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	<title>Augusto Pinochet &#8211; Puroperiodismo</title>
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	<description>La revista digital de Periodismo UAH.</description>
	<lastBuildDate>Wed, 02 Dec 2015 13:32:21 +0000</lastBuildDate>
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		<title>¿Cómo reportear las violaciones a los DD.HH. en dictadura? La experiencia de Vivian Lavín</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/como-reportear-las-violaciones-a-los-dd-hh-en-dictadura-la-experiencia-de-vivian-lavin/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Catalina Martí]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Dec 2015 13:31:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Augusto Pinochet]]></category>
		<category><![CDATA[dictadura]]></category>
		<category><![CDATA[libro]]></category>
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		<category><![CDATA[tratamiento del dolor]]></category>
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		<category><![CDATA[violaciones a los DD.HH.]]></category>
		<category><![CDATA[Vivian Lavín]]></category>
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					<description><![CDATA[A un cuarto de siglo del fin de la dictadura en Chile, los ecos del dolor siguen resonando. Quisimos averiguar más sobre las complejidades del reporteo de estos temas, desde el cuidado con las víctimas hasta las consideraciones —¿debe haber alguna?— con los victimarios. Son algunas pistas para adentrarse en un área de investigación marcada por el dolor, la tortura y el silencio, pero que paulatinamente se abre en nuestro país. Continuamos esta serie con Vivian Lavin, periodista, conductora en Radio Universidad de Chile y autora de "Mujeres tras las rejas de Pinochet".]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>A un cuarto de siglo del fin de la dictadura en Chile, los ecos del dolor siguen resonando. Quisimos averiguar más sobre las complejidades del reporteo de estos temas, desde el cuidado con las víctimas hasta las consideraciones —¿debe haber alguna?— con los victimarios. Son algunas pistas para adentrarse en un área de investigación marcada por el dolor, la tortura y el silencio, pero que paulatinamente se abre en nuestro país. Continuamos esta serie con Vivian Lavin, periodista, conductora en Radio Universidad de Chile y autora de «Mujeres tras las rejas de Pinochet».</h3>
<div id="attachment_26317" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-26317" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Mujeres-tras-las-rejas-Vivian-Lavín-Foto-de-liberalia.cl_.jpg" alt="Elizabeth Rendic, Valentina Álvarez, Gina Cerda y Vivian Lavín. Foto: Liberalia." width="1080" height="731" class="size-full wp-image-26317" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Mujeres-tras-las-rejas-Vivian-Lavín-Foto-de-liberalia.cl_.jpg 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Mujeres-tras-las-rejas-Vivian-Lavín-Foto-de-liberalia.cl_-800x541.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Mujeres-tras-las-rejas-Vivian-Lavín-Foto-de-liberalia.cl_-1024x693.jpg 1024w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Mujeres-tras-las-rejas-Vivian-Lavín-Foto-de-liberalia.cl_-900x609.jpg 900w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-26317" class="wp-caption-text">Elizabeth Rendic, Valentina Álvarez, Gina Cerda y Vivian Lavín. Foto: <a href="http://www.liberalia.cl/blog/encuentro" target="_blank">Liberalia</a>.</p></div>
<h4>VIVIAN LAVÍN: “MUCHAS VECES LES PEDÍA PERDÓN ANTES DE HACER UNA PREGUNTA”</h4>
<p>A mediados de diciembre del año 2013, Juan Pablo Cárdenas, director de la Radio Universidad de Chile, le propuso a Vivian Lavín escribir las historias de tres expresas políticas que llevaban un tiempo pensando en relatar sus vidas durante la dictadura. La idea se concretó en el libro “Mujeres tras las rejas de Pinochet” que recoge los testimonios de Valentina Álvarez, Gina Cerda y Elizabeth Rendic, sus vínculos con el MIR y el FPMR, sus detenciones, interrogatorios, la vida en la cárcel. Y lo que vino después.</p>
<p>Este es un breve cuestionario a Vivian Lavín sobre su experiencia con estas tres mujeres.</p>
<p><strong>—¿Cómo logras entrar en la historia de estas mujeres?</strong><br />
Estas tres mujeres querían contar su historia, entonces en ese sentido “la pega estaba hecha”. Incluso ya tenían material digitalizado de conversaciones que habían tenido. Para mí fue muy bueno eso porque eran conversaciones entre amigas. Desde el primer día les dije que les agradecida la confianza, que estaba feliz de hacer el libro y que las iba a respetar. Ellas plantearon que querían ver cómo se iba haciendo el libro. Al final se abren mucho, cuentan muchas cosas.</p>
<p><strong>—¿Qué cosas se omiten o no deben publicarse?</strong><br />
Antes de que yo entregara el libro a la editorial, yo se los pasé para que lo vieran y una me pidió que sacara una parte que era muy personal y en realidad no era para nada trascendental en el libro y lo borramos. Pero un día mi jefe me dijo: tú no tienes que mostrarles a ellas esto, este es tú trabajo periodístico. Ahí se me presentó una cuestión ética. Yo opté porque el libro no les causara ningún daño ni dolor a ellas. No iba a publicar nada que ellas no quisieran y así fue. Si a ellas les hubiese causado dolor, esto no se hace y punto.</p>
<blockquote><p>Yo opté porque el libro no les causara ningún daño ni dolor a ellas. No iba a publicar nada que ellas no quisieran y así fue.</p></blockquote>
<p><strong>—¿Qué te pasa a ti cuando escribes sus historias?</strong><br />
De mayor he venido a descubrir que existe una amistad entre mujeres que es muy bonita. Algo pasa con la complicidad, el compartir este tipo de aspectos y vivencias con amistades muy diferentes a las comunes y corrientes. Ver que estas tres mujeres son ¡unas luchadoras!, te das cuenta que tienen un temple para haber hecho lo que hicieron, no son cualquier tipo de mujeres, son mujeres duras, que tienen una decisión extraordinaria en ese sentido.</p>
<p>» Desde lo profesional siento que pude saldar una deuda generacional. Necesitaba saber qué hice yo por eso porque no fui parte de la lucha como ellas y con el libro siento que lo logro. Ellas me dicen hoy día: hoy tú eres revolucionaria porque estas poniendo un tema en la opinión pública. Y tienen razón. Escribir este libro es un gesto político.</p>
<p><strong>—¿Cómo preguntas cuando tenías dudas y era sobre algo sensible y doloroso?</strong><br />
Directamente pero muchas veces les pedía perdón antes de hacer una pregunta. Nunca jugué a la periodista ruda. Hice uso de mi empatía personal y a veces me ponía a llorar ahí mismo y no me siento menos periodista porque soy una persona y tengo que ser como soy. No me iba a impostar y a empezar a hablar en neutro, es ridículo.</p>
<p>» En un par de oportunidades me junté de nuevo y preguntaba más pero por beneficio a la narración porque si no iba a quedar como desafectado. Para mí es importante lo que vieron, lo que sintieron, las texturas, los olores. Por ejemplo me decían: “y me torturó”. Entonces ahí empezaba a hablarle, a preguntar desde dónde estaba, qué había, etc.</p>
<p><strong>—¿Qué significa escribir un libro así? </strong><br />
Cuando lo escribí pensaba que era importante que quedara para las nuevas generaciones. Obvio que es un libro de “ese” mundo pero lo que menos quiero es que se quede solo ahí. Que a la gente joven le interese leerlo me alegra. Y esa es la esperanza, los jóvenes son el mundo que viene y es necesario que busquen otras maneras de lucha. No solo las marchas o las tomas. Mandar un mensaje todos los que están marchando a un número de teléfono y colapsar las líneas, ¡eso es revolucionario! ¡Hay que ser más creativo!</p>
<p style="text-align: center;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="http://radio.uchile.cl/wp-content/uploads/2015/06/portada-RECORTADA-liviana2.jpg" alt="" width="995" height="1503" /><br />
<em><strong>Mujeres tras las rejas de Pinochet</strong></em><br />
Vivian Lavín<br />
Ediciones Radio Universidad de Chile<br />
2015</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Cuando Mónica González entrevistó a Arturo Fontaine, exdirector de «El Mercurio»</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/cuando-monica-gonzalez-entrevisto-a-arturo-fontaine-exdirector-de-el-mercurio/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Puroperiodismo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 Nov 2015 02:15:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Arturo Fontaine]]></category>
		<category><![CDATA[Augusto Pinochet]]></category>
		<category><![CDATA[censura]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[CIA]]></category>
		<category><![CDATA[dictadura]]></category>
		<category><![CDATA[El Mercurio]]></category>
		<category><![CDATA[Mónica González]]></category>
		<category><![CDATA[Salvador Allende]]></category>
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					<description><![CDATA[<em>Apuntes de una época feroz</em> (Hueders, 2015), antología de textos de Mónica González, periodista y directora de <em>Ciper</em>, es una muestra del terror, la represión y la corrupción durante la dictadura militar en Chile. La publicación incluye reportajes y entrevistas a víctimas y victimarios, publicados en medios como <em>Cauce </em>y <em>Análisis</em>. Rescatamos acá la entrevista de González a Arturo Fontaine, exdirector de <em>El Mercurio</em>, publicada en <em>La Nación</em> el 5 de septiembre de 1993. Agradecemos a editorial Hueders la gentileza de permitirnos publicar este texto.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3><em>Apuntes de una época feroz</em> (Hueders, 2015), antología de textos de Mónica González, periodista y directora de <em>Ciper</em>, es una muestra del terror, la represión y la corrupción durante la dictadura militar en Chile. La publicación incluye reportajes y entrevistas a víctimas y victimarios, publicados en medios como <em>Cauce </em>y <em>Análisis</em>. Rescatamos acá la entrevista de González a Arturo Fontaine, exdirector de <em>El Mercurio</em>, publicada en <em>La Nación</em> el 5 de septiembre de 1993. Agradecemos a editorial Hueders la gentileza de permitirnos publicar este texto.</h3>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-26209" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Detalle-Apuntes-de-una-época-feroz.jpg" alt="Detalle Apuntes de una época feroz" width="1652" height="850" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Detalle-Apuntes-de-una-época-feroz.jpg 1652w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Detalle-Apuntes-de-una-época-feroz-800x412.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Detalle-Apuntes-de-una-época-feroz-1024x527.jpg 1024w" sizes="(max-width: 1652px) 100vw, 1652px" /></p>
<h2>Arturo Fontaine: «El orden es lo único que importa» (1993)</h2>
<p><em>Once años después de ser despedido de la dirección de <em>El Mercurio</em>, cuando su figura parecía olvidada, Mónica González fue al encuentro de uno de los hombres más influyentes de la derecha chilena bajo dictadura. Fue una conversación larga y sincera, en la que el abogado llegó a reconocer que los domingos, para congraciarse con quien dirigía el régimen, solía escribir el horóscopo de Pinochet, nacido bajo el signo de Sagitario. Sin embargo, no todas las confesiones y excusas de Fontaine fueron publicadas. Al regresar al diario <em>La Nación</em>, donde trabajaba, Mónica González reparó en que su grabadora sólo había registrado una parte de la entrevista. Fontaine, a la vez, se sintió aliviado: consciente de que había hablado más de la cuenta, se negó a volver a conversar con la periodista.</em></p>
<p>Entre 1973 y 1982 tuvo más poder que ningún político en Chile. Desde su columna editorial en <em>El Mercurio</em> entregaba las claves a los fanáticos del régimen militar y también a los opositores para penetrar la secreta trama del poder. Y cuando estaba instalado en el pináculo de su carrera, convertido en un semidiós, como director del matutino, uno de esos editoriales titulado “Malos días”, le significó el quiebre más importante en su carrera profesional, y un golpe a su identidad que hasta hoy le es difícil digerir. En pocos minutos debió despejar su escritorio y poner término a 20 años de periodismo, profesión en la que se inició a los 42 años, cuando abandonó la práctica del derecho. Su porte elegante y su mirada aguda, por segundos, sólo un chispazo, revelan cuán duro fue el impacto que los años apenas han morigerado. En 1983 partió a Argentina como embajador, y allí permanecería más de tres años. Hoy, de regreso a la abogacía, y de vez en cuando incursionando en el periodismo como columnista, se ha convertido en un agudo analista de los fenómenos políticos del país. Y si hay que recordar el 11 de septiembre de 1973 y los años que siguieron, vale la pena hacerlo con Arturo Fontaine. Hay serenidad, un intento por acercarse a su verdad íntima y también, aunque deteste la palabra, un deseo de pedir perdón a quienes ofendió.</p>
<p><strong>El 11 de septiembre de 1974 <em>El Mercurio</em> publicó una separata llamada “¿Cómo llegaron las Fuerzas Armadas a la acción del 11 de septiembre de 1973?”, que fue escrita por usted.</strong><br />
Por mí y por Cristián Zegers&#8230; ¡Ha pasado tanto tiempo!</p>
<p><strong>Fue la primera vez que se revelaron episodios desconocidos de la gestación del golpe de Estado. ¿Suscribiría hoy todo lo que allí afirmó?</strong><br />
Creo que sí. Puede que haya habido inexactitudes, pero en la línea general lo suscribiría totalmente. Adhiero al 11 de septiembre resueltamente, sin ningún atenuante.</p>
<p><strong>Pero ya no podría afirmar que el asesinato del comandante Arturo Araya, el edecán naval del presidente Allende, fue cometido por la izquierda. Hoy se sabe que fue un grupo de extrema derecha amnistiado por el general Pinochet.</strong><br />
Es la primera noticia que tengo. Indudablemente hoy tendría que revisar ese antecedente.</p>
<p><strong>¿Suscribiría hoy la existencia del Plan Zeta?</strong><br />
Eso me parece más discutible. No tengo ninguna prueba de que exista. En ese momento se daba como un hecho cierto. El Plan Zeta para mí es hoy una incógnita.</p>
<p><strong>No despejó en esa separata otra incógnita que circuló mucho tiempo. ¿Los pilotos de los Hawker Hunter que bombardearon La Moneda fueron chilenos o norteamericanos?</strong><br />
Sin duda, chilenos. Meses antes del Golpe, la FACh hizo una exhibición cinematográfica de maniobras. Contemplé cómo unos aviones destruían un pequeño objetivo. Entonces creí que era una ficción de película. He llegado a la conclusión de que nada de eso fue ficción. Los pilotos chilenos tienen una eficacia tremenda. Y los norteamericanos, con los que sí teníamos contacto, estaban muy al margen. Ellos pretendieron ejercer su influencia —a través de la CIA— de tipo político, en la primera etapa, para impedir que Allende asumiera el poder.</p>
<p><strong>Hablando de la CIA, ¿cómo enfrentó la revelación que más tarde saliera del Congreso norteamericano de que la CIA había entregado a <em>El Mercurio</em> un millón 600 mil dólares?</strong><br />
En esos tiempos era una cantidad muy importante. Voy a ser muy franco: yo era periodista, sin vinculación alguna con la empresa para efectos comerciales y con una visión de entusiasmo por la guerra periodística. René Silva Espejo, el director, era igual. Formábamos un equipo que disfrutaba. Un período inolvidable&#8230; bueno, efectivamente <em>El Mercurio</em> tuvo una caída de su avisaje a raíz de que Allende asumió la presidencia, y aun antes. En ese momento, es posible que gente de la empresa haya pedido auxilio.</p>
<p><strong>La entrega de las platas está probada y hasta se saben los nombres de quienes las recibieron.</strong><br />
Que fuera la CIA es secundario. El chileno que pide auxilio en ese momento está pensando en el refuerzo norteamericano y a lo mejor ni siquiera norteamericano, sino que brasileño. Después, en la investigación, aparece como un aporte de la CIA, pero eso quedó completamente al margen de nuestro conocimiento.</p>
<blockquote><p><strong>¿Suscribiría hoy la existencia del Plan Zeta?</strong><br />
Eso me parece más discutible. No tengo ninguna prueba de que exista.</p></blockquote>
<p><strong>Y cuando lo supo, ¿qué le pasó?</strong><br />
Era lo único que se podía hacer. Si el diario iba a morir era preferible que se mantuviera. Como después hubo cuantiosos recursos para mantener entidades culturales, e incluso políticas, durante todo el gobierno militar. La transnacionalización de la política es algo que se produce generalmente en torno a un movimiento revolucionario de un país en desarrollo. Cuando surgió la revelación, no me gustó, pero no es algo deshonroso.</p>
<p><strong>En su libro <em>Los economistas y el presidente Pinochet</em> hace revelaciones sobre lo que fue el proceso de gestación del modelo económico aplicado por el régimen militar. Se desprende que el verdadero autor del Golpe es la Armada, que tuvo la visión de pensar en el modelo a aplicar después de realizada la operación militar.</strong><br />
Usted plantea un juicio histórico. Sé que existía una gran inquietud en la Armada Nacional, que por su propia estructura y formación está más cerca de los civiles. Han tenido sin duda una muy importante labor en el plano económico. Creo que la historia se va a encargar de equilibrar las cosas. La idea de que las Fuerzas Armadas tuvieran un pensamiento económico fue una medida de prudencia elemental. Así como los mismos economistas estaban haciendo esto en una expectativa eventual.</p>
<p><strong>¿Los empresarios no demostraron eficiencia cuando declararon la guerra?</strong><br />
Tiene una idea poco optimista de cómo ocurrieron las cosas. Como que hubiera habido una conspiración, en todo el sentido que tiene la palabra para los americanos. La verdad es que los empresarios quedaron muy superados por los acontecimientos. En <em>El Mercurio</em> teníamos una página económica, que comenzó a finales del gobierno de Frei, con las mismas ideas que después se aplicaron, y sin propósito conspirativo. Los empresarios chilenos miraban con distancia esas posiciones, porque eran perjudiciales para una industria protegida y una agricultura poco progresista. La verdad es que las Fuerzas Armadas hicieron todo. Se toman el país en 24 horas y se acabó.</p>
<p><strong>¿Cómo vio comportarse a la izquierda el 11 de septiembre, después de lo que prometió un sector de ella en términos de remecer Chile y crear un nuevo Vietnam?</strong><br />
Una izquierda también manejada desde el exterior, ilusionada, dando rienda suelta a una utopía de juventud animada por la experiencia de Cuba y Vietnam. Una aventura que no estaba a la altura del país. Precisamente por ser utópicos y soñadores amenazaron mucho más allá del poder que tenían. En vez de plantear, como lo hacían los comunistas, más sagaces, una democracia que caminaba hacia el régimen socialista, empezaron a pensar que éste ya existía, y a hablar un idioma castrista. Actuaban como si estuvieran en un régimen stalinista en circunstancias de que Allende no lo era. La gente no aceptó locuras.</p>
<p><strong>¿Por qué esa gente sí aceptó la locura de tener un régimen militar sin libertades casi 18 años?</strong><br />
Porque era muy cuerdo, empezó por poner orden en un país en donde cada cual hacía lo que se le antojaba. Una vez el presidente Allende dijo a los trabajadores del Ministerio de Obras Públicas que en vez de tomarse el ministerio, por qué no iban a tomarse <em>El Mercurio</em>. Frase ingeniosa, pero brutal. En el ardor de la situación hicimos unos tremendos editoriales diciendo que el presidente estaba invitando a tomarse un medio de comunicación por la fuerza.</p>
<p><strong>Por un minuto, reflexione: usted tuvo en ese tiempo el derecho a expresar sus ideas y llamar a la defensa de <em>El Mercurio</em>. Poco tiempo después, a millones de chilenos se les quitó la posibilidad de expresarse, sin apelación. ¿Ve la diferencia?</strong><br />
Claro, pero debieron haberlo pensado antes de actuar. Lo que me parece relevante del período anterior al 11 es la enorme irresponsabilidad –no delictual–, la falta de madurez para darse cuenta de que existen instituciones que custodian. No se podía jugar con la Corte Suprema, con el Congreso Nacional.</p>
<p><strong>¿Por qué la Corte Suprema, el Ejército, <em>El Mercurio</em>, pueden ser intocables, y cuando se trata de la vida de gente anónima no pasa nada?</strong><br />
Así es la vida. Consiste en que hay gente que tiene poder y otra que no lo tiene, pero el orden jurídico es una realidad, existe, y ese orden fue tocado y se desarmaron principios y normas que funcionaban en el Estado democrático. La irrupción militar no fue una cosa deseada, programada ni racional, fue un instinto de defensa del país dividido y debilitado. Y entonces empezó a actuar la fuerza militar.</p>
<p><strong>¿No hubo ni un solo poder de los “intocables” que pudiera controlar esa fuerza militar para que no tuviéramos el costo humano que hoy nos causa tantos problemas?</strong><br />
En la misma medida en que ese costo siga siendo motivo de provocación, será más peligroso arreglar el problema.</p>
<p><strong>Habla del terror que vivieron los que piensan como usted durante la UP. ¿Se imagina el que experimentó mucha gente durante 17 años?</strong><br />
Lo veo ahora, en ese momento no lo veía.</p>
<p><strong>En mayo de 1980 decía: “<em>El Mercurio</em> crea la noticia. Basta que digamos o enfaticemos un hecho, para que de inmediato se convierta en noticia”.</strong><br />
¡Qué suficiencia más grande! Eso no lo afirmaría hoy por suficiente.</p>
<p><strong>Si <em>El Mercurio</em> hubiera publicado una sola información sobre los detenidos ilegales, las cárceles clandestinas o los desaparecidos, ¿no se habría iniciado el control?</strong><br />
A pesar de que tuvimos Estado de Sitio e incluso censura externa, y de ahí se pasó a la autocensura, que en nuestro caso fue bastante leve, la verdad es que por la vía del cable publicamos una cantidad de noticias sobre los fusilamientos y pérdidas de vida. Y mucho más adelante&#8230;</p>
<p><strong>Es en la época primera cuando se produce el mayor número de muertos. ¿No hay responsabilidad por haber silenciado lo que ocurría, sabiendo que si <em>El Mercurio</em> lo informaba le creerían? Nunca escribió la palabra DINA hasta cuando se disolvió.</strong><br />
Puede no creerme, pero en el tiempo duro, la verdad es que uno tenía muy poca información real del campo policial. Estaba rodeado de elementos de influencia importante que planteaban muchos problemas graves: la presión norteamericana por ejemplo. A uno le decían: hubo un enfrentamiento con gente del MIR, hay detenidos, y eso era algo que estaba al margen de mi vida normal profesional. Es posible que algunos de los periodistas de <em>El Mercurio</em> tuvieran información&#8230;</p>
<p><strong>Y hay constancia de ello. Los recursos de amparo se mandaban sistemáticamente con la esperanza de que salieran publicados. </strong><br />
Bueno, ahí me agarró, nomás. No tengo ninguna explicación que darle.</p>
<blockquote><p><strong>¿Por qué la Corte Suprema, el Ejército, El Mercurio, pueden ser intocables, y cuando se trata de la vida de gente anónima no pasa nada?</strong><br />
Así es la vida.</p></blockquote>
<p><strong>¿Por qué no se publicaban? Todos los medios de comunicación tienen influencias que juegan para las opciones en la información. ¿Cuál fue la suya?</strong><br />
¡El orden, sin duda! Es el valor político más importante o el único que importa. Del orden surge todo lo demás. Sinceramente, yo estaba muy preocupado de la fragilidad del régimen.</p>
<p><strong>¿Creía que el régimen militar era frágil?</strong><br />
Sí, y me equivoqué. También pensaba algo que ha desmentido la historia: que los militares no sabían gobernar. Y sin embargo existe una larga historia de capitanes generales, empezando por Alejandro Magno y siguiendo con De Gaulle. Después de todo lo que había ocurrido y de las dificultades que se presentaron para sacar adelante al país, uno estaba en otro tema. Y ese asunto de los detenidos parecía siempre menor.</p>
<p><strong>¿No había un trastoque de valores, ya que la vida es más importante que el orden?</strong><br />
Defender el orden es hacer una opción por la vida. Es cierto, esa zona del país se ocultó. No recuerdo haber tenido nunca un recurso de amparo en mi escritorio, pero es posible que le haya negado la palabra a un opositor por estimar que él ya no estaba en el campo de la noticia. La noticia era otra. Siempre creí que el asesinato de Orlando Letelier había sido un juego contra el país. Teníamos la convicción absoluta de que el proceso militar se estaba cumpliendo regularmente y que había uno que otro abuso, algún crimen, porque hay delincuentes que se meten en estas cosas, pero que el clima de guerra permitía pensar que las cosas estaban en orden.</p>
<p><strong>¿Ha cambiado su opinión?</strong><br />
Lo que hace difícil cambiar es la existencia de personas que se levantan como jueces y condenan todo, y no advierten que la guerra de Vietnam no empezó por los militares, sino por el otro lado. La guerra simulada o literaria se la creyó mucha gente.</p>
<p><strong>¿Por qué afirma que el Ejército tiene hoy más influencia que durante el régimen militar?</strong><br />
Y negativamente. El régimen democrático se ha asentado con temor, porque no ha podido todavía absorber el pasado. El tema “punto final” es el punto clave, porque las cosas pasaron como fueron, se cometieron delitos, ha habido muertos, sufrimientos, mil atrocidades, y eso no tiene arreglo humano. Es una barbaridad, pero se la digo. Hay que encontrar una solución imaginativa como la que siempre han tenido los bandos beligerantes cuando llega la paz.</p>
<p><strong>En mayo de 1980 usted afirmó que en Chile había plena libertad de expresión, sólo restringida a la creación de nuevos medios de comunicación. ¿Se arrepiente de lo dicho?</strong><br />
Curiosamente, a pesar de que no recuerdo exactamente esas expresiones, lo que ocurrió fue que dos años después yo mismo comprobé en carne propia que estaba equivocado cuando se puso término con mucha brusquedad a mis servicios como director de <em>El Mercurio</em>.</p>
<p><strong>Fue en 1982, cuando escribió un editorial en el que hace mención al crimen de Tucapel Jiménez.</strong><br />
Para ser muy claro, esa fue la causal de mi exoneración.</p>
<p><strong>¿Fue el general Pinochet el que pidió su despido?</strong><br />
No.</p>
<p><strong>Un hombre importante del actual gobierno comentó en ese momento: “Que lástima, uno puede discrepar de Fontaine, pero no se merecía un despido de cocinera”.</strong><br />
La comparación no es grata, no me gusta, pero la verdad es que fue un quiebre abrupto de mi carrera profesional. Fue un gran golpe para mí. Perdí muchas cosas&#8230; Estaba en la cima de mi carrera. Esa es la verdad. Me causa risa recordar que una vez el embajador de Estados Unidos me dijo que después de Pinochet yo era el hombre más importante de Chile.</p>
<p><strong>¿Cómo se explicaba esa importancia?</strong><br />
Porque no existían el Poder Legislativo ni partidos, de manera que la actividad política de alguna manera se reflejaba en la actuación de <em>El Mercurio</em>. Y de hecho, a pesar de las muchas críticas que pueda merecer la actuación de ese diario, la verdad es que se dijeron muchas cosas y se contribuyó a la moderación en muchos aspectos. Sí, es cierto, perdí mucho, pero no fui como las madres a reclamar frente a La Moneda.</p>
<p><strong>Perdió poder y su escritorio, no un hijo o a su esposa.</strong><br />
Sí, es cierto, yo no perdí un hijo. En esos cargos uno se ve rodeado de muchos halagos y pierde un poco el sentido de la autocrítica y la modestia. A pesar de que para mí la salida de <em>El Mercurio</em> fue un hecho muy doloroso, le agradezco a Dios que haya ocurrido, porque me permitió volver a la realidad.</p>
<p><strong>¿Por qué no volvió al periodismo?</strong><br />
No pude. A pesar de todo lo que ha ocurrido, le siento mucho afecto a <em>El Mercurio</em> y no encontré posibilidades de redacción en columnas equivalentes. Soy mal columnista y creo que soy de regular para arriba como editorialista. La columna anónima responsable de un gran diario era una satisfacción muy grande.</p>
<p><strong>En definitiva, ¿por qué debió dejar <em>El Mercurio</em>?</strong><br />
Fue un problema político, también un problema interno del diario. En definitiva, el presidente de la empresa tiene plenas facultades para disponer de su personal de confianza. Me sentía de la casa y no tuve la perspicacia para darme cuenta de que en esos cargos se corren riesgos.</p>
<p><strong>¿Fueron solidarios sus ex colaboradores?</strong><br />
Sí. Las mujeres de <em>El Mercurio</em> –como siempre, las mujeres– fueron las que lo demostraron. Recuerdo que fui a saludar a Pinochet y a la salida de La Moneda ellas prepararon una conferencia de prensa para que me preguntaran por qué me había ido de <em>El Mercurio</em>. Fue entonces que dije que me habían echado. Causó mucho revuelo.</p>
<p><strong>¿Ser parte de <em>El Mercurio</em> es más que trabajar en un diario?</strong><br />
Siempre sostuve que era una institución. Discutía con los amigos que estaban a cargo de la administración económica, que veían las cosas desde su punto financiero. Les decía: está muy bien todo eso, pero la institución tiene alma y reglas propias. Uno ve que todavía está esa alma y eso produce satisfacción.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-26210" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Portada-de-Apuntes-de-una-época-feroz.jpg" alt="Portada de Apuntes de una época feroz" width="800" height="1315" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Portada-de-Apuntes-de-una-época-feroz.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Portada-de-Apuntes-de-una-época-feroz-365x600.jpg 365w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2015/11/Portada-de-Apuntes-de-una-época-feroz-462x760.jpg 462w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>
<p style="text-align: center;"><strong><em>Apuntes de una época feroz</em></strong><br />
Mónica González<br />
Editorial Hueders<br />
2015</p>
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		<title>«Pinochet: El otoño del Patriarca»: un documental inédito del periodista Alberto Pando</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/pinochet-el-otono-del-patriarca-un-documental-inedito-del-periodista-alberto-pando/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Patricio Contreras]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 29 Aug 2013 17:14:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[40 años del Golpe]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Pando]]></category>
		<category><![CDATA[Augusto Pinochet]]></category>
		<category><![CDATA[dictadura]]></category>
		<category><![CDATA[Documental]]></category>
		<category><![CDATA[Golpe de estado]]></category>
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					<description><![CDATA[El trabajo audiovisual fue publicado el 16 de agosto en YouTube y ya lleva más de cinco mil reproducciones. Su autor explica que el contexto de los 40 años del Golpe le pareció perfecto para difundirlo.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>El trabajo audiovisual fue publicado el 16 de agosto en YouTube y ya lleva más de doce mil reproducciones. Su autor, corresponsal de NTN24, explica que el contexto de los 40 años del Golpe le pareció perfecto para difundirlo, «para sacarlo gratis, que se vea, que se comente, discuta, que provoque, que eduque», afirma.</h3>
<p><iframe loading="lazy" width="600" height="450" src="//www.youtube.com/embed/Rbn0h_cPcpw" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Hacia el final del documental <em>Pinochet: El otoño del Patriarca</em>, <a href="https://twitter.com/AlbertoPando" target="_blank">Alberto Pando</a> —su director, guionista y narrador— dice: «Jamás lo entrevisté, nunca pude hacerle mis preguntas impertinentes ni exigirle contestar como un soldado con responsabilidad o quizás con orgullo por sus actos, en lugar de su pusilánime &#8216;No es cierto, y si fuese cierto no me acuerdo'».</p>
<p>El trabajo audiovisual, de poco más de una hora de duración, fue subido a YouTube el viernes 16 de agosto y ya supera las doce mil reproducciones. Se trata de un registro sobre la huella de Pinochet y su dictadura en los chilenos, y abarca desde el Golpe de Estado hasta su muerte el 10 de diciembre de 2006, el <a href="http://www.un.org/depts/dhl/spanish/humanrights/" target="_blank">Día de los Derechos Humanos</a>.</p>
<p>«La gente quiere ver, quiere saber, quiere discutir», dice Alberto Pando a <em>Puroperiodismo</em>, través de un correo electrónico. «No sólo hay audiencia para &#8216;Vértigo&#8217; o &#8216;Alfombra Roja&#8217; o &#8216;Mexico&#8217;s Nex Top Model&#8217;. Hacer periodismo de calidad es caro, hacer lo que hace <a href="http://www.ciperchile.cl" target="_blank"><em>Ciper</em></a> es caro, hacer &#8216;Los 80&#8217; es más caro que hacer &#8216;Los Carmona&#8217;, pero vale la pena. Aunque uno crea que pierde plata hay que mirar el largo plazo».</p>
<p>Para este periodista el Chile que muestra <em>El otoño del Patriarca</em> es un país «reconciliado del horror, que lleva sus cicatrices a cuesta, pero que ahora sangra de otras heridas. Mirar a la historia reciente para reconocernos, para entender y tener más herramientas para enderezar lo torcido, en esa tarea me anoto con entusiasmo».</p>
<h4>«LA VERDAD NO ES UN LUGAR, ES UN VIAJE DONDE ESTÁN TODOS»</h4>
<p><strong>—¿Cuál fue la motivación para realizar este documental y cuánto tiempo te tomó?</strong><br />
Siempre vi el vínculo entre periodismo, historia, política y responsabilidad. Como corresponsal de CNN había sido testigo de primera línea de muchas cosas relativas a Pinochet y contaba con un archivo muy valioso, conocía mucho de lo que se había publicado, mucho del pietaje de cine de archivo y pareció una buena tarea contar todo desde cero. Contarlo con contexto, detallando el fenómeno, no sólo exponiendo hechos, tal como lo hacía como corresponsal para que me entendieran en Panamá, Salta o New Jersey. Partí revisando muchas cosas, repasando libros, en especial <a href="http://www.johndinges.com/condor/translation.htm" target="_blank"><em>Operación Cóndor</em> de John Dinges</a>, y me decidí a entrevistar a Manuela Biedma. Cuando me dijo que en 15 años nunca le había preguntado nada de su padre desaparecido, ahí recibí esa justa puñalada como una misión, una tarea de memoria y justicia, la necesidad de dejar algo para el resto, los extranjeros, los que no supieron, los hijos, los que vendrán. Mis amigos me ayudaron, armamos un equipo de montaje, sonido y producción de gran nivel, y hubo que conseguir 10 mil dólares, que alguna vez creí que vería de vuelta, pero no. Volverán, seguro que no en billetes, pero volverán. Fue un gran trabajo que duró dos años.</p>
<p><strong>—¿Te costó hacer referencias a tu propia historia (familia, amistades) o sentías que era necesario para el tono del documental?</strong><br />
No era mi idea inicial. Pensé en un formato más clásico, más Discovery Channel, pero Iván Torres (no el del tiempo, sino el gran camarógrafo amigo mío) me convenció que el matiz «reality» era un vehículo de comprensión, tal como lo es la música. También hablamos de transparentar los conflictos, las contradicciones, de no pasar por alto el asunto de la imparcialidad. Me gustó la idea, pero no fue nada fácil violar el anatema. «Nunca hay que interponerse entre la historia y el público», nos enseñaba con sabiduría el maestro Guillermo Blanco. Detesto esos reportajes plagados de «yo» o de verbos en 1ª persona, plural o singular. Pero acá el paso doloroso estaba bien dado: ponerse y exponerse era hablar no de Pinochet el personaje, sino de su huella en nosotros, en los chilenos, los niños y los adultos, las familias de los 70&#8242; y las del 2000. Y no tratar de vender la pescada de que esta sí que es la verdad. La buscamos, como al horizonte, pero la verdad no es un lugar, es un viaje donde están todos.</p>
<p><strong>—Este trabajo es del 2008 pero permanecía inédito. ¿Estabas esperando los 40 años del Golpe para difundirlo? ¿Piensas exhibirlo fuera de internet?</strong><br />
El año pasado me decidí a hacerlo público del modo que fuera. Al comienzo equivoqué la estrategia de distribución y apunté directo a los canales de TV internacionales (FOX, History, HBO, Discovery), TVE) pero en lugar de ahorrar camino, quemé valiosas opciones por no hacer esa parte con alguien que supiera de distribución de documentales. Se me había acabado la plata. Lo correcto habría sido llevarlo a festivales, pasearlo, como se hace, pero yo no tenía tiempo para eso, así que reposó un rato largo. Lo mostré a un grupo de amigos, unos 200 en una función privada y fue bueno, fue emocionante verlo en una sala. También postulé a fondos del Consejo de la Cultura, pero lo encontraron «muy periodístico». Tal vez querían algo más «artístico». Ahora, obligado por la fecha, me pareció el momento perfecto para regalarlo, para sacarlo gratis, que se vea, que se comente, discuta, que provoque, que eduque. Y, curiosamente, las redes sociales (Twitter, Youtube) le han dado 5000 espectadores en 10 días, y también han traído ocasión de que vaya a otros canales, que en el pasado se cerraron. Ya salieron copias a Francia, Canadá, Australia y España. Ya veremos.</p>
<p>*<em>Este artículo ha sido revisado para reflejar la siguiente modificación</em>: se actualizó el número de reproducciones del documental, de las 5.100 del 29 de agosto a las más de doce mil del 11 de septiembre de 2013.</p>
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