<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>escritura &#8211; Puroperiodismo</title>
	<atom:link href="https://www.puroperiodismo.cl/tag/escritura/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://www.puroperiodismo.cl</link>
	<description>La revista digital de Periodismo UAH.</description>
	<lastBuildDate>Tue, 24 Nov 2015 19:56:58 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	
	<item>
		<title>La costura de la escritura (VI y final): identificar, describir, interpretar</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/la-costura-de-la-escritura-vi-y-final-identificar-describir-interpretar/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Óscar Durán Ibatá]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Oct 2015 18:43:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[describir]]></category>
		<category><![CDATA[escribir]]></category>
		<category><![CDATA[escritura]]></category>
		<category><![CDATA[identificar]]></category>
		<category><![CDATA[interpretar]]></category>
		<category><![CDATA[La costura de la escritura]]></category>
		<category><![CDATA[Reportaje]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.puroperiodismo.cl/?p=26131</guid>

					<description><![CDATA[La crónica, dice Óscar Durán Ibatá, periodista y docente de la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Colombia, es como un rompecabezas. En la sexta y última parte de <a href="http://www.puroperiodismo.cl/?tag=la-costura-de-la-escritura" target="_blank">“La costura de la escritura”</a>, Durán profundiza en tres características de la crónica y entrega ejemplos para poder ejercitar la escritura, aunque advierte que solo con tiempo —con mucho tiempo invertido— se puede dominar el periodismo literario.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>La crónica, dice Óscar Durán Ibatá, periodista y docente de la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Colombia, es como un rompecabezas. En la sexta y última parte de <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?tag=la-costura-de-la-escritura" target="_blank">“La costura de la escritura”</a>, Durán profundiza en tres características de la crónica y entrega ejemplos para poder ejercitar la escritura, aunque advierte que solo con tiempo —con mucho tiempo invertido— se puede dominar el periodismo literario.</h3>
<div id="attachment_26134" style="width: 1310px" class="wp-caption alignnone"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-26134" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/10/Costura-Foto-de-saltacornu-Flickr.jpg" alt="Foto: saltacornu (cc)" width="1300" height="867" class="size-full wp-image-26134" /><p id="caption-attachment-26134" class="wp-caption-text">Foto: <a href="https://www.flickr.com/photos/saltacornu/14403981853/in/photolist-nWQaYH-nCyHfs-bs6fWY-62ubJM-aheHt1-4vG6rd-yjYTK-6qMQeB-ac7kQr-abDMo2-abDMsD-bzFAVw-pg17YY-bP37L-5mJzBi-bNFDGe-bNFCiP-bzLjNY-8B9UAH-jyQRVA-bNEVW8-bzFArW-bzFEij-kGtptH-brm2zs-bNEV6v-bzLYG9-bzFBxL-bNAjqF-ocmtUg-nVaELH-wHg8V2-oczB2N-oaBMmY-nVazMy-pWB3P5-dzumMK-kHmSDa-kHmmpe-kHorAS-hC8Ds3-abGBL9-abDMyZ-abGBGu-bzLZy5-bF1fVD-5aYMsk-acabR1-d69CT-abDMRr" target="_blank">saltacornu</a> (cc)</p></div>
<p>Hasta aquí hablamos bastante de lo que es una crónica, los insumos necesarios para construirla y qué la diferencia de otros géneros, y créanme que sentarnos a redactar con un conocimiento escaso o erróneo de lo que es crónica, es cometer una equivocación. Pero con todo y eso aún faltan los elementos y herramientas que decidí facilitarles y que son tanto o más importante que lo que hemos dicho hasta el momento, porque tiene que ver con lo que debemos hacer y no hacer, resaltar y evitar en el proceso mismo de la redacción.</p>
<p>Ahora veremos que la crónica tiene tres características, tres o cuatro dependiendo la visión o enfoque. Estas características son: identificar, describir, clasificar o interpretar. Vamos a entrar a cada una de ellas.</p>
<h4>IDENTIFICAR</h4>
<p>Pasemos a la primera. ¿Por qué nosotros deberíamos identificar? Porque será a partir de los hechos que miremos, escuchemos y toquemos lo que vamos contar y narrar después.</p>
<p>Ahora, ¿qué identificamos? Una lista de nombres, independientemente de géneros; una serie de tiempos, reseñando de esta manera: esto ocurrió tal día, a tal hora, en tal momento, en tal lugar; identificamos además las circunstancias y los escenarios que no son datos menores, son parte sustancial de la información y que llevarán nuestros textos del nivel descriptivo y la información superficial a la información real, de gente de la vida real, y en ese sentido es importante y es responsabilidad nuestra que el lector entienda que todo lo que pasa en nuestra historia lo identificamos con un nombre propio, salvo las modificaciones que por ley debemos hacer para cumplirla, en el caso del cambio de nombres para proteger a un menor de edad o salvaguardando los intereses de ciertas comunidades.</p>
<p>Alguna vez un cronista se preguntó cómo es una sala de cirugía. Entonces, se encontró con que en un hospital en Bogotá iban a operar a un niño, y así cuenta él la historia:</p>
<p>“Se llama Jesús David, tiene siete años, 25 kilos, un metro de estatura, el pecho inundado de flema”. Lo que se identifica en esta crónica: que se llama así, que tiene tantos años, que pesa tantos kilos, que mide tanto y que tiene el pecho inundado de flema. ¿Ese tipo de información la corroboramos? Claro. ¿Alguien podría cuestionarla? No, son hechos puntuales, entonces se identifica la edad, el peso, la estatura. Eso deberemos hacerlo.</p>
<p>“…está consciente, aprieta las manos, intenta decir algo, tose, se le oyen burbujas, lleva una pijama de osos que juegan fútbol, llama a su mamá. Parece que va a llorar. Toro (es un médico, un nombre) le pone tres electrodos sobre la piel, uno en el brazo, otro en el pecho, son terminales para medir sus pulsaciones, la respiración, la presión arterial. Una de las tres enfermeras que acompañarán la operación, le dice que se calme, que nada le harán. El niño por supuesto, no le cree. Sobre él hay tres lámparas enormes, en forma de disco, al lado torres de metal con conexiones que titilan y suenan. Otra mujer alista agujas, un catéter, pinzas, llaves, sondas, un punzón, bisturíes. El pequeño oye el ruido de herramientas, abre los ojos, de nuevo las burbujas en el pecho. Parece una sopa que hierve. Finalmente Ricardo Toro le pone una mascarilla que le cubre la nariz y la boca, pasan cinco segundos, duerme”.</p>
<p>Ya van viendo cómo todos esos elementos descriptivos van quedando dentro de la crónica. Pero si yo no hablé con Toro no voy a identificar, si no entrevisté a la mamá del niño no voy a tener los datos. Esa es, entonces, la primera característica: identificar cosas, personas, situaciones, hechos, lugares, momentos y entornos o tiempos.</p>
<h4>DESCRIBIR</h4>
<p>Pasemos a la segunda característica, que algunos dirán es la más obvia, pero de hecho es la más sustancial en una crónica: la capacidad de descripción.</p>
<p>El periodista utiliza una multiplicidad de fuentes, de entornos y esta se trata de la capacidad de representar con palabras las personas, los hechos, los lugares. Habría que esforzarnos para traer a la memoria esas clases de español del colegio donde se aprenden los diferentes tipos de descripciones; así que me he tomado la molestia de traerles las siete más importantes para que, desempolvando ese conocimiento, contemos con elementos prácticos a la hora de seguir ensamblando las piezas del rompecabezas, que no se arman bajo una fórmula matemática, sino que a partir de todos estos elementos que empiezan a tomar forma y logran que una situación sea susceptible de ser narrada.</p>
<p>Un tipo de descripción es <strong>la cronología</strong>, que es esa descripción de una época, de un periodo de tiempo específico que le permitirá brindará al lector los elementos necesarios en los que se desarrollan la realidad que le estamos interpretando. También están <strong>las topografías</strong>, que también son buenas en términos descriptivos para la crónica, pues involucran la descripción de lugares, de entornos, texturas del suelo, para ubicarlo en las sensaciones del paisaje y del escenario. Se suman las <strong>prosopografías</strong>, que son las descripciones físicas de una persona; y <strong>las etopeyas</strong> que podría ser la descripción de rasgos de personalidad, psicológicos o morales; en conjunto estos son la descripción de retratos. Otro tipo es la descripción <strong>en paralelo</strong>, que son las descripciones de comparaciones entre personas o lugares siempre teniendo en cuenta un punto de vista; en crónica son importantes porque se establecen elementos de comunicación que complementan por un lado y otro. <strong>Las enumeraciones</strong> tratan de describir una serie de elementos bajo un orden establecido y no mezclando características; este es un tipo de descripción que bien manejada puede ser muy literaria, pero cuando se vuelven muy técnicas son muy fraccionadas y hacen perder riqueza al relato. La última y esto sí es a manera de información, porque es riesgoso utilizarla en crónica, son <strong>las caricaturas</strong>, porque evidentemente ya parten del hecho de deformar o exagerar rasgos de una persona y ahí ya podríamos pasar de la interpretación a la opinión directa.</p>
<h4>INTERPRETAR</h4>
<p>La tercera característica base de la crónica es la de la interpretación, que debemos delimitar cuidándonos de no pasar el límite y entrar en un juego de opinión. ¿De qué se trata entonces la interpretación? En que nosotros vamos a coger eventos, situaciones y las vamos a narrar, siempre interpretándolas y al mismo tiempo hacer un juego de juzgamiento bien entendido. Ahora lo explicaré mejor.</p>
<p>¿Por qué interpretamos? Porque como esto no es noticia, nosotros nos basamos en dos preguntas que son tremendamente subjetivas en el juego de la búsqueda de la información. Una es: ¿por qué pasaron las cosas? Y la otra: ¿cómo fue que pasaron? Con esas dos preguntas el abanico de opciones se abre muchísimo y ahí es donde está el tema interpretativo, pero vamos a interpretar con fundamento, con elementos probatorios si quieren, no vamos a dar juicios aventurados. Por eso yo les decía en los instrumentos de observación que si bien partimos de hipótesis y prejuicios, no sacáramos conclusiones aceleradas, sino que, por el contrario, preguntáramos para estar seguros; con esos elementos ya luego el lector sacará la propia conclusión.</p>
<p>Lo que no podemos hacer, que es lo que hace el reportaje, es sumar a esa interpretación una opinión o juicio de valor. Siempre debemos preguntarnos, por ejemplo, al juzgar que algo es malo, pero… ¿malo para quién? Eso es feo… ¿feo para quién? Y partir de un punto de igualdad para hacer la interpretación sin poner en condición de inferioridad o superioridad la realidad que estemos narrando.</p>
<blockquote><p>No existe otra forma de aprender sobre la crónica y el periodismo literario que escribiendo y haciendo periodismo del serio, del que se necesita tiempo para investigar, para escribir, para editar, y del que le tome tiempo al espectador para leer.</p></blockquote>
<p>Si queremos ser más literales todavía, el riesgo en una frase para que exista correcta o equivocada interpretación está en tres tipos de palabras: los verbos, los adverbios y los adjetivos. Ahí está el riesgo, ahí es donde decimos “bueno, ¿qué verbo utilicé? ¿Qué adverbio utilicé? ¿Qué adjetivo utilicé?” Con esto puedo dilucidar si realmente estoy interpretando bien o estoy interpretando mal.</p>
<p>Miren un ejemplo en donde la interpretación está en el verbo: “El Ministro se extendió en los problemas de los ganaderos y aventuró que en septiembre habrá acuerdo con Venezuela”. Entonces llega el texto y me digo: ¿dónde puede estar la interpretación? En una explicación y en una justificación que estamos informando, revisemos: se extendió. ¿Cómo planteas que sí se extendió? ¿Cuál es el referente del tiempo para emitir ese concepto? Y ¿realmente fue una aventura? ¿No hacía parte de lo que tenía previsto el Ministro decir?</p>
<p>Vámonos al adverbio. “El Ministro habló largamente sobre los problemas de los ganaderos y sorpresivamente prometió un acuerdo con Venezuela”. Entonces uno dice acá “bueno ya el tema cambia un poquito”. Si nos paramos desde el adverbio justifica lo que habló largamente y sorpresivamente emitió tal concepto. Aquí la interpretación mejora, solo cambiando una parte del texto. Ambos dicen lo mismo, una vez más no es tanto lo que diga sino cómo lo diga y alguien dirá “bueno, y ¿se puede mejorar?”</p>
<p>Pongámoslo con un adjetivo a ver si mejora: “El ministro hizo un largo discurso sobre los ganaderos y prometió para septiembre el deseado acuerdo con Venezuela”. Ah entra uno a mirar: ¿la interpretación está mejor desde el adjetivo o desde el adverbio? Para unos el adverbio, para otros el adjetivo, y a la luz del ejemplo el verbo estaría mal planteado porque pasaríamos de la interpretación a la opinión libre. Eso hay que hacerlo con mucho cuidado.</p>
<p>¿Cómo uno puede lograr, entonces, interpretar las cosas de la mejor manera? Siempre manteniéndose en un plano de igualdad, nunca pensando que uno está ni por encima ni por debajo de lo que se está narrando. Resulta que los cronistas tienen una especie de fórmulas o recursos que aplican para cuando sienten que no hay manera de salvar un texto que está cargado de opinión directa y no de interpretación simple. Hay ciertas técnicas que uno utiliza para que no pase eso. ¿Cuál es la primera? Atribuir a otros lo que queremos decir; no lo dije yo, lo dijo tal persona, esto se mueve en el terreno de la ética y no estamos engañando, simplemente mantengo la opinión pero la hago mucho más interpretativa en la medida en que le atribuyo a otros eso que quiero decir. La otra posibilidad que usan los cronistas cuando no están seguros —o al menos quieren dejar la opinión en un nivel inferior, casi imperceptible, sin comprometerse con ello— es dejarlo como una dualidad, como una duda, sin usar sentencias o absolutismos, para que sea el lector quien elija cómo juzgar tal cosa. Es decir, el cronista mostró las cosas, pero no las dijo, se la jugó en la interpretación y no en la opinión.</p>
<p>Miren un ejemplo de un texto del día que se posesionó el Presidente Santos y aclaramos cómo desde estas técnicas de redacción podemos “salvar” un texto cargado de opinión pero no de interpretación: “Santos, tras un intachable discurso de inauguración, en el que asumió con madurez la herencia recibida, se dejó llevar el pasado domingo por la alegría del juramento de su cargo y pronunció un excelente discurso”. Entonces como ya venimos con el ojo afinado, ya ustedes saben que estas cosas no nos sirven: “intachable”, “excelente discurso”, “asumió con madurez”, “se dejó llevar”, etc. ¿Cómo evitamos esto? Metiéndole mano desde la edición, haciendo uso de los artilugios que hablábamos hace un rato. “<em>Santos, tras un discurso de inauguración considerado por expertos como intachable, en el que asumió seguramente con madurez la herencia recibida, tal vez se dejó llevar el pasado domingo por la alegría del juramento de su cargo y pronunció un conmovedor discurso”.</em> La cosa cambia, se suaviza la opinión y todo lo vuelve interpretativo a punta de recursos de escritura que utiliza el cronista para poder opinar disfrazado.</p>
<p>Estas son las características de la crónica. De esta manera terminamos esta serie, asumiendo que no existe otra forma de aprender sobre la crónica y el periodismo literario que escribiendo y haciendo periodismo del serio, del que se necesita tiempo para investigar, tiempo para escribir, tiempo para editar, y del que le tome tiempo al espectador para leer.</p>
<p><em>Parte 1: <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=25799" target="_blank">Apuntes para la creación de una crónica</a></em><br />
<em>Parte 2: <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=25974" title="La costura de la escritura (II): buscar y narrar los extremos">Buscar y narrar los extremos</a></em><br />
<em>Parte 3: <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=26007" title="La costura de la escritura (III): las herramientas de investigación">Las herramientas de investigación</a></em><br />
<em>Parte 4: <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=26071" title="La costura de la escritura (IV): el enfoque y la intimidad al escribir" target="_blank">El enfoque y la intimidad al escribir</a></em><br />
<em>Parte 5: <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=26112" title="La costura de la escritura (V): el caracol de los géneros">El caracol de los géneros</a></em><br />
<em>Parte 6 y final: <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=26131" title="La costura de la escritura (VI y final): identificar, describir, interpretar" target="_blank">Identificar, describir, interpretar</a></em></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La costura de la escritura (IV): el enfoque y la intimidad al escribir</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/la-costura-de-la-escritura-iv-el-enfoque-y-la-intimidad-al-escribir/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Óscar Durán Ibatá]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 22 Sep 2015 15:24:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[crónica]]></category>
		<category><![CDATA[enfoque]]></category>
		<category><![CDATA[escritura]]></category>
		<category><![CDATA[La costura de la escritura]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.puroperiodismo.cl/?p=26071</guid>

					<description><![CDATA[La crónica, dice Óscar Durán Ibatá, periodista y docente de la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Colombia, es como un rompecabezas. En la cuarta parte de <a href="http://www.puroperiodismo.cl/?tag=la-costura-de-la-escritura" target="_blank">“La costura de la escritura”</a>, Durán profundiza sobre las distintas perspectivas para configurar un texto y advierte que al sentarnos a escribir debemos considerar no sólo el presente sino que también el futuro, “pensando que en 25 o en 100 años llegará alguien que querrá saber cómo éramos nosotros como comunidad”.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>La crónica, dice Óscar Durán Ibatá, periodista y docente de la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Colombia, es como un rompecabezas. En la cuarta parte de <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?tag=la-costura-de-la-escritura" target="_blank">“La costura de la escritura”</a>, Durán profundiza sobre las distintas perspectivas para configurar un texto y advierte que al sentarnos a escribir debemos considerar no sólo el presente sino que también el futuro, “pensando que en 25 o en 100 años llegará alguien que querrá saber cómo éramos nosotros como comunidad”.</h3>
<div id="attachment_26075" style="width: 1610px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-26075" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/09/Escritura-foto-de-Gordon-McKinlay-Flickr.jpg" alt="Foto: Gordon McKinlay (cc)" width="1600" height="1063" class="size-full wp-image-26075" /><p id="caption-attachment-26075" class="wp-caption-text">Foto: <a href="https://www.flickr.com/photos/gordon_mckinlay/15408641130/in/photolist-ptBjbo-fB43SB-a2PWn5-bxLxEh-n1FF5-5pdYAV-oQDGZd-a27Xjf-3TnEe6-eYYs2x-9p78rF-4AmMP9-8RcK86-ew459k-CSMeR-b93YQa-fBnWzb-mPKSo1-5WdB3P-a2M4AZ-7wXvuR-4eDZyD-j89zGk-pFRgGJ-aW9m2r-9o4F32-4qWFz1-e4P4U7-9Axx8q-9eBwA2-7gcmku-hWkNTx-aFfruR-92vZxR-pQqd7R-nnzJ1b-ah4UHe-iZGTe1-tziw1i-5UdFhi-659edF-7WRgJz-6TnHqs-dz4FBf-bHqqii-dXw6x6-kyeiin-7VKk5G-7uNSTF-ePSRwF" target="_blank">Gordon McKinlay</a> (cc)</p></div>
<p>Una vez realizada la investigación con las entrevistas, los documentos, los especialistas y la observación aparecerán, entre todos los datos, aquellos que llamamos datos fríos, que al verlos aislados representarán una cifra, una estadística, una encuesta, pero por sí solos no tendrán un elemento que conecte con el relato de la crónica; sin embargo, existe una manera de volverlos calientes con el texto, y hay que hacerlo, pues son necesarios y enriquecerán la historia. A partir de este punto avanzaremos con un ejemplo al que le vamos a aplicar el proceso de ensamble y vamos a ver cómo se va armando el rompecabezas.</p>
<p>Abordemos el tema de la tasa de homicidios en Bogotá, por ejemplo. Como cronista parto de hacerme una pregunta general: ¿por qué se están matando los bogotanos? Esta sola pregunta, además de generar un gancho para apartarme de los textos académicos, hace que sea una crónica que invite a leer, pues a cualquier bogotano o persona que viva en esta ciudad le interesaría conocer esta historia.</p>
<blockquote><p>¿Qué beneficios puede tener esta crónica para que un ciudadano me lea? Nos debemos encargar de que algo le quede en la mente.</p></blockquote>
<p>Posteriormente esos datos fríos me ayudan a ubicar en esa temporalidad que les sugería. Si vamos a los antecedentes entonces revisaremos las tasas en los años 2012, 2013, 2014 y las del año actual, y así vamos delimitando el escenario. El tema no concluye toda vez que nos hagamos más preguntas. Por ejemplo: ¿es un problema solo de Bogotá? Entonces iremos a comparar con otras ciudades principales, por ejemplo, Cali, Medellín, Barranquilla y Bucaramanga. Cada temporalidad y contexto nos aporta entonces diferentes voces. Para el caso de este ejemplo podríamos definir que es importante hablar con la policía local, con el comandante, con el agente, los gremios, la alcaldía, las víctimas e incluso las pandillas; y así sucesivamente con el objetivo de agregarle al relato nombres, connotación, atmósfera e importancia, trascendencia y respaldo en evidencias.</p>
<p>Pasamos al momento de pensar en proyecciones, y es un punto relevante pues este va a justificar porqué tu texto merece ser leídos. Siguiendo con el ejemplo, me vuelvo a formular una pregunta: ¿qué beneficios puede tener esta crónica para que un ciudadano me lea? Aunque documente, entretenga e informe, nos debemos encargar de que algo le quede en la mente; entonces pienso en la información que les será de utilidad para no sólo conocer esa realidad, saber las estadísticas, saber del panorama nacional de esa situación, sino además qué hacer si no les queda más remedio que seguir viviendo en la ciudad donde los bogotanos se están matando. Podemos echar mano a los datos fríos, como por ejemplo suministrarles la línea del número de los cuadrantes de la policía, la indicación de las zonas de mayor peligrosidad y demás elementos que le presten un servicio y, en últimas, les tranquilice la existencia luego de haberle alertado y haberles dicho “preocúpese, tome medidas ante esta problemática”.</p>
<p>Este relato debe estar plasmado en un escenario; es decir, para que el relato reclame su toque de realidad debo incluirle una historia, es allí donde el poder de la observación se hace presente y es necesario salir para poder narrar. Pues bien, en el segundo paso vámonos a lo más inmediato y vivencial, un día para medicina legal (o el Servicio Médico Legal en Chile), un fin de semana de quincena, a ver si el tema es solamente coyuntural o uno diferente y comprueban que el tema es que los bogotanos no saben celebrar. Todo esto antes de avanzar al tercer paso.</p>
<h4>DEFINIR EL ENFOQUE</h4>
<p>Es hora de escoger el enfoque. Tenemos toda esta información, después de que entrevisté a tantas personas, obtuve tantos documentos, tantos estudios, ya me fui para medicina legal, ya recorrí las calles de Bogotá, ya fui con un policía a recorrer las principales calles, las más problemáticas de Bogotá, e incluso percibí el temor de los transeúntes y constaté qué grupos hacen peligrosas ciertas zonas a ciertas horas. Ahora vuelvo, como buen periodista, a formularme preguntas: ¿qué quiero hacer con eso? ¿Cuál es mi finalidad, contar y narrar un hecho específico? ¿O, por el contrario, me interesa que le quede algo más al lector?</p>
<p>Llega el momento de las elecciones, porque créanme, cuando tengamos toda esa información nos vamos a inundar si no definimos el enfoque y los elementos a incluir en función de lo que queremos para nuestros textos. Me refiero a qué va y qué no, pues de no hacerlo pondrán una crónica de 75 páginas sobre la mesa de sus futuros editores. En función de la elección, todos los insumos empiezan a responder a ella. Se podrán desechar cosas importantes, bueno las utilizaremos de alguna manera, o no, pero no nos podemos arriesgar a mostrar todo en bruto porque nadie lo va a leer. Lo que tenemos, entonces, es información a partir de las cuatro herramientas que enumeramos, es decir, cuatro inicios de crónica distintas pero que dicen lo mismo en forma distinta y tienen el mismo enfoque; luego, el problema no es de forma, de quién va a escribir, o quién escribe bonito, sino qué tipo de información elegimos a partir del enfoque que decidimos. Pero esto prefiero concluirlo con ejemplos.</p>
<p><strong>Una crónica narrada desde el enfoque descriptivo</strong>: “A las cuatro de la madrugada cuando los primeros funcionarios llegan a medicina legal hay una fila de por lo menos treinta personas que llevan una hora de espera. En sus rostros angustiados por las noticias existe una misión común, reclamar el cadáver de un ser querido, la escena que Bogotá ha repetido cada día de los últimos seis meses, como consecuencia de la peor ola de asesinatos de su historia; podría ser la misma de los próximos días, pues las autoridades reconocen que tienen limitaciones para proteger a los ciudadanos”. Desde esa frase yo determiné el enfoque del texto que yo quiero dar.</p>
<p><strong>Una crónica narrada solamente a partir del contexto</strong>: “La ciudad de Bogotá vive la peor de ola asesinatos de su historia. En los últimos seis meses las cifras de muertos en atraco a mano armada o casos de sicariato se han multiplicado por tres, lo que tiene alarmados a autoridades y ciudadanos. Pero el problema más grave no es ese: ayer la propia comandancia de la policía reconoció que tiene serias limitaciones para seguir protegiendo la vida de los habitantes de la capital”. Mismo enfoque, distinta fachada, pero está diciendo lo mismo producto de la misma investigación.</p>
<p><strong>Una narración basada únicamente en el tiempo, la cronología:</strong> “Hace un año por esta misma época Bogotá se declaraba alarmada por el asesinato acumulado de 130 personas. Desde entonces autoridades, empresas, organizaciones, ciudadanía, se reunieron 32 veces. Enviaron 18 cartas, y visitaron en cuatro oportunidades al alcalde del distrito para buscar una salida, sin embargo, desde la primera reunión los crímenes se han multiplicado por tres y pueden seguir aumentando según lo acaba de admitir la policía”. Vuelve y juega, mismo enfoque, forma distinta, mismos insumos.</p>
<p><strong>Y un último enfoque para el que elije escribir poco</strong>: “Hace un año por esta misma época Bogotá se declaraba alarmada por el asesinato acumulado de 130 personas, en lo corrido del 2014 van 390 y todo parece indicar que la estadística seguirá aumentando”. Queda comprobado que no es cuestión de quién escriba bonito. Si tenemos los insumos, y definimos perfectamente el enfoque de lo que queremos dejarle al lector, lo demás será un tema de costura.</p>
<h4>LA INTIMIDAD DE LA ESCRITURA</h4>
<p>Hice la promesa de ir a la intimidad de la crónica. A mi juicio resulta importante advertirles que muchos de sus trabajos de investigación a profundidad los van a ver reducidos a un párrafo de cuatro renglones en los medios tradicionales, bajo creencias como que los lectores no lo son tanto y en cambio prefieren lo impactante y visual, y verán temas como el que abordo en este momento, el de la trata de personas, o ejemplos como el de Bogotá, reducido a titulares fríos. Pero en esos casos yo sí prefiero un texto mucho más rico, que me cuente más cosas.</p>
<p>Porque si algún sentido tiene la crónica, por encima de los demás géneros, es el humano, porque le da rostro a las cifras; de lo contrario sería un informe técnico, una cifra más, y el periódico abriría titulando algo así como –“En Colombia disminuye el número de personas que han padecido de esto o aquello” pero si vamos a hacer este esfuerzo, uno esperaría una cifra a la que se le encuentre carne, huesos, emociones, sentido, sensaciones; elementos que le hagan al lector decir “qué drama tan tremendo”, que de alguna manera te conmueva, te mueva los intestinos y te llegue mejor que la cifra y la estadística.</p>
<blockquote><p>Si algún sentido tiene la crónica, por encima de los demás géneros, es el humano, porque le da rostro a las cifras; de lo contrario sería un informe técnico, una cifra más.</p></blockquote>
<p>Es escribir crónica pensando que en 25 o en 100 años llegará alguien que querrá saber cómo éramos nosotros como comunidad y ese objetivo le será mucho más fácil a partir de los textos narrativos, que de las noticias frías y de los datos estadísticos, si lee las dificultades sociales, educativas, económicas, por las que la sociedad pasaba. Sólo así le va quedar un sentido mucho más amplio, de lo que éramos como cultura, que la cifra misma. La mejor manera de llegar a un buen número de personas es usando la narración, y la crónica nos da la narración en la medida en que le damos rostro y sentido humano a lo que encontremos en la investigación.</p>
<p>A pesar de la riqueza narrativa de este género, y esto lo comento como un paréntesis, en Colombia tenemos un problema gravísimo, porque de alguna manera se condiciona el acceso la crónica, y es que la mejor revista de crónica que tenemos, en donde se publican los mejores textos de crónica, a la vez empelota mujeres. Entonces, hay cierto rechazo en públicos como los colegios y muchos que ya son mayorcitos de edad no comparten esa visión, sin embargo es una de las revistas referente en Latinoamérica en términos de crónica. Y de los periódicos ni hablar, no les interesa mucho la crónica salvo los domingos en donde el tamaño del diario es mayor. Ustedes compran El Tiempo y El Espectador del domingo y son gordos.Eeso da la posibilidad a los cronistas de que su crónica no se vaya en una página, si no en página y media o en dos.</p>
<p>Así las cosas, el único refugio que tienen son los blogs, las páginas de internet, en donde el cronista pueda publicar sus textos o unirse a la ola de cronistas que termina haciendo literatura, aquellos que dejaron de publicar en los medios y lo que hacen son libros, porque no les gusta que alguien les diga “quítele acá, haga el texto más corto, es que la gente no lee” o “métale un gráfico para que la gente combine y no se canse”, algo como a veces le pasaba a uno en el colegio: “no, es que ese libro tiene solo letras y ni una foto”. Y lo que importa, como ya lo pudieron comprobar ustedes, es el texto, evidentemente.</p>
<p>Hasta este punto hemos dado nombre y encajado tres de las seis piezas del rompecabezas, pero como esto se trata de guiarlos y no de hacerles aprender las cosas de memoria —cosa que les sucederá en la medida que se vuelvan maestros del rompecabezas, jugando a encajarlo una y otra vez indudablemente—, vamos a recopilar y a dar una zancada al siguiente paso. Entonces tenemos claro que:</p>
<ul>
<li>Hay que buscar información de fuentes primarias, secundarias; que las fuentes mienten, que debemos dudar, que debemos partir del hecho de que hay unos intereses de por medio.</li>
<li>Después de haber identificado las fuentes, establecimos que hay que encontrar insumos de investigación o cosas que nos entreguen información, que básicamente son cuatro: entrevistas, documentos, estudios y un proceso de observación.</li>
<li>Luego pasamos a darle a esas cosas nombre propio, identificación propia, definir un enfoque y saber qué queremos de ese texto y cuáles serán las consecuencias del mismo.</li>
</ul>
<p>Hay una metáfora muy bonita de un periodista español, llamado Miguel Ángel Bastenier. Él dice que los géneros son como lupas que el periodista se pone para poder mirar, narrar y entender mejor la realidad, pero que en esencia sólo existen en nuestra imaginación.</p>
<p><em>Parte 1: <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=25799" target="_blank">Apuntes para la creación de una crónica</a></em><br />
<em>Parte 2: <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=25974" title="La costura de la escritura (II): buscar y narrar los extremos">Buscar y narrar los extremos</a></em><br />
<em>Parte 3: <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=26007" title="La costura de la escritura (III): las herramientas de investigación">Las herramientas de investigación</a></em><br />
<em>Parte 4: <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=26071" title="La costura de la escritura (IV): el enfoque y la intimidad al escribir" target="_blank">El enfoque y la intimidad al escribir</a></em><br />
<em>Parte 5: <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=26112" title="La costura de la escritura (V): el caracol de los géneros">El caracol de los géneros</a></em><br />
<em>Parte 6 y final: <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=26131" title="La costura de la escritura (VI y final): identificar, describir, interpretar" target="_blank">Identificar, describir, interpretar</a></em></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La costura de la escritura (I): apuntes para la creación de una crónica</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/la-costura-de-la-escritura-apuntes-para-la-creacion-de-una-cronica-i/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Óscar Durán Ibatá]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 03 Jun 2015 14:36:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[crónica]]></category>
		<category><![CDATA[escritura]]></category>
		<category><![CDATA[fuentes]]></category>
		<category><![CDATA[La costura de la escritura]]></category>
		<category><![CDATA[rompecabezas]]></category>
		<category><![CDATA[transparencia]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.puroperiodismo.cl/?p=25799</guid>

					<description><![CDATA[La crónica, dice Óscar Durán Ibatá, periodista y docente de la <a href="http://www.utadeo.edu.co/es" target="_blank">Universidad Jorge Tadeo Lozano</a> de Colombia, es como un rompecabezas. El siguiente texto es el punto de partida de una guía práctica para quienes se aventuran a contar con palabras la realidad, sin la necesidad de haber nacido con un don especial ni con virtudes de escritor. En la primera parte de esta serie titulada “La costura de la escritura”, Óscar Durán se refiere al inicio de la investigación y a la relación con las fuentes periodísticas.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>La crónica, dice Óscar Durán Ibatá, periodista y docente de la <a href="http://www.utadeo.edu.co/es" target="_blank">Universidad Jorge Tadeo Lozano</a> de Colombia, es como un rompecabezas. El siguiente texto es el punto de partida de una guía práctica para quienes se aventuran a contar la realidad con palabras, sin la necesidad de haber nacido con un don especial ni con virtudes de escritor. En la primera parte de esta serie titulada “La costura de la escritura”, Durán se refiere al inicio de la investigación y a la relación con las fuentes periodísticas.</h3>
<div id="attachment_26275" style="width: 1310px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-26275" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/costura-Foto-de-Pulpolux-Flickr.jpg" alt="Foto: Pulpolux (cc)" width="1300" height="866" class="size-full wp-image-26275" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/costura-Foto-de-Pulpolux-Flickr.jpg 1300w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/costura-Foto-de-Pulpolux-Flickr-800x533.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/costura-Foto-de-Pulpolux-Flickr-1024x682.jpg 1024w" sizes="(max-width: 1300px) 100vw, 1300px" /><p id="caption-attachment-26275" class="wp-caption-text">Foto: <a href="https://www.flickr.com/photos/pulpolux/214752623/in/photolist-6YzkRy-6YzkQA-6YvkaT-6YzkTA-6Yvka4-eWzhPU-eWzfaS-7gqNL4-eWnMBn-eVLG3B-aSZnca-eVMgUX-eWnNQz-eWzhQo-eWziNy-eWnSwV-eVXv5W-aSZnuk-aSZnxH-aSZnvM-aSZnhz-aSZnkz-aSZnBt-aSZnji-aSZnoZ-aSZnnr-aSZnzi-aSZnei-aSZnsH-aSZnfZ-7zt9mK-jYEtr-akhzSx-bxn2j-eVKZZc-DoaAC-9BceCy-dBvgpK-dBAaLC-5CVkPj-aPs3tn-di8w7a-di8vdX-di8wXZ-6Fno1z-8guHbb-eWnLo8-8W59S4-aVK1z6-9BgxRB" target="_blank">Pulpolux</a> (cc)</p></div>
<h4>EL INICIO DEL ROMPECABEZAS</h4>
<p>Voy a arrancar advirtiendo o al menos haciendo un pequeño comentario: lo que vamos a ver se aprende en las escuelas de periodismo y en las universidades durante al menos un semestre, por lo que vamos a tratar de condensar la información. La idea es entregarte herramientas periodísticas, narrativas, literarias si quieres, para que apropies la manera de contar y narrar la realidad.</p>
<p>En una investigación lo importante es qué haremos con esa información después, cómo la vamos a transmitir al lector, cómo se la vamos a poner ante sus ojos. De los géneros periodísticos, cuando se trata de transmitir una realidad con toda la riqueza de la experiencia, la percepción de los espacios, la voz de los protagonistas y los hechos vivenciados, una de las mejores maneras —no quiere decir que sea la mejor, pero si una de las mejores— es la crónica.</p>
<blockquote><p>Para nadie es un secreto que vivimos en una cultura y en una región, Latinoamérica, eminentemente narrativa.</p></blockquote>
<p>Más adelante explicaré la técnica, pero con este género y a través de una narración nutrida de información podemos decirle a nuestro público: mire este tema tan delicado. Esto contrasta con los textos científicos o los textos académicos que tienen una serie de complejidades y una serie de lenguajes que algunas veces marcan una distancia entre el que quiere decir algo y el que finalmente lo escucha; y para nadie es un secreto que vivimos en una cultura y en una región —Latinoamérica— eminentemente narrativa, y a veces contar las cosas en un lenguaje mucho más sencillo y utilizando personajes dentro de esa misma narración, nos permite cumplir una finalidad mucho más concreta en cuanto a transmitir nuestro mensaje. De allí la importancia de esta sesión de herramientas de producción de narraciones.</p>
<p>Pensemos la construcción de una crónica como un rompecabezas con seis fichas: cada una digamos que antecede a la otra, en la medida que la explica y justifica. Lo primero es hablar de las fuentes de investigación, es decir, de dónde vamos a sacar nosotros la información. Luego de identificar quiénes son los que nos van dar datos o los demás recursos que serán fuente de información, vamos a ver que existen unas técnicas de recolección de información que les debemos aplicar a esas fuentes para que nos cuenten lo que queremos saber. Vamos a mirar de qué se tratan esas herramientas, cuál es la razón de ellas, y cómo las podemos organizar.</p>
<p>De ahí vamos entonces a saltar a la pregunta: ¿y qué se hace con toda esa información?, que, a la vez, se constituye en una evidencia de lo determinante que es haber construido las dos fichas anteriores con total juicio, sin perder el rumbo en la investigación, pero tampoco dejar la aventura de la crónica a escasos datos, anécdotas y a la peligrosa falta de corroboración de hallazgos que también abordaremos.</p>
<p>Ya identifico quién me da la información y de dónde extraigo y corroboro datos, entiendo y conozco qué tipo de herramientas le tengo que suministrar, luego establezco un orden a esa información y al final decido qué tipo de texto voy a trabajar, que bajo el parámetro de la crónica —que es lo que estamos armando— vamos a mirar en su intimidad en qué consiste, cuáles son sus características y por qué es importante. Al final de la explicación de todos los elementos que voy a darles, comprobarán que se puede hacer mucho más fácil ese proceso de creación de crónica.</p>
<h4>LO QUE DIGA LA FUENTE ES PUBLICABLE (Y HAY QUE ADVERTIRLO)</h4>
<p>Hay que entender y partir del hecho probado hasta por los grandes cronistas y escritores que para contar o narrar necesitamos tener información, y a quienes recurrimos son a las fuentes (que, por origen mismo de la palabra, significa nacimiento, génesis, de esa información primaria).</p>
<p>Para darnos una idea del contexto legal que soporta y protege la información que poseen las fuentes y a las fuentes mismas, en Colombia las ampara la <a href="http://www.procuraduria.gov.co/guiamp/media/file/Macroproceso%20Disciplinario/Constitucion_Politica_de_Colombia.htm" target="_blank">Constitución</a> bajo el derecho a acceder a ella, e incluso el deber de suministrarla según el caso y la naturaleza de las fuentes, así como mecanismos para la solicitud y protección de las mismas y de la información. En Chile, en cambio, la llamada <a title="Ley 19.733 sobre libertades de opinión e información y ejercicio del periodismo" href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=12920" target="_blank">Ley de Prensa (19.733)</a> otorga el derecho a mantener la reserva de las fuentes informativas y de cualquier elemento que permita identificarlas</p>
<blockquote><p>Es fundamental establecer un contrato de transparencia con la fuente.</p></blockquote>
<p>Existen tres condiciones de las fuentes que pueden tener o albergar información que nos interesa; la primera son del tipo de fuente que deben estar prestos a dar información, que en este caso pueden ser los organismos oficiales, ante quienes hay que hacer seguramente un tipo de proceso de solicitud formal. Otros son los que llamamos “las personas de a pie” que siempre dan información porque simplemente quieren transmitir lo que saben, contar sus experiencias y que alguien los escuche. Y habrá un tercer tipo de fuente que algunas veces puede llegar a ser problemático, que son quienes no les interesa que la información se sepa o la documentación oficial se verifique. Evidentemente, según la naturaleza de la fuente hay mecanismos legales, como la tutela o el derecho de petición o acceso a la información, si en algún momento creemos que podemos y debemos tener acceso a los datos que alguien no nos quiere dar.</p>
<p>En Colombia la ley obliga a suministrar la información bajo el <a href="http://www.procuraduria.gov.co/guiamp/media/file/Macroproceso%20Disciplinario/Constitucion_Politica_de_Colombia.htm" target="_blank">artículo 21 de la Constitución Nacional</a>, lo que implica el acceso a la información de manera libre y compromete evidentemente a ser responsable con ella. En Chile, en tanto, el <a href="http://www.leychile.cl/Navegar?idNorma=242302" target="_blank">artículo 8 de la Constitución</a> establece la publicidad de los actos y órganos del Estado. En el escenario de la investigación periodística nos vamos a mover con gente que le interesa hablar, con gente que está obligada a hablar, y con gente que no querrá hablar con nosotros, y ahí dependerá de nuestra capacidad de persuasión, en cualquiera de las tres condiciones para obtener lo que deseamos.</p>
<p>Voy a aportarles esta última aclaración, que sin ella cualquier mecanismo de solicitud de información será perdido. Es fundamental establecer un contrato de transparencia con la fuente, es decir, no vamos hacer uso de recursos de ocultamiento, de grabadoras escondidas, de decirle a alguien “cuénteme qué fue lo que le pasó, en qué tipo de situaciones está involucrado, que yo no voy a decir nada, o que eso no va a salir publicado”.</p>
<p>Escribimos para ser leídos, por eso vamos a partir del hecho de que será información pública, y estamos en la obligación de hacerle entender a nuestra fuente que lo que diga va a ser objeto de publicaciones y su voz o datos serán parte de un texto que llegará a impactar a nivel local, nacional, y en esta era de la información digital evidentemente podríamos hablar de masificación internacional.</p>
<p><em>Parte 1: <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=25799" target="_blank">Apuntes para la creación de una crónica</a></em><br />
<em>Parte 2: <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=25974" title="La costura de la escritura (II): buscar y narrar los extremos">Buscar y narrar los extremos</a></em><br />
<em>Parte 3: <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=26007" title="La costura de la escritura (III): las herramientas de investigación">Las herramientas de investigación</a></em><br />
<em>Parte 4: <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=26071" title="La costura de la escritura (IV): el enfoque y la intimidad al escribir" target="_blank">El enfoque y la intimidad al escribir</a></em><br />
<em>Parte 5: <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=26112" title="La costura de la escritura (V): el caracol de los géneros">El caracol de los géneros</a></em><br />
<em>Parte 6 y final: <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=26131" title="La costura de la escritura (VI y final): identificar, describir, interpretar" target="_blank">Identificar, describir, interpretar</a></em></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>«Cómo escribir claro», de Jordi Pérez</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/como-escribir-claro-de-jordi-perez/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Patricio Contreras]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Mar 2011 14:00:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[escritura]]></category>
		<category><![CDATA[Jordi Pérez]]></category>
		<category><![CDATA[libro]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.puroperiodismo.cl/?p=11105</guid>

					<description><![CDATA[Diez consejos para dominar un proceso no tan fácil como aparenta.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>Un nuevo libro, en forma de decálogo, entrega recomendaciones para escribir con claridad, un proceso, según su autor, más complicado de lo que aparenta.</h3>
<p>El periodista Jordi Pérez (Barcelona, 1976), autor de una bitácora sobre <a href="http://www.obamaworld.es" target="_blank">informaciones relacionadas con Barack Obama</a>, ha publicado <em>Cómo escribir claro</em>, un libro que entrega algunos métodos para mejorar la expresión escrita. La obra, de 94 páginas, se divide en diez capítulos; los primeros cincos son recomendaciones teóricas, y el resto ejemplos prácticos. En <em>233grados</em> encontrarás <a href="http://www.233grados.com/blog/2011/03/diez-consejos-para-escribir-claro.html" target="_blank">un resumen de los diez consejos entregados</a>.</p>
<p>Pérez, <a href="http://www.lavanguardia.es/libros/20110304/54123272979/jordi-perez-decir-cosas-en-cada-frase-es-mucho-mas-dificil-que-enrollarse.html" target="_blank">en entrevista con <em>La Vanguardia</em></a>, advierte sobre el efecto contraproducente de hacer «demasiado florido» un texto, y no sólo en términos periodísticos:</p>
<p style="padding-left: 90px;"><em><span style="color: #333333;">«La gente confunde escribir bien con escribir claro, y no es lo mismo. Yo no entro a hacer juicios sobre qué es escribir bien, eso es opinable. A mi la ficción de escritura muy elaborada no me convence, prefiero una escritura clara, pero no discutiré con nadie que me diga que una escritura barroca, con muchos adjetivos y metáforas, es una escritura buena. Pero en términos de utilidad, la escritura clara es indispensable para que luego el lector nos entienda fácilmente. Para mí, ése es el objetivo en mi trabajo, que es el periodismo, pero hay muchos otros ámbitos en los que es muy importante, tanto en una ley como en un informe o un correo electrónico. Seas un médico, un arquitecto, un funcionario o un publicista presentando un estudio de márqueting, tienes que intentar que tu expresión sea clara».</span></em></p>
<table border="0" cellspacing="15" cellpadding="0" bgcolor="cccccc">
<tbody>
<tr>
<td width="165" valign="top"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-11113" title="Cómo escribir claro, de Jordi Pérez" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2011/03/Cómo-escribir-claro-de-Jordi-Pérez.jpg" alt="Cómo escribir claro, de Jordi Pérez" width="150" height="225" /></td>
<td width="430" valign="top"><strong><span style="color: #800000;">CÓMO ESCRIBIR CLARO</span></strong><br />
Jordi Pérez<br />
Editorial de la Universitat Oberta<br />
94 páginas<br />
2011</p>
<p>El libro cuesta 7 euros y puede ser adquirido, en formatos pdf, ePub o Mobi, <a href="http://www.obamaworld.es/2011/02/10/como-escribir-claro/" target="_blank">desde la página de su autor</a>.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¡Mueren los géneros!: ¿viva la crónica?</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/%c2%a1mueren-los-generos-%c2%bfviva-la-cronica/</link>
					<comments>https://www.puroperiodismo.cl/%c2%a1mueren-los-generos-%c2%bfviva-la-cronica/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Patricio Contreras]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 19 Oct 2009 15:12:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Fuguet]]></category>
		<category><![CDATA[Andrea Palet]]></category>
		<category><![CDATA[crónica]]></category>
		<category><![CDATA[escritura]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco Mouat]]></category>
		<category><![CDATA[géneros]]></category>
		<category><![CDATA[Gonzalo Saavedra]]></category>
		<category><![CDATA[Marisol García]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.puroperiodismo.cl/?p=2606</guid>

					<description><![CDATA[Es un modelo escurridizo y promiscuo. Ya sea una reflexión o un relato anecdótico, la crónica se funde con la narrativa de ficción y produce lo mejor del periodismo, libre de ínfulas académicas o arrogancias eruditas. Seis voces del periodismo criollo entregan su definición.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>Es un modelo escurridizo y promiscuo. Ya sea una reflexión o un relato anecdótico, la crónica se funde con la narrativa de ficción y produce lo mejor del periodismo, libre de ínfulas académicas o arrogancias eruditas. Seis voces del periodismo criollo entregan su definición.</h3>
<p style="text-align: left;">Los jueves alzaba la voz y percutaba su pluma. Joaquín Edwards Bello, el «inútil de la familia», Premio Nacional de Literatura 1943 y Premio Nacional de Periodismo 1959, escribía todos las semanas en <em>La Nación</em>, el periódico de su amigo Eliodoro Yáñez. Durante cuatro décadas, el «tábano» de la literatura —como lo llamaba Gabriela Mistral— auscultó y entregó su diagnóstico de la sociedad chilena.</p>
<p>En <em>Mitópolis</em> —negra metáfora de Chile— Joaquín era un ciudadano que fiscalizaba la vida diaria: «En esta tierra las mentiras o mitos más corrientes se refieren al origen de las familias, a las relaciones que tuvieron en Europa y cosas por el estilo. Abundan los descendientes de conquistadores, de capitanes deportados a causa de habérseles sorprendido en la alcoba de una reina, de hijos naturales de reyes y qué sé yo. Otros manifiestan la vanidad al revés, o<em> </em>modestia olímpica: son hijos de sus obras; vendían diarios, su padre era carretero, su madre pedía limosna en las calles».</p>
<p>Mientras Edwards Bello describió la cotidianidad chilena, Jenaro Prieto imaginó un país de tontos. Desde el <em>Diario Ilustrado</em>, una trinchera conservadora, pechoña, el autor de <em>El Socio</em> criticó a autoridades, se burló de la censura de Ibáñez e ironizó con el transporte público. La vigencia de sus palabras es un eco resonante: «El día que nuestros trenes cobren tarifas moderadas y anden por los rieles y transporten las cosechas y no choquen, habrán perdido toda su originalidad y serán iguales a los trenes de todas las empresas ferroviarias del mundo».</p>
<p>Ambos escribieron con profusión y hoy se los recuerda como grandes cronistas del Chile de antaño. ¿Qué era exactamente lo que hacían?</p>
<p>La RAE indica que la crónica es una «historia en que se observa el orden de los tiempos» y también le atribuye la acepción de artículo periodístico que versa sobre la actualidad. Susana Rotker, autora de <em>La invención de la crónica</em>, apuntó que el periodismo y la narrativa de ficción no son muy distintos, y que fueron los poetas latinoamericanos del siglo XIX —y no Tom Wolfe, el llamado padre del Nuevo Periodismo— quienes construyeron el puente entre ambos mundos en búsqueda de una belleza esquiva. Para ella, la crónica era el lugar de encuentro de los discursos en boga: el literario y el periodístico.</p>
<p>Hoy, décadas después de Edwards Bello, Prieto y compañía, son otros los que percutan la pluma. Preguntamos a editores, periodistas y escritores sobre sus impresiones. Con el ánimo de llegar a una definición de la «crónica» —y conocer qué cronistas leen—, éstas son sus respuestas.</p>
<p><strong><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-full wp-image-2611" title="Andrea Palet" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2009/10/cro11.jpg" alt="cro1" width="263" height="350" /></a><span style="color: #800000;">ANDREA PALET<br />
Periodista y editora</span></strong></p>
<p><strong>-¿Existe la crónica?</strong><br />
-Sí. Cualquier texto basado en hechos reales y apegado a los hechos reales que, parafraseando a Leila Guerriero, tenga toda la información necesaria, las fechas correctas, las fuentes citadas, la cronología sin saltos incomprensibles, escenas de acción, fluidez, interés, entretención, descripciones, climas, silencios, equilibrio de voces y opiniones, y un punto de vista personal.</p>
<p><strong>-¿Cuál es tu selección de cronistas?</strong><br />
-Todos los que aparecen en <em>El nuevo nuevo periodismo </em>[de Robert Boynton], en <em>Los periodistas literarios</em> <em>o el arte del reportaje personal</em> [de Norman Sims]. Leila Guerriero, Martín Caparrós y Claudia Urzúa (por <em>Chile en los ojos de Darwin</em>).</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #ffffff;">.</span><br />
<strong><span style="color: #800000;">ALFREDO SEPÚLVEDA<img loading="lazy" decoding="async" class="alignright size-full wp-image-2648" title="Alfredo Sepúlveda" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2009/10/alfre.jpg" alt="alfre" width="263" height="350" /></a><br />
Periodista </span></strong></p>
<p><strong>-¿Cómo definirías la crónica?</strong><br />
-Todo lo que no tenga estructura de pirámide invertida, excepto entrevista. Este es un rango que va desde la crónica informativa, que relata un accidente de tránsito, a la crónica libre en primera persona, que puede dar cuenta de cómo un poodle puede dominar a su dueño.</p>
<p><strong>-¿Se cruza con algún género?</strong><br />
-Sí. Con el reportaje. Aunque el reportaje tiene mucha más documentación que la crónica.</p>
<p><strong>Mi selección de cronistas</strong>: Kapuscinski, Krakauer, Foster Wallace, Remnick, Mailer. En Chile JP Meneses, Pancho Mouat. Hay muchos más.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><span style="color: #ffffff;"><br />
</span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="color: #800000;"><strong>MARISOL GARCÍA<img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-2615 alignleft" title="Marisol García" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2009/10/cro3.jpg" alt="cro3" width="263" height="350" /></a><br />
Periodista </strong></span></p>
<p><strong>-¿Cómo definirías la crónica?</strong><br />
-La crónica es la síntesis de casi todos los demás géneros y subgéneros periodísticos: tiene algo de entrevista, algo de reportaje, algo de perfil, algo de columna, algo de análisis. Un buen cronista debe haber pasado por todos los demás formatos, y encuentra en la crónica un cauce estrecho pero profundo para hacerlos calzar.</p>
<p><strong>-¿Qué cronistas lees?</strong><br />
-¿Vivos, muertos? ¿Chilenos, extranjeros? De los chilenos muertos, no seré muy original: Joaquín Edwards Bello y Benjamín Vicuña Mackenna, sobre todos. De los vivos, siento especial debilidad por los mexicanos; especialmente Juan Villoro y Carlos Monsivais. En Chile, me gusta mucho Roberto Merino.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #ffffff;">.</span><br />
<span style="color: #800000;"><strong>ALBERTO FUGUET<img loading="lazy" decoding="async" class="alignright size-full wp-image-2624" title="Alberto Fuguet" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2009/10/cro4.jpg" alt="cro4" width="263" height="350" /></a><br />
Periodista, escritor y cineasta</strong></span></p>
<p><strong>-¿Existe la crónica?</strong><br />
-Supongo que sí. Y quizás es la suma de todos los géneros. Es un híbrido y es quizás también un género en sí. Tiene algo literario, sin duda que es periodístico y también debe ser personal o algo cercano a lo autobiográfico, además de tener no poca opinión personal.</p>
<p><strong>-¿Qué cronistas merecen ser leídos?</strong><br />
-Cada vez son más. Pero no sigo los nombres con devoción sino la crónica debe ganarle al nombre. Es la crónica la que debe superar al nombre que la firma. Eso creo. Ah, y no hablemos de Nuevo Periodismo que ya tiene como 50 años. Crónica es crónica. Es creer que el periodismo también puede contar un cuento</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span><br />
<span style="color: #800000;"><strong><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-full wp-image-2627" title="Gonzalo Saavedra" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2009/10/cro5.jpg" alt="cro5" width="263" height="350" /></a>GONZALO SAAVEDRA<br />
Periodista, académico UC</strong></span></p>
<p><strong>-¿Cómo definirías la crónica?</strong><br />
-Existen un montón de productos de ficción, no ficción en general y periodísticos en particular a los que se les llama crónica. Desde una novela —con origen real— como la Crónica de una muerte anunciada de García Márquez, pasando por la Crónica general de Alfonso X, redactada en el siglo XV, el artículo costumbrista de Mariano José de Larra o, en Chile, Joaquín Edwards Bello o Jenaro Prieto, los magníficos e inobjetables reportajes de Leila Guerriero en Frutos extraños, que ella o el editor subtitula como “Crónicas reunidas”, hasta la noticia que se escribe en los diarios todos los días y que el secretario de redacción apura diciendo: “Ya, pues, pásame tu crónica”. Tantas cosas diversas nominadas con una sola palabrita confunde, claro. Evidentemente, la etimología refiere a la narración de un suceso respetando sus relaciones causales y temporales, y por eso se considera a la crónica como un antecedente de la historiografía. Pero eso no ocurre siempre en las crónicas contemporáneas. Yo prefiero reservar el término a ese artículo de observación aguda a partir de lo cotidiano, con cierta investigación; lo primero lo acerca a la columna de opinión; lo segundo, a veces lo aleja.</p>
<p><strong>-¿Quiénes son cronistas que merecen ser leídos?</strong><br />
-Los que ya nombré y, ya que ella llama a sus textos de esta manera, a las “crónicas” de Leila Guerriero. Es el mejor periodismo que he leído este año.</p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #ffffff;">.</span><br />
<span style="color: #800000;"><strong>FRANCISCO MOUAT<img loading="lazy" decoding="async" class="alignright size-full wp-image-2629" title="Francisco Mouat" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2009/10/cro6.jpg" alt="cro6" width="263" height="350" /></a><br />
Periodista </strong></span></p>
<p><strong>-¿Existe la crónica?</strong><br />
-Claro que existe, desde tiempos inmemoriales. Se nutre de diversos géneros para construir lo que Manuel Da Costa Pinto (cronista brasilero) define como “breve fragmento de reflexión cotidiana”. Me gusta esa definición. Lo de breve apunta no sólo a su extensión, sino también a que la crónica no debiera totalizar nada: es apenas un fragmento de vida, a veces un destello lo que la motiva. Una buena crónica debiera además de narrar con gracia, reflexionar o provocar pensamiento. En eso recoge la tradición del ensayo libre, no académico. Una alumna preguntó una vez en voz alta: ¿podría la crónica ser un buen cuento corto de no ficción? Podría, le contesté. ¿Por qué no?</p>
<p><strong>-¿Qué cronistas lees?</strong><br />
-Leo crónicas de manera sistemática. En diarios y revistas, en libros de crónicas. Nombro algunos de los que más me gustan, entre ellos varios brasileros, que son grandes cultores del género en América Latina: Rubem Braga, Machado de Assis, Luis Fernando Verissimo; el catalán Josep Plá, el mexicano Juan Villoro, el chileno Juan Pablo Meneses, el colombiano Alberto Salcedo. Otros más que me gustan: Roberto Merino, Alejandro Zambra los domingos en las páginas culturales de La Tercera, algunas crónicas de Tomás Eloy Martínez y Martín Caparrós, ciertos textos de la argentina Leila Guerriero y la colombiana Alma Guillermoprieto. Un cronista entrañable fue el norteamericano Joseph Mitchell. Otro que me encanta es Daniel de la Vega en sus cuatro tomos de Confesiones imperdonables. Decenas, cientos de crónicas de Joaquín Edwards Bello. Si me pongo a revisar mi biblioteca con cuidado, encontraré diez cronistas que me gustan, fácil. Gay Talese, por ejemplo. O un peruano de apellido Vilela. O Mariano José de Larra.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.puroperiodismo.cl/%c2%a1mueren-los-generos-%c2%bfviva-la-cronica/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>2</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
