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	<title>Carlos Salazar &#8211; Puroperiodismo</title>
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	<description>La revista digital de Periodismo UAH.</description>
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		<title>Sasha Costanza-Chock: “Las campañas informativas para grupos marginados no se trabajan desde un escritorio, sino en terreno y con acciones concretas”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Carlos Salazar]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 26 Jul 2018 19:42:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[activismo]]></category>
		<category><![CDATA[justicia social]]></category>
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					<description><![CDATA[La investigadora del MIT, creadora de medios y experta en temáticas LGTBI desde un enfoque comunicacional, advierte sobre la libertad para crear medios en la era digital, pero también sobre esa responsabilidad ante audiencias interseccionales en busca de justicia social y el diseño de políticas públicas desde la comunidad y las tecnologías de la información.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>La investigadora del MIT, creadora de medios y experta en temáticas LGTBI desde un enfoque comunicacional, advierte sobre la libertad para crear medios en la era digital, pero también sobre esa responsabilidad ante audiencias interseccionales en busca de justicia social y el diseño de políticas públicas desde la comunidad y las tecnologías de la información. En junio visitó Chile y este es un resumen de lo que dijo en una de sus actividades.</h3>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone size-large wp-image-29063" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/07/sasha-1024x657.jpg" alt="sasha" width="1024" height="657" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/07/sasha-1024x657.jpg 1024w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/07/sasha-800x513.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/07/sasha.jpg 1034w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></p>
<p>Cada vez que la periodista e investigadora del MIT <a href="http://schock.cc/" target="_blank">Sasha Costanza-Chock</a> se presenta, primero define sus pronombres para quitar el elefante del auditorio, como dicen en su país. “Mis pronombre son ella, suya y suyas”, dice esta creadora de medios y de problemas para el establishment. Una vez descrita la situación, la grácil activista de falda y sandalias, que trabaja por los derechos de colectivos carcelarios, travestis y trabajadores sexuales en EE.UU., actualiza el debate de género derivado de la discusión en los medios durante la inauguración del año académico del Magister en Praxis Comunitaria de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano.</p>
<p>La autora de <a href="https://mitpress.mit.edu/books/out-shadows-streets" target="_blank">“Out of the shadows, into the streets!”</a> —un estudio sobre la libertad de medios y audiencias interseccionales que es material técnico en varias universidades locales respecto a diversas inquietudes sobre inmigrantes y minorías sexuales desde un enfoque global— comparte las principales conclusiones de su carrera dedicada a los derechos LGTBQ. También otras aristas que abarcan los movimientos sociales, la justicia de los medios y el diseño de políticas públicas desde la comunidad.</p>
<p>La iniciativa a la que denomina “Transformative media organizing” suma una especial sensibilidad por los derechos de inmigrantes y recurre a la creación de medios y plataformas desde la comunidad que sirven de bloque opositor a los mass media que comunican y perpetúan la discriminación, explica Costanza-Chock.</p>
<p>“Cuando hablamos de interseccionalidad, es decir, cuando cuentas con más de una atribución de minorías como ser mujer, negra, pobre o campesina; nos hacemos cargo de que difícilmente existen para ti clases jurídicas ni derechos civiles. Se trata de marginaciones múltiples propias de matrices de dominación construidas no sólo por el patriarcado sino por los colonialismos o el capitalismo a través de los grandes medios de comunicación”, sostiene sobre la necesidad de articular estas redes más allá del género o un país determinado.</p>
<p>“La praxis queer suma también a otros marginados como encarcelados, migrantes y otras minorías interseccionales como raza, clase, sexualidad, discapacidad y otros ejes de la identidad. Claro que esto es respecto de lo que queda fuera de la miradas de las élites y los grupos de poder político”, advierte sobre un trabajo permanente que crea campañas participativas que buscan construir contrapoder para estos colectivos.</p>
<h4><strong>HACIA UN ACTIVISMO DE CLICK Y TECLADO</strong></h4>
<p>A un nivel práctico, la activista cuenta cómo en EE.UU. han logrado levantar campañas informativas sobre los abusos que sufren estos grupos invisibilizados dentro de las cárceles, gracias a un sistema integrado y permanente de publicación de cartas que se generan dentro de los penales y la edición de periódicos de interés específico que hacen llegar a estos claustros.</p>
<p>Por otro lado, se ha asumido la defensa de jóvenes trans y trabajadores sexuales imprimiendo manuales para la primera línea de defensa legal (la calle) en envases de condones y cosmetiqueros, para prevenir sobre los derechos que rigen ante la acción violenta de la policía. “Las campañas informativas para grupos invisibilizados y marginados son materias urgentes que no se trabajan desde un escritorio, sino en terreno y con acciones concretas”, cree la periodista.</p>
<p>Sobre los debates relevantes desde una perspectiva de los nuevos medios y las redes sociales, la experta cree que existen espacios donde la mayoría de los debates actuales no llegan bien a su destino. Es el caso del “clicktivismo” y la distinción entre el debate dentro y fuera de internet, por ejemplo. “A medida que la red se integra completamente en la vida cotidiana y los dispositivos móviles con Internet se generalizan, las personas que participan en movimientos sociales lo hacen tanto offline como online y no tienden a pensar su propia participación en estos términos. Si te importa algo y participas en un movimiento social, no estás sentado allí mientras compartes algo en las redes sociales o diciendo ‘¡Ah, ahora soy un activista en línea!’. Por otro lado cuando vas a un mitin cara a cara o una protesta, no piensas ‘¡Participo en actividades de movimiento social sin conexión!’.</p>
<p>“Nunca he creído que el debate de participación online u offline sea relevante. Sobre el “clicktivismo” o “slacktivismo” planteado por Malcolm Gladwell, respecto de que Internet debilitaría los movimientos sociales porque permite a las personas pensar que han hecho algo significativo desde el teclado, creo que el debate está errado y se evita fácilmente hablando con unos pocos organizadores y activistas del mundo real quienes aprendieron rápidamente y desde el principio sobre el compromiso de conectarse con personas que realizan una pequeña acción (desde el hacer click en Facebook y compartir una opinión) y encontrar el subconjunto de las personas que estén dispuestas a realizar una acción un poco más grande. Tras eso identificar el subconjunto de las personas que podrían estar interesadas en convertirse en organizadores, y así sucesivamente. La versión más sofisticada de este argumento es acerca de si las personas están abandonando las organizaciones de movimientos sociales y los partidos políticos que antiguamente tenían gran poder de permanencia, a favor del activismo en red, que aunque puede moverse rápidamente, suele ser apenas algo pasajero. Lo cierto es que las personas están abandonando un compromiso más profundo con las actividades políticas, cívicas y de movimientos sociales, y centrándose principalmente en las formas de participación en red”, explica.</p>
<p>En ese sentido, se declara optimista de la influencia de las tecnologías de la información como un aglutinador de los movimientos sociales. Si bien para ella la relación entre las formas dominantes de la tecnología y la fuerza o debilidad de la participación en las instituciones democráticas aún es un tema poco estudiado, cree que la adopción de la tecnología se combina de manera positiva con las formas de participación democrática.</p>
<p>“En otras palabras, hay una hipótesis alternativa que podría funcionar así: hay democracias fuertes y débiles, descendentes y ascendentes, institucionales y participativas. Cualquier institución, organización o red en particular se puede evaluar en este sentido, independientemente de las tecnologías de la información que son más populares en un momento dado o contexto. Por un lado, algunos indicadores de participación democrática como las tasas de votación, por ejemplo, implican que la adopción generalizada de Internet produce una disminución constante de la participación democrática, aunque creo que eso es una correlación, no una causalidad”, agrega.</p>
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		<title>Óscar Martínez, cronista salvadoreño: “Los grandes medios son como pizzerías donde el tiempo de entrega lo es todo”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Carlos Salazar]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Apr 2018 19:04:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[El Faro]]></category>
		<category><![CDATA[El Salvador]]></category>
		<category><![CDATA[Óscar Martínez]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo salvadoreño]]></category>
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					<description><![CDATA[El premiado periodista y editor de <a href="https://elfaro.net/" target="_blank">El Faro</a>, medio especializado en la cobertura de pandillas, violencia urbana e historias de terror protagonizadas por migrantes, compartió con estudiantes y colegas chilenos una mirada pesimista pero lúcida de un mercado informativo donde el crimen marca más rating que la paz.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>El premiado periodista y editor de <a href="https://elfaro.net/" target="_blank">El Faro</a>, medio especializado en la cobertura de pandillas, violencia urbana e historias de terror protagonizadas por migrantes, compartió con estudiantes y colegas chilenos una mirada pesimista pero lúcida de un mercado informativo donde el crimen marca más rating que la paz.</h3>
<div id="attachment_28853" style="width: 1930px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28853" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/04/Óscar-Martínez-Foto-David-Estrada-FNPI.jpg" alt="Óscar Martínez durante el Festival Gabo el 2015. Foto David Estrada/FNPI." width="1920" height="1280" class="size-full wp-image-28853" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/04/Óscar-Martínez-Foto-David-Estrada-FNPI.jpg 1920w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/04/Óscar-Martínez-Foto-David-Estrada-FNPI-800x533.jpg 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2018/04/Óscar-Martínez-Foto-David-Estrada-FNPI-1024x683.jpg 1024w" sizes="(max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /><p id="caption-attachment-28853" class="wp-caption-text">Óscar Martínez durante el Festival Gabo el 2015. Foto: <a href="https://www.flickr.com/photos/135676221@N08/29945821851/in/photolist-LN4RrK-am1ytH-6iXcmE-akM3Ge-akPSib-KdqxbE-MCdaxi-a11zyS-9ZXJBa-MGzFt9-LNdpP4-ZmTvTb-ZmTus5-9ZXJGv-ZmTv7G-ZmTsW9-CiBFos-ZmTwvy-Yk1DxY-MzaUzf-MzpCmL-LN4Txt-MzpAYq-Rg6vpp" target="_blank">David Estrada/FNPI (cc)</a>.</p></div>
<p>Extrañado del interés que recientemente genera “la corbata roja» de América Latina en términos de violencia, el cronista <a href="https://twitter.com/cronistaoscar" target="_blank">Óscar Martínez</a> (1983) recuerda que cuando acabó la sangrienta Guerra Civil en El Salvador a comienzos de los 90, los enviados especiales del New York Times, la BBC, los ganadores de los Pulitzer y los laureados fotoreporteros internacionales se fueron de Centroamérica porque creyeron que no había nada más para contar en el “país más violento del mundo”.</p>
<p>«El fin de una guerra no es necesariamente el inicio de la paz», dice el periodista de <a href="https://elfaro.net/" target="_blank">El Faro</a>, primer medio latinoamericano creado específicamente fuera del modelo de prensa de papel, acerca de una carrera de contenidos en que pandillas, violencia urbana, historias de terror protagonizadas por migrantes y las crónicas del mal son parte del cotidiano, pero con un enfoque de género alejado del diario chicha y el sensacionalismo. Desde aquí, Martínez ha logrado contar con cierto blindaje ético y personal con el que ha recibido premios, amenazas y también golpes de vuelta.</p>
<p>El autor de «Una historia de violencia: Vivir y morir en Centroamérica» y “La Bestia” sostiene que la aparición de la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Mara_Salvatrucha" target="_blank">Mara Salvatrucha</a> fue una reacción alérgica a la existencia de pandillas en EEUU. Son migrantes, refugiados a los que las autoridades estadounidenses se les acercaron solamente para preguntarles “¿sabes guerrear?” y enviarlos de vuelta a las guerras de Nicaragua y El Salvador. Ese círculo de violencia es el que siguió enviando refugiados que siguieron guerreando en los gettos y las escuelas secundarias para fortalecer a las pandillas”, describe.</p>
<p>“Al final la gran paradoja es que el cáncer de las pandillas en EE. UU. se origina en las mismas guerras que ellos han financiado por décadas en América Latina”, agrega Martínez. El periodista invitado a la inauguración del año académico en la Universidad Finis Terrae y a la Universidad Academia de Humanismo Cristiano en Chile por el proyecto Fondecyt “Escrituras del mal: trazos narrativos de lo fantástico en la crónica latinoamericana contemporánea”, de la Doctora en Literatura Hispanoamericana Patricia Poblete.</p>
<p>Salir a reportear violencias viendo morir a las fuentes que te confiaron una historia, reportándose cada hora para que el director del diario sepa que estás vivo, genera una ética cuando menos peculiar y definiciones a contrapelo de lo que es el periodismo de salón, cree Martínez. Algunas de esas máximas sostienen este cínico manual de estilo que el salvadoreño compartió durante su paso por Chile.</p>
<h4>UN (NUEVO) NUEVO PERIODISMO</h4>
<p>El periodismo debe de ser un taladro del discurso oficial, pero no por vocación de joderlo, sino por vocación de explicarlo y desmontar todas las capas para llegar a la columna real que hay detrás del discurso.</p>
<p>El periodismo es una búsqueda en la que vas a recibir pedradas y no aplausos. En muchos casos la censura va a ser un indicador de que estás haciendo bien el trabajo y rara vez va a ser el mejor oficio del mundo como dijo alguien por ahí. El que busque un oficio como ése, mejor que se meta a banquero porque el oficio del periodismo real es insostenible. Es escribirle a las audiencias algo que ya saben y que no quieren escuchar. Como dice Caparrós, “es escribir contra esa audiencia”.</p>
<p>Las cosas normalmente suelen ser más complejas que la forma en que te las venden. Esa complejidad es la que el periodista debe intentar explicar y al hacerlo me refiero a algo muy sencillo: mejorar la vida de cierta gente y joder la vida de otra gente. ¿De qué gente? De los corruptos. Esa es la lógica del periodismo.</p>
<h4>LA VIOLENCIA COMO TITULAR</h4>
<p>Las coberturas periodísticas en una Centroamérica en permanente guerra siempre fue algo que le interesó mucho a los medios. Pero la paz es algo que les interesó muy poco.</p>
<p>Siempre hemos creído que el problema del periodista es que no se acerca al problema de su fuente. Uno entra a esa vida por un momento, sale —quiera Dios— y lo contamos, pero la fuentes que se animan a hablar contigo, se quedan ahí. Los riesgos del periodista son planificables, pero los riesgos de la fuente normalmente no lo son.</p>
<p>Yo no lloro por mis víctimas. No tengo que hacerlo porque conocí las razones por las que huían de la violencia y porque sé que están muriendo igual que sus padres. Si vas a prometerles algo a tus fuentes no es que vas a llorar cuando mueran, debes prometerles que contarás sus historias con dignidad.</p>
<h4>EL MODELO DE NEGOCIOS</h4>
<p>Internet fue nuestro amigo y el padre que nos regañó para utilizarlo como se debe utilizar. La regla de oro siempre ha sido que no importa el soporte en que lo hagas, el periodismo tienes que hacerlo bien. La herramienta, cuando hablamos de tecnología, debe estar al servicio del buen periodismo y no el buen periodismo amoldarse a las herramientas.</p>
<p>La prensa de los grandes medios es como el negocio de las pizzerías donde el tiempo de entrega lo es todo, con reporteros que deben llegar primero a la escena e improvisar desde ahí como si el cadáver fuera a moverse de donde está. El periodista de verdad no es el que llega antes, es el que sabe lo que va a escribir y publicará lo que ese repartidor de pizza pasará por alto o lo que no quiere dar a conocer.</p>
<p>Llegar a la estructura de una historia capaz de generar actitudes es muy difícil. Pocos periodistas y medios lo hacen porque implica invertir tiempo y dinero. Invertir tiempo significa que un periodista no haga cinco noticias al día, sino una cada dos semanas y eso conlleva menos páginas publicadas y, por lo tanto, menos publicidad. Por eso muchos medios se han convertido en supermercados.</p>
<h4>VICIOS DEL OFICIO</h4>
<p>Estoy convencido de que el periodismo debe dar voz a las personas, pero no dejarles decir lo que quieran, sino tener una postura honesta de querer entender sus razones.</p>
<p>Al hablar de desahucios, de homicidios, de la Mara Salvatrucha… el problema al final siempre es el mismo: reproducir estereotipos. Eso no es periodismo, es propio del discurso político. El periodismo lo que quiere justamente es romper estereotipos.</p>
<p>El mal periodismo alienta mucho a la gente que le gustan los extremos fáciles. Así, los medios con una agenda basada en la antiinmigración inspirarán a quienes odian a los migrantes. Por otro lado, el periodismo más lacrimógeno alienta solo al hiperconvencido. Pero a la gente que ésta en medio, los que no tienen una postura formal, sólo el periodismo de fondo los puede hacer tomar una nueva dirección.</p>
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