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Problemas, desaciertos y bondades de la implementación de la tarjeta Junaeb

Por ~ Publicado el 3 octubre 2010

El ticket restaurant ya es parte del pasado. Desde agosto de este año, los estudiantes de la Región Metropolitana beneficiados por la Beca de Alimentación deben usar una tarjeta electrónica entregada por la Junaeb. El cambio responde a una política que permita optimizar la fiscalización del beneficio, aunque algunas críticas aluden a la escasa cobertura del mismo, la importancia de los productos alimenticios adquiridos —el menú saludable— y la seguridad de un sistema gestionado electrónicamente.

“Disculpa, ¿acá se puede pagar con la tarjeta Junaeb?”, pregunta una estudiante universitaria a una cajera de un Líder. Ella extrañada le responde que no sabe qué es eso y el joven empaquetador le explica que ahora los tickets restaurant que entregaba Junaeb serán reemplazados por una tarjeta. Él saca la suya y se la muestra mientras le dice a la estudiante que puede comprar en Unimarc, Santa Isabel y Erbi, supermercados afiliados al beneficio.

A partir del primero de agosto, los alumnos de la Región Metropolitana beneficiados por la Beca de Alimentación Educación Superior (BAES) se despidieron de los tickets restaurant y recibieron una tarjeta electrónica que se carga mensualmente con $26.000. Este subsidio para la alimentación se realiza diez veces durante el año académico considerando un gasto diario de $1.300, a excepción de la Región de Magallanes, donde el monto es 1.400 pesos.

El beneficio que pertenece al Programa de Alimentación Escolar (PAE) es entregado por la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb) y está dirigido a los alumnos de los dos primeros quintiles que representan al 40 por ciento de la población nacional con menor ingreso per cápita del hogar; es decir, un monto igual o inferior a $90.067. Los estudiantes no postulan a este beneficio, es complementario a siete becas de arancel entregadas por el Ministerio de Educación (Mineduc) como la de Excelencia Académica, Puntaje PSU o Beca Nuevo Milenio y al Crédito Solidario o con Aval del Estado.

HACIA UNA FISCALIZACIÓN EFECTIVA

Los rumores sobre la supuesta llegada de una tarjeta que reemplazaría a los tickets restaurant llevaban años circulando por las instituciones de educación. Aunque el sistema se implementó como piloto el 2007 en San Felipe y el 2008 en Puerto Montt, sólo este año se extendió al resto del país. En octubre se integrarán O’Higgins, Valparaíso y Biobío, las tres regiones que faltan.

El principal incentivo para la implementación de este nuevo sistema fueron las denuncias que hicieron los medios de comunicación y los alumnos sobre el mal uso del beneficio. Pues a pesar de las prohibiciones impuestas sobre el canje de alcohol, cigarros y medicamentos se detectaron irregularidades a nivel nacional —desde 2008— que exigieron un sistema de fiscalización más efectivo. La tarjeta permite saber quién está comprando qué, dónde y a qué hora. “El cambio no sólo tiene que ver con la tarjeta. El consumo de alcohol ha desperfilado el canje por alimentación alejándose del objetivo principal que es apoyar la educación superior en la alimentación sana de los alumnos”, dice Lorena Osorio, Jefa del Programa de Alimentación de Junaeb.

Este organismo externaliza el servicio y trabaja con dos operadores: Sodexho, la pionera en el sistema de la tarjeta electrónica, y Edenred, conocida hasta junio pasado como Accor Services y que cambió de nombre debido a la separación del grupo entre hostelería y servicios prepago. Estas empresas son las encargadas de entregar la tarjeta a las entidades de educación superior, hacer los convenios y fiscalizar a los puntos de canje, sean restaurant o supermercados. “Detectamos que la situación se daba porque había locales donde se vendía sólo alcohol o papas fritas. Los operadores usaban la misma red para todos sus servicios. Junaeb necesitaba la creación de una exclusiva para tener el control real de un sistema en el que no hubiera venta de alcohol y que la alimentación entregada fuera sana. Cambiar a una tarjeta no era suficiente, también debía hacerlo la orientación del programa para ayudar a la nutrición del alumno”, explica Hernán Salgado, Director Nacional de la Región Metropolitana de Junaeb.

MENÚ SALUDABLE

En el Informe de la Comisión de Salud sobre composición nutricional de los alimentos y su publicidad se destacó el importante aumento del sobrepeso y la obesidad. Ésta es la enfermedad crónica más frecuente y transversal en la población chilena. El auge de la comida rápida, concentrado en las grandes ciudades, es un factor desencadenante de la enfermedad, pues su composición nutricional —alta en grasas saturadas y baja en fibra dietética— y un alto consumo pueden favorecer el aumento excesivo de peso y el desarrollo de algunas enfermedades crónicas no transmisibles que suelen acompañarla, como la hipertensión arterial o la diabetes mellitus tipo 2.

En el Informe de la Comisión de Salud sobre composición nutricional de los alimentos y su publicidad se destacó el importante aumento del sobrepeso y la obesidad. Ésta es la enfermedad crónica más frecuente y transversal en la población chilena. El auge de la comida rápida, concentrado en las grandes ciudades, es un factor desencadenante de la enfermedad.

Junaeb exigió a los puntos de canje que ofrecieran tres menús saludables: uno casero, otro vegeteriano y para las embarazadas una alternativa reforzada en calcio con algún aporte extra como yogurt o quesillo. Por lo cual, todos los locales que no fueran capaces de proporcionar un plato de este tipo no pueden participar en el beneficio. Esto explica que los comercios que venden solamente completos no acepten la tarjeta Junaeb. “No es para imponer a los estudiantes que coman lo que nosotros queramos”, aclara la Jefa del Programa de Alimentación de Junaeb. “Se trata de ir generando hábitos de consumo alimenticios a largo plazo”.

No se trata del costo de la máquina de Multicaja, sino de los nuevos requisitos que tiene el sistema. Sin embargo, hay casinos que han subido su tarifa basándose en el cambio del sistema como ocurrió momentáneamente en la facultad de Ingeniería Forestal de la Universidad de Chile, Campus Antumapu. “Los primeros días se aprovecharon y subieron a 1.360 el almuerzo. Así no alcanza para los virtuales 20 días que asistes a la universidad. Aunque bajó, ahora nos imponen el menú”, reclama Juan Pablo Villegas, alumno de la institución.

Fijar el precio de los menús no es un requisito, pero Junaeb premiará acreditando a los locales cuando cumplen con los menús saludables y el precio fijado en $1.300. La Multicaja requiere un depósito inicial de $50.000 que se recupera con la comisión y cuya mantención mensual es 0,5UF ($10.677) y que permite la carga de teléfonos celulares.

Incluso locales que son reconocidos por su oferta en comida rápida se han preparado. Por ejemplo, Doggis, donde se concentra el mayor número de canjes de la capital, ahora ofrece públicamente su menú Junaeb. Sin embargo, este local es uno de los pocos que lo hacen. “El menú está disponible, pero no necesariamente promocionado porque no es una exigencia. Si el alumno lo pide y no hay, puede hacer un reclamo a través del teléfono o por mail por incumplimiento de contrato”, explica el Director Nacional de la capital.

Además, durante los próximos meses se implementará el Programa de Atención Integral al Estudiante que considera visitas de especialistas para evaluar el estado nutricional de los becados y una intervención en las instituciones con ferias educativas que promocionen la alimentación sana y las actividades deportivas. También se harán sorteos de notebooks mensuales y premiaciones con platos de comida saludable a quienes la prefieran.

ESCASA COBERTURA DEL BENEFICIO

Una de las quejas más recurrentes de los alumnos ha sido justamente la evidente disminución en la cobertura del beneficio. Según las cifras oficiales de Junaeb, son 2.600 locales con cobertura en todo el país. Cada operador debe asegurar una cantidad mínima de puntos de canje. En el caso de la Región Metropolitana son alrededor de 1.100, que al sumarlos no superan los 1.500 porque muchos se repiten entre Sodexho y Endered. El problema es que cuando no es así, el alumno no puede hacer uso del beneficio y sólo al tener este problema se entera de qué empresa provee su tarjeta.

Aunque los supermercados no ofrecen menús de alimentación saludable, cerca del 30% del consumo se hace en estos locales. Otra de las quejas estudiantiles es la limitación del beneficio sólo a productos alimenticios.

Karla Concha es alumna de Técnico en Odontología del Inacap, tiene el beneficio y está conforme con la mayoría de los cambios. A las dos semanas de recibir su tarjeta fue a comprar al Unimarc que está en Alameda, buscó lo que quería comer y cuando quiso pagar la cajera le dijo que no podía porque en ese momento sólo tenían habilitado el sistema para Sodexho y su tarjeta es de Endered. “Creo que existe poca publicidad en los locales. En la página ves miles de lugares, pero cuando tú vas pasando a veces ni siquiera está el sticker de ticket electrónico, que es diferente a de Sodexho y al de los tickets de antes”, dijo Karla. Al respecto, se debe aclarar que son pocos los comercios en que ocurre esto. “Nosotros (Edenred) no debemos tener la misma red. Sodehxo puede tener otros comercios y en la licitación se asignan los listados de las universidades a las dos empresas. En la página dice cuáles son los comercios que ofrecen el beneficio, es información que está disponible”, asegura Lorena Chandía, encargada de beca BAES de Edenred, quien agregó que el problema debió ser un tema puntual y de implementación, pues toda la cadena de supermercados Unimarc y Santa Isabel tiene convenio con su empresa.

Además quedaron fuera todos los lugares que no tuvieran su resolución sanitaria al día, que consiste en la autorización de la Secretaría Regional Ministerial de Salud que certifica el funcionamiento correcto de la elaboración, mantención y distribución de alimentos, medida que incluyó incluso a casinos institucionales.

“Nosotros reducimos la cobertura intencionalmente a un 60%. Teníamos una exagerada oferta para la demanda que tenían los alumnos y decidimos concentrarnos en los lugares donde efectivamente se ofrecía servicios de canje en alimentación, que según el estudio que hicimos durante dos meses coinciden con los lugares donde más canje realizaban los alumnos, así también evitamos que el alumno terminara cambiando el vale por cualquier cosa“, dice Lorena Osorio, Jefa del Programa de Alimentación de Junaeb.

No sólo se aseguró la cantidad de lugares habilitados con el sistema, sino su distribución. A través de mapas se determinó según los alumnos el número necesario de lugares para poder abastecerlos, aunque hubo lugares a los cuales no se pudo llegar porque los alrededores de la institución no tienen locales de este tipo, por ejemplo, la sede de Medicina Veterinaria de la Universidad Mayor, ubicada en Huechuraba.

Aunque los supermercados no ofrecen menús de alimentación saludable, cerca del 30% del consumo se hace en estos locales. Otra de las quejas estudiantiles es la limitación del beneficio sólo a productos alimenticios. “Muchos alumnos nos decían que compraban otras cosas, como el detergente. Entendemos que lo necesiten, pero es una beca de alimentación y no pueden comprar con ella este tipo de productos. De hecho, Una vez tuvimos un problema con un alumno que reclamó porque no lo dejaron comprar una leche. Pero al averiguar, quería comprar Nan, leche para el hijo. Razonablemente no era un producto alimenticio para el estudiante”, cuenta el Director Nacional de la capital de Junaeb.

Con respecto a los puntos de canje que fueron sancionados, denunciados o sorprendidos faltando al contrato y vendiendo productos prohibidos, se estudió cada caso, analizando las propuestas que tienen los locales para controlar el servicio y el compromiso que asumen con él. Situación que Junaeb y los operadores fiscalizan formalmente y a través del cliente incógnito, donde intentan que un alumno compre lo que no debe. En caso de ser sorprendido en esta falta se amonesta el local y si se repite se estudia su expulsión del convenio de manera paulatina, pues se considera el ingreso de una nueva cadena para no dejar al resto de los alumnos que compran en el local sin el punto de canje.

“Hemos tenido pocas desafiliaciones, ha bajado mucho el mal uso de la tarjeta y los reclamos. Estamos en permanente control. El sistema del cliente incógnito se hacía antes, pero no de manera tan intensa. Ahora lo haremos varias veces al año e identificando los comercios riesgosos”, dijo Lorena Chandía de Edenred.

LA CARA BUENA

Pero no todo son quejas, la tarjeta tiene varias ventajas. Se acabaron las filas de los primeros días para retirar los cheques. Las instituciones educacionales sólo deberán entregar una vez la tarjeta, pues ésta se cargará mensualmente de manera automática. El primer día de cada mes, sin importar si es domingo, el alumno contará con el subsidio. Y aunque se mantiene un monto mínimo de $1.300, ya no tendrá que gastar cifras cerradas como exigía el sistema anterior. Por ejemplo, si la compra era de $2.400  el alumno tenía dos opciones, compraba algo más por el precio exacto o perdía la diferencia, pues en escasos locales la devolvían. La tarjeta le permite al estudiante hacer transacciones por el monto que quiera y dependerá del local si acepta que pague alguna diferencia en efectivo. Además, la carga mensual dura 35 días, por lo cual el alumno tendrá cinco días extra para gastar la diferencia incluso si es menor al monto mínimo, pues se acumulará con la nueva carga.

Pero no todo son quejas, la tarjeta tiene varias ventajas. Se acabaron las filas de los primeros días para retirar los cheques. Las instituciones educacionales sólo deberán entregar una vez la tarjeta, pues ésta se cargará mensualmente de manera automática. El primer día de cada mes, sin importar si es domingo, el alumno contará con el subsidio.

Por último, la tarjeta le da más seguridad al alumno, no sólo porque funciona con una clave elegida por él al activarla, sino porque en caso de pérdida puede bloquearla y recuperar el saldo que tenía en ella. “Me gustó el cambio, es más cómodo”, dice Francesco Vial, estudiante de ingenería de la Universidad de Chile. “Al principio me sentía inseguro pues pensaba que no todos los lugares iban a tener la tarjeta, pero de a poco está teniendo la cobertura de los mismos lugares que antes aceptaban los cheques restaurant”.

También los comerciantes se ven beneficiados con el sistema. Aunque deben costear la máquina  necesaria, ya no deben juntar los cheques, enviarlos y esperar 60 días como mínimo para su pago. La cuenta se hace automáticamente y pueden recibir el dinero incluso semanalmente. Pero no todos los trabajadores están conformes. En el McDonald’s del Patio Centro hay tres cajas y sólo una Multicaja de Junaeb. “No podemos tomar otro pedido mientras no terminemos con el anterior. Es muy engorroso porque tenemos que interrumpirnos. En el local queremos aumentar los validadores porque actualmente atrasa todo nuestro sistema de comida rápida”, cuenta Susan Donoso, encargada de área de McDonald’s.

La implementación en el resto del país permitió que la tarjeta llegara de mejor manera a la Región Metropolitana, incluso mejor de lo que esperaba el personal de Junaeb y Endered, aunque no sin fallas. A un mes de la inserción de la tarjeta BAES en la Región Metropolitana, en septiembre  nuevamente se pone a prueba con los nuevos beneficiados del Crédito Aval del Estado que supone el ingreso de unos 15 mil alumnos a los cuales podría complementar esta beca.

Junaeb espera hacer más modificaciones al sistema. Aspira, en un futuro no muy lejano, integrar todos los beneficios que pueda tener el alumno, como  la Beca de Mantención que considera la entrega de dinero mensual e incluso la Tarjeta Nacional Estudiantil (TNE), más conocida como pase escolar, en una única tarjeta.

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