Entrevistas

Ximena Orchard sobre las estrategias comunicacionales de la Convención Constitucional: “El tema comunicacional no fue prioritario al inicio de su formación”

Por ~ Publicado el 13 junio 2022

 

El 4 de junio se cumplieron dos meses desde que la Convención Constitucional anunció una nueva estrategia comunicacional para dar a conocer el avance en el diseño de una propuesta para cambiar la actual Carta Magna. Y ese mismo día partió la cuenta regresiva de un mes para su disolución, la cual se hará efectiva una vez que hagan entrega al Presidente Gabriel Boric del borrador final que se someterá a plebiscito el 4 de septiembre. El escenario de lo que ocurrirá esa jornada es aún incierto, y en gran parte influirá cómo se ha transmitido a la ciudadanía el proceso constituyente en su conjunto. ¿Qué aciertos y falencias se pueden ver términos de estrategia comunicacional? ¿Qué le queda por hacer a la Convención con el tiempo que le queda? Puroperiodismo conversó con Ximena Orchard, académica y experta en comunicación política, para analizar qué se hizo y no hizo en esa área, y qué opciones quedan a esta altura.


A comienzos de junio se cumplieron dos meses desde que los convencionales María Elisa Quinteros y Gaspar Domínguez, presidenta y vicepresidente de la Convención Constitucional (CC), anunciaran la necesidad de hacer cambios en su estrategia comunicacional. Fue el mismo día en que tres encuestas distintas –Feedback Research, Pulso Ciudadano y Cadem– mostraban que la opción del Rechazo era mayoritaria entre quienes respondieron a sus consultas.

Previamente ya habían solicitado al Ministerio Secretaría General de la Presidencia (Segpres) una inyección extra de $400 millones para implementar una campaña comunicacional para difundir el último tramo de su trabajo y ampliar el conocimiento ciudadano del proceso constituyente antes del plebiscito de salida del próximo 4 de septiembre. Todo es parte de un plan en tres etapas que se empezó a diseñar tras la salida en febrero de la ex encargada de comunicaciones de la CC, la periodista Lorena Penjean, y el arribo en su reemplazo del cientista político Nicolás Fernández.

Algunos convencionales, como Martín Arrau y Ruggero Cozzi, criticaron esta acción por no considerarla parte del trabajo de la Convención, señalando que ésta se debería enfocar en otros aspectos. Acciones como la publicación de insertos han remecido las aguas internas y a comienzos de mayo, tras otros impasses comunicacionales, se anunciaron nuevas acciones de difusión: el programa televisivo semanal AquíCConversa; los personajes animados Sra. Norma y Don Justo; y columnas audiovisuales de los convencionales de todo el espectro político.

Así como se cumplieron a comienzos de junio dos meses desde estos giros comunicacionales, también partió la cuenta regresiva para el fin del proceso constituyente. Las fechas importantes para la CC se están acercando: el 5 de julio se entregará la versión final del borrador de nueva Constitución al Presidente Gabriel Boric, con lo que se pondrá fin automático al órgano constituyente. Y luego, el 4 de septiembre, se votará la aprobación o el rechazo de la propuesta para reemplazar la Carta Magna vigente desde 1980.

¿Qué tan relevantes han sido las idas y vueltas comunicacionales de la CC? ¿Qué efectos han tenido las estrategias propuestas? Puroperiodismo conversó con Ximena Orchard, directora del Departamento de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado y magíster en Comunicación Política de la Universidad de Sheffield, para responder estas y otras dudas sobre los aciertos, desaciertos e impactos sobre la ciudadanía de la forma en que la CC ha trasmitido el proceso constituyente.

Ximena Orchard, directora del Departamento de Periodismo UAH y experta en comunicación política.

Ximena Orchard, directora del Departamento de Periodismo UAH y experta en comunicación política.

 

–El 4 de abril se habló de una nueva estrategia comunicacional en la CC. ¿Cómo considera que se estaba realizando antes de esa fecha?

No hubo mucha estrategia de comunicación en relación a la Convención, más bien había una ausencia de ella. Dado todos los temas logísticos que la CC tuvo que resolver, sin mencionar la elaboración del reglamento de su propio funcionamiento, claramente el tema comunicacional no fue institucionalmente prioritario para la Convención al inicio de su formación. Ahora que han aparecido encuestas de opinión con un incremento de potencial rechazo a la Carta Magna, claramente, ahora sí es una prioridad.

–A principios de abril empezó la nueva campaña comunicacional de la CC agregando tres agencias para generar documentos informando del trabajo realizado, contenido audiovisual y comunicación digital. ¿Son las áreas donde se debían poner las fichas para abordar una efectiva comunicación del proceso o se debía dar prioridad a otras? Hubo convencionales que reclamaron bastante.

Como área, en principio, a mí me parecen correctas. Hay públicos distintos, por lo que lo ideal es que existan distintos tipos de contenido para todas las audiencias posibles. Es adecuado en el sentido de que la persona que quiera profundizar y ver un documento más detallado, pueda acceder a él. Pero sin duda, también necesitas generar piezas audiovisuales que sean más amigables, más breves y que efectivamente puedan ser difundidas por plataformas de redes sociales, televisión u otras.

Ojo público

–En febrero y en marzo fue cuando más porcentaje de gente no sabía o no respondía sobre la votación del plebiscito, según las encuestas de Cadem. ¿Por qué habrá pasado esto? 

Informarse adecuadamente del proceso es demandante. En especial para una persona con un consumo informativo normal, a diferencia de una que tiene interés particular en el tema. Yo pienso que, en general, la ciudadanía tiene interés en el proceso. El respaldo que existió con la opción Apruebo, en el primer plebiscito, le dio una base de legitimidad y hace que la gran mayoría de las personas observe lo que está ocurriendo. Entonces, que una persona no sepa qué votar, no lo interpreto como un rechazo al proceso o un indicador de que el proceso puede fracasar. Es un llamado de atención a lo que resta de este plebiscito, es necesario bajar información a las personas.

–¿Se puede considerar el aumento del Rechazo que han marcado las encuestas del último tiempo como efecto de una falla comunicacional? 

Creo que las percepciones públicas que existen sobre la Convención Constitucional actualmente no son necesaria o únicamente un problema de comunicación. Son una respuesta a muchos factores: primero, a las dinámicas que se han desarrollado dentro la misma institución, hay eventos que fueron súper devastadores desde el punto de vista de la percepción pública. Particularmente, el caso de Rojas Vade, que claramente marcó un punto de inflexión en los niveles de confianza que la gente expresaba. Otro factor, es que es un proceso extremadamente complejo, en el cual se están discutiendo varios temas de mucha profundidad, lo que no es fácil seguir. Incluso para las personas que nos interesa es difícil.

–¿Se podría decir que la falta de estrategia inicial llevó a Lorena Penjean a renunciar a principios de febrero? ¿Debería haberse cambiado antes la estrategia comunicacional?

Ese fue un indicador súper claro de que había un problema, en la medida de que ella efectivamente renunció denunciando una ausencia de interés por parte de la Mesa Directiva. De un interés que se expresara en recursos para el desarrollo del trabajo comunicacional, porque en ese minuto ella llegó a hacerse cargo de ese proceso sin tener presupuestos y equipos muy claros, tratando de implementar un trabajo en base a recursos voluntarios. De hecho, a muchas escuelas de periodismo, incluida esta, llegaron convocatorias para estudiantes que tuviesen interés en hacer trabajo voluntario para apoyar procesos de cobertura.

Circulación de la información

-¿Cómo podría haber aprovechado la CC a los medios especializados que surgieron para cubrir el proceso constituyente? ¿Podrían haber aportado a llegar más allá del nicho?

Efectivamente, hay varios medios de comunicación que se crearon para este fin, creo que han hecho un excelente trabajo, ha sido necesario, importante y útil para las personas interesadas en el proceso. Porque en el fondo son medios relativamente de nicho, más allá de los medios masivos. Los medios exclusivamente generados para la cobertura de la Convención es un trabajo espectacular pero orientado a su nicho, a gente interesada.

–¿De qué manera le llega la información a las personas que no hacen este seguimiento a la Convención?

El público más masivo se ha ido informando, no necesariamente porque ha hecho una búsqueda activa, sino que más incidentalmente, consumiendo noticias que se han aparecido en su contexto. Son las noticias que se han producido en los medios de comunicación masiva; ahí hay un esfuerzo evidente por generar información de mejor calidad. Pero inevitablemente, las coberturas de las noticias, no por tener algo en contra de la CC, tienden a centrarse en el conflicto. Eso es así, está dentro de los valores noticiosos y ha sido estudiado que esos son los eventos que generan coberturas y es lo esperable. Si tienes una persona encargada de comunicaciones que tenga manejo de ello, sabe que es un factor que es parte de. Tienes que trabajar para contrarrestarlo con otras estrategias informativas de otro tipo.

–La Comisión Chilena de Derechos Humanos denunció en marzo una campaña de descalificación y desprestigio hacia la CC. ¿Basta la estrategia comunicacional de la Convención para hacer frente a esa y otras campañas? ¿Es suficiente la contratación de una agencia comunicacional dedicada a desmentir desinformación?

Debemos tener en consideración que, en este proceso, ambas opciones deberían estar representadas en la opinión pública. Lo que uno esperaría es que fuera de forma justa, con argumentos de su motivo y no con estrategias de descalificación o desinformación. De alguna forma se ha ido incorporando como un arma sucia en contextos electorales ¿Hay que contrarrestarlo? Sí. Está súper estudiado y el comportamiento de viralización que tiene la desinformación, el alcance que suele tener es mucho más alto que cualquier propuesta de verificación. No hay que renunciar a ese esfuerzo, pero claramente no compensa el daño de las campañas de desinformación. Ahora, pensar que las estrategias de fact checking son la solución a los problemas de desinformación, eso es quedarse corto para el problema que realmente es.

Imagen de la inauguración de la Convención Constitucional el 4 de julio de 2021 (Foto: Cristina Dorador, convencional independiente por el distrito 3)

Imagen de la inauguración de la Convención Constitucional el 4 de julio de 2021 (Foto: Cristina Dorador, convencional independiente por el distrito 3)

Actores involucrados

–El 28 de mayo empezó la campaña del gobierno Hagamos Historia para realizar un voto informado en el plebiscito de septiembre. ¿Cómo puede aprovecharlo la CC?

Ahí creo que son actores distintos, pero que cumplen roles complementarios. Por una parte, la Convención entrega su borrador final el 5 de julio, tras lo cual se disuelve como espacio institucional. Los esfuerzos comunicacionales que hoy realiza la Convención acaban en un mes. El gobierno entra a este escenario como otro actor que tiene una obligación de garantizar, o por lo menos promover, que exista una participación informada por parte de la ciudadanía. Son dos actores distintos que están actuando de forma complementaria. Los esfuerzos que está haciendo el gobierno son necesarios para asegurar que no se extinga el trabajo cuando se entregue el documento en julio.

–Después de que se disuelva la CC como institución, los convencionales pueden seguir realizando actividades de campaña, como los partidos políticos. ¿Qué acciones cree que se darán comunicacionalmente?

La discusión pública va a estar dominada por otro tipo de actores: partidos políticos, convencionales que logren mantenerse en el debate público y otros grupos de interés que han surgido en el proceso, como organizaciones sociales y gremiales. A partir del 5 de julio empieza la campaña en un estilo electoral, no sólo una comunicación informativa, que es la que le cabe al gobierno. Pero en la discusión pública y en los medios de comunicación habrá un tono electoral.

–Para el plebiscito de 2020 se permitió la participación en franjas electorales y campañas formales de organizaciones independientes de la sociedad civil. ¿Considera factible que se les permita participar nuevamente?

Si bien todavía no se sabe cómo se va a resolver el tema, es posible que nuevamente se recurra a los partidos políticos y que estos deban organizarse en comandos que apoyen una opción u otra, eventualmente junto a organizaciones sociales. Lo paradójico es que muchos de esos partidos tuvieron participaciones marginales o nulas en la Convención. Además, el Congreso de hoy es distinto al que se tomó de referencia para la asignación de tiempos en la franja anterior, con otros partidos políticos representados.

–El Consejo Nacional de Televisión (CNTV) sólo definió las fechas y que cada opción tiene quince minutos. ¿Se podría generar un conflicto con los partidos políticos para conseguir tiempo?

Va a ser interesante ver la decisión del CNTV para ver los convocados de las opciones, pero lo más esperable es que sean los partidos políticos legalmente conformados los que estructuren la franja. Si se usa la fórmula anterior, los partidos tendrían que organizarse en torno a comandos y se les exigiría que involucren a organizaciones sociales en sus tiempos asignados. También si los partidos podrán participar de más de una opción, como sucedió con Renovación Nacional en la franja anterior.

#Etiquetas:

Comentarios.