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Cómo se sobrevive la pandemia en Chile siendo trans, con tratamientos suspendidos y desabastecimiento de hormonas

Por ~ Publicado el 25 junio 2021

En tiempos en los que el Covid-19 es el mayor acaparador de la agenda pública y también la enfermedad que más horas de atención y recursos ocupa en el sistema hospitalario, las necesidades de otros pacientes van quedando relegadas. Pero ¿qué pasa con aquellas necesidades que no pueden ignorarse? ¿Qué puede hacer una población que ya estaba vulnerada e invisibilizada ante una situación así? Hoy, cientos de personas transgénero han visto afectados -o incluso paralizados- sus tratamientos y sus procesos de transición por la falta de atención médica, desabastecimiento de medicamentos y falta de recursos.


*Este reportaje fue realizado para el Taller de Reportajes y Perfiles de la Escuela de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado, dictado por el profesor Franco Fasola. 

Tutu Espinoza Vásquez es un joven fotógrafo que vive en Iquique. Con una inquietud palpable en su voz, cuenta lo difícil que es aún en la sociedad descubrirse a sí mismo y encontrar su real identidad, creer que el cuerpo en el que nació no es el indicado y que, de alguna manera, todo el mundo está en contra de lo que él quiere realmente ser, o más precisamente, de quién realmente es. 

La intranquilidad que con el tiempo ha convertido en superación, lo llevó a construir, a través de la fotografía, un camino para visibilizar toda una vida de lucha para conectarse consigo mismo, con su entorno y la sociedad. ¿El nombre de la obra? Pre T, un proyecto que él mismo define en sus redes sociales como “autobiográfico y multidisciplinario (fotolibro, instalación, objetos, audiovisual y fotografías) a partir de una revisión y recopilación de archivos fotográficos familiares, además de creación de imágenes para dar cuenta de un proceso de transición”. Es el reflejo de su propia historia.

A pesar de haber recorrido un largo camino, la inconformidad con respecto al sistema de salud es algo que aún le molesta, incomoda e incluso le provoca dolor en el pecho. “Estuve meses esperando en una lista de espera por las hormonas”, dice, aludiendo al complicado panorama que presenta ahora el sistema de salud en cuanto al desabastecimiento de medicamentos que se usan en los procesos de transición para la población transgénero. Tutu también cuenta acerca del lento proceso que se lleva a cabo en cuanto se inicia la transición, pues él tuvo que esperar meses para poder acceder a un certificado y a también poder renovar el documento de identificación. 

Diosceline Camacaro, periodista y encargada de Comunicaciones de la ONG Organizando Trans Diversidades (OTD Chile), explica que si bien “hay desabastecimiento general de algunos medicamentos como la espironolactona y otros; cuesta encontrarlos en cualquier farmacia”, el problema de fondo es mucho más profundo, y que éste radica en la falta de políticas existentes para poder asegurar la salud de las personas transgénero y la creciente negligencia en cuanto a sus necesidades.  

Camacaro cuenta que, por lo difícil que es encontrar ciertas hormonas, la población trans se ha visto obligada a suplir esa carencia con medicamentos mucho más costosos, prolongando los periodos de ingesta o simplemente suspendiendo sus tratamientos. 

Tutu admite que, como pocas personas dentro de la población trans, tiene algo más de suerte y cuenta con el apoyo de su círculo social y ha podido costear su tratamiento, principalmente con los ingresos que obtuvo tras hacer efectivos los retiros del 10% de sus fondos previsionales. Sin embargo, sabe que eso puede cambiar, y es algo que le provoca miedo e impotencia. “Esta suerte me tiene que durar para toda la vida. Al igual que mi bienestar y el de toda mi familia”, dice. 

La testosterona que Tutu necesita vale unos $115.450. A eso se suman los bloqueadores de la pubertad como Lupron y Decapeptyl, que tienen un costo de $305.899 y $284.499, respectivamente, según datos de la organización Salud Trans para Chile. 

En el informe realizado por OTD Chile acerca de la situación de la población trans durante 2020, casi un 60% de las personas encuestadas señaló que la segunda necesidad más importante y preocupante en medio de la pandemia era la falta de recursos para solventar y mantener sus atenciones en salud. La primera de las preocupaciones estaba muy ligada con ello y los altos costos de los tratamientos: conseguir trabajo. 

 

Sin tratamientos ni medicamentos

En contraste con la situación de Tutu, Camacaro habla también de lo peligroso que resulta no poder continuar con un tratamiento ya avanzado, especialmente para quienes ya se sometieron a una gonadectomía. 

Ese procedimiento quirúrgico consiste en una extirpación de las gónadas que proveen las hormonas sexuales, lo que conlleva a que el estado de ánimo de las personas y las funciones del aparato genital se vean altamente afectadas. Además, con el paso del tiempo, puede afectar la densidad ósea, es decir, la cantidad de materia mineral en los huesos. Por otro lado, según se señala en la encuesta Población Trans de Chile ante la crisis provocada por el COVID-19 en 2020, realizada por el artista y sociólogo Niko Campos en conjunto a OTD Chile, la interrupción del tratamiento hormonal o del proceso de transición influye gravemente en la química del cerebro y del sistema nervioso, “interviniendo en las capacidades cognitivas y emocionales de las personas”. 

Otro medicamento que se encuentra desabastecido es la espironolactona, el cual se consume en el tratamiento hormonal para suprimir o minimizar los caracteres sexuales biológicos. La activista trans no binaria Kris Córdova, presidenta de OTD Chile y coordinadora de su área de educación (Oteduca), indica que éste y otros medicamentos prácticamente son casi imposibles de encontrar en las farmacias. A su juicio, la culpa la tienen la negligencia del gobierno y su falta de regulaciones y políticas públicas enfocadas en las personas trans. 

“En Chile, todos los protocolos o servicios a personas trans se hacen por iniciativa propia y consiguiendo fondos de cualquier parte”, dice.

Lupron (Fuente: Center for Bioethics and Culture/

Lupron (Fuente: Center for Bioethics and Culture/

Tal como indica Córdova, en el informe de la Primera Encuesta para Personas Trans y de Género No-conforme en Chile, realizado por Encuesta T en 2017, se expresa que el acceso a la salud no está garantizado específicamente para la población trans en ninguna ley, pues Chile sólo se ha adherido a diversas iniciativas que buscan resguardar el bienestar de este grupo a través de la resolución de Naciones Unidas sobre derechos humanos, orientación sexual e identidad de género. En esa misma línea, en el documento se señala que el Estado no tiene políticas que exclusivamente resguarden y aseguren la salud de las personas transgénero o pertenecientes a la comunidad LGBT+. 

Tutu Espinoza, Diosceline Camacaro y muchos otros concuerdan en que el Estado no ha hecho nada desde siempre y ahora menos para garantizar su derecho a la salud. Estos y otros motivos son lo que ha impulsado a organizaciones y grupos como OTD Chile, Disidencias en Red y Chile Diverso a crear campañas como Salud Trans para Chile, misma en la que Tutu se sostiene para afirmar: “Imagina el caso de que alguien no tenga esa ‘suerte’ que he tenido yo. ¿Te imaginas los niveles de ansiedad por los que puedes pasar? Sumado a que a veces no hay apoyo familiar, de amigues o económico, sumado también a que aún nos matan por ser trans”.

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