Entrevistas

Sergio Marabolí, director de “La Cuarta”: “La gente necesita relajarse, sacar una sonrisa con un medio de comunicación”

Por ~ Publicado el 16 diciembre 2014

En noviembre La Cuarta cumplió tres décadas de vida y su director conversó con Puroperiodismo sobre el tipo de audiencia al que ellos apuntan, lo que no están dispuestos a publicar y la importancia del tridente espectáculo, deporte y cobertura policial del medio que encabeza. A continuación las palabras de Marabolí, líder del “diario popular” que, dice, no le molestaría si aparece una futura competencia en el camino. “Para mí La Cuarta es una forma de vida”, declara.

Foto: Marcelo Salazar

Foto: Marcelo Salazar

Tres mujeres, con poca ropa, posan en esta oficina. Un poco más allá están Marcelo Salas, Esteban Paredes y unos jugadores de la selección chilena. También está enmarcado el histórico papel de letras rojas y redondas con el que los 33 mineros de la mina San José anunciaron el 2010 que aún se mantenían con vida.

Las fotos de la oficina de Sergio Marabolí, director de La Cuarta, definen a su medio. Manteniendo una trilogía entre espectáculo, deporte y cobertura policial, además de un reconocido lenguaje de modismos y expresiones coloquiales, el pasado 13 de noviembre cumplió 30 años de vida como El diario popular. El 26 del mismo mes publicó una edición especial donde lo que más impresionó fue su tamaño: del tradicional tabloide pasó a emular a El Mercurio, con un mensaje que reivindica la picardía del chileno, haciendo alusión, obviamente, a las dimensiones del diario: “¡El tamaño no importa!”.

En estas grandes páginas Marabolí entrevistó a la Presidenta Michelle Bachelet, “La Jefa,”, que declaró su gusto por cocinar cazuela y bailar apretado, además de recordar a un pololo moreno que tuvo cuando joven, con el que la molestaban por el contraste con su rubia cabellera. Con esta entrevista grafica la labor de su diario en la sociedad chilena: “Trabajar todos los días para que la gente se ría con nosotros, que se informen y mantengan la picardía del chileno. Para mí La Cuarta es una forma de vida”.

“LA CUARTA ES UN DIARIO POPULAR PERO RESPETA LA DIGNIDAD DE LAS PERSONAS”

—¿Cómo crees que ha cambiado el diario en estos 30 años?
Yo creo que los ejes de La Cuarta parten con la trilogía que existe entre los diarios populares, que son tres focos importantes; espectáculo, deporte y policial. La Cuarta partió inicialmente como un diario de crónica roja que con el correr de los años pasó a la farándula, la que parte con esta pelea de Daniela Campos con Titi Ahubert por Iván Zamorano (1999). Ahí el periodismo popular chileno agarra un foco completamente distinto.

—Entonces no se ha mantenido una línea editorial en estos años. 
No, porque va siempre marcado por la contingencia y con lo que nos pide nuestro segmento. El segmento C3D es específico y exigente, demostrándose en las ventas. Si nosotros tenemos un titular que es medio fome al día siguiente es probable que te comas tres o cuatro mil diarios. Hay que estar preocupado en saber lo que a la gente le gusta y lo que está buscando.

—¿Existe una crisis en los medios de comunicación? Específicamente en el papel.
La crisis del papel es un hecho. Los medios de comunicación están bajando un 10 a 12 por ciento anual, si sacamos la cuenta de acá a diez años el papel desaparecía. Sin embargo, soy de la idea de que esa circulación que cae se podría transformar en que, quizás, los diarios puedan ser gratuitos a futuro, o que la web tenga mayor preponderancia. Finalmente lo que pasará en el periodismo es que lo digital va a ocupar el 100 por ciento de la agenda y los diarios van a desaparecer. El mejor ejemplo es el que se da en el metro o en los paraderos de micro. En el segmento nuestro, pese a ser un poco más bajo, todos tienen smartphone.

—Entonces, ¿qué crees que ha hecho sobrevivir a La Cuarta en estos 30 años?
Tiene que ver con el lenguaje coloquial, con la forma en cómo la gente lo entiende, porque nosotros sabemos a quién le estamos escribiendo. Nosotros sabemos que el hombre que lee La Cuarta es machista, que le gusta que le sirvan la comida, tomar piscola y no whisky porque es muy caro, aunque si llega a tomarlo es en bolsa. Le mira el traste a las minas, ama mucho a su señora pero igual se divierte con sus amigos. Y la esposa de él es una mujer que le gusta trabajar y a la noche llegar a hacer las cosas de sus cabros chicos. Llora con las teleseries. Le cargan las minas bonitas. Es muy celosa y ahorrativa. Como ves, es un segmento bien específico y al que entretenemos porque es sacrificado. Comprando el diario les garantizamos que esas dos horas en Transantiago va a estar entretenido.

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Portada de celebración de las tres décadas de La Cuarta.

SÍ A LA PICARDÍA, NO A LA ORDINARIEZ

La cobertura más complicada durante la dirección de Sergio Marabolí fue protagonizada por Thiago Cunha, modelo discotequero brasileño, aunque no específicamente por él.

Fue el 18 de junio del año pasado cuando el “brasuca”, como lo apodó La Cuarta, se quemó el rostro mientras hacía unas maniobras con fuego en una discoteque en Copiapó. La Cuarta publicó fotos de su rostro obtenidas por una fuente que su director sólo la cataloga como “muy buena”. Esto los llevó a vender casi 25 mil ejemplares. Al día siguiente la manager de Cunha, Carolina Eltit, demandó al medio por filtrar información que dañaba la honra del brasileño. Sin embargo, todo culminaría al revés.

“Curiosamente, al día siguiente que ella pone la demanda, el mismo Thiago me da una entrevista, donde me dijo que estaba agradecido de la gente. Fue una acción legal que tomó la polola y no él. Finalmente mandó una carta de puño y letra diciendo que nunca quiso ir en contra de nosotros”, sonríe Marabolí.

—¿Cómo era el ambiente cuando supieron de la demanda?
Veía mucha tranquilidad porque sabía que cuando nos dio la entrevista fue un espaldarazo. ¿Cómo se la das al medio que te querellas? Hay que tener dos dedos de frente. Afortunadamente no pasó nada.

—¿Qué es lo más complicado de trabajar en un diario popular?
Mantener el equilibrio en esa delgada línea, que siempre está a punto de cortarse, entre lo ordinario y lo picaresco. Esa línea se la explicamos a todos los que llegan acá. “Mire compadre, aquí hay una cuestión que se llama ordinariez y otra que se llama picardía. Nosotros tenemos que estar en la barrera de la picardía, si usted se pasa a la de la ordinariez no sirve”, decimos. La Cuarta es un diario popular pero respeta la dignidad de las personas.

—¿Qué sería caer en la ordinariez?
Decir un garabato, lo que no hacemos. Usamos el decir algo que es obvio pero transformándolo con un juego de palabras. Por ejemplo, “cabro culee”, por Alexis Sánchez. Se sabe perfectamente lo que es sin decirlo. El que se ríe es porque también es picaresco y “cuartero”.

—Una investigación académica publicada en Cuadernos de información menciona que el lenguaje es una marca distintiva de La Cuarta, que facilita una “proximidad afectiva con el lector”. ¿Han tenido inconvenientes con el lenguaje?
Para nada. La Cuarta es el único medio en Chile que no tiene un manual de estilo periodístico por su lenguaje coloquial, que va evolucionando. Suponte que tituláramos “Los palomillas andaban pasándola mal en Plaza Italia”. “Los palomillas” lo decía mi abuelo: si lo pones la gente no sabe lo que significa. O “Pillaron a Martín Cárcamo taquillando con Kenita Larraín”. Taquillando es un término del año 90. Entonces La Cuarta está siempre evolucionando y buscando. Estamos metidos en los centros comunitarios, en las poblaciones, comisarías y la cárcel. Es actualizarse constantemente en el lenguaje o si no el lector no te entiende.

—¿El lenguaje es el principal atributo de un periodista de La Cuarta?
Sí. Yo siempre he dicho que en el periodismo hay grandes reporteros y pésimos redactores, pero también hay quienes escriben muy bien y reportean mal. Acá yo creo que el tipo que llega a La Cuarta es bien específico, no es cualquier reportero que quiere trabajar en un medio. Aquí hay que hacer una pega doble, por lo tanto es más difícil que en otro lado. Primero hay que informar y más encima entretener, no puedes ser fome. La función del periodista de La Cuarta es tener picardía, la “chispeza” de Gary Medel. La forma de informar, entretener y que eso sea bueno. Si eres malo nadie va a terminar de leer tu nota.

“INFORMAR Y ENTRETENER A LA GENTE SABIENDO QUE SU LECTOR ES MÁS TRABAJADOR QUE LA CRESTA”

Además de la tradicional versión en papel, La Cuarta tiene una fuerte presencia en la web con un tráfico diario que fluctúa entre 410 a 450 mil visitas. Las secciones más visitadas son la #Diosagram seguida del Doctor Cariño y la sección de mascotas. A esta última Marabolí la define como “un fenómeno extraño”, aunque la respuesta, cree, está en que en nuestro país existen varios grupos organizadores de corridas de perros, regalos para mascotas, denuncias por maltrato, alimentación, etc. Y eso para el director es el fuerte del diario: no parar de conocer a su audiencia.

—En estos 30 años, ¿formaron su propia audiencia?
Sí, el segmento C3D es La Cuarta. En las comunas donde hay mucha gente es en donde tenemos una penetración muy fuerte porque sabemos cómo se comportan ellos en términos económicos, familiares, sociales. Sabemos cómo se divierten, qué les gusta y qué música escuchan, y les escribimos sabiéndolo. Hablamos el mismo idioma.

—En la edición especial de la revista Caras, por el aniversario de La Cuarta, expresas que “nuestra misión es levantar el ánimo de nuestro lector”. ¿Crees que eso no se hace en los otros medios?
No. Creo que La Cuarta tiene ese papel de informar y entretener a la gente sabiendo que su lector es más trabajador que la cresta, que se saca la mugre y que está mucho tiempo en horas de Transantiago y metro. Por lo tanto, una persona que trabaja mucho y que quizás no gana tanto, lo mínimo que puedes hacer es informarla, entregarle las noticias y además entretenerlo.

“La función del periodista de La Cuarta es tener picardía, la ‘chispeza’ de Gary Medel”.

—Si tuvieras que definir el fuerte del diario, ¿cuál sería?
La trilogía entre policía, espectáculo y deporte. Esa es la de los diarios populares y en La Cuarta resulta. Obviamente que las tres secciones van cambiando, pero siempre están. Si está muriendo la farándula estaremos buscando otras cosas, un foco distinto. Deporte siempre se ha mantenido igual, mientras que en policial hay casos raros que tienen que ver con conmoción social, como el tipo que agarraron en el centro después de robar un celular a un abuelo. La gente lee esas cosas porque es morbosa, le gusta el sensacionalismo.

—¿Y eso es bueno o malo?
Es malo. La Cuarta es popular para escribir pero no es amarillista, pese al tono del diario y la forma en que se muestra. No inflamos cosas.

—¿Por qué La Cuarta no cubre política?
La Cuarta llega en 1984, en pleno gobierno militar, como una forma de evadir con esta presión social que existía. Ese ambiente extraño entre elementos distractivos, toques de queda, la política, fuerzas armadas, grupos revolucionarios, etc. En todo ese ambiente había la necesidad de sacar un medio de comunicación como una vía de escape y que te hiciera reír un poco. Que en el fondo te dieras cuenta de que te podías informar pero no necesariamente con los problemas de la sociedad de esa época. Para qué meterse en cosas que aparecían en La Tercera y El Mercurio.

—¿Cómo ves el mercado de los medios populares hoy en día en Chile?
Yo creo que es un nicho súper bueno y que no se ha explotado, afortunadamente para mí. Es bueno porque el que te compra La Cuarta es un tipo que gana poco pero consume harto, por lo que el avisaje es grande.

—¿Por qué crees que no se ha explotado?
Tiene que ver con ideas, con crear un medio de comunicación o a lo mejor da miedo el tema del papel que está cayendo. Hasta ahora lo más parecido a La Cuarta es The Clinic, pero es muy político. Juega con los títulos y anda muy bien, a lo mejor echa un par de garabatos que es la diferencia con nosotros, pero tienen buena picardía con un humor más político que el nuestro.

—¿Y si apareciera otra La Cuarta?
La competencia siempre es buena. Te invita a hacer cosas mejores. Puede ser una frase políticamente correcta pero es verdad porque creo que faltan medios que la gente lea en el día. De repente hay mucha información negativa por estos tiempos y la gente necesita relajarse un poco, sacar una sonrisa con un medio de comunicación. Y eso afortunadamente lo hace La Cuarta, pero si existieran más sería increíble.

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