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	<title>Alvaro Bisama &#8211; Puroperiodismo</title>
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	<description>La revista digital de Periodismo UAH.</description>
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		<title>El cómic trascendente</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/el-comic-trascendente/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Alvaro Bisama]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 13 Mar 2009 20:38:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<b>Por Álvaro Bisama.</b>
Nunca me interesó demasiado Miguel Serrano y si tuviera que decidirme entre su muerte y el estreno de “Watchmen” la cinta de Zack Snyder, elegiría este último como el acontecimiento cultural de la semana. Sin dudarlo, me parece más relevante y cercano el trabajo del guionista Alan Moore, el autor de la novela gráfica (dibujada por Dave Gibbons) en que Snyder basó su cinta, que todos los libros de Serrano juntos...
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-1028" title="450px-zsnyderwatchmen" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2009/03/450px-zsnyderwatchmen-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2009/03/450px-zsnyderwatchmen-225x300.jpg 225w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2009/03/450px-zsnyderwatchmen.jpg 450w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a></p>
<p><strong>Por Álvaro Bisama.</strong></p>
<p>Nunca me interesó demasiado Miguel Serrano y si tuviera que decidirme entre su muerte y el estreno de “Watchmen” la cinta de Zack Snyder, elegiría este último como el acontecimiento cultural de la semana. Sin dudarlo, me parece más relevante y cercano el trabajo del guionista Alan Moore, el autor de la novela gráfica (dibujada por Dave Gibbons) en que Snyder basó su cinta, que todos los libros de Serrano juntos. Están ahí ciertas cosas tan insoslayables como contemporáneas: la destrucción de las barreras entre los géneros del arte popular a fines del siglo XX, el uso y abuso de la tradición literaria como una caja de herramientas, la necesidad de una moral tan punk como letrada</p>
<p>Por supuesto, “Watchmen”, el cómic, no es una obra agradable. En su película, Snyder no lo entendió o no quiso entenderlo. Leyó la obra original como una hagiografía de ciertos íconos pop (los superhéroes, la psicotronia de la era Reagan) y no como su obituario, por el contrario escenificó en su adaptación el goce de una violencia que el texto original aborrecía. Snyder desdeñó quizás la mejor enseñanza que “Watchmen” exhibe, lo que la emparenta tanto con Orwell como con Paul Schrader: Moore leer al poder como un simulacro, representándolo como una colección de rituales vacíos, de fetichismos inconfesables, cuerpos agobiados y violencia banal.</p>
<p>Con lo anterior, Moore exhibe al fascismo como lo que quizás es, como un puñado de pervertidos corriendo en uniformes de cuero y con botas bien lustradas mientras la suma de sus voces megalómanas despliegan la suposición kistch de que una era dorada llegará para la humanidad. Así, mientras construye una parodia sobre la condición ridícula de toda utopía autoritaria, Alan Moore indaga sobre los simulacros construidos por el poder mediático: nada mejor que un calamar gigante destruya Nueva York. El Apocalipsis no va a tener el tono del Gottendamerung sino de una mala cinta clase B. Mejor Lovecraft que Hesse. Siempre.</p>
<p>No en vano, la imagen más terrible de “Watchmen” es aquella donde alguien mira un centenar de televisores e intenta, en ese flujo de información que nunca se detiene, comprender las señales del derrumbe del mundo. Por supuesto, no entiende nada, se pierde en la estática como si de una marea negra se tratase. Y esa marea negra cubre la ciudad.<br />
Y ese tema, el de ciudad y sus habitantes, es relevante. En el cómic, Nueva York –que puede ser Santiago- aparece como una colección de callejones y pasillos sin salida, como una metropolis vieja, llena de patios interiores con cadáveres de niños abusados, de barrios residenciales donde la luz nunca llega. Dave Gibbons dibuja todo con un naturalismo que no cede a ninguna clase de sublimación. Lo mejor de la obra son quizás, esos apuntes de las vidas de los ciudadanos en un lugar al borde del exterminio. Un psiquiatra deja de entender su propio trabajo, un niño lee en la cuneta un cómic de piratas y tras de ellos, están los rastros de un artista del grafitti en los muros del vecindario. Los grafittis describen la silueta de una pareja abrazándose. Nunca vemos a quién lo hace, pero la imagen es perturbadora y cotidiana, son las sombras que dejaron los cuerpos humanos sobre los muros de Hiroshima. Quizás ese sea el costado más inquietante de la obra, quizás eso sea una reflexión sobre el cómic o la literatura como disciplina. Acaso ambos no sean más que el arte de remedar la representación de vidas perdidas en un segundo, de la memoria de cuerpos carbonizados sobre el muro de nuestro propio barrio.</p>
<p><strong>*Profesor Escuela de Periodismo UAH</strong></p>
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			</item>
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		<title>El lado de afuera</title>
		<link>https://www.puroperiodismo.cl/el-lado-de-afuera/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Alvaro Bisama]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 13 Nov 2008 19:39:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Álvaro Bisama* {*Profesor Escuela de Periodismo UAH. Autor de Caja Negra y ahora, en paralelo, de Cien Libros Chilenos y la novela Música Marciana} Escribí un volumen que se llama “Cien libros chilenos”, que fue publicado por Ediciones B hace más o menos un mes. En ese lapso, he dado entrevistas, contestado encuestas y [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"><strong><img decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-584" title="libro-bisama" src="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2008/11/libro-bisama-195x300.jpg" alt="" width="195" height="300" srcset="https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2008/11/libro-bisama-195x300.jpg 195w, https://www.puroperiodismo.cl/wp-content/uploads/2008/11/libro-bisama.jpg 221w" sizes="(max-width: 195px) 100vw, 195px" /></a></strong></span></p>
<p><strong>Por Álvaro Bisama*</strong></p>
<h5 style="text-align: right;">{*Profesor Escuela de Periodismo UAH. Autor de Caja Negra y ahora, en paralelo, de Cien Libros Chilenos y la novela Música Marciana}</h5>
<p>Escribí un volumen que se llama “Cien libros chilenos”, que fue publicado por Ediciones B hace más o menos un mes. En ese lapso, he dado entrevistas, contestado encuestas y asistido a eventos de diverso cuño. En casi todas esas ocasiones, siempre me han preguntado por qué dejé fuera del texto (que consiste en cien reseñas de cien textos que yo considero esenciales para comprender ese abstracto fenómeno llamado “literatura chilena”) ciertas obras que bien podrían haber sido incluidas ahí.</p>
<p>Siempre dije –y lo explico en el prólogo- que la selección de esas obras a comentar era arbitraria y no quería ser representativa de nada que no fuera mi propio gusto. Respecto a los libros que quedaron fuera, ya casi se han olvidado cuáles son y por qué no están en el libro. Cien libros es demasiado para preocuparse como para además, lamentarse por haber dejado fuera veinte o cincuenta más.</p>
<p>Intento acá., una suerte de racconto flash y transitorio de lo que no alcanzó a entrar, lo que no quise meter y lo que se me olvidó:</p>
<ol>
<li>No pude conseguir una copia de “Las ferreterías del cielo” de Arturo Alcayaga, poeta, doctor y pederasta.</li>
<li>Siempre dejé de lado cualquier obra de Guillermo Blanco (en especial “Cuero de diablo” y “Gracia y el forastero”) por simple digusto personal.</li>
<li>Me salté a Miguel Serrano pero no quise resarcir esa ausencia con algún volumen de Lonko Quilapán.</li>
<li>Intencionadamente, no exploré ningún volumen de historiografía local (Alonso de Ovalle, Barros Arana, Encina) porque quería que el peso del texto estuviera desde la lectura sorda de leer casi cualquier cosa como una novela.</li>
<li>Me salté a Portales y su epistolario: era más explosivo y divertido empezar el XIX literario con Lastarria”)</li>
<li>Elegí de ciertos autores canónicos, sus obras menos canónicas, por tanto,  evité “Residencia en la tierra”, “Tala”, “Los detectives salvajes”, “La musiquilla de las pobres esferas”; “Coronación”, “Canto general”.</li>
<li>Saqué “El peso de la noche” de Jorge Edwards cuando releí “El último grumete de la Baquedano”. No había donde perderse.</li>
<li>No puse a Rosasco, que es aborrecible. Además, ya estaba Lafourcade.</li>
<li>No puse a Ignacio Valente porque Alone lo supera a años luz.</li>
<li>Ah: descubrí la mención al “Manual del asador chileno” muy tarde, cuando el libro ya estaba cerrado. Un amigo me mencionó aquel texto y sí, bien podría haber sido comentado en “Cien libros chilenos”: una lista de instrucciones de cómo hacer bien la carne a la parrilla, de cómo tomar los tiempos, un espejo oblicuo pero absolutamente diáfano de nuestra identidad.</li>
</ol>
<p>Abajo, los 100 libros que Bisama eligió:</p>
<p>1. La Araucana, Alonso de Ercilla<br />
2. El cautiverio feliz, Francisco Núñez de Pineda<br />
3. Venida del Mesías en gloria y majestad, Manuel Lacunza<br />
4. Don Guillermo, José Victorino Lastarria<br />
5. Martín Rivas, Alberto Blest Gana<br />
6. Los Lisperguer y la Quintrala, Benjamín Vicuña Mackenna<br />
7. Desde Júpiter, Saint Paul<br />
8. Recuerdos del pasado, Vicente Pérez Rosales<br />
9. Azul, Rubén Darío<br />
10. Sub-Terra, Baldomero Lillo<br />
11. Raza chilena, Nicolás Palacios<br />
12. Von Pilsener, Pedro Subercaseaux<br />
13. Casa grande, Luis Orrego Luco<br />
14. Alma chilena, Carlos Pezoa Véliz<br />
15. El niño que enloqueció de amor, Eduardo Barrios<br />
16. Días de campo, Federico Gana<br />
17. El roto, Joaquín Edwards Bello<br />
18. Desolación, Gabriela Mistral<br />
19. Un juez rural, Pedro Prado<br />
20. Veinte poemas de amor y una canción desesperada, Pablo Neruda<br />
21. Alhué, José Santos González Vera<br />
22. Escritura de Raimundo Contreras, Pablo de Rokha<br />
23. El socio, Jenaro Prieto<br />
24. Altazor, Vicente Huidobro<br />
25. Cagliostro, Vicente Huidobro<br />
26. Antología de la poesía chilena nueva, Volodia Teitelboim &amp; Eduardo Anguita.<br />
27. Diez, Juan Emar<br />
28. La amortajada, María Luisa Bombal<br />
29. Los asesinados del Seguro Obrero, Carlos Droguett<br />
30. El último grumete de la Baquedano, Francisco Coloane<br />
31. Papelucho, Marcela Paz<br />
32. La luna era mi tierra, Enrique Araya<br />
33. Condorito, Pepo<br />
34. Hijo de ladrón, Manuel Rojas<br />
35. Décimas, Violeta Parra<br />
36. Poemas y antipoemas, Nicanor Parra<br />
37. Historia personal de la literatura chilena, Alone<br />
38. La difícil juventud, Claudio Giaconi<br />
39. Yo soy tú, Jorge Délano<br />
40. Memorias de un tolstoyano, Fernando Santiván<br />
41. Para ángeles y gorriones, Jorge Teillier<br />
42. Caballo de copas, Fernando Alegría<br />
43. Los altísimos, Hugo Correa<br />
44. El cepillo de dientes, Jorge Díaz<br />
45. La brecha, Mercedes Valdivieso<br />
46. El río, Alfredo Gómez Morel<br />
47. El tony chico, Luis Alberto Heiremans<br />
48. Patas de perro, Carlos Droguett<br />
49. Venus en el pudridero, Eduardo Anguita<br />
50. Temas de la cultura chilena, Luis Oyarzún<br />
51. Poema de Chile, Gabriela Mistral<br />
52. Mampato, Themo Lobos<br />
53. El obsceno pájaro de la noche, José Donoso<br />
54. Excesos, Mauricio Wacquez<br />
55. Palomita blanca, Enrique Lafourcade<br />
56. Para leer al Pato Donald, Dorfman &amp; Mattelart<br />
57. El ciclista del San Cristóbal, Antonio Skármeta<br />
58. Mitópolis, Joaquín Edwards Bello<br />
59. El libro blanco del cambio de gobierno en Chile, Gonzalo Vial<br />
60. Persona non grata, Jorge Edwards<br />
61. Confieso que he vivido, Pablo Neruda<br />
62. Tejas Verdes, Hernán Valdés<br />
63. La nueva novela, Juan Luis Martínez<br />
64. La ciudad, Gonzalo Millán<br />
65. A partir de Manhattan, Enrique Lihn<br />
66. Purgatorio, Raúl Zurita<br />
67. Del espacio de acá, Ronald Kay<br />
68. El Incal, Jodorowsky &amp; Moebius<br />
69. Hechos consumados, Juan Radrigán<br />
70. La cultura huachaca, Pablo Huneeus<br />
71. Lumpérica, Diamela Eltit<br />
72. De amor y de sombra, Isabel Allende<br />
73. Proyecto de obras completas, Rodrigo Lira<br />
74. Autobiografía por encargo, Cristián Huneeus<br />
75. Los Sea Harrier, Diego Maquieira<br />
76. Checho López, Martín Ramírez<br />
77. Celos que matan pero no tanto, Teresa Calderón<br />
78. Thrash comics 3, Jucca<br />
79. Trauko 19, varios autores<br />
80. Los zarpazos del Puma, Patricia Verdugo<br />
81. La ciudad anterior, Gonzalo Contreras<br />
82. Arte marcial, Bruno Vidal<br />
83. Roma, la loba, Enrique Lihn<br />
84. Poética del cine, Raúl Ruiz<br />
85. Por favor, rebobinar, Alberto Fuguet<br />
86. Obra completa, Rolando Cárdenas<br />
87. Ángeles y solitarios, Ramón Díaz Eterovic<br />
88. De sueños azules y contrasueños, Elicura Chihuailaf<br />
90. Chile actual: anatomía de un mito, Tomás Moulian<br />
89. Conjeturas sobre la memoria de mi tribu, José Donoso<br />
91. Memorias prematuras, Rafael Gumucio<br />
92. Tengo miedo torero, Pedro Lemebel<br />
93. El empampado Riquelme, Francisco Mouat<br />
94. 2666, Roberto Bolaño<br />
95. Lear rey &amp; mendigo, Shakespeare &amp; Parra<br />
96. Harakiri, Claudio Bertoni<br />
97. Narrativa completa, Adolfo Couve<br />
98. La ola muerta, Germán Marín<br />
99. Chao no más, Hervi<br />
100. Ygdrasil, Jorge Baradit</p>
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