Foro Puroperiodismo: ¿Qué hacer con los periodistas ciudadanos?

Publicado por Patricio Contreras el 09-12-2009 en Izq, Medios y Sociedad | Permalink | 6 Comentarios

Con esta declaración de principios comienza el editorial de diciembre 2009/enero 2010 de la revista The Digital Journalist:

«Hablemos de periodistas ciudadanos. Hay muchas personas que creen que pueden reemplazar a los periodistas profesionales. Periodista ciudadano es un nombre equivocado. No hay tal cosa. Hay ciudadanos y hay periodistas. Cada uno puede ser lo otro, pero ser llamado periodista significa que eres un profesional».

Este medio sobre fotoperiodismo tuvo un origen digital en 1997, a diferencia de otras revistas o diarios tangibles que se volcaron a la red. El editorial asegura que las 30 mil palabras de cada edición son sometidas a correciones de gramática, ortografía y comprobación de datos. La encargada es Cecilia White, ex colaboradora de Associated Press, The Economist y The New York Times.

La cruzada de The Digital Journalist es para eliminar el término “periodista ciudadano”. «Estas personas se pueden llamar a sí mismas “recolectores de noticias ciudadanos”, pero ya no es apropiado llamarlas periodistas ciudadanos». Si el declive de la industria mediática, dice este medio, es lo que permite a revistas, diarios y emisoras contar con la ayuda de estos “voluntarios” que obran por amor al arte, es de esperar que no se acuda a “editores ciudadanos” que puedan dirigir medios reales.

Un cambio semántico o conceptual, da igual, pero es una nueva demanda en la reciente y corta historia de la disputa entre profesionales y amateurs. Instalamos, así, la primera pregunta de los foros de Puroperiodismo:

¿Es correcto el término “Periodismo ciudadano” para referirse a quienes ejercen esporádicamente el rol de reporteros de información?

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  1. ES UNA NOMENCLATURA POCO SERIA. ES UN NOMBRE MEDIÁTICO PARA JUSTIFICAR LA FALTA DE RIGUROSIDAD DE QUIENES SON PERIODISTAS Y NO SE DEDICAN A BUSCAR LAS NOTICIAS REALES, ESAS NOTICIAS QUE CONSTRUYEN REALIDAD E IDENTIDAD Y QUE NO SON PARTE DE LA MEDIATIZACIÓN REINANTE. EL NOMBRE A QUIENES SUBEN INFORMACIÓN O “GOLPES” DEBE SER INFORMANTES.

  2. Si es correcto, porque el cubrir una noticia es el oficio que realizan los periodistas.
    Ahora, si no es su trabajo habitual, llamarlo periodista ciudadano es lo más cercano a la realidad.
    Ser periodista no es un titulo nobiliario.
    Además quienes practican el periodismo como una profesión, a lo menos aquí en Chile habitualmente ofenden, preguntan barbaridades, no chequean nada y si los insultan rasgan vestiduras.

  3. Sí, porque sólo recolectan información y no tienen facultades editoriales o jerarquizadoras de información… aunque sí pueden hacer lo que quieran en blogs y redes sociales.
    Aunque concuerdo con Marcelo, es un nombre mediatico… pero sirve para impactar y darle la falsa sensacion a las presonas de que tienen el poder de comunicar con la misma eficacia que los medios de comunicación grandes. No lo pueden hacer, nunca podrán. El día que un medio de periodistas ciudadanos sea lo suficientemente influyente, se convierte en un medio tal como lo conocemos y, por ende, deja de ser ciudadano, cooptado por la publicidad y los criterios de publicación que son generales en todo el mundo.
    Saludos y buen foro!

  4. Será válido el día que decidamos operarnos con cirujanos-ciudadanos.

  5. Menudo dilema. No debe llamarse periodista a quien no estudia cinco años en la universidad. Eso primero, que me perdonen los calcetineros de los jovencitos de moda por defender primero un derecho económico que cedo para recibir formación profesional a cambio. Segundo y mucho más importante que la plata. Lo que vemos hoy en día ser llamado “Periodismo Ciudadano” poco tiene que ver con el periodismo en si. Es la mediatización de la privacidad, comentarios personales, chismes, provocaciones, charchazos que los hagan parecer “cool” o generar algo que llaman “ruido”, que es totalmente válido en cualquier contexto menos el del ejercicio periodístico. El periodismo es investigación, rigor, sacrificio y lo más importante es que prima una lógica de bien común en la práctica, que, pudiendo estar de acuerdo en eso con el fan’s club de los humoristas con implementos de reporteros, está siendo mal aplicada día a día, pero convengamos en que no cerraremos todos los hospitales por como funciona el hospital de Talca. Los periodistas formados, cultos y preparados con un sentido de conciencia del rol que se cumple, no tanto al decir la verdad, que es un paradigma inalcanzable para los que lo estudian (desde Voltaire hasta Carlita Ochoa), sino al comprobar primero la verosimilitud de un tema, son fundamentales en el ejercicio de la democracia ¿Alguna vez no fue así? Claro que no y claro que faltan disculpas de algunos medios, pero no basta con contagiarse por un proyectito de moda o hacer ejercicio de la “libertad libre de internet, hermano” para estar haciendo periodismo. Rigor. En la vida, en el trabajo. Hay que ser metódico y no funcional a los clamores injustificados, por populares que sean. Para ser instintivos los periodistas leen manuales de estilo, de cómo se hace el trabajo, no bajan un documental de “chile comparte” o lo ven en youtube e imitan paso a paso lo que se ve. Aprender es diferente a imitar. Todos nos hemos equivocado, pero si se habla de periodismo, primer requisito, saber de qué se trata. “¡Ay es que hay tantos periodistas!”, dijo una ciudadana cuando le conté lo que estudiaría. ¿Acaso no son tan necesarios como los intendentes, diplomáticos, mecánicos, enfermeras, doctores, abogados e ingenieros? No me vengan con que el mercado está colapsado porque el día que lo colapsen los mejores creeré esa milanesa, antes no.
    Para terminar, una sola cosa. Los más acérrimos defensores de esta práctica ciudadana tan válida como el fotolog-denuncia (lo acabo de inventar), son los mismos que quedaron en el camino del periodismo, los mismos que prefieren ponerse del lado de lo rentable y no invertir en capital simbólico. Los mismos que no han dado el ancho (como tantos otros que están dentro y fuera de los medios). Tal vez yo me dedique al humor si fracaso en esto y termine siendo defendido por uno de ellos. Espero que no y espero que acabemos con las lógicas de mercado aplicadas a una profesión mientras se estudia. Ah, los periodistas ciudadanos. No existen, sólo existen ciudadanos que deberían estudiarlo si quieren serlo. ¿Y si no pueden? Pensemos en el sistema de educación francés. Lo dejo ahí.

  6. Lamentable comentario de Patricio Lynch… Debo aclararle que periodismo es una PROFESIÓN, no un oficio; en segundo lugar, que un ciudadano entregue información sin procesar y sin nisiquera saber si es una noticia o no lo convierte más en una fuente que en “periodista ciudadano”; y, por último, que lanzar críticas (como que los periodistas ofenden, son poco rigursos, etc.) a la bandada siempre es más fácil pero injusto. Hay políticos corruptos, pero no lo son todos, hay abogados aprovechadores, pero también algunos que tienen real sentido de justicia, etc. Criticar y denunciar al aire, sin argumentos o centrándose en hechos determinados no significa que las conductas sean generalizadas en ninguna profesión o ámbito de la vida, para ello se deben tener argumentos sólidos, cifras, estadísticas, etc.

    Obviamente estoy en desacuerdo con el nombre y comparto que es un término mediático para entusiasmar a que las personas hagan sus denuncias. Desde ese punto de vista es muy positivo que los medios se abran a la comunidad y reciban sus inquietudes, para que cada vez se vean mejor representados sus intereses; sin embargo, cuidado con venderles falsas ilusiones y/o hacerles creer algo que realmente no son.

    Un cordial saludo

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