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	<title>Marisol Garcia &#8211; Puroperiodismo</title>
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	<description>La revista digital de Periodismo UAH.</description>
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		<title>Jon Lee Anderson habla sobre Jon Lee Anderson</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marisol Garcia]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 26 Mar 2009 22:31:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Jon Lee Anderson]]></category>
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					<description><![CDATA[<b>Por Marisol García desde Boston.</b>
Su padre obligó a la familia a mudarse entre Liberia, Indonesia, Corea del Sur, Taiwán, Colombia, Inglaterra y Estados Unidos. Decía que era un consejero agrícola para el gobierno de Estados Unidos, pero hoy Jon Lee Anderson deja abierta la puerta a que pueda haber sido...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal"><span style="font-size: medium; font-family: Times New Roman;"><span style="font-size: 13.5pt;"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-1123" title="jon_lee_anderson_04" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2009/03/jon_lee_anderson_04-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2009/03/jon_lee_anderson_04-300x225.jpg 300w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2009/03/jon_lee_anderson_04.jpg 420w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></span></span></p>
<p><strong>Por Marisol García desde Boston.</strong></p>
<p>Su padre obligó a la familia a mudarse entre Liberia, Indonesia, Corea del Sur, Taiwán, Colombia, Inglaterra y Estados Unidos. Decía que era un consejero agrícola para el gobierno de Estados Unidos, pero hoy Jon Lee Anderson deja abierta la puerta a que pueda haber sido, quién sabe, un spook, un espía. A los diez años de edad, el hombre que este sábado habló ante no menos de cuatrocientos periodistas en Boston organizó un diario junto a unos amigos, y a los 14 viajó solo por dos meses por el Este de África.</p>
<p>-No conocía el miedo, y nada malo me sucedió, dijo.</p>
<p>-¿Acaso eres adicto al peligro?, le preguntó la moderadora en su presentación en la <a title="http://www.nieman.harvard.edu/Microsites/2009NiemanConferenceOnNarrativeJournalismTellingTrueStoriesInTurbulentTimes/Home.aspx" href="https://www.puroperiodismo.cl/exchweb/bin/redir.asp?URL=http://www.facebook.com/note_redirect.php?note_id=143306345563%26h=71f039ded2c3b2210bc56385c7942601%26url=http%253A%252F%252Fwww.nieman.harvard.edu%252FMicrosites%252F2009NiemanConferenceOnNarrativeJournalismTellingTrueStoriesInTurbulentTimes%252FHome.aspx" target="_blank">Nieman Conference for Narrative Journalism</a>.</p>
<p>-A la aventura, no al peligro, respondió Jon Lee Anderson, estrella de la jornada, corresponsal favorito del New Yorker y biógrafo definitivo del Ché Guevara. Su currículo es el de un narrador de asombrosa precocidad y de un corresponsal de conflictos aparentemente predestinado.</p>
<p>«Descubrí tempranamente que la gente estaba dispuesta a hablarme. Que si alguien se comportaba mal, se sentía cómodo contándomelo. Me di cuenta que tenía esa facilidad, esa herramienta. No tengo para qué mentir para introducirme en un determinado ambiente; sólo lo hago y trato de suspender el juicio. Quizás ayuda que haya crecido en diferentes países y culturas. Quizás no emano el mismo bagaje cultural».</p>
<p>Dejo un punteo general sobre sus dos intervenciones de este fin de semana, con no pocas alusiones a Pinochet, y a la espera de una nota más ordenada:</p>
<p>-Sobre Zimbabwe: «En cualquier encargo que tenga que ver con el mundo del poder, creo que lo que me interesa llegar a captar es la sicología que sostiene todo. En el caso de Zimbabwe, intentaba entender la sicología del regimen de Mugabe. Es inusual encontrarse con un país tan devastado por la decisión de una persona. Jamás llegué a entrevistarlo, en parte porque yo estaba en el país clandestinamente. Sí entrevisté a su sobrino, un sociópata completo que resultó un muy buen representante de su tío. Pero me parece muy interesante intentar entender por qué un antiguo luchador por la libertad termina convertido en un paria internacional».</p>
<p>-Sentimiento antiestadounidense: «Ser americano no te ayuda en ninguna parte, la verdad. La relativa ventaja que puedes tener porque representas a un gran medio, en comparación con un kiwi o un serbio, por ejemplo, es menor que los incontables problemas que te da tener un pasaporte de Estados Unidos. Hay mucha gente, incluso en altos puestos de algunos gobiernos, que no tienen idea qué es el New Yorker» [N. de la R.: ¿Pensará en nuestra Jupi, que lo ninguneó hace un par de años?].</p>
<p>-Su encuentro con Pinochet: «No sé por qué me dio la entrevista que me dio. Antes de encontrarme con él tuve que pasar dos semanas de asombrosas reuniones con pinochetistas: seguidores, ex ministros; y fue interesante conocer esa sicología, gente que ha creado una verdadera red, una suerte de territorio que es una amenaza para el resto de los chilenos. Creo que en los perfiles es muy importante saber previamente lo más posible sobre el personaje. Sabía que con Pinochet no podía entrar con el tema de los derechos humanos. Entonces averigüé sobre su fascinación con Julio César y Napoleón. A él lo fascinaba el poder absoluto, tanto así que había bautizado a sus hijos con nombres de emperadores romanos y había construido una larga carretera en el Sur equivalente al camino romano. Por eso comencé a hablar con él sobre sus hobbies. Me pareció muy revelador saber que él había visitado la tumba de Mao, y que lo admiraba profundamente. Al hablar sobre eso, creo que fue la única vez que lo atrapé con la guardia baja, en esa epifanía que se produce sólo a veces, cuando sientes que suena una campana y tienes un vistazo claro de una vida que suele estar muy resguardada».</p>
<p>-En New Orleans: «Katrina es la historia más rápida que he escrito. Fueron tres días de reporteo y una noche insomne de redacción. Creo que cada vez escribo más rápidamente, siento que los plazos de entrega se han vuelto dacronianos, pero una situación ideal para mí es tener al menos tres semanas de reporteo. Luego de esas tres semanas comienzo a adaptarme a una rutina, y mis sentidos se cierran: ya no veo ciertas cosas, ya no huelo lo mismo. El grueso de mis reportajes es lo que recojo en los primeros días, que es cuando tengo todos los sentidos despiertos, porque todo a mi alrededor es fresco».</p>
<p>-Ché, el libro: «Me di cuenta de que no se había escrito una buena biografía sobre él. Y, al investigar, sentía que estaba frente a algo completamente único; tanto así, que de pronto me pellizcaba: ¿cómo puede ser que nadie haya escrito esto antes? Ché Guevara es una figura tan relevante para tantos hitos del último medio siglo, y yo me iba dando cuenta de esto a medida que se despejaba el humo de la Guerra Fría. Nunca pensé que sería una investigación tan larga: se suponía que serían dos años y medio, y terminaron siendo cinco».</p>
<p>«Fue muy difícil superar el mito oficial del Ché. En Cuba tuve acceso a diarios suyos nunca publicados, que me dieron un vistazo de su autotransformación, que yo sostengo que fue una transformación consciente, intencional: de Ernesto Guevara a Che. Fue entonces que pude darme cuanta del viaje interno que hizo, además del externo. Entonces fue que decidí irme a Cuba a vivir con mi familia, pues era allí donde estaba el grueso de sus secretos. Durante la escritura, pasé por diferentes fases; al principio, no sabía bien qué iba a escribir. Al final di con una estructura que era una amalgama de otras que había visto, pero que era mía. No quería hacer algo tipo “en la huella del Ché”; hay muchas bios en que eso sucede: autores que se obsesionan y enamoran de tal modo de su sujeto, que lo pierden. Decidí que la mía tenía que ser una biografía muy convencional para un hombre muy poco convencional».</p>
<p>-Ché, la película: «Creo que Diarios de motocicleta es dulce, y funcionó. Walter Salles consiguió allí algo cinematográfico, que no tenía la pretensión de un biopic, y que creo que se iba un poco por el lado tierno, pero que era un reflejo fiel de los diarios que habían quedado. En la película de [Stephen] Soderbergh tuve un crédito como consultor, lo cual no necesariamente signifca mucho. Ya sabes: puedes hablar con la gente y no necesariamente te escuchan».</p>
<p>-Riesgos de asesinato: «Recuerdo el perfil que hice sobre Charles Taylor, el dictador de Liberia. No fue un perfil nice, porque él no es un hombre nice. Luego su gente me amenazó, y el New Yorker tuvo que intervenir y hablar con su abogado en Washington. El propio Taylor entendió las consecuencias que tendría para él no detener la amenaza. Pero, claro, no pude regresar a Liberia por un tiempo; y fue duro, porque amo ese país, y sentía my profundamente lo que estaba sucediendo allí. El día que abandoné el país, el jefe de la policía se me acercó y me dijo: “Señor Anderson, ¿ya se va? Good”. “¿Qué quiere decir con good?”, le pregunté. Y me respondió: “Bueno, se va en una sola pieza”».</p>
<p>-Costos familiares: «A medida que se fueron casando, muchos de mis amigos comenzaron a llevarme a un viaje de culpa: ya tienes esposa, ya tienes hijos, no puedes seguir trabajando de este modo. Y yo no estuve dispuesto a entrar ahí. Es mi vida, yo soy así. Además, ¿qué alternativa tengo? ¿Dejar de viajar? ¿Y en qué trabajo, entonces? Incluso para los padres con un trabajo convencional, la culpa está ahí: tienes un hijo, llega la culpa. No es fácil. Las mujeres deben pasar por muchas decisiones que los hombres no, lo reconozco. Es un tema muy complejo».</p>
<p><strong>*Colaboradora de diversos medios nacionales. Profesora Escuela de Periodismo UAH.</strong></p>
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		<title>“Soy periodista y estoy de pie”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marisol Garcia]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Mar 2009 21:22:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<b>Por Marisol García desde Boston.</b>
“¿Cuántos de ustedes han perdido el trabajo en los últimos 16 meses?”, preguntó en la mitad de su charla la periodista Connie Schulz, encargada de dar hoy la bienvenida a la nueva Nieman Conference on Narrative Journalism. Desde atrás vi unas quince manos levantadas. Manos de reporteros, editores, críticos...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="size-medium wp-image-1105 alignleft" title="notepad-trans" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2009/03/notepad-trans-199x300.png" alt="" width="199" height="300" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2009/03/notepad-trans-199x300.png 199w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2009/03/notepad-trans.png 300w" sizes="(max-width: 199px) 100vw, 199px" /></a></p>
<p><strong>Por Marisol García desde Boston.</strong></p>
<p>“¿Cuántos de ustedes han perdido el trabajo en los últimos 16 meses?”, preguntó en la mitad de su charla la periodista Connie Schulz, encargada de dar hoy la bienvenida a la nueva <a href="http://www.facebook.com/note_redirect.php?note_id=142898895563&amp;h=f949f953eb1b8a040ba8f761f97ce8c4&amp;url=http%3A%2F%2Fwww.nieman.harvard.edu%2FMicrosites%2F2009NiemanConferenceOnNarrativeJournalismTellingTrueStoriesInTurbulentTimes%2FHome.aspx" target="_blank">Nieman Conference on Narrative Journalism</a>. Desde atrás vi unas quince manos levantadas. Manos de reporteros, editores, críticos. Manos de un gremio que ha debido sumar a la recesión en marcha una revisión profunda sobre el efectivo interés público hacia su trabajo. Manos con la autoestima por el suelo, para ser francos. “Pensé que serían más, pero ¡ánimo!”, invitó la conferencista. “Quiero que todos repitan conmigo: “¡ESTOY CANSADO DE ESCUCHAR SOBRE MI DECLIVE! Hey, escuchen: Yo soy una periodista y estoy de pie”.</p>
<p>Recordé las arengas de autoafirmación erótica de Tom Cruise en Magnolia. El salón del Sheraton de Boston era parecido al que acogía al actor y su patética audiencia en esa película, y el tono de la charla mutaba de a poco hacia una decidida autoayuda de urgencia para un público al borde del complejo crónico de inferioridad. Incluso en esta dinámica de Harvard, de grandes nombres y quesos a entretiempo, ha sido imposible abstraerse de lo mal que está nuestro gremio y lo peor que todo el mundo nos hace sentir. A falta de un título más uplifting, la conferencia de este año asume la incomodidad colectiva: “CONTAR HISTORIAS EN TIEMPOS TURBULENTOS”.</p>
<p>La turbulencia no es externa, sino que late en el trabajo diario de todos los periodistas que hemos llegado hasta aquí: becados o con viático; con un salario aún estable o ?ay— intentando sobrevivir en el freelanceo. Nos sentimos de pronto como en un encuentro de puzzleros o filatélicos: entusiastas, sí, pero en un área que parece importar cada vez menos, que sólo podemos comentar entre nosotros, que adquiere rasgos de práctica vintage.</p>
<p>“No hay nada de lo que disculparse ni defenderse”, vuelve a arengar Connie Schulz. “El modelo de negocios está roto, pero ustedes no están rotos, no está roto lo que hacen ni lo que saben”. Pide que vayamos a la web, y leamos cuanto antes una columna en Poynter.org: <strong>TEN REASONS YOU SHOULD HIRE A JOURNALIST</strong>, de Jill Geisler:</p>
<p>?Los periodistas cumplen a tiempo.<br />
?Los periodistas son multitaskers.<br />
?Los periodistas saben usar la web.<br />
?Los periodistas poseen una gran ética de trabajo.</p>
<p>Etcétera.</p>
<p>No hemos llegado aquí a buscar consejos, al menos este año. Hay quejas en los pasillos, en los salones, en el coffee break. Nadie se viste muy bien ni ostenta gadgets (el único buenmozo es Jon Lee Anderson). Hemos venido a escucharnos, sobarnos la espalda y lamentarnos en conjunto. El estilo puede esperar. Hoy se requiere, con urgencia, autoafirmación.</p>
<p><strong>*Profesora Escuela de Periodismo UAH.</strong></p>
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		<title>Madonna pegajosa</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/madonna-pegajosa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marisol Garcia]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 10 Dec 2008 20:06:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
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					<description><![CDATA[<b>Por Marisol García.</b>
No pienso ignorar a Madonna. No puedo financiar sus entradas ni me he preocupado por tener otro disco suyo luego que compré Like a virgin (y así lo haré con cualquier cosa que produzca Nile Rodgers), pero se ha calmado en mí la saña con la que alguna vez juzgué su filosofía del esfuerzo y la banalización de tendencias que ha producido su paso musculoso por la trotadora del pop...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"> </strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"> </strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"> </strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"> </strong></p>
<p><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span lang="ES-CL"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"> </span></span></strong><strong>Por Marisol García para su blog <a href="http://solgarcia.wordpress.com/" target="_blank">De Gira</a>*</strong></p>
<h5 style="text-align: right;">{*Profesora Escuela de Periodismo UAH. Colaboradora de diversos med<strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span lang="ES-CL"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-799 alignright" title="madonna_1990_cropped_2" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2008/12/madonna_1990_cropped_2-300x289.jpg" alt="" width="300" height="289" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2008/12/madonna_1990_cropped_2-300x289.jpg 300w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2008/12/madonna_1990_cropped_2.jpg 477w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></span></span></strong>ios. Editora de <a href="http://www.musicapopular.cl" target="_blank">www.musicapopular.cl</a>}</h5>
<p>No pienso ignorar a Madonna. No puedo financiar sus entradas ni me <strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span lang="ES-CL"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"> </span></span></strong>he preocupado por tener otro disco suyo luego que compré Like a virgin (y así lo haré con cualquier cosa que produzca Nile Rodgers), pero se ha calmado en mí la saña con la que alguna vez juzgué su filosofía del esfuerzo y la banalización de tendencias que ha producido su paso musculoso por la trotadora del pop. Tengo poca paciencia con sus fans (en rigor, con cualquier persona que pronuncia la palabra “ídola” compulsivamente), pero estoy dispuesta a leer y escuchar cuánto tenga que decirse de ella en estos días en los que, a falta de entrevistas, matinales y comentaristas competirán por quién dice más veces la palabra “espectacular” .</p>
<p>Creo, sinceramente, que mirando a Madonna comprendemos mejor nuestra época, su sensibilidad y sus vicios; de los que la de Michigan es reflejo y no gatillo. Estoy en las antípodas de su filosofía del esfuerzo, su culto al gimnasio y su aversión a la vejez, pero a través suyo observo mejor al tiempo en el que me ha tocado vivir, y distingo el ideal arribista —rubio, adinerado, consumista, self-made— que la ha convertido en reina. En el deslumbramiento ante Madonna late la ansiedad esencial del capitalismo. No admiramos su talento, sino que su triunfo, y sólo medimos la calidad de su oferta al compararla con la competencia que ésta pisotea. Si el rock apunta al clásico, Madonna se ajusta, mejor, al imperativo de eterno presente asociable al mercado de la moda y el odioso coolhunting.</p>
<p>Los tropiezos de Madonna son, por ello, también los de un modelo cultural que es muy probable que esté quedando obsoleto, aunque es probable que ella también sepa adelantarse a la inminente moda de la austeridad, el aprecio por la adultez y la suavidad de la maternidad desprendida. Hay algo muy vulgar en el concepto de Hard candy —en su carátula, en los guiños de dominatrix, en el dueto con Justin—, y creí, y escribí, que en ese disco latía la sobreactuación típica de la mujer acomodada aterrada de perder la onda de su sentido juvenil de la aventura. Pero ahora ya no lo sé. Supongo que mi duda es otra conquista de Madonna.</p>
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