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Valentina Cortés, sobre las barras de fútbol en el estallido social: “Por primera vez en la vida dejamos de ser las quiltras y los quiltros de la sociedad”

Por ~ Publicado el 29 octubre 2020

La integrante de la comisión de comunicación de Las Bulla e hincha del club de fútbol Universidad de Chile conversó sobre la comunión entre hinchas de diferentes equipos en las protestas del 18 de octubre y el inusual recibimiento que tuvieron las barras por parte de los asistentes.

Por Martín Oyanedel U. y María José Vidal*


*Esta entrevista fue realizada por alumnos del Taller de Crónicas y Entrevistas de la Escuela de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado, dictado por el profesor Juan Cristóbal Peña. 

A partir del 18 de octubre de 2019, cuando las personas se volcaron a las calles exigiendo un país más justo y digno, diversos hechos llamaron la atención. Uno de ellos fue la irrupción de los hinchas y las barras de equipos de fútbol en Plaza Italia, rebautizada como Plaza Dignidad, para mostrar su descontento bajo los colores de los clubes de sus amores. Incluso, dejando de lado las eternas rivalidades  como las Colo Colo y la Universidad de Chile (la U), los dos clubes deportivos más populares del país.

Una de las organizaciones que se hizo presente durante el periodo de protestas en Chile fue Las Bulla, un grupo de mujeres que además del feminismo tienen en común su amor por la U. Luchan por erradicar las prácticas machistas y misóginas dentro del fútbol, la hinchada y todos los espacios donde se ven involucradas, dentro o fuera del estadio. Todo esto, a través de un trabajo político, social, cultural y deportivo.

Creada en 2017 como una comisión de género de la Asamblea de Hinchas Azules (AHA), Las Bulla a partir de una de las tantas cosas que ya no dieron para más en este país y gestaron el estallido del 18-O: la violencia sistemática contra las mujeres. En cuanto a la forma de organizarse optan por la horizontalidad y la formulación de comisiones, erradicando las jerarquías y dándole importancia a las opiniones de las cerca de 30 mujeres que actualmente pertenecen a la organización.

Al conmemorarse el primer año del estallido social, Valentina Cortés (25), estudiante de Pedagogía en Historia, cuenta cómo vivió este momento como hincha de la U e integrante de la comisión de comunicación de Las Bulla, a la cual pertenece hace dos años.

-¿Cómo se involucraron Las Bulla en el estallido social?

-Como todas las organizaciones, el estallido nos llamó, era lo que habíamos pedido toda la vida. Nos llegó de sorpresa y cuando pasó, nos dimos cuenta de que en el espacio donde nos desenvolvíamos se encontraban muchas de las personas más afectadas. Para ser honesta, yo no era una de las que la estaba pasando mal en octubre, pero sabíamos que existían otras compañeras de nuestros espacios en esta situación. De alguna u otra forma teníamos que hacernos cargo de eso y salir. Teníamos que ser parte de esto, no nos podíamos quedar abajo.

Al principio, todos los días nos juntábamos en Plaza Italia, sólo queríamos estar ahí. La primera semana fue un desahogo muy grande y las personas a nuestro alrededor nos recibieron muy bien. Por primera vez recibían bien a las barras. A medida que pasaron los días comenzamos a ver que esto no se acababa y nosotras estábamos de acuerdo con que no terminara esta lucha… Muchas se unieron por sus luchas personales. Nosotras nos enfocamos en dar apoyo a las camaradas (*así se llaman entre hinchas de la U) que lo necesitaban y hacer un trabajo comunicacional para generar conciencia.

(Foto: @las_bulla en Instagram)

(Foto: @las_bulla en Instagram)

-¿Cómo percibieron el recibimiento de la gente, entendiendo la estigmatización histórica hacia las barras?

-Me emocioné. Por primera vez en la vida dejamos de ser las quiltras y los quiltros de la sociedad, los lumpen o los curados. Nos respetaban, la gente se sentía segura con nuestra presencia. Quizás se nos asoció con que estábamos en la primera o segunda línea y no íbamos a dejar pasar a los pacos. No vengo a decir: “Oye, yo estuve en primera línea”, pero no conozco a ninguna que no haya tenido que patear una lacrimógena. Creo que la gente estaba feliz de que pudiéramos expresar la rabia que ellos no podían. Nosotras hicimos parte a quienes no podían estar ahí. Las barras fueron la imagen para decirle a los poderosos que el problema son ustedes. Yo creo que eso para las personas fue sorprendente. Por fin se identificaba un enemigo. Por primera vez estaba la sociedad civil unida.

-Con respecto a la comunión de las barras durante el Estallido Social, ¿hubo un cambio real o fue solo para el momento de las manifestaciones?

-Hubo un cambio real en el sentido de que comprendimos que no estamos solas, que hay personas que piensan igual y están cansados. Creo que finalmente nos dimos cuenta de que el enemigo no es el del otro equipo. Las barras se unieron porque siempre hemos sido estigmatizados de alguna manera u otra. Para algunas personas todos son barra. Se nos trata de lumpen, de ignorantes. Tal vez no todos tengan educación institucional, pero en el estadio conviven muchas de las personas olvidadas por la sociedad. Octubre fue por ellos y por eso llegamos todos a la conclusión de acabar con el fútbol ese mes.

Nunca habíamos marchado con las comisiones de otros equipos, pero sí compartimos en reuniones. En octubre estábamos una al lado de la otra y entonamos las mismas canciones. Nosotras queremos erradicar la violencia que existe contra el hincha del otro equipo, los insultos que en su gran mayoría son misóginos.  A veces es un poco complejo luchar con ello, pero lo que se vivió en Plaza Dignidad fue muy distinto. Vi a personajes que me encontraba en el estadio conviviendo con hinchas de otros equipos. Creo que el cambio en las hinchadas viene más desde este mismo tipo de comisiones (Las Bulla) que de la barra misma, porque en estas últimas el sentimiento es más grande, la camiseta tira más. Pero no es solo responsabilidad de las barras, o sea, somos lo que somos por lo que también es el país.

-¿Cómo responden a los comentaristas deportivos que dicen “con qué moral participan de esto (protesta) si la misma jerarquización de las barras es desigual”?

-En las barras existen esas jerarquías, pero es distinto. Tú no eres líder porque estés pagando u oprimiendo a otro. Existe la idea de la jerarquía, pero se da a través de lo que tú haces por el club, eso es lo que te hace alguien dentro de la barra. No lo alabamos, pero sí lo comprendemos. Sin embargo, no se puede comparar con la jerarquización y el elitismo que existe hoy en Chile. En la barra hay gente como nosotras, que intenta hacer el espacio más feminista e inclusivo. Hay gente que hace escuelas libres en las poblaciones, los fines de semana y es autogestionado. Todo eso es la hinchada.

-¿Qué hito creen que fue más importante en lo que vino tras el 18-O?

-Para nosotras lo de octubre no ha terminado. No termina con el plebiscito ni con la nueva Constitución. El 18 de octubre nos comprometimos a no parar hasta cambiar, no solo nuestros espacios, sino que también las condiciones en que vivimos. Ese viernes nos comprometimos con algo mucho más grande que nuestra trinchera a través del estadio.

Ese día nos marcó, porque se comenzaron a dar otro tipo de conversaciones. Aunque la Constitución no vaya a ser la solución, hemos iniciado conversatorios sobre la actual Carta Magna y la jornada del plebiscito para poder informar a las personas y preguntarnos qué es lo que vamos a crear el día de mañana.

-¿Y la intervención de Las Tesis en el Estadio Nacional?

-Fue muy potente, me emociona, se me eriza la piel cuando lo recuerdo. No esperábamos que fuera así. Esto nació por las otras intervenciones realizadas en Santiago, después nosotras hicimos nuestro llamado, que coincidió con otras organizaciones feministas en el mismo lugar y cuando llegamos había mucha gente. Vimos a muchas mujeres que no habíamos visto nunca, ni participado en actividades convocadas por nosotras. Me encontré con amigas de mi papá (fundador de la barra), barristas conocidas vinculadas a viejas prácticas. Se juntaron todas las generaciones. La gente coreaba el himno de Las Tesis como si fuera el top #1 de los Billboard, fue sorprendente y no querían parar. En todo momento se escuchó que alguien estaba gritando. Salimos en todas partes. Vi a muchas mujeres que nunca imaginé que se pondrían de ese lado de la vereda. Esa tarde fue muy emocionante hasta el día de hoy.

(Foto: @vicen_tico_ en Instagram)

(Foto: @vicen_tico_ en Instagram)

-Actualmente, ¿cómo están funcionando Las Bulla con un proceso eleccionario tan cercano?

-Estamos con apoyos sociales para las compañeras que, aunque estén fuera de la organización oficial, necesiten apoyo. Estamos trabajando para el plebiscito y todo el proceso constituyente, generando bajadas comunicacionales para apoyar el Apruebo y la Convención Constitucional. Iniciamos un proceso para ver qué nos gustaría que dijera la nueva Constitución, esto lo hacemos en conjunto con la AHA. Nos hemos dedicado a estudiar y bajar información, con la Asamblea estamos buscando modelos de clubes, leyes del deporte, etc. Hace tiempo estuvimos buscando qué decían otras constituciones con respecto al deporte. Ahora mismo estamos de lleno en lo que es el proceso constituyente para informarnos y ser parte.

-¿Han existido espacios de conversación con otros equipos sobre lo mismo?

-Hace un par de semanas nació la idea de generar una coordinadora de las organizaciones feministas de los equipos de fútbol, tanto como de primera, segunda y tercera división. Estamos trabajando en lo que nosotras no queremos transar en la nueva Carta Magna y eso después llevarlo a cabo en conversatorios con las otras comisiones relacionadas. Por ahora cada una está enfocada en realizar sus propias reflexiones.

-¿Por qué manifestarse detrás de una camiseta y tomar un rol político desde un club?

-Varias veces he escuchado por qué politizan la U. El fútbol es político, no tengo recuerdos de no estar en lucha desde que entré a Las Bulla, sobre todo por la masificación del feminismo en el mundo. Creo que las luchas son personales aunque sean comunitarias, a cada uno lo mueve algo. El estadio es un espacio muy masculinizado, demasiado vendido al capitalismo. Lo que pasa en el estadio es lo que pasa en Chile, la realidad que vive la sociedad. Dependiendo del lugar donde te pongas en el estadio es la clase de persona que uno ve. El estadio es la vida misma, confluyen muchos tipos de sociedad, de culturas, es donde está conviviendo la gente y es necesario cambiarlo. Mi trinchera de lucha es esta y no quiero que cuando esté jubilada y siga yendo al estadio continúe viendo prácticas como esta.

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