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El fin de “Una belleza nueva” en TVN: columnas de opinión y discusiones en Twitter

Por ~ Publicado el 11 junio 2013

El anuncio de Cristián Warnken, fundador y conductor del espacio cultural, de no continuar en TVN debido a un cambio de horario (“una forma de sacarnos de la pantalla, sin sacarnos”, escribió), ha tenido diversas interpretaciones y lecturas, desde su poca sintonía con los nuevos formatos hasta la responsabilidad del canal público en promoverlo. Compartimos algunas acá.

  • Para Jimena Villegas, comentarista de televisión en El Mercurio, el programa de Warnken es “de nicho” y debiera volver al cable. Las cinco últimas emisiones de la temporada, escribe, promediaron 1,6 puntos, cifra que, “como pasa siempre con el rating, solo revela lo que ve la gente”. Y agrega: “¿Puede un comunicador en el año 2013 permitirse una opción así de radical? Por cierto que puede. (…) Lo que no puede es obligar a un canal abierto, cuya vocación es la masividad, a acompañarlo en el riesgo enorme de alejarse de la audiencia para la que debe trabajar. De nada sirve el mejor menú si no hay quien lo coma, y de tal desgracia la televisora pública no tiene culpa alguna. Todo lo contrario”.
  • Rodrigo Munizaga, editor de “Entretención” de La Tercera, argumenta que la sorpresa de esta situación es la demora de TVN para prescindir de una propuesta cuyo formato parecía “sacado de los años 60”: “Qué programa es cultural y cuál no es un debate largo, pero habría que concordar que sentar a un científico o un escritor a hablar una hora en TV no lo es. Es una charla en una universidad registrada por cámaras, pero no es televisión”.
  • En Paniko Felipe Cussen responde a Villegas y Munizaga, columnistas que, a su juicio, esgrimieron “argumentos sospechosamente similares” para aludir al cariz anticuado y elitista de “Una Belleza Nueva”. Cussen plantea que esa manida idea de “acercar” la cultura a la gente es inconducente —y el apoyo audiovisual no sería la panacea—, pues “la cultura no es entretenida”. Finaliza diciendo: “Hay que agradecerle a Warnken por no tratar de hacerla entretenida. O si trató, no le resultó”.
  • En Terra Luis Breull argumenta que el cambio de horario que gatilla la renuncia de Warnken es un reflejo más de la crisis del canal público, el que, a su juicio, ya no tendría alma y operaría más bien bajo los cánones del retail: “La renuncia de Warnken a TVN no es un arrebato de un loco; es un gesto de coherencia, de dignidad. La renuncia de TVN a Warnken es un nuevo error de una administración que sellará su historia como pequeños seres que por querer ser gigantes se desvanecerán como quijotescos molinos de viento”.
  • El Observatorio de medios FUCATEL denuncia la pobreza del debate sobre la programación de calidad y discrepa de Jimena Villegas en relación a que “Una Belleza Nueva” sería un programa de cable. “Si TVN entendiera la importancia de programas como Una Belleza Nueva (…) habría invertido algo para poner el formato al día en los lenguajes modernos del medio y por sumar audiencias masivas”.
  • Una de las publicaciones más difundidas en estos días —más de siete mil veces compartida en Facebook— fue escrita por Layla Chaab, estudiante de periodismo de la Universidad Diego Portales y publicada en El Dínamo. Con un tono crítico y lapidario, Chaab define a Warnken como “un flaco buena onda, que animó unos programas que nadie veía” y habla de una “pequeña dictadura cultural” en torno al espacio. “Desaparece Una belleza nueva, y me quedo pensando en qué es peor: ¿una “telebasura” (concepto acuñado por el mismo Warnken en su lamento), o una tele que no se entiende? (…) En ambos casos, la persona no existe”.
  • En la sección de Cartas al Director de El Mercurio también ha continuado el debate. El senador Hernán Larraín (UDI) criticó la desaparición del programa y se preguntó por la misión y funcionamiento del canal: “Si va a hacer exactamente lo mismo que el resto, ¿con qué fin existe la televisión pública?”. Agustín Esquella, en tanto, inserta en ese mismo contexto el fin del vínculo entre el programa y el canal. “Otra de nuestras ficciones es creer que tenemos televisión pública solo porque una de las estaciones de nuestra televisión abierta fue creada por ley y porque su directorio se cuotea políticamente”.

También vale la pena seguir el intercambio de tuits entre Jimena Villegas, Luis Breull y Andrés Azócar sobre el valor del programa, la actualidad de su formato y las responsabilidades por su desvinculación de TVN:

 

 

 

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