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	<title>Ceibo &#8211; Puroperiodismo</title>
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	<description>La revista digital de Periodismo UAH.</description>
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		<title>Tres periodistas cuentan cómo convirtieron en libros sus tesis universitarias</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/tres-periodistas-cuentan-como-convirtieron-en-libros-sus-tesis-universitarias/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcelo Salazar]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Jan 2017 15:11:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Ceibo]]></category>
		<category><![CDATA[Ediciones B]]></category>
		<category><![CDATA[Letra Capital]]></category>
		<category><![CDATA[libro]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo universitario]]></category>
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					<description><![CDATA[¿Es posible terminar los estudios universitarios de periodismo y salir con un libro bajo el brazo? La imagen puede parecer exagerada —especialmente por esa inmediatez que sugiere— pero el mundo editorial cada vez considera más las investigaciones que periodistas jóvenes realizan durante su paso por la universidad. Sofía Tupper, Nicolás Binder y Nicolás Rojas convirtieron sus tesis en libros y acá nos cuentan cómo fue ese tránsito en términos de investigación, formato y escritura.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>¿Es posible terminar los estudios universitarios de periodismo y salir con un libro bajo el brazo? La imagen puede parecer exagerada —especialmente por esa inmediatez que sugiere— pero el mundo editorial cada vez considera más las investigaciones que periodistas jóvenes realizan durante su paso por la universidad. Sofía Tupper, Nicolás Binder y Nicolás Rojas convirtieron sus tesis en libros y acá nos cuentan cómo fue ese tránsito en términos de investigación, formato y escritura.</h3>
<div id="attachment_27873" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-27873" class="size-full wp-image-27873" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/01/sofiatupper_foto_amaia_diez.jpg" alt="Sofia Tupper, autora de &quot;&quot;. Foto: Amaia Diez, gentileza de Ediciones B." width="1080" height="710" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/01/sofiatupper_foto_amaia_diez.jpg 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/01/sofiatupper_foto_amaia_diez-800x526.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/01/sofiatupper_foto_amaia_diez-1024x673.jpg 1024w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-27873" class="wp-caption-text">Sofia Tupper, autora de «Historias de Clandestinidad: Cuatro Testimonios (1973 &#8211; 1992)». Foto: Amaia Diez, gentileza de Ediciones B.</p></div>
<h4>LOS COSTOS DE LA CLANDESTINIDAD</h4>
<p><a href="https://twitter.com/SofiaTupperC" target="_blank">Sofía Tupper</a> encuentra el significado en un poema. Demora tres segundos, que son tres veloces cambios de página, para hallarlo. Su libro, <a href="http://www.edicionesb.cl/tienda/catalogo/colecciones/no_ficcion/2906-historias_de_clandestinidad.html" target="_blank">«Historias de Clandestinidad: Cuatro Testimonios (1973 &#8211; 1992)»</a> (Ediciones B, 2016), tiene a «La tercera ciudad» de María Luz García como preámbulo. Se acerca para leer en voz alta y con su índice:</p>
<p style="text-align: center;">Existía bajo la ciudad,<br />
una tercera ciudad:<br />
la ciudad de la guerra.</p>
<p style="text-align: center;">Allí vivíamos,<br />
sin domicilio<br />
sin retorno.</p>
<p style="text-align: center;">En la superficie,<br />
dormían temprano.</p>
<p style="text-align: center;">Allí,<br />
en la tercera ciudad,<br />
la muerte<br />
nos mordía los costados.</p>
<p>“Eso es para mi la clandestinidad: un mundo paralelo”, dice mientras vuelve su mirada sin soltar el libro. “Al final, es estar un poco preso. No puedes ser tú. No puedes salir libremente a la calle y a veces debes dormir en subterráneos. O usar peluca y carnet falso”.</p>
<p>Reunir los testimonios de “Fabiola”, Raquel Echiburú, Marta Fritz y Hernán Aguiló es la razón por la que su proyecto de tesis comparte estante con publicaciones referidas a la dictadura militar en nuestro país. En sus años estudiando periodismo en la Universidad de Chile descubrió en el rescate biográfico un elemento útil para comprender la historia.</p>
<p>“Cuando abordas testimonios entras, inevitablemente, en planos más humanos, como los sentimientos y la interioridad de cada persona. Esto te abre la perspectiva y te hace entender ciertos procesos que, a veces, tenemos aprendidos de memoria”.</p>
<p>Pone un ejemplo. “Fue el golpe, los toman detenidos, era mirista, lo matan, detenido desaparecido”, enuncia rápidamente para cambiar el tono de voz. “¿Pero por qué era mirista? ¿Por qué ocupa ese lugar en la historia? ¿Dónde está ahora? Sus vivencias dan un montón de elementos para la reconstrucción histórica”.</p>
<p>Sofía recuerda que desde que empezó la redacción vio su tesis como un libro. Como es de esperar, entre ambos formatos hay diferencias de extensión y formalidades como la presentación, maneras de citar y el marco teórico. Aunque asumió que lo primordial fue la narrativa a utilizar. “La clave fue lograr algo más novelado y no tanto de datos o estructura dura. Obviamente que para el libro tuve que insistir el doble en ello”. Una vez que cerró el acuerdo con Ediciones B, una de las dos editoriales que consultó, ocupó cuatro meses para la versión definitiva.</p>
<p>Siendo militante del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, “Fabiola” es la única mujer que participa en el atentado a Pinochet. La también militante Raquel Echiburú entregó detalles de su relación amorosa con Roberto Nordenflytch, “Comandante Aurelio”, y describió su clandestina relación y las distintas amenazas que sufrió mientras estaba embarazada.</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter size-medium wp-image-27696" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/11/historiasdeclandestinidad_portada-390x600.jpg" alt="Portada clandestinidad.indd" width="390" height="600" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/11/historiasdeclandestinidad_portada-390x600.jpg 390w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/11/historiasdeclandestinidad_portada-494x760.jpg 494w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/11/historiasdeclandestinidad_portada.jpg 720w" sizes="(max-width: 390px) 100vw, 390px" /></p>
<p>La historia de amistad entre Marta Friz y Gladys Marín es el siguiente testimonio, donde conviven sus funciones dentro del Partido Comunista como también el cuidado de los hijos y la búsqueda del paradero del marido de la fallecida parlamentaria. Para terminar está Hernán Aguiló, parte de los líderes del Movimiento de Izquierda Revolucionario, quien vive más de 20 años en la clandestinidad dirigiendo el proyecto guerrillero de Neltume, viviendo el secuestro de su hija Macarena con meses de edad y la vida familiar obligado a ser otro.</p>
<p>“Me llamaban la atención todos los costos humanos involucrados en cada una de las historias. A nivel personal, con la familia, y con sus vidas. Todo lo que la decisión política que adquirieron en algún minuto y la obligación de vivir clandestinos muchos años generó en sus vidas. Porque, al final e inevitablemente, se fueron moldeando”.</p>
<p>Es cierto. La clandestinidad lleva a que no seamos nosotros, a tener dos o más vidas con las que el día a día es literal. En un acto de sinceridad, Sofía Tupper admite que su publicación aporta en este vacío que es entender esta manera de vivir. Un vacío colectivo, pero también personal.</p>
<p>“Me pasó que habiendo escuchado relatos en la mesa de mi casa e investigando sobre la clandestinidad, no la dimensionaba como ahora que tengo estas historias. No pensé que estabas obligado a dejar de ver a tus familiares, amigos y conocidos. Tampoco que Marta tuviera que comunicarse por papeles metidos en el fondo de la crema que le llegaba a Gladys Marín”.</p>
<p>Toma unos segundos para una última palabra que, tras la entrevista, toma más sentido y por la que su proyecto de tesis hoy es libro.</p>
<p>“Escondidos”.</p>
<div id="attachment_27875" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-27875" class="wp-image-27875 size-full" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/01/nicolasbinder_foto.jpg" alt="nicolasbinder_foto" width="1080" height="720" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/01/nicolasbinder_foto.jpg 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/01/nicolasbinder_foto-800x533.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/01/nicolasbinder_foto-1024x683.jpg 1024w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-27875" class="wp-caption-text">Nicolás Binder, autor de «La vida breve de José Huenante».</p></div>
<h4>EL PARADERO DE JOSÉ HUENANTE</h4>
<p>Su voz cambia y mucho. Pasa de rápida a lenta, de un tono ligero a uno duro. De alguien que no busca nada a quien añora saberlo todo. Los segundos son cruciales para la tensión porque sus preguntas, tras 11 años, aún no se responden. Sí, preguntas que motivaronn su tesis y que en 2013 se transformó en libro.</p>
<p>“¿Qué clase de vida tuvo que tener José Huenante para convertirse en el primer detenido desaparecido en democracia?”, dice Nicolás Binder por Skype. “¿Por qué un joven de mi edad se convierte en esto?”, insiste desde Puerto Montt, su ciudad natal y escenario de la desaparición. “Qué significa?”, lanza ya con un tono de desilusión. No es para menos.</p>
<p><a href="http://www.ceiboproducciones.cl/?product=la-vida-breve-de-jose-huenante-historia-del-primer-detenido-desaparecido-en-democracia" target="_blank">“La vida breve de José Huenante. Historia del primer detenido desaparecido en democracia”</a> (Ceibo, 2013), es una acabada investigación periodística que da cuenta de los detalles de la desaparición de este menor de edad. El rol de la Fiscalía Militar, el encubrimiento de los efectivos policiales implicados y el sinnúmero de contradicciones conviven en sus páginas. Con esta publicación, la editorial Ceibo dio inicio a la Colección José Carrasco Tapia, que reúne investigaciones periodísticas nacidas de trabajos estudiantiles.</p>
<p>Binder recuerda que cuando Huenante desaparecido, su ciudad se volcó hacia el caso. Los medios de la región hicieron una aceptable cobertura durante ocho meses, hasta que “desaparece” de la agenda. “Hubo cambios, como que al fiscal no le llamó más la atención el caso. Como no hallaba resultados, no sé, tal vez decidió enfocarse en otra cosa”, dice el periodista. Sin embargo, en 2009 el caso reapareció cuando fueron formalizados los tres carabineros implicados en el caso. En esos momentos Binder cursaba tercer año de periodismo.</p>
<p>“Como soy de Puerto Montt y leo todo lo que concierne a mi ciudad, comencé a seguir el caso. El tema salió todo el año, todos comentaban y aún comentan el caso Huenante”.</p>
<p>El detonante, la razón por la que esta historia merece ser conocida por los chilenos, es el Informe de Derechos Humanos que la Universidad Diego Portales publicó en 2009. Ahí se cataloga a José Huenante como el primer detenido desaparecido en democracia.</p>
<p>“Si googleas su nombre aparecen sólo dos fotos. Una en que está sentado con una polera negra y un cd en la mano, y otra de su carnet. Nada más. Recuerdo que vi su fecha de nacimiento y me choqueó que haya nacido una semana después que yo”,</p>
<p>El 2012 presentó su tema de tesis y fue aceptado de inmediato. Se tomó todo ese año para prepararla, haciendo constantes viajes a Puerto Montt y zonas aledañas que configuran la historia. Binder le dio relevancia a que era una noticia de su tierra y a que no existía una mejor opción para contar la historia que él.</p>
<p>“Era difícil que alguien de otra parte hiciera esta historia porque, a pesar de su importancia, era un asunto local. En cierto modo, eso me ayudó a hacer un tema que nadie tomaría. Era sobre mi ciudad, siendo mi gran motivación”. Binder asume que por eso narró todo en primera persona. “La libertad que te permite es que puedes agregar de tu cosecha, principalmente opiniones”.</p>
<p>A medida que investigaba, reporteaba, hablaba con quienes lo conocieron y por consiguiente conocía la vida de José, empezó a frustrarse. Sintió rabia, la que aumentó cuando accedió a la carpeta de investigación. “Vi lo que pasó en forma cronológica. Los primeros documentos, las primeras declaraciones, después la investigación de carabineros y el informe de la PDI”, explica para continuar.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-medium wp-image-27878" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/01/josehuenante_portada-417x600.jpg" alt="josehuenante_portada" width="417" height="600" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/01/josehuenante_portada-417x600.jpg 417w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/01/josehuenante_portada-528x760.jpg 528w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/01/josehuenante_portada.jpg 720w" sizes="auto, (max-width: 417px) 100vw, 417px" /></p>
<p>“Te das cuenta que la PDI sugería a la Fiscalía asuntos que nunca hicieron. Y que el Ministro del Interior declaraba que no era un detenido desaparecido”. Fue así que intentó incorporar esa frustración en la investigación. “Mi objetivo fue que cualquier persona que llegara hasta la última línea sintiera indignación”, relata.</p>
<p>Hoy Nicolás trabaja en El Llanquihue, medio que en su minuto realizó una cobertura sobre la desaparición de José Huenante, consultado en gran parte del libro. Desde Puerto Montt recuerda la oportunidad que la universidad le dio para esta investigación. Porque la situación en otros lugares que no son Santiago es difícil.</p>
<p>”El periodismo de investigación no existe en regiones por un tema de recursos. Medios como Ciper  y The Clinic reportean temas país, mientras que afuera puede haber talento pero no tiempo ni maneras. Agradezco trabajar en el diario local porque conozco cómo funciona el asunto y por eso en su momento no le pude haber pedido más a la prensa local. Como tampoco le pedí a El Mercurio una investigación de cuatro páginas en el Cuerpo de Reportajes”.</p>
<p>Nicolás Binder comenta que sin la opción universitaria jamás habría realizado esta investigación. “También pasa que cuando te insertas en la máquina del sistema, dedicarte por completo a esta investigación es complejo. La universidad me dio la oportunidad de hacer esta investigación. Cada estudiante ve la seriedad o importancia que le da al trabajo. Yo aproveché la oportunidad, dedicándome un año, y pude ordenar la desaparición de José”.</p>
<div id="attachment_27876" style="width: 2058px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-27876" class="size-full wp-image-27876" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/01/nicolasrojas_foto.jpg" alt="Nicolás Rojas —a la izquierda de la foto— durante el lanzamiento de &quot;Grito y Plata&quot;, junto a Karen Plath Müller y Carlos Reyes. Foto: Francisca Palma." width="2048" height="1356" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/01/nicolasrojas_foto.jpg 2048w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/01/nicolasrojas_foto-800x530.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/01/nicolasrojas_foto-1024x678.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 2048px) 100vw, 2048px" /><p id="caption-attachment-27876" class="wp-caption-text">Nicolás Rojas —a la izquierda de la foto— durante el lanzamiento de «Grito y Plata», junto a Karen Plath Müller y Carlos Reyes. Foto: Francisca Palma.</p></div>
<h4>LA EUFORIA DE TENTAR AL DESTINO</h4>
<p><a href="https://twitter.com/rojasinostroza" target="_blank">Nicolás Rojas</a> eligió no dedicarse a la cumbia. Y no porque sea cantante o toque guitarra. Es un ritmo musical que le llama la atención por lo instaurado que está en nuestra sociedad. Pero cambió de opción. Para su proyecto de tesis, tras conversaciones con su profesora guía, prefirió los raspes, las ruletas y el chispeo de dedos. Y no por sacar réditos económicos o por sana diversión. Era para una investigación periodística.</p>
<p><a href="http://www.rojasinostroza.cl/libros/grito-y-plata/" target="_blank">“Grito y Plata. Historia de casinos, hípica y juegos de azar en Chile”</a> (Letra Capital, 2016) es un libro que recorre estas maneras de esparcimiento y cómo somos los chilenos a la hora de la apuesta. Complementadas con las ilustraciones de Marcelo Escobar, esta publicación contiene testimonios y una recuperación bibliográfica que convence hasta al que nunca ha participado en un sorteo. Un trabajo que comenzó el 2011, cuando Rojas decidió adentrarse, conocer gente y participar de estos “espacios de libertad”, como los define.</p>
<p>“Son una estructura importante para la sociedad chilena. Si te fijas hay una serie de regulaciones y prohibiciones, como que no dejes de trabajar, no te cures ni apuestes. Entonces, estos espacios fueron de diversión desde los orígenes. Pedro de Valdivia jugaba cartas con un cacique en tiempos de la Conquista”, explica.</p>
<p>Según Rojas, de acuerdo a nuestra sociedad conservadora, estas formas de divertirse también son una expresión de clasismo. “Téngase presente que los juegos lo hacemos para divertirnos porque en las otras cosas ganaremos siempre”, es una de las citas de su libro. El autor se acomoda en su silla y explica. “Esa frase se ríe un poco del clasismo pero es cierta. Hay un grupo que lleva ganando durante toda la historia de Chile, por lo que existe la ilusión de ganarse el Loto y decir ‘chao jefe’ o cumplir ‘el sueño de todos los chilenos’”.</p>
<p>Toma una pausa. “¿Cómo será posible que decir ‘chao jefe’ sea el deseo de todos los chilenos? O sea, de lunes a viernes hacen algo que detestan, pero si te ganas el Kino puedes decirlo y ser libre”.</p>
<p>Siguiendo el orden del libro, define al casino como “un lugar sin tiempo”. Que no tenga ventanas, que siempre haya luces encendidas y que no cese la música ambiente, lo vuelve único. De un público mayoritariamente femenino y de edad avanzada, destaca la importancia de ir bien arreglado. “Para muchos es un tema social asistir al casino, como si fuese un evento ir a ese lugar de luces”, dice. “Es muy fabricado y atractivo porque siempre está lleno. Hay autos afuera incluso si pasas un día de semana a las tres de la mañana. Es una rueda sin fin”.</p>
<p>Su primera noción del Club Hípico es cuando asistió con su madre, quien apostó mil pesos y ganó 12 mil. Según su análisis, este es un mundo básicamente de hombres, muchos ya jubilados, casi siempre solos. “También me pareció un submundo. En la escuela hice una crónica que aparece en el libro, “Por una cabeza”, donde cuento lo segmentado que es. Hay un edificio para los socios y en otro lado, lejos, la gente popular”.</p>
<p>Por último, define a los juegos de azar como los más transversales en la población. “Todos hemos comprado un raspe. Llegan porque son baratos, fáciles y mediáticos. De algunos se dan los resultados en televisión, se han hecho series e incluso nacido personajes como El Mago de la Polla Gol”.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-medium wp-image-27877" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/01/gritoyplata_portada-463x600.jpg" alt="gritoyplata_portada" width="463" height="600" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/01/gritoyplata_portada-463x600.jpg 463w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/01/gritoyplata_portada-587x760.jpg 587w" sizes="auto, (max-width: 463px) 100vw, 463px" /></p>
<p>Para Rojas, los medios son cómplices de esta ebullición social que genera ganar un premio. “Lo más claro es cuando hay despachos en vivo del gran premio del Loto o el Kino. En el libro relato una crónica donde al frente de una casa de apuestas en Ahumada hay una huelga del Banco de Chile. Nunca los medios llegaron ahí, no es ni va a ser noticia nunca. Pero sí lo son los millones”.</p>
<p>El 2011 investigó y recorrió Chile en busca de historias e información clara sobre estas maneras de esparcimiento. El material de su tesis era el doble de extensión de lo que finalmente quedó impreso en “Grito y plata”. “Con todo lo difícil que es publicar, desde que partí trabajando siempre concebí esto como un libro. Recién entregada mi tesis le escribí a montones de editoriales, habiendo las que me respondieron y las que no”.</p>
<p>El 2014 postuló a un fondo del Gobierno para ampliar la investigación. Lo ganó en conjunto con Letra Capital y comenzó el trabajo. Complementar el texto con ilustraciones es clave para mantener enganchado a un lector que, para él, no necesariamente debe ser asiduo. “Mi objetivo es que alguien que no necesariamente sea lector lo disfrute. Hay testimonios y la evolución histórica de los juegos y siento que todo convive bien”.</p>
<p>Un asunto importante es el nombre. ¿Por qué “Grito y Plata”? “Cuando uno lo escucha piensa al tiro en una cosa eufórica. Es algo que está en el inconsciente colectivo. Si vas a la hípica todos gritan cuando pasan los caballos, cualquiera que se gane el Loto lo hará. Incluso, si pierdes toda tu plata en la ruleta hay una euforia contenida o explícita”.</p>
<p>Sin embargo, para Rojas hay un elementos que cruza todo esto: el dinero. “El dinero siempre ha sido importante y muchas veces define las relaciones sociales junto al poder”. Según el autor, los chilenos anhelamos un golpe de suerte, como la canción de Luis Jara y que, en reiteradas ocasiones, aparece en el libro.</p>
<p>“No sé si eso es bueno o malo, porque si tuviera un golpe de suerte sería muy feliz. Pero sí es tentar al destino. Finalmente, necesitas dinero para todo, y si no tuvieses esa necesidad podrías volcar tu vida a otras cosas”.</p>
<p>Ya culminando la conversación sobre el azar, la pregunta cae de cajón.</p>
<p><strong>—¿Te dieron ganas de jugar tras el libro?</strong><br />
Sí, el otro día jugué unos raspes. Aposté 600 y gané 300.</p>
<p>Como si no hubiese quedado claro, con una sinceridad que causa gracia, da a conocer lo que realmente pasó.</p>
<p>“Perdí 300”.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¿Cómo reportear las violaciones a los DD.HH. en dictadura? La experiencia de Javier Rebolledo</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/como-reportear-las-violaciones-a-los-dd-hh-en-dictadura-la-experiencia-de-javier-rebolledo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Catalina Martí]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Nov 2015 14:50:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[A la sombra de los cuervos]]></category>
		<category><![CDATA[Ceibo]]></category>
		<category><![CDATA[derechos humanos]]></category>
		<category><![CDATA[dictadura]]></category>
		<category><![CDATA[El despertar de los cuervos]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Rebolledo]]></category>
		<category><![CDATA[La danza de los cuervos]]></category>
		<category><![CDATA[victimarios]]></category>
		<category><![CDATA[víctimas]]></category>
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					<description><![CDATA[A un cuarto de siglo del fin de la dictadura en Chile, los ecos del dolor siguen resonando. Quisimos averiguar más sobre las complejidades del reporteo de estos temas, desde el cuidado con las víctimas hasta las consideraciones —¿debe haber alguna?— con los victimarios. Son algunas pistas para adentrarse en un área de investigación marcada por el dolor, la tortura y el silencio, pero que paulatinamente se abre en nuestro país. Comenzamos esta serie con Javier Rebolledo y en las próximas entregas conoceremos la experiencia de Vivian Lavín y Axel Pickett.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>A un cuarto de siglo del fin de la dictadura en Chile, los ecos del dolor siguen resonando. Quisimos averiguar más sobre las complejidades del reporteo de estos temas, desde el cuidado con las víctimas hasta las consideraciones —¿debe haber alguna?— con los victimarios. Son algunas pistas para adentrarse en un área de investigación marcada por el dolor, la tortura y el silencio, pero que paulatinamente se abre en nuestro país. Comenzamos esta serie con Javier Rebolledo, autor de tres libros publicados por Ceibo donde aborda los centros de tortura, los detenidos desaparecidos y los cómplices civiles de la dictadura.</h3>
<div id="attachment_26282" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-26282" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Javier-Rebolledo-Foto-de-Patricio-Contreras.jpg" alt="Foto: Patricio Contreras" width="1080" height="718" class="size-full wp-image-26282" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Javier-Rebolledo-Foto-de-Patricio-Contreras.jpg 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Javier-Rebolledo-Foto-de-Patricio-Contreras-800x532.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Javier-Rebolledo-Foto-de-Patricio-Contreras-1024x681.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-26282" class="wp-caption-text">Foto: Patricio Contreras</p></div>
<h4>JAVIER REBOLLEDO: “RESPECTO A LOS VICTIMARIOS TODO ES PUBLICABLE”</h4>
<p>El autor de <em>A la sombra de los cuervos</em> (Editorial Ceibo), publicado en agosto de 2015, cuenta que casi desde el principio de su carrera le llamó la atención el tema de la violación a los derechos humanos en dictadura. Cuando empezó a trabajar en la revista Siete+7 profundizó más en el tema. Sus libros tienen declaraciones explícitas de personas que fueron víctimas de los horrores de la dictadura de Pinochet. Rebolledo cree que el periodismo chileno ha evolucionado bastante. Hoy día hay más periodistas que se dedican a reportear sobre este tema, que regularmente lo cubren. Respecto a las universidades, cree que se está haciendo un buen trabajo. Las escuelas de periodismo le han tomado el peso al tema y le han dado la importancia necesaria.</p>
<p>Este es un breve cuestionario sobre su experiencia reporteando el tema.</p>
<p><strong>—¿Cuáles son los puntos más importantes al momento de reportear?</strong><br />
Primero la información objetiva, los datos que vienen de procesos judiciales, declaraciones e informes de la PDI (Policía de Investigaciones). Y segundo el punto de vista humano, sobre qué les sucedió a esas personas. Entonces hago entrevistas en profundidad con los personajes.</p>
<p><strong>—¿Qué precauciones tienes antes de reportear?</strong><br />
De tipo políticas no tengo ninguna. No considero si a la gente le gusta o no. Con los personajes sí porque se trata de un tema que es complicado, que está guardado. Hay muchos traumas asociados a esas cosas. Entonces, hay que tener respeto, paciencia y método.</p>
<blockquote><p>«Si las personas me dicen: “yo no quiero hablar sobre ese tema”, yo no presiono. Pero sí trato de llegar hasta donde más puedo».</p></blockquote>
<p><strong>—¿Cómo logras entrar en la vida y la historia de las personas?</strong><br />
Generando un lazo empático. Más allá de que yo pueda o no compartir la opinión, como en el caso de los agentes de la DINA, trato de entender su punto de vista. Porque es la única forma de entrar a una persona. Si parto haciendo un juicio negativo de ellos lo más probable es que no llegue muy lejos. En el caso de las víctimas, de los familiares, es mucho más fácil porque existe de mi parte un lazo empático desde el comienzo. Solo tengo que profundizar más en ese lazo para poder llegar a ellos. Aunque no siempre se puede.</p>
<p><strong>—¿Qué pasa cuando empiezan a afectarte las historias?</strong><br />
Hay que tomar vacaciones por un tiempo. Son temas difíciles pero el mismo hecho de estar vinculado a la parte pública, que los libros aparezcan, también va generando más ganas de escribir. Hay una tensión entre cuidarse, que no te afecte demasiado —aunque de todas formas te va a afectar— y hacer tu mejor trabajo. Hay que darse tiempo para trabajar pero también para descansar de estos temas.</p>
<p><strong>—¿Qué es publicable y qué no?</strong><br />
Respecto a los victimarios todo es publicable. Respecto a las víctimas hay un asunto de pudor que se respeta. A veces uno puede señalar: no quiso responder. Se deja consignado, para hacerse cargo y que el lector entienda que hay un silencio no casual, que tiene que ver con una herida y que podemos optar por no entrar en ella. Evidentemente si las personas me dicen: “yo no quiero hablar sobre ese tema”, yo no presiono. Pero sí trato de llegar hasta donde más puedo.</p>
<p>» En los libros que he trabajado hemos hecho una especie de pre acuerdo que tiene que ver con que el libro va a tratar sobre los detalles íntimos. Entonces yo al momento de hacer las preguntas en las entrevistas, me siento de alguna forma con el derecho porque ya está acordado.</p>
<p><strong>—¿Le muestras a los personajes tu libro antes de publicarlo?</strong><br />
En el caso de las víctimas si me lo piden sí. Pero sin derecho a veto. Es por una cuestión de tranquilidad. En algunas ocasiones ha sido para corregir ciertos datos. Esto no es un reportaje, son 400, 500 páginas y se me puede escapar alguna cosa. Entonces ellos pueden corregirlo.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/cuervos.jpg" alt="cuervos" width="1080" height="556" class="alignnone size-full wp-image-26287" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/cuervos.jpg 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/cuervos-800x412.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/cuervos-1024x527.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /></p>
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		<title>Adelanto del libro «La vida breve de José Huenante. Historia del primer detenido desaparecido en democracia»</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Puroperiodismo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 May 2013 17:21:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[adelanto de libro]]></category>
		<category><![CDATA[Ceibo]]></category>
		<category><![CDATA[detenidos desaparecidos]]></category>
		<category><![CDATA[investigación periodística]]></category>
		<category><![CDATA[José Huenante]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>
		<category><![CDATA[Nicolás Binder]]></category>
		<category><![CDATA[Puerto Montt]]></category>
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					<description><![CDATA[La investigación del periodista Nicolás Binder aborda la desaparición de Huenante, un joven de 16 años cuyo paradero se perdió tras ser detenido por carabineros en septiembre de 2005.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>La investigación del periodista Nicolás Binder, editada por <a href="http://www.ceiboproducciones.cl/" target="_blank">Ceibo</a>, aborda la desaparición de Huenante, un joven de 16 años cuyo paradero se perdió tras ser detenido por carabineros en septiembre de 2005, en la ciudad de Puerto Montt.</h3>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignright size-full wp-image-22232" title="La vida breve de José Huenante" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2013/05/La-vida-breve-de-José-Huenante.jpg" alt="" width="300" height="432" />Nicolás Binder investigó la historia de José Huenante durante un año, conversó con familiares y amigos, además de fiscales, carabineros y abogados. Fue un exhaustivo trabajo en torno al destino del llamado «primer detenido desaparecido en democracia».</p>
<p>«Pero, ¿quién es José Huenante Huenante?», se pregunta Faride Zerán en una reseña del libro. «¿Cuál fue el destino de un joven de origen mapuche, pobre, en el Chile de la transición a comienzos del siglo 21, cuando las demandas de justicia, dignidad e igualdad de oportunidades se erigen como necesidades urgentes y desatendidas?»</p>
<p>En un <a href="http://www.theclinic.cl/2013/04/24/que-fue-de-jose-huenante-el-primer-detenido-desaparecido-en-democracia/" target="_blank">artículo de <em>The Clinic</em></a>, donde entrevistan al autor del libro, se profundiza en el historial de impunidad que los casos de derechos humanos han tenido en la capital de la Región de Los Lagos.</p>
<p>Precisamente, Nicolás Binder (1988) creció en Puerto Montt y el 2007 se trasladó a Santiago para estudiar periodismo en la Universidad de Chile. Luego realizó su práctica profesional en el programa Contacto de <em>Canal 13</em> y trabajó en Radio Universidad de Chile como productor de «El Estudiantazo», un programa sobre las movilizaciones estudiantiles.</p>
<p><em>La vida breve de José Huenante</em>, de la Colección Periodista José Carrasco Tapia, es su memoria de título. El libro se lanzará el lunes 13 de mayo a las 18:30 horas en la Casa Central de la Universidad de Chile.</p>
<p>Acá presentamos un adelanto de la publicación.</p>
<hr />
<h4>TESTIMONIOS CLAVES</h4>
<p>La señora Angélica era vecina de la población Vicuña Mackenna desde sus inicios, a fines de los años noventa. Era dueña de casa. Llegó a Puerto Montt con su familia desde Punta Arenas. Vivía con dos de sus hijos: Álvaro, que era el segundo de tres, y con el menor, que todavía era un niño.</p>
<p>Esa noche, se suponía que Angélica y Álvaro verían juntos una película, pero él todavía no aparecía, por lo que ella estaba levantada, esperándolo, como cualquier madre preocupada de su hijo. La película ya había pasado, pero a ella no le importaba, solo sabía que se iba a desvelar toda la noche hasta ver a su hijo de regreso, sano y salvo en el hogar. Para eso miraría televisión, pero siempre atenta a su ventana. Su living estaba organizado de tal forma que ella, sentada en su sillón, tenía al televisor de frente y a su derecha una gran ventana con vista hacia el oriente, hacia el pasaje Seis, la plaza de juegos y la avenida Vicuña Mackenna.</p>
<p>Pasada las cuatro de la mañana, lo único que sintonizaba a esa hora el televisor de Angélica era el canal 6,La Red. Ya esa hora lo único que transmitía era  «Call TV»: un programa de llamadas eróticas con señoritas vestidas de diferentes y sugerentes formas. Un programa que Angélica nunca veía.</p>
<p>Y Álvaro aún no llegaba.</p>
<p>A las 4:06, el sargento Canobra y el cabo Ibarra tenían que reanudar su ronda después de dejar al ebrio, Carlos, a cargo de sus amigos Negro y Yoni. Pero antes de continuar, percibieron unos gritos de desorden provenientes desde el interior del sitio eriazo, en las panderetas frente al pasaje Cuatro, por lo que decidieron ingresar a la población.</p>
<p>Doblaron a la derecha por Arturo Narváez, pasando al lado de José, que continuaba solo en la calle, pero no se dieron cuenta de su presencia. Al llegar a la esquina con la casita verde, doblaron nuevamente a la derecha en vía Mediterráneo.  A mitad de cuadra, Canobra e Ibarra escucharon más gritos e insultos, provenientes desde el sitio eriazo, por lo que los dos se bajaron con linternas para inspeccionar la zona.</p>
<p>A oscuras entre las panderetas, uno de los chicos dela Antonio Varas, el Carlos o el Yoni, según Sombra, le había preguntado al resto si alguna vez habían hecho la «guerra» a los carabineros. Los demás respondieron que no, por lo que para no quedar mal decidieron declarar una batalla: empezaron a insultarlos y lanzarles piedras.</p>
<p>Al recibir el ataque, Canobra e Ibarra rápidamente se replegaron. Volvieron al RP-1372 y dieron la vuelta por Nueva Tres hasta llegar nuevamente a la esquina con Vicuña Mackenna. En este trayecto, el 1372 se comunicó con CENCO. Segúnla Tarjetade Procedimiento Policial n° 6343, el sargento Canobra llamó a las 04:17 para solicitar cooperación. CENCO procedió a enviar a los dispositivos RP-1373 y Z-1139 para prestar ayuda.</p>
<p>Al ver que los carabineros no estaban, los demás jóvenes salieron de entre las panderetas y corrieron hacia la casita verde. A los pocos minutos se percataron que venía un camión de Carabineros desde la población Socovesa, por lo que inmediatamente arrancaron hacia el liceo Benjamín Vicuña Mackenna, por vía Mediterráneo. Sin embargo, no todos corrieron hacia el liceo: Carlos seguía durmiendo dentro del sitio eriazo y Nelson seguía escondido entre las panderetas. Lo único que quería era volver a su casa en el pasaje Seis, a dos pasajes de distancia.</p>
<p>La señora Angélica seguía con su televisor encendido. Mientras tenía un ojo puesto en el programa y el otro en la ventana, de pronto vio aparecer a un joven desde Vicuña Mackenna que doblaba a la derecha en dirección a su pasaje por la calle contigua a la pequeña plaza. Lo primero que pensó fue en su hijo Álvaro, pero el joven al que veía desde su ventana andaba con un pantalón claro y polerón oscuro y corría algo lento. Inmediatamente se dio cuenta que no era su hijo, pero siguió observando. Ahora el joven llegaba al pasaje Seis con la esquina de la plaza y se detenía por unos segundos. Se tambaleaba. Para Angélica era evidente que la persona estaba ebria. El joven se recompuso y continuó su huida por el pasaje Seis, en dirección a Arturo Narváez, hacia el sitio eriazo. Inmediatamente después de perder al joven de vista, miró de nuevo hacia Vicuña Mackenna: ahora se asomaba por la avenida una patrulla Nissan V-16 con su baliza y sus luces apagadas. Doblaba por el mismo pasaje colindante a la plaza y después nuevamente en el pasaje Seis en dirección hacia Arturo Narváez, hacia el sitio eriazo.</p>
<p>Angélica no tenía dudas. El joven que acababa de ver corriendo huía de esa patrulla que lo perseguía. Pero ya no importaba, el susto inicial de que se tratara de su hijo Álvaro se disipó en un instante. Ahora estaba tranquila, aunque todavía escuchaba los ladridos de los perros que se alejaban al mismo tiempo que se alejaban el joven y el Nissan V-16 de la policía.</p>
<p>Nelson estaba solo en el sitio eriazo. El RP-1372 se había ido y los demás arrancaban hacia el liceo al final de vía Mediterráneo. Pero él estaba a pasos de su casa. Se disponía a volver, cuando de pronto vio a José corriendo por Arturo Narváez en dirección a la casita verde y, detrás de él, una patrulla Nissan V-16 persiguiéndolo. En cuestión de segundos, observó que el mismo vehículo le hizo una encerrona a José en la entrada al pasaje Tres; que se bajaron dos funcionarios, lo agarraron y lo arrojaron con fuerza al interior del móvil por la puerta posterior izquierda. José había sido detenido. Entonces, Nelson vio a la patrulla salir rápidamente por el pasaje Tres y doblar hacia la izquierda en Osvaldo Wistuba, en dirección a Vicuña Mackenna.  Y de ahí le perdió de vista a la patrulla.</p>
<p>Fue la última vez que vio a José.</p>
<p>Nelson y la señora Angélica declararon ala PDIpor primera vez el diez y once de noviembre de 2005, respectivamente. Nelson situó su testimonio pasadas las 02:30 horas. La señora Angélica situó el suyo cerca de las cuatro de la madrugada. Por todos los registros policiales queda claro que la redada ocurrió entre las 04:10 y las 04:30 de la mañana. La señora Angélica, si bien vio un Nissan V-16 con los colores institucionales de Carabineros, no pudo identificar a qué comisaría correspondía. En cambio, Nelson sí alcanzó a identificar a la patrulla: él claramente observó a José ser detenido por un Nissan V-16 dela Segunda Comisaría.Sin embargo, Nelson también afirmó que la primera patrulla que vieron, antes del apedreo, también era un vehículo dela Segunda Comisaría, aunque luego quedó establecido que la primera patrulla era en realidad el RP-1372 dela Quinta Comisaría, ya que era esa patrulla la que había acudido al lugar por el llamado de una vecina. Pero en su declaración había otro detalle relevante, tal vez el más importante de toda esta historia: la patrulla dela Segunda Comisaríaque detuvo a José era la misma patrulla que había sido apedreada minutos antes. O sea, en realidad Nelson habría visto al RP-1372 dela Quinta Comisaríadetener a José y llevárselo en dirección desconocida.</p>
<p>¿Cómo podemos estar seguros de que efectivamente Nelson vio al 1372 detener a José? Si Nelson se equivocó al identificar a la primera que vio, el 1372, como perteneciente ala Segunda Comisaría, ¿es posible que se haya equivocado en afirmar que la patrulla apedreada fue la misma que detuvo a José? Por supuesto que es posible que se haya equivocado, pero para aclarar esta interrogante es necesario analizar si José efectivamente pudo ser detenido por la patrulla 1372 de Canobra e Ibarra.</p>
<p>Esa noche, según toda la información de los libros de guardia y de población, no participaría en la redada ninguna patrulla dela Segunda Comisaría.</p>
<h4>RP-1372</h4>
<p>Desde ese instante, nadie más volvió a ver a José.</p>
<p>Todos los funcionarios policiales que participaron esa noche en el procedimiento declararían más adelante que nadie vio a José y menos que fuera detenido. Los dieciséis funcionarios de las patrullas 1372, 1373, 1375, pertenecientes ala Quinta, más el camión Z-1139 dela Segunda, declararían primero -en noviembre de 2005- en una investigación interna de Carabineros y algunos de ellos ante la fiscalía. Volverían a declarar años después, en una nueva investigación interna de mayo de 2008. Ningún carabinero ha afirmado hasta el día de hoy haber visto a José en el procedimiento del 3 de septiembre.</p>
<p>Los cinco jóvenes que estuvieron esa noche con José -Negro, Yoni, Sombra, Nelson y Pablo-, entregarían sus primeros testimonios a Investigaciones entre septiembre y noviembre de2005. Apesar de las inevitables diferencias existentes en cinco relatos sobre una noche de alcohol y persecución, los cinco jóvenes coinciden en haber visto a José antes de que empezaran los piedrazos. Todos concuerdan también en lo siguiente: nadie vio a José correr hacia el liceo. Nadie vio a José correr hacia la cancha. Nadie vio después a José esconderse en el pantano a un costado de la carretera. Aparte del relato de Nelson, Sombra es el único que mencionó en una declaración haber visto a José corriendo por calle Arturo Narváez.</p>
<p>En los meses posteriores a la investigación, varias personas declararían haber visto a José después del 3 de septiembre. Incluso algunos declararían haber presenciado su asesinato por individuos sin ninguna relación con carabineros. Todos esos testimonios serían descartados, menos las versiones de la señora Angélica y de Nelson. Por lo tanto, ¿qué es lo concreto respecto a lo ocurrido con José esa noche? A partir de las declaraciones de los cuatro chicos, sin contar el relato de Nelson, se establece lo siguiente: Primero, José fue visto por todos antes del apedreo. Segundo, nadie vio a José lanzar piedras. Tercero, José no escapó con el grupo hacia el liceo y menos hacia la carretera.</p>
<p>Entonces, ¿por qué José no huyó con los demás después del apedreo? La respuesta más lógica resulta ser la más obvia: porque no estaba en ese momento con ellos. ¿Por qué José no estaría con ellos en ese momento? Porque, según Nelson, al ver una patrulla estacionada en Vicuña Mackenna, antes de los piedrazos, José decidió irse a su casa. Era entendible, estaba a un pasaje de distancia.</p>
<p>Si José se iba a su casa, pero la señora Angélica lo vio a él correr por  avenida Vicuña Mackenna desde Arturo Narváez y después de vuelta hacia Arturo Narváez pero por el pasaje Seis, entonces surge un par de dudas. Primero, ¿por qué arrancaría José? Segundo: ¿por qué escaparía en dirección opuesta, hacia la avenida, y no hacia su pasaje? Si José no estaba con los demás lanzando piedras, entonces tenía que seguir en Arturo Narváez entre el pasaje Seis y el pasaje Cinco. Y a pesar de su estado etílico, tuvo que darse cuenta de una patrulla pasando al lado suyo y después ser apedreada. Por lo tanto, es posible que, después de ver un carro de carabineros y una «guerra» iniciada contra ellos, José arrancara en dirección opuesta a lo que estaba viendo. De lo contrario, ¿por qué otro motivo podría haber arrancado hacia Vicuña Mackenna? ¿Por qué arrancaría hacia el otro lado en vez de hacia su casa? Tal vez porque estaba ebrio, confundido, solo y sin saber hacia dónde tenía que correr. O tal vez sabía dónde estaba parado y decidió correr hacia la avenida para arrancar en dirección opuesta a donde estaba la patrulla, que se encontraba en vía Mediterráneo cerca de la casita verde, a mitad de cuadra.</p>
<p>Lo que es cierto es que se perdió el rastro de José en Arturo Narváez, donde estaba el sitio eriazo. Si la señora Angélica lo vio doblar en Vicuña Mackenna hacia el pasaje Seis en la plaza de juegos, entonces José necesariamente tuvo que venir primero desde la esquina de Vicuña Mackenna con Arturo Narváez, porque es la calle que viene después de la pequeña plaza frente a la casa de Angélica, cuando se sube en dirección hacia el nororiente. Y por lo tanto, José dobló ahí mismo, en la plaza, porque era la primera calle para darse una vuelta y llegar de nuevo al sitio eriazo. Y la única patrulla que se encontraba en el sitio, antes de que empezara la redada, era la 1372 del sargento Canobra y del cabo Ibarra, la que había sido apedreada y que había solicitado los refuerzos. Ellos, como dirían en todas sus declaraciones posteriores, al replegarse y pedir ayuda, volverían a la esquina de Vicuña Mackenna con Arturo Narváez y Nueva Tres para esperar el arribo de más patrullas. Ellos dirían que en ningún momento de la noche vieron a José. Pero a partir de los primeros testimonios, lo único que se puede concluir es que José desapareció antes de que llegaran los demás refuerzos.</p>
<p>El RP-1372 era el único carro que se encontraba en el lugar, estacionado en Arturo Narváez con Vicuña Mackenna, antes de la redada. Si la señora Angélica vio a José ser perseguido por una patrulla, entonces él tuvo que pasar sí o sí por la esquina de Arturo Narváez con Vicuña Mackenna, y junto a Canobra e Ibarra.</p>
<p>Si Nelson se equivocó al identificar la patrulla que detuvo a José como la misma que había sido apedreada, de todas formas la patrulla que vio detener a José debió ser la misma patrulla que Angélica vio doblar en Vicuña Mackenna persiguiéndolo. Por lo tanto, el RP-1372 estacionado en la esquina de Nueva Tres con Vicuña Mackenna tuvo que darse cuenta de un joven siendo perseguido por una patrulla. Pero Canobra e Ibarra dirían que no vieron nada.</p>
<p>Sabemos que Nelson cometió un error en su primera declaración al afirmar que vio dos veces una patrulla dela Segunda Comisaría.La primera vez fue cuando vio una patrulla detenida en la esquina antes de que se escondieran en el sitio eriazo y le tiraran piedras. Esa primera patrulla que vio era en realidad el RP-1372 del sargento Canobra y del cabo Ibarra, perteneciente ala Quinta Comisaría, que atendía a Carlos, Yoni y Negro. Por lo tanto, si Nelson erraba en identificar la primera vez que veía esa patrulla, entonces pudo equivocarse nuevamente el identificar el Nissan V-16 que detuvo a José como vehículo dela Segunda Comisaría.Si identificó a la patrulla que detuvo a José como la misma que fue apedreada, entonces vio de nuevo al carro 1372. Pero si se equivocó en este punto, entonces esa noche Nelson pudo ver a cualquier patrulla detener a José, no necesariamente una perteneciente ala Segunda. Ysignifica también que el 1372, si no detuvo a José, entonces tuvo que ver a un Nissan V-16 con colores de Carabineros perseguir a José Huenante, porque José y el auto tuvieron que pasar frente a ellos.</p>
<p>En una democracia, no es normal que agentes del Estado te detengan arbitrariamente mientras estás en la calle, ya sea tendido, sentado, caminando o corriendo. Por lo tanto, ¿por qué sería detenido José? Sería detenido por encontrarse en el lugar equivocado en el momento equivocado. La patrulla que lo detendría, al verlo cerca del sitio eriazo, tuvo que pensar que era uno de los que había lanzado piedras. Pero eso no era así, ya que nadie vio a José lanzar piedras. Pero existe una pregunta más relevante, tal vez la más importante: si José fue detenido por carabineros, ¿por qué, hasta el día de hoy, continúa desaparecido?</p>
<p>Cuando eran pasadas las cuatro de la madrugada del sábado 3 de septiembre y Nelson observaba a José ser detenido, la pregunta todavía no importaba. Nadie se imaginaba que José no volvería a ser visto. Menos le importaba a Nelson, que a esa hora lo único que quería era volver a su casa. Un deseo que de inmediato se daría cuenta le sería imposible cumplir en ese momento: la población se empezaba a llenar de carabineros.</p>
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