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	<title>columna &#8211; Puroperiodismo</title>
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	<description>La revista digital de Periodismo UAH.</description>
	<lastBuildDate>Wed, 23 Oct 2013 16:46:33 +0000</lastBuildDate>
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		<title>Analistas transparentes</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/analistas-transparentes/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Puroperiodismo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 26 May 2011 13:35:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[columna]]></category>
		<category><![CDATA[transparencia]]></category>
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					<description><![CDATA[Para el periodista y sociólogo Arturo Arriagada, la publicidad de los intereses de un columnista plantea un desafío a los medios: «Si la objetividad muchas veces termina siendo un slogan para promocionar la información, mientras más transparentes sean a la hora de dar cuenta sobre sus conflictos de interés y posiciones políticas, más independientes y [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>Para el periodista y sociólogo Arturo Arriagada, la publicidad de los intereses de un columnista plantea un desafío a los medios: «Si la objetividad muchas veces termina siendo un slogan para promocionar la información, mientras más transparentes sean a la hora de dar cuenta sobre sus conflictos de interés y posiciones políticas, más independientes y creíbles serán frente a sus audiencias».</h3>
<p><small>Por <a href="http://www.elmostrador.cl/autor/arturoarriagada/" target="_blank">Arturo Arriagada</a>, para <em><a href="http://www.elmostrador.cl/opinion/2011/05/26/analistas-transparentes/" target="_blank">El Mostrador</a></em></small></p>
<p>Cuando los analistas transparentan sus intereses contribuyen tanto a la calidad del debate público como a la credibilidad de los medios de comunicación que les dan tribuna. Si los medios chilenos adolecen de falta de pluralismo, los analistas poco transparentes fomentan las asimetrías de información y como consecuencia atentan contra la calidad de la democracia.</p>
<p>Es común enfrentarse a la opinión de diversos analistas en los medios de comunicación que omiten dar cuenta de sus labores profesionales a la hora de interpretar fenómenos sociales. Abundan nombres, apellidos y profesiones genéricas, pero escasean la especificidad de sus labores y la posición desde la que hablan. Muchas veces justifican sus dichos con el emblema de la fragmentación de roles –que se traduce en que hoy hablo desde la posición X representando los intereses de X y mañana lo hago desde la posición Y representando los intereses de Y-. Es esa fragmentación la que termina por distorsionar el intercambio público de ideas. Cuando estalló el caso de colusión de las farmacias aparecieron analistas que a su vez asesoraban a las empresas investigadas sin dar cuenta alguna de sus relaciones comerciales. Lo mismo ocurre en periodos electorales cuando analistas, que a su vez asesoran a candidatos y omiten sus vínculos, terminan por alimentar dudas y sospechas sobre sus acciones e intereses.</p>
<blockquote><p>«Si la objetividad muchas veces termina siendo un slogan para promocionar la información, mientras más transparentes sean a la hora de dar cuenta sobre sus conflictos de interés y posiciones políticas, más independientes y creíbles serán frente a sus audiencias».</p></blockquote>
<p>Esta fragmentación de roles genera algunos problemas. El poder simbólico de la información radica en que una noticia o la opinión de un analista pueden cambiar el curso de los acontecimientos, influyendo en las acciones de quienes acceden a ella. El manual de economía sugiere que para tomar mejores decisiones de consumo, es necesario obtener la mayor cantidad de información posible. En los procesos políticos ocurre lo mismo. Para tomar decisiones políticas, los ciudadanos tienen que acceder a información de distintas fuentes y diversa en contenido y posiciones. Por eso los medios de comunicación, además de ser actores económicos, también son actores políticos. Cuando reducen la compleja realidad al formato de noticia y priorizan ciertos temas por sobre otros –de acuerdo a sus propios intereses editoriales- intentan influir en la forma que suceden los acontecimientos. Si la escasa diversidad de voces y temáticas que dan vida a las noticias son la tarea pendiente de los medios actualmente, saber desde qué posición hablan esos analistas es fundamental para que sus ideas —convertidas en información— entren sin distorsiones en la lucha por la visibilidad en el debate público.</p>
<p>El rol del analista es fundamental en los procesos de deliberación pública, principalmente como formadores de opinión. Ya sea por sus competencias y conocimientos, así como por su prestigio y el respeto que generan, emergen como líderes de opinión y actores que estimulan la conversación entre quienes se informan a través de ellos. Si bien es legítimo que los analistas tengan intereses en distintos frentes –comerciales o políticos- es responsabilidad de los medios de comunicación exigirle a sus analistas que los hagan públicos. Para no atentar en contra de su principal capital –la credibilidad de sus audiencias- los medios explícitamente tienen que dar cuenta de las credenciales de sus columnistas. Al ser transparentes, los analistas potencian el poder simbólico de sus ideas y contribuyen a la deliberación en torno a ellas. Esto también plantea un desafío para los medios. Si la objetividad muchas veces termina siendo un slogan para promocionar la información, mientras más transparentes sean a la hora de dar cuenta sobre sus conflictos de interés y posiciones políticas, más independientes y creíbles serán frente a sus audiencias. Entonces para poder exigirle a sus analistas transparentar sus intereses, los medios también tienen que partir por casa.</p>
<p>Esto implica dignificar también el rol que juegan en las sociedades los medios de comunicación. Reducir su papel a simples actores económicos, ignorando el rol político que ejercen en la construcción de realidades, también genera distorsiones en cómo comprendemos el papel que desempeñan en los fenómenos sociales. Los medios son actores políticos y económicos, pero también son marcas, relaciones sociales y centros de poder. Al omitir los intereses de sus analistas, los medios pueden pagar costos más altos que el beneficio de controlar la agenda por un día.</p>
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		<title>La columna ideal</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/la-columna-ideal/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Puroperiodismo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Aug 2010 16:05:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[columna]]></category>
		<category><![CDATA[Felipe Bianchi]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
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					<description><![CDATA[<img src="http://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2010/08/Felipe_Bianchi_T.jpg"><br>Las recomendaciones de Felipe Bianchi, columnista de <em>El Mercurio</em> y ganador del PPE 2007 en la categoría de opinión.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #800000;"><strong>Basándose en un texto de opinión de Alberto Fuguet sobre la crítica de cine, Felipe Bianchi entregó una serie de pasos a seguir para construir una buena columna en el ámbito deportivo y, por extensión, en cualquier área de esta profesión.</strong></span></p>
<p><strong>Por Javier García*</strong></p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignleft size-full wp-image-8675" title="Felipe Bianchi D" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2010/08/Felipe_Bianchi_D.jpg" alt="Felipe Bianchi D" width="250" height="200" />Una columna bien escrita no necesariamente es buena. Sin embargo, para Felipe Bianchi (@<a href="http://twitter.com/bianchileiton" target="_blank">bianchileiton</a>) el escribir “razonablemente bien” es el punto de partida en un texto de opinión. Así se desprende de una de sus <a href="http://blogs.elmercurio.com/deportes/2010/07/27/los-columnistas.asp" target="_blank">últimas columnas publicadas en el suplemento deportivo de <em>El Mercurio</em></a>, donde aprovecha de repasar el oficio que ahí cultiva.</p>
<p>Es esencial, dice, tener en cuenta que una columna no es más que una buena reflexión llevada al papel. A su vez, según el periodista, dicha reflexión debe ser capaz de “emocionar, enojar, divertir y hacer participar” al lector.</p>
<p>Para que la columna cumpla aquel objetivo emocional, el emisor debe atreverse a criticar sin importar la opinión de la masa o los protagonistas. El columnista debe tener la habilidad de crear un diálogo con el público. Además, Bianchi enfatiza en la idea de “jugársela” a la hora de escribir. El atreverse a criticar en una columna significa apostar. “Apostar y quemarse incluso. Apostar y perder. Aunque también apostar y ganar”.</p>
<p>Son las recomendaciones de Bianchi, ganador del <a href="http://periodismo.uahurtado.cl/ppe/htm/anteriores2007.htm" target="_blank">Premio Periodismo de Excelencia 2007</a> en la categoría opinión, con su columna <a href="http://diario.elmercurio.cl/detalle/index.asp?id={9beb5743-d203-40ea-9f1e-a7f7f3a7660e}" target="_blank">«Perdón, pero&#8230;»</a>.</p>
<p><strong>Enlace</strong>: <a href="http://blogs.elmercurio.com/deportes/2010/07/27/los-columnistas.asp" target="_blank">Columna de Felipe Bianchi «Los columnistas».</a></p>
<h5 style="text-align: right;"><strong>{*Estudiante de primer año, Escuela de Periodismo UAH}</strong></h5>
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			</item>
		<item>
		<title>No le hagamos más la pega a LUN</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/no-le-hagamos-mas-la-pega-a-lun/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Andrea Vial]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 26 Jun 2010 23:21:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[columna]]></category>
		<category><![CDATA[Sudáfrica 2010]]></category>
		<category><![CDATA[televisión]]></category>
		<category><![CDATA[TVN]]></category>
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					<description><![CDATA[El terror a no entretener a las masas o a “relajarlas” según lo justifican algunos, es parte de esta aterradora picantería que fluye con fuerza en la televisión. ¿Qué pasa que no somos capaces de pasarlo bien sin tener que mirar trastes, escuchar lugares comunes y hacerle la pega a LUN?<br>
<a href="http://www.puroperiodismo.cl/?p=7360#respond">Comentarios</a>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>El programa de Rafael Araneda ya fue sacado del aire y Andrea Vial, directora de la Escuela de Periodismo de la UAH, aprovecha de escribir sobre la parrilla de la televisión mundialera. “El terror a no entretener a las masas —argumenta Vial— es parte de esta aterradora picantería que fluye con fuerza. ¿Qué pasa que no somos capaces de pasarlo bien sin tener que mirar trastes, escuchar lugares comunes y hacerle la pega a LUN?”<br />
</h3>
<p>TVN decidió sacar de su pantalla el programa “La Barra del Mundial”. Malos ratings, mucha crítica y posiblemente magros resultados económicos. La duda es si este mismo espacio, con buena sintonía y muchos auspiciadores intentando promover sus productos, habría sobrevivido, desgraciadamente creo que sí.</p>
<p>Hoy estamos apuntando a TVN pero da igual, esto pudo haber ocurrido en cualquier canal. El terror a no entretener a las masas o a “relajarlas” según lo justifican algunos, es parte de esta aterradora picantería que fluye con fuerza. ¿Qué pasa que no somos capaces de pasarlo bien sin tener que mirar trastes, escuchar lugares comunes y hacerle la pega a LUN? ¿Por qué si la mayoría de quienes dirigen la TV, ejecutivos y realizadores, son personas cultas, que disfrutan de la buena conversación, la lectura, la música, el arte, sienten que el resto –justamente quienes tienen nula posibilidad de viajar o educarse en buenas escuelas- merece perder el tiempo o invertir sus horas de ocio en programas tan burdos? ¿Por qué la vida tendría que ser tan rasca, tan chata, tan poco inspiradora?</p>
<p>Yo imagino que lo que cobran algunas de las señoritas o caballeros que desvisten su pudor en la TV alcanzaría de sobra para traer a entrevistados intelectualmente más excitantes, y que de paso también son guapos/as y divertidos/as. Con todo respeto lo que pedimos es un poco más de respeto. Respeto por nuestro intelecto, por nuestras escasas horas libres, por la confianza ciega que hemos puesto en quienes tienen la responsabilidad de manejar los medios de comunicación.</p>
<p>Y no me digan que apague la tele porque lo que pedimos es ver buena tele, y ese es un derecho, no un regalo ni menos un favor. Precisamente, porque somos un país aislado, tapado por una tremenda cordillera, porque cada día los privilegios están en manos de menos chilenos, porque la educación es mediocre y la angustia, la depresión y el alcoholismo nos acechan, es por eso que necesitamos que el vehículo más potente de comunicación cultural asuma su tarea.</p>
<p>Y cada vez que un director de medio o un miembro de sus directorios prefiera ir a un concierto a quedarse en casa para ver “La Barra del Mundial”, piense si de verdad merece cobrar su sueldo a fin de mes…</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El superávit tecnológico de las elecciones en la TV</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/el-superavit-tecnologico-de-las-elecciones-en-la-tv/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Lyuba Yez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 14 Dec 2009 17:19:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[columna]]></category>
		<category><![CDATA[tecnología]]></category>
		<category><![CDATA[televisión]]></category>
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					<description><![CDATA[La cobertura de los canales de televisión en estas presidenciales 2009 no varió mucho respecto de eventos anteriores. Ahí estaban los rostros de prensa instalados fuera del Estadio Nacional,  los rostros femeninos de punta en blanco, los equipos repartidos por distintos puntos del país mostrando una igualdad en sus funciones y las infaltables notas lado [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>La cobertura de los canales de televisión en estas presidenciales 2009 no varió mucho respecto de eventos anteriores. Ahí estaban los rostros de prensa instalados fuera del Estadio Nacional,  los rostros femeninos de punta en blanco, los equipos repartidos por distintos puntos del país mostrando una igualdad en sus funciones y las infaltables notas lado B.</h3>
<p>Para mí, que todavía no conozco el mundo Twitter, la televisión sigue siendo el medio de comunicación más necesario el día de una elección presidencial. Por lo mismo, puedo estar pegada a la pantalla durante el día completo y difícilmente me duermo antes de ver el último cómputo oficial. Es que aunque la suerte ya está echada en el cómputo del 10% de las mesas, no podría perderme la cara del subsecretario a esas horas de la noche/madrugada. Puro morbo, aunque debo decir que Rosende salió digno de tan ardua tarea.</p>
<p>La cobertura de los canales de televisión en estas presidenciales 2009 no varió mucho respecto de eventos anteriores: los rostros de prensa instalados fuera del Estadio Nacional en TVN, el estudio galáctico ultra-hiper-tecnológico de Canal 13, los rostros femeninos de prensa de punta en blanco, los equipos de periodistas repartidos por distintos puntos del país mostrando una igualdad en sus funciones que pocas veces se ve y las infaltables notas lado B de estas fechas emblemáticas (los casos de infarto/desmayos, los famosillos cuando votan, los chascarros de los periodistas, el dato freak, como el perro de Arrate, etcétera).</p>
<blockquote><p>Se nota que la televisión asumió que su gran rival es Internet y si bien necesita al enemigo, se esforzó en acercarse a él y en lo posible, igualarlo en simultaneidad, como se notó en la herramienta que mostraba el conteo in situ de los votos de las mesas revisadas al azar en TVN.</p></blockquote>
<p>Pero no todo fue tan parecido a la elección anterior. Se nota que la televisión asumió que su gran rival es Internet y si bien necesita al enemigo, se esforzó en acercarse a él y en lo posible, igualarlo en simultaneidad, como se notó en la herramienta que mostraba el conteo in situ de los votos de las mesas revisadas al azar en TVN. Se agradece esta novedad que reemplazó la trillada nota del vocal de mesa leyendo cada voto y al periodista intentando hacer la suma en vivo.</p>
<p>Siguiendo la tendencia, Chilevisión dividió su pantalla en cuatro nuevas pantallas que mostraban lo que pasaba en cada comando o el conteo de distintas mesas, mientras se mezclaban los audios y en la parte inferior de la pantalla aparecían una, dos o tres huinchas que mostraban titulares de noticias “complementarias”. Claro que, más que un complemento, era una distracción. Ni hablar del momento de analizar los cómputos entregados por el Gobierno, ahí el caos podía ser total para el espectador: sumado al periodista revisando sus apuntes en cámara, surgían las opiniones de los políticos y cientistas políticos invitados (que en muchos casos mezclaban sus propias proyecciones con las cifras oficiales), alguna gráfica desplegada con las cifras recién entregadas por Rosende a la derecha y a la izquierda ¡otra con las proyecciones entregadas por la UC o Radio Bío Bío! A esto hay que agregar la huincha inferior con los titulares de último minuto y la pequeña pantalla que mostraba lo que pasaba en algún comando.</p>
<p>A esas alturas ya estaba cansada y más que confundida. En Canal 13 daban por perdido a Fulvio Rossi versus Urrutia, pero al cambiar a CNN Chile era Urrutia el que estaba arriba, y al saltar a Chilevisión me encontraba con los Tolerancia Cero hiperventillados –con Hinzpeter y Solari de invitados, este último en completo estado de negación- y sin datos que me sacaran de la duda. Después pasé a Mega, estuve medio segundo y me cambié inmediatamente (no puedo confiar en resultados comentados por rostros de sitcom) y volví al caos de fotos, porcentajes y colores de CNN Chile, mientras la periodista leía los cómputos a nivel nacional y se enredaba –con total razón- con tanto distrito, nombre y cifra.</p>
<p>Finalmente sumé el computador a la cita. Si bien me estaba negando a mezclar las cosas —y a asumir que sí necesitaba la web—, visité blogs, páginas oficiales y portales de noticias hasta resolver mis dudas. Es cierto que en Internet hay más fotos, más cifras mezcladas, más “haga un clic aquí”, sumado a los twitteos, videos y audios disponibles, pero también es verdad que mi mente sabe ajustarse al hipertexto cuando se trata de un computador y no así cuando se trata de un televisor cuya pantalla con superávit de información produce dolor de cabeza. Es que, como leí por ahí, el exceso de información también puede ser una política para desinformar.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>¿Cuál es su principal defecto?</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/%c2%bfcual-es-su-principal-defecto/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Alfredo Sepúlveda]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Nov 2009 12:19:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[campaña]]></category>
		<category><![CDATA[columna]]></category>
		<category><![CDATA[debate]]></category>
		<category><![CDATA[presidenciales]]></category>
		<category><![CDATA[televisión]]></category>
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					<description><![CDATA[<strong>Por Alfredo Sepúlveda</strong><br>Si ya es difícil que un simple ciudadano “de a pie” esté dispuesto a hacer este singular ejercicio, qué montaña es intentar que un candidato presidencial se allane a tal requerimiento. ¿Por qué debería, en horario prime, con cobertura nacional, hacerse un <em>harakiri</em> y regalar al rival triunfos en bandejas de plata? El resultado de la pregunta fue el esperado: el reconocimiento de taras que en realidad eran virtudes.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="color: #800000;">¿Qué tipo de defectos podrían eventualmente reconocer los candidatos en un foro público de esa naturaleza? ¿Qué defectos que sean realmente defectos, que incidan en el debate público y nos ayuden a elegir entre personas? ¿Egocentrismo? ¿Incapacidad de ponerse en el lugar del otro? ¿Falta de creatividad?</span></strong></p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-3398" title="debate" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2009/11/debate1.jpg" alt="debate" width="550" height="209" /></a></p>
<p>En el debate presidencial de Canal 13 la pauta editorial destinó una apreciable cantidad de tiempo a la carta del “defecto” de los candidatos. La idea, en teoría, era atractiva: ellos siempre explotan sus virtudes y señalan los defectos del otro. ¿Por qué no revertir eso, entonces? Daniel Matamala y Constanza Santa María se dedicaron con mucha energía a “hackear” la respuesta típica. La idea, señalaron, era proclamar defectos “reales” propios, y no virtudes disfrazadas (como “mi defecto es que soy muy perfeccionista”).</p>
<p>Pero si ya es difícil que un simple ciudadano “de a pie” esté dispuesto a hacer este singular ejercicio, qué montaña es intentar que un candidato presidencial se allane a tal requerimiento. ¿Por qué debería, en horario prime, con cobertura nacional, hacerse un harakiri y regalar al rival triunfos en bandejas de plata? El resultado de la pregunta fue el esperado: el reconocimiento de taras que en realidad eran virtudes. Frei hasta se negó a responder respecto de las bondades de sus adversarios.</p>
<p>Un argumento a favor de la pregunta sobre el defecto podría ser que ese tipo de cuestionamiento hace que los candidatos se muestren más cercanos a los electores. En ese sentido, la respuesta evasiva es una oportunidad perdida.</p>
<p>¿Pero qué tipo de defectos podrían eventualmente reconocer los candidatos en un foro público de esa naturaleza? ¿Qué defectos que sean realmente defectos, que incidan en el debate público y nos ayuden a elegir entre personas? ¿Egocentrismo? ¿Incapacidad de ponerse en el lugar del otro? ¿Falta de creatividad? ¿Desmedida ambición por el dinero? ¿Bajo nivel de razonamiento? ¿Impetuosidad? ¿Travestismo político? ¿Nula capacidad de emprendimiento económico? ¿Que toda la vida ha vivido bajo la sombra del Estado?</p>
<p>Estas son meras suposiciones, claro. Y siempre lo van a ser porque nunca, jamás, un candidato a cargo público va a reconocer algo así ante el país.</p>
<p>En rigor, esto me hace pensar en la cultura colaborativa que viene adosada con la cultura digital, y el paso de eso al mundo de la realpolitik. El experimento hubiera resultado, probablemente, si la discusión hubiese ocurrido en una wiki y los candidatos hubieran “colaborado” entre sí: todos nombran un defecto propio fuerte, significativo, que es contrarrestado con una virtud fuerte pronunciada por cada “enemigo”. Sin embargo, el experimento igual hubiera sumado cero.</p>
<p>Con todo, la pregunta queda lanzada. ¿Cuáles son los principales defectos de los candidatos? Es tarea de una prensa seria y sin compromisos responderlo. No podemos esperar que lo hagan los propios candidatos.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Señor candidato: ¿Quién es realmente usted?</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/senor-candidato-%c2%bfquien-es-realmente-usted/</link>
					<comments>https://www.puroperiodismo.cl/senor-candidato-%c2%bfquien-es-realmente-usted/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Andrea Vial]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Nov 2009 21:58:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[columna]]></category>
		<category><![CDATA[debate]]></category>
		<category><![CDATA[presidenciales]]></category>
		<category><![CDATA[televisión]]></category>
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					<description><![CDATA[Se puede ser líder y persona a la vez. Se puede ser transparente y pudoroso, honesto y atinado. Tengo la sensación de que anoche no quedó claro si somos lesos o descubrimos que tenemos a cuatro extraterrestres luchando por el trono. Cuántos de ellos son lobito disfrazado de cordero, no lo sabemos.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>Se puede ser líder y persona a la vez. Se puede ser transparente y pudoroso, honesto y atinado. Tengo la sensación de que anoche no quedó claro si somos lesos o descubrimos que tenemos a cuatro extraterrestres luchando por el trono. Cuántos de ellos son lobito disfrazado de cordero, no lo sabemos.</h3>
<p><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-3381" title="Debate en Canal 13" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2009/11/debate.jpg" alt="Debate en Canal 13" width="550" height="292" /></a></p>
<p>Anoche rondó la pregunta: ¿Cambia un debate la intención de voto? Depende, el que organizó Canal 13, con todas sus fortalezas de formato y los grados de interacción, ayudó al atractivo del programa y quizá solo rozó aquel punto que sí pienso podría afectar la decisión de un elector. Porque más allá de los programas de gobierno, las ideas que hay detrás de esas promesas -que algo conocemos-, lo que podría revelar un programa de TV es algo más complejo y arriesgado. Me refiero a poner a los candidatos en “situación de gobierno” para medir su capacidad de liderazgo y competencia emocional.  Por ejemplo, cómo se comportarían ante eventuales disyuntivas, aquellas más complicadas, las que requieren de una decisión compleja. Sería interesante conocer la capacidad de reacción de los futuros gobernantes ante un problema de consecuencias insospechadas, el manejo del estrés, la forma de mandar a sus subordinados, las técnicas que utiliza en una discusión para seducir y convencer. ¿Gritan, levantan la voz, se sulfuran, arremeten a garabatos? O por el contrario, callan, se retiran a meditar, consultan con un par de personas (¿con quién?), delegan, se taiman, arrastran las decisiones.</p>
<p>Es ese rasgo de personalidad lo que no conocemos todavía, quizá con la excepción de Frei dada su experiencia anterior en La Moneda. Y como hoy tenemos todas las herramientas a la mano para maquillar a los candidatos y así mostrar más a lo que se aspira que lo que se es, es muy difícil identificar los aspectos más vulnerables del carácter de cada uno. Los medios tampoco ayudan mucho, se quedan en lo mismos temas, sin riesgo de cruzar la frontera de aquello que tiene que ver con la reflexión más crítica, más profunda, más analítica. En el fondo cómo hacer para enfrentar a los candidatos a situaciones de realidad. Anoche, por ejemplo, hubo un momento que pudo haberse aprovechado para indagar en otras áreas pero quedó claro que eso se salía de libreto y por lo tanto nadie estaba dispuesto al riesgo. ¿Por qué les costó tanto nombrar un defecto? ¿Es que nadie es disperso, tacaño, obstinado o lujurioso? ¿Era frívola la pregunta? Puede ser si el juego terminaba allí, como así ocurrió, pero no lo es si hubiese abierto un espacio para discutir sobre las cualidades que debe tener un gobernante del Bicentenario. ¿De qué madera están hechos estos señores que no son capaces de reconocer ninguna traba? Estoy segura de que Bachelet habría nombrado unas cuantas. Y ahí está su porcentaje de adhesión: en su capacidad de revelarse como ser humano.</p>
<p>Se puede ser líder y persona a la  vez. Se puede ser transparente y pudoroso, honesto y atinado. Tengo la sensación de que anoche no quedó claro si somos lesos o descubrimos que tenemos a cuatro extraterrestres luchando por el trono. Cuántos de ellos son lobito disfrazado de cordero, no lo sabemos. Cuántas sonrisas y palmoteos cínicos luego se transformarán en despidos inminentes, ni idea. Cuántas respuestas de buena crianza, aprendidas en manuales, ya en el gobierno serán reemplazadas por frases prepotentes, imagino varias. Cuánta de aquella capacidad de escuchar a miles de ciudadanos que los abordan en las ferias y plazas, una vez en el poder  se transformará en desprecio por aquellos que joden y reclaman de puro ignorantes. Habría que inventar un formato. Una especie de reality que los someta a un chequeo de su inteligencia emocional. Algo que sugiera cómo va a llevar las ideas a puerto. Eso es lo que necesitamos saber, además de sus programas a los cuales la sociedad chilena nunca les ha pedido mucho <em>accountability.</em></p>
<p>Con tanto asesor, tanto texto de cómo alcanzar el triunfo, tanta frase elaborada en el escritorio de un creativo publicitario, tanta mirada al celular para leer los twitter y mensajes de texto, me huele que los ciudadanos no manejamos bien algunas claves. En un régimen presidencialista exagerado como el que tenemos, es bien arriesgado no tener muy claro quién es realmente usted, como habría dicho Enrique Bravo Menadier.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>El problema de TVN</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/el-problema-de-tvn/</link>
					<comments>https://www.puroperiodismo.cl/el-problema-de-tvn/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Alfredo Sepúlveda]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 Oct 2009 13:48:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[columna]]></category>
		<category><![CDATA[educación]]></category>
		<category><![CDATA[televisión]]></category>
		<category><![CDATA[TVN]]></category>
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					<description><![CDATA[Cuando TVN se lanzó en 1969, parecía una buena idea que el Estado tuviera una señal. Era una época no comercial, en que se suponía que la televisión cumpliría funciones similares a la de la literatura en una sociedad. Está claro que no resultó así. ¿Cuál es el sentido actual -la razón para existir- del canal "de todos los chilenos"?]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>Cuando TVN se lanzó en 1969, parecía una buena idea que el Estado tuviera una señal. Era una época no comercial, en que se suponía que la televisión cumpliría funciones similares a la de la literatura en una sociedad. Está claro que no resultó así. ¿Cuál es el sentido actual —la razón para existir— del canal «de todos los chilenos»?</h3>
<div id="attachment_15193" style="width: 610px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15193" class="size-full wp-image-15193" title="TVN - Dezeta, Flickr" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2009/10/TVN-Dezeta-Flickr.jpg" alt="" width="600" height="322" /><p id="caption-attachment-15193" class="wp-caption-text">«TVN no solo da estupidez, también tiene programas de calidad» | Foto: Dezeta, Flickr</p></div>
<p>¿Hay algún problema con TVN? Un problema real, grande digo, uno de esos problemones que no están en el día a día. A primera vista, no. TVN es un canal público, pero no hay un peso de dinero fiscal en él. Un experimento, entiendo, casi único en el mundo.</p>
<p>TVN es una institución que proclama ajustarse a grandes valores y poseer visión de avanzada (<a href="http://www.tvn.cl/corporativo/2009/mision.html" target="_blank">click aquí</a>). Su misión es, nada más y nada menos, «reflejar a Chile en toda su diversidad, contribuir a fortalecer su identidad nacional y conectar a los chilenos en todo momento y lugar». Y todas estas maravillas debe realizarlas sin succionar un solo peso fiscal: sola, sola con su alma, con los recursos que ella misma sea capaz de generar. Es más: en caso de que TVN genere utilidades, ellas pasan al fisco íntegras, salvo que el ministerio de Hacienda autorice a la empresa a quedarse con la totalidad o una parte. Es decir, el mejor mundo posible, y gratis, para todos los chilenos.</p>
<p>Sin embargo, aún así, creo que TVN tiene un problema.</p>
<p>Y no tiene que ver con incumplir su misión, visión, valores, o ni siquiera las orientaciones programáticas (que, dicho sea de paso, están escritas con graves faltas de ortografía, puntuación y concordancia de género y número, lo que me obliga a especular que en el canal las leen bien poco [<a href="http://www.tvn.cl/corporativo/2009/documentos/orientaciones.pdf" target="_blank">versión leída el 27 de octubre</a>]). Tiene que ver con algo más simple y quizás más profundo.</p>
<p>¿En qué se diferencia TVN de los otros canales? Hasta donde sé, ningún canal desprecia la familia, la dignidad de la personas, la objetividad, el medio ambiente o la creatividad de los niños, todos valores que sostiene TVN. Tampoco sé de estaciones de televisión que quieran estar a la retaguardia de la industria de contenidos (TVN proclama que quiere estar a la vanguardia).Y entiendo que la gran mayoría de los canales abiertos llega a todo el país.</p>
<p>Dos de las cosas que TVN ha sostenido que sí la diferencian de otros canales son el pluralismo y el porcentaje de programación cultural. No encuentro estudios sobre pluralismo, pero tomemos «diversidad», un concepto cercano. La fuente más confiable que encontré para medirla es un estudio del Consejo Nacional de Televisión (<a href="http://www.cntv.cl/medios/Publicaciones/InformeNoticiariosCNTV.pdf" target="_blank">click aquí</a>) sobre la diversidad de temas y actores sociales representados en noticieros de televisión abierta. Salvando el hecho de que el estudio mostró que en general los noticiarios no son demasiado diversos, y que se realizó hace rato ya (julio de 2008), el noticiario de TVN no fue el campeón de la diversidad: salió cuarto de siete tanto en «diversidad temática» como en «actores sociales». En cuanto a la programación cultural, en el informe noviembre-diciembre 2008 del Consejo Nacional de Televisión (último disponible, <a href="http://www.cntv.cl/medios/Publicaciones/Cultural-NovDic08.pdf" target="_blank">click aquí</a>), TVN salió segunda en cantidad de minutos culturales; claro que en el informe anterior (<a href="http://www.cntv.cl/link.cgi/Estudios/" target="_blank">click aquí</a>), resultó primera.</p>
<p>Es cierto: dos o tres datos aislados no sirven para sacar conclusiones. Sin embargo, y por lo mismo, la pregunta creo que se mantiene: ¿en qué se diferencia TVN de los otros canales? Uno podría asumir que es más «liberal» que Canal 13 o Mega, menos centrada en la delincuencia y el sexo que Chilevisión, y que da más programación hecha en Chile que RedTV. Pero ¿y? A estas alturas del partido, con medios digitales de por medio, con la multiplicación del acceso a la información por muchas otras vías, con los celulares, con la apertura en general de la sociedad&#8230; ¿son estos parámetros que realmente marquen una diferencia en 2010? ¿Realmente alguien va a tomar o dejar de tomar la píldora del día después -si es que la puede encontrar, claro- porque se lo diga TVN o no se lo diga Canal 13? En un mundo en que las noticias lo alcanzan a uno vía Tweeter y Facebook, ¿importa tanto la pauta editorial de un canal de televisión?</p>
<h4>TVN EN UN NUEVO PARADIGMA</h4>
<p>El canal «de todos los chilenos» podría seguir como está sin ningún problema: proclamando en las palabras (ojalá con mejor redacción) sus valores y sus misiones, traducidos en cómodos horarios como las 10 de la mañana de un sábado o el domingo en la tarde, o a las titantas de la noche en los fines de semana. Total, no hay impuestos involucrados.</p>
<p>De hecho, es el mercado el que está involucrado. Por más que TVN quisiera incrementar su, digamos, programación cultural, no podría, por el sencillo hecho de que debe funcionar igual que el más comercial de los canales comerciales. Aunque hay excepciones, parece ser que la regla es que mientras más ordaca sea la programación, más público la ve, o al menos garantiza un nivel de sintonía que se compadece con las necesidades financieras de las empresas televisivas. No quiero entrar en el por qué: el fallecido escritor David Foster Wallace escribió un fantástico ensayo que explica por qué la televisión apela a lo más común de nosotros (<a href="http://jsomers.net/DFW_TV.pdf" target="_blank">click aquí</a>). Es una paradoja cruel. Quiero mostrar inteligencia, pero nadie quiere pagar por ella, entonces necesito dinero para exhibirla, entonces programo estupidez, que sí trae dinero, pero al hacerlo dejo fuera la inteligencia (o la relego a horarios imposibles).</p>
<p>Desde luego, la descripción anterior es una caricatura solamente para dejar claro el punto. TVN no solo da estupidez, también tiene programas de calidad. Pero cuando deciden ser los primeros en transmitir sexo en un reality, y cuando la protagonista de esa primigenia actividad es una muchacha que recién es mayor de edad, y para más remate hija de una conocida ex prostituta, uno se preocupa no solamente por las audiencias, que de sexo saben bastante ya, sino también por la chica, a quien una decisión editorial del canal la dejó como «la primera chilena que tuvo sexo en televisión», lo que si no la condena a seguir obligadamente los pasos de mamá, la ayuda bastante a carecer de otras opciones en la vida.</p>
<p>En rigor, TVN sí es diferente, pero no por su programación, sino por su «espíritu», a falta de una palabra mejor. TVN es un emprendimiento desde el Estado, y por lo tanto, desde el bien común. Y aunque cueste «cero peso» al bolsillo de los chilenos, eso no significa que uno tenga que permanecer impávido frente a ella. TVN es pública, y por más que se autofinancie, está inserta en una sociedad y esa sociedad tiene derecho a exigirle cosas.</p>
<p>Algunas de esas cosas podrían ser las que TVN públicamente proclama: diversidad, cultura, etcétera. Lo que está muy bien.</p>
<p>Pero podría haber más.</p>
<p>Y ese más nace de darse cuenta del nuevo paradigma que la sociedad de la información ha puesto a TVN y, por qué no, a toda empresa de comunicaciones que se origine en el Estado y por lo tanto en el bien común (atención diario La Nación).</p>
<p>Sorpresa: TVN no es el único camino para ser diversos, tolerantes, para ser, no sé, cualquier valor que usted quiera señalar aquí. A principios de los noventa había un valor que TVN encarnaba con mucha fuerza, mientras los otros canales iban más atrás: la aceptación de la democracia. Hoy ningún canal podría proclamar tibieza frente al sistema democrático. Además de ser un suicidio estúpido, ha sido la democracia la principal causa de una industria de la televisión aporreada pero dinámica.</p>
<p>Esta simple ecuacion, TVN = democracia, fue la energía atómica que el canal usó para funcionar mucho tiempo. Pero esa situación política ya no existe, y con distintos grados, algunos más a regañadientes que otros, todos los canales han debido incorporar cuotas de cultura, diversidad, pluralismo, lo que sea. Por supuesto que esto no es el paraíso, pero TVN tampoco hoy lo es.</p>
<p>Por el contrario, la sociedad tiene otros caminos para acceder hoy a la información, y quizás otros caminos para «verse reflejada» (en su misión, TVN se asigna este rol, el de reflejar a la sociedad chilena). Hay tanta identidad nacional en YouTube como en TVN, claro que con peor imagen. Los pingüinos en 2006 no necesitaron medios de comunicación para organizarse y salir a la calle: emplearon blogs y celulares. La blogósfera chilena es tan activa en dar a conocer los problemas de la gente como cualquier canal.</p>
<p>¿Cuál sería entonces, hoy, el rol de TVN en la sociedad chilena?</p>
<p>¿El mismo que hasta ahora?</p>
<p>Yo creo que no.</p>
<h4>UNA PROPUESTA DE MISIÓN PARA TVN</h4>
<p>Chile ha sido exitoso porque ha limitado la acción del Estado en aquellos lugares de la economía a los que los privados no entrarían ni a palos porque no es rentable. ¿Por qué, entonces, TVN tiene que estar metida en un negocio, la industria de la televisión, donde los privados no solo han sido eficientes en términos de explotación comercial a través del rating, sino en el que también han sido medianamente decentes para promover valores sociales?</p>
<p>Una respuesta -desde el ala progre- podría ser «ah, pero es que tú quieres que la derecha sea dueña de todo». No, no lo quiero. Quiero que haya competencia y muchos medios con muchos propietarios. Pero no nos hagamos trampas en el solitario tampoco. La televisión chilena, con canal público y todo, no tiene hoy mayores diferencias en sus vertientes derecha, izquierda, arriba o abajo. No hablo de las proclamas. Hablo en general de la programación. El modelo «canal progre enquistado en un bosque de canales conservadores» es una falacia hoy: ni tan progre, ni tan conservadores.</p>
<p>Y eso suponiendo que «lo progre» es el tipo de comunicación deseable para toda la sociedad. Desde mi punto de vista lo es, pero no tengo por qué imponérselo a otro.</p>
<p>Por mientras, creo que una misión de TVN acorde con los tiempos es justamente «subvencionar» aquellas áreas en las que los privados no entrarían ni a palos. Y la más importante de ellas, y la más efectiva, es la educación.</p>
<p>TVN debería ser un canal que, mientras todos hablan y hablan de mejorar la educación, se meta en ese mundo y actúe.</p>
<p>Su impacto sería inmediato.</p>
<p>El rating sería, desde luego, catastrófico.</p>
<p>¿Quién vería «Proezas matemáticas» a las diez de la noche de un miércoles, mientras al otro lado dan, no sé, cualquier reality?</p>
<p>Nadie.</p>
<p>O casi nadie.</p>
<p>Pero ese «casi» en televisión son cientos de miles de jóvenes. O de viejos, no importa. Cientos de miles de personas que mejoran sus capacidades matemáticas, que tienen la posibilidad -una posibilidad rara, es cierto, una posibilidad informal- de mejorar la mala educación que reciben en las congestionadas y deprimidas aulas del sistema público.</p>
<p>¿Qué tal «Inglés para todos» a las ocho de la noche, mientras en los «canales amigos» dan teleseries? ¿No sería bueno eso para el chico de estrato socioeconómico D que jamás ha escuchado la buena pronunciación que dan los colegios bilingües? ¿Y qué decir de «Ases de la programación»? ¿No mejorarían las oportunidades de quienes se hicieran fanáticos de ese programa?</p>
<p>Bueno, la pregunta del millón: ¿quién financia todo esto? Mi respuesta: no tengo idea. No sé si TVN debería volver a depender de las arcas fiscales, no sé si habría que sacar plata de Codelco para echar a andar un canal educacional, no sé si la televisión digital permite un TVN1 comercial y un TVN2 educativo, no sé si tal vez pueda haber auspiciadores privados para todo esto si el asunto prende y sorprendentemente genera rating.</p>
<p>Para eso están ustedes, señores candidatos.</p>
<p>No les he escuchado una palabra sobre TVN.</p>
<p>Tal vez es porque piensan que está todo bien.</p>
<p>¿Lo está?</p>
<p>No soy un experto en educación, pero esto es algo que he pensado mucho tiempo. Creo que esto es, al final, una pregunta sobre el sentido de TVN, sobre la razón de su existencia. Cuando la lanzaron en 1969 existía la televisión y parecía una buena idea que el Estado tuviera una señal. Era una época no comercial, en que se suponía que la televisión cumpliría funciones similares a la de la literatura en una sociedad. Está claro que no resultó así.</p>
<p>¿Vieron la película The Truman Show? ¿Se acuerdan del final? La lección es: nadie realmente echa de menos los programas que se acaban, así duren toda nuestra vida.</p>
<p>Siempre podemos pasar a lo siguiente.</p>
<p>Esa es la idea.</p>
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		<title>El ministro, la señora y la TV</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/el-ministro-la-senora-y-la-tv/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Andrea Vial]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 04 Sep 2009 22:18:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[ciudadano]]></category>
		<category><![CDATA[columna]]></category>
		<category><![CDATA[política]]></category>
		<category><![CDATA[televisión]]></category>
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					<description><![CDATA[Para caminar hoy por la vereda del Palacio de La Moneda había que tener invitación a alguno de los actos que estaban en la agenda de la presidenta Bachelet. Ya en la esquina de Teatinos personal de seguridad pedía la invitación que asegurara que uno no andaba allí paveando o sacando la vuelta del trabajo.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="color: #800000;">Para caminar hoy por la vereda del Palacio de La Moneda había que tener invitación a alguno de los actos que estaban en la agenda de la presidenta Bachelet. Ya en la esquina de Teatinos personal de seguridad pedía la invitación que asegurara que uno no andaba allí paveando o sacando la vuelta del trabajo.</span></strong></p>
<p style="text-align: center;"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-2279 aligncenter" title="René Cortázar" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2009/09/post48300570.png" alt="post48300570" width="500" height="400" /></p>
<p>Para caminar hoy por la vereda del Palacio de La Moneda había que tener invitación a alguno de los actos que estaban en la agenda de la presidenta Bachelet. Ya en la esquina de Teatinos personal de seguridad pedía la invitación que asegurara que uno no andaba allí paveando o sacando la vuelta del trabajo.</p>
<p>La seguridad era un poco más estricta que en otros días. En el fondo si usted no era uno de los pocos de la lista, sus posibilidades se limitaban a cruzar la Plaza de la Constitución y mirar desde lejos. A lo más se podía entretener cantando la Internacional Socialista alrededor del monumento a Allende junto a una treintena de leales al 4 de septiembre.</p>
<p>El ministro Cortazar decidió ir a la ceremonia de la comisión Bicentenario que le entregaba una distinción especial al padre Renato Poblete. Lo mismo prefirieron varios ministros, los presidentes del senado y la cámara, el arzobispo de Santiago, el contralor y muchos otros amigos del sacerdote jesuita.</p>
<p>Para las autoridades de gobierno hoy era un día típico. Para los transeúntes, una jornada que limitaba en parte la libertad de movimiento por Palacio que hace algunos años aplaudimos con entusiasmo.</p>
<p>Lo singular de todo este episodio fue lo que sucedió a la salida de estos bien organizados eventos. Pasado el cordón de carabineros y señores de pelo corto y con audífono, los santiaguinos volvemos a actuar como hemos aprendido a hacerlo en los últimos años. Vale decir, con libertad, decisión y harta personalidad.</p>
<p>Dos pasos del ministro de transporte fuera de la valla de seguridad y aparece una señora decidida que lo enfrenta. Le habló hasta que se aburrió. Cortazar, acompañado de Carlos Mladinic, ex ministro secretario general de gobierno, la escuchó pacientemente por más de ocho minutos. Así los dos parados en la calle discutieron sobre el Transantiago, recorridos y buses. Se despidieron cariñosamente y daba la sensación de que la ciudadana quedaba satisfecha con las explicaciones del jefe de transportes. “Esta es la democracia”, reflexionó Cortazar. Y en ese instante pensé que, aunque mi cámara de celular no tiene suficientes pixeles, era buena idea tomar la foto.</p>
<p>La anécdota no pasará a la historia porque lo que implica ya es parte de la historia. Qué hace que hayamos cambiado tanto y tan rápido. Qué hace que hoy seamos capaces de hablar a una autoridad, con tanta naturalidad, y que ésta nos responda y nos escuche sin tener que pedirle audiencia. Probablemente hay algo de ese concepto de gobierno ciudadano que la Presidenta ha querido traspasar a todo su gabinete. Y en parte también, el que los medios de comunicación nos han enseñado a reclamar por nuestros derechos, y a hacerlo con respeto mirando al otro sin miedo ni desconfianza. Más allá de cualquier crítica que subraye excesos o frivolidad, pienso que es la televisión la que le ha dado voz a los de a pie y también agallas para no perder la oportunidad de pedir explicaciones cuando se tiene al frente a quien tiene el deber de darlas.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Periodismo puro cuento</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/periodismo-puro-cuento/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Juan Foxley]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Jul 2009 22:20:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[columna]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis financiera]]></category>
		<category><![CDATA[economía]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<strong>Por Juan Foxley Rioseco</strong>
Como en todos los desastres mal anticipados, las crisis financieras salen a buscar culpables. La lista 2008 es conocida: reguladores mal motivados, bancos centrales laxos, economistas y clasificadores de riesgo sobre-vendidos y banqueros sobre-pagados. Como recogió <a href="http://www.guardian.co.uk/media/2008/nov/21/events-pressandpublishing  ">The Observer</a> (la edición dominical de The Guardian) algunos añaden, en tono de moderado mea-culpa, al periodismo económico... ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2009/07/Frankfurt-Main_Börse2.jpg" alt="Frankfurt-Main,_Börse" title="Frankfurt-Main,_Börse" width="403" height="250" class="alignnone size-full" /></p>
<p><strong>Por Juan Foxley Rioseco</strong></p>
<p>Como en todos los desastres mal anticipados, las crisis financieras salen a buscar culpables. La lista 2008 es conocida: reguladores mal motivados, bancos centrales laxos, economistas y clasificadores de riesgo sobre-vendidos y banqueros sobre-pagados. Como recogió <a href="http://www.guardian.co.uk/media/2008/nov/21/events-pressandpublishing  ">The Observer</a> (la edición dominical de The Guardian) algunos añaden, en tono de moderado mea-culpa, al periodismo económico. </p>
<p>Esta confesión tiene varios asideros.<br />
Uno, los medios están mejor entrenados para destacar sucesos que para perseguir procesos.<br />
Dos, los reporteros de finanzas son en general treintañeros &#8211; como los brokers o dealers que les sirven de fuente- y así difícil esperar que hayan aprendido de crisis anteriores. Tres ¿cómo pueden medios y periodistas ser independientes de accionistas y ejecutivos? Aunque no hayamos visto aún periodistas sacándose fotos con Madoff, los conflictos de interés son evidentes entre medios y avisadores. Sabemos que el financiero es precisamente el mundillo donde el valor de las empresas y las recompensas a los gerentes dependen en buena medida de lo buenas que sean las noticias que se difundan sobre unas y otros. </p>
<p>Ahora bien, más allá de compartir las antedichas críticas, no iré más allá. Nada más insensato que un economista pontificando sobre las culpas y limitaciones de otras profesiones, periodismo incluído. Lo que sí me interesa en cambio es resaltar una hipótesis más general y profunda que sospecho sirve mejor para explicar la precariedad informativa a la hora de anticipar las crisis. </p>
<p>La hipótesis en breve, y tratando que no suene a ontología “light”, diría así:<br />
<strong>El ser humano necesita que le cuenten historias simples, nada que desafíe mucho su intuición. La tragedia es que al satisfacer esa necesidad, se suele alterar la percepción de los hechos al punto tal que las conductas se tornan poco “racionales” y más difíciles de predecir.</strong></p>
<p>Kahneman (Nobel de Economía 2002) y Tversky fueron los primeros en advertir la deformación de la realidad que puede resultar de la narración de las historias. </p>
<p>Uno  de sus experimentos más conocidos fue someter a un cuestionario a un grupo de estudiantes graduados a los que se les daba la siguiente información previa.</p>
<p><em>“Alberta es independiente y en sus tiempos de estudiante participó en movimientos contra la proliferación nuclear”.</em></p>
<p>Luego se pedía a los graduados evaluar cuál de las siguientes situaciones creían más probables.</p>
<p><em>a. Alberta es cajera de un banco<br />
b. Alberta es cajera de un banco y militante de una organización que defiende los derechos de la mujer.</em></p>
<p>¿a o b?</p>
<p>Tal como quizás usted, la mayoría contestó erróneamente. Aunque b suene “razonable” o “intuitiva”, lo cierto es que a es estadísticamente más probable. Por cierto, la razón es que b requiere que se cumplan dos condiciones simultáneamente y que éstas son independientes entre sí (hay por definición, más cajeras “a secas” que digamos, cajeras pro-mujer, cajeras en Greenpeace, cajeras estupendas, o cajeras Evertonianas)</p>
<p>Esta deformación, que afecta el uso de la información en los mercados es lo que el corredor de bolsa  y ensayista Nassim Taleb («<a href="http://www.fooledbyrandomness.com/">The Black Swan»</a> 2007) ha denominado, la falacia narrativa. Esto es, una historia tan fácilmente imaginable que bloquea el análisis racional. Por cierto, la narración de historias no aspira a sustituir a los hechos pero sí los acompañan compulsivamente para darles aparente sentido.</p>
<p>De falacias narrativas están repletas las páginas económicas en todo el mundo.<br />
Por ejemplo, el día que cayó Hussein, los bonos del tesoro de EEUU fluctuaron (como ocurre por lo demás todos los días). Durante la misma mañana se leían notas en Bloomberg diciendo. “Los bonos suben. Mercado cree que terrorismo está desarticulado”. Minutos después decían. “Los bonos bajan. Mercado no ve pronta recuperación confianza”. Quizás puro periodismo pero por cierto, puro cuento. Cuentos producidos usualmente de buena fe para audiencias y lectores que esperan y pagan por recibir “explicaciones”.  </p>
<p>Desde luego, nadie quiere analistas escépticos ni temblorosos. Menos aún el tedio de conocer los escenarios, probabilidades, datos, fuentes o modelos econométricos. El cuento es entonces el bálsamo. Quizás si como lo sugiere el mismo Observer, el periodismo investigativo ofrezca un paliativo a la superficialidad. Pero para ser realistas, mejor será que estemos claros en reconocernos como seres humanos que, en enorme mayoría, necesitamos historias plausibles para vivir el día a día.</p>
<p>Si algo hemos aprendido es que las debacles no anticipadas se nutren de historias “razonables” o “más probables” (como el feminismo de Alberta). Quizás sea bueno saberlo antes de la próxima crisis. Los cuentos financieros son un placebo peligroso. </p>
<p>Me temo sí, que como con las mentiras blancas, necesitaremos siempre de historias y narradores. Al final del día, algo ayudan a estibar el peso de la incertidumbre sobre nuestras pequeñas existencias.</p>
<p></br><br />
<strong>*<strong>Director Diplomado de Finanzas, Facultad de Economía y Negocios UAH</strong></p>
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		<title>Nuestra TV: Nadie sabe para quién trabaja</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/nuestra-tv-nadie-sabe-para-quien-trabaja/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Lyuba Yez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Jul 2009 21:58:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[columna]]></category>
		<category><![CDATA[farándula]]></category>
		<category><![CDATA[televisión]]></category>
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					<description><![CDATA[El rumor estaba instalado desde hace tiempo: Vasco Moulian renunciaría a sus responsabilidades en programación de Canal 13. ¿La razón? Dicen que se dedicará a la política, que por un lado es bueno que se vaya, porque la cuestionada “parrilla flexible” es una falta de respeto al público, aunque por otro, se valora que haya sacado a Canal 13 de las sombras de un cuarto lugar en rating gracias a la familia de Springfield y el éxito de su último reality show, “1810”, fuente de grandes ingresos...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-1824" title="lucilavit1" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2009/07/lucilavit1.jpg" alt="lucilavit1" width="497" height="107" /></a></p>
<p>El rumor estaba instalado desde hace tiempo: Vasco Moulian renunciaría a sus responsabilidades en programación de Canal 13. ¿La razón? Dicen que se dedicará a la política, que por un lado es bueno que se vaya, porque la cuestionada “parrilla flexible” es una falta de respeto al público, aunque por otro, se valora que haya sacado a Canal 13 de las sombras de un cuarto lugar en rating gracias a la familia de Springfield y el éxito de su último reality show, “1810”, fuente de grandes ingresos.</p>
<p>No es novedoso afirmar que nuestra televisión evoluciona día tras día sin dejarnos muy claro en qué va a terminar o hacia adónde va. De repente, los canales de televisión abierta asumieron una especie de identidad propia que puede ser igual de cuestionable que los cambios hechos por Moulian según lo que dice su blackberry. Así tenemos una televisión “pública” en TVN y sus dos grandes aciertos: “Dónde está Elisa?” y “Pelotón”, el reality show que bajó del trono a “1810” y gana portadas en los diarios populares. También está Chilevisión, un canal que por definición se plantea orientado a las masas y no a las elites y se escuda en una programación centrada en trabajos de ficción de media hora, bajos costos, muchos desnudos y horario prime, además de su exitazo de 2009: “Yingo”, un programa juvenil que ven los niños y en el cual bailan y “poncean” chicas con poca ropa y chicos musculosos que sueñan con sus quince minutos de fama. Mega, por otro lado, ofrece una paleta de programas tan diversa como incoherente, a ratos, con su línea editorial. Y finalmente, Canal 13, que está en el ojo del huracán por la salida de Moulian y que ve su futuro sin área dramática (nuevamente), programas externalizados, pasillos vacíos y toda la fe puesta en una fórmula ya conocida: “1910”.</p>
<p>¿La farándula se está tomando la tevé? De eso no queda duda, sin embargo, el fenómeno no se traduce sólo en la excesiva visibilidad dada por una televisión voyerista, sino que, además de tirar toda la carne a la parrilla, los canales están invirtiendo millones y millones en figuras efímeras que ojalá garanticen los anhelados puntos de rating. Es así como nos enteramos de que Pamela Díaz ganará millones por estar sólo un par de semanas encerrada, que Kenita Larraín recibirá un gran sueldo mensual, sumado a condiciones aceptadas por el equipo de producción de “Pelotón”; que chicas de discoteca como Adriana Barrientos y Carla Ochoa se ensuciarán las manos o vestirán a la antigua, aunque tendrán peluquero y manicure asegurada.</p>
<p>El escenario actual nos obliga a pensar en dos grandes temas: primero, la paradoja de una crisis mundial que recorta presupuestos de una industria como es la televisión y que hoy privilegia la entretención por sobre otras de sus funciones claves, como son informar y educar; y segundo, la pregunta sobre la responsabilidad social de sus directores y ejecutivos.</p>
<p>¿Es adecuado que un canal público centre su programación en el reality de turno y en la teleserie nocturna exitosa, sin ofrecer aquella variedad programática de calidad exigible para un medio de sus características?<br />
¿No es inquietante que un canal universitario tenga sólo entre sus propuestas programáticas para lo que queda del año seguir con la fórmula de “Los Simpsons” y un recocido de su reality anterior?<br />
¿Despierta el debate un canal que pretende llegar a las masas apelando principalmente a la “picardía” del chileno en sus historias de campo, de ciudad, de mujeres, de infieles? ¿No produce cierta incomodidad pensar que Chilevisión apuesta por la poca ropa y su dueño, el candidato presidencial Sebastián Piñera, ni se complique con eso? Porque convengamos en que las masas tienen gustos diversos, pero eso no significa que vive sólo del desnudo y la fama de media hora.</p>
<p>Estas preguntas nos las hacemos las audiencias cada cierto tiempo, tratamos de explicarnos cuál es el fenómeno que está detrás, buscamos respuestas en ejecutivos que ayer defendieron los valores de su empresa (canal) y que hoy viven obsesionados por el rating de sus pantallas. Y bueno, no es culpa de la fiera VIP que un canal le pague un sueldo poco acorde a los tiempos… Finalmente, nadie sabe para quién trabaja.</p>
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