. Que encontró una bacinica y metió la cabeza. Que cuando llegaron los funcionarios, uno de ellos trató de abrir los candados, pero el candado de arriba fue imposible. Que otro gendarme metió su bota haciendo palanca y el primero gritó que empujaran la reja. Que con algunos reclusos hicieron fuerza en la parte inferior de las latas. Que en la parte de arriba el fierro de la reja estaba de color rojo. Encendido, incandescente.</p>
<p>El gendarme que generaría el espacio y que luego lloraría en el juicio al recordar lo ocurrido era Cesar Gómez Antipe. Después de que el cabo Bravo intentara hacer funcionar el equipo IFEX contraincendios desde la escalera tres veces y que el teniente Hormazábal ocupara en dos ocasiones el extintor, Veroíza —que posteriormente pasaría todo un día hospitalizado por la fuerte exposición al calor— entregaba las llaves del manojo a Gómez. El manojo era grueso y tenía doce llaves. Gómez encontró el cartón que decía “4”, pero al acercarse al candado e introducir por completo la llave, tras varios intentos esta no giró. El calor ya impedía respirar.</p>
<p>Ahí ordenó:</p>
<p>—¡Péguenle <em>pata’ </em>a la reja!</p>
<p>—Échenle las camas encima —gritaban otros funcionarios hacia adentro.</p>
<p>Y en uno de esos tantos intentos Gómez visualizó un movimiento en la parte inferior de la reja, gracias al cual algunos internos pudieron salir. El primero fue Fernando Panaguirre, seguido por Jaime Hernández. No obstante, un recluso que venía atrás no pudo pasar por el espacio de 20 centímetros que quedó entre puerta y puerta. Por eso retrocedió para que salieran Patricio Bastías, Nicolás Cáceres y Juan Carlos Ramírez. Ese hombre solo salió horas después sin vida y cubierto de hollín.</p>
<p>La estrategia de embriagar a los avezados del colectivo, cual táctica de guerra para luego expulsarlos, había llevado a los dos bandos a la muerte. Las peleas con arma blanca en recintos penitenciarios nunca dejarían de existir. Solo en los tres años siguientes (de 2011 a 2014), de 563 muertes en las cárceles chilenas, 290 serían por enfermedad, 79 por suicidio y 194 por riña. Hoy los porcentajes no varían.</p>
<hr />
<p style="text-align: center;"><strong>Códigos de penal</strong></p>
<p>El siete de diciembre de 2010, día anterior a la tragedia, se realizó en ese piso y esa torre un allanamiento a las 15.30 horas. Inspecciones que se intensificaban en el mes de diciembre por los feriados, las fiestas de fin de año y la recordada fuga de cuatro integrantes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez en helicóptero el 31 de diciembre de 1996. Con ese objetivo, los internos del Centro de Detención Preventiva de San Miguel (CDP de San Miguel) eran bajados en forma rápida y reducidos por los guardias en columnas al medio del patio.</p>
<p>La Unidad de Seguridad Especial Penitenciaria (USEP) no vendría ese día con sus uniformes especiales y sus perros, pues aquello era solicitado solamente cuando el procedimiento se realizaba en una torre completa.</p>
<p>En aquel allanamiento, a cargo del teniente Eduardo Medel, encargado de la cruceta —nombre que se les daba a las torres por su forma de cruz—, se encontraron 40 litros de chicha en un balde dentro del baño, 16 estoques de distintas dimensiones y dos teléfonos celulares en el pasillo. No había <em>chips </em>ni carcasas de teléfonos como otras veces. Y nada comparado a los uniformes de Gendarmería descubiertos en la torre tres, un par de meses atrás, dentro de las tazas turcas de los baños. Un hallazgo que dejó a los vigilantes con la idea de una fuga inminente y la necesidad de remodelar los baños con inodoros normales, un cambio que estaba en pleno proceso y tenía la escalera caracol de la torre cinco inutilizada, llena de materiales de construcción. Además, trascendía una información de carácter “informal” sobre la tenencia de armas de fuego a manos de la población penal.</p>
<p>Pero, aunque esa tarde se incautaran varias especies, en la noche del siete de diciembre y la madrugada del día ocho los teléfonos no dejaron de funcionar en el piso, y la chicha y la pasta base continuaron pasando de mano en mano.</p>
<p>Los presos “del cuarto” tenían estrategias, similares a las del resto del penal. Una era el llamado <em>correo</em>, mecanismo gracias al cual se trasladaban conchos de <em>pájaro verde </em>(bebida alcohólica hecha con fruta y útiles de carpintería que necesitaba por lo menos 15 días de fermentación), cigarros y lanzas. A través de cordones, tiras de género o pitillas, subían y bajaban el elemento prohibido. Pero la estrategia más conocida era la del <em>pelotazo</em>, una bola envuelta en scotch que contenía teléfonos, sierras de diez centímetros para hacer los cuchillos, droga, dinero, dibujos de los hijos o cartas de amor. También chicota, la pastilla conocida como “píldora del olvido”.</p>
<p>Víctor, recuerda: “Todo dependía de la calidad del pelotero. Este se tenía que parar en la calle Frankfurt, cerca de nuestra cancha, y tirar el <em>pelotazo</em>. De esos <em>pelotazos </em>no todos llegaban. Algunos volaban con mucha fuerza y pasaban de largo al patio de la torre cuatro, mientras que otros eran interceptados por los pacos. De un total de diez <em>pelotazos</em>, uno podía alcanzar cuatro, apenas”. Aún así, si no tenían suerte con recibir el envío, los mismos reos compraban en el interior de la cárcel tres pedazos de sierra por diez mil pesos para hacer cuchillos.</p>
<p>Con las herramientas subían a las piezas, cortaban los fierros de los camarotes, medían el arma de acuerdo a la cantidad de baldosas (tres o cuatro), las marcaban en el suelo y terminaban de afilar, demorándose un día en eso. Finalmente, le adherían al cuchillo un palo de dos por dos centímetros de ancho y con ello se transformaba en lanza. Si no quedaba apretada, el fierro afilado se amarraba con elásticos de calzoncillos.</p>
<p>La vida en el CDP de San Miguel tenía mañas y códigos. Si había que armar cuchillos era porque siempre podía ser necesario <em>agarrarse a tajos </em>después de que se cerraban las rejas y se pasaba la última cuenta a las 17.00 o 17.30 horas. Los problemas se solucionaban en el momento. Si alguno no tenía el valor de pelear, iba a venir un amigo suyo y lo iba a <em>tajear </em>por <em>poco vivo. </em>El mundo era de los <em>vivos </em>en San Miguel y la limpieza, también. “Limpieza es viveza” se le decía al <em>perquin </em>para que hiciera la pega. Que hiciera las camas, que ordenara los <em>camaros, </em>que limpiara el baño. El dueño del <em>perquin </em>no podía dar muestras de suciedad. Tenía que oler bien, usar ropa de marca, mantener un buen ambiente.</p>
<p>“El <em>perquin </em>te hacía de todo. También le podías llamar ‘hijo’ y él te podía decir ‘papi’ o ‘tío’. Te traía los platos con la <em>cagá </em>de comida del <em>rancho </em>(palabra con la que se denomina la comida entregada por el Estado en prisión). Te cocinaba, o el <em>hueón </em>se echaba la culpa si venían los pacos y te encontraban algo escondido. Pero no era gratis. Había que alimentarlo y vestirlo, porque nunca andaban con plata: no los iba a ver nadie. Lo más seguro es que los <em>perquins </em>estaban ahí por <em>vo</em><em>laos</em>, por andar en la calle <em>paveando</em>. Entonces siempre estaban agradecidos. Yo quería a mi <em>perquin</em>”, asegura Roberto, otro de los sobrevivientes.</p>
<p>Los que saben de estadísticas carcelarias entienden que las fichas de clasificación de los reclusos no siempre daban cuenta de la realidad. Que un reo tuviese, dentro de la Unidad Penal, más infracciones o castigos que otro en los papeles, no significaba que fuera peligroso. A veces eran sus jefes o dueños quienes cometían las infracciones y el <em>perquin </em>asumía la culpa.</p>
<p>Cuando el <em>rancho </em>llegaba a la reja en fondos de comida hirviendo, el <em>perquin </em>se acercaba con los platos y se lo llevaba a los demás que esperaban en las <em>carretas. </em>“Nosotros le sacábamos la <em>tumba </em>(carne) al plato y con eso nos hacíamos algo mejor. O las papas. Cocinábamos tallarines con salsa. Cazuela. Algo rico. Por último, freíamos todo y le poníamos ensalada. Nadie se comía el <em>rancho</em>”, reconoce José, sobreviviente del ala norte. En general, la comida fiscal traía “sopas de misterio”, aseguran. Sopas con fideos, verdura o papas. Todo recocido.</p>
<p>Porque comer comida de cárcel era y sigue siendo de poco estatus. Que el <em>rancho </em>lo comieran los que <em>no sonaban en el piso</em>, los que tenían <em>poca ficha </em>y no <em>buena ficha, </em>como se le denominaba al <em>choro</em>, al más <em>vivo</em>. Comer <em>rancho </em>implicaba que ningún familiar les ingresaba comida o no había dinero para comprar en las <em>movidas </em>con los presos que trabajaban en el casino, que vendían a escondidas los kilos de porotos, tallarines, arroz y carne. Por eso el <em>choro </em>acogía a quienes tenían “buena situación”, porque este recibía más encomiendas y así alimentaba a los demás y a sus jefes.</p>
<p>Las <em>casas </em>o <em>carretas </em>—espacios en los que se organizan los reos para vivir— estaban separados por sábanas, frazadas fiscales, forro de colchones fiscales celestes, y toallas, afirmadas en cordeles. Así se juntaban grupos por amistad, por barrios, poblaciones o afinidad. Y cuando no había cocinilla con balón de gas, se quemaban zapatillas o ropa, todo lo que fuera combustible, en un fogón. La espuma de los colchones tenía además la utilidad de funcionar como papel higiénico, aunque con esto se tapara el alcantarillado. Los gendarmes se quejaban con ellos, pero nunca hubo cambios de conducta.</p>
<p>En la noche se jugaba a las cartas mientras tomaban mate. Algunos apostaban con billetes. Sobre esas jornadas, Roberto, uno más de los sobrevivientes del incendio, describe: “Generalmente era tranquilo, no hacíamos tantos carretes, más bien compartir. Porque pa’ carretear tenías que preparar la chicha como tres semanas y, si te la pillaban antes, el copete <em>se iba en cana</em>, o sea, se lo llevaba el paco y ahí uno perdía no más. Pero sí poníamos música fuerte o veíamos tele. Jugábamos carta hasta bien tarde”.</p>
<p>Ahí se conversaba sobre las parejas, sobre las peleas con ellas. Se decían “andabai con el carro”, “andai con el trineo”, “andai con el trineo salvaje”. Si habían hablado con las novias y discutían, lo otros se burlaban. “Quedaste bravo con la bruja”, en son de broma. Pero si se veía alguna riña el tono de la discusión cambiaba, porque además de cuchillos, se manejaban cilindros de gas en casi todas las <em>casas, </em>cilindros que eran comprados con el sistema regulado de Economato, aprobado por el jefe interno, el director regional y admitido a nivel nacional por la institución. Aún cuando en el cuarto piso de la torre cinco de San Miguel el uso de los balones en peleas no se daba por primera vez.</p>
<p>Para eso se mandaba a un <em>perquin </em>al patio de carga con el balón de gas vacío y tras el pago de 5.900 pesos por uno de cinco kilos o 10.900 pesos por uno de once, el interno volvía con combustible para cocinar. Práctica criticada por riesgosa, al igual que el uso de parafina dentro de las celdas porque facilitaba los levantamientos en los penales. En los motines, los internos también se <em>monreaban. </em>Ese término significaba amarrar las rejas con cables y paños para que Gendarmería no pudiera ingresar. También introducir palos de fósforos en los candados. Mientras que para transformar el balón en un “soplete” solo había que adherir una manguera o tubo a la válvula y prender la punta con un encendedor. Lo otro era lanzar el balón completo en medio del fuego por si soltaba gas y aumentar así el tamaño de la hoguera.</p>
<p>En las mañanas, la vida comenzaba temprano con la cuenta. Entraban los gendarmes, los internos salían de las <em>carretas </em>y se volvían un número. Una ficha pequeña de cartón con un timbre del Gobierno de Chile se completaba con el número de internos de cada colectivo, de cada piso, de cada torre. Luego, los que participaban de la escuela municipal “Hugo Morales Bizama”, que funcionaba dentro de la cárcel, se levantaban. De los que murieron en el incendio, 19 privados de libertad estudiaban en ella.</p>
<p>El alcalde de la comuna, Julio Palestro, el mismo ocho de diciembre después de la tragedia, comunicó a los medios que lamentaba “la muerte de los 19 alumnos de la escuela municipal”, pero inmediatamente a ello afirmó que desde el 2000 estaba haciendo gestiones con los vecinos para trasladar el recinto penal de su comuna “por la delincuencia”.</p>
<p>El edil Palestro se refería a la escuela que funcionaba de lunes a viernes, con ciclos y capacitaciones en la mañana y, en la tarde con dos primeros niveles (de 1º a 4º básico), cuatro segundos (de 5º a 6º) y cuatro terceros (de 7º a 8º). Eran 303 alumnos en total, con cinco profesores, un jefe de la Unidad Técnico Pedagógica (UTP) y un director de Escuela. El CDP en total albergaba 1.956 prisioneros el día del incendio y su capacidad era de algo más de 700. No hubo forma de esconder el hacinamiento aquel día.</p>
<p><strong>Artículos relacionados:</strong><br />
<a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=10300">Incendio en cárcel de San Miguel: No es fácil ser periodista, tampoco ser espectador</a>, por Lyuba Yez.<br />
<a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=10288" target="_blank">El incendio en la TV: ¿dónde están los editores?</a>, por Andrea Vial.</p>
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		<title>¿Buscando qué leer? Te recomendamos siete libros periodísticos que podrás encontrar en FILSA 2016</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/buscando-que-leer-te-recomendamos-siete-libros-periodisticos-que-podras-encontrar-en-filsa-2016/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Andrade]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 27 Oct 2016 21:42:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Cristian Arcos]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Avendaño]]></category>
		<category><![CDATA[Filsa]]></category>
		<category><![CDATA[investigación periodística]]></category>
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		<category><![CDATA[Leila Guerriero]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Palma]]></category>
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		<category><![CDATA[Tito Matalama]]></category>
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					<description><![CDATA[El 20 de octubre arrancó la Feria Internacional del Libro de Santiago 2016 en la Estación Mapocho. Aquí en Puroperiodismo te recomendamos siete publicaciones recientes, en su mayoría de autores chilenos, que abordan la crónica y el reportaje como un género literario. La Feria estará abierta hasta el 6 de noviembre.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>El 20 de octubre arrancó la <a href="http://camaradellibro.cl/ferias/filsa/filsa-2016/" target="_blank">Feria Internacional del Libro de Santiago 2016</a> en la Estación Mapocho. Aquí en Puroperiodismo te recomendamos siete publicaciones recientes, en su mayoría de autores chilenos, que abordan la crónica y el reportaje como un género literario. La Feria estará abierta hasta el 6 de noviembre.</h3>
<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_granada.jpg" alt="filsa_granada" width="1080" height="792" class="alignnone size-full wp-image-27487" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_granada.jpg 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_granada-800x587.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_granada-1024x751.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /></p>
<h4>«UNA GRANADA PARA RIVER PLATE», DE JUAN PABLO MENESES</h4>
<p>En 1996 un inexperto pero avezado <a href="https://twitter.com/menesesportatil" target="_blank">Juan Pablo Meneses</a> viajó junto a la barra de la Universidad de Chile para ver el partido de vuelta contra River Plate en Buenos Aires. El resultado: un testimonio apasionado sobre lo que alguna vez tituló “Un viaje al Infierno”, y que hoy reedita para el sello<a href="http://www.librerialolita.com/editorial/" target="_blank"> Lolita</a>. Incluye una entrevista con Alfredo Rodas, el árbitro del encuentro.<br />
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<h4>«EL SECRETO DEL SUBMARINO», DE DANIEL AVENDAÑO Y MAURICIO PALMA</h4>
<p>Por diez años Daniel Avendaño y Mauricio Palma se dedicaron a  investigar sobre una mítica historia que ronda entre los habitantes de Valparaíso. En 1976, los buques Cochrane y Serrano libraron una batalla a plena luz del día con dos objetos acuáticos, cuya procedencia es desconocida hasta ahora. Es probable que a esta investigación solo le haya faltado descender a las profundidades del océano para corroborar lo investigado. Todo lo demás está en el libro. En Puroperiodismo publicamos <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=27247" target="_blank">el primer capítulo del libro</a> y también <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=27337" target="_blank">entrevistamos a Daniel Avendaño</a> sobre su receta de investigación.<br />
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<h4>«APUNTES DE UNA ÉPOCA FEROZ», DE MÓNICA GONZÁLEZ</h4>
<p>A veces los periodistas pueden convertirse en historiadores de una actualidad. Eso le pasó a Mónica González con este compendio de crónicas y reportajes elaborados durante la dictadura chilena y que hoy son compilados para el sello <a href="http://hueders.cl/" target="_blank">Hueders</a>. Destacan aquí las voces de distintos personajes de la época, como el testimonio del primer agente que contó los métodos de tortura y desaparición en Chile. <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=26261" target="_blank">Escucha aquí</a> la entrevista que el 2015 Beatriz Sánchez le hizo a Mónica González, a propósito del lanzamiento de su libro.<br />
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<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_los23.jpg" alt="filsa_los23" width="1080" height="814" class="alignnone size-full wp-image-27488" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_los23.jpg 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_los23-796x600.jpg 796w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_los23-1008x760.jpg 1008w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /></p>
<h4>«LOS 23», DE CRISTIAN ARCOS</h4>
<p>A través de una crónica íntima, el periodista deportivo Cristián Arcos narra el periplo de la selección chilena en el transcurso de la Copa América 2015. Una mirada humana de los episodios que muchos contemplaron en la televisión y en los estadios, esta vez en los rostros más íntimos de los 23 seleccionados nacionales.<br />
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<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_becapinochet.jpg" alt="filsa_becapinochet" width="1080" height="786" class="alignnone size-full wp-image-27486" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_becapinochet.jpg 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_becapinochet-800x582.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_becapinochet-1024x745.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /></p>
<h4>«LA BECA PINOCHET», DE TITO MATAMALA</h4>
<p>El título de este libro es una referencia irónica a un concepto usado en la dictadura para referirse al exilio que vivieron cientos de chilenos. <a href="https://twitter.com/titomatamala" target="_blank">Tito Matamala</a>, sin embargo, fue ganador de la real Beca Presidente de la República Augusto Pinochet para poder asistir a la universidad. Esta y otras crónicas personales son capaces de transportar a los lectores, según <a href="https://twitter.com/alejandramatus" target="_blank">Alejandra Matus</a>, “a lugares donde no quisiéramos volver”. “Guardaré este libro para mis hijos”, dijo.<br />
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<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_losmalos.jpg" alt="filsa_losmalos" width="1080" height="810" class="alignnone size-full wp-image-27489" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_losmalos.jpg 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_losmalos-800x600.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_losmalos-1013x760.jpg 1013w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /></p>
<h4>«LOS MALOS», EDITADO POR LEILA GUERRIERO</h4>
<p>14 perfiles de los personajes más siniestros de América Latina son compilados aquí y editados por la argentina Leila Guerriero. Los autores son diversos periodistas quienes se inmiscuyeron en la vida de los personajes para darle alguna explicación a eso que llamamos «mal». Un libro que vio la luz en el 2015, pero que ya se ha convertido en todo un clásico de la crónica latinoamericana y parada obligatoria para los aficionados. Juan Cristobal Peña, autor del perfil a Manuel Contreras, ex jefe de la DINA, explicó para Puroperiodismo <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=25838" target="_blank">cómo elaboro dicho trabajo</a>. También puedes leer <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=25828" target="_blank">un adelanto</a>.<br />
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<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_voces.jpg" alt="filsa_voces" width="1080" height="811" class="alignnone size-full wp-image-27491" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_voces.jpg 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_voces-800x600.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/10/filsa_voces-1012x760.jpg 1012w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /></p>
<h4>«VOCES DE CHERNÓBIL», DE SVETLANA ALEXIÉVICH</h4>
<p>En el 2015 la autora rusa Svetlana Alexiévich reivindicó al periodismo al ganar el Premio Nobel de Literatura. Ese mismo año vio la luz este libro que recoge las historias de los sobrevivientes de la tragedia de Chernóbil y que muchos hoy viven en el abandono. Un verdadero relato sobre el sufrimiento y el destino.<br />
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<em><strong>Precio</strong>: $11.200 </em></p>
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		<title>Lee el primer capítulo de «El secreto del submarino. La historia mejor guardada de la Armada de Chile»</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/adelanto-lee-el-primer-capitulo-de-el-secreto-del-submarino-la-historia-mejor-guardada-de-la-armada-de-chile/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Daniel Avendaño y Mauricio Palma]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 06 Sep 2016 19:10:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[#LecturasPuroperiodismo]]></category>
		<category><![CDATA[adelanto de libro]]></category>
		<category><![CDATA[Armada de Chile]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Avendaño]]></category>
		<category><![CDATA[investigación periodística]]></category>
		<category><![CDATA[libro]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Palma]]></category>
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					<description><![CDATA[Sucedió en la bahía de Valparaíso, un viernes 10 de septiembre de 1976: el destructor Portales notó una vibración que hacía presumir que un submarino estaba en los alrededores. Después los buques Cochrane y Serrano detectarían un segundo objetivo subacuático. Ninguno era chileno. Ninguno respondía. La Armada chilena emprendió el ataque mientras los testigos suponían que se trataba de un ejercicio naval en el contexto de la operación Unitas. Cuarenta años después, "El secreto del submarino. La historia mejor guardada de la Armada de Chile" busca explicar lo que realmente sucedió aquella mañana. Agradecemos a Ediciones B la gentileza de compartir el primer capítulo de la investigación realizada por Daniel Avendaño y Mauricio Palma.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>Sucedió en la bahía de Valparaíso, un viernes 10 de septiembre de 1976: el destructor Portales notó una vibración que hacía presumir que un submarino estaba en los alrededores. Después los buques Cochrane y Serrano detectarían un segundo objetivo subacuático. Ninguno era chileno. Ninguno respondía. La Armada chilena emprendió el ataque mientras los testigos suponían que se trataba de un ejercicio naval en el contexto de la operación Unitas. Cuarenta años después, «El secreto del submarino. La historia mejor guardada de la Armada de Chile» busca explicar lo que realmente sucedió aquella mañana. Agradecemos a Ediciones B la gentileza de compartir el primer capítulo de la investigación realizada por Daniel Avendaño y Mauricio Palma.</h3>
<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/09/submarino_portada.jpg" alt="Portada Submarino.indd" width="1080" height="1664" class="alignnone size-full wp-image-27253" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/09/submarino_portada.jpg 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/09/submarino_portada-389x600.jpg 389w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/09/submarino_portada-493x760.jpg 493w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /></p>
<p style="text-align: center;"><strong>Capítulo I</strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong>¡HUNDAN!</strong></p>
<p>Jorge Sepúlveda Haugen es ingeniero, docente universitario y desde los quince años le han contado una historia controvertida y espectacular. La fuente para él es irrefutable: su padre, un connotado oficial de la Armada de Chile quien, junto con alcanzar los más altos cargos navales, llegó a ser uno de los integrantes de la poderosa junta de gobierno a fines de los ochenta. Como hijo, Jorge sabe que su papá no miente. Nunca lo ha hecho. Por eso es que un día lo convence de que le cuente otra vez el relato que tantas veces escuchó, pero esta vez frente a una grabadora. En cuarenta minutos, el vicealmirante Jorge Sepúlveda Ortiz narra con detalle lo ocurrido durante el segundo fin de semana de septiembre de 1976 frente a las costas de Valparaíso.</p>
<p>“Íbamos a posiciones para juntarnos con Unitas&#8230; y fue saliendo del puerto cuando tuvimos contacto. Efectivamente, el movimiento indicaba que era un submarino y me mantuve pegado a eso. Muchos no me creían”.</p>
<p>Sepúlveda Ortiz era entonces comandante del destructor Portales, uno de los catorce buques de guerra que a mediados de los setenta componían la escuadra chilena. “Los contactos, a la larga, fueron dos. Uno se arrancó en dirección noroeste y el otro seguía adentro de la bahía. Vinieron aviones de Quintero y también tuvieron contacto con sensores especiales”.</p>
<p>Aquella conversación entre padre e hijo terminó convirtiéndose en un testimonio invaluable. Sepúlveda Ortiz, quien ha escrito libros y es miembro honorario de la Academia de Historia Naval, es un hombre confiable. Como jefe de estado mayor llegó a ser el brazo derecho del almirante José Toribio Merino y también uno de los testigos privilegiados de las últimas horas del poder militar en La Moneda. Sin embargo, sea desde su hogar en el tranquilo balneario de Concón, o bien desde el lejano Aysén, hasta donde llegó hace algunas décadas con el propósito de colonizar la zona, prefiere que aquella grabación sea el único registro de la increíble jornada que le tocó vivir.</p>
<p>La mañana del viernes 10 de septiembre de 1976, Sepúlveda Ortiz y los doscientos hombres que estaban a su mando en el destructor Portales, se levantaron más temprano que de costumbre. La razón era simple: debían zarpar desde Valparaíso con rumbo al puerto de Talcahuano a participar en una nueva versión de la Operación Unitas, ese juego de guerra entre la poderosa Armada norteamericana y sus similares de Latinoamérica que cumplía dieciséis años de tradición.</p>
<p>El día estaba planificado en todos sus detalles. A las 7.00 de la mañana se dio el toque de diana Quince minutos más tarde, subieron los ciento treinta kilos de pan para los <em>ranchos </em>del viaje. A las 9.45 el Portales zarpó del puerto, activando sus sonares, dispositivos que a través de impulsos se convierten en los ojos del buque bajo la superficie.</p>
<p>Pero la calma duró solo dieciocho minutos.</p>
<p>A las 10.03 uno de los sonaristas del buque detectó un eco metálico de proporciones, una vibración que hacía presumir que un submarino rondaba en las cercanías.</p>
<p>La información llegó inmediatamente hasta el comandante Sepúlveda, cuyo talante sereno cambió bruscamente. Sabía que sus hombres no fallaban y él, un experto en electrónica, se había preocupado personalmente de instruirlos. Acto seguido, ordenó silencio total y su mirada se fijó en los aparatos. No podían ser los sumergibles chilenos: el Simpson estaba atracado en Valparaíso; el O’Brien iba camino a Talcahuano y el Hyatt aún no zarpaba desde Inglaterra. Todos esperaron el diagnóstico de su comandante. En pocos segundos, los peores augurios se hicieron reales: la anchura angular, el efecto hidrofónico, el ruido metálico y el efecto Doppler confirmaban la primera lectura de sonar.</p>
<p>“Es un submarino”, dijo Sepúlveda y sus palabras se deslizaron como un hielo entre los miembros de la tripulación. Inmediatamente el comandante ordenó contactar a las otras naves de la escuadra nacional. A partir de ese momento, la bitácora del Portales comenzó a escribirse copiosa y presurosamente, registrando cada detalle de lo que en pocas horas se transformaría en una jornada imborrable.</p>
<p>A las 10.29 de esa mañana Sepúlveda ordenó el alistamiento en primer grado. Desde ese instante, sus hombres debían cubrir sus puestos y prepararse para cualquier evento. El Portales era un antiguo destructor estadounidense, activo desde la Segunda Guerra Mundial y cuya última participación bélica había sido a fines de los sesenta en la Bahía de Tonkin, Vietnam, bajo el nombre de USS Douglas. Aquel viernes de septiembre de 1976, ahora con bandera chilena y signado con el número 17, volvía a prepararse para el combate.</p>
<p>En los minutos siguientes, los sonaristas del destructor Zenteno, que contaba con instrumentos más precisos, confirmaron la presencia de un submarino desconocido. Lo que quedaba de calma se esfumó cuando los buques Cochrane y Serrano detectaron una segunda nave no identificada bajo el mar. Muchos pensaron estar ad portas de un impensado ataque al principal puerto chileno. Mientras tanto, el operador sonarista del Portales informaba detalladamente al segundo comandante, Gustavo Marín Wilkins, los reiterados cambios de rumbo y de velocidad que realizaba el objeto subacuático.</p>
<p>Desde el centro de telecomunicaciones apostado en tierra, varios suboficiales monitoreaban los llamados entre los puentes de mando de los buques de la escuadra chilena. La urgencia era tal que algunos mensajes ni siquiera alcanzaban a ser codificados. Se despachaban como iban llegando. A esa altura no cabían dudas: las aguas territoriales estaban siendo vulneradas.</p>
<p>El jefe de la escuadra nacional, vicealmirante Hugo Castro Jiménez, solicitó instrucciones directas al almirante Merino, máxima autoridad naval del país y miembro de la junta militar. En la víspera del tercer aniversario del golpe de Estado que había derrocado al presidente Allende, los marinos chilenos estaban preparados para que ocurriese algún tipo de sabotaje. Las posibilidades eran muchas, pero jamás imaginaron un ataque submarino. Aquello no estaba en los cálculos de nadie.</p>
<p>“Ordene inmediatamente un zafarrancho de combate. Cérquenlos y si no se identifican, atáquenlos con todos los buques que sean necesarios. ¡Hundan al submarino!”, determinó Merino.</p>
<p>En un primer momento no fueron pocos los que pensaron que el <em>contacto </em>desconocido podría corresponder al submarino nuclear USS Gato, integrante de la flotilla estadounidense de la Operación Unitas. Ante eso, la Armada chilena no tardó en consultar a los norteamericanos por su ubicación.</p>
<p>“No somos nosotros. Estamos a varias millas de Valparaíso”, fue la escueta respuesta del grupo de Tarea 138 al mando del contralmirante James Sagerholm, un experto en guerra antisubmarina y quien por razones de seguridad se negó a entregar las coordenadas exactas de su nave. De hecho, se encontraban en el sur con más de 1.500 hombres repartidos entre los destructores USS Macdonough y el USS Davis, la fragata USS Thomas C. Hart y el poderoso USS Gato. Estaban a la espera para iniciar el ejercicio conjunto, sin embargo, los acontecimientos en la rada de Valparaíso obligaron a cambiar drásticamente la agenda del día.*</p>
<p>Descartado el submarino Gato, desde los altoparlantes de los buques chilenos se escuchó la sirena que ordenaba el zafarrancho de combate. Por los pasillos y cubiertas de las naves, los oficiales entregaban órdenes presurosas. Por primera vez los jóvenes marinos chilenos se enfrentaban a una situación de guerra real.</p>
<p>El alto mando ordenó que las fragatas Condell y Lynch, recién llegadas al país, se alejaran rápidamente del teatro de operaciones y así impedir que fueran objetivos de las naves infiltradas. Les siguieron los destructores Williams, Riveros y los cruceros Prat y Latorre. Al submarino Simpson le instruyeron no moverse. Se quedaría atracado al puerto. Solo cuatro embarcaciones permanecerían en la rada de Valparaíso para dar caza a la nave intrusa. Al Portales se le uniría el Zenteno, el Serrano y el Cochrane. Desde ese momento, estos tres últimos destructores adoptarían sus nombres de guerra: Delfín, Oporto y Congo, respectivamente. Al mando del operativo quedó el comandante con mayor antigüedad en la bahía y cuyo buque había detectado el primer eco metálico enemigo: el capitán de navío Jorge Sepúlveda Ortiz. La misión era iniciar una cacería para dar con el primer sumergible detectado, el cual se esforzaba por huir en dirección noroeste y cuyos movimientos eran seguidos atentamente por los sonaristas chilenos. A la segunda nave infiltrada se le perdió rápidamente la pista.</p>
<p>Como una manada acorralando a su víctima, los cuatro destructores comenzaron a cercar a la nave espía que, según los datos arrojados por los sonares, se mantenía en la bahía porteña, en posición frontal a la Universidad Técnica Federico Santa María. El comandante Sepúlveda instruyó que usaran el teléfono submarino para comunicarse con los intrusos y así lograr su identificación.</p>
<p>“¡Atención. Usted está en aguas territoriales chilenas. Identifíquese y aflore!”, ordenó uno de los suboficiales chilenos a bordo del Portales.</p>
<p>No hubo respuesta.</p>
<p>Sepúlveda, cuyo buque se encontraba justo sobre la nave infiltrada, ordenó nuevamente silencio total para escuchar hasta el mínimo ruido de movimiento metálico bajo el mar. Con las máquinas detenidas, la tripulación del Portales únicamente atinaba a dirigir sus miradas hacia el suelo de la nave. Solo se oían las respiraciones entrecortadas.</p>
<p>La noticia del operativo en las costas de Valparaíso llegó rápidamente hasta la embajada chilena en Lima.</p>
<p>Allí, el consejero de la legación diplomática Demetrio Infante fue testigo directo del contacto telefónico entre las armadas de ambos países. Los chilenos querían tener la certeza absoluta de que ningún submarino peruano hubiese penetrado los límites marítimos nacionales. Ante la negativa de la Marina de Guerra del Perú, la determinación del alto mando chileno, a cargo del almirante Merino, seguía adelante: hundir a la nave espía.</p>
<p>A las 13.00 horas en punto comenzó el ataque: bombas erizos y de profundidad salieron desde los destructores chilenos. En la bitácora del Portales se detalló minuto a minuto la carga arrojada, también los contactos de sonar que desaparecían una y otra vez, los cuales ponían en duda la efectividad de las bombas erizo lanzadas por estas naves: casi ninguna explotó. Pese a ello, el estruendo de las bombas de profundidad se prolongó por más de tres horas.</p>
<p>A las 16.49 se decidió ir más allá. Desde el destructor Zenteno se dispararon los primeros torpedos. Doce minutos más tarde, se repitió la acción. A las 17.10 los sonaristas perdieron el contacto con el sumergible, entonces se ordenó detener las máquinas para disipar las estelas y así dar curso al primer plan de rebusca. No se encontró nada hasta las 17.55, cuando nuevamente las pantallas identificaron a la nave y continuó el ataque, esta vez desde el Cochrane, tal como lo había hecho en la Segunda Guerra Mundial, cuando fue parte de la flota estadounidense y se hizo conocido por derribar aviones kamikaze.</p>
<p>Los buques chilenos no dejaban respirar al submarino espía. En cosa de minutos, la rada de Valparaíso se convirtió en un infernal teatro de operaciones, apenas previsto en ejercicios proyectados en la Academia de Guerra Naval.</p>
<p>Al estallar, los barriles explosivos provocaron torres de agua que alcanzaron los diez metros de altura, un verdadero espectáculo presenciado por miles de porteños y viñamarinos, quienes veían con ingenuidad estos <em>ejercicios </em>tan cerca de la playa.</p>
<p>Una acción de esta magnitud hizo que muchos marinos actuaran con ímpetu. Un joven subteniente a bordo del destructor Zenteno se fracturó su pierna al atascársele en el sistema mecánico de las cargas de profundidad. Cerró sus ojos, apretó sus dientes y a pesar del dolor, logró despejar los rieles. Aquel buque, construido a mediados de la década del cuarenta y que se había integrado a la Armada chilena en 1974, lanzó toda su artillería de profundidad, suficiente para aniquilar a cualquier acorazado que intentara infiltrarse en la bahía de Valparaíso.</p>
<p>Pero no solo en las aguas se libraba esta batalla. En los pasillos del imponente edificio que alberga la actual comandancia en jefe de la Armada, frente a la Plaza Sotomayor de Valparaíso, los oficiales corrían de un lugar a otro. Más de alguno pensó en una posible invasión. Por ello se hizo imperioso armar el mapa de los hechos. El jefe de estado mayor de la Primera Zona Naval, Arturo Silva Cañas, tomó el teléfono y llamó hasta el Fuerte Papudo, emplazado en ese entonces justo sobre el Club de Yates de Recreo, en Viña del Mar. No había mejor lugar para presenciar los hechos que estaban acaeciendo.**</p>
<p>“Aló, oficial. Habla su jefe de estado mayor. Infórmeme de todas las posiciones que están realizando los destructores. Aquí estoy imposibilitado de observar lo que sucede. ¡Usted será mis ojos!”, ordenó Silva Cañas. Al otro lado del teléfono, un joven oficial respondió afirmativamente y se dedicó a comunicar cada uno de los movimientos de las naves chilenas hasta bien avanzada la noche.</p>
<p>Algo similar ocurría en las demás reparticiones de la Armada. En la Escuela de Armamentos, ubicada en ese entonces en la recta Las Salinas, ruta que une Viña del Mar con el conspicuo balneario de Reñaca, los jóvenes cadetes que a esa hora se encontraban en clases debieron abandonar las salas y comenzaron a correr por los pasillos. Vestidos con tenida de combate y armados con fusiles de asalto, fueron ubicados a lo largo de toda la zona costera, desde Recreo hasta Concón. En cosa de minutos construyeron trincheras. La oficialidad temía un desembarco anfibio desde las naves espías, por lo que era necesaria toda la fuerza para impedir una posible invasión enemiga. Durante tres largos días, los jóvenes atrincherados en las arenas chilenas apuntaron sus fusiles hacia el Pacífico. Temían lo peor.</p>
<p>Por su parte, la Fuerza Aérea de Chile despachó desde la base aérea de Quintero, a 48 kilómetros al norte de Valparaíso, nueve aviones de guerra antisubmarina Grumman, los cuales lanzaron al mar sus sonoboyas, cilindros que al impactar el agua, comenzaron a transmitir las señales acústicas de sus hidrófonos. Estos de inmediato detectaron la presencia de la nave espía e iniciaron vuelos en círculo por la zona roja.</p>
<p>El asedio explosivo bajo el mar continuaba en la bahía de Valparaíso, pero de un momento a otro, los sonaristas comenzaron a detectar que cada vez la velocidad del submarino disminuía. Para los expertos, era una señal clara de que se encontraba averiado.</p>
<p>Durante esa tarde, el almirante José Toribio Merino recibió en su despacho a la totalidad del cuerpo de almirantes encabezados por el canciller Patricio Carvajal, quienes, según reportan las notas de prensa de la época, fueron a saludarlo en la víspera de su tercer aniversario al mando de la Armada. Poco después, Merino también fue visitado por el ministro de Defensa, el general Herman Brady. Es decir, mantuvo reuniones con su círculo más cercano de poder y donde —no es difícil pensar— los saludos y parabienes quedaron en segundo plano. A las 20.00 horas, el almirante cerró la jornada laboral con una ceremonia en que entregó la condecoración Gran Estrella al Mérito Militar al comandante de operaciones navales de la Armada argentina, vicealmirante Luis María  Mendía.</p>
<p>Mientras tanto, continuaba el intenso bombardeo en la rada porteña y a las 20.13 horas, cuando ya oscurecía, el mercante peruano Tacna fue misteriosamente autorizado  a zarpar desde la bahía de Valparaíso. Dos horas más tarde, a las 22.30, la tripulación a bordo del destructor Portales fue alertada por una vibración creciente: los marinos que se encontraban en la proa del buque, como también los equipos sonares de la nave, detectaron el ruido de un motor que se acercaba presurosamente.</p>
<p>“¡Contacto hidrofónico de torpedo!”, gritó el sonarista. Todo indicaba que al verse cercados por los buques, desde el submarino espía decidieron abrirse paso con un proyectil. El comandante Sepúlveda ordenó una maniobra de zigzag para eludirlo. Los marinos en cubierta alcanzaron a escuchar el motor del torpedo que rozó la proa del destructor chileno. Algunos cayeron al suelo. El proyectil siguió en dirección oeste y no dio con ningún objetivo hasta agotar su combustible y caer al fondo cenagoso de la bahía. Aquel torpedo era la más clara señal de que la batalla naval en Valparaíso estaba desatada: nuevas bombas de profundidad, erizos y torpedos reanimaron el infierno bajo el mar.</p>
<p>Ya de madrugada, mientras cientos de marinos chilenos a bordo de los destructores parecían vivir su noche más larga, los conscriptos asentados en la base naval de Talcahuano continuaban con un intenso trabajo logístico. La orden era trasladar la mayor cantidad de municiones desde los arsenales hasta el aeropuerto Carriel Sur de Concepción. Allí esperaba un avión Hércules al que subieron el armamento rumbo a Valparaíso.</p>
<p><strong>El nuevo bombardeo del 11</strong></p>
<p>Una intensa llovizna abrió la mañana del sábado 11 de septiembre de 1976. La persistente garúa obligó a la Escuela Naval de Valparaíso a trasladar la ceremonia de condecoraciones desde el patio de honor a los comedores. La mayoría de éstas eran para oficiales y suboficiales que tres años antes habían actuado en el golpe militar contra la Unidad Popular. Fue una celebración paradójica, pues en medio de la entrega de medallas, todos comentaban lo que sucedía a escasos metros, en la bahía de Valparaíso.</p>
<p>Desde el destructor Serrano lanzaron sucesivos ataques hasta que a las 11.00 horas, tripulantes del Cochrane avistaron un salvavidas que flotaba. Algunos supusieron que sería el primer resto náufrago y la confirmación del hundimiento del submarino espía, pero las dudas se disiparon al recogerlo: pertenecía a la Gobernación Marítima local.</p>
<p>El contacto del sonar se mantenía en forma intermitente y en ocasiones mostraba desplazamientos lentos, hasta que a las 17.06 ocurrió un hecho insólito: el pesquero particular María Teresa, bajo el mando de un oficial naval, pasó su red por el sitio de contacto del sonar hasta que ésta se quedó atascada con una fuerte resistencia. La orden que vino fue clara: que no se moviera hasta que el remolcador Gálvez llegara con su equipo de televisión submarino. Solo dos horas más tarde la red se desenganchó y al atracar notaron que la malla se había atascado con restos náufragos. En las siguientes horas, la intensidad de los contactos disminuiría y los destructores se dedicarían infructuosamente a la  rebusca.</p>
<p>Las dudas estaban instaladas. No se despejarían en décadas.</p>
<p>¿Qué había ocurrido? ¿Lograron las naves infiltradas evadir el intenso fuego o las cargas de los destructores chilenos sepultaron para siempre a los submarinos enemigos?</p>
<p>Han pasado cuatro décadas y en algunos círculos navales este incidente es conocido extraoficialmente como la Batalla del Marga Marga. Muchos exmiembros de la Armada de Chile optan por no referirse al tema. Quizás prefieren olvidar que en 1976 las fronteras navales del territorio fueron vulneradas en sus propias narices. O bien podría tratarse de un secreto de Estado al más alto nivel y cuyos testigos hasta hoy se escudan en un silencio forzado.</p>
<p>En el transcurso de esta investigación fueron varios los antiguos altos oficiales navales chilenos quienes, con diversos protagonismos en el operativo, literalmente cortaron el teléfono o se negaron a hablar. En los años posteriores a 1976, las distintas versiones siguieron cultivándose discretamente en los pasillos navales y en el fragor de conversaciones de bar. La historia se convirtió en leyenda. Algunos podrán pensar que se trató solo de un rumor alimentado por la oficialidad naval, con el propósito de levantar el espíritu de la marinería y así, dejar en claro que ningún extranjero violará los más de cuatro mil kilómetros soberanos. Si bien resulta un tema complejo, los años ayudan a destrabar un relato que pudo haber marcado la bitácora del régimen militar de Augusto Pinochet.</p>
<p>En cualquier caso, aquello que comenzó como un simple rumor es, en realidad, uno de los episodios navales más espectaculares y controvertidos de la historia chilena reciente y también un pasaje desconocido de la Guerra Fría latinoamericana. Un hecho que bien pudo terminar en una guerra.</p>
<hr />
<p><em>* Durante la XVII versión de operación Unitas (1976), la Armada de los Estados Unidos realizó ejercicios conjuntos con las fuerzas navales de Brasil, Chile, Perú, Colombia, Venezuela y Uruguay.</em></p>
<p><em>** Ubicado en el barrio viñamarino de Recreo, el Fuerte Papudo tenía una superficie de 3,7 hectáreas de terreno, las cuales fueron enajenadas por la institución naval, dando paso en la actualidad a un moderno complejo inmobiliario de cinco torres llamado “Gran Océano”.</em></p>
<p><em>*** Durante la dictadura militar argentina (1976-1983), Luis María Mendía ocupó el tercer cargo de más alta jerarquía de la Armada de ese país. Fue condenado por delitos de lesa humanidad y se le atribuyó ser el autor ideológico de los denominados “vuelos de la muerte”, consistentes en arrojar desde aviones a los opositores políticos hacia el mar. Murió el 13 de mayo de 2007, a los 83 años, mientras cumplía arresto domiciliario.</em></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Carlos Tromben: “Sería útil que un medio hiciese periodismo económico al alcance de todos los lectores”</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/carlos-tromben-seria-util-que-un-medio-hiciese-periodismo-economico-al-alcance-de-todos-los-lectores/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcelo Salazar]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 02 Aug 2016 15:31:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Tromben]]></category>
		<category><![CDATA[Crónica secreta de la economía chilena]]></category>
		<category><![CDATA[Diario Financiero]]></category>
		<category><![CDATA[Ediciones B]]></category>
		<category><![CDATA[El Mercurio]]></category>
		<category><![CDATA[El Mostrador]]></category>
		<category><![CDATA[Estrategia]]></category>
		<category><![CDATA[investigación periodística]]></category>
		<category><![CDATA[libro]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo económico]]></category>
		<category><![CDATA[Qué Pasa]]></category>
		<category><![CDATA[Sebastián Piñera]]></category>
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					<description><![CDATA[El exdirector de América Economía y actual conductor de radio Futuro debuta en la investigación periodística con “Crónica secreta de la economía chilena” (Ediciones B, 2016), donde reconstruye treinta años de privatizaciones, formaciones de grupos económicos y el ascenso de personajes como Sebastián Piñera. “Encontré entrevistas a Jaime Orpis declarando que el Congreso necesitaba más transparencia en sus gastos y financiamientos de campañas”, adelanta. Esta es una conversación sobre nuestro pasado y presente, sobre los blindajes de la prensa y sobre los vicios del periodismo económico.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>El exdirector de América Economía y actual conductor de radio Futuro debuta en la investigación periodística con “Crónica secreta de la economía chilena” (Ediciones B, 2016), donde reconstruye treinta años de privatizaciones, formaciones de grupos económicos y el ascenso de personajes como Sebastián Piñera. “Encontré entrevistas a Jaime Orpis declarando que el Congreso necesitaba más transparencia en sus gastos y financiamientos de campañas”, adelanta. Esta es una conversación sobre nuestro pasado y presente, sobre los blindajes de la prensa y sobre los vicios del periodismo económico.</h3>
<div id="attachment_27019" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-27019" class="size-full wp-image-27019" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/Carlos-Tromben.-Foto-de-Amaia-Diez.jpg" alt="Carlos Tromben. Foto de Amaia Diez, gentileza de Ediciones B." width="1080" height="720" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/Carlos-Tromben.-Foto-de-Amaia-Diez.jpg 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/Carlos-Tromben.-Foto-de-Amaia-Diez-800x533.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/Carlos-Tromben.-Foto-de-Amaia-Diez-1024x683.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-27019" class="wp-caption-text">Carlos Tromben. Foto de Amaia Diez, gentileza de Ediciones B.</p></div>
<p>En un café de Providencia, a las cinco de la tarde, Carlos Tromben se ríe de un meme. En la imagen aparecen tres sonrientes integrantes de la familia Piñera Echeñique, quizás los más conocidos por la opinión pública y que usted ya debe imaginar quiénes son. “Lo que Miguel le ha hecho a la música, José se lo hizo a la economía y Sebastián se lo hizo a la política”, se lee con letras amarillas en un fondo negro. Sin embargo, y como jugando al suspenso, la risa viene acompañada de un silencio. No hay evaluación gráfica ni conceptual del chiste, tampoco comentarios sobre los aludidos. Al parecer la respuesta está en el libro.</p>
<p>Luego de su paso por la ficción con “Poderes fácticos” y “Huáscar”, “Crónica secreta de la economía chilena” es su estreno en la investigación periodística. Además de centrarse en los Piñera, con un claro énfasis en el expresidente de Chile, Tromben abordó la privatización de gran parte de las empresas del Estado chileno entre 1974 y 1994. El grupo Cruzat Larraín y Penta completan los focos de esta historia que le tomó más de un año.</p>
<p>Admite que durante la investigación su escritorio era un despelote y que su esposa lo odiaba por ello. Que la complejidad del tema lo obligó a hacer mapas y a siempre conectar su notebook a una pantalla más grande. Para Tromben, el olvido es un tema importante y uno de los motivos por los que escribe este libro. “Es parte de la psiquis humana y, además de una individual, cumple una función social. En ese sentido, el rol de los periodistas hinchapelotas es recordarle al personaje que éste era él hace unos años”, declara para poner un ejemplo. “¿Quién era Sebastián Piñera para sus subalternos? Un vendedor de tarjetas de crédito. Y fue Presidente de Chile”, sonríe.</p>
<p>Las primeras luces comenzaron ahí, en archivos, buscando a estos personajes y sus posturas de hace 30 años. “Eran menos pillos que ahora”, se ríe como si volviera a ver el meme.</p>
<p><strong>—¿Fue chocante?</strong><br />
Sí. Encontré entrevistas a Jaime Orpis declarando que el Congreso necesitaba más transparencia en sus gastos y financiamientos de campañas. De esas inconsistencias salían cosas interesantes. Como qué hacían, con quién estaban y qué caminos tenían. Por eso uno debe tener cuidado con lo que dice o se compromete a decir: porque el tiempo pasa.</p>
<h4>ROMPER LOS PACTOS DE SILENCIO</h4>
<p>Carlos Tromben aclara que es una crónica “secreta” porque sus protagonistas ocultaron los sucesos. “No porque sean delitos: simplemente porque no se ven bien”, explica. “Si pinchas ‘Nuestra historia’ en la web de un empresa importante, ten por seguro que no es su historia. Es una inventada, un relato construido”.</p>
<p>Por eso todo parte en el sitio donde, por excelencia, se combate el olvido: la Biblioteca Nacional. Admite que era el lugar más lógico para empezar, aunque no lo ve igual en algunos de sus colegas. “Hay periodistas que se quejan por la lata que es ver diarios antiguos. Pero tu entrevistado puede meterte el dedo en la boca y, aún chequeando con otra [fuente], es difícil llegar a un consenso. Ahí deberían preguntarse, ¿qué dice el archivo?”.</p>
<p>Responde a su pregunta nombrando medios e instituciones que considera un paso obligado en este tipo de investigaciones. “Diarios de época, Conservador de Bienes Raíces, el Diario Oficial, Dicom-Equifax y la Superintendencia de Valores y Seguros”, enumera con los dedos. Un año y cuatro meses le tomó todo, la documentación y la escritura.</p>
<p><strong>—¿Cómo logras que un tema con tanto dato e historias se lea con fluidez?</strong><br />
No fue fácil. Traté que fuese una investigación narrativa porque las que hay, que son buenas, son bien duras. Vengo del periodismo económico y de la ficción, por lo que hice una combinación fidedigna a los hechos para que el lector comprendiera aspectos macroeconómicos y financieros. Así, entiende los complejos engranajes que escondieron la verdadera propiedad de las empresas y sus vínculos. Tuve mucha ayuda de mis editores, que varias veces me pararon los carros porque no entendían nada.</p>
<p><strong>—La clave fue la colaboración.</strong><br />
Claro. Por la complejidad de los temas en el periodismo no hay espacio para El llanero solitario.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/tromben_frase1.png" alt="tromben_frase1" width="1080" height="810" class="alignnone size-full wp-image-27024" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/tromben_frase1.png 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/tromben_frase1-800x600.png 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/tromben_frase1-1013x760.png 1013w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /></p>
<h4>RECIPROCIDAD</h4>
<p><strong>—Admites que gran parte de tus fuentes son personajes secundarios de esta pirámide del poder. Personas que conocieron a los personajes o que trabajaron en sus empresas. ¿Crees que por ellos también pasan las buenas historias?</strong><br />
Sí, porque la máxima cabeza del relato tiene intereses creados. Su narración y espacios de olvido, voluntarios e involuntarios. En cambio, el funcionario medio es el que vio todo.</p>
<p><strong>—¿Tenían temor por hablar? </strong><br />
No, se soltaban. Muchos de ellos están jubilados, viviendo tranquilos y sin la necesidad de ocultar algo porque no tienen figuración pública. Son buenas fuentes porque no forman parte de una estructura de poder. Además, yo no temo a represalias ni que me pase algo. Claramente no trabajaré en ciertos medios, lo que no me preocupa.</p>
<p><strong>—¿A qué te refieres con llamar a Chile «El País que Olvidamos?</strong><br />
Es un dispositivo de distanciamiento. Cuando el chileno está choreado dice «en este país», lo que es una manera, mala onda, de distanciarse. Es decir que no tengo responsabilidad en cómo es Chile y que soy víctima de su estructura de poder.</p>
<p><strong>—¿Y qué piensas de eso?</strong><br />
Me desagrada esa actitud. Todos somos responsables. Por eso generé este dispositivo donde, en la misma lógica, están el “Director Supremo”, “Presidente Socialista” y “joven Piñera”. El lector debe hacer una operación doble llenando ese espacio con contenido, porque cuando lee Pinochet o Allende viene de primera mano. En cambio, aquí hay otra operación que permite otros aspectos del personaje.</p>
<p><strong>—¿Y qué pasó con Chile?</strong><br />
«El País que Olvidamos» es el Chile que borramos. Eres más joven, pero los de mi edad olvidamos de donde veníamos. Un país precario, muy pobre y violento no por el lumazo del paco, sino que por sus disparos. La clase media pasaba pellejería. También hemos olvidado lo que avanzamos. Que hoy nuestra insatisfacción no tiene que ver con que estemos mal.</p>
<p><strong>—¿Con qué tiene que ver?</strong><br />
Con que nos generaron expectativas extraordinariamente altas, como ser OCDE. La generación autocomplaciente de la Concertación y la derecha dijeron que seríamos desarrollados en 2010. Claro, si nos comparamos con el 86 lo somos. Pero no estamos al nivel de Noruega como quisieron que creyéramos.</p>
<p><strong>—Tras la publicación del libro, ¿te contactó alguna de las personas aludidas?</strong><br />
No. Supe que uno de los principales personajes está preocupado y reclamando por qué me dieron entrevistas. Sí me han contactado personas nuevas que trabajan en las empresas con ganas de contar su experiencia. Eso es saludable porque se rompen pactos de silencio, apareciendo manipulaciones y manejos poco claros.</p>
<p><strong>—Reconstruyes la historia de empresas estatales que se privatizaron y un modelo económico que prevalece, entre 1974 y 1994. Pero si pudieses continuar con la historia hasta el 2016, ¿cómo sería?</strong><br />
Se complejiza. El núcleo de investigación es chico en los 80: pocas empresas y ejecutivos. Aún lo es, siendo endogámico principalmente por la Universidad Católica, pero hay más empresas. Eso trae más operaciones bursátiles y mayor complejidad para seguirlos.</p>
<p><strong>—¿Cómo Sebastián Piñera, que estuvo prófugo de la justicia mientras se le buscaba por la quiebra del Banco de Talca, llega a ser Presidente de Chile?</strong><br />
Porque Chile cambió, como decían algunos. Por una parte, hay un porcentaje de la ciudadanía que valora el individualismo. A muchos les hace sentido esa ética del winner, del todo vale. Por otro lado, hay quienes abominan el enriquecimiento individual y son solidarios y colaborativos. Esos dos valores chocan. ¿Por qué la gente no rechazó eso en Piñera? Porque al frente tenía un candidato débil y poco convocante, bajo la Concertación que estaba al final de su vida útil. Había una renovación deseada del Ejecutivo y Piñera encarnaba eso, blindado comunicacionalmente de manera abierta por la prensa escrita.</p>
<p><strong>—¿Los medios tuvieron incidencia?</strong><br />
Sí. Los medios escritos lo protegen. La radio no y los medios digitales menos. Pero la prensa tradicional lo protege.</p>
<p><strong>—¿Y por qué?</strong><br />
Entre periodistas lo sabemos. Si eres un hombre poderoso que le da exclusivas a un medio, y ese publica a un tipo contrario a ti, ¿qué haces?</p>
<p><strong>—Busco otro. </strong><br />
Claro. No le das más exclusivas. El poderoso siempre hace ese juego, no sólo Piñera. Te doy para que no me des. Reciprocidad.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/tromben_frase2.png" alt="tromben_frase2" width="1080" height="810" class="alignnone size-full wp-image-27025" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/tromben_frase2.png 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/tromben_frase2-800x600.png 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/tromben_frase2-1013x760.png 1013w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /></p>
<h4>MIOPÍA</h4>
<p><strong>—En el libro aseguras que «Estrategia y El Mercurio son dos caras de la misma moneda y entre los dos se produce un interesante diálogo sobre lo que se puede decir y lo que no, lo visible y lo que se puede enunciar en el País que Olvidamos». ¿Qué pasó con Revista Qué Pasa, Diario Financiero, etc.?</strong><br />
Qué Pasa estaba como la derecha liberal que se permitía ciertas críticas al gobierno, mostrando las inconsistencias de la política oficial de la dictadura, pero siempre hablando del terrorismo de los marxistas y la cuestión. El Diario Financiero nació el 88, al final del periodo.</p>
<p><strong>—¿Por qué tanta importancia a Estrategia?</strong><br />
Los lectores y columnistas de Estrategia parecían del viejo empresariado chileno. Derechista, anti-Chicago, incluso estatista, porque nacieron bajo el alero del Estado. Eran empresarios viejos que tenían una seria desconfianza con las recetas de Chicago, porque se exponían a la competencia de otras partes, como la de China. Mientras que el que seguía a El Mercurio era mucho más financiero, cuico. Más Pepe Pato o Cuesco Cabrera.</p>
<p><strong>—¿Y los medios de oposición?</strong><br />
Estaban centrados en lo político, por lo que lo económico era para sus columnistas. Después muchos de ellos fueron ministros de la Concertación, como Tironi, Aninat o Foxley.</p>
<p><strong>—¿Cuánto confías en el periodismo nacional?</strong><br />
Hay que hacer una distinción. Los medios tradicionales tienen compromisos políticos y económicos con sus avisadores. A pesar de que el periodismo nacional es parcial, sesgado, que oculta y visibiliza cosas, un lector avezado y astuto puede detectar las inconsistencias. Incluso, El Mercurio ochentero las permitía porque daba espacio a la oposición, como poner la propuesta económica de la Asamblea del Acuerdo Nacional. Había un doble juego pero también manipulaciones aberrantes, como poner a un viejo matándose de la risa y la noticia de que fueron sobreseídos todos los casos de Derechos Humanos.</p>
<p><strong>—¿Y confías en el periodismo económico?</strong><br />
Sí, pero es sesgado. Los medios económicos me llaman la atención por lo caricaturescamente derechistas que son sus columnistas. Parecen del año 76. No entiendo esa lógica, cuando el empresariado debe renovarse urgentemente porque está cuestionado. Los medios hacen su pega estando sometidos a una serie de restricciones como lo que te dije de los avisadores. Les cuesta publicar una multa de Latam porque es un avisador cototo. Otro ejemplo: en el libro está la privatización de LAN, donde en su última etapa intervino Piñera como senador en ejercicio. Los medios, casi en el último renglón de sus artículos, ponían que el 24% quedó en manos de dos sociedades vinculadas a él. No me jodan. Esa vez Piñera compró LAN y eso hoy sería titular. Incluso saldría en los medios que somos proclives a criticar, porque no lo podrían ocultar.</p>
<p><strong>—Hay quienes ven el periodismo como elitista y al económico como su máxima expresión. ¿Lo ves así?</strong><br />
Sí, es una pena. Sería útil que un medio hiciese un periodismo económico realmente al alcance de todos los lectores. Que explicara de manera didáctica lo que pasa con los mercados financieros, las AFP, el desempleo, etc. Es necesario para tener una opinión informada al respecto.</p>
<p><strong>—¿Para qué sirve el periodismo económico?</strong><br />
Es un periodismo que está al servicio del mundo financiero y sus intereses, y no lo digo en sentido negativo o conspirativo. Tiene un pequeño círculo de lectoría, lo que es un problema ya que sólo satisface los intereses comunicacionales e informativos de ese grupo. Falta lo que te decía, que nos expliquen con peras y manzanas. ¿Por qué son tan bajas las pensiones? El periodismo económico da por supuesto que tú sabes, lo que no es tal.</p>
<p><strong>—¿Cómo viste la cobertura que dieron los medios a la marcha contra las AFP?</strong><br />
Fue interesante. El Mostrador fue el único que el mismo día sacó una nota y TVN el único canal que transmitió. Otros, incluso los económicos, no lo tuvieron. Sin embargo, en los días posteriores no se han dedicado a otra cosa que referirse a la marcha. Sobre un hecho que no cubrieron, lo que es una vergüenza. Referirse a algo que trataste de invisibilizar.</p>
<p><strong>—¿Qué demuestra eso?</strong><br />
Miopía total y que lo político se impone. Yo como medio gano en reputación y credibilidad si abordo todos los temas, sobre todo si son de tal importancia como las AFP. A partir de los 80 se impuso la visión tecnocrática de la economía por sobre la política. Hoy nos pasamos al otro extremo, poniéndonos al servicio de objetivos para hacerlos viables.</p>
<p><strong>—¿Existe la independencia en el periodismo económico? Pensando que muchos medios de comunicación pertenecen a grupos de poder.</strong><br />
Es bastante reducida por el rol de los anunciantes. Mientras más chico el país, más difícil la independencia. La economía gringa es tan grande que si se le cae un avisador a “Wall Street Journal”, un medio completamente neoliberal, habrá otro. Por eso cubren los escándalos de información privilegiada. Nosotros tenemos lo contrario. Aún tenemos el cliché, la pregunta retórica y el título con porcentaje ridículo. Estas prácticas no aportan.</p>
<p><strong>—¿Y dónde está lo que sí aporta?</strong><br />
En los libros, las plataformas de investigación y los medios online. Diría que El Mostrador es el más libre y confiable de todos porque aborda lo económico con bastante apertura. Los medios tradicionales están obligados a replantearse porque están perdiendo avisaje, lectoría e ingresos. Por eso, ya no pueden poner cosas como las dos sociedades de Piñera. Eso debe ir en el titular o si no quedan como tontos. Pero, aun así, tratan de hacerlo.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-27023 aligncenter" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/Portada-Crónica-secreta-Carlos-Tromben.jpg" alt="Portada Crónica secreta - Carlos Tromben" width="720" height="1117" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/Portada-Crónica-secreta-Carlos-Tromben.jpg 720w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/Portada-Crónica-secreta-Carlos-Tromben-387x600.jpg 387w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/08/Portada-Crónica-secreta-Carlos-Tromben-490x760.jpg 490w" sizes="auto, (max-width: 720px) 100vw, 720px" /></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>Crónica secreta de la economía chilena</strong></em><br />
Carlos Tromben<br />
Ediciones B<br />
2016</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Adelanto del libro «La vida breve de José Huenante. Historia del primer detenido desaparecido en democracia»</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Puroperiodismo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 May 2013 17:21:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[adelanto de libro]]></category>
		<category><![CDATA[Ceibo]]></category>
		<category><![CDATA[detenidos desaparecidos]]></category>
		<category><![CDATA[investigación periodística]]></category>
		<category><![CDATA[José Huenante]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>
		<category><![CDATA[Nicolás Binder]]></category>
		<category><![CDATA[Puerto Montt]]></category>
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					<description><![CDATA[La investigación del periodista Nicolás Binder aborda la desaparición de Huenante, un joven de 16 años cuyo paradero se perdió tras ser detenido por carabineros en septiembre de 2005.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>La investigación del periodista Nicolás Binder, editada por <a href="http://www.ceiboproducciones.cl/" target="_blank">Ceibo</a>, aborda la desaparición de Huenante, un joven de 16 años cuyo paradero se perdió tras ser detenido por carabineros en septiembre de 2005, en la ciudad de Puerto Montt.</h3>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignright size-full wp-image-22232" title="La vida breve de José Huenante" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2013/05/La-vida-breve-de-José-Huenante.jpg" alt="" width="300" height="432" />Nicolás Binder investigó la historia de José Huenante durante un año, conversó con familiares y amigos, además de fiscales, carabineros y abogados. Fue un exhaustivo trabajo en torno al destino del llamado «primer detenido desaparecido en democracia».</p>
<p>«Pero, ¿quién es José Huenante Huenante?», se pregunta Faride Zerán en una reseña del libro. «¿Cuál fue el destino de un joven de origen mapuche, pobre, en el Chile de la transición a comienzos del siglo 21, cuando las demandas de justicia, dignidad e igualdad de oportunidades se erigen como necesidades urgentes y desatendidas?»</p>
<p>En un <a href="http://www.theclinic.cl/2013/04/24/que-fue-de-jose-huenante-el-primer-detenido-desaparecido-en-democracia/" target="_blank">artículo de <em>The Clinic</em></a>, donde entrevistan al autor del libro, se profundiza en el historial de impunidad que los casos de derechos humanos han tenido en la capital de la Región de Los Lagos.</p>
<p>Precisamente, Nicolás Binder (1988) creció en Puerto Montt y el 2007 se trasladó a Santiago para estudiar periodismo en la Universidad de Chile. Luego realizó su práctica profesional en el programa Contacto de <em>Canal 13</em> y trabajó en Radio Universidad de Chile como productor de «El Estudiantazo», un programa sobre las movilizaciones estudiantiles.</p>
<p><em>La vida breve de José Huenante</em>, de la Colección Periodista José Carrasco Tapia, es su memoria de título. El libro se lanzará el lunes 13 de mayo a las 18:30 horas en la Casa Central de la Universidad de Chile.</p>
<p>Acá presentamos un adelanto de la publicación.</p>
<hr />
<h4>TESTIMONIOS CLAVES</h4>
<p>La señora Angélica era vecina de la población Vicuña Mackenna desde sus inicios, a fines de los años noventa. Era dueña de casa. Llegó a Puerto Montt con su familia desde Punta Arenas. Vivía con dos de sus hijos: Álvaro, que era el segundo de tres, y con el menor, que todavía era un niño.</p>
<p>Esa noche, se suponía que Angélica y Álvaro verían juntos una película, pero él todavía no aparecía, por lo que ella estaba levantada, esperándolo, como cualquier madre preocupada de su hijo. La película ya había pasado, pero a ella no le importaba, solo sabía que se iba a desvelar toda la noche hasta ver a su hijo de regreso, sano y salvo en el hogar. Para eso miraría televisión, pero siempre atenta a su ventana. Su living estaba organizado de tal forma que ella, sentada en su sillón, tenía al televisor de frente y a su derecha una gran ventana con vista hacia el oriente, hacia el pasaje Seis, la plaza de juegos y la avenida Vicuña Mackenna.</p>
<p>Pasada las cuatro de la mañana, lo único que sintonizaba a esa hora el televisor de Angélica era el canal 6,La Red. Ya esa hora lo único que transmitía era  «Call TV»: un programa de llamadas eróticas con señoritas vestidas de diferentes y sugerentes formas. Un programa que Angélica nunca veía.</p>
<p>Y Álvaro aún no llegaba.</p>
<p>A las 4:06, el sargento Canobra y el cabo Ibarra tenían que reanudar su ronda después de dejar al ebrio, Carlos, a cargo de sus amigos Negro y Yoni. Pero antes de continuar, percibieron unos gritos de desorden provenientes desde el interior del sitio eriazo, en las panderetas frente al pasaje Cuatro, por lo que decidieron ingresar a la población.</p>
<p>Doblaron a la derecha por Arturo Narváez, pasando al lado de José, que continuaba solo en la calle, pero no se dieron cuenta de su presencia. Al llegar a la esquina con la casita verde, doblaron nuevamente a la derecha en vía Mediterráneo.  A mitad de cuadra, Canobra e Ibarra escucharon más gritos e insultos, provenientes desde el sitio eriazo, por lo que los dos se bajaron con linternas para inspeccionar la zona.</p>
<p>A oscuras entre las panderetas, uno de los chicos dela Antonio Varas, el Carlos o el Yoni, según Sombra, le había preguntado al resto si alguna vez habían hecho la «guerra» a los carabineros. Los demás respondieron que no, por lo que para no quedar mal decidieron declarar una batalla: empezaron a insultarlos y lanzarles piedras.</p>
<p>Al recibir el ataque, Canobra e Ibarra rápidamente se replegaron. Volvieron al RP-1372 y dieron la vuelta por Nueva Tres hasta llegar nuevamente a la esquina con Vicuña Mackenna. En este trayecto, el 1372 se comunicó con CENCO. Segúnla Tarjetade Procedimiento Policial n° 6343, el sargento Canobra llamó a las 04:17 para solicitar cooperación. CENCO procedió a enviar a los dispositivos RP-1373 y Z-1139 para prestar ayuda.</p>
<p>Al ver que los carabineros no estaban, los demás jóvenes salieron de entre las panderetas y corrieron hacia la casita verde. A los pocos minutos se percataron que venía un camión de Carabineros desde la población Socovesa, por lo que inmediatamente arrancaron hacia el liceo Benjamín Vicuña Mackenna, por vía Mediterráneo. Sin embargo, no todos corrieron hacia el liceo: Carlos seguía durmiendo dentro del sitio eriazo y Nelson seguía escondido entre las panderetas. Lo único que quería era volver a su casa en el pasaje Seis, a dos pasajes de distancia.</p>
<p>La señora Angélica seguía con su televisor encendido. Mientras tenía un ojo puesto en el programa y el otro en la ventana, de pronto vio aparecer a un joven desde Vicuña Mackenna que doblaba a la derecha en dirección a su pasaje por la calle contigua a la pequeña plaza. Lo primero que pensó fue en su hijo Álvaro, pero el joven al que veía desde su ventana andaba con un pantalón claro y polerón oscuro y corría algo lento. Inmediatamente se dio cuenta que no era su hijo, pero siguió observando. Ahora el joven llegaba al pasaje Seis con la esquina de la plaza y se detenía por unos segundos. Se tambaleaba. Para Angélica era evidente que la persona estaba ebria. El joven se recompuso y continuó su huida por el pasaje Seis, en dirección a Arturo Narváez, hacia el sitio eriazo. Inmediatamente después de perder al joven de vista, miró de nuevo hacia Vicuña Mackenna: ahora se asomaba por la avenida una patrulla Nissan V-16 con su baliza y sus luces apagadas. Doblaba por el mismo pasaje colindante a la plaza y después nuevamente en el pasaje Seis en dirección hacia Arturo Narváez, hacia el sitio eriazo.</p>
<p>Angélica no tenía dudas. El joven que acababa de ver corriendo huía de esa patrulla que lo perseguía. Pero ya no importaba, el susto inicial de que se tratara de su hijo Álvaro se disipó en un instante. Ahora estaba tranquila, aunque todavía escuchaba los ladridos de los perros que se alejaban al mismo tiempo que se alejaban el joven y el Nissan V-16 de la policía.</p>
<p>Nelson estaba solo en el sitio eriazo. El RP-1372 se había ido y los demás arrancaban hacia el liceo al final de vía Mediterráneo. Pero él estaba a pasos de su casa. Se disponía a volver, cuando de pronto vio a José corriendo por Arturo Narváez en dirección a la casita verde y, detrás de él, una patrulla Nissan V-16 persiguiéndolo. En cuestión de segundos, observó que el mismo vehículo le hizo una encerrona a José en la entrada al pasaje Tres; que se bajaron dos funcionarios, lo agarraron y lo arrojaron con fuerza al interior del móvil por la puerta posterior izquierda. José había sido detenido. Entonces, Nelson vio a la patrulla salir rápidamente por el pasaje Tres y doblar hacia la izquierda en Osvaldo Wistuba, en dirección a Vicuña Mackenna.  Y de ahí le perdió de vista a la patrulla.</p>
<p>Fue la última vez que vio a José.</p>
<p>Nelson y la señora Angélica declararon ala PDIpor primera vez el diez y once de noviembre de 2005, respectivamente. Nelson situó su testimonio pasadas las 02:30 horas. La señora Angélica situó el suyo cerca de las cuatro de la madrugada. Por todos los registros policiales queda claro que la redada ocurrió entre las 04:10 y las 04:30 de la mañana. La señora Angélica, si bien vio un Nissan V-16 con los colores institucionales de Carabineros, no pudo identificar a qué comisaría correspondía. En cambio, Nelson sí alcanzó a identificar a la patrulla: él claramente observó a José ser detenido por un Nissan V-16 dela Segunda Comisaría.Sin embargo, Nelson también afirmó que la primera patrulla que vieron, antes del apedreo, también era un vehículo dela Segunda Comisaría, aunque luego quedó establecido que la primera patrulla era en realidad el RP-1372 dela Quinta Comisaría, ya que era esa patrulla la que había acudido al lugar por el llamado de una vecina. Pero en su declaración había otro detalle relevante, tal vez el más importante de toda esta historia: la patrulla dela Segunda Comisaríaque detuvo a José era la misma patrulla que había sido apedreada minutos antes. O sea, en realidad Nelson habría visto al RP-1372 dela Quinta Comisaríadetener a José y llevárselo en dirección desconocida.</p>
<p>¿Cómo podemos estar seguros de que efectivamente Nelson vio al 1372 detener a José? Si Nelson se equivocó al identificar a la primera que vio, el 1372, como perteneciente ala Segunda Comisaría, ¿es posible que se haya equivocado en afirmar que la patrulla apedreada fue la misma que detuvo a José? Por supuesto que es posible que se haya equivocado, pero para aclarar esta interrogante es necesario analizar si José efectivamente pudo ser detenido por la patrulla 1372 de Canobra e Ibarra.</p>
<p>Esa noche, según toda la información de los libros de guardia y de población, no participaría en la redada ninguna patrulla dela Segunda Comisaría.</p>
<h4>RP-1372</h4>
<p>Desde ese instante, nadie más volvió a ver a José.</p>
<p>Todos los funcionarios policiales que participaron esa noche en el procedimiento declararían más adelante que nadie vio a José y menos que fuera detenido. Los dieciséis funcionarios de las patrullas 1372, 1373, 1375, pertenecientes ala Quinta, más el camión Z-1139 dela Segunda, declararían primero -en noviembre de 2005- en una investigación interna de Carabineros y algunos de ellos ante la fiscalía. Volverían a declarar años después, en una nueva investigación interna de mayo de 2008. Ningún carabinero ha afirmado hasta el día de hoy haber visto a José en el procedimiento del 3 de septiembre.</p>
<p>Los cinco jóvenes que estuvieron esa noche con José -Negro, Yoni, Sombra, Nelson y Pablo-, entregarían sus primeros testimonios a Investigaciones entre septiembre y noviembre de2005. Apesar de las inevitables diferencias existentes en cinco relatos sobre una noche de alcohol y persecución, los cinco jóvenes coinciden en haber visto a José antes de que empezaran los piedrazos. Todos concuerdan también en lo siguiente: nadie vio a José correr hacia el liceo. Nadie vio a José correr hacia la cancha. Nadie vio después a José esconderse en el pantano a un costado de la carretera. Aparte del relato de Nelson, Sombra es el único que mencionó en una declaración haber visto a José corriendo por calle Arturo Narváez.</p>
<p>En los meses posteriores a la investigación, varias personas declararían haber visto a José después del 3 de septiembre. Incluso algunos declararían haber presenciado su asesinato por individuos sin ninguna relación con carabineros. Todos esos testimonios serían descartados, menos las versiones de la señora Angélica y de Nelson. Por lo tanto, ¿qué es lo concreto respecto a lo ocurrido con José esa noche? A partir de las declaraciones de los cuatro chicos, sin contar el relato de Nelson, se establece lo siguiente: Primero, José fue visto por todos antes del apedreo. Segundo, nadie vio a José lanzar piedras. Tercero, José no escapó con el grupo hacia el liceo y menos hacia la carretera.</p>
<p>Entonces, ¿por qué José no huyó con los demás después del apedreo? La respuesta más lógica resulta ser la más obvia: porque no estaba en ese momento con ellos. ¿Por qué José no estaría con ellos en ese momento? Porque, según Nelson, al ver una patrulla estacionada en Vicuña Mackenna, antes de los piedrazos, José decidió irse a su casa. Era entendible, estaba a un pasaje de distancia.</p>
<p>Si José se iba a su casa, pero la señora Angélica lo vio a él correr por  avenida Vicuña Mackenna desde Arturo Narváez y después de vuelta hacia Arturo Narváez pero por el pasaje Seis, entonces surge un par de dudas. Primero, ¿por qué arrancaría José? Segundo: ¿por qué escaparía en dirección opuesta, hacia la avenida, y no hacia su pasaje? Si José no estaba con los demás lanzando piedras, entonces tenía que seguir en Arturo Narváez entre el pasaje Seis y el pasaje Cinco. Y a pesar de su estado etílico, tuvo que darse cuenta de una patrulla pasando al lado suyo y después ser apedreada. Por lo tanto, es posible que, después de ver un carro de carabineros y una «guerra» iniciada contra ellos, José arrancara en dirección opuesta a lo que estaba viendo. De lo contrario, ¿por qué otro motivo podría haber arrancado hacia Vicuña Mackenna? ¿Por qué arrancaría hacia el otro lado en vez de hacia su casa? Tal vez porque estaba ebrio, confundido, solo y sin saber hacia dónde tenía que correr. O tal vez sabía dónde estaba parado y decidió correr hacia la avenida para arrancar en dirección opuesta a donde estaba la patrulla, que se encontraba en vía Mediterráneo cerca de la casita verde, a mitad de cuadra.</p>
<p>Lo que es cierto es que se perdió el rastro de José en Arturo Narváez, donde estaba el sitio eriazo. Si la señora Angélica lo vio doblar en Vicuña Mackenna hacia el pasaje Seis en la plaza de juegos, entonces José necesariamente tuvo que venir primero desde la esquina de Vicuña Mackenna con Arturo Narváez, porque es la calle que viene después de la pequeña plaza frente a la casa de Angélica, cuando se sube en dirección hacia el nororiente. Y por lo tanto, José dobló ahí mismo, en la plaza, porque era la primera calle para darse una vuelta y llegar de nuevo al sitio eriazo. Y la única patrulla que se encontraba en el sitio, antes de que empezara la redada, era la 1372 del sargento Canobra y del cabo Ibarra, la que había sido apedreada y que había solicitado los refuerzos. Ellos, como dirían en todas sus declaraciones posteriores, al replegarse y pedir ayuda, volverían a la esquina de Vicuña Mackenna con Arturo Narváez y Nueva Tres para esperar el arribo de más patrullas. Ellos dirían que en ningún momento de la noche vieron a José. Pero a partir de los primeros testimonios, lo único que se puede concluir es que José desapareció antes de que llegaran los demás refuerzos.</p>
<p>El RP-1372 era el único carro que se encontraba en el lugar, estacionado en Arturo Narváez con Vicuña Mackenna, antes de la redada. Si la señora Angélica vio a José ser perseguido por una patrulla, entonces él tuvo que pasar sí o sí por la esquina de Arturo Narváez con Vicuña Mackenna, y junto a Canobra e Ibarra.</p>
<p>Si Nelson se equivocó al identificar la patrulla que detuvo a José como la misma que había sido apedreada, de todas formas la patrulla que vio detener a José debió ser la misma patrulla que Angélica vio doblar en Vicuña Mackenna persiguiéndolo. Por lo tanto, el RP-1372 estacionado en la esquina de Nueva Tres con Vicuña Mackenna tuvo que darse cuenta de un joven siendo perseguido por una patrulla. Pero Canobra e Ibarra dirían que no vieron nada.</p>
<p>Sabemos que Nelson cometió un error en su primera declaración al afirmar que vio dos veces una patrulla dela Segunda Comisaría.La primera vez fue cuando vio una patrulla detenida en la esquina antes de que se escondieran en el sitio eriazo y le tiraran piedras. Esa primera patrulla que vio era en realidad el RP-1372 del sargento Canobra y del cabo Ibarra, perteneciente ala Quinta Comisaría, que atendía a Carlos, Yoni y Negro. Por lo tanto, si Nelson erraba en identificar la primera vez que veía esa patrulla, entonces pudo equivocarse nuevamente el identificar el Nissan V-16 que detuvo a José como vehículo dela Segunda Comisaría.Si identificó a la patrulla que detuvo a José como la misma que fue apedreada, entonces vio de nuevo al carro 1372. Pero si se equivocó en este punto, entonces esa noche Nelson pudo ver a cualquier patrulla detener a José, no necesariamente una perteneciente ala Segunda. Ysignifica también que el 1372, si no detuvo a José, entonces tuvo que ver a un Nissan V-16 con colores de Carabineros perseguir a José Huenante, porque José y el auto tuvieron que pasar frente a ellos.</p>
<p>En una democracia, no es normal que agentes del Estado te detengan arbitrariamente mientras estás en la calle, ya sea tendido, sentado, caminando o corriendo. Por lo tanto, ¿por qué sería detenido José? Sería detenido por encontrarse en el lugar equivocado en el momento equivocado. La patrulla que lo detendría, al verlo cerca del sitio eriazo, tuvo que pensar que era uno de los que había lanzado piedras. Pero eso no era así, ya que nadie vio a José lanzar piedras. Pero existe una pregunta más relevante, tal vez la más importante: si José fue detenido por carabineros, ¿por qué, hasta el día de hoy, continúa desaparecido?</p>
<p>Cuando eran pasadas las cuatro de la madrugada del sábado 3 de septiembre y Nelson observaba a José ser detenido, la pregunta todavía no importaba. Nadie se imaginaba que José no volvería a ser visto. Menos le importaba a Nelson, que a esa hora lo único que quería era volver a su casa. Un deseo que de inmediato se daría cuenta le sería imposible cumplir en ese momento: la población se empezaba a llenar de carabineros.</p>
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