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Los viernes de memoria del “Jardín de la resistencia”

Por ~ Publicado el 18 octubre 2022

A tres años del estallido social, diferentes agrupaciones siguen concurriendo cada viernes al sector de Plaza Italia. Una de ellas es el ‘Jardín de la resistencia’, precursores de un espacio de memoria a la salida del antiguo acceso a la estación de metro Baquedano. Aunque su iniciativa partió en el verano de 2020, desde este año se constituyeron como colectivo con la misión de custodiar un lugar central e icónico para la memoria de lo que ocurrió en Chile tras la revuelta del 18-O. Puroperiodismo estuvo allí el último viernes previo a este tercer aniversario de la fecha que marcó el quiebre histórico para dar curso a un proceso que aún se sigue escribiendo.

 


Era un viernes como cualquier otro, aunque este era especial porque era el último antes de un nuevo aniversario del estallido social. Era, entonces, el viernes 14 de octubre de 2022, y el potente sol de una naciente primavera envolvía el centro de Santiago. Mientras, el sonido del metal golpeado al compás de los manifestantes hacía recordar varias de esas tardes que siguieron al 18 de octubre de 2019, el 18-O.

No era lo mismo, pero algo de todo eso aún estaba allí: de las millares de personas que marchaban a diario en estas calles; de la música; del arte; de los gritos, los colores, la esperanza, la rabia y la indignación; de las piedras, los gases lacrimógenos y los disparos represivos; de los mutilados, de los muertos… Pero a esta altura, a casi tres años, el ruido no crecía y quedaba solo en eso, en un recuerdo de lo que fue. Ni la convocatoria ni el contexto actual se asemejan a lo que fue la llamada “zona cero”.

A las seis de la tarde el contingente policial ya se había desplegado, como ya es costumbre: tres carros lanzaaguas, dos lanza gases y cuatro retenes móviles estaban apostados alrededor del sector de Plaza Italia –o Plaza Dignidad, como fue rebautizada popularmente– a la espera de ese caos que por un tiempo lo dominó todo en el lugar y sus alrededores. Pero caos no había.  El tránsito vehicular era expedito y la única interrupción para quienes transitaban por el lugar era esa luz verde del semáforo de tres tiempos, en una espera que se vuelve eterna en días de calor. Lo que sí había era una veintena de manifestantes ubicada en la vereda sur, bajo el frontis del teatro de la Universidad de Chile, que gritaba consignas varias que se perdían en medio de los sonidos normales de la ciudad. La que más se repetía era la misma que gritan cada viernes una y otra vez como si fuera un mantra: la exigencia de liberación inmediata “a los presos por luchar”.

Paralelamente, en el hoyo que hasta octubre de 2019 fuera el acceso principal de la estación de metro Baquedano, se empezaban a reunir los integrantes del colectivo ‘Jardín de la resistencia’, los custodios de ese espacio hoy clausurado y tomado para la memoria.

Rodeados por paredes blancas colmadas de rayados, murales y otras muestras artísticas que mantienen vivas las demandas de la movilización ciudadana, y en medio del jardín con distintas y coloridas flores y plantas que allí se instaló, conversaban tranquilos acerca de la coyuntura política actual, reían y reflexionaban sobre el tercer aniversario del estallido social que se aproximaba. Dos de ellos pintaban una de las paredes, esbozando lo que pretende ser un nuevo mural, luego de que los pasados fueran borrados semanas antes. Esa es, mal que mal, su labor autoimpuesta: la constante recuperación de un lugar clave para el recuerdo de ese punto de inflexión histórico que fue la revuelta del 18-O.

Memorial, viernes 15 de octubre de 2022.

Memorial, viernes 15 de octubre de 2022.

Espacio verde de memoria

“El Jardín de la resistencia” como tal no tiene una fecha de fundación exacta. Pero si se quisiera hablar de alguna, tendría que ser durante el verano de 2020, cuando se registraron las primeras intervenciones para crear un jardín y tratar de embellecer un lugar vandalizado y abandonado. Desde entonces, fue creciendo y durante los meses posteriores recibió el aporte de diferentes organizaciones ciudadanas y personas de a pie que organizada o espontáneamente, quisieron otorgarle al espacio una nueva vida mediante alguna acción de arte, plantas o decoraciones.

En enero de este año el jardín pasó a tener una organización como colectivo. Hoy lo componen fotógrafos, brigadistas de salud y manifestantes de diversas profesiones y oficios que se conocieron al fervor de la protesta social. Su idea, dicen, es recuperar el lugar y establecerlo como un sitio de memoria, pues entienden al espacio público como uno abierto a la acción política, y desde ahí nace la idea de conservar el ex zócalo de la estación Baquedano.

“Creemos que es un espacio que le pertenece al pueblo, que es un espacio especialmente de resistencia y que el Estado nos debe este espacio, por toda la violencia y todo el terrorismo de Estado que desarrollaron a partir del 18-O”, dice la periodista Paulina Acevedo, quien integra el colectivo.

 

No han dejado de asistir ningún viernes al jardín, donde una vez al mes realizan diferentes actividades: conversatorios, performance musicales, intervenciones teatrales, ollas comunes, exposiciones fotográficas y acopio de alimentos, entre otros.

Acto musical 17 de febrero de 2022 (FOTO: Instagram Jardín de la resistencia)

Acto musical realizado en el ex zócalo de la estación Baquedano el 17 de febrero de 2022 (FOTO: Instagram Jardín de la resistencia)

La principal motivación de los y las integrantes del ‘Jardín de la resistencia’ es no olvidar lo ocurrido en ese lugar en el contexto de la revuelta: la brutalidad policial, las reiteradas violaciones a los Derechos Humanos por parte de agentes del Estado, las mutilaciones oculares, a quienes murieron y las vejaciones cometidas por parte de las policías a manifestantes (ver video 1 y video 2).

“El espacio es importante para mostrarle a la gente en un espacio tangible lo que acá sucedió. Porque no tenemos que olvidar lo que pasó: en la comisaría de acá los pacos, los primeros días, arrestaron a gente, secuestraron a gente y la torturaron adentro. También disparaban a la gente través de las puertas desde acá. Poco se habla de eso. Por eso encontramos importante que esto no se destruya, porque es el epicentro de la violencia de Estado; hay que mantenerlo porque no hay que repetirlo”, dice Acevedo.

Lo interesante de lo que Acevedo identifica como un “espacio verde de memoria”, es que en cada flor o planta instalada en el lugar tenía hasta no mucho un cartel con los nombres de diferentes personas que perdieron la vida en el contexto del estallido social –la cifras oficiales identifican al menos 34, por diversas causas–. En el sentido metafórico, su recuerdo no se apagaría y haría florecer cosas nuevas. Pero eso fue destruido.

Información sobre plantas y recuerdos de fallecidos (FOTOS: Twitter @RobertoMerken)

Información sobre plantas y recuerdos de fallecidos (FOTOS: Twitter @RobertoMerken)

 

Las plantas no pelean

Durante la madrugada del 25 de septiembre, un grupo de personas vestidas con overoles blancos concurrió al ‘Jardín de la resistencia’ y lo intervino para hacer “limpieza”. Pintaron el espacio entero de blanco, borrando los diferentes murales y se deshicieron de todas las plantas instaladas en el lugar. El acto se lo adjudicaron grupos de ultraderecha vinculados al llamado Team Patriota que encabeza el ex líder de la Garra Blanca, Francisco Muñoz, más conocido como ‘Pancho Malo’.

“Las plantas no pelean” fue una de las primeras consignas pintadas en la consecuente recuperación que hizo el colectivo que construyó y cuidaba el jardín. Para sus integrantes, fue triste, pero también era algo que preveían, pues sabían que solo era cosa de tiempo para que sucediera, y hoy lo ven desde el lado positivo.

“Como le damos vuelta a la tuerca, creemos que es un lienzo blanco en el que podemos volver a resurgir. Porque si hay algo que nos diferencia de estos grupos fascistas es que nosotros trabajamos de manera colectiva y de día. Ellos trabajan en la noche, escondidos y son cuatro o cinco locos. Esa es la gracia que tiene este espacio: que la gente lo respeta y lo cuida. Y por eso vamos a volver una y otra vez, porque es nuestro espacio”, dice la periodista y activista.

Replantación del jardín, luego de que grupos de ultraderecha lo dejaran vacío y pintado. 25 de septiembre de 2022. (FOTO: Instagram Jardín de la resistencia)

Replantación del jardín, luego de que grupos de ultraderecha lo dejaran vacío y pintado. 25 de septiembre de 2022. (FOTO: Instagram Jardín de la resistencia)

 

Para este martes 18 de octubre, a modo de conmemoración, el colectivo ha programado en el lugar una exhibición de fotos que recuerde lo ocurrido durante el estallido social.

“La convocatoria [en Plaza Dignidad] ha bajado, pero es el proceso natural después de tres años de lucha y resistencia. Justamente por eso creemos que lo que hace este espacio es mantener viva la memoria y eso es lo que nos interesa, por los caídos, mujeres y hombres, y también por los mutilados.  Y también por lo que significa el espacio físico. Es importante mantenerlo, a pesar de que la gente no venga en masa como antes. (…) En ese sentido, queremos que la gente lo sienta, lo viva y que si vienen a plantar o hacer una expresión artística vamos a estar ahí apañando”, concluye Acevedo.

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