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Crisis en Salud Mental: Aumentan licencias médicas, integración a tratamientos y casos de suicidio

Por ~ Publicado el 17 mayo 2022

Chile es uno de los países con mayores problemas de salud mental en su población. La pandemia ha profundizado esta situación, derivando en un aumento explosivo de licencias médicas psiquiátricas. Por otro lado, en los últimos cinco años se registraron más de cuatro millones de ingresos al Programa de Salud Mental, dentro del cual los diagnósticos más comunes están asociados a depresión y trastornos bipolares y ansiosos. También han ido al alza los suicidios, tras dos años de baja. Estos son algunos de los datos y efectos tras la grave crisis de salud mental. 

Por Matías Gallardo y Ruth Cárcamo


A fines de 2021, Diego (22) estaba en su habitación terminando la última clase online del día cuando sintió algo extraño en su pecho. En cosa de segundos, su corazón comenzó a latir más rápido. Lo describe como una sensación de pérdida del control, de falta del aire. En un estado tembloroso se desconectó de la reunión y apagó su computadora; después de unos minutos se le pasó y volvió a estar bien. Diego ingresó en 2018 a estudiar ingeniería informática en un centro DUOC UC, y cuenta que antes de la pandemia jamás tuvo un percance de esa magnitud. Fue al médico y ahí le dijeron que, lo más probable, lo suyo fue un ataque de pánico.

“Si el primer año de pandemia fue terrible, este ha sido mucho peor, porque el encierro a estas alturas ya empieza a pesar”, decía por esos días.

Hubo señales de que algo no andaba bien con él, pero sólo después de ese episodio fue que le hicieron sentido. Recuerda que desde que comenzó el primer semestre el año pasado estaba muy irritable y que con el tiempo se le sumaron dolores estomacales constantes y mucha dificultad para concentrarse y conciliar el sueño, con noches en las que recién se dormía pasadas las cuatro de la mañana. Su ataque de pánico fue el punto de inflexión.

En Chile existe una preocupante e importante alza en los trastornos de salud mental. De acuerdo con un estudio publicado por Ipsos en octubre de 2021, es el principal problema de salud en el país (59%), por sobre el coronavirus (53%), y ocupa el segundo lugar a nivel mundial sólo por debajo de Suecia (63%).

Si bien la salud mental ha empeorado durante los últimos dos años de pandemia, el problema de fondo viene de antes, aunque el Covid-19, las cuarentenas y sus coletazos sólo agravaron la situación. En 2017, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya mencionaba en su reporte “Depresión y otros Desórdenes Mentales Comunes que en Chile se registraron 1,1 millones de personas mayores de 15 años con síntomas ansiosos y más de 840 mil depresivos. La tendencia de aumento se registra en el país desde hace ya varios años, más de una década de crecimiento sostenido.

Hoy la situación es crítica. El término del encierro por la pandemia no ayudó a disminuir la incidencia de este tipo de enfermedades, sino que, al contrario, dejó en evidencia el alcance y gravedad del problema. Puroperiodismo reporteó a través de datos y diversas fuentes para conocer en detalle en qué estado está la salud mental en Chile y sus efectos sobre el sistema de salud.

Alza de casos en el Programa de Salud Mental

Cerca de 900 mil personas se sometieron a controles dentro del Programa de Salud Mental durante 2021, 9% más que en 2020. Para la presidenta del Colegio de Psicólogos de Chile, Isabel Puga, es parte de los efectos colaterales de la pandemia que están afectando a la población, sobre todo en términos económicos. Si bien se lograron diversas medidas para ayudar a los hogares en los momentos más críticos –como los retiros de fondos desde las AFP y los subsidios a través del IFE y el IFE Laboral–, insiste en que no ha sido suficiente para abordar los efectos psicológicos.

“La salud mental pareciera que está siendo prioridad, pero no hay suficientes recursos para inyectarse en eso”, dice Puga.

El nivel de inversión en salud mental en Chile es del 2,1% del gasto público en salud, muy por debajo de países como Francia (15%) o Noruega (13,5%), aunque el compromiso del gobierno es aumentar a un 6% en los próximos cuatro años, según señaló a CNN Chile la ministra de Salud, María Begoña Yarza.

Programa de Salud Mental en Chile

En 2021 se registraron 3,2 millones de atenciones en el Programa de Salud Mental, de las cuales el 65% correspondió a mujeres, mientras que por grupo de edad se registraron más atenciones entre los 30 y 60 años (41%). Por otro lado, si además se consideran las consultas remotas debido a la pandemia, la cifra sube a 5,8 millones de atenciones, reflejándose en un aumento del 37% respecto de 2020.

Puga añade que los principales diagnósticos son las crisis de ansiedad y trastornos de pánico, pero que “ahora se están manifestando trastornos más depresivos, la sensación de desamparo completo en personas que están sumamente agobiadas, que ven el futuro cada vez más oscuro y que no hay ninguna posibilidad de solución”. De acuerdo con el registro de atenciones de urgencia por trastornos mentales del Programa, en 2021 se registraron 198 mil casos, de los cuales el 53% corresponde a trastornos neuróticos, relacionados con el estrés, somatomorfos y del pánico.

Por otro lado, si bien 2020 significó un retroceso en las atenciones médicas de esta categoría, Puga añade que los datos no son fidedignos, pues la disminución se debió a las medidas y restricciones sanitarias impuestas durante la pandemia, y concluye que hoy se están recuperando esas cifras.

Aumento explosivo de licencias médicas

En el caso del área laboral la complejidad ha ido en aumento. De acuerdo con el estudio “Termómetro de la Salud Mental en Chile, realizado por la ACHS y el Centro UC de Encuestas y Estudios Longitudinales en abril de 2021, el 45,9% de las personas evalúan que su estado de ánimo actual es peor o mucho peor en comparación con la situación que había antes de la pandemia. Pero la realidad nacional muestra que desde 2008, de acuerdo con datos de la Superintendencia de Salud –disponibles sólo hasta 2020–, los trastornos mentales y del comportamiento vienen posicionándose en el primer lugar de licencias médicas otorgadas, por sobre enfermedades osteomusculares; incluso por sobre aquellas tramitadas por Covid-19.

En 2020 se registraron 1,7 millones de licencias médicas tramitadas por problemas de salud mental, de las cuales el 78% correspondió a Fonasa. Los efectos de la pandemia marcaron un aumento del 19,3% de dichas licencias respecto a los registros de 2019, y la gravedad se ve reflejada más aún cuando sólo el 23% de estas fueron rechazadas. En el caso del sistema privado, que permite disociar estas cifras según diagnóstico clínico, en los últimos cuatro años las licencias por estados depresivos se han mantenido en torno a las 130 mil, pero que los trastornos ansiosos y adaptativos han presentado una considerable alza. Entre 2017 y 2020, los trastornos ansiosos han aumentado un 59%, mientras que los adaptativos lo han hecho en un 67%.

En cuanto a 2021, según datos de la Superintendencia de Seguridad Social (Suseso), solo hasta el mes de agosto se registraron 5,2 millones de licencias tramitadas, monto que ya supera en un 5% a todas las registradas en 2020. Nuevamente, por tipo de diagnóstico, la salud mental se mantuvo como la principal causa de licencia médica, sumando 1,4 millones de operaciones, representando el 27% del total de licencias tramitadas hasta ese periodo.

Puga explica que no es algo inusual o extraño experimentar una respuesta emocional frente a una crisis de tal magnitud, ya que las asocian directamente como una amenaza. Ante estas situaciones “las personas tienden a reaccionar de esa manera, que es estar en una situación de hipervigilancia, y con mucha ansiedad por la amenaza que es el peligro que les puede afectar”, añade. Las principales consecuencias en el área cognitiva, continúa, se reflejan en problemas de atención, concentración y memoria.

Licencias asociadas a Salud Mental en Chile

Hoy, con la vuelta a la presencialidad en este ámbito, añade, los desafíos se relacionan con un periodo de adaptación, el cual variará según la persona. “Van a aumentar ciertas patologías de salud mental, especialmente lo que es el estrés postraumático, o sea que implicará más estrés del que ya hay”, señala Puga.

En esta misma línea, el psicólogo y sociólogo Javier Romero del Centro de Terapia del Comportamiento, añade que, si bien la vuelta al trabajo presencial supone un elemento positivo dado que significa el rencuentro con los pares, el ritmo y modo de vida generado durante la pandemia no lo hará fácil para algunas personas, ya que “un cambio desde lo cotidiano no es simple de poner en marcha”, explica. “Cuando uno solo depende del esfuerzo, de las ganas que uno le pone, está fallando la otra pata que es acompañar este proceso para que no sea uno traumático”.

Con esto, la presidenta del Colegio de Psicólogos advierte que se necesita un proceso de reintegración para los trabajadores, “que sea gradual, porque regresar después de dos años es muy complejo para la mayoría de estas personas”. Por su parte, Romero explica que “el que uno llame a que la gente se integre sin tomar en cuenta estas condiciones va a crear más problemas que beneficios a largo, e incluso, mediano plazo”.

Aumento de casos de suicidios en 2022

En nuestro país, los suicidios siguen siendo una problemática que se encuentra presente cada año. Esto de acuerdo con la base de datos de defunciones del Departamento de Estadísticas e Información de Salud del Ministerio de Salud (DEIS), que los viene reportando anualmente desde 2016.

En los últimos tres años –sin considerar 2022–, las cifras totales de suicidios variaron considerablemente. Es decir, en 2019 hubo 1.901 suicidios, pero durante el primer año de pandemia, en contra de diversas proyecciones que apuntaban a un alza, la cifra disminuyó un 16%, y al año siguiente fueron incluso menos, contabilizándose 1.528 casos.

Suicidios Gráfico N°1

Tras esto, surgen diversas dudas de por qué sucedió esta disminución durante la pandemia. Romero plantea que en condiciones de encierro uno esperaría que se produjeran precursores del suicidio, pero sucedió lo contrario, ya que este mismo encierro obligó a que las personas estén juntas. “El estar con otros ayuda a que la red social y la red de afectos sean un buen soporte para evitar situaciones de riesgo que lleven a que las personas se suiciden”, dijo.

Ana Paula Vieira, psicóloga y presidenta de la Fundación Míranos, coincide en lo anterior, ya que el encierro, a su juicio, provocó una disminución de suicidios por el acompañamiento que hubo entre las personas. “Las personas estaban más acompañadas y empezaron a llamarse, por lo que había un sentido de comunidad. Y también hubo una fuerte campaña del cuidado del otro”, comenta.

Sin embargo, al analizar la base de datos del DEIS y ver las cifras de suicidios actualizadas hasta el 26 de abril de 2022, se evidencia un alza a comparación de los tres años anteriores hasta la fecha mencionada.

¿Por qué está sucediendo este aumento? Romero señala que las condiciones del contexto han cambiado en 2022. Después de estar dos años en cuarentena, se les ha instalado a las personas a volver a una rutina diferente y esto “les ha significado un gran esfuerzo, y también un gran desgaste”, provocando un complicado coste al reinsertarse, “en algunos casos sin ayuda, sin orientación, sin apoyo familiar, lo que hace que tomemos el peor camino”.

Sumado a lo anterior, Vieira explica que los casos de suicidios aumentan generalmente después de alguna crisis que se esté viviendo como sociedad. Por otro lado, señala que el retorno de las personas a una rutina después de haber quedado sin trabajo durante la pandemia o que los jóvenes vuelvan a encontrarse en sus clases presenciales tras todo lo que vivieron internamente, también ha llevado a que aumenten las cifras. Tras lo anterior, la psicóloga advierte que durante este año quizás aparezcan las consecuencias de los problemas de salud mental, pero también los “problemas de salud social, cultural, entre otros, ya que el suicidio no sólo tiene que ver con salud mental; lo que lleva a que las personas tengan ese sufrimiento, que no logran soportarlo, o que no ven otra salida, es por un conjunto de factores, y de los que hay gatillantes”, dijo.

Suicidios Gráfico N°2

Próximos desafíos

Durante 2020, el sistema de salud se enfocó principalmente a cubrir los casos de Covid-19, y por otro lado las personas, debido al temor a contagiarse, optaron por no asistir a consultas, lo cual se refleja en una disminución del 52% en el Programa de Salud Mental respecto de 2019. Si bien las atenciones por telemedicina cubrieron esa baja, no logró reemplazar la presencialidad. En 2021 ya se superaron las cifras del año pasado, y todo indica que se presentará un aumento mayor aún en el futuro como consecuencia de la pandemia, advierte Isabel Puga.

En mayo de 2021, el entonces Presidente Sebastián Piñera promulgó la Ley de protección de la Salud Mental. Por otro lado, para este año la Ley de Presupuestos contempla unos $26.770 millones especialmente reservados para cubrir necesidades en esa área, lo que representa un aumento del gasto público en 67% respecto al año pasado. No obstante, la disponibilidad de recursos sigue siendo el mayor flanco, particularmente porque la distribución de este es de manera desigual a lo largo del país, dejando desprotegidos sobre todo a personas pertenecientes a comunas con menos recursos y a las de zonas extremas. Vieira es enfática: “No se da importancia a la salud mental de las personas; continúan las bajas inversiones en salud y preparación de los profesionales”.

Y en el ámbito de la prevención del suicidio, la psicóloga comenta que “se debe tener un enfoque sostenido, integral y también flexible a través de la colaboración y coordinación entre las distintas esferas de la sociedad”. También, recalca que para generar un cambio social son necesarios tres factores: conocer sobre el tema del suicidio, que haya voluntad política y tener una estrategia social.

Son desafíos que, de no contar con una solución a corto plazo, ampliarán aún más los índices de salud mental de las personas. “Tenemos que construir vidas que valgan la pena vivir. Que se pueda tener acceso a salud, a vivienda y transporte público, que me den ganas de salir y de compartir en sociedad. Hay que escuchar, hay que cuidar y hay que apoyar a todas las personas de todas las edades”, concluye Puga.

 

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