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Una revuelta feminista

Por ~ Publicado el 26 marzo 2021

2019 fue el epítome de la protesta social en Chile. Demandas ciudadanas acumuladas por décadas se reflejaron en masivas manifestaciones a lo largo del país, y ahí fue que irrumpió el colectivo LasTesis con la potencia de un huracán. Se convirtieron en un símbolo de la protesta contra la violencia hacia la mujer con su performance “Un Violador en tu Camino”. Antes de la aparición del Covid-19, su letra y coreografía se expandió tanto o más rápido que el virus a través de millones de mujeres que en todo el mundo y en distintos idiomas la hicieron suya para apuntar, sin miedo, juntas y a coro, a sus abusadores. Reconocidas por la revista Time entre las personalidades más influyentes del planeta y perseguidas judicialmente por Carabineros por supuestas amenazas y atentados contra la autoridad -todo desestimado en tribunales-, hoy marcan su vigencia con la publicación de dos libros: un manifiesto y una antología feministas. 

Por Polet Herrera y Camila Torres*


*Una versión de este reportaje fue publicada originalmente en alemán por el medio suizo Das Lamm (ver publicación).  

La calurosa noche del 7 de marzo se llenó de luces. En el centro de la ciudad de Santiago, en Plaza Dignidad, alrededor de la estatua del general Manuel Baquedano -que sería removida días después-, se proyectaron siluetas de mujeres que emulaban cuerpos de víctimas de violencia de género. La intervención lumínica en la gravilla de la icónica plaza, epicentro de las multitudinarias protestas de octubre y escenario de manifestaciones masivas que han ido desde la celebración de victorias de la selección nacional de fútbol hasta la muerte del dictador Augusto Pinochet, estuvo a cargo de Delight Lab. 

Mientras las luces marcaban la antesala de lo que sería la marcha del 8M, Día Internacional de la Mujer, a pocos kilómetros retumbaba un grito nuevo de voces ya conocidas. 

“Nuestras voces, antes mudas, ahora gritan con fuerza y furia”. 

Era el colectivo LasTesis, en la comuna de Renca. Las mismas cuatro mujeres que con su performance llamada Un violador en tu camino lograron una potencia que se extendió alrededor del mundo como una gran ola feminista para denunciar a coro y unidas, sin miedo y en distintos idiomas, a sus abusadores y al sistema que los ampara. Pero ahora, para la conmemoración de este 8 de marzo, el coro era otro, así como la propuesta completa: ahora se trataba de una intervención artística que contaría con más de 40 participantes, quienes utilizarían juegos de luces y sintetizadores como apoyo musical. ¿Su nombre? Resistencia o la reivindicación de un derecho colectivo.  

No son las primeras y de seguro no serán las últimas, pues distintas olas feministas se han tomado Chile a través de los años. El sufragismo de la primera mitad del siglo XX; la revolución en los ‘60 por la pastilla anticonceptiva; en los 2000, el derecho a acceder a la píldora del día después, la tipificación del femicidio en 2010 y poco después, el movimiento por legalizar -aunque sea en ciertas causales- el aborto; las tomas universitarias de mayo de 2018, la penalización del acoso callejero y varias otras más, pero quizás sí sea cierto que ninguna tuvo tal fuerza, tal impacto y tal resonancia mundial, como la performance que marcó la irrupción de LasTesis durante el estallido social. 

Las demandas y reivindicaciones han sido distintas con el pasar del tiempo, sin embargo, en cada época se han logrado distintos derechos básicos y esenciales, llegando incluso a establecer el que será el primer órgano constituyente del mundo con paridad de género. Pero en su mayoría, Chile ha llegado tarde a las conversaciones que les importan a las mujeres.

De ahí la importancia de las organizaciones sociales feministas en el país y su rol cada 8 de marzo. Han convocado a miles de mujeres para salir a marchar en contra de un sistema que sistemáticamente las oprime y vulnera, y en medio de cánticos y consignas contra la violencia y la profunda desigualdad de género enquistada en diversos aspectos de la sociedad, una actividad en particular que realiza la Coordinadora Feminista 8M se ha vuelto una tradición: cambiar los nombres de las estaciones del Metro de Santiago. 

En 2019, los nombres de las estaciones amanecieron cubiertos por carteles con nuevas denominaciones: los nombres de las mujeres asesinadas por razones de género. Este año fueron cambiados por demandas que vienen tomando fuerza desde las manifestaciones de octubre, como, por ejemplo, “ninguna migrante es ilegal” y “viviendas dignas”. 

Nuriluz Hermosilla Osorio, una de las voceras de la Coordinadora Feminista 8M, explica los objetivos de la organización: “Tenemos dos objetivos este 8 de marzo que se han ido cumpliendo: el primero es que nosotras no vamos a soltar las calles, porque es la forma como este pueblo se ha ido levantando y de una manera pacífica. La violencia no viene de nosotras, sino de un gobierno que reprime de una manera brutal.  Y el segundo objetivo es que somos un pueblo en pandemia, por lo tanto, el cuidado es colectivo. Nosotras este día planificamos hitos en el (centro de la ciudad de Santiago) y que fueron exitosos”.

Manifestación feminista en Plaza Italia, 8 de marzo de 2021, Santiago de Chile. Por Amy Franklin y Sofía Concha.

Manifestación feminista en Plaza Italia, 8 de marzo de 2021, Santiago de Chile. Por Amy Franklin y Sofía Concha.

 

La potencia del movimiento feminista en el estallido social

Para el 20 de noviembre de 2019, Chile ya llevaba un mes y un par de días sin tregua, con protestas y manifestaciones que, sumadas a oleadas de saqueos, incendios y vandalismo, a diario terminaban en dura represión policial -que derivó en que al menos cuatro misiones internacionales denunciaran graves violaciones a los derechos humanos por parte del Estado-. Así era en Santiago, en Concepción y, en general, en cualquier gran ciudad del país. 

Valparaíso, por supuesto, no era excepción, y esa jornada primaveral, mientras los buses siguieron su trayecto, un grupo de mujeres interrumpió el tráfico en el centro para realizar una performance. Llevaban unas vendas negras en sus ojos y una pañoleta verde -símbolo internacional de la lucha feminista por el aborto libre- en una de sus muñecas. Se formaron en una columna y en conjunto comenzaron el canto: “El patriarcado es un juez que nos juzga por nacer, y nuestro castigo es la violencia que no ves…

Eran ellas, LasTesis, que en el sitio web de Santiago a Mil aparecen definidas como un “colectivo artístico, interdisciplinario y feminista de mujeres de Valparaíso, Chile, compuesto por Daffne Valdés Vargas, Paula Cometa Stange, Lea Cáceres Díaz y Sibila Sotomayor Van Rysseghem”. 

Ninguna tenía contemplado que aquella intervención marcaría un hito para el movimiento feminista tanto en Chile como en los rincones más inesperados del planeta. En el plano nacional, la cientista política e integrante de la Red de Politólogas, Javiera Arce-Riffo caracteriza al movimiento feminista en Chile como “diverso”, pero destaca el rol que tuvo de “revitalizar al movimiento social e instalar en el contexto de protesta la demanda de género como otra de las aristas de igualdad y justicia”.

La performance del Colectivo LasTesis colocó en el centro la visibilidad y demandas de las mujeres y disidencias en las calles, además motivó a centenares de mujeres a realizar la intervención Un violador en tu camino en las afueras de las comisarías para denunciar las distintas vulneraciones que sufrieron, como desnudamientos forzados, amenazas de violación y tocaciones al interior de los cuarteles policiales.

La fuerza del movimiento feminista en Chile se reflejó en las discusiones que empezaron a gestarse tras el Acuerdo por la Paz Social y Nueva Constitución firmado por partidos políticos del oficialismo y oposición en la madrugada del 15 de noviembre de 2019. Ya se cumplían 29 días desde el estallido social y una Huelga General convocada tres días antes, que le causó un gran dolor de cabeza al Presidente Sebastián Piñera hasta el punto de casi decretar un nuevo Estado de Excepción Constitucional. No eran días fáciles en el país.

Aunque el acuerdo no estuvo exento de críticas, abrió paso a un proceso constituyente que partió con varias polémicas a cuestas: en su primera versión como reforma constitucional no contemplaba la participación de candidaturas independientes ni escaños reservados a los pueblos originarios, tampoco la anhelada paridad de género para su composición. Eso sí, con el transcurso del tiempo el Parlamento contempló e incorporó gradualmente esas demandas.

La Ley de Paridad de Género para la redacción de una Nueva Constitución se consiguió bajo presión en las movilizaciones convocadas por parte de organizaciones feministas, académicas y el pronunciamiento de parlamentarias. Fue publicada recién en el Diario Oficial el 24 de marzo 2020, casi cuatro meses después de que se materializara el vamos para el proceso constituyente. 

El interés de las feministas de participar en el proceso constituyente se ha  reflejado en la diversidad de candidaturas para apostar a uno de los 155 cupos para participar en la Convención Constitucional. Una de ellas es la activista trans y abogada feminista, Constanza Valdés, quien tiene una trayectoria importante en la defensa de los derechos de las mujeres y en la comunidad trans. 

“La nueva Constitución debe tener una perspectiva de género para poder avanzar en una legitimidad institucional mucho más robusta en torno a la protección de los derechos de las mujeres, bajo una Convención Constitucional paritaria, pero además el reconocimiento de los derechos económicos, sociales y culturales (…) [Son] los diversos feminismos que están en esta coyuntura y tienen diversas formas de abordarlo”, explica Valdés.

 

Manifestación feminista en Plaza Italia, 8 de marzo de 2021, Santiago de Chile. Por Amy Franklin y Sofía Concha.

Manifestación feminista en Plaza Italia, 8 de marzo de 2021, Santiago de Chile. Por Amy Franklin y Sofía Concha.

Las deudas del Estado

El paso que dio el Estado chileno para aprobar la paridad de género en la Convención Constitucional, es un avance histórico, pero está lejos de ser la regla o el reflejo de cuánto ha avanzado Chile en esa materia, pues ese mismo Estado mantiene varias deudas con las mujeres. De hecho, casos como el de Antonia Barra o Gabriela Alcaíno han retumbado en las voces de las mujeres del movimiento que claman por justicia, logrando avances en cuanto a su protección, pero casi siempre en forma reactiva, después de que la ausencia de regulación y fiscalización le costó la vida a una o más mujeres.

Durante 2018 se conoció el caso de Gabriela Alcaíno, una joven de 17 años asesinada y violada por su expareja. También su madre, Carolina Donoso, fue asesinada. El caso de Gabriela no fue considerado legalmente como un femicidio debido a que la ley sólo aceptaba como tal cuando el victimario era cónyuge, excónyuge o conviviente de la víctima. Así había sido tipificado el delito en 2010, y sólo tras la conmoción de sus muertes el Congreso aprobó cambios en la ley de femicidio, ampliando sus consideraciones y la disposición de penas más severas.

Otro caso que conmocionó a Chile fue el de Antonia Barra. La estudiante de 21 años se quitó la vida tras el hostigamiento recibido por su expareja y amigos tras contar que fue violada por Martin Pradenas un 18 de septiembre. Dos días antes de su muerte, Barra conversó con su expareja, quien la acusaba de haber tenido relaciones sexuales consensuadas con Pradenas, y además grabó la conversación telefónica. “Tú no sabes cuánto sufrí. ¿Por qué crees que llegué al punto de querer matarme esta semana? Porque toda esta mierda que sentía, toda esta suciedad…”, estas palabras son parte del registro telefónico previo al suicidio de Antonia. Hoy, el supuesto agresor de Antonia está siendo formalizado por al menos seis casos de abuso sexual en su contra. 

En 2017 se aprobó la ley de aborto en tres causales en Chile, convirtiéndose en uno de los últimos países en incluir el aborto terapéutico como un derecho reproductivo. La despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo se convirtió en la gran victoria de las mujeres de pañuelo verde en Latinoamérica, aunque la ley no contempla condiciones como enfermedades congénitas y genéticas, reducción de embriones y la salud mental de la madre. Cada 25 de julio la principal arteria de Santiago se convierte en un mar de mujeres que marchan en la búsqueda del aborto libre, seguro y gratuito bajo la consigna: No bastan tres causales

En mayo del 2018 estudiantes chilenas se tomaron sus casas de estudios con el fin de reivindicar espacios de educación no sexista y espacios libres de violencia machista. Logrando que las universidades de ese país implementarán protocolos de género con el fin de proteger a denunciantes de violencia de género. Las estudiantes de distintas casas de estudios se unieron, se armaron grupos para repartir comida mientras duraban las tomas, organizaron intervenciones en sus universidades, y por sobre todo, cuestionaron la institucionalidad que las oprime. 

Entre los aportes que ha realizado la lucha feminista, la abogada Javiera Canales, de la Corporación Miles, reconoce que “(existe) un avance en los últimos cuatro años del movimiento feminista sobre la sensibilización en los derechos sexuales y reproductivos, la ciudadanía, particularmente en las mujeres”. 

Actualmente, la abogada está a cargo del equipo jurídico para apoyar a las víctimas que durante 2020 recibieron las pastillas anticonceptivas defectuosas Anulette CD, en total son 111 mujeres que quedaron embarazadas. De acuerdo a The New York Times, más de 276.890 cajas de pastillas fueron retiradas discretamente del mercado por ser defectuosas. 

“Ha tenido impacto la distribución de anticonceptivos defectuosos, ya que muchas mujeres pudieron entender que esto generaba una violación en su autonomía reproductiva y proyecto de vida”, afirma Javiera Canales.

Mientras siguen quedando vacíos y demandas por llenar y satisfacer, el movimiento feminista en Chile sigue avanzando y consolidándose con fuerza. Y allí, Las Tesis se mantienen marcando una posición importante. A comienzos de 2021, tras haber tenido que enfrentar a la justicia por la demanda que interpuso en su contra Carabineros por supuestas amenazas y atentados a la autoridad -acusaciones que fueron desestimadas en tribunales- y haber sido consideradas por la revista Time entre las personalidades más influyentes del mundo durante el año pasado, el colectivo publicó dos libros: una antología y un manifiesto feminista. Al menos del segundo, hace unos días se dio a conocer que la cadena de supermercados Jumbo se negó a ponerlo a la venta en sus estantes.    

 

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