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	<title>Francisca Molina &#8211; Puroperiodismo</title>
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	<description>La revista digital de Periodismo UAH.</description>
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		<title>Mauricio Jürgensen y la experiencia de convertir el programa radial «Dulce Patria» en un libro</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Francisca Molina]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 22 Jun 2017 20:00:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Dulce Patria]]></category>
		<category><![CDATA[Ediciones B]]></category>
		<category><![CDATA[libro]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Jurgensen]]></category>
		<category><![CDATA[música chilena]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo radial]]></category>
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					<description><![CDATA[Dice que no se trata de un libro de investigación. "Lo que yo hice —cuenta Mauricio Jürgensen en esta entrevista— fue recopilar conversaciones, reflexiones y anécdotas que me parecían interesantes y las conté en capítulos temáticos".]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>Dice que no se trata de un libro de investigación. «Lo que yo hice —cuenta Mauricio Jürgensen en esta entrevista— fue recopilar conversaciones, reflexiones y anécdotas que me parecían interesantes y las conté en capítulos temáticos». «Dulce Patria”, el espacio de radio Cooperativa para conversar sobre música, es hoy un libro híbrido que combina entrevistas, ensayos fotografías y anécdotas. Conversamos con su autor sobre este paso de la radio al papel. <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=28122" target="_blank">» Lee el primer capítulo de «Dulce Patria»</a>.</h3>
<div id="attachment_28197" style="width: 1930px" class="wp-caption alignnone"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28197" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/06/Mauricio-Jurgensen-Copyright-Amaia-Diez-.jpg" alt="Mauricio Jurgensen. Foto de Amaia Diez." width="1920" height="1280" class="size-full wp-image-28197" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/06/Mauricio-Jurgensen-Copyright-Amaia-Diez-.jpg 1920w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/06/Mauricio-Jurgensen-Copyright-Amaia-Diez--800x533.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/06/Mauricio-Jurgensen-Copyright-Amaia-Diez--1024x683.jpg 1024w" sizes="(max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /><p id="caption-attachment-28197" class="wp-caption-text">Mauricio Jürgensen. Foto de Amaia Diez.</p></div>
<p><strong>—¿Tenías algún objetivo al hacer este libro?</strong><br />
Yo llevaba un año y medio haciendo el programa y tenía la sensación de que las historias y las anécdotas de los protagonistas que habían estado en Dulce Patria se “perdían”. Entonces, mi primera motivación fue de rescate, de poder dejar testimonio en un lugar distinto. Este libro mezcla hartos estilos: reportaje, crónica, entrevista, es anecdotario. Desde ahí se cuenta la historia de la música chilena, con un acercamiento más emotivo, no tan enciclopédico, no tan de academia, que era lo que había antes de este libro.</p>
<p><strong>—En la radio se produce una intimidad que es difícil replicar en lo escrito. ¿Cómo lo hiciste cuando lo pasaste al papel? </strong><br />
En el intento de no transcribir algo que sea como tan literal, el ejemplo más representativo tiene que ver con Álvaro España y Fiskales Ad-hok. Efectivamente, habían sido invitados al programa para hablar de otra cosa, pero cuando llega al locutorio está como sorprendido y fuera de micrófono me dice que no se había dado cuenta que la radio estaba en el Barrio Yungay y que estábamos a dos cuadras de donde nació la banda. Es un buen ejemplo para responderte en el sentido de que muchas veces surgen diálogos que superan lo coyuntural y que se transforman en lo más rico de una conversación. Muchas veces yo renuncié a mi pauta de preguntas solo en función de algo que aparecía en la misma conversación y creo que eso lo más entretenido, porque es lo que determina por qué la radio tiene esta cosa de cercanía o intimidad. Pasa que de repente se rompe lo lineal/formal y se abre un camino distinto, de conversación. Esto es súper valioso y fue el motor que intenté reflejar en las páginas. Si se logró o no dependerá de cómo lo vea cada lector.</p>
<p><strong>—¿Qué percibiste al entrevistar a distintas generaciones de la música chilena?</strong><br />
Percibí que hay hartas cosas en común, que por lo pronto hay una identidad chilena súper definida y que a mí me sorprende que aún algunos cuestionen. Creo que nos hemos criado con la idea de que la música chilena palidece frente a cancioneros de países vecinos, la falta identidad de los cantantes, que las bandas no tocan con tanta actitud. Son «verdades» súper instaladas en ciertas capas y es bueno que vayamos derrumbando. Por eso quise ser enfático en abrir el repertorio de nombres involucrados en el libro, porque hay una historia en común que contar, de un Pablo Herrera, de una Palmenia Pizarro o de los Hermanos Campos, que tiene que ver con que en Chile cuesta harto hacer música, que es un país de harto talento, de identidad musical y hay muchas historias tratables que nos conectan con lo que somos. Para mí es la guía del libro.</p>
<p><strong>—¿Qué es lo más complejo: la investigación previa, la conversación radial o escribir un capítulo del libro?</strong><br />
Este no es un libro de investigación. Lo que yo hice fue recopilar conversaciones, reflexiones y anécdotas que me parecían interesantes y las conté en capítulos temáticos, sobre asuntos que siempre me llamaron la atención, como la otra voz de los ochenta o el prejuicio con lo popular, el nuevo perfil que tiene la música tropical. Llevo 20 años trabajando en esto, entonces hay mucha experiencia acumulada y tiene que ver con muchas cosas que a mí me interesa hacer con los músicos. De repente renuncio a lo noticioso, al motivo «real» por el que estoy hablando con un artista y termino hablando de cosas tan ambiguas como «qué estabas haciendo cuando hacías esta canción», «qué pasó con este tema cuando escribiste esto». Una conversación que ni siquiera es muy musical.</p>
<p><strong>—¿Alguna anécdota que te haya ocurrido en una entrevista o en la realización del libro? </strong><br />
Yo soy de Viña del Mar, soy evertoniano y Congreso es una de mis bandas favoritas de toda la vida. Siempre había escuchado ese mito urbano de que habían cantado el himno no oficial de Everton y fue inevitable preguntarle fuera de micrófono a Sergio González y me lo terminaron confesando. Esa anécdota para mí es súper sabrosa, porque nos habla de que tipos como ellos tenían que hacer este tipo de concesiones para poder grabar sus discos. Otra anécdota es la de Miguel Barriga de Sexual Democracia, porque en este contexto que uno habla de la nueva cumbia me pareció justo e interesante hacer un homenaje a un músico que históricamente no se le toma muy en serio, pero que en rigor fue el que grabó la cumbia primero que nadie: Luisín Lándáez.</p>
<div id="attachment_28126" style="width: 503px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28126" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/06/dulce_patria_portada-493x760.jpg" alt="Lee el primer capítulo de &quot;Dulce Patria&quot;." width="493" height="760" class="size-large wp-image-28126" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/06/dulce_patria_portada-493x760.jpg 493w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/06/dulce_patria_portada-390x600.jpg 390w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2017/06/dulce_patria_portada.jpg 720w" sizes="(max-width: 493px) 100vw, 493px" /><p id="caption-attachment-28126" class="wp-caption-text"><a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=28122" target="_blank">Lee el primer capítulo de «Dulce Patria».</a></p></div>
<p><strong>—¿Tuviste algún obstáculo con los entrevistados? </strong><br />
No quiero que suene soberbio, pero una de las virtudes del libro, y de lo que hago, es que no me cuesta entablar diálogo cercano con la gente. Es algo que yo considero el periodismo en su esencia: conversación e historia y no perder el foco que esa historia está en función de alguien más, que va a leerlas, escuchar o mirarla. Incluso con gente que llegó al locutorio de Dulce Patria con prejuicio, quizás porque yo alguna vez escribí algo de ellos, critiqué un concierto o comenté un disco de manera no favorable, como me pasó con Alberto Plaza o Myriam Hernández, que me confesaron que tenían miedo cuando iban camino a la radio y terminamos hablando de cosas sencillas.</p>
<p><strong>—¿De qué modo gestionaste las fotografías? </strong><br />
Directamente con los músicos. Yo quería que las fotografías en lo posible reflejaran las historias de los protagonistas que están en el libro, entonces quería una foto de Fernando Ubiergo en el Festival de Viña, de Miguel Barriga con Luisín Landáez, de Ángel Parra con sus dos hijos, etc. En rigor, todas las fotos le dan un valor agregado, estas fotos fueron inéditas y muchas simbólicas de los temas que estaba tratando. A uno le cuesta imaginar a los músicos cuando son más legendarios y cuando ves una foto se te hace más fácil el relato y se continúa con la historia con un sentido distinto, porque las estas «viendo».</p>
<p><strong>—¿Estableciste un límite ético con la vida privada de los entrevistados?</strong><br />
No a priori, porque en el fondo siento que es un límite que está puesto por la misma gente, ellos saben qué responder y qué no. Yo fui el dueño de armar el contenido de la manera que yo quise, pero sobre temas, revelaciones o asuntos que ellos mismos contaron. No existe un límite previo, pero yo no tuve interés en contar intereses personales de nadie en particular. En el fondo no hubo ningún problema al respecto y no tuve que hacerlo tan explícito, porque era evidente que había una frontera que ninguno de los dos quería traspasar. Cuando un músico te quiere contar algo más, porque tiene un valor, yo lo celebro. Por ejemplo, los Hermanos Labra cuentan que sienten su generación un poco olvidada, que es un tema doloroso y yo lo recibo como una concesión de ellos.</p>
<p><strong>—¿Qué aprendiste al terminar el libro?</strong><br />
Varias cosas de lo formal, que hacer un libro fue una experiencia súper rica. Todo el mundo insiste en decir que hacer un libro es un parto, que es demandante y yo traté de instalar el proceso como una cosa bien orgánica, fui capaz de llevarlo adelante con mi propia vida, con mis pegas y mi familia, digamos que no me significó una gran alteración doméstica. Por otro lado, me confirmó esto que se me ha declarado el último año haciendo el programa, estas ganas de contar más cosas, historias, varias inquietudes, el gusto por la música chilena, el gusto por la historia personal. También, esta cosa del periodismo en su base, que es contar historias, hablar con la gente. Sentí que ni siquiera estaba trabajando, estaba conversando con los músicos y es muy entretenido, probablemente hoy lo esté disfrutando más que ayer.</p>
<p><strong>—¿Algún artista que te haya faltado? </strong><br />
Me hubiese gustado hablar con la Ana Tijoux, que bien sabemos que es un poco reacia a hablar con los medios. En Dulce Patria la hemos contactado un montón de veces y no ha ido. Ella es súper protagonista de la música chilena en la última década, una voz tan potente como ella hubiese sido «obligado» tenerla. Algunos me celebran no haber escrito una vez más la historia de Los Prisioneros, que se ha contado tanto. Es bueno asumir que la música chilena y los libros de la música chilena pueden ir más allá de los ochenta o Los Prisioneros, que pareciera es lo único de lo que se escribe. Me pueden haber faltado nombres, pero creo que los están son bien representativos del espíritu del libro.</p>
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		<title>Recetario de investigación: Tania Tamayo cuenta las dificultades y aprendizajes de «Incendio en la Torre 5»</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Francisca Molina]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 29 Dec 2016 18:52:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Ediciones B]]></category>
		<category><![CDATA[investigación periodística]]></category>
		<category><![CDATA[libro]]></category>
		<category><![CDATA[Recetario de investigación]]></category>
		<category><![CDATA[Tania Tamayo]]></category>
		<category><![CDATA[tratamiento del dolor]]></category>
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					<description><![CDATA[La madrugada del 8 de diciembre de 2010 un incendio en la cárcel de San Miguel terminó con la vida de 81 personas. Durante dos años la periodista Tania Tamayo entrevistó a más de treinta personas, revisó documentos y tuvo conversaciones con autoridades, sobrevivientes y bomberos. Su investigación "Incendio en la Torre 5" (Ediciones B, 2016) es un descenso al mundo carcelario: el negocio de las concesiones, la precariedad de la vida —tanto de reclusos como gendarmes— y la displicencia de la justicia para encontrar culpables. En este "Recetario de investigación", Tania nos cuenta sobre la organización del trabajo, las dificultades en el camino y cómo fue encontrar a quienes vivieron el horror.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>La madrugada del 8 de diciembre de 2010 un incendio en la cárcel de San Miguel terminó con la vida de 81 personas. Durante dos años la periodista Tania Tamayo entrevistó a más de treinta personas, revisó documentos y tuvo conversaciones con autoridades, sobrevivientes y bomberos. Su investigación «Incendio en la Torre 5» (Ediciones B, 2016) es un descenso al mundo carcelario: el negocio de las concesiones, la precariedad de la vida —tanto de reclusos como gendarmes— y la displicencia de la justicia para encontrar culpables. En este «Recetario de investigación», Tania nos cuenta sobre la organización del trabajo, las dificultades en el camino y cómo fue encontrar a quienes vivieron el horror. » <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=27497">Lee los dos primeros capítulos de «Incendio en la Torre 5»</a>.</h3>
<div id="attachment_27853" style="width: 1050px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-27853" class="wp-image-27853 size-full" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/12/taniatamayo_libro.jpg" alt="taniatamayo_libro" width="1040" height="817" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/12/taniatamayo_libro.jpg 1040w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/12/taniatamayo_libro-764x600.jpg 764w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/12/taniatamayo_libro-967x760.jpg 967w" sizes="(max-width: 1040px) 100vw, 1040px" /><p id="caption-attachment-27853" class="wp-caption-text">La periodista Tania Tamayo y la portada de su investigación. Foto: Amaia Diez, gentileza de Ediciones B.</p></div>
<p><strong>—¿Qué gatilló que investigaras más allá de la noticia que todos conocíamos? </strong><br />
Evidentemente es la tragedia carcelaria más grande de la historia de Chile. Y todas esas imágenes que vimos de dolor y horror en esas transmisiones que se hacían en directo. Entonces sentí que un relato como ese no podía pasar a la historia sólo desde el punto de vista de la tragedia sin contexto. Y eso me gatilló. Pensar lo importante que era hacer una buena investigación en todos los aspectos y dar cuenta, en términos concretos, más que de mero análisis, cómo se fueron sucediendo los hechos y cómo se implantó el manto de la desidia y la impunidad administrativa.</p>
<p><strong>—¿Cómo organizaste todo: los tiempos, las entrevistas, los documentos, la escritura?</strong><br />
Fue muy duro, porque había mucha información que no estaba en ninguna parte. Por un lado había que generar confianza en las fuentes que pudiesen entregarla y por otro elevar un sinfín de solicitudes por Ley de Transparencia que no llegaban a tiempo o que no era lo que solicitábamos. Para hacer un investigación importante que tuviera un elemento humano, dramático y real, pero además diera cuenta del sistema penitenciario en sí. Trabajé con una ayudante de investigación, Javiera Valenzuela, con quien sistematizamos todo: recursos de amparo, fichas de clasificación de gendarmería, documentos claves, el expediente en sí. En fin.</p>
<p><strong>—¿Qué fue lo más fácil?</strong><br />
Nada fue fácil, encontrar a sobrevivientes que pudieran y quisieran hablar, armar un solo relato con las más de treinta fuentes, hacer coincidir o comparar versiones entre bomberos y gendarmes, por darte un ejemplo: entrevistar a aquellos que por pertenecer a instituciones tenían miedo de hablar. Pero tal vez, lo menos difícil fue contactar a las autoridades de la época como el ministro Bulnes, el juez Alejandro Huberman, o los directores de Gendarmería, porque —me imagino— entendieron que era importante que entregaran su visión de lo sucedido. Y su implicancia relevante en alguno de los episodios de la tragedia.</p>
<p><strong>—¿Cuáles fueron las principales dificultades?</strong><br />
Encontrar a quienes vivieron el horror y generar la confianza tal para que hablaran de aquello. Y luego armar un mapa conceptual que permitiera dar cuenta del “estado” de las cárceles chilenas y Gendarmería. No quería que fuera un trabajo que solo hablara del incendio, sino más bien que estableciera ese “estado” de las cosas y que funciona muchas veces de forma amateur. Tal vez otro espacio difícil de la investigación fue encontrarse con la realidad de aquellos que estuvieron tan cerca de la muerte. Todos chilenos jóvenes. Bomberos, gendarmes y reos víctimas del incendio. Estos últimos con un promedio de edad de 24 años.</p>
<p><strong>—¿Hubo algún riesgo?</strong><br />
No, riesgo no.</p>
<p><strong>—¿Qué fue lo más complejo: el reporteo o la escritura?</strong><br />
El reporteo siempre es duro, no termina nunca, no termina ni el último día en que estas terminando de escribir, por eso creo que es más protagónico. En la escritura uno se da lujos. Tuve varias conversaciones con mi editora para ver cómo plantear esta historia tan amplia y compleja y finalmente me acuerdo que ella me aconsejó para que lo trabajásemos como un rompecabezas, de esa manera nunca nos alejábamos del incendio y eso también permitía adentrarnos en otros temas como la historia de gendarmería, el cuoteo político, las distintas administraciones y sus características y falencias, las muchas veces en que fue evidente la negligencia en las investigaciones o los sumarios administrativos, etc. Los 42 millones que se pagaron por arreglos que no se hicieron correctamente y que fueron recibidos “conforme” por Gendarmería. En fin. La historia del incendio, sus causas y lo que vino como un mamotreto de falencias conforman la historia de un abandono. La estructura tenía que hablar de todo aquello, y es un trabajo duro, pero no como el reporteo. Si no hay reporteo la escritura por buena que sea no se sustenta.</p>
<p><strong>—¿Qué es lo que más te impactó durante la investigación? </strong><br />
Las horribles y crudas imágenes del incendio.</p>
<p><strong>—¿Qué resguardos o precauciones tomaste para investigar un tema —la muerte de 81 personas en una cárcel— que involucra tanto dolor? </strong><br />
Los resguardos emocionales tal vez. Pero tampoco una es muy consciente de aquello. Tal vez es un arma que subyace de manera tácita y que la entrega la costumbre.</p>
<p><strong>—¿Crees que hay un límite en el uso de fuentes anónimas? </strong><br />
El límite es el aporte de la información. No existe un número de mínimo o máximo, si es que, por ejemplo, tienes a gran parte de los protagonistas “en on”. Los límites tienen que ver con lo que te entregue, uno sabe cuando vale o no la pena. Cuándo es una primicia lo que te está entregando, cuánto valor tiene aquello, qué tan verdad puede ser, sobre todo —además— si siempre estás cotejando la información. Todo eso se sopesa. Luego de eso lo importante es solo la protección que le debes dar.</p>
<p><strong>—¿Alguna anécdota que te haya ocurrido?</strong><br />
Una vez caminamos con Javiera a una población para encontrarnos con un sobreviviente. El tipo nos pidió dinero o zapatillas a cambio. Estaba muy agresivo. Como no tuvo una respuesta favorable, nos echó del lugar. Después pidió disculpas, pero, más que sentir uno como periodista que es algo personal, es evidente que hablaba desde el dolor y la herida de una displicencia perenne de los actores de la sociedad y el Estado que lo debieran haber apoyado.</p>
<p><strong>—¿Qué aprendiste al terminar?</strong><br />
Ratifiqué que en Chile algunas muertes valen más que otras y que en general los cargos de confianza de los Gobiernos nunca van a ser tocados.</p>
<hr />
<p><em>¿Crees que deberíamos incorporar otras preguntas al «Recetario de investigación»? <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?page_id=5142" target="_blank">Escríbenos</a>. </em></p>
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