Entrevistas

Daniel Matamala: “El prestigio de un canal no lo puede comprar ninguna marca”

Por ~ Publicado el 12 agosto 2014

Pronto a cumplir dos años al aire en CNN Prime, no hay medición de audiencia  que lo acorrale ni mercado que lo tiente. Lo suyo es el periodismo político que en distintos formatos ha tratado de seducir a la clase media. Y aunque su tribuna está en medios de nicho, Matamala advierte: “Hay que erradicar la caricatura de creer que un programa de debate es un sacrificio para los medios de comunicación”.

dmatamala

Foto: La Tercera

Si hay alguien que ha hecho siempre lo que ha querido es Daniel Matamala, el hombre estandarte de CNN Chile. Y no por trabajar en radio Sonar, escribir tres libros (dos de fútbol y uno de política), colaborar en Qué Pasa y ser rostro de un noticiario que, según él, no funciona en base al rating. No. A Matamala le gusta la política, pero no para ejercerla, sino que para simplificarla y que la gente pueda tomar decisiones a través de ella.

Sin ir más lejos, hace unas semanas figuró estancado en una bencinera escuchando atento a un bombero que comentó sin parar sus entrevistas. Él no se sorprendió. La imagen fuerte y creíble de Matamala son fruto de lo que empezó a hacer como editor de política en Canal 13 (2004) y por lo que se fue a especializar a la Universidad de Columbia antes de tomar la conducción de CNN Prime en 2012.

En Estados Unidos analizó la autonomía que tiene la audiencia norteamericana en comparación con la chilena y los límites que tienen los medios con el poder. A su regreso, lejos de lamentarse por vivir en un país donde las consecuencias de la transición aún retumban, llegó con una clara misión: generar un interés masivo en temas que, muchas veces, pueden parecer exclusivos de la elite chilena.

—¿Cuánto de tu paso por Estados Unidos llegaste a aplicar a Chile?
En un principio, la idea de que en periodismo la especialización tiende a dejarse de lado, como si solo fuera un oficio. Por otro lado, me parece importante que en general la prensa norteamericana ha sido muy consciente de su rol frente al poder y de representación de los ciudadanos. Un ejemplo de ello son los casos emblemáticos como los Papeles del Pentágono o Watergate. Allá muestran medios que se ven a sí mismos como real contrapeso del poder político y representantes de los ciudadanos frente a abusos del poder.

—¿Qué diferencia existe en la relación audiencia-medios entre Chile y Estados Unidos?
Pasa que la audiencia de EE.UU. es más empoderada y más crítica de los mensajes que llegan del poder, pero también de los medios de comunicación. Eso en Chile ya se está empezando a ver. Hoy la audiencia es infinitamente más crítica —o parte de la audiencia— de lo que era hace diez años.

—Partiste haciendo periodismo político, luego te especializaste y vaciaste todo en Tu cariño se me va (2013). ¿Crees que puedes llegar a tener una intervención en política?
No ha estado jamás en mi horizonte. Estoy en lo que hago porque me gusta el periodismo y es la contribución que puedo hacer desde el punto de vista de los medios de comunicación. No me gustaría ni está en mis planes ser político. Mi objetivo es hacer el mejor periodismo posible sobre los temas que considero importantes y, en ese sentido, sí creo que la política es muy importante en una sociedad.

—¿A qué te refieres con “el mejor periodismo posible”?
Mira, la razón por la que estoy en CNN es que hay cobertura de periodismo político, donde hacemos entrevistas sobre temas de actualidad, de contingencia y donde tengo un programa de debate en profundidad. Uno va eligiendo sus espacios donde hay posibilidades de mejorar las cosas. También me he dedicado a investigar y escribir en la medida que pueda para hacer contribuciones.

“No me gustaría ni está en mis planes ser político. Mi objetivo es hacer el mejor periodismo posible sobre los temas que considero importantes”.

—De hecho escribes en la revista Qué Pasa donde los lectores, principalmente, son un nicho político y cultural. ¿CNN es de nicho también?
CNN es un medio que está en el cable y eso tiene una cierta restricción, pero a nosotros en general nos ve gente de estratos socioeconómicos bien diversos. Eso uno lo recibe tanto como en la interacción de redes sociales, encuestas de audiencias y en la calle; es ahí donde muchas veces la gente me comenta las entrevistas. Es decir, el cable en Chile no es un fenómeno de elite, es bastante más que eso. Tiene mucha penetración en la clase media, que es lo que nos importa.

—Pero las cifras dicen que la gente sigue privilegiando la crónica roja por sobre los temas vinculados a la política.
Sí, es probable que sí, pero la política como la entendemos nosotros en CNN no es la pelea entre los partidos. Las grandes discusiones que se están dando en Chile no pueden ser cerradas entre la elite, tienen que ser abiertas a la gente, donde las personas tengan las herramientas suficientes para poder opinar y hacerse una idea de cuál es el país que quieren construir.

—¿Qué contenidos crees que son propios del área política?
Política es la reforma educacional, la reforma tributaria, la situación del sistema de impuestos. La política es hacia dónde queremos llevar una sociedad. Para un medio  siento que la misión es que haya un interés masivo en temas que muchas veces pueden haber parecido que eran más de unos pocos, bajar la información.

—¿Hay una receta para bajar la información haciéndola entendible para todos?
No tengo una receta. Uno trata de hacer los mejores esfuerzos posibles para abordar temas que son técnicos como la reforma tributaria; tratar de traducirla, de explicar más o menos en qué consiste, poner ejemplos que sean cotidianos, etc. Y creo que es parte de nuestro rol tratar de explicar no desde un punto de vista de superioridad, sino que dar las herramientas para que la gente se pueda hacer su propia opinión y pueda ser parte de ese debate.

“NO HAGO PROGRAMAS QUE VAYA A CAMBIAR POR TENER UN PAR DE DÉCIMAS MÁS”

Sin ser enemigo del rating, Matamala es crítico: la mayoría de las veces lo que marca más puntos no es lo más importante, así como el people meter no mide valoración del producto, ni es exacto en quién ve un programa o solo tiene encendido el televisor. Por eso él no maneja cifras en su canal. “Nosotros le decimos a la gente: queremos que usted se informe de lo importante”, afirma.

—¿Qué pasa con el rating de programas de televisión abierta como El Informante o Tolerancia Cero que, si bien marcan pauta, están lejos de ser lo más visto?
Siento que hay algunas caricaturas como decir que los programas políticos no los ve nadie. Ojo: un programa como El Informante o Tolerancia 0, claro, no va a tener el mismo rating que un partido de Chile en el Mundial, pero muchas veces le va mejor en influencia que a un estelar o reality  en el que se ha invertido veinte veces más que lo que cuesta hacer un programa de debate. Ahí hay una audiencia que no solo es importante en términos numéricos, sino que además es una audiencia que ve con atención el programa, que lo valora, le entrega prestigio al medio de comunicación que lo hace.

“Los medios de comunicación tienen que entender que hacer programas de debate puede tener muchas potencialidades”.

—Claro, pero la realidad es que en mayor medida los canales negocian con avisadores por el nivel de audiencia que tienen.
Los medios de comunicación tienen que entender que hacer programas de debate puede tener muchas potencialidades. Fuera del tema del rating bruto y avisadores, le entregan un prestigio de marca a ese canal. Un ejemplo es CHV: puede tener muchas cosas discutibles, pero le ha dado un prestigio tener por diez años en horario estelar a Tolerancia Cero, así como para TVN es tremendamente importante tener un programa como El Informante, en términos de marca, fidelidad y apreciación de la audiencia del canal. Y ojo: el prestigio de un canal no lo puede comprar ninguna marca.

—¿Crees que hay relación entre rating y calidad?
No necesariamente. Creo que el rating debería ser una más de las herramientas para medir un programa. Yo haría una medición doble. Primero el rating, que es una medida numérica de cuánta gente tiene la tele encendida. Segundo, cuál es la satisfacción. Es decir, cuál es la relación que tiene el público con el programa que está viendo. Qué nota le pongo, qué tanto me satisface, ¿genera una relación de lealtad y fidelidad con la marca que es el canal? Eso en Chile no tenemos cómo medirlo y debería ser un instrumento que existiera.

—¿Qué relación tiene CNN con la medición de audiencia?
No tengo idea. Es que para mí el rating puede ser un medidor a largo plazo, pero no sé cómo nos va ni me interesa. Lo que sí tengo muy claro es que no hago programas que vaya a cambiar por tener un par de décimas más.

#Etiquetas:

Comentarios.