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	<title>Andrea Vial &#8211; Puroperiodismo</title>
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	<description>La revista digital de Periodismo UAH.</description>
	<lastBuildDate>Sat, 12 Nov 2016 14:25:01 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
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		<title>Los medios vieron a Trump llegar&#8230; y lo dejaron pasar</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/la-prensa-vio-a-trump-llegar-y-lo-dejaron-pasar/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Andrea Vial]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 09 Nov 2016 19:19:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[aprendizajes]]></category>
		<category><![CDATA[cobertura de elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[EE.UU. elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[elección presidencial]]></category>
		<category><![CDATA[Trump]]></category>
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					<description><![CDATA[Los buenos periodistas conocen de sobra los problemas que aquejan a la sociedad; otra cosa es que se hagan los lesos. La irresponsabilidad mayor es permitir que la ciudadanía elija solo porque empatiza o conecta con un mensaje y no repare en el vacío que asoma, una vez que las luces se apagan.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>Los buenos periodistas conocen de sobra los problemas que aquejan a la sociedad; otra cosa es que se hagan los lesos. La irresponsabilidad mayor es permitir que la ciudadanía elija solo porque empatiza o conecta con un mensaje y no repare en el vacío que asoma, una vez que las luces se apagan.</h3>
<div id="attachment_27577" style="width: 1090px" class="wp-caption alignnone"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-27577" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/11/donaldtrump.png" alt="Ilustración de Donkey Hotey." width="1080" height="608" class="size-full wp-image-27577" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/11/donaldtrump.png 1080w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/11/donaldtrump-800x450.png 800w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2016/11/donaldtrump-1024x576.png 1024w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><p id="caption-attachment-27577" class="wp-caption-text">Ilustración de Donkey Hotey.</p></div>
<p>Clinton no hizo campaña en estados que pensó tenía en el bolsillo y que luego perdió. A la prensa le ocurrió algo parecido. Estaban todas las señales puestas, desde el minuto en que Trump ganó la nominación republicana, pero lo vieron llegar y lo dejaron pasar.</p>
<p>Al igual que en Chile, a ratos estamos tan preocupados de congraciarnos con las audiencias que olvidamos lo que aprendimos: hacer periodismo. El único compromiso que tenemos con los ciudadanos es informar y hacerlo de forma acuciosa, profunda, equilibrada, destacando aquello que es relevante para el autogobierno de las personas. No es rol nuestro armar peleas simplonas en los medios con tal de vender un poco o entretener a los troles en las redes sociales. No fuimos formados para eso. Se supone que estamos para defender la democracia, el nutriente que nos permite respirar, para fiscalizar el poder en representación de nuestros lectores, y por cierto para informar.</p>
<p>Tampoco es nuestra misión andar como mono tití diciéndole a la gente lo que quiere escuchar, la mayoría de las veces es lo contrario, es contarles aquello que no quieren ver, entregando la información veraz que les permita tomar decisiones libremente.</p>
<p>Muchos de quienes votaron a Trump lo hicieron porque en su discurso vendió un cierto alivio a los costos de la globalización, pero eso no quiere decir que la gente haya votado informada. La prensa pudo estar ahí no para pelearse con Trump (que es lo que finalmente hizo) sino más bien para contarle a la gente –con evidencia empírica– que una muralla no es la solución al desempleo, la violencia o las drogas.</p>
<p>Durante mucho rato los medios se entretuvieron repitiendo el lenguaje ordinario, discriminatorio y arrogante de Trump, soslayando la frivolidad de su discurso. En Estados Unidos y en cualquier parte del mundo, todos entendemos con qué frases podemos incendiar la pradera a nuestro favor, ideas como “que se vayan todos” o“estamos cansados, enojados y aburridos”, son parte de una retórica que merece ser descifrada con inteligencia, preguntándonos más bien quiénes son los que llegan y cómo van a solucionar los problemas.</p>
<p>El periodismo puede contribuir mucho a evitar que el voto vaya al candidato más gritón, enrabiado, simpático o buena onda. Es más, votar solo por esos atributos “blandos” es lo que hace que hoy la emoción invada toda decisión, desplazando a la razón en casi todos los ámbitos donde antes campeaba. No acepto que se trate de un error en el diagnóstico, los buenos periodistas conocen de sobra los problemas que aquejan a la sociedad; otra cosa es que se hagan los lesos. La irresponsabilidad mayor es permitir que la ciudadanía elija solo porque empatiza o conecta con un mensaje y no repare en el vacío que asoma, una vez que las luces se apagan.</p>
<hr />
<p><strong>Más sobre Trump y medios:</strong><br />
<a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=27574" target="_blank">«La crisis de los grandes prescriptores»</a>, por Miquel Pellicer.<br />
<a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=27579" target="_blank">«Los medios vieron a Trump llegar… y lo dejaron pasar»</a>, por Andrea Vial.<br />
<a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=27588" target="_blank">«Periodistas: contra ustedes también va la cosa»</a>, por Roberto Herrscher.<br />
<a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=27597" target="_blank">«Necesitamos narrar interactuando con las personas»</a>, por Diego Fonseca.<br />
<a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=27600" target="_blank">«Los medios masivos naturalizaron la hipocresía»</a>, por Esteban Catalán.<br />
<a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=27605" target="_blank">«Seamos fieles a lo esencial: reportear los hechos donde ocurren»</a>, por Marco Avilés.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Una jornada sobre Chile, los libros y el periodismo en la FIL de Guadalajara</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/un-jornada-sobre-chile-los-libros-y-el-periodismo-en-la-fil-de-guadalajara/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Andrea Vial]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 29 Nov 2012 15:19:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Héctor Aguilar Camín]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>
		<category><![CDATA[Mónica González]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo]]></category>
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					<description><![CDATA[La autora de este relato moderó una mesa en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, evento que dejó algunas sorpresas.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>La autora de este relato moderó una mesa en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, evento que dejó algunas sorpresas: los halagos al periodismo chileno y el interés de los asistentes por la presencia de autores y artistas chilenos.</h3>
<div id="attachment_21190" style="width: 610px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-21190" class="size-full wp-image-21190" title="" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2012/11/Mas_aca_de_la_ficcion.jpg" alt="" width="600" height="342" /><p id="caption-attachment-21190" class="wp-caption-text">Mónica González, Andrea Vial y Héctor Aguilar Camín. Foto: Macarena Castillo</p></div>
<p>La idea original era hablar de libros y periodismo. La mesa se llamaba: «Más acá de la ficción: los libros de periodismo» y surgía a partir de la experiencia del <a href="http://periodismo.uahurtado.cl/ppe/" target="_blank">Premio Periodismo de Excelencia</a> que creó —hace ya diez años— la <a href="http://periodismo.uahurtado.cl" target="_blank">Escuela de Periodismo</a>de la Universidad Alberto Hurtado. Pero ya desde el primer minuto sabíamos que con Héctor Aguilar Camín y Mónica González en el estrado, es difícil no tentarse y dejar que la conversación arranque para otro lado a la menor provocación.</p>
<p>Y eso pasó. Se suponía que el PPE era una referencia; una excusa para conversar, pero Aguilar Camín en su introducción, intentando definir los riesgos de la difusa frontera entre periodismo y ficción, quería marcar otro punto: la tremenda calidad del periodismo escrito chileno. Y para mi sorpresa y algo de sensación de pudor frente al público local,  habló de su experiencia como presidente del jurado del PPE el 2009 y nombraba textos de periodistas chilenos, y recordaba las historias y por último desmenuzó paso a paso el reportaje ganador de esa versión,  <a title="Lee el reportaje completo" href="http://ciperchile.cl/2009/10/08/la-historia-secreta-del-secuestro-de-cristian-edwards/" target="_blank">“La historia secreta del secuestro de Cristián Edwards”</a>, para demostrar qué entiende él por buen periodismo.</p>
<blockquote><p>Al intentar definir los riesgos de la difusa frontera entre periodismo y ficción, Héctor Aguilar Camín quería marcar otro punto: la tremenda calidad del periodismo escrito chileno.</p></blockquote>
<p>Mónica González escuchaba orgullosa; después de todo el periodista e historiador mexicano, autor de la maravillosa <em>La Guerra de Galio</em> se estaba refiriendo a una investigación de <em>Ciper</em>, el centro que ella dirige.</p>
<p>Y de ahí la discusión era cómo se logran esas historias, el chequeo de fuentes, la diferencia entre veracidad y verosimilitud, la pluma, Truman Capote, las noticias deseadas y las historias que todavía no contamos, no podemos destapar o no queremos ni oler. Y de un zarpazo estábamos en el análisis de la cobertura del narcotráfico y los muertos por esta lacra y el rol del periodismo. Creo que los asistentes lo disfrutaron. Y más en este último tramo de la presentación, porque los expositores no estaban de acuerdo y unos tintes de “picoso” —como tan graciosamente dicen acá en México— en el diálogo siempre quedan bien cuando uno pensó que todo fluiría sin contratiempos.</p>
<p>Los 50 minutos en el salón uno volaron, como todo acá en la FIL. Ya entraba otra mesa con Pablo Simonetti, Carla Guelfenbein y Jaime Collyer sobre escritores que vienen de otra profesión. Y en el pequeño anfiteatro del pabellón chileno partía otra sobre poesía con Santiago Elordi, Leonardo Sanhueza, Elicura Chihuailaf y Marcelo Rioseco. Y si elegías esa te saltabas la de Patricio Fernández con Gabriel Salazar. O la de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, que presentaba una belleza de libro sobre la <a href="http://www.fnpi.org/noticias/noticia/articulo/el-libro-gabo-periodista-se-presenta-este-martes-en-la-fil-de-guadalajara/" target="_blank">obra periodística de Gabriel García Márquez</a>, con autores que comentan cuáles son las crónicas del Premio Nobel que más les han impactado y por qué. Pedro Peirano firmando como loco su nuevo libro de cómics y todos los niños pidiendo una foto con Tulio Triviño. Acá, <em>31 Minutos</em> es más que un fenómeno. Y antes de irse, toparnos con el escenario en que tocaban Los Bunkers y como la gente no cabía, habilitaron parte de la vereda y los fanáticos se sentaron en la calle y a través de una pantalla gigante gritaban entre el tráfico de autos y policías que intentaban poner orden…</p>
<p>Toda una fiesta la del martes, la misma que seguirá hoy y hasta el domingo.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>“Una noticia que no fue”: La participación del sacerdote Pedro Labrín en “Tolerancia Cero”</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/una-noticia-que-no-fue-la-participacion-del-sacerdote-pedro-labrin-en-tolerancia-cero/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Andrea Vial]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 06 Apr 2012 23:33:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Pedro Labrín]]></category>
		<category><![CDATA[Tolerancia Cero]]></category>
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					<description><![CDATA[La visita del jesuita al programa dominical se transformó en un calvario, no tanto para él sino más bien para los telespectadores. ¿Por qué lo que auguraba ser una interesante entrevista terminó en un desastre?]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>La visita del jesuita al programa dominical se transformó en un calvario, no tanto para él sino más bien para los telespectadores. ¿Por qué lo que auguraba ser una interesante entrevista terminó en un desastre?</h3>
<div id="attachment_19248" style="width: 610px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-19248" class="size-full wp-image-19248 " title="Pedro Labrín sj - Captura Chilevisión" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2012/04/Pedro-Labrín-sj-Captura-Chilevisión.jpg" alt="" width="600" height="322" /><p id="caption-attachment-19248" class="wp-caption-text">Pedro Labrín, sacerdote jesuita en el programa «Tolerancia Cero» | Captura: Chilevisión</p></div>
<p>Entre las externalidades positivas del caso “Daniel Zamudio”, quizás la más patente es la naturalidad con que hoy se discuten los derechos de las minorías. La conversación ya no es monopolio de los más progresistas o de los propios afectados, sino de toda la sociedad en su conjunto. Y ese paso, no es menor. El tema está en la esfera pública y las personas reflexionan, toman posiciones, cambian de opinión y refuerzan argumentos. El periodismo también contribuye en esta conversación.</p>
<p>En medio del debate llamó la atención un <a href="http://www.youtube.com/watch?v=X_L_fSajSdM">testimonio difundido a través de Youtube</a> del sacerdote jesuita Pedro Labrín. Como parte de la campaña de la ONG Todo Mejora, que busca un espacio de acogida a homosexuales y lesbianas, Labrín expresa en el video una posición directa y clara frente a los conflictos sicológicos y sociales que viven muchos jóvenes gay. No es solo lo que dice, también hay un matiz en cómo lo hace. No estábamos acostumbrados a escuchar opiniones así en la esfera pública. No de la boca de un sacerdote, hasta aquí desconocido por la mayoría y miembro de la Iglesia Católica. El video corrió por la web y el domingo 1 de abril, el programa “Tolerancia Cero” (TO) de <em>Chilevisión</em> decidió entonces <a href="http://www.chilevision.cl/home/content/view/415930/2147/">invitar a Labrín al programa</a>.</p>
<div class="citaderecha">Como televidentes nos habría gustado un tono más dialogante, que ayudara a entender el contexto, la profundidad de las palabras que había expresado Labrín. No estoy postulando ser condescendiente con el invitado, por supuesto que no. El periodismo no tiene ni debe cuidarle las espaldas a las fuentes que consulta.</div>
<p>Pero lo que se suponía sería una acertada decisión de parte del editor de TO al invitar al jesuita a la mesa de Del Río, Paulsen, Villegas y Bofill, se transformó en un calvario, no tanto para Labrín sino más bien para los telespectadores. Ver en pantalla a un entrevistado nervioso, a ratos confuso y a un panel interrogando más que conversando, es poco grato. Salvo que uno estuviera mirando “Espartaco” o “Gladiador”, tener que presenciar cómo se engullen a un cristiano en la tele, es para hacer transpirar a cualquiera. Y claro, un grupo importante de la audiencia quería desenchufar el aparato.</p>
<p>¿Qué ocurrió? ¿Por qué lo que auguraba ser una interesante entrevista terminó en un desastre? ¿Por qué el jesuita aceptó ir al programa y exponerse de esa forma? ¿En qué contribuyó a la mejor comprensión del contexto de la realidad noticiosa —si aceptamos que el periodismo tiene un rol de servicio público— sentar a Labrín por cerca de 40 minutos ante las cámaras?</p>
<p>Bueno, había buenas razones. Días antes, en las redes sociales, circulaba el video aludido con un inédito testimonio dirigido a los jóvenes homosexuales: “Son muchas las voces que te pueden estar diciendo en este momento, cambia”, dice el sacerdote. “Escucha la voz de tu corazón. Aquí el Señor tu Dios, que puede tener nombres muy distintos, según de dónde tú vengas, te está diciendo no cambies, reconócete, acéptate como yo te he creado”.</p>
<p>Ese era el gran titular para la noche del domingo en <em>Chilevisión</em>. Jamás antes un sacerdote católico se había atrevido con una declaración tan al hueso; con una opinión tan descarnada. Más aún, en el mismo programa se mostró a Jaime Coiro, director de comunicaciones del episcopado, leyendo una declaración de los obispos y en la cual calificaba al homosexualismo como un “desorden”. Entonces, parece incomprensible que “Tolerancia Cero” haya errado en el foco de la noticia. Desde mi punto de vista, las preguntas que correspondían iban por el lado de averiguar por qué el sacerdote jesuita se atrevía a afirmar aquello, qué costo tenía eso para él, que consecuencias a nivel de la jerarquía de la Iglesia y también en el plano humano con los muchos jóvenes que él mismo acompaña.</p>
<p>Como televidentes nos habría gustado un tono más dialogante, que ayudara a entender el contexto, la profundidad de las palabras que había expresado Labrín. No estoy postulando ser condescendiente con el invitado, por supuesto que no. El periodismo no tiene ni debe cuidarle las espaldas a las fuentes que consulta. El tema es que aquí sí había una noticia, y era una de lujo para los tiempos que corren, pero aparentemente nadie reparó en ella. En cambio, lo que vimos fue a un Villegas ofuscado pidiendo que le definieran el mundo en blancos y negros, a Bofill frustrado, a Paulsen y Del Río incómodos, y al sacerdote Pedro Labrín moviendo las manos de un lado a otro intentando sobrevivir mientras trataba de explicar lo que no le estaban preguntando.</p>
<div class="citaderecha">Era el momento para instalar en la opinión pública la idea de que la Iglesia Católica, esa institución que por años fue venerada y que hoy tiene cero costo pisotearla en cada paso, acoge en sus filas a personas como Pedro Labrín.</div>
<p>Precisamente porque el sacerdote no es un experto en el arte de la cuña, ni el cálculo odioso de responder con la frase que algún comunicador estratégico recomendó, es que abordar el tema requería de otro canon o un ajuste de marcha durante la ruta. Porque si no es así, entonces aceptemos que sólo podrá debatir en la televisión quien tenga todo bien ensayado, aquel que maneja la retórica y el arte de la seducción pero jamás el poco experimentado, por muy relevante que sea como fuente noticiosa.</p>
<p>Es probable que Pedro Labrín se haya sentido humillado. Y quizás por esto es tan dramático leer la carta que él mismo envió al otro día a un grupo de sus amigos y que tituló “Cómo me siento el día después de Tolerancia Cero”. Aquí un extracto de ese texto: “Muchos de ustedes me han preguntado, desde las primeras horas del día, cómo me siento después de haber participado en el programa Tolerancia Cero. Lo primero es decirles que me siento muy querido. Experimento en cada una de sus preguntas un abrazo cargado de emociones muy diversas y ricas. He podido reconocer en ellas que se puede expresar <strong>apoyo incondicional</strong>, con preocupación, con legítimo orgullo, con reconocimiento de la valentía, con adhesión íntima a mi convicción, o con discrepancias; pero también –y éste ha sido el aprendizaje más potente- he podido sentir <strong>amor incondicional</strong> de mis amigos y amigas gays y lesbianas en sus abrazos cargados de rabia contenida, de decepción, de frustración por expectativas no cumplidas y, en el fondo de cada uno de estos gestos, una profunda compasión y acogida conmigo, capaz de postergar el primer impulso al rechazo. Me transmitieron que en el fondo saben que el deseo va más rápido que los pasos al caminar y que conocen mis deseos y también mi sufrimiento por no poder avanzar más rápido en el camino de solidaridad que ya descubrió mi conciencia y en el cual seguiré comprometido”.</p>
<p>Insisto, era tan buena la papa caliente que tenían entre manos&#8230; Era el momento para instalar en la opinión pública la idea de que la Iglesia Católica, esa institución que por años fue venerada y que hoy tiene cero costo pisotearla en cada paso, acoge en sus filas a personas como Pedro Labrín; un sacerdote que rema contra la corriente y que lo hace, todavía, bastante solo. Parte de su trabajo quedó enterrado la noche del domingo 1 de abril. Demasiado apuro por probar una tesis o demasiada rabia con tanto lenguaje entre líneas. No queda claro qué ocurrió en el set de uno de los programas más respetados del la televisión chilena.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>“State of the News Media”: cómo se realiza el gran estudio sobre el periodismo</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/state-of-the-news-media-como-se-realiza-el-gran-estudio-sobre-el-periodismo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Andrea Vial]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 29 Mar 2012 19:17:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Amy Mitchell]]></category>
		<category><![CDATA[State of the News Media 2012]]></category>
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					<description><![CDATA[Desde 2004, la investigación del Project for Excellence in Journalism entrega un completo diagnóstico de la industria del periodismo en Estados Unidos. Y pese a que no arroja modelos concluyentes, sí entrega buenas pistas sobre el futuro de las noticias. Acá explicamos sus principales atributos.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>Desde 2004, la investigación del Project for Excellence in Journalism entrega un completo diagnóstico de la industria del periodismo en Estados Unidos. Y pese a que no arroja modelos concluyentes, sí entrega buenas pistas sobre el futuro de las noticias. Acá explicamos sus principales atributos.</h3>
<div id="attachment_19118" style="width: 610px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-19118" class="size-full wp-image-19118" title="Periódico - ElvertBarnes, Flickr" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2012/03/Periódico-ElvertBarnes-Flickr.jpg" alt="" width="600" height="322" /><p id="caption-attachment-19118" class="wp-caption-text">Conocer la industria de medios es clave para saber cómo afecta a la calidad del periodismo | Foto: ElvertBarnes, Flickr</p></div>
<p>Es probable que no exista en el mundo un estudio más completo sobre el <a href="http://www.stateofthemedia.org/" target="_blank">estado del periodismo</a>. No solo es amplio en su cobertura, además tiene una <a href="http://stateofthemedia.org/2011/methodologies/" target="_blank">metodología impecable</a> para verificar la información. Está muy bien escrito y el diseño de presentación es un lujo. Es fácil de comprender y con una arquitectura que permite navegar en su sitio web con mucha facilidad.</p>
<blockquote><p>Es probable que no exista en el mundo un estudio más completo sobre el estado del periodismo. </p></blockquote>
<p>El problema, y esto no es menor, es que esta exhaustiva investigación solo se refiere a lo que ocurre en Estados Unidos. Sin embargo, y después de seguirla <a href="http://stateofthemedia.org/previous-reports/" target="_blank">desde el 2004</a>, que fue el primer año de su publicación, podemos afirmar que una gran mayoría de las <a title="State of the News Media 2012: el apetito por las noticias aumenta, pero los medios no lo están capitalizando" href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=18950">tendencias que allí se reflejan</a> sirven para imaginar qué puede ocurrir en otras sociedades. Y en este sentido no solo es bueno leerla sino también soñar con replicarla…</p>
<p>Algo de eso intentamos en la Escuela de Periodismo de la UAH con la <a href="http://periodismo.uahurtado.cl/comunicar/?postTabs=1" target="_blank">Encuesta Nacional de la Prensa</a>; un proyecto que ya está en su versión número tres y que ha tenido la asesoría de quienes diseñan el State of the News Media.</p>
<p>Amy Mitchell, sub-directora del <a href="http://www.journalism.org/" target="_blank">Project for Excellence in Journalism</a>, (PEJ) entidad responsable del estudio junto a Tom Rosenstiel, cuenta que el trabajo de recolección de datos, análisis y escritura dura cerca de cuatro meses y medio; sin embargo, a un nivel más conceptual, se trata de una investigación continua en el tiempo. “Empezamos a planear el reporte del año siguiente el mismo día que se publica el último. Discutimos las ideas y tendencias y planeamos lo que viene”, comenta Mitchell.</p>
<p>Actualmente, el State of the News Media, que hasta el año pasado tenía un <a href="http://stateofthemedia.org/files/2011/09/SpanishLanguageExecutiveSummary.pdf" target="_blank">buen resumen en español</a>, indaga en ocho grandes medios de difusión periodística, diarios, canales de televisión abierta, cable, televisión local, radios, revistas, digital (sitios de noticias web, web sociales) y medios de comunidades nativas. ¿Qué busca? Examinar siete áreas de interés tales como contenidos, audiencias, resultados económicos, propiedad de los medios, inversiones en las salas de prensa, plataformas de difusión alternativas y tendencias digitales. Saber qué está pasando al interior de la industria de medios es clave para ubicar las tensiones que pueden estar afectando la calidad del periodismo.</p>
<p>De igual forma, también es interesante para detectar qué les resulta a los que lo hacen bien y qué falla en el caso de quienes pierden audiencia. A ratos son problemas estructurales aunque, las más de las veces, se trata de la capacidad que tiene un medio para adaptarse a la revolución en el consumo de noticias. Que los diarios en papel estén muriendo <a href="http://www.guardian.co.uk/media/greenslade/2012/mar/14/us-press-publishing-downturn" target="_blank">es casi una certeza</a> pero el éxito para trasladarse a la plataforma digital depende mucho más de decisiones estratégicas hechas a tiempo y con la debida comprensión de cómo se comportan hoy los públicos.</p>
<h4>CREDIBILIDAD: LA MEJOR CARTA DE PRESENTACIÓN</h4>
<p>La transparencia y la generosidad para abrir los datos es otro de los aportes de este estudio. Según Mitchell, la mayor parte de los individuos que se contactan para obtener información son muy abiertos a dar sus respuestas. La credibilidad del State of the News Media es su mejor carta de presentación. “El PEJ ha demostrado que no está inclinado hacia ningún lado y que tampoco está intentando probar tesis pre concebidas. Solo nos importa proveer de información, datos y análisis en profundidad”, señala Amy Mitchell.</p>
<blockquote><p>«El PEJ ha demostrado que no está inclinado hacia ningún lado», señala Amy Mitchell.</p></blockquote>
<p>El PEJ se financia con recursos del Pew Charitable Trusts, organización sin fines de lucro que también sostiene otros cinco centros de investigación social. Uno de ellos, el <a href="http://www.people-press.org/" target="_blank">Pew Research Center for the People and the Press</a> es el que se dedica a estudiar actitudes, tendencias y las relaciones entre la prensa y el público.</p>
<p>Actualmente conduce un estudio muy interesante sobre cuáles son las noticias que <a href="http://www.people-press.org/category/publications/weekly-news-interest-index/" target="_blank">las audiencias siguen con mayor interés</a>. Estos datos los cruzan con otro estudio que hace muchos años elabora el PEJ y que <a href="http://www.journalism.org/news_index/99">codifica semana a semana</a> las noticias principales que publican los medios. Ambas instituciones —primas hermanas— aportan desde los vértices de la comunicación periodística, público y medios, datos más que interesantes. Es con este estudio que podemos concluir cuánto de lo que los medios consideran relevante es lo que el público declara ver, leer o escuchar. Pero más que las coincidencias, que sería la tormenta perfecta, es en aquellos temas en que difieren donde están las sorpresas. Una de ellas, es que las audiencias están mucho más interesadas en temas económicos, por ejemplo, de lo que los medios reportean y publican.</p>
<p>El estudio del State of the News Media y los muchos datos, investigaciones y estadísticas que publican el PEJ y PEW Research Center for the People and the Press bien merecen unos días de lectura <em>on line</em>. Sobre todo para quienes están ávidos de entender el futuro del periodismo. Aquí no hay modelos probados, pero sí buenas pistas.</p>
<div class="cita"><strong>Artículo relacionado</strong>: <a title="State of the News Media 2012: el apetito por las noticias aumenta, pero los medios no lo están capitalizando" href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=18950">State of the News Media 2012: el apetito por las noticias aumenta, pero los medios no lo están capitalizando</a></div>
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		<title>Gobierno, mapuches y medios: preguntas que merecen respuestas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Andrea Vial]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 20 Jan 2012 23:39:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Coordinadora Arauco Malleco]]></category>
		<category><![CDATA[mapuches]]></category>
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					<description><![CDATA[Intentamos tomar la hebra que llevó al Gobierno a sospechar de  la Coordinadora Arauco Malleco como responsable de los incendios en Carahue y Quillón, haciéndose eco, al menos públicamente, de un comunicado que se difundió en algunos medios escritos y online y que atribuía actos de violencia a personas mapuches.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>Intentamos tomar la hebra que llevó al Gobierno a sospechar de  la Coordinadora Arauco Malleco como responsable de los incendios en Carahue y Quillón, haciéndose eco, al menos públicamente, de un comunicado que se difundió en algunos medios escritos y online y que atribuía actos de violencia a personas mapuches.</h3>
<div id="attachment_18606" style="width: 610px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-18606" class="size-full wp-image-18606" title="Velatón en el Estadio Nacional por presos mapuches - Jaime Herrera Espinosa, Flickr" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2012/01/Velatón-en-el-Estadio-Nacional-por-presos-mapuches-Jaime-Herrera-Espinosa-Flickr.jpg" alt="" width="600" height="322" /><p id="caption-attachment-18606" class="wp-caption-text">Velatón en el Estadio Nacional por presos mapuches | Foto: Jaime Herrera Espinosa, Flickr</p></div>
<p>Si hay algo complicado con lo que llamamos el ciclo de 24 horas, y que se refiere a la obligación de actualizar la información en el minuto que los hechos suceden, es el nulo margen de maniobra para verificar datos. La noticia sobre quiénes estaban detrás de los incendios en el sur de Chile puede ser un buen ejemplo de cómo se enreda una historia cuando nadie tiene tiempo de reportearla con calma.  Es tal la cantidad de información —chequeada y no chequeada— que fluye en los medios, que es fácil confundir lo que es relevante y aquello que, muy por el contrario, es solo propaganda, declaraciones histéricas y análisis equivocados.</p>
<p>Por esta razón, intentamos tomar la hebra que llevó al Gobierno a sospechar de la Coordinadora Arauco Malleco, CAM, haciéndose eco, al menos públicamente, de un comunicado que se difundió en algunos medios escritos y online y que atribuía actos de violencia a personas mapuches.</p>
<p>El día 3 de enero el sitio <a href="http://www.soychile.cl/temuco/" target="_blank">soychile.cl</a>, específicamente el de Temuco y que pertenece a  la red del diario Austral, <a href="http://www.soychile.cl/Temuco/Policial/2012/01/03/62775/Coordinadora-Arauco-Malleco-reivindica-atentado-a-un-helicoptero.aspx" target="_blank">publicó un comunicado</a>, firmado por  un grupo que se denomina “Órganos de Resistencia Ancestral Mapuche de la CAM”. Esta es la primera vez que aparece en un medio de comunicación una señal de la posible responsabilidad de la Coordinadora Arauco Malleco en la quema de un helicóptero en Victoria. Cinco días más tarde, un <a href="http://www.mapuche.info/?kat=1&amp;sida=2913" target="_blank">Centro de Documentación Mapuche Ñuke Mapu</a>, con sede en Suecia, reproduce el mismo comunicado, atribuyendo la fuente al diario <em>El Mercurio</em>.  Es probable, entonces, que el Gobierno tomara de estas declaraciones (salvo que tenga otras fuentes extra periodísticas que se lo complementen) la <a href="http://www.latercera.com/noticia/nacional/2012/01/680-423598-9-gobierno-responde-a-la-cam-y-descarta-una-campana-en-contra-del-pueblo-mapuche.shtml" target="_blank">certeza de que la CAM</a> estaba detrás del atentado al helicóptero. La pregunta que nadie se hizo es si ese comunicado era verídico. Y, de acuerdo a nuestra investigación, hay muchas dudas de que lo sea.</p>
<div class="citaderecha">Hasta ahora hay muchas preguntas sin respuesta y por cierto, aún es tiempo de formularlas. Por ejemplo, al Gobierno: ¿ustedes tenían información que atribuía actos de violencia a la CAM además del comunicado firmado por los “órganos de resistencia mapuche”?</div>
<p>El tema no es menor, sobre todo hoy que el diario <em>La Tercera</em> ha sido apuntado como un medio que falta a la verdad al difundir una conversación con el  líder de la CAM, preso en Malleco, Héctor Llaitul, que supuestamente el diario no tenía autorización a publicar. Lo que molestó a Llaitul no fue que se filtrara el diálogo en el cual también estuvo presente un periodista de la agencia France Presse. Su enojo estuvo con el <a href="http://diario.latercera.com/2012/01/15/01/contenido/pais/31-97313-9-llaitul-los-incendios-estan-fuera-de-nuestra-linea-de-accion.shtml" target="_blank">quinto párrafo de la crónica</a> y que dice:  «Una cosa es que nos hallamos atribuido una quema de un helicóptero (el 30 de diciembre), pero no por eso nos van a poner como los culpables de un acto criminal. Nada tenemos que ver con Carahue, menos con Quillón, porque está fuera de nuestra línea de acción», dice (Llaitul).</p>
<p>Podría ser que Llaitul no estaba enterado de que había un comunicado que atribuía a la CAM la quema del helicóptero, cuestión que a algunos les cuesta creer. Y no sabemos si cuando supuestamente dijo: “una cosa es que nos hallamos atribuido una quema de un helicóptero”, lo hacía a título de ejemplo genérico y no porque estaba avalando el hecho.</p>
<p>Le preguntamos vía email a Jorge Calbucura, coordinador del Centro de Documentación Mapuche Ñuke Mapu, de dónde había salido el citado comunicado que se atribuía a la CAM y cómo chequeaban ellos que se tratara de una fuente fidedigna. Su respuesta, el día 17 de enero, fue la siguiente: “Como no disponemos de agencias de noticias tipo UPI o similares, tenemos que confiarnos de nuestro sentido común y el factor determinante es la fuente física del origen de la noticia; es decir persona, organización o circunstancias en que se origina el comunicado o noticia. En fin, son varios los criterios a utilizar para determinar la veracidad de la noticia o comunicado. Por sobre todo este procedimiento es parte de un descernimiento subjetivo”.</p>
<p>Más adelante precisa que: “En forma activa se confabula la posibilidad de infiltración y eventual contrabando de comunicados o noticias falsas o falsificadas. Podemos decir que en el 99% logramos detectar los intentos de infiltración de comunicados falsos. Es una práctica que en nuestra contra practican desde hace muchos años los servicios de inteligencia chilenos”.</p>
<p>Por último, Calbucura expresa en el mail que: “En este caso si proviene de alguien de confianza, naturalmente que es un antecedente de garantía. En este caso fue así; y seguramente esa fue la idea de los estrategas de la guerra informática de los servicios de inteligencia chilenos. Es así que el 1% de margen de error se hizo realidad”. Al pedirle que precisara la fuente que él estimaba “de confianza”, el coordinador del Centro de documentación sueco, escribió: “El nivel de confiabilidad lo decidimos sobre la base de quien es el remitente de nuestros comunicados. En este caso el mencionado comunicado fue reenviado desde correo de nuestra fuente de confianza. Ese nombre no te lo puedo dar. Lo que te adjunto es la dirección y fecha de origen del mensaje original, que es el siguiente; <a href="mailto:organosderesistenciamapuchec@gmail.com" target="_blank">organosderesistenciamapuchec@gmail.com</a>”.</p>
<p>Siguiendo la pista escribimos al correo mencionado. Hasta la hora presente no hemos tenido respuesta.</p>
<p>Lo que sí sabemos es que la CAM, al menos aquella que Llaitul como dirigente representa, negó toda participación en los hechos que relata el famoso comunicado. El día 17 de enero lo <a href="http://www.biobiochile.cl/2012/01/17/cam-descarta-vinculo-con-incendios-forestales-jamas-actuamos-poniendo-en-riesgo-a-personas.shtml" target="_blank">desmienten</a>.</p>
<p>Hasta ahora hay muchas preguntas sin respuesta y, por cierto, aún es tiempo de formularlas.</p>
<p>Por ejemplo al Gobierno: ¿ustedes tenían información que atribuía actos de violencia a la CAM además del comunicado firmado por los “órganos de resistencia mapuche”? ¿Cuáles? ¿Por qué el ministro Chadwick cita ese comunicado? ¿Cómo chequean la veracidad de aquéllos?</p>
<p>A la CAM, y específicamente a Héctor Llaitul: ¿usted conocía ese comunicado cuando el periodista del diario <em>La Tercera</em> conversa con usted en la cárcel? Si la CAM “actúa” sólo en territorios determinados, y usted niega su participación en Carahue, ¿qué otros grupos sí se “mueven” allí?</p>
<p>Y a los medios: ¿por qué hay tanto desconocimiento sobre cómo se organizan las distintas facciones mapuches? ¿No es hora ya de especializar a un par de periodistas en un tema que de por sí es relevante para el país?</p>
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		<title>«El Mercurio», los dirigentes de la Confech y la PSU: una segunda lectura</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Andrea Vial]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 05 Sep 2011 00:51:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Confech]]></category>
		<category><![CDATA[El Mercurio]]></category>
		<category><![CDATA[PSU]]></category>
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					<description><![CDATA[El <a title="“El perfil académico de los nueve dirigentes estudiantiles de la Confech”" href="http://www.puroperiodismo.cl/?p=15921">reportaje de <em>El Mercurio</em> sobre los puntajes PSU de los dirigentes de la Confech</a> encendió los ánimos en las redes sociales. Andrea Vial, directora de la Escuela de Periodismo de la UAH, pone la mirada en otro aspecto: hay estudiantes de regular PSU que han logrado articular un discurso coherente que tiene a un país de rodillas y esperanzado en poder cambiar un sistema que discrimina y reproduce la más cruel de las injusticias sociales.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>El <a title="“El perfil académico de los nueve dirigentes estudiantiles de la Confech”" href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=15921">reportaje de <em>El Mercurio</em> sobre los puntajes PSU de los dirigentes de la Confech</a> encendió los ánimos en las redes sociales. Andrea Vial, directora de la Escuela de Periodismo de la UAH, pone la mirada en otro aspecto: hay estudiantes de regular PSU que han logrado articular un discurso coherente que tiene a un país de rodillas y esperanzado en poder cambiar un sistema que discrimina y reproduce la más cruel de las injusticias sociales.</h3>
<div id="attachment_15925" style="width: 610px" class="wp-caption alignnone"><a title="“El perfil académico de los nueve dirigentes estudiantiles de la Confech”" href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=15921"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-15925" class="size-full wp-image-15925" title="David Urrea" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2011/09/David-Urrea.jpg" alt="" width="600" height="322" /></a><p id="caption-attachment-15925" class="wp-caption-text">David Urrea es uno de los dirigentes cuyo puntaje fue publicado en El Mercurio | Captura: El Mercurio</p></div>
<p>El diario <em>El Mercurio</em> publica el domingo 4 de septiembre, en su cuerpo de «Reportajes», los puntajes PSU y parte del historial académico de los principales voceros del movimiento estudiantil. Desde el punto de vista de la elección del tema, a todas luces parece interesante. Es más, si un periodista propone el artículo —indagar en la performance académica de los dirigentes— dudo que su editor le diga que pierde el tiempo. Parte de la discusión sobre el mejoramiento de la calidad de la educación en Chile se refiere a la desventaja con que enfrentan la vida universitaria aquellos jóvenes que provienen de establecimientos municipalizados y subvencionados, precisamente porque los resultados de sus pruebas de selección reflejan la mala instrucción que recibieron. De esta forma, queda instalado que a mejor PSU, mejor preparación para la vida académica. Eso es una verdad difícil de refutar.</p>
<p>Lo que no es verdad —y lo afirmo desde mi experiencia en seguir durante 10 años lo que ocurre con los estudiantes que ingresan a la Universidad en la que trabajo— es que las PSU mediocres, influyan, per se, en una mala trayectoria académica de esos alumnos. Por esta razón, la PSU no es buen predictor cuando se trata de extrapolar el futuro académico de un estudiante que obtuvo solo 500 puntos. Y, si la gran mayoría de los jóvenes chilenos, provenientes de los peores establecimientos de enseñanza media, obtienen resultados menos que regulares en la prueba, dicha prueba es una trampa que solo replica la injusticia e impide rescatar a los potenciales buenos estudiantes. Imagino que esta es la razón por la cual los dirigentes reclaman cuando piden eliminar o intervenir el modelo de postulación a las universidades chilenas.</p>
<blockquote><p>«La información publicada más bien me reafirma que dicha prueba no es garantía de capacidad intelectual ni menos de competencias o habilidades para proponer ideas y acciones de relevancia».</p></blockquote>
<p>Entonces, el artículo del diario es válido. Indaga en una arista directamente ligada a uno de los problemas de la educación superior. ¿Dónde está entonces la crítica de quienes señalan que el reportaje es burdo y tendencioso?  En parte en nuestros prejuicios. Tenemos la idea de que a mayor puntaje PSU, mayor es la inteligencia de quien la rinde. Y simplificando un poco, inferimos que si un joven obtuvo solo 550 puntos, su capacidad intelectual es regular, por ende, <em>El Mercurio</em> habría querido demostrar que estamos en manos de dirigentes poco aptos para proponer o tomar decisiones y que por lo tanto habría que poner ojo a lo que están demandando.</p>
<p>Pero si leemos el artículo dejando de lado nuestros sesgos podríamos concluir justo lo contrario: estudiantes de regular PSU logran articular un discurso coherente que tiene a un país de rodillas y esperanzado en poder cambiar un sistema que a todas luces discrimina y reproduce la más cruel de las injusticias sociales.  ¿Tan tontorrones son? ¿Era la PSU la única medida de la capacidad para convocar, liderar y proponer cambios profundos y radicales? La inteligencia, ¿solo se mide por la destreza para responder un conjunto de preguntas de matemáticas y lenguaje?</p>
<p>Lo que ocurre es que muchos lectores parten de la base que el diario actuó con un afán insidioso y desde allí analizan la pertinencia del tema del artículo.</p>
<p>Me quedo con la otra mirada, saber cómo les fue a los dirigentes estudiantiles en la PSU no solo me parece atinado: la información publicada más bien me reafirma que dicha prueba no es garantía de capacidad intelectual ni menos de competencias o habilidades para proponer ideas y acciones de relevancia.</p>
<p>Si el diario buscaba una segunda intención con el artículo es algo que no podemos despejar, pero eso no implica que la idea de hacerlo sea errónea. Tampoco es equivocado preguntarse qué habría pasado si en la investigación descubre que todos los dirigentes obtuvieron más de 700 puntos en su PSU. ¿Lo habría publicado? Yo pienso que sí.</p>
<div class="cita"><a title="“Líderes” tuiteros y los puntajes PSU Confech en El Mercurio" href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=15946">Lee un Storify</a> que recoge las opiniones en Twitter sobre el artículo de El Mercurio.</div>
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		<title>¿Por qué queremos ver las fotografías de Osama bin Laden muerto? El debate desde una perspectiva periodística</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/%c2%bfpor-que-queremos-ver-las-fotografias-de-osama-bin-laden-muerto-el-debate-desde-una-perspectiva-periodistica/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Andrea Vial]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 06 May 2011 20:16:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Al Qaeda]]></category>
		<category><![CDATA[Cristián Boffil]]></category>
		<category><![CDATA[Osama bin Laden]]></category>
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					<description><![CDATA[¿Qué sucedería si, pese a la negativa del presidente Obama, las fotos del cadáver de Osama bin Laden son filtradas? ¿Cómo actuarán los medios, los periodistas? ¿Qué reflexiones primarán en la toma de decisiones? ¿Qué precauciones tomarán? Tres profesionales entregan su pauta editorial sobre este tema.
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>A casi una década de los atentados del 11 de septiembre, Estados Unidos ubicó y eliminó a Osama bin Laden, líder de Al Qaeda. Hoy la organización terrorista confirmó la muerte del hombre más buscado del mundo. Pese a ello, una parte de la opinión pública mantiene dudas de su fatal destino y ha exigido pruebas concretas, específicamente fotografías, demanda que no fue acogida por el presidente Obama.</h3>
<p>¿Qué sucedería si, pese a esta negativa, las fotos del cadáver de Osama bin Laden son filtradas? ¿Cómo actuarán los medios, los periodistas? ¿Qué reflexiones primarán en la toma de decisiones? ¿Qué precauciones tomarán? ¿Por qué nos importa este tema?</p>
<p><strong><em>Puroperiodismo </em></strong>indagó en los criterios editoriales que utilizarían tres profesionales: Cristián Bofill, director de <em>La Tercera</em>; Steffen Burkhardt, profesor alemán especialista en escándalos mediáticos; y Anthony Fargo, periodista estadounidense experto en ética y fuentes confidenciales. Estas son sus respuestas para un tema árido y polémico.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td style="text-align: left;" valign="top" width="130"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-12981" title="Cristián Bofill" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2011/05/bofill.jpg" alt="Cristián Bofill" width="170" height="170" /><strong>Cristián Bofill<br />
</strong>Director diario <em>La Tercera</em></td>
<td style="text-align: left;" valign="top" width="19"></td>
<td style="text-align: justify;" valign="top" width="455">
<h3><span style="color: #800000;">«Creo que se ha sobrevalorado el peso de las fotografías de Bin Laden muerto»</span></h3>
<p><strong>—¿Usted cree que el gobierno estadounidense debe mostrar las fotos del cadáver de Osama bin Laden? ¿Por qué?</strong><br />
Lo que los periodistas deben buscar es obtener toda la información posible para saber lo que pasó con Bin Laden. Las fotografías son un instrumento para eso, pero están muy lejos de ser el principal. El gobierno norteamericano no tiene ninguna obligación de entregar la fotografía, ni legal ni ética. A lo que sí está obligado todo gobierno democrático es a entregar versiones satisfactorias y fidedignas sobre un operativo de tanta relevancia. El papel de la prensa es chequear su veracidad y tratar de llenar los enormes vacíos de información que siempre dejan las versiones oficiales.</p>
<p><strong>—Si usted tuviera las fotos en su escritorio, ¿qué criterios utilizaría para decidir su publicación? Si decide publicar, ¿qué otros elementos consideraría? </strong><br />
Por principio, no soy favorable a la publicación de fotos muy truculentas, como seguramente serán las de Bin Laden muerto. Pero en este caso creo que se justificaría su publicación. Se trata de un tema demasiado relevante y lo que un medio no puede hacer nunca es pelear contra una noticia de gran envergadura. El destaque que le daría dependería de su nivel de truculencia. En caso de que esta fuera extrema, trataría de mostrarla parcialmente y no descartaría incluso describirla por medio de una infografía o ilustración.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>—¿Por qué cree que hay tanto interés en este tema?</strong><br />
Creo que se ha sobrevalorado el peso de las fotografías de Bin Laden muerto, pero no se puede negar que sería una prueba documental importante y que hay una cuota importante de morbo puro y simple.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></td>
</tr>
<tr>
<td style="text-align: left;" valign="top" width="130"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-12979" title="Steffen Burkhardt" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2011/05/Steffen.jpg" width="170" height="170" /><strong>Steffen Burkhardt</strong><br />
Profesor Escuela de Periodismo Universidad de Hamburgo, Alemania</p>
<p><small>Entrevista:<br />
<a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=10717"><em>Siegfried Weischenberg y Steffen Burkhardt: la mirada alemana del periodismo global</em></a></small><br />
<strong> </strong></td>
<td valign="top" width="19"></td>
<td valign="top" width="455">
<h3><span style="color: #800000;">“Quien publique las fotos se convertirá en un secuaz de la propaganda gubernamental de los Estados Unidos”</span></h3>
<p><strong>—¿Cree que el gobierno estadounidense debe publicar las fotos? ¿Por qué?</strong><br />
Éticamente, no. En lugar de eso, el gobierno estadounidense debe probar por qué fue a un país extranjero y mató a un hombre. El asesino es asesino. No sabemos aún si hubo razones para matar. No sabemos aún por qué Osama bin Laden no tuvo la oportunidad de someterse a un juicio justo en una corte internacional. Desafortunadamente, el gobierno estadounidense no se comporta de un modo más ético que los terroristas, debido a que no usó el sistema legal para castigar a Osama bin Laden. Eso es el medieval “ojo por ojo”. La publicación de las fotos sigue esa lógica. Es propaganda populista y profundizará los conflictos entre oriente y occidente.</p>
<p><strong>—Si tuviera las fotos en su escritorio como editor, ¿qué criterios usaría para decidir dónde y cómo publicar?</strong><br />
Decidiría no publicar las fotos de Osama bin Laden muerto. En Alemania tenemos el principio ético de no publicar cadáveres. El periodista que publique las fotos fallará en los principios éticos y se convertirá en un secuaz de la propaganda gubernamental de los Estados Unidos. Sería más funcional mantener los principios éticos del periodismo antes que convertirse en parte de la histeria masiva.</p>
<p><strong>—¿Por qué nos preocupa tanto este tema? </strong><br />
Nos preocupa porque el periodismo pierde su integridad si los periodistas pierden su distancia con la política gubernamental. Los periodistas deberían reportear críticamente cómo el gobierno actúa en vez de glorificar el comportamiento no autorizado de los líderes políticos. Esa es la diferencia entre periodismo en democracia y periodismo en dictaduras. Me da pena ver a muchos periodistas que ya no les importa esa diferencia. No entienden por qué nos preocupa tanto este asunto, porque las fotos se venden bien, por supuesto. Pero no es trabajo de periodistas vender con la publicación de fotos anti éticas. Eso es gerencia de medios o gerencia de noticias, pero no periodismo.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></td>
</tr>
<tr>
<td style="text-align: left;" valign="top" width="130"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-12983" title="Anthony Fargo" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2011/05/Anthony-Fargo.jpg" alt="Anthony Fargo" width="170" height="170" /><strong>Anthony Fargo</strong><br />
Profesor asociado Escuela de Periodismo Universidad de Indiana, Estados Unidos</p>
<p><small>Video:<br />
<em><a href="https://www.puroperiodismo.cl/?p=12675">«Los medios no son libres de ser escrutados»</a></em></small></p>
<p>&nbsp;</td>
<td valign="top" width="19"></td>
<td valign="top" width="455">
<h3><span style="color: #800000;">“La mayoría de las organizaciones de noticias en los Estados Unidos cumple con una norma ética de no publicar fotos de cadáveres”</span></h3>
<p>Hay una serie de factores a considerar si la foto es liberada o “filtrada”:</p>
<p>1. ¿Qué tan real es la amenaza de que la publicación de la fotografía gatillará represalias de extremistas o terroristas, ya sea hacia el medio de comunicación o hacia el país? (Estoy pensando en la reacción cuando los medios daneses publicaron caricaturas del profeta Mahoma que muchos musulmanes encontraron ofensivas; ¿sería posible una reacción similar?)</p>
<p>2. ¿Tiene valor suficiente la publicación de la o las fotos para justificar el mostrar una imagen potencialmente perturbadora al público?</p>
<p>3. Si el presidente Obama persiste en su decisión de no liberar la o las fotos, el único modo en que será publicadas será si alguien las filtra a la prensa. Si son publicadas, lo más probable es que el Gobierno inicie una investigación para saber quién las obtuvo y las liberó. ¿Está dispuesto el medio de comunicación a incurrir en los costos legales de batallar una citación que exija el nombre de la fuente? Y está esa persona que recibió las fotos, ¿está dispuesta a ir a la cárcel o enfrentar grandes multas por desacato a la justicia si se le ordena identificar a su fuente y se niega?</p>
<p>4. Relacionado con la pregunta anterior: ¿el medio de comunicación ha hecho todo lo necesario para explicarle a la fuente las posibles consecuencias de la filtración?</p>
<p>5. Una vez que las fotos son publicadas, lo más probable es que terminen en internet, lo que podría generar la indeseada consecuencia de alcanzar más gente de lo que se lograría en prensa o televisión. ¿Los medios de comunicación están preparados para lidiar con la reacción mundial si las fotos son “viralizadas” y llevan a una agitación y violencia generalizadas?</p>
<p>Esos son mis pensamientos iniciales. No estoy sugiriendo que sea incorrecto publicar la o las fotos; sólo digo que la decisión de hacerlo requiere una reflexión cuidadosa. La mayoría de las organizaciones de noticias en los Estados Unidos cumple con una norma ética de no publicar fotos de cadáveres, porque muchos lectores/espectadores encuentran esas publicaciones ofensivas, así que hacer una excepción en este caso requiere una decisión muy meditada, sobre todo con la preocupación de que dicha publicación es probable que cause una reacción violenta entre algunos musulmanes.<strong> </strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
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			</item>
		<item>
		<title>Presentación libro «El mejor periodismo chileno 2010»</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/presentacion-libro-el-mejor-periodismo-chileno-2010/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Andrea Vial]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 30 Apr 2011 15:21:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>
		<category><![CDATA[ppe2010]]></category>
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					<description><![CDATA[A continuación publicamos la presentación del libro <em>El mejor periodismo chileno 2010</em> que compila los trabajos ganadores y finalistas del Premio Periodismo de Excelencia, reconocimiento que entrega la Escuela de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado desde el año 2003.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>A continuación publicamos la presentación del libro <em>El mejor periodismo chileno 2010</em> que compila los trabajos ganadores y finalistas del Premio Periodismo de Excelencia, reconocimiento que entrega la Escuela de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado desde el año 2003.</h3>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-12810" title="Ceremonia PPE2010" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2011/04/Ceremonia-PPE2010.jpg" alt="Ceremonia PPE2010" width="600" height="322" /><br />
<small><span style="color: #808080;"><em>Arcadi Espada, Andrea Vial, Juan Andrés Guzmán y Fernando Montes SJ, en la ceremonia de premiación</em> | Foto:</span> <a href="http://www.uahurtado.cl/noticias_cen.asp?id_noticia=1115" target="_blank">UAH</a></small></p>
<p>Si tuviéramos que elegir adjetivos para definir el 2010, podríamos optar dentro de un rango que va desde &#8216;trágico&#8217; hasta &#8216;sorprendente&#8217;. Pero también fue emotivo, singular y dramático. El año del bicentenario bien pudo ser una seguidilla de conmemoraciones que resaltaran los valores de la república, y con más o menos entusiasmo, hubiéramos llegado a diciembre con un par de nuevos monumentos y la promesa de cumplir con aquellos valores patrios que supuestamente nos inspiran. En el guión nacional, ese era el libreto previsto. Pero la narración se fue por otro lado: terremotos, huelgas de hambre, cambios de coalición de gobierno, mineros enterrados y desenterrados, incendios, abusos sexuales, maremotos, dignas actuaciones deportivas y peleas de camarín. De lo más bajo a lo más noble. Todo lo que nos enaltece y aquello que nos derrumba.</p>
<p>En doce meses de sobresaltos, lo mucho que nos ocurrió demuestra mejor que ninguna inauguración, texto histórico o cinta cortada, lo que somos como pueblo. Y el periodismo estuvo ahí para contar eso que nos pasó. Tal vez no lo hizo con la acuciosidad que debió: de hecho, no hay ningún texto referido a la huelga de hambre de los comuneros mapuches en esta selección. Y no lo hay porque simplemente el tema no se cubrió con la dedicación que merecía.</p>
<p>Los trabajos finalistas y ganadores son de gran calidad periodística y, sobre todo, de relevancia informativa. No exageramos al afirmar que el libro que recopila los mejores trabajos presentados al Premio Periodismo de Excelencia 2010 tiene un pedazo de ese Chile de no ficción que a ratos nos incomoda pero que también es capaz de enternecernos.</p>
<p>Desde los distintos géneros: columna, reportaje, crónica o entrevista se suceden narraciones que hablan de terror, como la excepcional crónica de Juan Andrés Guzmán «La ola maldita»; de remezones institucionales en el reportaje «Los secretos del imperio financiero que controla el sacerdote Fernando Karadima», de Mónica González, Juan Andrés Guzmán y Gustavo Villarubia; textos más políticos como la columna que perfila al presidente de la república, «Piñera <em>Way</em>«, de Eugenio Tironi y que en la definición de <a href="https://www.puroperiodismo.cl/?page_id=11854" target="_blank">Arcadi Espada</a> se trata de una «pieza clásica, de una gran estilización»; o la peculiar entrevista al ministro del interior «Los 100 de Hinzpeter», de Alberto Fuguet. Se trata de buenas plumas, investigaciones crudas y reveladoras, emoción, ironía, cuestionarios incómodos, argumentación sólida. Toda aquella madera de la que se hace el buen periodismo está presente en esta octava versión del PPE. Por lo mismo, si queremos recordar y atesorar nuestros trapos más privados, aquellos que se ensucian y se lavan en nuestra tierra, aquí hay un excelente material.</p>
<table border="0" cellspacing="15" cellpadding="0" bgcolor="cccccc">
<tbody>
<tr>
<td width="165" valign="top"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-12814" title="El mejor periodismo chileno 2010" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2011/04/El-mejor-periodismo-chileno-20101-198x300.png" alt="El mejor periodismo chileno 2010" width="198" height="300" /></a></td>
<td width="430" valign="top"><strong><span style="color: #800000;">EL MEJOR PERIODISMO CHILENO 2010</span></strong><br />
<em> Premio Periodismo de Excelencia 2010</em></p>
<p>Ediciones Universidad Alberto Hurtado<br />
300 páginas<br />
2011</p>
<p><strong>Autores</strong>: Juan Andrés Guzmán, Alberto Fuguet, Andrea Palet, Ascanio Cavallo, Javier Ortega, Paula Coddou, Carlos Peña, Paulo Inostroza, Rodrigo Fluxá, Mónica González, Carlos Vergara, Claudio Pizarro, Francisco Torrealba, Alejandra Carmona, Marcelo Córdova, Andrew Chernin, Jorge Rojas, Eurgenio Tironi, Álvaro Bisama, Leonardo Sanhueza, Gazi Jalil, Tania Opazo, Rodrigo Ramos, Juan Pablo Figueroa, Ivonne Toro, Gregorio Riquelme, Gustavo Villarubia</p>
<p><strong>El libro se encuentra disponible en librerías y en la Escuela de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado (<a href="https://www.puroperiodismo.cl/?page_id=5142" target="_blank">ver ubicación</a>). Su valor es $12.000.</strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<h4><span style="color: #800000;"><strong>TRABAJOS PREMIADOS</strong></span></h4>
<p><strong>PREMIO PERIODISMO DE EXCELENCIA 2010<br />
</strong> «La ola maldita», de Juan Andrés Guzmán (<em>Paula</em>)</p>
<p><strong>PREMIO CATEGORÍA ENTREVISTA O PERFIL<br />
</strong>«Los 100 de Hinzpeter», de Alberto Fuguet (<em>Qué Pasa</em>)</p>
<p><strong>PREMIO CATEGORÍA REPORTAJE</strong><br />
«Los secretos del imperio financiero que controla el sacerdote Fernando Karadima», Mónica González, Juan Andrés Guzmán y Gustavo Villarubia (<em>Ciper</em>)</p>
<p><strong>PREMIO CATEGORÍA OPINIÓN</strong><br />
«Piñera way», Eugenio Tironi (<em>El Mercurio</em>)</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Secretismo y transparencia: el manifiesto de William Langewiesche</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/secretismo-y-transparencia-el-manifiesto-de-william-langewiesche/</link>
					<comments>https://www.puroperiodismo.cl/secretismo-y-transparencia-el-manifiesto-de-william-langewiesche/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Andrea Vial]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 22 Apr 2011 19:34:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[secreto]]></category>
		<category><![CDATA[transparencia]]></category>
		<category><![CDATA[WikiLeaks]]></category>
		<category><![CDATA[William Langewiesche]]></category>
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					<description><![CDATA[En el siguiente monólogo, el corresponsal internacional de <em>Vanity Fair</em> se explaya sobre el secretismo y la filtración de información reservada, habla sobre el porvenir de Julian Assange y explica cómo el periodismo batalla para correr el velo de oscuridad que las burocracias han tejido sobre sus procedimientos.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>En el siguiente monólogo con <em>Puroperiodismo</em>, el <a href="http://www.vanityfair.com/contributors/william-langewiesche" target="_blank">corresponsal internacional de <em>Vanity Fair</em></a> se explaya sobre las filtraciones de información reservada, habla sobre el porvenir de Julian Assange y explica cómo el periodismo batalla constantemente para correr el velo de oscuridad que las burocracias y los “verdaderos creyentes” han tejido sobre sus procedimientos.</h3>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-11711" title="William Langewiesche" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2011/04/William-Langewiesche-1.jpg" alt="William Langewiesche" width="600" height="322" /><br />
<small><span style="color: #808080;"><em>El 2009, Langewiesche visitó Chile para la entrega del Premio Periodismo de Excelencia</em> | Foto:</span> <a href="http://periodismo.uahurtado.cl/" target="_blank">Escuela de Periodismo UAH</a></small></p>
<h4><strong><span style="color: #800000;">“LAS GRANDES POTENCIAS HAN HECHO HINCAPIÉ CADA VEZ MÁS EN EL SECRETO”</span></strong></h4>
<p>» Hay una lucha entre la transparencia y el secretismo en la sociedad. Sabemos que todas las burocracias —corporativas o gubernamentales, relacionadas con asuntos civiles o militares— quieren operar más allá de la vista de los extraños Es natural, todos lo hacen. Y hay razones para que se entienda que eso se relaciona con mantener el trabajo y así mitigar los riesgos políticos: “cubrirse el culo”. Sabemos que esto es así para todas las burocracias. Mi trabajo es tratar de comprender y publicar con la mayor sinceridad posible cómo funciona el mundo. Esto es para dar a conocer, para ir más allá de las barreras del secreto. La mayoría de los secretos no son secretos malvados. Son secretos mundanos, banales. Y nuestro trabajo es ir más allá de eso.</p>
<p>» Como observador de este tema en particular tengo conocimiento de los prejuicios contra el secreto. Es cierto que un cierto grado de confidencialidad, especialmente cuando se trata de asuntos públicos y militares, es necesario para el funcionamiento de cualquier burocracia. Tienes que tener secretos, no se puede hacer todo en público. No es que no deba haber secretos, eso es un extremo, un punto de vista radical. Pero hay una lucha y es necesaria.</p>
<p>» El problema es que en los últimos años —hablaré sólo de los Estados Unidos, pero sobre todo desde la introducción de las armas nucleares para poner fin a la Segunda Guerra Mundial—, esa lucha por un secretismo profundo condujo al crecimiento de una burocracia muy poderosa de seguridad nacional en los Estados Unidos, en el mundo, en Rusia y otros países. Las grandes potencias han hecho hincapié cada vez más en el secreto, han creado el mecanismo para posibilitar el secreto, han hecho que sea muy fácil clasificar información como secreta, y esto es un crecimiento histórico en los últimos cincuenta años. La tecnología ha sido parte de esa historia; ha sido a la vez la razón para el secreto y es desarrollada para el secretismo. Mi trabajo consiste en penetrar ese secreto.</p>
<p>» ¿Cuál es el problema con el secreto? ¿Qué hay de malo en el secretismo? Bueno, lo evidente es que el secreto esconde del conocimiento público el funcionamiento del Gobierno y las decisiones políticas y operativas. Y eso es antidemocrático. Debemos ser capaces de ver a nuestros agentes, a nuestros empleados o a nuestros líderes políticos, los que elegimos en democracia, debemos ser capaces de juzgar el mundo en el que operan a nombre nuestro, y no sólo sobre la base de sus garantías o sus sumatorias. Es crucial, e incluso el más obstinado burócrata del secreto admitiría aquello. La pregunta es: ¿cuáles son los límites?</p>
<h4><span style="color: #800000;"><strong>“EL SECRETISMO ESTÁ COMPARTIMENTADO: UN SECRETO SOBRE UN SECRETO DENTRO DE UN SECRETO”</strong></span></h4>
<p>» El otro problema con el secretismo, que es más corrosivo aún y no se ha reconocido lo suficiente, es el efecto del secreto sobre los que hacen los secretos, sobre quien declaró que las cosas sean secretas. Cuando la información se declara secreta adquiere una fuerza especial que todos podemos reconocer, una validez, algo que parece tener mayor credibilidad si es secreto a si no lo es. El mismo acto de clasificación de información añade una validez artificial a la información; sin embargo, si la información es mala puede parecer que es buena sólo porque es secreta.</p>
<p>» Junto con eso está el hecho de que gran parte de la información secreta importante proviene de las observaciones de alguien. Ese alguien puede ser la persona que realmente la está clasificando como secreta, pero es más probable que esté recibiendo la información de otra persona: la fuente. Cuando los periodistas hacemos nuestro trabajo, hacemos lo contrario del secretismo, estamos en el negocio de la publicidad de la información. Nosotros decimos cuáles son nuestras fuentes. Eso no ocurre cuando se trata de información secreta. Por razones internas y válidas dentro de la lógica del secreto, hay una fuerte aversión a revelar las fuentes. Por lo tanto, la información que es secreta normalmente viene con una pátina artificial y de legitimidad y de poder de corrección; también viene con un nivel de oscuridad, que significa que aquellos que consumen esa información secreta no saben bien cuáles son las fuentes, porque el secretismo está compartimentado: un secreto sobre un secreto dentro de un secreto.</p>
<p>» Incluso en el caso de la burocracia sofisticada, el problema es que se vuelve extraordinariamente difícil distinguir la información buena de la mala. Y los que deciden se convierten en víctimas del secretismo. Este es un gran problema. Están actuando con esta asociación doblemente negativa de contar con información que es legitimada artificialmente por el secreto que le da más poder, y la implicación de la exactitud y validez por el mero hecho de ser secreta, combinado con una extraordinaria falta de comprensión del contexto de donde la información viene.</p>
<h4><strong><span style="color: #800000;">LOS VERDADEROS CREYENTES: «CUANDO SE TRATA DE LIDIAR CON EL CAOS DEL MUNDO, ES MUY RARO QUE TOMEN BUENAS DECISIONES»</span></strong></h4>
<p>» Ahora se pone eso en manos de los ingenuos y en las manos de los verdaderos creyentes, las personas en el gobierno y en especial las que asumen posiciones de alto poder en las democracias. Son todos verdaderos creyentes. ¿Crees que Obama no es un verdadero creyente? ¡Por supuesto que es un verdadero creyente! Estas personas realmente creen que el caos en la costa de Somalia, la piratería, es una grave amenaza para el orden mundial. Ellos realmente lo creen. No es que están pretendiendo por razones malas o porque quieren el petróleo: realmente creen esto, porque son verdaderos creyentes.</p>
<p>» Tenemos a los verdaderos creyentes consumiendo información con la pátina artificial del secreto, de la legitimidad, sin conocer las fuentes, cuán pedestres son esas fuentes. Es una receta para el desastre, y nosotros vemos el desastre. No es una cosa teórica, no soy un académico. Soy un norteamericano, viví tres años de uno de esos desastres en Irak, el ejemplo inmediato de esto. Pero lo estamos viendo en Somalia, en Afganistán, en Europa.</p>
<p>»Cuando se trata de lidiar con el caos del mundo, con el cambio, con la guerra, es muy raro que tomen buenas decisiones, al menos en Estados Unidos. Si Chile fuera un país poderoso, Chile tendría el mismo problema. Chile tiene una enorme ventaja de no ser potente, es una gran cosa. Al igual que Europa. Los países pequeños de Europa tienen una enorme ventaja de no ser de gran alcance, les permite pensar más claramente. ¿Por qué la Unión Europea está en contra de ir a Irak? No porque sean intrínsecamente más inteligentes que los estadounidenses, sino porque están funcionando sin energía y sin todos estos equipaje de seguridad.</p>
<p>» ¿Por qué todas estas personas realmente creen en los Estados Unidos? No estoy hablando acerca de los destinatarios de la propaganda, la gente que ve <em>Fox News</em>. Estoy hablando de los líderes políticos con acceso a información secreta. ¿Por qué creen verdaderamente que había armas de destrucción masiva en Irak? ¿Por qué creen verdaderamente que el pueblo iraquí los iba a saludar con flores? ¿Por qué creen que pueden llevar la democracia a Oriente Medio? ¿Por qué creen que el pueblo afgano quiere derechos para la mujer? Ellos realmente creen esto. ¿Por qué?</p>
<p>»Lo que tienen que hacer es leer <em>The New York Times</em>, leer tanto como nosotros los periodistas, las mejores fuentes de información para quienes están en el poder. Pero nosotros no la empaquetamos, no la llamamos “secreta”, no viene con la pátina artificial. Por cierto, nos odian por entrometernos en sus espacios, por asustarlos cuando meten la pata, por amenazar su pomposidad y la pretensión de poder, la pompa del poder. No sólo no les damos esa cosa encantadora llamada información secreta. También les proporcionamos el ‘lío de la calle’, el escepticismo de la calle. Desprecian el periodismo por razones que entendemos bien.</p>
<h4><span style="color: #800000;"><strong>«ASSANGE PUEDE DEMOSTRAR SER UN REVOLUCIONARIO, PERO NO CREO QUE LO HARÁ, PORQUE CREO QUE NO HABRÁ REVOLUCIÓN»</strong></span></h4>
<p>» Es una lucha eterna. Ahora viene un tipo como Assange, que no es periodista, sino que está por dejar de lado las barreras, por tratar de penetrar la oscuridad que rodea a esta toma de decisiones y percepciones del mundo. Eso es, no es un periodista, sino un creador, no un periodista, sino un verdadero excéntrico, y un computín, aprovechando el anonimato disponible para aquellos que quieren pasar la información que los gobiernos no quieren revelar.</p>
<p>» Él no está revelando la realidad; él se está enfrentando al secretismo. Es una cosa diferente. Si quieres saber acerca de la realidad, lee <em>The New York Times</em> y otros buenos periódicos británicos, franceses, americanos. Los periódicos que tienen el dinero para ser independientes de partidos políticos e ideologías extremas. La información está disponible, lee <em>The Economist</em>, que en sí es ideológico, pero en términos de reporteo de noticias es bastante bueno. Tendrás una mejor idea de lo que está pasando en el mundo y la naturaleza del mundo en el que tus acciones tienen lugar.</p>
<p>» Y eso es Assange, un activista. Y está haciendo al mundo un gran servicio e incluso puede demostrar ser un revolucionario, pero no creo que lo hará, porque creo que no habrá revolución. Y aunque puede ser personalmente raro y no la clase de persona en que se puede confiar, a quién le importa, a quién le importa cómo vive, incluso lo que piensa. Lo que importa es la estructura del aparato que creó. Es una gran cosa. Él es un australiano, que viaja por el mundo&#8230; por supuesto, la gente lo odia. Sabemos que odian también a los periodistas.</p>
<p>» La única cosa que realmente me asombró en Irak&#8230; de alguna manera en el pasado, en el tiempo de la época colonial británica, se produjo un sentimiento o presunción. Antes de la Primera Guerra Mundial, cuando viajaban por el mundo los británicos comunes se sentían intrínsecamente superiores, obviamente, pero más allá de eso: se sentían protegidos por su gobierno.</p>
<p>» ¿Ahora? De ninguna manera. La gente piensa que si eres americano en un lugar como Irak, el gobierno te va a proteger. ¡Mentira si eres periodista! El Gobierno está preocupado por proteger a los funcionarios gubernamentales y a sus contratistas, pero a menudo tuve la sensación de que les daba lo mismo ver a un periodista baleado. No es sólo una sensación general que tengo, es muy físico. Las defensas de la Zona Verde fueron expuestas, y no estoy diciendo que estaban haciendo eso intencionalmente porque querían que los periodistas murieran, pero ciertamente les importaba un comino. Estas personas odian a los periodistas, y realmente odian a Assange.</p>
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		<item>
		<title>Fernando Montes SJ y el caso Karadima: “El perdón jamás va a suplir la justicia”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Andrea Vial]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 24 Mar 2011 22:59:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando Karadima]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando Montes]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia]]></category>
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					<description><![CDATA[El rector de la Universidad Alberto Hurtado no está al margen de las repercusiones generadas por James Hamilton, y considera que lo sucedido en el programa “Tolerancia Cero” es fundamental: “Esa entrevista nos ayuda a ir al fondo de la verdad y corregir las cosas que hay que corregir”, asegura.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>El rector de la Universidad Alberto Hurtado no está al margen de las repercusiones generadas por James Hamilton, y considera que lo sucedido en el programa “Tolerancia Cero” es fundamental: “Esa entrevista nos ayuda a ir al fondo de la verdad y corregir las cosas que hay que corregir”, asegura*.</h3>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-11311" title="Padre Fernando Montes sj" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2011/03/Padre-Fernando-Montes.jpg" alt="Padre Fernando Montes sj" width="600" height="322" /><br />
<small><span style="color: #808080;"><em> «Me da miedo que nos centremos en Karadima y no vayamos a la raíz que permitió todo esto», dice Montes</em> | Foto:</span> <a href="http://www.uah.cl" target="_blank">UAH</a></small></p>
<p style="text-align: left;">El testimonio de James Hamilton la noche del domingo 20 de marzo <a href="http://www.chilevision.cl/home/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=348105&amp;Itemid=2147">en el programa “Tolerancia Cero”</a> se tiene que ver. No se puede contar. Y el impacto no estuvo en los detalles de los abusos que sufrió una de las víctimas del sacerdote Fernando Karadima, eso lo conocimos hace un año en “Informe Especial”. Lo que dejó pasmados a televidentes y panelistas fue la soltura, el modo articulado y la tranquilidad con que Hamilton comentó otros hechos, involucró a otras autoridades eclesiásticas y reaccionó a las pocas preguntas que se le formularon. El antes y el después estará, entonces, en la libertad para decir las cosas por su nombre en un medio que se plaga de eufemismos cuando debe referirse a todo lo que no es farándula. Si a la jerarquía de la Iglesia Católica chilena le gusta hablar en difícil y la mayoría de las veces se necesita interpretarla, lo que hizo Hamilton fue eliminar los filtros y decir sin más lo que él piensa.</p>
<p>En este contexto, radio <em>Cooperativa</em> llamó a la mañana siguiente al padre Fernando Montes SJ, rector de la Universidad Alberto Hurtado, quien hasta esa hora no había visto la entrevista. “Yo les expliqué que no la vi, y me dijeron: le vamos a pasar algunos párrafos”, recuerda el sacerdote jesuita. “Yo reaccioné a trocitos de la grabación, no a la visión de conjunto. Escuché cuando decía que el cardenal era un criminal y que la iglesia estaba llena de homosexuales, las partes más impactantes”.</p>
<p><strong>—Y cuando ve la entrevista entera, qué le pasó, ¿le creyó a Hamilton?</strong><br />
Bueno sí, yo le creí, hace tiempo que yo le he creído. Además, está el veredicto del Vaticano. Y no solo porque venga del Vaticano sino porque normalmente no se va a tomar una decisión de esa envergadura si no hay pruebas sumamente serias. Entonces, en lo fundamental se reprodujo lo que yo he tenido como política, y eso basándome en Jesucristo, primero las víctimas. Escucharlas aunque no se expresen como a mi me gustaría, no puedo descalificar por eso sino ir al fondo de la verdad que dicen. Y en ese sentido yo creo que esa entrevista nos ayuda a ir al fondo de la verdad y corregir las cosas que hay que corregir. Porque todos —por oídas— hemos estado involucrados en situaciones y esto nos abre los ojos más y más. Y nos permite volver al evangelio de Jesús, que se preocupa de las víctimas y libera a la gente. Y eso puede ser providencial para la Iglesia para que verdaderamente miremos las cosas de frente.</p>
<p><strong>—En ese sentido, ¿esta entrevista es una especie de punto de quiebre?</strong><br />
Es la situación. No esta entrevista, porque también esto está ligado al juicio del Vaticano, está ligado a las medidas que ha tomado monseñor Ezzati, que en cierta manera ha sido un respiro para la Iglesia, ojalá que no lo olvidemos y le demos la oportunidad para que haga un esfuerzo de recuperación profunda, que es lo que necesitamos.</p>
<p><strong>—Pero usted apareció defendiendo a monseñor Errázuriz. El titular de varios medios en línea era: “Montes defiende a Errázuriz…”</strong><br />
En eso hay que tener mucho cuidado, no quedarse solo con los titulares de la prensa. Llamé a un director de medios para decirle: te pido por favor que escuches completa mi intervención en radio <em>Cooperativa</em>. Qué dije de frente y fundamentalmente: tal vez yo no hubiera usado las palabras que James Hamilton utilizó, pero el fondo yo lo tengo que escuchar, porque él está hablando de una rabia justificada, de una herida producida por nosotros, tenemos que escucharlo, no puedo descalificar su testimonio porque haya usado palabras que yo —tal vez— no hubiera usado. Eso es lo que yo primariamente dije. Segundo, esto nos ayuda a descomprimir un sistema que permite estas conductas, el mismo Vaticano ha hecho esfuerzos para que se descomprima, dio instrucciones, pero ni siquiera hemos cumplido bien esas instrucciones. Un sistema que entiende mal el respeto a las personas, entiende mal la protección a la institución y es muy ineficaz jurídicamente. Hay casos sobre juicios eclesiásticos de matrimonios que se han demorado años, y eso es negar justicia. Entonces yo dije, todos, todos de alguna manera estábamos metidos en ese sistema y esto nos ayuda a mirar y actuar de frente. En otras palabras, frente a monseñor Errázuriz, yo no tengo los datos para decir que él haya querido sistemáticamente ocultar, negar, sé lo que él ha dicho, que no les creyó primero a las víctimas y que se arrepiente de eso. De lo demás no tengo información. Tengo datos de que hay un sistema en la Iglesia que, a Dios gracias, está cambiando en el mismo Vaticano, y que dará pie para que cambie aquí.</p>
<h4><strong><span style="color: #800000;">“EL PERDÓN ES UN CAMINO DE RECONSTRUCCIÓN SOCIAL”</span></strong></h4>
<p><strong></strong><strong>—¿Y cree que la jerarquía de la Iglesia Católica, frente a esto último, está tan consciente y clara como lo está usted?</strong><br />
Tengo la intuición que monseñor Ezzati lo está. A él lo han elegido presidente de la Conferencia Episcopal y le han dado el cargo de arzobispo de Santiago. Espero que sea un hombre que se sienta libre, muy fiel a las instrucciones que ha recibido del Vaticano y por ello nos permita a todos encarar esto. Tengo la sensación de que es un hombre que tiene las cosas bastante claras. Esa es mi impresión. Su misma llamada a las víctimas, la manera cómo las trató, ellos dicen que es otro estilo al que habían conocido durante años.</p>
<p><strong>¿Ustedes hablan con toda libertad de estos temas? No le digo solo al interior de la Compañía de Jesús…</strong><br />
Yo tengo el peligro de tratar de matizar, y cuando ocurren cosas de esta envergadura la gente no quiere muchos matices, quiere que sea en blanco y negro. Pero si hay algo que he tenido en mi vida, es atreverme a decir la verdad aun a costa de mi propia fama y por lo tanto me siento sumamente libre. Creo que eso me ha dado cierta autoridad porque no quiero ni defenderme yo, ni defender a la institución, pero tampoco me gusta hablar las cosas sin los matices que la prudencia, la verdad y el respeto a las personas exige.</p>
<p><strong>¿Cómo se aborda este tema con el resto de los creyentes? Porque siempre hablamos de “iglesia” como sinónimo de jerarquía.</strong><br />
Dos cosas. Primero, para quien vive el evangelio, el arrepentimiento, el perdón, pedir perdón, la humildad, es un camino de reconstrucción del tejido social. Al que ha sido ofendido nada le duele más que uno no demuestre el pesar por haberlo hecho sufrir. Y el perdón jamás va a suplir la justicia, la puede complementar pero no reemplazar. Segundo, yo creo que esta es la oportunidad de una relectura honesta, profunda y real del evangelio de Jesús. Estoy convencido, porque se lo he oído a jóvenes que dicen: “yo no le creo a la Iglesia pero le creo a Jesús”; éste es un desafío brutal para la Iglesia, que no vaya a ser que una palabra de ella, que debería estar al servicio del evangelio, se convierta en un estorbo que te aleja. Y a mí en estas situaciones que hemos visto, me parece que a veces más que el encubrimiento, son ciertas situaciones que se pueden producir en grupos cerrados donde un líder es líder intelectual, es papá, es líder espiritual y terminan los otros cantando la misma melodía. Dejan de pensar, de tener conciencia y de ver, para solo repetir lo que dice el líder. De alguna manera es algo de lo que pasó en Colonia Dignidad, donde el liderazgo de Paul Schaeffer hizo que médicos y otros profesionales terminaran haciendo cosas inauditas, por un líder que los tenía cooptados y absolutamente dominados. El Evangelio es una muestra de una comunidad que no es así. Y esta es una oportunidad muy grande para volver al evangelio. No quisiera que el caso de Karadima se convierta en el único paradigma de la Iglesia, sino que nos permita quebrar esa situación para que aflore la verdad. Hay comunidades cristianas de base sencillas, pobres. Así como hay curas que se han portado mal hay otros que son notables.</p>
<p><strong>—Lo que ocurre es que en el caso Karadima se juntan dos temas graves. Por un lado el abuso sexual y por otro el dominio de la consciencia.</strong><br />
Y tres o cuatro temas más. También se junta que el grupo afectado es socialmente significativo y por lo tanto tiene una repercusión enorme. Además, este es un grupo que fue visto como de gran finura espiritual. Entonces pasa a ser doblemente golpeador.</p>
<p><strong>—¿Y esa situación a nadie le llamaba la atención?</strong><br />
Cuando fui rector del colegio San Ignacio, que estaba dentro de la circunscripción de la parroquia de El Bosque, Karadima nunca nos estorbó la pastoral sino al revés. Eso es un elemento que tengo que reconocérselo. Pero sí me preocupaba lo cerrados que eran como grupo. Yo veía que era gente muy capaz, espiritualmente se veían muy piadosos, con un cierto peso social pero muy encerrados en si mismos. Nunca vislumbré que podía haber cosas como esta. De eso no tengo información.</p>
<p><strong>—Pero mirando a la luz de lo que hoy sabemos, ¿a usted le parece que el modelo pastoral que se practicaba en la iglesia de El Bosque estaba más cerca de una secta que de una comunidad cristiana?</strong><br />
Ciertamente se alejaba bastante del modelo de pastoral que nos propuso la Iglesia en el Concilio Vaticano II. Ese es uno de los peligros de elementos que terminan generando liderazgos que en lugar de liberar, de permitir que la gente tenga un espíritu lúcido, palabra libre, te convierten casi todo repitiendo los mismos modos religiosos, las mismas ideas, las mismas palabras, y eso me parece que es súper delicado. Entonces aquí no es solo un sistema judicial y de tapar la verdad sino un tipo de espiritualidad que es muy importante que la Iglesia tenga cuidado hacia delante, porque se puede prestar a que un sacerdote que sea inteligente, que sea espiritualmente atractivo, que tenga liderazgo, que genere discípulos demasiado dependientes y no seres libres como el evangelio nos pide.</p>
<h4><strong><span style="color: #800000;">“NO NOS HEMOS HECHO CARGO DEL CAMBIO CULTURAL”</span></strong><br />
<strong></strong></h4>
<p><strong>—Me gustaría pedirle que definiera el momento actual de la Iglesia chilena.</strong><br />
Yo creo que la iglesia se enfrenta, como todo el mundo, con situaciones que son variadas y complejas. Uno se encuentra con una cultura globalizada en donde ciertos valores esenciales de la iglesia son muy poco valorados.</p>
<p><strong>—¿Como cuáles?</strong><br />
Se cree que un país es desarrollado en la medida en que genera más dinero y es más competitivo. Estas son cosas un poco distintas a lo que nosotros proponemos como ideal, entonces hay una cierta desvaloración de valores que eran muy centrales para la iglesia. Al mismo tiempo hay una creciente preocupación por el mundo tecnológico. La Internet hace que la gente esté más preocupada de eso que de cosas espirituales, que hasta le resultan aburridas. Sumemos una nueva cultura que ha liberado ciertas cosas producto de la tecnología. Por ejemplo, las técnicas de control de la natalidad han liberado la sexualidad y ciertos tabúes que antes existían. Hoy día, obviamente que los jóvenes tienen una manera distinta de vivir su sexualidad en comparación a la que teníamos nosotros. Y la Iglesia tiene un lenguaje que no sabe captar ni responder a los jóvenes de hoy. Todo este conjunto de cambios los está viviendo la Iglesia en Chile y en otras partes del mundo. Nosotros en Chile tuvimos una palabra muy significativa cuando tuvimos los atropellos a los derechos humanos, después nos hemos replegado a estos problemas más de sexualidad, de ciertos tabúes y en ese contexto surge este escándalo. Entonces es agua hirviendo sobre agua hirviendo…</p>
<p><strong>—La falta de sintonía de la Iglesia con el lenguaje de estos tiempos está clara y hasta podría ser comprensible, pero la falta de sintonía  con la cultura es otra cosa. ¿No le corresponde a la Iglesia anclarse a esa cultura más que intentar que la cultura se adapte a ella?</strong><br />
Sí, por supuesto. Porque creo en lo más profundo del mensaje de Jesús, es que entiendo que él se hace ser humano. Eso significa encarnarse en una cultura, hablar un idioma. De las cosas que yo he querido en estos años es ver qué hago para que la Iglesia sea significativa. Para eso he leído la literatura contemporánea porque veo que el hombre llora mucho, que el hombre está muy solo, las mujeres sienten horrores frente a la destrucción de su familia. Qué le puedo decir con un lenguaje que no sea castigador ante esos dolores. Me he alimentado mucho personalmente, pero como conjunto veo que tenemos un lenguaje que no nos hemos hecho cargo del cambio cultural. El problema es más agudo que el caso Karadima, y mi lucha es que no vaya a ser que por preocuparnos sólo del caso Karadima eso nos tranquilice y nos impida una relectura profunda de cómo encarnarnos en la cultura moderna. Me da miedo que nos centremos en Karadima y no vayamos a la raíz que permitió todo esto. Debemos entender a un joven, no para decir que todo lo que hace es bueno, sino para comunicarnos. Debemos tener cuidado que este tema nos encajone y creamos que todo se resuelve haciendo nuevos procedimientos penales. Hay que hacerlo, pero el problema es más de fondo y la crisis más aguda. Y yo me pregunto si lo de Karadima no son si no consecuencias de gente que, viendo el cambio cultural se agarran a una cierta piedad, a formas algo anticuadas que de repente derivan en estas conductas anormales. O sea en el fondo, es una mala manera de enfrentar el mundo moderno construyendo muros en lugar de abrir caminos. Por eso yo creo que si somos sabios hay un camino de encarar una nueva cultura con honestidad.</p>
<p style="text-align: left;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-11327" title="Iglesia" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2011/03/Iglesia.jpg" alt="Iglesia" width="600" height="322" /><br />
<small><span style="color: #808080;"><em>«Cuando hay heridas de esa envergadura la justicia aunque tarde jamás llega totalmente»</em> | Foto: </span><a href="http://www.flickr.com/photos/40589784@N06/4111200186/sizes/z/in/photostream/" target="_blank">Xiumeteo</a></small><br />
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</span></p>
<p><strong>—Bueno, parece que ese es el meollo del asunto, la capacidad que tenga la Iglesia de encarnarse en la cultura…</strong><br />
Como fue Cristo en su tiempo. Él fue de su tiempo. Y cantó los cantos y rezó como en su tiempo…</p>
<p><strong>—¿Cuántos católicos interpretan así el problema?</strong><br />
Este es un problema cultural que vive el país, no solo la Iglesia. Lo viven los viejos. La formación que yo recibí en mi casa no es la adecuada para enfrentar la vida de hoy en lo profundo. Está bastante estudiado la enorme conmoción que producen esos momentos que en la historia generan los cambios culturales. Cuando llegó el cristianismo a Roma, tembló todo el imperio más poderoso de la tierra. Cuando se termina la edad media y se inventa la imprenta, los viajeros salen y descubren nuevas tierras, se produjo el fin de la edad media, se quebró la iglesia, nacieron las naciones, vinieron las guerras, porque había un cambio de la cultura. Hoy es lo mismo.</p>
<p><strong>—¿Y quién al interior de la Iglesia chilena está pensando y reflexionando el momento?</strong><br />
Como rector de una universidad, donde puedo toco este punto. A nuestros fundadores les tocó vivir cuando se acabó la edad media y tuvieron que repensar la cultura. A nosotros nos toca ver que lo que vivíamos hace cuarenta años ya no nos sirve. Los criterios estéticos, las tecnologías, las web sociales, todo nos cambia de tal manera el modo de pensar que si hay algo que debería encarar una universidad, y sobre todo una universidad católica, es reflexionar con hondura lo positivo, lo que podemos proponer y las aberraciones. Todo se mezcla.</p>
<p><strong>—¿Usted piensa que la Iglesia católica chilena está preocupada de esto?</strong><br />
Yo creo que no, y en la propia Compañía de Jesús recién tuvimos un encuentro y no sé si fuimos al fondo. Y más me preocupan las universidades. Por ejemplo, todas aceptamos los criterios que nos dan para la acreditación y eso no hace otra cosa que encajonarnos en lugar de darnos los criterios para proponer una mirada positiva y transformadora de la cultura que tenemos.</p>
<p><strong>—El problema es que la realidad es otra: sacerdotes mal formados, creyentes poco alfabetizados desde el punto de vista teológico, un diálogo bastante superficial entre la iglesia y sus comunidades…</strong><br />
Hoy día parte del cambio es formar no sólo a los sacerdotes sino también a los cristianos. Muchas cosas las puede hacer mucho mejor un laico. Pero lo que me tiene preocupado es la formación en los seminarios y de nuestras comunidades cristianas y su capacidad real de diálogo con el mundo moderno. A mí me cuesta pero trato de leer cantidades de novelas cada año precisamente porque intento entender el alma humana contemporánea, atravesada por mil preguntas, porque si no la entiendo yo me tengo que quedar callado. Me da risa en los retiros de Semana Santa que yo he citado muchas novelas y toda la gente cree que estoy haciendo propaganda a las editoriales, pero lo que descubro en esos libros es el alma humana desgarrada, y quiero desde ahí ver si puedo releer el evangelio. Lo mismo el cine, la televisión o la prensa. No hay que escandalizarse ni tampoco subirse al carro irresponsablemente porque eso es no ser lúcido. No me gusta la expresión de que una universidad —por ejemplo— debe ser crítica; creo que más bien debe ser lúcida. En este contexto, frente al caso Karadima a mí se me destruyen ciertos paradigmas de organización eclesial, ciertos paradigmas culturales de cómo procedemos defendiendo la institución, pero mucho más de fondo, yo no quisiera quedar encerrado en el caso Karadima porque siento que aquí hay una oportunidad inmensa y a la vez el peligro de dejar un cristianismo no encarnado.</p>
<h4><strong><span style="color: #800000;">“LOS ABUSOS NO SON EXCLUSIVOS DE LOS CURAS”</span></strong><br />
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<p><strong>—Lo que usted plantea es algo de largo plazo, pero ¿cómo recupera la Iglesia la credibilidad, cómo se generan las confianzas. Hoy puede hablar cualquier obispo y nadie le cree nada…</strong><br />
Eso es así. Tenemos que velar por decir la verdad, por cuidar a las víctimas, por estar siempre apoyando a los más débiles. El proceso de recuperar la confianza no es de un día para otro. Sí se produce el día que a mí me dolió el alma y encontré a alguien que se acercó a mí sin buscar segundas intenciones si no con toda honestidad. Y como a todos nosotros más bien antes que tarde nos duele el alma, yo espero que haya sacerdotes, cristianos que muestren el potencial del cristianismo cuando llega la lágrima, la pena, y que a pesar de nuestras debilidades hay un fondo hondo de verdad. Pero esto no es automático, no es de un día para otro. Y la esperanza que uno tiene es que así como en la historia de la Iglesia surgieron personas como la madre Teresa, personas creíbles por su testimonio, surjan personas a las que les podamos creer.</p>
<p><strong>—¿Ustedes los jesuitas han tenido casos de abusos sexuales?</strong><br />
Sí, claro. En todo el mundo. Nadie, ningún grupo social, médicos dentistas, profesores, choferes, ningún grupo humano está exento de tener gente así entre sus filas. Los abusos no son exclusivos de los curas, lo importante es cómo se actúa, como estamos actuando ahora que sabemos los daños que provoca, que no se cura, y que es un delito. Los jesuitas hemos ido generando normas claras para que no vuelvan a pasar y si ha ocurrido en el pasado o pasa ahora, que no vaya a ocurrir un tiempo largo antes de que las cosas se ventilen y se conozcan y que haya un procedimiento, una forma de actuar. Porque sucede un fenómeno complicado: mientras yo no tenga certeza no lo puedo hacer del todo público, pero eso es distinto a que no se haga nada y que se trate de tapar como fue la conducta de una época. Entonces hoy tenemos en todos nuestros colegios, parroquias y lugares apostólicos una persona públicamente puesta para que ante cualquier queja se denuncie. Así en estos casos hemos procedido conforme a las normas de la Iglesia y de la Compañía y se han retirado esas personas del contacto público mientras se le investiga.</p>
<p><strong>—Si antes para muchas personas era un orgullo definirse como católico, hoy hay mucha gente que siente vergüenza. Por ello, ¿qué debe cambiar en lo concreto para que la gente vuelva a sentir confianza en sus pastores? </strong><br />
Bueno ahí yo le creo mucho a Jesucristo. Si uno es honesto, si uno trata de vivir el evangelio aunque se equivoque, debe ser siempre humilde porque a partir de allí se genera un nuevo lenguaje. Me tocó presentar el sínodo de Santiago y seis años después mostrar qué había pasado en la Iglesia. Me impresionó porque cuando se terminó el sínodo todos pidieron que la Iglesia tuviera misericordia y se refería a la gente que había fracasado en su matrimonio. Se le pedía a la Iglesia que fuera misericordiosa con ellos. Seis años después había acontecido lo del padre Tato y dije: aquí hay un cambio profundo porque no es la Iglesia la que tiene que ser misericordiosa sino que humildemente pedir que tengan misericordia con ella. Pienso que ese camino es creíble. Que esto que ha pasado me permita ser más perspicaz pero también que me permita pedir perdón. Eso nos hace bien a una Iglesia en que antiguamente estaba la idea de que el sacerdote era perfecto, que los religiosos estaban entre comillas en un estado de perfección. El Concilio Vaticano II dijo expresamente que se borrara ese lenguaje. Y eso hay que terminarlo para que seamos hermanos de una vez por todas y no porque un sacerdote ha cometido una falta no nos atrevamos a reconocerlo, contarlo y pedir perdón.</p>
<h4><strong><span style="color: #800000;">“LA CARIDAD NO PUEDE PASAR POR ENCIMA DE LA JUSTICIA”</span></strong><br />
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<p><strong>—¿Cree que se ha hecho justicia en el caso Karadima?</strong><br />
Cuando hay heridas de esa envergadura la justicia aunque tarde jamás llega totalmente. La herida no se puede cerrar por completo. Es muy difícil decir “plena justicia”. En este caso se ha hecho parte de la justicia. Primero se ha conocido la verdad. Se han tomado medidas, tardías, pero se han tomado. Falta ver si la justicia civil va a hacer algo más. Para verdad es el tiempo, aunque demasiado largo, y para justicia sobre todo el Señor, porque nosotros vamos a quedarnos siempre cortos. Y hoy día la Iglesia tiene el otro desafío brutal y es que cuando una persona ha caído, si la Iglesia es la Iglesia de Jesucristo, tiene que saber tenderle una mano. Qué hace la iglesia hoy día con el padre Karadima cuando en la calle todos gritan, que se vaya de este barrio. Es un hijo pecador de la Iglesia que la Iglesia no puede abandonar, si es la Iglesia de Jesucristo. Eso es súper complicado, porque no puede ser leído por nadie como una justificación de lo que ocurrió. Tiene que ser leído como misericordia del Señor. Entonces no podemos decir que hay justicia en esta tierra, ojalá que hagamos el esfuerzo por hacer la mayor justicia posible. Que la justicia civil actúe, que la eclesiástica haga el esfuerzo por reparar, pero reparar completamente los daños será imposible.</p>
<p><strong>—¿Y qué piensa de la cantidad de gente del círculo de Karadima que se niega a creer en los hechos y la culpabilidad del sacerdote?</strong><br />
Ese es el problema de las visiones afectivas. Pero la caridad no puede pasar por encima de la justicia. La verdad nos hace libres y tiene que ser dicha. Las relaciones humanas son complejas. Karadima, aunque nos cueste reconocer, también sirvió a mucha gente, la ayudó. El más asesino de los asesinos también es capaz de dar un beso con ternura alguna vez. Y esa es la complejidad. Hay gente que por el tenor de afecto que le tienen o tenían no fue capaz de ver lo que era visible. Que eso no nos lleve a negar la evidencia de las víctimas. Pero que la barbaridad que nos revelan las víctimas tampoco nos lleve a pensar que una persona es solo eso. Porque una persona es más que eso.</p>
<p><strong>—¿Qué pasará finalmente?</strong><br />
Yo tengo mucho miedo al ritmo de la vida contemporánea, que pase un año y uno quede insensible y termine por no acordarse y pensar que ya no importa nada de nada. Yo quisiera que reaccionemos firmemente y sabiamente para que haya corrección de los hechos y no caigamos en la indiferencia generalizada, porque ese sería el peor de los males.</p>
<p><span style="color: #c0c0c0;">______________________________________________________________________________________</span><br />
<small>*Este contenido está bajo una <a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.0/cl/" target="_blank">Licencia Creative Commons</a>, por lo que puede ser reproducido en cualquier medio siempre que se atribuya la autoría.</small></p>
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