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	<title>Francisca Hernández &#8211; Puroperiodismo</title>
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	<description>La revista digital de Periodismo UAH.</description>
	<lastBuildDate>Sat, 02 Aug 2014 14:38:06 +0000</lastBuildDate>
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		<title>Eliana Rozas en Jueves de Reporteros</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Francisca Hernández]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 May 2009 19:06:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[CNN]]></category>
		<category><![CDATA[Eliana Rozas]]></category>
		<category><![CDATA[Jueves de Reporteros]]></category>
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					<description><![CDATA[<strong>Por Francisca Hernández</strong>
En el marco del ciclo de charlas Jueves de Reporteros de la UAH, la destacada periodista y jefa de estándares editoriales y redacción de CNN Chile, habló sobre las complicadas decisiones éticas y editoriales que surgen todos los días al interior de los medios de comunicación...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><embed src="http://blip.tv/play/g8RBgYHragI" type="application/x-shockwave-flash" width="437" height="361" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></p>
<p><strong>Por Francisca Hernández*</strong></p>
<h5 style="text-align: right;"><strong>{</strong><strong>*Estudiante cuarto año Escuela de Periodismo UAH</strong><strong>}<br />
</strong></h5>
<p>En el último tiempo, CNN Chile se ha visto envuelto en distintos conflictos editoriales. Primero fue la decisión de no publicar las fotos de la Presidenta <a href="http://www.terra.cl/actualidad/index.cfm?id_cat=1675&amp;id_reg=1088243">Michelle Bachelet</a> dándose un baño en la playa Costa Do Sauipe en Brasil. Y segundo,  la publicación de la entrevista a <a href="http://www.youtube.com/watch?v=zoInCYb_MMk">Fernando Flores</a> hace pocos días, en la que el Senador recalcó lo tonta de las preguntas que le hizo el periodista y condicionó negando una próxima entrevista. Eliana Rozas, jefa de estándares editoriales y redacción de CNN Chile, además de ex directora ejecutiva de Canal 13, asegura que los periodistas toman decisiones de selección todos los días, y que algunos casos (Bachelte, Flores) tienen una condición visible para las audiencias, para los periodistas y para las fuentes. Esta visibilidad, hace que la decisión final implique un coraje particular que la hace distinta a otras. Pero ese coraje no es heroico ni conspirativo. Hay que tener un piso de independencia y transparencia. “¿La decisión que estoy tomando es para sentirme calentito dentro de mis pares?”, preguntó Eliana en forma retórica a su audiencia.</p>
<p>Con voz suave, toma sus manos; las entrelaza, y pide a los cerca de cuarenta alumnos y profesores, que eliminen -por favor- cualquier expectativa que se hayan hecho de ella. Sin embargo, es fácil darse cuenta que es una persona rigurosa y detallista al verla vestida de punta en blanco, con una mezcla perfecta de colores mostaza y gris. La periodista y egresada de derecho de la Pontificia Universidad Católica de Chile, dice que para tomar cualquier discernimiento ético se necesita tener el coraje de enfrentarse a uno mismo y a la carrera. “Estamos todo el tiempo tomando decisiones, y muchas veces, tendemos a restarle importancia. Y tienen muchísima, porque inciden en cómo enfrentamos el mundo y cómo éste resulta percibido. Ninguna de esas preguntas son despreciables y lo que se espera de un periodista es que se las haga”, afirmó la ex directora ejecutiva de Canal 13.</p>
<p>Jueves de Reporteros es una iniciativa de la Escuela de Periodismo de la UAH para analizar cómo se está haciendo el periodismo, a través de conversaciones con importantes personajes públicos. Es así como todos los jueves a las 13:30 en el segundo piso de la sede ubicada en Alameda 1869, se discuten temas de contingencia y relevancia social. Por eso es que el tema principal que se trató con la visita de Eliana Rozas, fue cómo se enfrentan estos conflictos éticos en los medios a la hora de publicar o no hacerlo.</p>
<p>En CNN se trabaja de forma coordinada, con una estructura que es nueva para los medios nacionales. No existe un  sólo editor, como en otros canales. Aquí existen tres áreas. Una es el de las asignaciones, en la que se construye la agenda y la pauta, otra -donde trabaja Eliana-  es la de redacción y estándares editoriales. Y la última área es la de producción ejecutiva, que saca al aire todo lo que se elabora (de forma atractiva y coherente). Estas áreas deben trabajar coordinadas, porque en conjunto se debate el foco de un tema. Y cuando se presentan casos sensibles en temas éticos, reflexionan juntos e, indirectamente, definen la identidad de CNN.</p>
<p>Durante la charla, Eliana Rozas explicó que el comité editorial de CNN decidió no publicar las fotos de Bachelet en Brasil porque no tenía el atributo de relevancia de una noticia. Y porque sintieron que el contexto en el cual fueron sacadas no correspondía, por ser una actividad privada. Además fueron tomadas sin su consentimiento, y lo que hacía en esa playa no influía en el desarrollo de su trabajo (en CNN se encargaron de averiguar si la Presidenta había faltado a alguna actividad o llegado tarde a algún evento oficial por su rato de esparcimiento).</p>
<p>La entrevista del Senador Flores, sí se decidió publicar porque se realizó, y porque se tuvo en consideración que los dichos de Flores se hicieron  pegados a la despedida; y que por temas técnicos era muy difícil cortar. Además, pareció coherente con todo lo que expresó en la entrevista, y entendieron que si ellos, como medio, evalúan las funciones públicas, también deben estar a disposición de aceptar la evaluación de otras personas. Así como se dijo al aire el por qué no se publicarían las fotos en traje de baño de la Presidenta, les pareció transparente que se mostrara la entrevista completa: “Toda actividad de los periodistas con las fuentes tiene que ser pública porque sino resta credibilidad y si él no hubiese querido que saliera, lo hubiese hecho explícito”, dijo Eliana Rozas.</p>
<p>Los criterios de selección informativa dependen directamente de ciertas reflexiones. Las más importantes son la novedad, la proximidad de un hecho y la relevancia que la noticia tenga en la sociedad. A eso Rozas agregó diciendo que la selección depende del tiempo y espacio con el que los medios disponen, luego de eso se deciden las perspectivas, el cómo se va a abordar cierto tema y con qué lenguaje, y finalmente la estructura en la cual se presentará. Lo importante de toda decisión, sea callar o no,  es cómo se argumenta. Siempre tiene que haber un argumento que respalde la decisión de sacar una noticia al aire. Y es ahí, donde Eliana Rozas mantiene un compromiso con la reflexión y el ejercicio responsable del periodismo.</p>
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		<title>El karma de ser discapacitado en Chile</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/el-karma-de-ser-discapacitado-en-chile/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Francisca Hernández]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 12 Dec 2008 21:04:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[discapacidad]]></category>
		<category><![CDATA[reportajes de estudiantes]]></category>
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					<description><![CDATA[-¡Me molestan las cajas preferenciales! -afirma Patricia Vila, mamá de Daniela, quien tiene parálisis cerebral.
-¿No debería ser más cómodo para usted? -pregunto.
-¡No! -dice tajantemente mientras se ríe-. Me carga que en cuanto entro a un banco, por ejemplo, me quieran echar en un dos por tres... ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img fetchpriority="high" decoding="async" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2008/12/wheelchairseatingntsb-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></p>
<p>-¡Me molestan las cajas preferenciales! -afirma Patricia Vila, mamá de Daniela, quien tiene parálisis cerebral.<br />
-¿No debería ser más cómodo para usted? -pregunto.<br />
-¡No! -dice tajantemente mientras se ríe-. Me carga que en cuanto entro a un banco, por ejemplo, me quieran echar en un dos por tres. Si salgo con la Daniela quiero que pasee y disfrute de todo, incluso de una cola.</p>
<p>Levantarse, ojalá, cuando recién salga el sol, despertar a los hijos, ayudarlos o muchas veces vestirlos. Luego servir el desayuno, acomodar la silla de ruedas o las muletas y salir de las cuatro paredes del hogar. Esa es la rutina de muchas madres chilenas con hijos minusválidos.</p>
<p>Mónica Ahumada Pérez es madre de tres hijos, los dos menores nacieron con un síndrome genético que afecta a los cinco sentidos, pero que no siempre se manifiestan juntos. La mayor de ellos tiene diez años y nació con labio leporino, con los lagrimales obstruidos y úlceras en los ojos, por lo que se le produjo una fotofobia,. Además tiene sindactilia -que es la fusión congénita o accidental de dos o más dedos-. En cambio su hijo menor sólo nació con una fisura en el labio superior y en el paladar.</p>
<p>Mónica vive en Valdivia, y viaja a Santiago cada vez que sus hijos necesitan alguna operación o tratamiento.<br />
Patricia Vila es madre de Daniela, una joven de 22 años que tiene parálisis cerebral. «Me indigna que en este país no existan políticas públicas para los discapacitados. Si no se mueve uno, el gobierno no hace nada por la gente que tiene un poco más de recursos», asegura Patricia.</p>
<h4>DISCAPACIDAD EN EL MUNDO: CHILE ATRÁS</h4>
<p>La Ley 19.284 de Integración Social de las personas con discapacidad, considera como una persona discapacitada a toda aquélla que, como consecuencia de una o más deficiencias físicas, psíquicas o sensoriales, congénitas o adquiridas y con independencia de la causa que las hubiera originado, vea obstaculizada en, a lo menos un tercio, su capacidad educativa, laboral o de integración social. Según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas del 2004, en Chile 2.068.072 personas sufren de algún grado de discapacidad, eso significa que de cada ocho personas una es minusválida. Pero de esas, sólo 569.745 tienen alguna actividad remunerada.</p>
<p>En marzo del 2007 en las oficinas de la ONU en Nueva York, la Ministra de Planificación de ese entonces, Clarisa Hardy, firmó la Convención Interamericana para la eliminación de todas las formas de discriminación contra las personas con discapacidad. Convención que fue aceptada por el parlamento con 22 votos a favor y ninguno en contra, y ratificada por el gobierno en el segundo semestre de este año.</p>
<p>«Yo creo que es letra muerta mientras no resolvamos el tema de los accesos de uso público, en los que transitan entre 50 y 60 personas diarias. Y en el catastro de acceso a edificios públicos del MINVU, son muchísimas las comunas que no van», dice Marco Enríquez-Ominami, diputado que está comprometido en generar proyectos de ley para mejorar los accesos a edificios para discapacitados.</p>
<p>A esto, países como Estados Unidos, Canadá y Australia, decidieron no aceptar lo que la ONU les proponía, pues aseguraban que podrían entregar mejor calidad a los discapacitados de lo que se establecía en la norma mundial. «Chile se hace parte de esta convención con nota roja. Yo creo que es un avance que se haya incorporado, pero en la realidad seguimos viendo la escasez de puestos de trabajo, de transportes inaccesibles, malas pensiones de invalidez, etc.», asegura Alejandro Hernández, Director de la Fundación Nacional de Discapacidad.</p>
<p>Un artículo que la Convención plantea es que se implementen medidas para que los edificios, vehículos e instalaciones que se construyan o remodelen logren facilitar el transporte y la comunicación de las personas con discapacidad. Bajo este punto Patricia Vila asegura que en la práctica se está cumpliendo sólo por compromiso y no de forma eficiente: «La semana pasada me tocó ir al SERNAC con mi hija, y miré por si había algún acceso para los discapacitados. Me dio entre risa y rabia ver que en un costado oculto del edificio existía efectivamente una rampa, pero estaba fabricada como con cajones de tomates. Era muy fea y peligrosa. Ahí pensé o me voy con la silla para atrás o esto cede y nos caemos con la Daniela».</p>
<p>Por otro lado Gladys Munizaga vive en San Antonio, pero viaja a Santiago todas las semanas por las múltiples operaciones que su hija debe tener por causa de una insuficiencia renal terminal y una meningocele -que se refiere a que membranas recubren la médula espinal y el cerebro-. Esto le provoca que no tenga sensibilidad en sus piernas desde la rodilla hacia abajo. «Me cuesta mucho moverme con mi hija. Cada vez que llego a la estación El Llano, tengo que esperar que una persona con muy buena voluntad me ayude a bajar la silla de ruedas, pero eso significa esperar por lo menos 20 minutos. Después en la vía, tengo que esperar que llegue un guardia que logra ubicar un espacio y le exija a la gente que va en el vagón que me deje entrar. No es fácil», contó Gladys.</p>
<p>Tanto para Patricia, como para Gladys y Mónica, el tema del traslado es algo que las desanimaba mucho, ahora lo viven con más entrega, pues aseguran que esto no cambiará nunca. Patricia lamenta que los discapacitados no puedan andar libres por las calles y que tengan limitaciones que no se las impone su enfermedad, sino que su país. Hace seis años Daniela aprendió a cocinar, y hay días en que toma la batidora y le hace queques a su familia. «Yo creo que la Dani sí es capaz de trabajar, el problema es que nadie se arriesga a aceptar a una niña con parálisis cerebral en ningún lado», contó Patricia.</p>
<p>A su vez, Mónica aspira a que sus hijos sean autosuficientes y deja que se vistan solos, se duchen y al menos la ayuden a cocinar pelando una papa aunque se demoren una hora. Lo que le importa es que ejerciten sus extremidades. «Una técnica que uso para ver el avance de su enfermedad es preguntarles cada semana si quieren que les regale un chocolate o que les compre un helado, si no me responden es porque la cosa anda mal», contó riendo Mónica.</p>
<h4>LA ASPIRINA DE LA TELETÓN</h4>
<p>El artículo III de la Convención que propuso la ONU, asegura que se deben adoptar medidas de carácter legislativo, social, educativo, laboral o de cualquier otra índole, necesarias para su integración y para la eliminación de cualquier tipo de discriminación en contra de las personas con discapacidad. Sin embargo, en un estudio que realizó el INE y el Fondo Nacional para Discapacitados (FONADI), ratifica que para el año 2004 el 94% de las personas con discapacidad nunca ha tenido acceso a la salud ni a la rehabilitación integral. Y esto también dice relación con la obligación que debe tener el Estado con la prevención y rehabilitación de las personas con algún grado de discapacidad según la Ley 19.284.</p>
<p>«Las personas minusválidas no pueden acceder a una salud integral, a un proceso de rehabilitación oportuno en nuestro país», asegura Alejandro Hernández. «Más allá de la campaña de la Teletón, que por lo demás vulnera los derechos humanos de los niños, porque todos, independiente de que un ciudadano consuma pisco Capel o Campanario, o papel higiénico Confort, todos tienen derecho a tener acceso a un adecuado proceso de salud, hay que entregar rehabilitación integral no por caridad, sino por derecho humano»</p>
<p>Para Patricia Vila todo se ha hecho difícil para mantener la calidad de vida de su hija Daniela. Como primera instancia hizo una gran inversión para remodelar por completo su casa en la comuna de Ñuñoa, partió por dejar todo su piso plano, sin desniveles para que su hija pudiese trasladarse sin problemas. Acondicionó el baño, tiene barreras por toda la casa para que Daniela pueda afirmarse por si lo necesita. Y tiene una mesa de bipestación; para que el paciente ejercite el equilibrio y que cargue su peso en los miembros inferiores, facilitando el estiramiento muscular. «Por querer que mi hija viva mejor, el gobierno considera que no soy una persona que necesite ningún tipo de ayuda», cuenta Patricia. Su hija Daniela hace algunos años va al Colegio Municipal Amapolas D92 de Ñuñoa, porque tiene 22 años y en la Teletón sólo la dejaron estar hasta los 21 años. Este colegio, en cambio, le da la posibilidad de que Daniela esté hasta los 25 años y se incorpore a talleres de cocina para generar ojalá una futura reinserción social.</p>
<p>Patricia agrega que sólo hace pocos años atrás el Colegio entró a ser parte de la Municipalidad: «Si no nos hubiésemos movido los papás, el colegio seguiría sin mayores ingresos y no existiría la infraestructura que hay. Con un grupo de papás, organizamos una comida para juntar dinero y para ojalá lograr que la Municipalidad se hiciera cargo, entonces invitamos al alcalde Pedro Sabat y al ex Intendente Marcelo Trivelli, pero ninguno de nosotros sabía que se llevaban mal, entonces se pusieron a tomar más de la cuenta, empezaron a levantarse la voz y a pelear. Se dijeron una infinidad de cosas, pero el punto es que días después supimos que el colegio pasaría al alero de la Municipalidad. Lástima que lo hicieron enojados y medios curados».</p>
<h4>CESANTÍA Y OBSTÁCULOS URBANOS</h4>
<p>La actual Ministra de Planificación Paula Quintana contó a El Mercurio el lunes 25 de agosto de 2008, que la ratificación de lo que planteó la ONU reafirma que los gobiernos de la Concertación están por buen camino para superar la pobreza, la desigualdad y la protección social. Y que es ahora cuando se comienza a ver con más fuerza que hay grupos con vulnerabilidades y necesidades propias, a los cuales hay que responder con políticas específicas y adecuadas.</p>
<p>Para la conformación de varios artículos de la Convención, el MIDEPLAN planteó el Plan de Acción Social, en el cual se modifican todas las prácticas para que los discapacitados puedan optar a beneficios, como por ejemplo, el FONADI entrega la posibilidad de tener una intermediación laboral, apoyo educativo y ayudas técnicas. Para obtener alguno de estos se necesita una acreditación del Registro Nacional de Discapacidad, es decir, que sea evaluada por la Comisión de Medicina Preventiva e Invalidez (COMPIN) que corresponda a su lugar de residencia. Además cabe destacar que, según cifras de una Tesis sobre Integración Social de la escuela de Trabajo Social de la Universidad Católica Cardenal Raúl Silva Henríquez, en Chile existen 1.625.000 personas con discapacidad en edad de trabajar, pero existe un 90% de cesantía. Y sólo un 9% tiene algún trabajo informal, como vendedor ambulante, y el 1% restante tiene trabajo formal, es decir, con contrato laboral.</p>
<p>Algunas complicaciones para el transporte de minusválidos es que el ascensor que hay en el Metro Baquedano te deja sólo en la línea 4. Entonces si quieres ir al centro por la línea 1 tienes que bajarte, tomar tu silla y que alguien con buena disposición quiera ayudarte. O que, por ejemplo, ninguna estación de la línea principal del Metro de Santiago (línea 1) tiene acceso para discapacitados. Otro punto es que no sólo el Metro es el que sigue segregando, sino que los buses del Transantiago también han sido un fracaso,. De los buses que tienen rampas sólo se pueden bajar de forma manual y no garantizan que la persona discapacitada suba sin sufrir un accidente.</p>
<p>La hija de Gladys Munizaga no va al colegio desde 2do básico. Hoy tiene 14 años. Su madre cuenta que está traumada desde que una vez le bajaron los pantalones y la molestaron porque usaba pañales. «Todo le da vergüenza. No le gusta que le miren una cicatriz que tiene en la espalda producto de la enfermedad y tampoco que se den cuenta. Tiene pánico de volver al colegio», contó Gladys.</p>
<p>Por otro lado, Mónica sabe que a sus hijos, sobre todo a la niña, le importa lo que dirá la gente. Se asusta cuando la miran mucho, o no le gusta sacarse los zapatos por la sindactilia. «Una vez en su colegio una profesora le subió los pantalones de mala forma y la molestó por su forma de la cara, haciendo alusión de que parecía tonta», contó enojada Mónica. Para la hija de Patricia no es tan difícil, ella siente que es tema superado y a veces ni siquiera se da cuenta, sin embargo a su madre le molesta la forma morbosa que tiene la gente al mirarla o a preguntarle por lástima qué es lo que tiene.</p>
<p>Lamentablemente para este reportaje no se pudo contar con la versión del Ministerio de Planificación, porque gran parte de sus funcionarios estaban en paro y porque además no fue posible obtener la comunicación directa con los expertos en el tema.</p>
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		<title>Kimonos y empanadas: los nikkei-chilensis</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Francisca Hernández]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 27 Nov 2008 21:59:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[reportajes de estudiantes]]></category>
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					<description><![CDATA[Árboles de ciruelo, fuentes en las que sólo se oye el sonido del agua, un grupo de jóvenes tocando una flauta de bambú llamada shakuhachi y familias enteras en el pasto, hablando español y algunos sólo japonés. Es el día de celebración de la primavera para la comunidad japonesa en Santiago. Es en el jardín japonés del cerro San Cristóbal...

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										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignleft" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2008/11/kageyamakitadani1-250x300.jpg" alt="" width="250" height="300" />Árboles de ciruelo, fuentes en las que sólo se oye el sonido del agua, un grupo de jóvenes tocando una flauta de bambú llamada shakuhachi y familias enteras en el pasto, hablando español y algunos sólo japonés. Es el día de celebración de la primavera para la comunidad japonesa en Santiago. Es en el jardín japonés del cerro San Cristóbal.</p>
<p>A mediados del siglo XIX, comenzaron a llegar japoneses a nuestro país, pero es recién a fines del XX, que esta llegada comenzó a ser masiva. Según Ariel Takeda, en un artículo publicado en la página web discovernikkei.org sobre la inmigración japonesa, la gran mayoría de los japoneses llegados a Chile venían solos y el 50% tenía menos de 23 años, y por lo tanto estaban en una edad suficiente para contraer matrimonio. Algunos viajaron a Japón a buscar una mujer para formar familia, otros las pedían por correspondencia a sus familias. Pero la gran mayoría no tenía recursos para hacerlo y se casaron con chilenas o chilenos. De esa mezcla surgen los “nikkei chilenos”.</p>
<p>El padre de Tomoko Koyama Gónzalez –quien no pudo conversar para este reportaje por estar fuera de Santiago- tomó la decisión de pedir una esposa por correspondencia hace ya 30 años. Sin embargo, sus deseos de mantener la cultura fueron en vano, la mujer que pidió nunca llegó. Con el paso del tiempo conoció a una chilena y se casó. “De la relación chilena-japonés nací yo. Puedo decir que soy 70 por ciento chileno porque nací aquí, mi mamá lo es, pero de todas formas tengo las costumbres japonesas, aunque son muy pocas”, dice Koyama, de 27 años.</p>
<p>Jun Chávez Kuroda tiene 26 años y es estudiante de música de la UNIACC. Ella dice no estar de acuerdo con esa afirmación porque cree que las generaciones nacidas en Chile, y de matrimonios mixtos, son mucho más abiertos y con más ganas de que su cultura se expanda y se mantenga. “Yo y mis amigos de la sociedad (La Sociedad Chileno–japonesa) siempre hemos tenido todas las ganas de mantener la cultura, porque es algo muy nuestro, va en nuestros genes, por eso mismo nos dimos cuenta de que en Chile no había ninguna persona japonesa que se dedicara a la música. Por eso quisimos formar el grupo Akatombo, cien por ciento música de nuestros orígenes”.</p>
<p>Los hijos de matrimonios chileno-japoneses, se sienten uno más de los chilenos, no así sus padres, quienes luchan día a día con la convivencia con nuestros compatriotas. Cuando hablé por teléfono con la madre de Jun, me dejó esperando una música japonesa, y me contestó en un español en el que no había erres ni eses. “Me cuesta convivir con el trabajo de ustedes, porque no acepto el poco compromiso que tienen los chilenos con la labor, no me gusta que sean impuntuales y que si prometan algo después me digan cualquier excusa que termine con que no me puedan entregar lo prometido”, dice Junko Kuroda, profesora y coordinadora de idioma japonés en la carrera de traducción de la Universidad de Santiago (USACH).</p>
<p>A Kuroda le costó mucho acostumbrarse a Chile. La primera reacción de los chilenos que la asustó fue que cuando llegó. Todos la abrazaron y besaron como si la conocieran de años. Sin saberlo entraron a la parte más complicada que puede vivir un japonés: que invadan su metro cuadrado.</p>
<p>En cuanto entré al jardín japonés saludé de beso en la cara y le toqué un poco la espalda a una mujer japonesa que vestía un kimono y con la que me interesaba conversar. Me miró seriamente y se fue del lugar. Valeria Imamura Jéldres, hija de padre japonés y madre chilena, e ingeniera comercial de 29 años, me dijo que la mujer a la que saludé se sintió invadida. “Los japoneses somos así, por más que seamos mitad chilenos y mitad orientales. Desde que nacemos nos crían de una forma fría. Los japoneses no son de saludar con beso en la cara ni dar abrazos, para ellos eso es una falta de respeto e invasión a su espacio”, contó Valeria mientras reía. Jun Kuroda dice que por la misma situación sólo tenía una amiga en el colegio, porque la cultura japonesa cría de forma aislada, fría, tímida e introvertida. “De hecho, el arte japonés demuestra cómo somos como sociedad, siempre detrás de máscaras o con demasiada pintura, con la idea de no mostrar lo que realmente somos. Ese es mi mea culpa con mis ancestros”, dice Kuroda.</p>
<p>Ella asegura que incluso se siente incómoda con los descendientes directos de japoneses que viven en Chile, o que vienen de paso a nuestro país. “No me siento parte de ellos, siento que son muy distintos a mí. Yo sé que los japoneses desde chicos son criados como dentro de una burbuja, la que nadie puede tocar. Yo también soy igual, soy muy poco afectuosa, pero siento que los japoneses todo lo hacen por obligación y no porque les nazca hacerlo, no lo hacen de corazón y eso me molesta muchísimo”.</p>
<p>Tomoko Koyama se casó hace dos meses con la japonesa Naoki Yamamura, quien aún no habla muy bien el español. Para Tomoko al comienzo fue complicado llevar una vida muy afectuosa con ella, porque a pesar de ser mitad japonés, asegura que el ser chileno lo hace ser más demostrativo, mientras que Naoki es más bien tímida y recatada.</p>
<p>Valeria Imamura cree que lo más difícil de vivir en Chile es que nadie cree que podrás seguir siendo japonés. Dice que nunca se sintió discriminada por ser distinta, sino que muchas veces era ella la que discriminaba a los otros por ser distintos. “Eso es muy típico de los japoneses; en general somos muy poco amigables al comienzo, porque venimos de una cultura poco afectiva”.</p>
<p>Las dos mujeres coincidieron en decir que si la madre es japonesa la cultura permanece más en el hogar. “Me pasó que mi tío es japonés y se casó con una italiana. Y ninguno de mis primos habla japonés, ni conoce mucho la cultura. En cambio sí saben hablar en italiano y tienen mucho más arraigada esa cultura”, contó Imamura. Tomoko y Naoki creen lo mismo. De hecho Tomoko asegura que se siente mucho más chileno que japonés, pero que ahora está “obligado” a conocer más la cultura sólo por su esposa.</p>
<p>La dieta de un nikkei-chilensis consiste en que semanalmente debe haber más de una comida que se cocine o sazone con soja y azúcar (los ingredientes base la comida japonesa). Además debe comerse arroz blanco. Pero ojo: el arroz blanco japonés se lava para quitarle todo el almidón, y luego se pone en una arrocera con agua.  Muchas verduras, sopa en base de poroto de soja (miso), y a veces condimentado con caldo de pescado. Mucho té y nada de bebida, es parte del día a día de un nikkei chileno. “Son costumbres típicas y si alguien quiere ir a tu casa tiene que saberlo, un amigo tiene que saber que si quiere ir a tu casa se tiene que sacar los zapatos, que no va haber bebida o que el arroz tendrá curry. Aunque les cuesta, yo creo que también eso influye en que los japoneses seamos de pocos amigos”, dice Valeria Imamura.</p>
<p>Jun afirma que le ha costado mucho pololear con alguien cien por ciento chileno. Cuando va a la casa de su pololo no puede decir que no a la comida que les ofrecen, pero dice que no es tema para ella, al contrario: le encanta la comida y le da lo mismo comer de todo, no por eso va  a dejar de ser menos japonesa. En cambio dice que su mamá evita esas cosas simplemente porque no está de acuerdo con las comidas, sólo por costumbre. “Aunque yo soy más abierta que las madres de Japón, hay cosas que me incomodan, pero veo que a Jun no le importan. Es ahí donde me doy cuenta y pienso que las generaciones han cambiado y que si mantienen alguna cultura es porque realmente les interesa”, dice Junko Kuroda.</p>
<p>En general los japoneses se sienten incómodos con las costumbres chilenas como, por ejemplo, el cordero asado al palo. Jun asegura que a su mamá le choca cada vez que lo ve en programas de televisión o cuando viajan al sur. “Es chocante para mi ver eso, porque en Japón se respeta mucho al animal, y que a pesar de que allá también se come carne, se trata de asar lo más limpio posible y que no se note que es un animal y que menos se le vean los huesos o la cabeza. Es simplemente por respeto y por estética”.</p>
<p>Valeria Imamura cree que los “nikkei-chilensis” son 50% corazón y 50% razón. Y por lo mismo ella es una de las únicas mujeres en Chile que confecciona perfectamente los kimonos. “Las generaciones que son totalmente japonesas no entienden el sentimiento que significa para uno hacer un kimono. Yo lo aprendí porque me interesa, porque me gusta mi cultura y no porque me siento obligada por mis generaciones a hacerlo”, dice. Por otro lado Jun disfruta generando música oriental con su nuevo grupo “Akatombo”. Tomoko y Naoki quisieron mantener su cultura a través del matrimonio civil, porque ellos no son católicos y aseguran que son pocos los japoneses que profesan esa religión. Pero el único impedimento real son sus caracteres: les cuesta relacionarse con las personas y dicen que pierden muchas oportunidades por esto.</p>
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