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Cómo sobrevivir a la práctica de periodismo (parte II)

Por ~ Publicado el 2 octubre 2014

Empezaron las ofertas de algunos medios y el temor a no ser llamado, equivocarse en la postulación o elegir al editor más gritón de todos, son los temas del momento entre los futuros practicantes. En esta segunda parte, diversos periodistas dan algunos tips para que ningún postulante muera en el intento de llegar a un medio. » Revisa la primera parte de esta serie.

Carolina García-Huidobro es directora de revista Caras

Sobrevivir a la práctica periodística equivale a terminarla con las botas puestas, con el equipo queriendo que te quedes para siempre y tú —la practicante— sintiendo muy de verdad que elegiste la profesión correcta. La práctica periodística, más que el examen o tesis de grado, es la verdadera graduación periodística. Para salir airoso (a) de tamaña tarea recomiendo kilos de entusiasmo y disciplina; hablar lo justo, llegar demasiado bien preparada para el minuto de tomar la palabra en las pautas, tener la dosis de ambición para esperar la oportunidad de perseguir y “dar un golpe”. Y, sobre todo, domesticar el ego. Si te piden que hagas una entrevista a Dios, traga saliva y responde con la mejor sonrisa: “¿A favor o en contra?”.


jc_ramírez“Prepararse para experimentar la frustración, el dolor o las desilusiones de la profesión”
Juan Carlos Ramírez es encargado de Cultura de La Segunda y editor de LuchaLibro

Para sobrevivir, hay que tener claro lo que queremos —experimentar un servicio militar, ser contratado, hacer contactos— y lo que enfrentamos.

Lo peor que te puede pasar como practicante es que la institución no te contemple ni siquiera como mano de obra barata: A veces, por inexplicables razones, se solicitan periodistas aunque no sepan los solicitantes qué tareas asignarle. Y te quedas ahí, parado, sin tareas claras, ni computador o algún supervisor con tiempo para apoyarte. Distinto es en el mundo de los medios establecidos, donde ocurre exactamente lo contrario, abundando el trabajo sucio por hacer: desde hacerse cargo de los troleos en twitter hasta esperar, a las 4 de la mañana, a Ricky Martin en Aerocardal.

Lo segundo es un poco de astucia, capacidad de generar alianzas y cierta intuición de adelantarte a las reacciones. Eso se logra, creo, observando bien tu entorno las primeras semanas. Cada medio tiene su identidad propia, con sus leyendas, chistes internos y códigos, por muy pelotudos que sean. A veces, levantar la mano en una reunión y opinar puede subirte los bonos. Otras, todo lo contrario. Escribir de forma “original”, haciendo gala de tus influencias puede funcionar si tu editor las comparte. Pero a veces, un lead en primera persona, puede arruinarlo todo. Aunque estés seguro de que el tema así lo exigía.

Finalmente, prepararse para experimentar la frustración, el dolor o las desilusiones de la profesión. La escena de editores echando humo por las narices o tu héroe adolescente comportándose como un imbécil, son bastante comunes. Tus ganas de renunciar, acompañado con música de fondo épica y aplausos de los colegas solidarizando, también.

Pero esa es parte de la experiencia. Lo importante es recordar cuanto tiempo falta, lo que has aprendido y si quieres hacer esto el resto de tu vida. Lo importante es, precisamente, lo que sucede después que te entregan la evaluación de la práctica. Creo yo.


a_bulnes“Lograr hacerse útil”
Angélica Bulnes es editora de Tendencias en La Tercera

Lo único realmente importante en el caso de un alumno en práctica es que tenga iniciativa y ganas, que pregunte, dé ideas y busque aunque no siempre encuentre. Creo que en general los editores y los equipos no esperan que lo hagan todo perfecto ni que se las sepan todas, pero lo que es imperdonable es un alumno en práctica que no tenga nada que sugerir en la pauta o que ande esperando que lo manden a hacer algo. La clave de una práctica profesional exitosa, es lograr hacerse útil, que cuando el estudiante se vaya, se note.


m_lescornez“No hay que temer a preguntarlo todo”
Macarena Lescornez es editora en T13.cl

Con hartas ganas de aprender. Y ojo que esas ganas no son solo para aprender lo que se quiere hacer a futuro sino también para lo que “no” se quiere hacer. Las redacciones agrupan muchísimas formas de ver y practicar el periodismo. Hay buenos y malos reporteros, buenos y malos editores, buenos y malos generadores de pauta, buenos y malos tituladores. De todos hay algo que aprender. Muchas veces, algunos estudiantes en práctica llegan queriendo ser el nuevo Truman Capote, queriendo demostrar todo en dos días. Creo que más que una etapa de “dar” al medio es más que nada una etapa para “estrujar” al medio. Sacarle todo el jugo que se pueda para aprender. No hay que temer a preguntarlo todo, a husmear en cada rincón, a conocer los procesos internos.

¿Anécdotas? Siempre me llama la atención chiquillos que llegan a las redacciones digitales y la primera nota que hacen es digna del papel. ¡Cero recursos web! Para mí es casi una interrogante biológica: ¿cómo logran dejar de lado de manera tan radical el hecho de que son usuarios digitales nativos? No lo entiendo. Están todo el día pegados a sus teléfonos, manejan lo móvil como ninguno, consumen videos de 30 segundos, son unos ases de las redes sociales, conocen los mejores links, saben viralizar su vida privada como nadie, pero cuando se les pide hacer una nota, ¡plop! Ni un rastro de esas habilidades. No intenten ser viejos antes de tiempo. De vejez está llena el periodismo -y no me refiero a una cuestión de edad-, sino de mentalidad. Ahí los practicantes tienen mucho que enseñarnos.


Revisa la primera parte de “Cómo sobrevivir a la práctica de periodismo”.

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